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VOLANDO EN CÍRCULOS

Por Mariela Sagel, El Siglo, 25 de junio de 2018

El título de este artículo es similar la autobiografía que publicó John Le Carré, autor de “El Sastre de Panamá” hace dos años. En realidad, el título original, en inglés es “The pigeon tunnel”.  Lo tomo prestado para tocar hoy el tema de cómo nos comportamos como país.

Con esto de nuestra participación en la Copa Mundial de Fútbol hemos ido del primero al cuarto mundo, pero en sentido inverso.  Ayer que perdimos 6 a 1 contra Inglaterra, el país que inventó ese juego, los presentes no dejaron de estar alegres, no se pusieron agresivos y recogieron los desperdicios de refrescos y comidas que habían consumido.  Los tuits a nivel internacional, hasta de comentaristas conocidos como Carlos Montero dan cuenta de este fenómeno.  Era la primera vez que Panamá metía un gol en un campeonato mundial y nos comportamos civilizadamente, quizás porque estábamos en un país civilizado.

En cambio, en octubre pasado, cuando el equipo de Panamá clasificó para ir al Mundial, me cuentan (no estaba en el país en esas fechas) que nos comportamos como unos bestias y la presión de que dieran el día libre al día siguiente fue tanta, que el Presidente, siempre alejado de sus responsabilidades como mandatario alegremente lo decretó, causando un daño irreparable a muchas empresas, escuelas y actividades, hasta diplomáticas, porque fue tal la confusión que no se sabía a ciencia cierta qué se desarrollaría a pesar del feriado.  Coincidió con la Fiesta Nacional de España, que la organizaron para un día antes de lo establecido por razones de disponibilidad del sitio y fue un enredo que ayudó a que mucha gente no asistiera.

Con ese comportamiento nos acercamos al cuarto mundo, ese de los países en estado de marginalidad y precariedad absoluta, muy alejados de los países en vías de desarrollo y de los emergentes, entre los que nos consideramos no sin cierto orgullo.

Espero que lo que falta de la Copa Mundial cuidemos nuestro comportamiento y escojamos qué imagen damos, dentro y fuera de Panamá.

PANAMÁ POLÍGLOTA

Por Mariela Sagel, El Siglo, 18 de junio de 2018

El término “poliglota” se refiere a la persona que domina varios idiomas.  Bilingüe es el que habla dos, y trilingüe el que tiene habilidad en tres.  Con esto de los viajes del presidente Varela, acabaremos siendo, en teoría, un país polígloto, porque donde va promete que se reforzará la enseñanza del idioma que se habla en el país que visita.

Empezamos con la enseñanza del inglés, que en mi concepto debemos dominar la mayoría de los panameños.  Prometió que se reforzaría su enseñanza porque era el lenguaje de los negocios.  Todavía no he visto resultados contundentes.  En mis tiempos escolares, salíamos mucho mejor preparados en ese idioma de los colegios privados, al punto de que, si entrábamos a una universidad en Estados Unidos, siempre llegábamos a los grados más altos en las pruebas de ingreso.  Esto no es así ahora, a menos que el estudiante asista a una escuela bilingüe, que generalmente son costosas y exclusivas.

Al establecer relaciones con China, prometió reforzar la enseñanza del mandarín (lo que se ha estado haciendo gracias a la laboriosa comunidad china en nuestro país) porque es el idioma que más personas hablarán en un futuro.  No sé si en Jordania prometió implementar cursos de árabe, y si en Israel prometió la enseñanza del hebreo.  Ahora en Rusia, para caerle simpático al inescrutable presidente Putin, proclamó a los cuatro vientos que el ruso sería una prioridad en las escuelas panameñas.  Desconoce, entre las muchas cosas que no se interesa ni en averiguar, que hubo una gran cantidad de estudiantes que estudiaron en la Universidad Rusa de Amistad de los Pueblos gracias a las becas que otorgaba la entonces Unión Soviética y que permitió a jóvenes de escasos recursos ser hoy médicos, ingenieros, economistas y muchas otras profesiones.

