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LAS HIJAS DEL CAPITÁN

Por Mariela Sagel, Facetas, La Estrella de Panamá, 17 de junio de 2018

Dedicado a Pedro Pessoa e Costa, que seguro le gustará

María Dueñas no deja de sorprendernos.  Aún está viva la historia de “El tiempo entre costuras”, que la catapultó a la fama, y entre el libro que se convirtió en una exitosa serie y esta cuarta novela apenas han pasado 9 años.  “Las hijas del capitán” es un relato que no puedes soltar y te la bebes como agua de mayo desde la primera hasta la última página.

Ambientada en el New York de los años 30 y con los personajes femeninos fuertes que caracterizan sus historias, María Dueñas pone a tres hermosas hermanas, malagueñas y con carácter decidido, a entrar en un mundo para ellas desconocido y lo hacen con coraje y hasta atrevimiento.  Victoria, Mona y Luz son las hijas de Emilio Arenas, un tarambana que va por medio mundo cambiando de oficio para no aburrirse y cuando visita a su mujer la deja preñada.  En determinado momento decide asentarse en un antiguo barrio de la ciudad de los rascacielos (en una calle que ya no existe por haber cedido al progreso inexorable) donde se encuentran los españoles que en algún momento se fueron tras el destello de libertad de la antorcha que levanta la dama que está en la desembocadura del río Hudson.  Se trae a su mujer, Remedios, bastante ignorante y demasiado sumisa y temerosa y a sus tres hijas.

Las chicas están descontentas por ese traslado y se muestran arrogantes y displicentes entre sus vecinos de la calle 14, (en la parte oeste de la isla, donde viven los emigrantes tanto españoles como de otros países de habla hispana) que tratan de agradarlas.  Un accidente acaba con la vida del padre antes de que empezaran a adaptarse sus hijas a su nuevo entorno y eso cambia para siempre sus existencias.

LAS HIJAS DEL CAPITÁN

     El negocio que Emilio Arenas les hereda es una especie de fonda que se llama El Capitán y tiene muy poco éxito, por lo que sus hijas buscan un empleo supletorio que ayude a sostener la precaria economía familiar.  La muerte del padre las pone en situaciones impensables porque les ofrecen, por un lado, una indemnización de parte de la naviera en cuyos predios ocurrió el accidente, pero se les aparece un abogado italiano que les promete mayor compensación.  Las cuatro, madre y tres hijas, están confusas y apelan a una vecina, también española que vive en el mismo edificio (a la que antes ni saludaban pero que ahora, como todos, les ha tendido la mano) y llegan a conocer a una peculiar monja que además es abogada y ponen el caso en sus manos.

Mientras, Luz se emplea en una lavandería, Mona tiene trabajos eventuales como mesera para eventos de la alta sociedad y eventualmente como auxiliar de una caprichosa e insoportable dama y Victoria se queda ayudando en la fonda. Luz tiene aspiraciones artísticas y se presenta en audiciones para interpretar zarzuelas y otros bailes.  Tiene mucha gracia y atractivo y llama la atención. La más avispada es Mona, que en cierta ocasión conoce, por esas cosas del destino, al Conde de Covadonga, el príncipe de Asturias Alfonso de Borbón y Battenberg, que renunció a sus derechos sucesorios en 1933 y se casó con una cubana.  En esos meses estaba separado de su mujer y vivía en el Hotel St. Moritz, mientras estaba en Nueva York.  Mona no tenía ni idea de quién era, ni mucho menos los tejemanejes de los ricos y nobles de su país.  Solo una tarjeta de presentación guardó cuando ayudó al expríncipe en una caída.  Un hombre de cristal, afectado de hemofilia y más solo que la luna en un hervidero de pasiones.

Las hijas del Capitán

Se hacen inseparables de Fidel, el hijo del propietario puertorriqueño de una funeraria que trabaja en el negocio del padre y que aspira a ser cantante de tango y emular a Gardel.  En Luz se van fortaleciendo sus dotes artísticas y hace audiciones con no tan confiables personajes del espectáculo.  Como son de impecable factura y muy hermosas, más de uno sueña con ellas.  Los desenlaces de sus aventuras bien valen un maravedí por cada página de lectura.

Van adentrándose en la ciudad, adoptándola, caminándola (la noche que Mona conoce al Conde de Covadonga le tocó caminar en diagonal 58 cuadras, sin hablar inglés y sin tener idea de por dónde pasaba).  Victoria se casa con un vendedor de habanos que le dobla la edad y se muda a Brooklyn.  La madre piensa que así estarán más domables las marisabidillas de sus hijas, pero el matrimonio no termina en tragedia porque a Luciano, el marido, lo mata el abogado que pretende defenderlas ante la naviera.  Ocurren las cosas más inverosímiles cuando ellas intentan reformar la triste y lúgubre fonda que estableció su padre y hacer una especie de night club, con actuaciones de Luz y de Fidel.

Mona se empata con Toni Carreño, un tipo que se dedica a oscuros negocios, prohibidos en esos tiempos, gracias a que Luciano, el marido de Victoria, conoció a su padre, que vivía en Tampa.  Son de ascendencia cubana y con el atrevimiento que da la ignorancia, llegan a visitar al conde para pedirle que vaya a la noche de apertura de “Las hijas del Capitán”.  Inmerso en la soledad e impedido por su frágil salud, el ex príncipe de Asturias los invita a cenar (Toni les consigue a Luz y a Mona unos vestidos de ensueño, pero ellas no tienen maneras en la mesa).  Con las pasiones entre los republicanos y los monárquicos a flor de piel, la cena termina en un motín que hacen los empleados del restaurante que se oponen a la presencia del monarca en el exilio.  Toni acaba trabajando como asistente del Conde y abandona sus negocios turbios.  La inauguración del local nunca tiene lugar.  Y de allí siguen muchos sucesos impensables pero fascinantes.

MARIA DUEÑAS

Nacida en Puertollano, Ciudad Real, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, en 1964, María Dueñas tiene 9 años de estar disfrutando de las mieles de la fama, desde que su “opera prima”, “El Tiempo entre costuras”, fue publicada.  Posteriormente fue llevada a serie de televisión por Antena 3 y ahora se puede ver también en Netflix.  Obtuvo su primer galardón por ese libro, que ha sido considerado un fenómeno literario (Premio Ciudad de Cartagena de Novela Histórica) y al año siguiente, 2010, le concedieron el de Cultura 2011 de la Comunidad de Madrid, categoría Literatura.

Ejerció de profesora titular de filología inglesa en la facultad de Letras de la Universidad de Murcia​ y vive en Cartagena. Su tercera obra, “La Templanza”, que fue el libro más vendido en 2015, el año que salió, también está siendo adaptado para televisión.  El segundo libro de la escritora, “Misión Olvido”, salió a la venta en 2012 y para muchos fue una decepción, pero para mí fue de gran valor porque rescata historias de las misiones españolas que se establecieron en California.  Es una de las máximas exponentes de la novela histórica.

Sus obras tienen la constante de enaltecer a las mujeres que protagonizan sus historias y son un tributo a ellas, que resisten cuando los vientos soplan en contra. Y en este caso, un homenaje a los hombres y mujeres valientes que viven la aventura incierta y siempre épica de la emigración.

María Dueñas estuvo en Panamá en 2015 presentando su libro “La Templanza” en la Feria Internacional del Libro de Panamá y su interlocutor fue nada menos que Jorge Zepeda Patterson, escritor mexicano, ganador del Premio Planeta de 2014, y esa fue una de las veladas más inolvidables de la que han disfrutado los amantes de la literatura en nuestro país.

 

 

 

RÉQUIEM POR LOS FAMOSOS

Por Mariela Sagel, Facetas, La Estrella de Panamá, 3 de junio de 2018

Mañana 4 de junio se cumple un año de la muerte del escritor español Juan Goytisolo, ocurrida en Marrakech, Marruecos, a los 86 años. En ese país árabe, en el norte de África, fue enterrado en el cementerio de Larache, una localidad próxima a Tánger, la ciudad puerto que une dos mares y dos continentes, el Mediterráneo con el Atlántico y Europa con África.

