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VOLANDO EN CÍRCULOS

Por Mariela Sagel, El Siglo, 25 de junio de 2018

El título de este artículo es similar la autobiografía que publicó John Le Carré, autor de “El Sastre de Panamá” hace dos años. En realidad, el título original, en inglés es “The pigeon tunnel”.  Lo tomo prestado para tocar hoy el tema de cómo nos comportamos como país.

Con esto de nuestra participación en la Copa Mundial de Fútbol hemos ido del primero al cuarto mundo, pero en sentido inverso.  Ayer que perdimos 6 a 1 contra Inglaterra, el país que inventó ese juego, los presentes no dejaron de estar alegres, no se pusieron agresivos y recogieron los desperdicios de refrescos y comidas que habían consumido.  Los tuits a nivel internacional, hasta de comentaristas conocidos como Carlos Montero dan cuenta de este fenómeno.  Era la primera vez que Panamá metía un gol en un campeonato mundial y nos comportamos civilizadamente, quizás porque estábamos en un país civilizado.

En cambio, en octubre pasado, cuando el equipo de Panamá clasificó para ir al Mundial, me cuentan (no estaba en el país en esas fechas) que nos comportamos como unos bestias y la presión de que dieran el día libre al día siguiente fue tanta, que el Presidente, siempre alejado de sus responsabilidades como mandatario alegremente lo decretó, causando un daño irreparable a muchas empresas, escuelas y actividades, hasta diplomáticas, porque fue tal la confusión que no se sabía a ciencia cierta qué se desarrollaría a pesar del feriado.  Coincidió con la Fiesta Nacional de España, que la organizaron para un día antes de lo establecido por razones de disponibilidad del sitio y fue un enredo que ayudó a que mucha gente no asistiera.

Con ese comportamiento nos acercamos al cuarto mundo, ese de los países en estado de marginalidad y precariedad absoluta, muy alejados de los países en vías de desarrollo y de los emergentes, entre los que nos consideramos no sin cierto orgullo.

Espero que lo que falta de la Copa Mundial cuidemos nuestro comportamiento y escojamos qué imagen damos, dentro y fuera de Panamá.

DE PRESIDENTE A PRESIDIARIO

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 24 de junio de 2018

Todo comenzó cuando a mediados del mes de mayo la defensa de Ricardo Martinelli incorporó a dos abogadas que, en conferencia de prensa, dijeron tantas sandeces que provocaba invitarlas a que vinieran a Panamá para que comprobaran que lo que les había dicho su nuevo cliente eran puras mentiras.  Dos semanas después, y en forma súbita, un viernes por la tarde (para colmo del sobresalto) se anunció que se le extraditaba a Panamá.

Las redes se activaron con los trolles y el call center de los CD’s y el lunes, cuando Juan Carlos Varela, el actual presidente, –que fue el vicepresidente de Martinelli y canciller por 26 meses, a quien el primero le juró amor eterno, se aprestaba a marcharse a Rusia, poniendo la excusa de que se iba a reforzar la enseñanza del ruso en Panamá pero con el propósito a todas vistas de asistir a la inauguración de la Copa Mundial de Fútbol—- un avión privado con un pasajero peculiar, vestido de preso y esposado despegaba en la madrugada de un aeropuerto de Florida.  Faltaba un día para que el expresidente cumpliera un año de estar en una cárcel estadounidense sin mayores privilegios, como un delincuente común.

Todo apuntaba a que el avión aterrizaría en la antigua base aérea de Howard, pero al final lo hizo en el viejo aeropuerto de Tocumen, forzando tanto a los medios, reporteros internacionales y su propia familia, a corretearlo.  La cancillería manejó de forma muy deficiente un asunto que demandaba transparencia del proceso y a Telemetro mandaron a una funcionaria que se enredó tanto en las explicaciones de por qué viajaba custodiado por los “marshalls”(que garantizan el cumplimiento del sistema de justicia y se encargan de los delincuentes), por qué no se conocía el plan de vuelo, y por qué se hacía la extradición de esa manera que la señora acabó contradiciéndose a sí misma.