Pero el español, que es hablado por 559 millones de personas en el mundo, según el Instituto Cervantes, cada día se habla peor en Panamá.  ¿Por qué no se le sugiere al presidente que refuerce la enseñanza de nuestro idioma?

LO QUE TENEMOS QUE APRENDER DEL MUNDIAL

Por Mariela Sagel, El Siglo, 11 de junio de 2018

En medio de la fiesta futbolística que inicia esta semana en el país más grande del mundo, hay lecciones que aprender de toda esta invasión mediática a la que nos tienen sometidos.  Para muchos la simbología les parecerá algo extraña, porque cada país tiene elementos identificatorios que lo caracterizan.  Se han escogido las cúpulas en bulbos, generalmente con cinco torres y circunscritas por campanarios y alas radiantes.  De las más representativas de ese período moscovita central y tardío son las Basílicas de San Basilio, que está en la Plaza Roja, al lado del Kremlin, y la Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada, ubicada en San Petersburgo, donde asesinaron al zar Alejandro II en 1881.  La primera fue construida por decisión e instrucción de Iván el Terrible para su jubileo, el primero que ostentó el título de Zar desde 1547.

Ojalá que todos los que se animan a ir a Rusia para esta copa mundial de fútbol vayan a visitar todos estos monumentos que dan fe de la enorme riqueza y la desproporcionada desigualdad que había en el pueblo ruso, lo que llevó, en parte, a que la población se alzara en contra de la estrafalaria corte zarista y buscara para ellos mejores condiciones de vida.  El año pasado se cumplieron 100 años de la revolución rusa y es interesante ver y entender por qué se dieron unos hechos que cambiaron al mundo y la forma de hacer política.

Otro símbolo que están usando en la publicidad del campeonato mundial es el de las “matrioshkas”, que son un conjunto de muñecas tradicionales creadas en Rusia en 1890. La más grande se va abriendo por la cintura, estando hueca en su interior, y dando cabida a una idéntica, y así se van sucediendo. Pueden ser la cantidad que uno imagine pero deben ser un número impar.  Están pintadas con los colores típicos del país en laca y confeccionadas de madera balsa.  Son un excelente recuerdo de ese gran país.

PANAMÁ EN BOCA DE TODOS

Por Mariela Sagel, El Siglo, 4 de junio de 2018

La despedida de la selección de fútbol que se estrenará en su primer campeonato mundial en Rusia acaparó todos los noticieros locales del viernes.  Ni una noticia aparte de ésa se filtró, ni siquiera la dimisión de Mariano Rajoy en España.  La población está exultante por este logro del equipo panameño y esperamos que hagan un buen papel en los juegos que van a protagonizar.

Desde que Panamá calificó para ir a la copa mundial nuestro nombre está en boca de todos, y no por referencias negativas, afortunadamente.  Me ha tocado estar en lugares muy remotos y cuando digo que soy de Panamá, la asociación es directamente con el fútbol.

Después de la terrible oscuridad en que nos sumieron los Panamá Papers y las coimas de Odebrecht, aún sin resolver, una referencia mundial positiva nos hace bien.  Igualmente estaremos en boca de todos cuando se realice la Jornada Mundial de la Juventud en enero próximo, y debemos esmerarnos para que quede bien, para que nos luzcamos como anfitriones, seamos de la religión que sea.

Pero el país no puede paralizarse por estos eventos, el país debe seguir caminando, produciendo, y tratando de salir del marasmo en que nos ha sumido “el efecto Varela”.  Nada más hay que salir a dar una vuelta y ver la cantidad de locales vacíos, de negocios que cierran y de despidos que ocurren en sólidas empresas para confirmar que las cosas no están tan bien como las pintan, a pesar de que nos griten a los cuatro vientos de que somos el país que más crece.  Crece para unos pocos, pero no para la mayoría.  Y somos uno de los países más caros.