Goytisolo es considerado uno de los mejores narradores de la generación del 50 y ganó varios premios en su larga y productiva vida intelectual, como el Premio Nacional de las Letras Españolas (2008) y el Premio Cervantes (2014), entre muchos otros.  Nacido en Barcelona y educado en instituciones católicas, cultivó varios géneros, como el ensayo, la novela, los reportajes, literatura de viajes y las memorias.  Desde los catorce años escribía novelas, pero no fue hasta que tuvo 23 que publicó la primera, “Juego de manos”, misma que fue adaptada al cine en Italia.

Juan Goytisolo

Desde mediados de la década de los 50 se trasladó a vivir a Francia, donde conoció a su esposa Monique Lange, y fue asesor de la prestigiosa editorial Gallimard. Fue un referente de la literatura española desde todas las ópticas, un intelectual a carta cabal y a partir de los años 60 se enamoró del mundo árabe, e inició un análisis crítico de la civilización occidental, plasmada sobre todo en ensayos.

En el año 2012 dijo categóricamente que no iba a escribir más porque ya lo había escrito todo, pero se decantó por la poesía, y de esa época hay varios poemarios y también ensayos.  Sus relatos de viaje son exquisitos y muestran facetas de las ciudades de las que escribe que nadie se imagina.

PHILLIP ROTH

     Tratándose de réquiems de escritores famosos, el pasado 22 de mayo murió en la ciudad de New York un eterno aspirante al Premio Nobel de Literatura, el estadounidense Phillip Roth.  Mayormente conocido por sus novelas, también cultivó la ensayística y los cuentos.  Era de origen judío, pero prohibió que durante sus funerales se realizaran rituales religiosos.  Su muerte ocurrió a los 85 años.

Se le considera el novelista más dotado de su generación y era, a su vez, un voraz lector.  Que quede claro que no todos los escritores leen mucho, y no todos los lectores son escritores, pero para él era primordial la lectura y el aprendizaje que deviene de ella.  A raíz de su muerte hemos podido conocer sus encuentros con escritores famosos por la inmensa curiosidad que sentía en conocer los motivos que tenían otros como él para escribir. Juan Cruz, en El País, relata el encuentro que tuvo Roth con Milán Kundera en París, y la primera pregunta que le hace al escritor menos locuaz del mundo es: “¿Cree que llegará pronto la destrucción del mundo?” A lo que ese escritor de la risa, la levedad y el silencio le responde: “Depende de lo que entienda usted por pronto”.

Phillip Roth

Fue un escritor que jugó a cotas extremas con el sentido del humor, traslucía una ironía descarnada hacia los judíos y la sexualidad era un argumento en su narrativa de ficción.  Como muchos escritores, ejerció de periodista y son memorables sus entrevistas y reportajes.

De las obras más memorables de Roth, y por las que se le conoce mayormente están “El lamento de Portnoy”, “Pastoral Americana” y “La conjura contra América”, entre más de 25 novelas.  Publicó memorias y antologías y ocho de sus novelas fueron adaptadas al cine.  Recibió el Premio Príncipe de Asturias en 2012 además de otros importantes galardones como el Pulitzer y varios de los que otorga el PEN Club.

Igual que Goytisolo, y el mismo año, 2012, anunció que dejaba de escribir, y su última novela fue “Némesis”.  Vale la pena repasar “El oficio. Un escritor, sus colegas y sus obras”, publicado en el año 2001, es una obra antológica donde relata sus encuentros con grandes escritores. En inglés este libro se llama Shop Talk.

El Premio Nobel le fue esquivo, todos los años estaba en las quinielas de los posibles ganadores. Se marchó sin que se lo concedieran y tal parece que este año no se entregará por razones de malos manejos de la Fundación Nobel en el tema literario.

TOM WOLFE

El llamado padre del nuevo periodismo murió a los 87 años el 14 de mayo en la capital de los rascacielos, New York.  Fue una figura icónica de la cultura pop de los años 60 y vestía unos trajes blancos que le daban un toque personal que eran difíciles de emular.  En una última entrevista que dio al ABC dijo que “el periodismo te vuelve más valiente de lo que eres”.  Su desenfado y acrobacias contextuales le otorgaron un sitial en la narrativa, además de que se hizo millonario con sus novelas, la más famosa de ellas “La hoguera de las vanidades”, publicada en 1987.

Tom Wolfe

Wolfe había nacido en Richmond, Virginia, que se considera parte del sur de los Estados Unidos, y estudió literatura y periodismo, pero cuando estaba a punto de entrar en la lista de desempleados para recibir el seguro pertinente tuvo un golpe de suerte al hacer una crónica sobre fanáticos de automóviles para la revista Esquire que su editor le publicó íntegra, sin editar, 49 páginas con detalles insólitos.

Otro de sus grandes momentos ocurrió cuando el afamado pianista Leonard Bernstein, autor, entre otros, de West Side Story y casado con una hermosa actriz costarricense, organizó una fiesta a la que acudió la alta sociedad newyorkina en honor de los Black Panthers, un grupo radical de resistencia afroamericana.  Los Black Panthers (Panteras negras) llegaron a ser un partido político y entre sus miembros se destacaba Angela Davis.  A pesar de ser considerados una guerrilla urbana, impusieron elegancia y moda, lo que los hacía distintos a los típicos muchachos del ghetto.

Este peculiar coctel ofrecido por Bernstein fue el motivo de una crónica de Wolfe que lo catapultó al estrellato porque, además, se coló en la fiesta.  El New York Magazine publicó seis meses después las 25 mil palabras de su texto Radical Chic y le dedicó un número especial con tres mujeres con puños negros en portada y un título irónico: Free Leonard Bernstein!

Portada del New York Magazine que publicó la crónica “Radical Chic” de Tom Wolfe

Su escritura estaba llena de onomatopeyas, que se definen como “la imitación que se hace de sonidos reales a través del lenguaje y, asimismo, el término designa a la palabra que resulta de la mencionada imitación de los sonidos y que terminará por emplearse para denominarlos”.

Wolfe fue un transgresor y un representante de la contra cultura, que tuvo sus etapas, desde ser un liberal confeso para declararse posteriormente admirador de George W. Bush, por quien votó para su reelección.  Quería reivindicar a Honoré de Balzac y llegaron a apodarlo “el Balzac de Park Avenue”.  Rechazó entrar a la Universidad de Princeton a estudiar y lo hizo en una de menor prestigio.  Es un referente importante para el periodismo que practicó donde siempre estuvo presente el uso de ese oficio en la literatura.  “Creó un periodismo nuevo para un país transformado por los disturbios raciales y la guerra de Vietnam. Sus artículos buscaban deslumbrar al lector y bebían del habla de la calle. No eran análisis fríos sino perfiles de excéntricos, historias de pequeñas venganzas, sátiras de las inseguridades que todavía hoy quitan el sueño a las élites de Nueva York”, escribió Eduardo Suárez en la revista Letras Libres de México.

“LOS DIVINOS” DE LAURA RESTREPO

Por Mariela Sagel, Facetas, La Estrella de Panamá, 27 de mayo de 2018

Hace año y medio un crimen atroz conmocionó a Bogotá, a Colombia y al continente entero.  Se trataba del secuestro, violación y asesinato de una niña indígena que perpetró el arquitecto bogotano, de clase alta, Rafael Uribe Noguera.  Yuliana Andrea Samboní, de apenas 7 años era de una familia de los desplazados por la violencia.  Esto ocurrió el 4 de diciembre de 2016, en el barrio marginal Bosque Calderón y los vecinos se alzaron y los gobernantes no pudieron proteger al chico de mamá y casi lo linchan.