Todos vimos la llegada de un Ricardo Martinelli eufórico, haciendo la señal de la victoria, rebosante de salud al ser conducido al Centro Penitenciario El Renacer.  En la tarde, en la audiencia que dirigió el magistrado que fungió como Juez de Garantías (y que superó esa etapa del proceso de manera magistral) vimos a un Ricardo Martinelli que se puso a llorar desconsolado cuando supo que su año en prisión, que no fue ni parecida a la que gozó el exgeneral Manuel Antonio Noriega, no contaba para la condena que se dará por el caso de las escuchas ilegales. Suena patético y más lo fue presenciarlo.  ¿Dónde estaba el bravucón que se creía dueño del país y que amenazaba a todo el mundo?

El siguiente episodio fue que la tropa de abogados que tiene contratados señaló que el reo se sentía mal y trajeron a un doctor que sin estetoscopio y sin aparato de tomar la presión, dictaminó que el individuo tenía arritmia y presión alta y ante la pregunta del Magistrado Mejía de que si podría sufrir muerte súbita dijo que sí, por lo que, por razones humanitarias, esas que él no tuvo en todos los desmanes que cometió durante su gestión, se le envió a cuidados intensivos del Hospital Santo Tomás.

Luego de un par de días de exámenes volvió al Renacer y se le vio saltando como cuando hacía los comerciales de su campaña, de colchón en colchón, acompañado de su fiel adlátere Camacho.  Una semana después, en otra audiencia larguísima, que se extendió hasta altas horas de la noche, se decidió sobre el cambio de medida cautelar que habían solicitado sus abogados.  Lo presenciado allí fue algo que no cabe en el concepto de circo, porque a un circo uno va a relajarse.  Después que en su primera comparecencia había dicho que sufría de cáncer, en ésta dijo que no sabía quién había inventado eso.  Volvió a ser el mismo desequilibrado mental que gobernó al país por cinco años y que nos enterró en la inmundicia y la creencia de algunos de que “robó, pero hizo”.  Amenazó con demandar a todos los que hemos estado opinando sobre su caso igual que hizo cuando se presentó en una asamblea de accionistas y dijo que tenía el “dossier” de todos los presentes. Fue tan obvio que la logorrea la tenía alborotada que el fallo de los magistrados de la Corte Suprema fue unánime: volvía para el Renacer.

En la desaforada carrera hacia ese centro de reclusión, la Policía Nacional detuvo e impidió que periodistas de dos canales de televisión filmaran su regreso y la explicación que dio el director ahonda más la sospecha de que el gobierno no está manejando este caso con profesionalismo ni transparencia.  Para rematar, se conoció al final de la semana que el ex presidente que corrió a refugiarse en el Parlacen, al que había llamado “una cueva de ladrones”, renunciaba al mismo, a fin de ser juzgado por la justicia ordinaria.  Este caso va para largo así que armémonos de paciencia y fe.

PANAMÁ POLÍGLOTA

Por Mariela Sagel, El Siglo, 18 de junio de 2018

El término “poliglota” se refiere a la persona que domina varios idiomas.  Bilingüe es el que habla dos, y trilingüe el que tiene habilidad en tres.  Con esto de los viajes del presidente Varela, acabaremos siendo, en teoría, un país polígloto, porque donde va promete que se reforzará la enseñanza del idioma que se habla en el país que visita.

Empezamos con la enseñanza del inglés, que en mi concepto debemos dominar la mayoría de los panameños.  Prometió que se reforzaría su enseñanza porque era el lenguaje de los negocios.  Todavía no he visto resultados contundentes.  En mis tiempos escolares, salíamos mucho mejor preparados en ese idioma de los colegios privados, al punto de que, si entrábamos a una universidad en Estados Unidos, siempre llegábamos a los grados más altos en las pruebas de ingreso.  Esto no es así ahora, a menos que el estudiante asista a una escuela bilingüe, que generalmente son costosas y exclusivas.