Hagamos un esfuerzo por no dejarnos llevar por el entusiasmo.  Podemos ser hinchas de fútbol, ver los partidos, pero el tiempo que le dedicamos a ver esos partidos debemos reponerlo en calidad, no descuidar ninguna labor que hagamos

Esperemos que la selección de Panamá dé lo mejor de sí en Rusia.  Nosotros debemos hacer lo mejor por el país, aquí y ahora.

VERGÜENZA NACIONAL

Por Mariela Sagel, El Siglo, 28 de mayo de 2018

     La razón de por qué las noticias aquí no pueden estar más de dos días en boca de todos es que la que viene supera a la anterior en sorpresa y nos deja a todos perplejos.  Una distinguida profesora me decía hace poco que no lee novelas latinoamericanas porque la realidad supera a la ficción y estoy por pensar que tiene razón.

La semana pasada se dio a conocer que el expresidente preso en una cárcel de Miami, Ricardo Martinelli, el que más desfachatez ha tenido en asaltar los fondos del estado (no sabemos aun lo que ha hecho el actual, pero tenemos una idea) en la cual desistía de los recursos legales que apelaban a su caso y se mandó cuatro páginas restregándole a los Estados Unidos todos los “favores” que le había hecho durante su mandato.  Más servilismo no creo que podamos encontrar, a pesar de que la actual canciller compite a velocidad del rayo por estar igual de arrodillada ante el imperio.

La misiva detallaba algunos de los “favores” que le hizo el prisionero de Miami tanto a la CIA como al Departamento de Estado, incluso llega a profundidades de inculparse en lo de los pinchazos telefónicos, que es la causa por la que está preso desde el 12 de junio.

Martinelli ha superado en servilismo a Manuel Antonio Noriega, que estuvo en la planilla de la CIA y que prestó demasiados servicios a los Estados Unidos, pensando que ellos lo protegerían en todos sus desafueros.  Y le ha pasado lo mismo, ha acabado en una cárcel gringa con la ventaja del exgeneral de que era prisionero de guerra y tenía sus beneficios, de los que carece el que era dueño de los supermercados 99.  Hay que leerse el libro “An America’s prisioner” que MAN le dictó al periodista Peter Eisner para conocer sus reclamos, pero los de este no tienen parangón, una lloradera que más parecen los de una mujer despechada.

 

PROMOVIENDO EL RECICLAJE

Por Mariela Sagel, El Siglo, 21 de mayo de 2018

La semana pasada se celebró el Día Mundial del Reciclaje y se hace propicia la conmemoración para promover, a todo nivel, la cultura que salvará al planeta:  la de las 3R: Reducir, Reutilizar y Reciclar.

El reciclaje salva nuestros recursos naturales, reduce la contaminación y genera empleos, además de que es una excelente manera de intentar revertir el cambio climático. Es importante que tomemos conciencia y convenzamos a los que no reciclan que los residuos útiles, como latas, botellas de plástico, frascos de vidrio, papel, cartón y periódico disminuyen el consumo de petróleo, agua, emisiones de CO2 y consumo energético y reducen la generación de toneladas de basura.

Todos somos responsables de los desechos que producimos, no solamente de ponerlos en la calle para que lo recoja el camión de la basura, sino también de su eliminación.  Pero muchos de estos desechos son reutilizables, y adicional, pueden ser una fuente de generación de ingresos para muchas personas que los necesitan. Es cuestión de ilustrarse y educarse en las 3R.

No todo lo que desechamos en casa o en la oficina puede ser reciclado, pero un buen hábito, y uno que es urgente es separar la basura que ponemos alegremente en las aceras.  En América Latina, el 90% de la basura se puede reutilizar.

En Panamá se aprobó una ley de reciclaje, identificada como Ley 6 de 2018.  Fue impulsada por el diputado suplente independiente Edison Broce, un joven “millenial”, que inició su activismo ambiental a los 19 años y ha fundado y participado de grupos ecologistas que han promocionado las campañas de reciclaje.  Mientras la basura no sea motivo de riqueza no se va a adoptar la cultura de reciclar.  Tan pronto se creen los incentivos para que los empresarios establezcan plantas de reciclaje, que traerían concatenados entrenamientos y empleos para muchos panameños, la situación cambiaría.