Ese crimen enfrentó, según las noticias, las dos Colombias, la de las clases pudientes, que evaden la justicia comprando los que la administran, y los desplazados y pobres –que hay muchos en ese país – y el mismo presidente Juan Manuel Santos pidió que se investigara de manera expedita.  Se sospechó que los hermanos del sicópata, Francisco y Catalina estaban involucrados y el conserje o guardia de seguridad apareció muerto unos días después, aparentemente se suicidó.  El juicio se celebró, condenando a Rafael Uribe Noguera a 58 años de cárcel, y los padres de Yuliana se regresaron a su pueblo para nunca más regresar a la capital.  Su madre estaba embarazada de siete meses y durante el funeral de la pequeña se desmayó dos veces.

Laura Restrepo, ganadora del Premio Alfaguara con su obra “Delirio” en el año 2004 y autora de diez novelas, acaba de publicar “Los Divinos”, un libro que relata de una manera magistral el aberrante secuestro, abuso y asesinato de Yuliana Samboní.  Restrepo ganó el Premio Sor Juana Inés de la Cruz en 1997, que otorga la Feria Internacional del Libro de Guadalajara a historias escritas por mujeres por la novela “Dulce compañía”

LOS DIVINOS

     Así se titula su última novela, la primera que publica desde 2012 y se sintió impactada por la tragedia que conmocionó a toda la sociedad colombiana.  La ubica en Bogotá, en el ambiente de los privilegiados de la clase alta, que tienen de todo y que, siendo profesionales, se entregan a toda clase de desafueros.  La novela lleva un ritmo trepidante y no es hasta más allá de la mitad que va entrando en materia del secuestro y abuso de la niña.

Portada de Los Divinos

Laura Restrepo se revela en esta nueva novela como una escritora con muchísimo bagaje cultural, cuajada en el oficio periodístico y como estuvo involucrada en política y sufrió un exilio forzoso, es muy crítica de las clases pudientes colombianas, llenas de códigos de estatus y desprovistas de prejuicios.  También utiliza de manera preciosista el lenguaje, sobre todo el coloquial, y el humor al grado máximo, haciendo que un tema tan duro y escabroso se haga interesante y no horrorice más de lo necesario.

Los personajes de “Los divinos” son cinco amigos que vienen juntos desde la secundaria.  Cuatro de ellos son exitosos profesionales y el quinto, que es el protagonista, un maniático de la soledad, traductor y soltero.  Sus sobrenombres son de lo más sintomáticos, “El Muñeco” (que es el asesino), el Duque, Tarabeo, El Píldora y Hobbo, el que narra.  De esos sobrenombres derivan otros: El Muñeco es alias Kent, Milindo, Dolly-boy, Chucky.  El Duque es alias Nobleza y Dux.  Tarabeo es también Táraz, Taras Bulba y Rexona, entre otros; El Píldora es Piluli, Pilulo y Gorila, y el Hobbo es el Hobbit y Job.  Se llamaban a sí mismo los Tutti Frutti, y tenían unas formas de hablarse y comportarse muy particulares e hilarantes.

Los juegos de palabras con formidables, los retos intelectuales entre el Hobbo y El Píldora son a punta de versos. Hobbo está enamorado de la novia del Duque, pero nunca se lo dice.  Tarabeo está casado, pero tiene una “polverita” (un departamento para sus aventuras) y El Duque tiene una finca fastuosa donde a veces se reúnen los Tutti a jugar al póker.

Así se lleva la historia, con idas y venidas, juergas y bromas, puro hedonismo, con la advertencia de la novia del Duque de que El Muñeco estaba actuando raro, estaba obsesionado con un juego y que todo indicaba que algo iba a pasar, muy al estilo de “Crónica de una muerte anunciada” del Nobel García Márquez.  Cuando ocurre el fatal desenlace, uno de los amigos trata de ayudar a El Muñeco a huir del país, lo que no logra, y otro le pide al Hobbo –sin decirle el lío en que se metió su compañero de juergas – que borre de la computadora del asesino toda evidencia, que elimine los archivos que contengan pornografía.  Con la paciencia de Job el traductor se dedica a quitar fotos y videos no sin que antes vaya en ascenso su sorpresa de cuánta degeneración hay en esa Mac que le pidieron limpiar.  Cuando llega a las imágenes de niñas, queda horrorizado de que su amigo, El Muñeco, el niño de mamá, exitoso, bello, corpulento, esté metido a pederasta.  Y entonces le suena la campana: lo llama su hermana desde Australia para decirle que están buscando al Muñeco porque unas cámaras de seguridad lo vieron llevarse a la niña, que había sido reportada por sus familiares.  Hobbo es distraído y ensimismado y no se da cuenta de lo que pasa a su alrededor.

De allí en adelante no puedes soltar el libro y Laura Restrepo logra, a partir de un crimen que aconteció y estremeció a la ciudadanía, construir una ficción, pero una punzante, que revela el oscuro andamiaje que habían tejido los Tutti Frutti.  Las vidas de la mayoría de ellos los va llevando, de manera inexorable, al camino de la transgresión intolerable. El más cercano a Hobbo, el Píldora, se suicida por lo que tuvo que hacer para proteger al Muñeco, personificando así al celador del edificio donde se perpetró el crimen.

La crítica ha dicho del libro que “Los Divinos” es un extraordinario ejercicio de comprensión y reinterpretación de los hechos, además de un relato perturbador contra el feminicidio.  “En esta novela, la autora trasciende el crimen narrado para llegar, a través de él, hasta los recovecos más oscuros de toda una cultura”.

LAURA RESTREPO

Su obra ha tenido una constante que no incluye esta recreación de un crimen tan espantoso, pero ha estado siempre vinculada con la política y los movimientos sociales en varios países.  Se graduó de Filosofía y Letras en la Universidad de los Andes y tiene un post grado en Ciencias Políticas.  Ha sido profesora de literatura en la Universidad Nacional y del Rosario y posteriormente se activó en los temas políticos.

Laura Restrepo

Su activismo lo inició en su tierra natal, pero lo continuó en España, y siguió en Argentina, donde trabajó en la resistencia contra el gobierno militar.

Es una mujer muy sensible a la pobreza, la injusticia, la desigualdad y los abusos de poder que afectan a los más vulnerables, que generalmente son las clases bajas, los niños y las mujeres.  Se dedicó al periodismo y ha participado en zonas de guerra, viajando a lugares en conflictos, como el tiempo que estuvo entre Nicaragua y Honduras, a fin de escribir sobre las guerras entre los Sandinistas y los Contra.

Gabriel García Márquez fue su mentor en la revista Semana, donde lo conoció (ella estaba encargada de los acontecimientos políticos nacionales e internacionales) y formó parte, en 1983, de la Comisión de Paz, Diálogo y Verificación que debía negociar un acuerdo en el Movimiento M-19.  Se vio forzada a emigrar por las situaciones que vivió y de su experiencia es el libro reportaje “Historia de un entusiasmo”.  Vivió en México y trabajó en La Jornada y la Revista Proceso, viajando constantemente para sensibilizar a los diferentes países de que se volvieran a abrir los procesos de negociación para lograr la paz en Colombia, que le es tan esquiva.

De su narrativa se han expresado elogiosamente José Saramago, Gabriel García Márquez, Harold Bloom y ha tenido importantes reseñas en The New York Times Book Review. Sus novelas han sido traducidas a más de veinte idiomas.  Publica regularmente en el diario El País de España y da clases en la Universidad de Cornell, en el estado de Nueva York.

JAVIER MORO Y “MI PECADO”

Por Mariela Sagel, Facetas, La Estrella de Panamá, 6 de mayo de 2018

El escritor español Javier Moro, que en 2011 ganó el Premio Planeta con “El imperio eres tú”, novela histórica que relata el reinado del emperador Pedro I de Brasil y IV de Portugal, vuelve a sorprendernos con su última novela, acabada de salir, “Mi pecado”, sobre la vida de Conchita Montenegro, una actriz vasca que en los años ’30 triunfa en Hollywood y tiene amores con los más importantes galanes de la época.