Al establecer relaciones con China, prometió reforzar la enseñanza del mandarín (lo que se ha estado haciendo gracias a la laboriosa comunidad china en nuestro país) porque es el idioma que más personas hablarán en un futuro.  No sé si en Jordania prometió implementar cursos de árabe, y si en Israel prometió la enseñanza del hebreo.  Ahora en Rusia, para caerle simpático al inescrutable presidente Putin, proclamó a los cuatro vientos que el ruso sería una prioridad en las escuelas panameñas.  Desconoce, entre las muchas cosas que no se interesa ni en averiguar, que hubo una gran cantidad de estudiantes que estudiaron en la Universidad Rusa de Amistad de los Pueblos gracias a las becas que otorgaba la entonces Unión Soviética y que permitió a jóvenes de escasos recursos ser hoy médicos, ingenieros, economistas y muchas otras profesiones.

Pero el español, que es hablado por 559 millones de personas en el mundo, según el Instituto Cervantes, cada día se habla peor en Panamá.  ¿Por qué no se le sugiere al presidente que refuerce la enseñanza de nuestro idioma?

AÑOS ELECTORALES

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 17 de junio de 2018

Entre el año pasado y el próximo se estarán celebrado elecciones en más de 10 países de América Latina, en donde unos 625 millones de votantes estarán decidiendo sobre su futuro político.  Y todo parece indicar que este trienio (2017-2018-2019) mueve el péndulo de izquierda a derecha, aunque en algunos casos, como en Venezuela, no prevalezcan las garantías para que se realicen procesos transparentes.

El primero en arrancar fue Chile, con la vuelta al poder del derechista Sebastián Piñera, dando a la mandataria saliente, Michelle Bachelet, un nivel de aceptación del 39% versus el 84% que obtuvo cuando terminó su primer mandato.  Su partido cometió varios errores estratégicos que le costaron el triunfo al candidato oficialista.

Le siguió Costa Rica a principios de año, asumiendo como vicepresidenta la primera mujer afrodescendiente en el cargo.  La señora Epsy Campbell estará de visita esta semana en Panamá y se organizan interesantes encuentros con ella y asociaciones vinculadas a los temas de igualdad de las mujeres.  Con motivo del viaje del presidente Alvarado a Estados Unidos, la señora Campbell asumió como presidenta, siendo la primera mujer afrodescendiente en ejercer la Presidencia de un país de América continental.  Contrario a Panamá, donde el presidente carga con su vicepresidenta para todos lados y si se ausenta, no la encarga, Costa Rica no queda en modo avión.

Las tres economías más importantes de la región, Colombia, México y Brasil tendrán elecciones este año y en los tres países se ha dado el fenómeno de que se han presentado (y en el caso de Colombia, han pasado a la segunda vuelta) candidatos alejados de los partidos tradicionales, como son Gustavo Petro en Colombia, Andrés Manuel López Obrador en México y Jair Bolsonaro en Brasil.  Hoy domingo se decide quién será el presidente de Colombia y la contienda está entre Iván Duque, heredero político del expresidente Álvaro Uribe y Gustavo Petro, ex guerrillero del M19 y exalcalde de Bogotá.  En los debates que he estado viendo en Twitter y en los medios colombianos hay muchos que alegan que votarán en blanco.  Cito un tuit del periodista Jon Lee Anderson sobre la irresponsable decisión de votar en blanco: “Los que “no votaron” a Hillary porque no les gustó su peinado nos regalaron a Trump por 4 años”.

Sigo de cerca lo que ocurre en el vecino país, con el que compartimos una frontera indescifrable.  Creo, como lo he conversado con entendidos que, si Sergio Fajardo hubiera unido esfuerzos con Humberto de la Calle, estaría hoy disputándole a Duque la presidencia y con muchas probabilidades de ganar.  Lo mejor que puede hacer el candidato de Uribe, si llega a ganar, es cortar con él.  Recuerden el libro de Iván Cepeda “Uribe y la derecha transnacional”, donde muestra las similitudes y sociedades entre éste y nuestro nunca mejor ponderado “loco” Ricardo Martinelli, que volvió a Panamá esta semana para enredarnos la vida y hacer a diario su show, exigiendo un respeto a los derechos que él nunca respetó y hasta violentó.

No sé si los colombianos calcularon que en medio de la celebración de la Copa Mundial de Fútbol se celebraría la segunda vuelta.  En un país que se caracteriza por ser super hinchas de ese deporte, ver un partido puede significar una alta abstención.