La ley no se ha implementado ni reglamentado.  Demandemos que esto se haga pronto.

CAPITALES SIN RASCACIELOS

Por Mariela Sagel, El Siglo, 14 de mayo de 2018

       La capital de los Estados Unidos, Washington, es una magnífica ciudad en cuyo centro no están presentes los rascacielos.  Su trazado fue responsabilidad del arquitecto Pierre Charles L’Enfant, de origen francés, que combatió en la guerra de independencia junto a las tropas del General George Washington. Una vez adoptó su nuevo país se cambió el nombre a Peter. El mismo general Washington le encargó el diseño de la capital, cuyos planos los empezó en 1791.

El concepto empleado por L’Enfant es similar al que tiene la ciudad de París, de cuyos monumentos salen en forma radial las avenidas principales.  Los puentes tienen sendas esculturas a cada lado y son de constitución muy fuerte, generalmente son de piedra y en su momento representaron un reto estructural para poder cubrir la luz que había entre orilla y orilla del Río Sena.

Paris, al igual que Washington, no tiene rascacielos que contaminen su belleza, sino en la periferia.  Su diseño original fue responsabilidad de Georges-Eugene Haussmann, que fue senador durante el gobierno de Napoleón III.  A pesar de haber estudiado derecho, Napoleón le encargó la ambiciosa renovación de la ciudad luz, la que empezó en 1852. Su principal motivación era crear una ciudad con calles más seguras y en su momento, como todos los genios incomprendidos, lo criticaron por construir el Paris moderno y olvidarse del antiguo.  Su gestión incluyó una mejoría en la salubridad y los servicios públicos y la adaptación de los nuevos y modernos medios de transporte, como eran el tranvía, los coches y eventualmente, los automóviles. Muchas ciudades del mundo tienen influencias “haussmannianas”, como Londres, Viena, Florencia, Bruselas y hasta Moscú.

Estos ejemplos, de las capitales más famosas y posiblemente más hermosas del mundo, demuestran que las ciudades bien trazadas, con estilo, que respetan su historia, son las más atractivas y las que demuestran que la proliferación de rascacielos no es necesariamente sinónimo de prosperidad.

 

ENREDANDO EL AVISPERO

Por Mariela Sagel, El Siglo, 7 de mayo de 2018

El anuncio reciente del presidente Varela, –que se sacó de una chistera como una mala copia de Houdini, el famoso ilusionista y escapista austrohúngaro –, de que haya una quinta papeleta en las elecciones concernientes a las reformas a la constitución del país, no ha dejado a nadie indiferente.  Para la gran mayoría, es una cortina de humo que se levanta justo faltando un año para el torneo electoral, enredando aún más la falta de institucionalidad que ha sido la tónica de esta gestión.

Los panameños venimos arrastrando casi una década de corrupción a un nivel nunca visto.  Si bien el gobierno anterior rompió todos los medidores que conocíamos, éste ha seguido con las mismas prácticas y no haciendo nada por el país, llevándonos en un retroceso del que solo la inercia de la economía de servicios nos salva.  Los negocios cierran, la construcción está en el piso (no solo por la huelga) y el costo de la vida está por las nubes.

A esto hay que sumarle el nivel de frustración que tiene la mayoría de los panameños, por la inconsistencia gubernamental, por las promesas incumplidas y la manipulación.  Los únicos planes para el resto de lo que le queda a Varela de gobierno son dos: la participación de Panamá en el Mundial de Fútbol y la Jornada Mundial de la Juventud.  Con esos dos eventos, que tocan fibras emotivas de los ciudadanos, nos pretenden marear.  Ahora, con el anuncio de la Constituyente, para la que, según el propio presidente, no existían las condiciones necesarias, el asunto se vuelve más complicado.

Ya no se le puede pedir al gobierno que enderece su gestión o que corrija el rumbo.  Hay que pedirle al pueblo panameño que vote por un verdadero estadista, no por el menos malo y no lo haga como voto de castigo, como hasta ahora lo ha hecho, sino con conciencia y conocimiento que el candidato/a de su preferencia va a hacer las cosas que le urgen a este país.