El libro salió a la venta el 5 de abril, pero a fines de febrero recibió el Premio Primavera de Novela, de la editorial Espasa, dotado con 100 mil euros. Yo estaba en Madrid y había hablado con Javier el día antes de recibir el premio y justo estaba leyendo un libro de una periodista, también española, Carmen Ro, titulado “Mientras tú no estabas” que trataba de la vida de la actriz.  Le dije a Javier sobre la coincidencia y después leí que se había formado una polémica en torno a unas declaraciones que él había dado al recibir el premio, ya que desconocía de ese otro libro.

Mi pecado

Al terminar de leer “Mi pecado”, que me hizo llegar el autor como lo ha hecho con sus libros anteriores, puedo decir, sin temor a equivocarme, que su libro no tiene nada que ver con el otro.  El de la señora Ro trata se enfoca en los años de Conchita en Hollywood, pero desde el recuerdo de un enamorado perdido que ella tuvo, que ya está en sus últimos días, y la recuerda con todas sus extravagancias, compartiendo esos recuerdos con una joven que, para paliar su depresión por una ruptura amorosa, va a leerle a los ancianos. El personaje no es la actriz sino el anciano y la chica. Ni asomo de la rigurosidad de la investigación de Javier Moro y, sobre todo, de los acontecimientos posteriores que vivió la actriz, a la que llamaron la Greta Garbo española.  Esos hechos son primordiales para entender la trascendencia de Conchita y que sea una referencia histórica que, además de haber llevado una vida glamorosa y excéntrica, llena de amores y desamores, también fue un eje fundamental en los acontecimientos políticos de la II Guerra Mundial y la dictadura de Francisco Franco.

UNA POLÉMICA DE PELÍCULA

Apenas Javier Moro recibió el premio se desató una polémica en torno a un libro que todavía no había salido.  Los más aguerridos periodistas y opinadores le cayeron encima por haber ignorado el libro de Carmen Ro, sin siquiera haber leído “Mi pecado”.  Yo le insistía a Javier que siempre que hay polémica, los libros se venden más y la historia se vuelve más interesante. Él debería saberlo porque su libro, “El sari rojo”, publicado en 2006, que narra la vida de Sonia Gandhi, fue prohibido en India sin que ningún miembro de la familia Gandhi lo leyera.  La imagen del escritor fue quemada y sus otros títulos también.  No fue hasta hace tres años, en 2015 que, cuando los Gandhi fueron desplazados del poder, Javier Moro volvió a Nueva Delhi y en menos de un mes le rindieron honores y firmó contratos para que su libro fuera traducido a varios de los dialectos que se hablan en ese inmenso país y se publicaron millones de ejemplares.

“El sari rojo” trata a Sonia Gandhi con benevolencia y hasta con inmenso respeto, no había ninguna razón para que los miembros del Partido del Congreso Indio, de la dinastía Nehru-Gandhi, se ofendieran por lo novelado en el libro.  Pero victimizaron al autor y el resultado ha sido que ahora más indios han leído sobre la nuera italiana de Indira Gandhi.

El escritor español Javier Moro

Lo mismo está pasando con éste, aunque repito, uno no tiene ni remotamente comparación con el otro, porque se abordan desde dos enfoques diferentes.  “Mi pecado” lleva el título de un perfume que el gran amor de la vida de Conchita Montenegro, el actor británico Leslie Howard, le regalaba y es de la casa Lanvin, lanzado en 1924.

UNA HISTORIA FASCINANTE

     Javier Moro es un maestro en la técnica de novelar historias.  Lo hace con elegancia y cadencia, que son importantes a la hora de leerlo.  Sus capítulos son cortos y sus párrafos también y describe los ambientes y los personajes con preciosismo y meticulosidad. Él mismo vivió en Hollywood durante cinco años así que conoce los escenarios donde lo llevó la investigación sobre la diva española.

En el caso de Conchita, ella se va a Estados Unidos con su hermana Justa para perseguir una carrera de actriz en el Hollywood que tiene que adaptarse a la transición del cine mudo al sonoro, y a una industria que para sobrevivir en medio de una crisis económica que arrasó al mundo, vive en una burbuja de derroche y fiestas estrafalarias.  Conchita aprende rápido el inglés (ya hablaba francés pues tenía un show de baile en París antes de su aventura hollywoodense) y su fuerte carácter e impactante físico le ganan el respeto y los favores de los más importantes directores del momento.

Fue famosa porque no se dejó besar por Clark Gable, porque se hizo amiga de Charles Chaplin y Greta Garbo, así como por haber sido la obsesión de jóvenes actores (o aspirantes a serlo) que en ocasiones tomaron revancha contra ella cuando los despreciaba.

A pesar de sus devaneos amorosos, su corazón quedó prendado de Leslie Howard, que estaba casado y no pretendía dejar a su familia y le llevaba veinte años.  Sufría de ansiedad que la llevaba a comer en forma descontrolada para después provocarse vómitos (bulimia) y rechazaba cualquier connotación a que se le viera como una artista latina, no anglosajona.

Conchita era además muy buena amiga, buena hija y buena hermana.  Mantuvo sus vínculos familiares intactos a pesar de las distancias y las formas tan complicadas en que se tenían que comunicar de un continente a otro.  Se casó, cuando su meteórica carrera de artista estaba en la cúspide, con el marido de su mejor amiga después que ella murió en un lamentable accidente de auto, y se fue a vivir a Brasil. Él era un actor brasileño y su matrimonio no duró mucho y ella se volvió a Madrid, donde conoció a un diplomático con el que conspiró contra los nazis y contra Franco.  Era su prometido cuando Leslie Howard reapareció en su vida, con una misión importante que le encomendó Winston Churchill.  Gracias a esa coyuntura, se logró que Franco declarara la neutralidad de España en la II Guerra Mundial.

Mi pecado” es un libro fascinante, sus descripciones de las fiestas del Hollywood de ese tiempo, de los encuentros amorosos de Conchita y Leslie y de los escenarios donde ella vive, tanto en España como en Estados Unidos, son cautivantes.  Javier tiene la virtud de entretejer en la trama a todos los protagonistas, muy famosos en la industria del celuloide de sus tiempos y al final hace un recuento, en el epílogo, de qué pasó con cada uno de los personajes principales, especialmente los españoles que fueron a dar a Hollywood.  No deja por fuera la feliz coincidencia de que su padre, Julio Moro, era el radiotelegrafista del barco en el que Conchita se trasladó a Montevideo para gozar su luna de miel, ni la apreciación que el escritor cubano, Guillermo Cabrera Infante tenía de la actriz: “Conchita Montenegro fascinó a todos un momento y después desapareció.  Inútil buscarla en los libros, y en las enciclopedias de cine: ni siquiera la mencionan.  Solo nos queda su imagen fugaz, su belleza perenne y su encanto mórbido e inquietante”.

Javier Moro ha puesto a Conchita Montenegro y su vida de vuelta en las historias que hay que conocer y leer.

 

VUELVE MARIO CONDE

Por Mariela Sagel, Facetas, La Estrella de Panamá, 15 de abril de 2018

      Después de un receso de 3 años, y de ver cuatro de las novelas de la serie llevadas a Netflix, en un escenario que raya en el preciosismo, reflejando una Habana decrépita e inolvidable -y personificado por Jorge Perugorría – el díscolo detective cubano Mario Conde vuelve a sus andanzas.  Y lo hace de la mano de su autor, Leonardo Padura, el escritor cubano que escribe sobre y desde Cuba en la colección Andanzas, de Tusquets.