A México le toca el turno el 1 de julio y todo apunta a una victoria de AMLO a pesar de que los empresarios, que siempre han puesto al ocupante de Los Pinos del siguiente sexenio, están diluidos entre Ricardo Anaya, un tipo al que solo le faltó sacar una AK47 en el segundo debate, y José Antonio Meade, el “destapado” del Partido Revolucionario Institucional (PRI) sin ser miembro de ese partido y que no levanta pasiones.

Octubre tendrá de protagonista a Brasil, donde el “impeachment” a la presidenta Dilma Rousseff en 2016 le impidió terminar su mandato y su mentor político, Luiz Inácio Lula da Silva, que tiene los mejores pronósticos para ganar, está encarcelado.  Lula cumple condena de 12 años de prisión por corrupción y lavado de dinero.  En su defecto, se apunta a la figura de Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal, que sus detractores acusan de ser ultraderechista.

Y nos abocamos a las nuestras, que se realizarán en mayo de 2019.  El panorama es incierto e intranquilo, con un independiente desconocido, salido de la nada, financiado por el partido gobernante para impedir que los que realmente se han doblado la espalda recogiendo firmas tengan su oportunidad.  Es importante que tengamos presente que en casi todos los países donde se están realizando elecciones, y otros de la región, un fantasma recorre las gestiones de gobierno y las obras de infraestructura: Odebrecht.  Y no podremos pretender erradicar la corrupción sin que sepamos a quiénes tocó y cómo en las elecciones de 2009 y 2014.

 

LO QUE TENEMOS QUE APRENDER DEL MUNDIAL

Por Mariela Sagel, El Siglo, 11 de junio de 2018

En medio de la fiesta futbolística que inicia esta semana en el país más grande del mundo, hay lecciones que aprender de toda esta invasión mediática a la que nos tienen sometidos.  Para muchos la simbología les parecerá algo extraña, porque cada país tiene elementos identificatorios que lo caracterizan.  Se han escogido las cúpulas en bulbos, generalmente con cinco torres y circunscritas por campanarios y alas radiantes.  De las más representativas de ese período moscovita central y tardío son las Basílicas de San Basilio, que está en la Plaza Roja, al lado del Kremlin, y la Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada, ubicada en San Petersburgo, donde asesinaron al zar Alejandro II en 1881.  La primera fue construida por decisión e instrucción de Iván el Terrible para su jubileo, el primero que ostentó el título de Zar desde 1547.

Ojalá que todos los que se animan a ir a Rusia para esta copa mundial de fútbol vayan a visitar todos estos monumentos que dan fe de la enorme riqueza y la desproporcionada desigualdad que había en el pueblo ruso, lo que llevó, en parte, a que la población se alzara en contra de la estrafalaria corte zarista y buscara para ellos mejores condiciones de vida.  El año pasado se cumplieron 100 años de la revolución rusa y es interesante ver y entender por qué se dieron unos hechos que cambiaron al mundo y la forma de hacer política.

Otro símbolo que están usando en la publicidad del campeonato mundial es el de las “matrioshkas”, que son un conjunto de muñecas tradicionales creadas en Rusia en 1890. La más grande se va abriendo por la cintura, estando hueca en su interior, y dando cabida a una idéntica, y así se van sucediendo. Pueden ser la cantidad que uno imagine pero deben ser un número impar.  Están pintadas con los colores típicos del país en laca y confeccionadas de madera balsa.  Son un excelente recuerdo de ese gran país.

ESTO NO TIENE NOMBRE

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 10 de junio de 2018

Escuchamos con frecuencia la expresión “esto no tiene nombre”. Recientemente lo han incorporado en la promoción de una película de un realizador panameño en torno a la Copa Mundial de Fútbol, en el que uno de los protagonistas la usa para referirse al frío que se sufre en el país más grande del mundo.  La escritora Piedad Bonnett, colombiana, que estuvo el año pasado en la Feria del Libro de Panamá, tiene un libro titulado “Lo que no tiene nombre”, en el que relata el suicidio de su hijo y cómo enfrentar ese duelo desde la unión familiar.