 

TRANSFORMACIONES SOCIALES

Por Mariela Sagel, El Siglo, 30 de abril de 2018

Acabamos de ser testigos de la cumbre que llevaron a cabo dos enemigos irreconciliables, los líderes de Corea del Norte y Corea del Sur, buscando deponer sus diferencias y, sobre todo, terminar con la amenaza de bombas nucleares que pendía sobre el mundo.  Este acuerdo, el primero que se da después que se terminó sin armisticio la Guerra de Corea, en 1953, abre una era de paz en medio de un mundo en el que por todos lados brotan conatos de guerra.  Nuestra hermana república de Nicaragua vive un clima de tensión que ha lanzado a las calles a cientos de miles de manifestantes, seguramente cansados de los abusos de los esposos Ortega y su camarilla.  Ni hablar de Venezuela, que es un caso aparte y en Siria se siguen dando enfrentamientos, después del bombardeo que recibió a inicios del mes de abril.

La reunión de los líderes de las dos Coreas fue una auténtica representación de que el deporte, como dijo recientemente el dirigente chorrillero Héctor Brands, es una herramienta de transformación social.  En febrero pasado Corea del Norte aceptó participar en los Juegos de Invierno que se celebraron en Corea del Sur.  Desde entonces, se fueron acercando al punto de reunirse en la zona desmilitarizada que está entre las dos naciones.

En la década del ’70 del siglo pasado algo similar sucedió entre China y Estados Unidos.  Un equipo de este país fue invitado a un campeonato de ping pong en Beijing.  Ese fue también el comienzo de las relaciones entre los dos países y el preludio de la reunión entre Richard Nixon y Mao Ze Dong.  Desde 1972 ambas naciones tienen relaciones diplomáticas, con las diferencias que se respetan y no son ni enemigos ni adversarios.

Hay que apostar por el deporte y la cultura, solo ellos permiten hacer transformaciones sociales profundas y permanentes.  De nada sirven los índices de crecimiento exorbitantes si no hay cambios en la sociedad.

SENTADOS SOBRE UN POLVORÍN

Por Mariela Sagel, El Siglo, 23 de abril de 2018

Los recientes acontecimientos en Nicaragua, donde las protestas por el cambio en el sistema de pensiones en la institución de seguridad social han llevado a la población a alzarse, y donde se han producido casos de violencia, debe hacernos reflexionar sobre los señalamientos de un presunto desfalco en la Caja de Seguro Social.

Nuestra institución de seguridad social es quizás la única esperanza que tienen muchos panameños de tener algo seguro en vida, pues garantiza a los que han cotizado una jubilación, aunque magra, pero una pensión que al fin y al cabo será el sustento que tendremos seguro.  De igual forma, al cotizar en ella, estamos comprando por adelantado la atención médica que está supuesta a brindar, si bien deficiente y con muchas limitaciones, es la única alternativa que muchos panameños tienen para el resto de sus existencias.

El gobierno nacional debe enfrentar con determinación todas estas acusaciones, haciendo las auditorías necesarias, pero a tiempo y pronto, porque la dilatación de éstas conduce a la pérdida de esperanza, de credibilidad y al desánimo, sentimientos que están a flor de piel actualmente por todo lo que hemos pasado en estos últimos 9 años.  Es inaceptable que la Contraloría no haga su trabajo en forma puntual, como debe hacerlo.  Ahora está auditando donaciones legislativas de períodos anteriores.  Cuando llegue al actual, ya habrá cambiado el gobierno y “a Rey muerto, Rey puesto”, como dice el refrán.

Es inadmisible esta laxitud de parte del gobierno, sea el central, la Contraloría y la misma institución, en investigar y cortar de raíz algo que se produce gracias a la forma corrupta en que se comportan los funcionarios.  El ejemplo del hermano pueblo de Nicaragua debe servirnos para emprender cuanto antes una campaña de exigir una rendición de cuentas a quienes sean responsables y que se aclare todo el caso de la manera más transparente.