La transparencia del tiempo” es el título de esta última obra de la serie Mario Conde y como siempre, la sitúa en La Habana. Mario Conde está aterrado porque va a cumplir 60 años, porque sus amigos se han ido de la isla y los que le quedan amenazan con irse y ya no quiere escribir como Salinger con toques de Hemingway.  Si en la novela “Herejes” el hilo conductor era un cuadro de Rembrandt, en éste es una imagen de la Virgen negra de Regla.

Portada de La transparencia del tiempo

MARIO CONDE

      El detective Mario Conde, pasado a retiro y dedicado ahora a buscarse el sustento comprando y vendiendo libros antiguos, es el personaje de la serie que ha dado tanto reconocimiento a Leonardo Padura. Es hipocondríaco, tiene sobrepeso, todo le duele y está, en esta novela, a punto de llegar a una edad que cataloga como la última etapa de su vida. “Sesenta es una buena edad.  Para seguir vivo o para morirse”.

Conde siempre realizó sus investigaciones a su modo y siguiendo sus presentimientos, lo que le buscó muchos problemas con sus superiores.  En la novela rememora esos problemas y a algunos de sus jefes, uno de los cuales está postrado en cama en estado vegetal y a quien él va a contarle de vez en cuando sus dilemas, sabiendo que probablemente no le entienda.

Ahora Mario Conde se enfrenta a una investigación de grandes ligas, donde están en juego muchos intereses poderosos, pero prevalece sobre él el concepto de lealtad, de la amistad, de la búsqueda de la verdad y de confirmar cómo los cubanos. “casi nunca hemos podido escoger, nos quitaron el derecho a equivocarnos” en referencia a la situación política de la isla.

Leonardo Padura

Las aventuras de Mario Conde siempre tienen una vuelta de tuerca que lo hacen a uno destornillarse de la risa, pero en este libro se encuentran ciertos temas tocados tangencialmente por Padura, en el aspecto político y en el social.  Así leemos esta perla: “Pocas personas alrededor de los treinta años nacidas en el país no tenían un nombre inventado o un apodo estrafalario, si era posible, uno u otro, comenzando con la letra Y”.

VIRGEN NEGRA DE REGLA

      La Virgen de Regla es una famosa imagen a quien se le rinde devoción en un pueblo al otro lado de la bahía de La Habana, que se llama Regla. En esta novela hay una imagen de esa virgen muy antigua, que data de la época de los templarios en la zona donde está Cataluña (siglo XIII) y llegó a La Habana por una suerte de artimañas que hicieron unos devotos pertenecientes a un poblado perdido en la memoria. La talla no es exactamente la virgen que está en Regla, pero su actual dueño, un amigo de la infancia de Mario Conde, que él tenía por “huido” -como muchos de sus contemporáneos- está desconsolado porque su último amante (es gay) se la robó junto a un montón de objetos valiosos y obras de arte. En torno a esa historia se desencadena toda una serie de acontecimientos que incluyen un par de muertes y la entrada en escena al submundo de la venta de obras de arte, con un cataclismo incluido (en referencia a una marchante de arte de origen chino que, según el relato, es un portento de mujer).

Anualmente se celebra a la Virgen de Regla el 7 de septiembre, y en el relato coincide con una de estas fiestas y todas las intrigas que en su alrededor se tejen.  Es una virgen muy ligada a la Santería, como es la mayor parte del santoral cubano por el fenómeno del sincretismo religioso y corresponde a Yemayá.

Este asunto de la talla que le han encomendado encontrar a Conde, ya no tanto por su valor de mercado sino por la pertenencia emocional que Bobby, —el amigo del detective- le tiene, nos lleva hasta las lágrimas porque Padura se sale con cada ocurrencia como decir, en palabras de uno de sus compinches, Yoyi el Palomo, que “durante el medioevo en Cuba no había arte, solo unos indios famélicos, cazadores de jutia y comedores de yuca, para colmo, sin mojo”.  También se refiere a uno de los marchantes de arte como que “se robó hasta los clavos de la cruz”.

LEONARDO PADURA

     El más reconocido y laureado escritor cubano, que vive y escribe en Cuba y sobre Cuba, ya sobrepasó la edad a la que Mario Conde tanto teme, sin mayores consecuencias.  Justo cuando cumplió los 60 recibió el Premio Princesa de Asturias.  Se dio a conocer por su serie Mario Conde pero desde antes ya había escrito sendos libros como “La novela de mi vida” (2002) y algunos ensayos en el más estricto rigor lingüístico, por su formación de filólogo.

Su fama se vio sobrepasada cuando publicó “El hombre que amaba los perros”, un relato muy bien investigado sobre la vida de Ramón Mercader, el asesino de Trotski, ocurrido en México.  Ese libro le mereció el Premio de la Crítica en Cuba.  Después publicó “Herejes”, basado en la historia del buque que llegó a Cuba en plena guerra, 1939, con 900 judíos que huían de Alemania, el S.S.Saint Louis, que después de estar fondeado en la bahía por varios días, no se les permitió desembarcar a sus pasajeros.  En ese barco viajaban unas personas que llevaban un pequeño lienzo de Rembrandt que no pudieron entregarlo a sus familiares. Años después, el cuadro sería subastado en una casa especializada en Estados Unidos y eso incita a uno de los descendientes que estuvo en el puerto habanero en espera del cuadro a ir a La Habana para desentrañar el asunto.  Sin ser parte de la serie de Mario Conde, nadie mejor que él para ayudar a la familia Kaminsky.

Inserta a Mario Conde en la trama y lo hace muy bien, el libro fue aclamado y mereció el Premio de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza.  Posteriormente compiló en una serie de relatos en el libro “Aquello estaba deseando ocurrir”, e hizo la adaptación a novela del guion de “Regreso a Ithaca”.

Padura relató recientemente a Pablo Iglesias en su programa de televisión “Otra vuelta de tuerka” (Publico TV España) lo que le debe a sus maestros, a los que le inspiran, su infancia y juventud, su frustrada carrera como beisbolista, y el indispensable apoyo de su esposa Lucia, que es además una formidable guionista y que le aterriza las ideas al autor. También habla de su casa en Mantilla, donde tuve el privilegio de entrevistarlo hace cinco años y la incansable labor que realiza como novelista y escritor.  Ya no dedica tanto tiempo a sus artículos periodísticos, aunque en ese oficio fue que se fogueó antes de dedicarse por entero a la literatura, pero de vez en cuando publica alguna pieza magistral en una agencia de noticias internacional.

Leonardo Padura es una personalidad importantísima en el mapa literario mundial. Si hasta ahora ningún cubano ha recibido el Premio Nobel de Literatura, la Academia Sueca debería dejarse de prejuicios y de ser reaccionarios y voltear la vista a quien, a sus 63 años, más viejo que Conde, es hoy por hoy uno de los mejores escritores de habla hispana y refleja fehacientemente la vida en Cuba durante la Revolución Cubana, sin salir huyendo de ella.

 

 

 

 

Marruecos en la literatura

Por Mariela  Sagel, Facetas, La Estrella de Panamá, 1 de abril de 2015

Poco conocemos de la literatura marroquí, pero hay académicos e hispanistas que han estado promoviendo desde hace mucho tiempo el intercambio cultural con el sur de España, donde la influencia morisca es más evidente

Hacer un balance de la literatura marroquí, sea en árabe, español o francés, que son las lenguas en las que generalmente se escribe y publica, es tarea de especialistas que durante años la han evaluado, especialmente por los vaivenes que esa región del Magreb ha tenido desde que se conoce de ella. El Reino de Marruecos, como oficialmente se llama, es un país musulmán en África, que tiene al norte el Mar Mediterráneo, y al oeste el Océano Atlántico, allí donde confluyen los dos grandes mares. Frente a Europa está África, a solamente 39 kilómetros de distancia.

Galería de Eugene Delacorix

Es una monarquía constitucional y hace un año y medio tiene una embajada en Panamá, aunque las relaciones entre los dos países datan de más de 40 años. Los anteriores embajadores eran concurrentes y despachaban desde países cercanos.