Pero lo que estamos viendo en nuestro país recientemente, las pugnas entre el ejecutivo y el legislativo, entre la contraloría y el legislativo y la intervención nefasta del órgano judicial NO TIENE NOMBRE.

A estas alturas de la fallida, deplorable e irresponsable gestión del presidente Varela, el tinglado que se han montado con las benditas planillas que manejan los diputados y, después de cuatro años de que el Contralor se ha hecho “el loco”, el tema del momento –aparte del fútbol— es el audito forense que el jefe de la Contraloría ha ordenado a estas planillas.  Cabe preguntar: ¿por qué ahora y no lo hizo antes? ¿por qué solo unas planillas y no todas? ¿por qué solo a unos diputados y no a todos?

Los diputados de la Asamblea Nacional nos avergüenzan a diario, y no deja de sorprendernos su desparpajo en dilapidar los dineros del estado.  Manejan planillas que ni que fueran a cambiar el país y de algunos, que tienen años en ese órgano legislativo, no se les conoce ninguna ley que valga la pena destacar.  Tienen choferes, secretarias, asesores, franquicias telefónicas, exoneraciones en los automóviles que revenden a diestra y siniestra, promotores circuitales, en fin, un ejército que lo único que hacen es ir a cobrar sus cheques porque si todos asistieran al lugar de trabajo, no tendrían dónde sentarse.

Un diputado si acaso necesita cinco o seis personas para hacer una buena gestión: un chofer, una secretaria, uno o dos asesores, un experto en comunicación o logógrafo (para que no cometan los terribles errores de gramática y conjunción elemental de los verbos que alegremente dicen en los medios) que además lo asesore en la forma de proyectar su imagen y a estructurar su discurso político, y algún otro profesional que le ayude en su gestión.  Los demás son pinches promotores de una campaña de reelección en el circuito al que pertenecen.  Pareciera que apenas son electos emplean su gestión en cómo reelegirse.  La resolución de los problemas de los circuitos es responsabilidad del representante de corregimiento.  El diputado está para hacer leyes, de allí que sean parte del órgano legislativo, o sea, el que legisla.

Esas partidas, que ahora el Contralor, en un acto de desesperación, quiere auditar y al que los diputados le han declarado la guerra –y de muy mala manera— no es otra cosa que los caramelitos que el ejecutivo les da a los diputados para tenerlos mansitos y comiendo de su mano.  Como se salieron del tiesto, rechazando a las magistradas propuestas por el presidente en enero, se les acabó el amor a los varelistas con el resto de los diputados, amor que llegó a financiar la campaña del hoy secretario general del PRD porque no les convenía que ganara su contendiente.

En vísperas de la inauguración del campeonato mundial de fútbol, y sin todavía haber nombrado a los dos magistrados que debieron haber entrado a reemplazar a los que ya se les venció el término, y con la urgencia del Ministerio de Economía y Finanzas de conseguir una dispensa para aumentar el déficit fiscal y obtener 300 millones de dólares, el presidente agarrará vuelo para no perderse los partidos de la selección panameña en Rusia.

Junio es el mes de los matraqueos y de las componendas para ver quién presidirá la Asamblea Nacional cuando vuelva a sesionar a partir del 1º. de julio.  ¿Nuestro país puede permitirse tener 71 diputados inoperantes, que a su vez nos cuestan cientos de millones de dólares en planillas?  ¿Y que encima laboran solamente 6 meses al año, porque el resto del tiempo están en receso, cobrando eso sí, para seguir matraqueando? En esta crisis de institucionalidad en la que estamos sumergidos, no se salva nadie.  Y el país en pausa.

Cerrando esta columna se dio a conocer la noticia de la extradición de Martinelli a Panamá. Tal como lo anticipé en mi columna anterior, ese hecho le aguará la fiesta futbolística que pretende llevar a cabo el presidente.  Definitivamente que esto no tiene nombre, pero dará mucho de qué hablar en los próximos días.