Se estima que es el lugar más antiguo del mundo, ya que en sus tierras se encontró un cráneo de Homo Sapiens en el año 8000 AC. Una de las lenguas y etnias más destacadas de Marruecos es la bereber y todo indica que surgió al mismo tiempo que la agricultura.

Como fue protectorado español y francés, no estuvo exento de disputas entre esos dos países, que querían contar con un frente estratégico en sus tierras, con cierto apoyo y mediación de Gran Bretaña. Al soplar los vientos de guerras, las tensiones se acrecentaron y los mismos marroquíes se fueron involucrando en movimientos separatistas, que lograron que en 1956 se constituyera un país independiente.

Mientras todo esto ocurría, y desde tiempos inmemoriales, Tánger, la ciudad puerto que une a Europa con África y al Mediterráneo con el Atlántico, seducía a muchos intelectuales, artistas, conquistadores y gente famosa, que hicieron de ese maravilloso lugar un mito, una atmósfera, que cuando uno la abandona se pregunta si es que la soñó.

LOS FAMOSOS DE TÁNGER

En el siglo XIX las misiones diplomáticas y comerciales europeas aumentaron su presencia en la ciudad y en 1925 Tánger se convirtió en Zona Franca internacional, bajo la soberanía del Sultán de Marruecos. Esa es la época dorada de la ciudad, cuando se experimentó un gran desarrollo cultural y económico que le creó una reputación ‘novelesca’ en el cine y en la literatura. Se puede decir, sin temor a equivocarse, que en esa ciudad se inventó la globalización.

De los más emblemáticos tangerinos está Ibn Battouta, nacido en 1304, que fue un viajero, peregrino, explorador que, al igual que Marco Polo (con quien se le compara) recorrió kilómetros para conocer el mundo, aunque lo hacía por razones intelectuales, mientras que el italiano, por razones comerciales. Se estima que recorrió el oeste, centro y norte de África, parte del sur y el este de Europa, Oriente medio, la India, Asia central, el sureste asiático y China, por lo que superó al viajero oriundo de Venecia en sus desplazamientos. Su tumba es lugar de peregrinación si uno visita su ciudad natal y a ella hacen referencia muchas novelas al igual que películas. Su ‘rihla’ o periplo le tomó 20 años, y está relatada por un estudioso granadino, Ibn Yuzayy, motivado por el sultán de esos tempranos años del siglo XIV, que lo contó en detalle en una crónica dictada por el trotamundos tangerino, a instancias del sultán.

Madre de leche y miel

Es interesante conocer que Marruecos fue el primer país en reconocer la independencia de Estados Unidos en 1777 y, en agradecimiento, el Sultán Moulay Slimane regaló a la misión estadounidense una regia mansión en Tánger, en 1821. Hoy día funciona allí un museo, que muestra la historia de la ciudad entre los siglos XVII y XX.

A Tánger, como a un imán, fueron a dar muchos escritores, de la talla de Tennessee Williams, Paul y Jane Bowles, Ernest Hemingway, William S. Burroughs, Raymond Chandler, Truman Capote y otros que entre 1925 y 1960 fueron parte de un movimiento conocido como la generación beat. A ellos se les unió el pintor Henri Matisse, que decía de Tánger que era ‘el paraíso del pintor’ y otro artista francés, Eugene Delacroix, exclamó, al descubrir la ciudad ‘Vengo de recorrer la ciudad. En este momento soy como ese hombre que sueña y ve cosas temiendo que se le escapen’. Su obra, a partir de ese encuentro con el paisaje tangerino, sufrió una transformación innegable. Hay una Galería Delacroix en la Rue La Liberté, que sube hacia el Gran Café de París, casi enfrente al mítico hotel El Minzah, en donde se hospedaron en su momento, Rita Hayworth, Rock Hudson, el diseñador Yves Saint-Laurent, Tennessee Williams y Paul Bowles. Otro dato que es de resaltar es que la película Casablanca no fue filmada en esa ciudad marroquí, sino enteramente en Hollywood, pero para celebrar la notoriedad, hay un Ricks’s Café en la ciudad de Casablanca.

Eva, de Arturo Pérez Reverte, que se escenifica en Tánger

Los afectos de Saint-Laurent se establecieron en Marrakech, donde compró varias propiedades, una de ellas la Villa Oasis. En esa también maravillosa ciudad hay una fundación y ahora cuenta con un museo Yves Saint-Laurent.

PUENTE CULTURAL ENTRE LA LITERATURA ESPAÑOLA Y TÁNGER

Poco conocemos de la literatura marroquí, pero hay académicos e hispanistas que han estado promoviendo desde hace mucho tiempo el intercambio cultural con el sur de España, donde la influencia morisca es más evidente. Autores marroquíes contemporáneos son muchos, aunque algunos no vivan en su país, como es el caso de Leila Slimani, que ganó el Premio Goncourt en 2016, el más prestigioso de la lengua francesa, por su libro Canción dulce y que hoy forma parte del gobierno del presidente francés Emmanuel Macron para el tema de la Francofonía. También destacan novelistas y cuentistas como Mohamed Akalay, Larbi El-Harti, Mohamed, Lahchiri y Najat El Hachmi; los relatos de género negro de Ahmed Oubali y la poesía de Mohamed Mamún Taha, Abderrahmán El Fathi y Abdellatif Limami.

Niebla en Tánger

Algunos escritores en lengua española que son dignos de mencionar, que recrean sus obras en Marruecos, son el mexicano Alberto Ruy Sánchez, que ha recibido más de 100 premios nacionales e internacionales y que fue elogiado en su momento por Octavio Paz, Juan Rulfo, Severo Sarduy, Alberto Manguel y Claude-Michel Cluny. Ruy Sánchez dirige desde 1988 la revista Artes de México y para él, cuando visitó el Sahara por vez primera, tuvo un Déjà vu que lo transportó a su primera infancia. Lo que él llama ‘la memoria involuntaria’ ha permanecido como una constante en sus obras.

Ángel Vásquez, nacido en Tánger, pero considerado escritor español, ganó el premio Planeta en 1962. Su mejor novela es La vida perra de Juanita Narboni , publicada en 1976 y de la cual se hizo una magnífica película, que transcurre en su ciudad natal. Hace un mes la cinta fue presentada en Panamá dentro del mes de la Francofonía por la Embajada de Marruecos. La obra de Vásquez ha sido elogiada por Alejo Carpentier y Juan Goytisolo.

Elías Canetti, de origen búlgaro y que ganó el Premio Nobel de Literatura en 1981 publicó un interesante libro titulado Las voces de Marrakech , un recuento de su visita a esa ciudad.

Más recientemente, Arturo Pérez Reverte toma a Tánger y su puerto como escenario de la segunda novela de la serie Falcó, titulada Eva , que está formidable. También la escritora española, Cristina López Barrio, finalista del Premio Planeta 2017 se traslada a Tánger con su obra Niebla en Tánger. Javier Valenzuela, que laboró en El País y estuvo destacado en Rabat, tiene dos libros en torno a Tánger: Tangerina y Limones Negros , que son del género negro.

Librería Las Columnas

Y como siempre hay un lugar que aglutina a los escritores, la Librería Las Columnas, fundada en 1949, en la época de ebullición de la ciudad de Tánger, era donde se reunían autores como Samuel Beckett, Jean Genet, Tennessee Williams, Truman Capote, Paul Morand y otros. Ha logrado mantenerse como un espacio de expresión, de libertad, de consulta, de saber y difusión y allí se encuentran libros en árabe, español, inglés, francés y es un verdadero ícono de la ciudad.