 

PANAMÁ EN BOCA DE TODOS

Por Mariela Sagel, El Siglo, 4 de junio de 2018

La despedida de la selección de fútbol que se estrenará en su primer campeonato mundial en Rusia acaparó todos los noticieros locales del viernes.  Ni una noticia aparte de ésa se filtró, ni siquiera la dimisión de Mariano Rajoy en España.  La población está exultante por este logro del equipo panameño y esperamos que hagan un buen papel en los juegos que van a protagonizar.

Desde que Panamá calificó para ir a la copa mundial nuestro nombre está en boca de todos, y no por referencias negativas, afortunadamente.  Me ha tocado estar en lugares muy remotos y cuando digo que soy de Panamá, la asociación es directamente con el fútbol.

Después de la terrible oscuridad en que nos sumieron los Panamá Papers y las coimas de Odebrecht, aún sin resolver, una referencia mundial positiva nos hace bien.  Igualmente estaremos en boca de todos cuando se realice la Jornada Mundial de la Juventud en enero próximo, y debemos esmerarnos para que quede bien, para que nos luzcamos como anfitriones, seamos de la religión que sea.

Pero el país no puede paralizarse por estos eventos, el país debe seguir caminando, produciendo, y tratando de salir del marasmo en que nos ha sumido “el efecto Varela”.  Nada más hay que salir a dar una vuelta y ver la cantidad de locales vacíos, de negocios que cierran y de despidos que ocurren en sólidas empresas para confirmar que las cosas no están tan bien como las pintan, a pesar de que nos griten a los cuatro vientos de que somos el país que más crece.  Crece para unos pocos, pero no para la mayoría.  Y somos uno de los países más caros.

Hagamos un esfuerzo por no dejarnos llevar por el entusiasmo.  Podemos ser hinchas de fútbol, ver los partidos, pero el tiempo que le dedicamos a ver esos partidos debemos reponerlo en calidad, no descuidar ninguna labor que hagamos

Esperemos que la selección de Panamá dé lo mejor de sí en Rusia.  Nosotros debemos hacer lo mejor por el país, aquí y ahora.

POR LA BOCA MUERE EL PEZ

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 3 de junio de 2018

Este refrán marinero es muy usado, sobre todo cuando se constata que a los que se adelantan a decir cosas, por bocones, les pasa aquello que no debieron expresar.  Igual se dice que alguien no deja de sorprendernos, pero en el caso del expresidente Martinelli, tomando prestado lo expresado por el Dr. Eloy Alfaro en un tuit reciente, el tipo no deja de avergonzarnos.

El miércoles se verificó una conferencia de prensa desde Estados Unidos, con las nuevas integrantes del equipo legal del preso de Miami.  Encima de que el traductor era malísimo (la misma abogada le corregía) yo no daba crédito a lo que estaban diciendo, el descaro y el desparpajo con que estas abogadas señalaban circunstancias en Panamá que, seguramente, no se han molestado en constatar.

El nuevo paquete de pruebas que presentaron consta de 432 páginas y ellas señalaban que Martinelli era odiado por su sucesor (y vicepresidente), lo que no creo que sea prueba contundente ante ningún tribunal, y que eso lo exponía a que, si era extraditado, violarían sus derechos humanos e iría a parar a una cárcel que no tenía las condiciones mínimas que exigían las instituciones internacionales que velan por las garantías penitenciarias.

Para empezar a rebatir cada uno de estos alegatos, que me revuelven el estómago, basta recordar varias instancias que desvirtúan todos los miedos del expresidente.  Primeramente, él no inventó ni instauró la corrupción, pero la llevó a niveles nunca vistos, por lo que señalar que regresar a este país, con instituciones corruptas, es por su culpa.

La exministra de Gobierno, María Luisa Romero, que era parte del Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Stanford en 2013, me confirmó que se les negó el acceso a los centros penitenciarios, así que mal puede estar diciendo la abogada de Martinelli que las instituciones que velan por las condiciones en las cárceles reportaron que estaban muy mal.