TODO ARTE ES UNA FORMA DE LITERATURA

Por Mariela Sagel, Facetas, La Estrella de Panamá, 25 de marzo de 2018

Hasta el 7 de mayo del presente año se muestra en la sala Sabatini del Museo Reina Sofía de Madrid la magnífica exposición en honor a Fernando Pessoa, titulada “Todo arte es una forma de literatura”.  Nadie podría pensar que en torno al poeta luso se pudiera recrear toda una alegoría de cuadros y expresiones artísticas que tienen que ver con los movimientos intelectuales que él liderizó en su país de origen, Portugal.  Sin embargo, es muy importante comprender que su producción literaria (la de Pessoa) fue catalizadora de la escena vanguardista portuguesa de los primeros años del siglo XX y que aglutinó en torno a ella a una comunidad artística con sensibilidades e inquietudes compartidas.

Catálogo de la exposición

FERNANDO PESSOA

Este poeta, escritor, periodista, ilustrador y publicista nació en Lisboa en 1888 y murió en su ciudad natal 47 años después, en 1935.  Su vida fue intensa, así como su actividad delirante, ya que se desdobló en varias personalidades que se conocieron como heterónimos.  Esta palabrita corresponde a una acepción literaria, o nombre falso que adopta un autor para nombrar parte de su producción.  Un ejemplo es Juan de Mairena, cantado por Joaquín Sabina en el homenaje que le rinde al poeta Ángel González, que es un heterónimo de Antonio Machado.  Es, en resumidas cuentas, un autor ficticio, o pseudo autor.  Fernando Pessoa fue el que más desarrolló este recurso literario, y se le atribuyen unos 70 heterónimos, algunos con nombre de mujer.  De allí que se le señale como que se desdobló en varias personalidades.

Es autor de muchos libros de poemas y su producción artística es extensísima.  Lo que más conocemos de él, en novela, es el famoso “Libro del Desasosiego”, y este año la Feria Internacional del Libro de Guadalajara tendrá como país invitado a Portugal, donde seguramente se recrearán muchas de las facetas de esta figura enigmática que saltaba de un heterónimo a otro.  En ocasión de esta muestra, el Museo Reina Sofía editó un portentoso volumen con las piezas poéticas de Pessoa e ilustrado con la mayoría de las obras plásticas que la componen.

Cuadro de la exposición que también sirve de portada para El libro del desasosiego

De muy joven fue a vivir a Durban, en la República de Sudáfrica, entonces colonia británica de Natal, pues su madre, viuda cuando apenas Fernando tenía 5 años, se casó con el cónsul portugués en esa ciudad.  Gracias a esas vivencias, logró entrar en contacto con la literatura inglesa y estudiar a profundidad a Shakespeare, Edgar Allan Poe, Lord Byron, John Keats, entre otros escritores ingleses y a traducirlos.  El inglés se vuelve una lengua que él conoce y maneja casi a la perfección y desde entonces empieza a crear heterónimos, el primero de los cuales fue Alexander Search, que se envía cartas a sí mismo.

Regresa a vivir en Lisboa con su abuela en 1905, que era enferma mental, y dos criadas ancianas y ya inicia con paso firme su carrera literaria, que había anticipado en Durban.  Fernando Pessoa está enterrado en el Monasterio de los Jerónimos de Belém en Lisboa desde 1988, al cumplirse el centenario de su nacimiento, cuando recibió el reconocimiento que no tuvo en vida.  Un pensamiento fundamental de Fernando Pessoa fue: “Todo vale la pena cuando el alma no es pequeña”.

TODO ARTE ES UNA FORMA DE LITERATURA

     La exposición que se muestra en el Museo Reina Sofía impresiona porque por muchos heterónimos que haya tenido, demuestra que las artes, sean ilustraciones, pinturas, portadas de revistas y poemas, tienen un hilo conductor que une a los creadores.  También demuestra que mientras se daban en otras ciudades fenómenos artísticos como el cubismo o el futurismo, los artistas lusos los analizaban con mucho interés.  La producción de estos artistas, reunidos en textos teóricos o poéticos, influyó en obras plásticas y escénicas que fueron emblemáticas en su tiempo.

Fachada del Museo Reina Sofía

Pessoa y el escritor Mario de Sá-Carneiro fundaron en 1915 la revista Orpheu, que sirvió de vehículo de divulgación, aunque apenas se publicaron dos números y un tercero quedó a medias por falta de financiamiento.  También fue importante su colaboración con la revista Portugal Futurista, donde en el único número que vio la luz se publicó un poema de Álvaro de Campos, que se asemeja a un manifiesto futurista.  Se aliaron pintores con escritores y entre ambos pudieron darle vida a un movimiento que era una variante abstracta y colorista del cubismo, que contó con la participación de los pintores Sonia y Robert Delaunay, él francés y ella rusa, establecidos en Portugal, huyendo de la confrontación bélica.

Impresiona cómo las diferentes manifestaciones culturales en torno a Fernando Pessoa confluyen en poesía, pintura y obras de teatro.  Aquí también llegó la influencia de los ballets rusos, de los que he hablado en artículos anteriores tanto sobre Picasso como de Juan Gris.  En esos años se debió escuchar un pregón como “artistas del mundo uníos”.  Se realizaron performances en actos públicos que algunas veces generaron polémicas.

Cuadros de la exposición

El escenario político no dejó de influir en estas mentes creativas.  Cuando llegó al poder Antonio de Oliveira Salazar, que encabezó un régimen militar dictatorial desde 1932 hasta 1968, las corrientes artísticas que estaban en ebullición tuvieron algunos tropiezos.  Sin embargo, se logró imponer un movimiento de modernidad, menos agresivo, pero igualmente valioso sobre todo porque el arte europeo estaba en franco repliegue, como producto del período entreguerras.

Volvieron a invertirse ingentes esfuerzos en fundar otra revista, en este caso bastante heterodoxa, titulada Presenca, que logró influenciar el pensamiento artístico luso a lo largo de varias décadas, y se nota mucho en el cine.

La exposición “Pessoa, todo arte es una forma de literatura”, es una importante muestra de la escena vanguardista portuguesa que refleja sus especificidades contextuales, propuestas y protagonistas, y exhibe la amplia pluralidad del modernismo.  Complace ver la sinergia que existió entre las manifestaciones artísticas, evidenciando otros ejes, más allá de los discursos y lecturas que se imponen.  “La figura de Fernando Pessoa, abordada en este marco a través de su producción teórica, ofrece, con sus heterónimos, una lectura poliédrica del pensamiento y cultura del país, integrando sus tensiones, sus rupturas y sus afinidades con otros movimientos y corrientes de vanguardia”.

Cuadro de la exposición

Fernando Pessoa tuvo un heterónimo llamado Ricardo Reis, que lo define como latinista y monárquico, que muestra un apego a la herencia clásica de la literatura occidental, con estricto apego a la simetría y la armonía.  Lo mandó a vivir a Brasil, en supuesta protesta cuando se proclamó la República de Portugal.  José Saramago, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1998 y el único de su país que lo ha obtenido, publicó un libro titulado “El año de la muerte de Ricardo Reis”, donde continúa el universo de este heterónimo de Pessoa que, ya muerto, los hace encontrarse, porque Reis sobrevive.

Una última reflexión sobre esta exposición y cómo un trabajo literario supo aglutinar las expresiones de varios artistas de su época.  Así también fue en Panamá, cuando Pimpito Dutary, Toño Alvarado, Mario Calvit y Julio Zachrisson, todos pintores, formaban una pandilla de intercambio cultural con escritores y poetas como Neco Endara, José Franco, César Young Núñez y José de Jesús Martínez, entre otros, que fueron trascendentales para definir nuestras manifestaciones artísticas. ¿Será que estamos perdiendo esa capacidad de conjugar voluntades para representar lo que es una identificación del país cultural que todos anhelamos?  Hace poco, en el homenaje que el Ministerio de Educación le rindió al poeta Franco, Neco recordaba, con su natural picardía, aquellos años en los que “desfilaban por la Avenida Central, como decía Korsi: “majestuosamente borrachos”, a las cuatro de la mañana”.  Ahora no vemos esto, los pintores no se relacionan con los escritores y así viceversa y algunos ni leen ni se interesan por cultivar la lectura. Debemos retomar esa importante relación que debe existir entre los artistas.