De igual manera, el 9 de enero de 2011 ocurrió uno de los sucesos más trágicos que podamos recordar, cuando se incendió el Centro de Cumplimiento de Tocumen, fuego causado por los mismos custodios y los guardias que se regodeaban afuera de que siete muchachos, que no querían participar en el motín que habían organizado sus compañeros, se encerraron en su celda.  Hasta allí les llegaron las bombas lacrimógenas y los quemaron vivos.  Solamente dos sobrevivieron y con quemaduras extremas. El estado fue indiferente a esta realidad y nunca se responsabilizó por la suerte de estos dos chicos, ni por las familias de los muertos.  La ministra de gobierno de ese momento se mostró indolente ante el sufrimiento de estas personas.  Gracias a la acción solidaria de un grupo de ciudadanos fue posible que los dos jóvenes pudieran recibir los tratamientos que sanarían las quemaduras y sus secuelas y atendieron a sus familiares.

De igual forma, el gobierno de Martinelli no implementó el mecanismo de prevención de la tortura, a pesar de tener la obligación internacional en virtud de que había firmado el protocolo facultativo contra la tortura de la Organización de Naciones Unidas.  Ahora este mecanismo se ha convertido en la Ley 5 de 2017 y se está trabajando en su implementación.

Postergó la entrada en vigor del Sistema Penal Acusatorio (SPA), que es una herramienta que ayuda a disminuir la mora judicial, esa de la que las marisabidillas abogadas se quejaban en su patética conferencia de prensa.

A pesar de que se había establecido que se crearía la carrera penitenciaria en el plazo de un año de acuerdo con la ley penitenciaria del 2003, al gobierno de Martinelli no le dio la gana de hacerlo.  En el año 2016 ésta se estableció mediante la Ley 42 de 2016.

Como para su gobierno lo más importante era construir mega obras, hizo el intento de que Italia construyera cárceles modulares, un tema que seguramente iba a terminar — como los radares y el mapa digital de Finmeccanica–, en un escándalo.  Pero sí se preocupó por construir la Gran Joya, una mega prisión que es demasiado grande y requiere mucha inversión en equipo y enseres, así como personal capacitado para operarla.  Esa cárcel fue inaugurada en abril de 2014, un mes antes de las elecciones en las que el candidato de su partido perdiera las elecciones, las que él se corría a robo que ganaría.

Habrá que verificar si fue verdad lo que el exembajador Feeley expresó en la entrevista que le dio a Jon Lee Anderson, de que él presionó para que fuera capturado.  Ese es otro al que se le aplica el refrán.

 

VERGÜENZA NACIONAL

Por Mariela Sagel, El Siglo, 28 de mayo de 2018

     La razón de por qué las noticias aquí no pueden estar más de dos días en boca de todos es que la que viene supera a la anterior en sorpresa y nos deja a todos perplejos.  Una distinguida profesora me decía hace poco que no lee novelas latinoamericanas porque la realidad supera a la ficción y estoy por pensar que tiene razón.

La semana pasada se dio a conocer que el expresidente preso en una cárcel de Miami, Ricardo Martinelli, el que más desfachatez ha tenido en asaltar los fondos del estado (no sabemos aun lo que ha hecho el actual, pero tenemos una idea) en la cual desistía de los recursos legales que apelaban a su caso y se mandó cuatro páginas restregándole a los Estados Unidos todos los “favores” que le había hecho durante su mandato.  Más servilismo no creo que podamos encontrar, a pesar de que la actual canciller compite a velocidad del rayo por estar igual de arrodillada ante el imperio.

La misiva detallaba algunos de los “favores” que le hizo el prisionero de Miami tanto a la CIA como al Departamento de Estado, incluso llega a profundidades de inculparse en lo de los pinchazos telefónicos, que es la causa por la que está preso desde el 12 de junio.

Martinelli ha superado en servilismo a Manuel Antonio Noriega, que estuvo en la planilla de la CIA y que prestó demasiados servicios a los Estados Unidos, pensando que ellos lo protegerían en todos sus desafueros.  Y le ha pasado lo mismo, ha acabado en una cárcel gringa con la ventaja del exgeneral de que era prisionero de guerra y tenía sus beneficios, de los que carece el que era dueño de los supermercados 99.  Hay que leerse el libro “An America’s prisioner” que MAN le dictó al periodista Peter Eisner para conocer sus reclamos, pero los de este no tienen parangón, una lloradera que más parecen los de una mujer despechada.

 

DEBAJO DE LOS ZAPATOS

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 27 de mayo de 2018

La campaña presidencial de Ricardo Martinelli en el año 2009 tuvo como eslogan “Los locos somos más” y entre sus pregones había uno de que estaría caminando “en los zapatos del pueblo”.  Dejó por un tiempo sus finos calzados italianos para enfundarse unas zapatillas, pero como es tan mangajo, adoptó esas prendas de vestir hasta para las ocasiones más formales, haciéndonos pasar pena a todos los panameños, que queremos que a quien elijamos presidente nos represente bien.

Casi una década después, este personaje está debajo de los zapatos de todo el mundo, pisoteado en su ego, encerrado en una celda en Miami, Florida, y cada cierto tiempo se corre el rumor de que será extraditado a Panamá.  Esta semana no ha sido la excepción: ha circulado una carta manuscrita en la que desiste de los recursos legales presentados en tribunales estadounidenses para así agilizar y facilitar su extradición a Panamá.  El batallón de abogados que dice defenderlo aquí se pelean el protagonismo por explicar qué hay detrás de esto y su vocero oficial, con su característica voz destemplada, se roba el protagonismo en los medios en torno a esta sombra que se alza sobre el país.

¿Qué acción sería la que más afectaría el ánimo del presidente Varela para que no disfrute de lo que él ha llamado uno de los dos más importantes logros que ha alcanzado Panamá en su vida republicana, el que la selección de fútbol participe en la Copa Mundial a celebrarse en Moscú?  La otra es, por supuesto, la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud en tierras panameñas, y con esta aseveración echa por tierra la recuperación de la soberanía sobre el territorio que ocupaba los Estados Unidos, la ampliación de la vía acuática y otros acontecimientos que están ligados a nuestra nacionalidad e identidad como nación.  Ya se le han enviado a la embajada en Rusia unos adelantos para atenderlo a él y los que lo acompañen (que supongo serán un montón) de solamente $100 mil dólares, suma que, a primera vista parece elevada pero que al final es irrisoria considerando los altos costes de hospedaje, desplazamientos, comidas y logística que involucra una gira presidencial.  Si el loco de las zapatillas del pueblo llega en estos meses su cándida sonrisa (la del presidente, que fue su vicepresidente y canciller por 26 meses) se le convertirá en mueca amarga y destemplada, como cuando dijo que iba a hacer valer su autoridad ante la Asamblea de Diputados, por el caso del rechazo a las magistradas que propuso, a principios de año.

Insisto que no me opongo a que el presidente viaje, al fin y al cabo, hace menos daño cuando está fuera que cuando le da por querer hacer el intento de gobernar, intento que ha quedado en eso, meras intenciones.  Ya casi está de salida e independientemente de que su popularidad vaya de en picada, pocos logros se puede atribuir y casi ninguna obra de la cual vanagloriarse.  Las cosas han seguido haciéndose de la misma manera, se ha seguido el mismo patrón de corrupción, nepotismo y desgreño que el gobierno anterior, con la gran diferencia de que los gobiernos arnulfistas se caracterizan por ser los menos ilustrados.  Es que hasta para robar hay que tener inteligencia y ésta les es muy esquiva a los miembros de ese partido.

El fin de semana pasado se hizo viral en las redes un llamado agónico del hijo de la profesora Ileana Golcher para que su madre fuera atendida de urgencia en la Caja de Seguro Social, donde tenía más de 50 días de estar esperando una operación de reemplazo de cadera y estaba en estado delicado.  La presión, bien orientada, con un solo mensaje, el del hijo, fue masiva y se vio en Twitter, Facebook, WhatsApp, Instagram y correos electrónicos y no habían pasado dos horas cuando el director de la Caja de Seguro Social se presentó en el hospital y ordenó que atendieran a la distinguida educadora.  A mí me quedó un sabor agridulce de esta experiencia, porque si bien celebro que se haya actuado con celeridad para salvar a Ileana, pienso en todos aquellos que no son conocidos, que no tienen tantos amigos que rieguen la petición y que no son atendidos, que les pueden costar la vida esta desidia institucional.  Es que, en este país, hasta para morirse hay que tener “pull”.