HONRAR HONRA

Por Mariela Sagel, El Siglo, 19 de marzo de 2018

Bajo este pregón al escritor Rafael Ruiloba dedicó sus palabras en el acto en que se le rindió homenaje al poeta veragüense José Franco en su tierra de adopción, Las Tablas.  Este homenaje fue iniciativa del Ministerio de Educación y estuvo presente la ministra Paredes de Vásquez y se presentó una edición conmemorativa de “Por los caminos de mi patria” que recoge odas, sonetos, sermones y poesías de esta gran poeta.

La responsable de esta edición, bellamente ilustrada con la obra de Roberto Lewis “El nacimiento de la república” fue Aleida de Gracia, funcionaria del Instituto Nacional de Cultura (INAC) y ese día estuvimos presentes algunos de sus amigos escritores y familiares, y los que no pudieron ir, le enviaron unos mensajes preciosos que yo leí cuando me tocó a mí hacer la semblanza del poeta de la nacionalidad.

Portada del libro “Por los caminos de mi patria”

José Franco es el autor de “Panamá Defendida” que escribió apenas con 23 años, henchido de amor patriótico.  Desde que asistía a la Escuela Normal de Santiago empezó a germinar en él la semilla del patriotismo, del nacionalismo sin tregua, y desde entonces, su vida y sus obras han girado en torno a estos ideales, sin claudicar jamás.  Su poesía ha sido elogiada aquí y en el extranjero, confiriéndosele muy distinguidos premios, pero sus novelas, que también merecen ser leídas, como “Las luciérnagas de la muerte” y “Operación Plutonio” además de “La conspiración del silencio” deben ser de obligatoria lectura en los colegios nuestros.  A través de ella se puede conocer los dramas que Panamá ha atravesado en su larga lucha por su soberanía plena, que al parecer todavía no ha terminado.

Así como es importante esta edición de “Por los caminos de mi patria”, debe ser su divulgación entre nuestra juventud, que no vivió las luchas nacionalistas ni la cruenta invasión de hace 30 años.  La vida ejemplar de un patriota como José Franco debe ser destacada en las escuelas, para que se conozca los autores de esta patria nuestra.

 

NIEBLA EN TÁNGER

Por Mariela Sagel, Facetas, 18 de febrero de 2018

La bella ciudad marroquí de Tánger, que ha sido a través de la historia inspiración para escritores y artistas, a la que Henri Matisse, uno de los pintores más representativos del arte moderno describió como “el paraíso del pintor” y el escritor estadounidense Paul Bowles, que vivió y murió en ella la calificó como “dream city” (Ciudad de sueño) es el escenario donde se desarrolla la novela finalista del Premio Planeta, “Niebla en Tánger”, de la escritora española Cristina López Barrio.  El finalista de este premio, el de mayor dotación en lengua española, es el queda de segundo y recibe un monto de 150 mil euros y la edición y publicación del libro a nivel mundial. López Barrio no es una escritora emergente: ya nos había mostrado sus quilates en títulos anteriores como “La casa de los amores imposibles” y “El cielo en un infierno cabe”, entre otros. Con este premio confirma su destreza de narradora y su manejo tanto de las tramas románticas como de misterios, sin llegar a ser una novela de género negro.

CRISTINA LÓPEZ BARRIO

Abogada de profesión y especialista en derechos de autor, López Barrio se dio a conocer cuando ganó en 2009 el premio Villa Pozuelo de Alarcón por una novela juvenil y publicó al año siguiente “La casa de los amores imposibles”.  Decidió dejar su carrera para dedicarse a escribir y tal decisión le ha rendido sus réditos, al ganar el codiciado premio finalista de Planeta.  Regocija el hecho de que sea una mujer la ganadora, pero más la forma en que nos presenta a la protagonista, Flora Gascón, una mujer insatisfecha en su matrimonio que decide darle un cambio a su vida.

Adicional a su talento, está entre las escritoras más guapas del mundo, junto a varias de sus compatriotas, como Espido Freire, —que el año a pasado estuvo en Panamá—-, Marta Robles y Carmen Posadas, ésta última nacida en Uruguay pero residente en Madrid, Lila Azam, francesa, Amelie Nothom de Japón, Melissa Panarello, de Italia, Pola Oloixarac, de Argentina, Angela Becerra, colombiana, y otras que unen belleza con talento y compromiso y, sobre todo, con literatura seria y que no hacen de su imagen un símbolo de culto llevándola a la “civilización del espectáculo”.

Cristina López Barrio

NIEBLA EN TÁNGER

La novela recrea la vida de Flora Gascón que lleva una existencia de rutina y aburrimiento con su marido, funcionario que detesta a su jefe y que lo único que hace al llegar a casa es ver televisión.  Flora tiene inquietudes intelectuales pero se dedica a traducir manuales de electrodomésticos por estricta necesidad. Una noche que sale con sus amigas conoce a un apuesto hombre con el que tiene un encuentro sexual altamente satisfactorio y explosivo y al que tiene que dejar  en la habitación del hotel por la premura de llegar a su casa para cumplir con la apariencia conyugal.  No sabe el nombre completo de su amante furtivo y registra en su mente lo que está leyendo sobre su mesita de noche.  El título es el mismo que ahora recrea con este libro y está escrito por una marroquí.  En su apuro, al seductor se le cae un colgante que ella se lleva con la pretensión de devolvérselo en una o muchas citas que aspira a tener con él. Le deja una nota con su número de teléfono.  Se citan para un segundo encuentro pero el galán no vuelve a aparecer y a ella se le convierte un acertijo el tal Paul Dingle y la autora del libro, Bella Nur, que vive en Tánger.

Portada de “Niebla en Tánger”, Finalista del Premio Planeta 2017

Empieza una búsqueda frenética por encontrar a Paul y a la vez escapar de la insatisfacción de su vida conyugal, que se ve agravada por su incapacidad para concebir y el agobio que le produce que hasta su madre está pendiente de sus ciclos hormonales, recordándole mensualmente a su hija que es su periodo de ovulación.  Flora trata de tener un hijo a ver si eso mejora su relación matrimonial pero encima de todo, su marido ni siquiera se da cuenta de los momentos románticos que crea su mujer cuando está ovulando.

Todas estas frustraciones, aunadas a la necesidad de escribir que tiene Flora la llevan a marcharse, justo antes de Navidad, a Tánger, donde la envolverá su atmósfera inspiradora y misteriosa, conocerá a Bella Nur y de paso, desenterrará varios misterios que están esperando por ser descifrados desde que un tal Paul Dingle, abuelo de su amante fugaz, desapareció en Tánger en 1951, un día de Nochebuena.

Para hacer más interesante la trama, están presentes una pitonisa a distancia de Flora y un caballero que conoce en la ciudad que está ubicada entre dos mares, así como referencias a la historia de siglos de Tánger, como lo es Ibn Battouta, el personaje más emblemático de la ciudad, a cuya tumba asisten muchos peregrinos.  Armand Cohen, el que conoce de manera casual, resulta el eslabón que necesita para entender o descubrir la conexión con la escritora Nur, su gran secreto, y la vida de un país qué pasó de manos de varios imperios hasta finalmente encontrar su identidad.

Es una novela que se lee de un tirón, que se disfruta en cada momento y en la que se hace posible lo imposible.  Está sólidamente construida, logra conjugar las diversas tramas (misterio, metaliteratura, romance) y se mantiene dentro de la lógica y el realismo, pero tiene sorpresas con cada vuelta de hoja y por eso, no se le puede soltar.  Se llega a la conclusión de que el libro original estaba esperando a que Flora escribiera el capítulo final.

Arturo Pérez Reverte, en su última novela, Eva, también escoge el escenario misterioso y cargado de glamour de Tánger y la sitúa en el periodo cuando empezaba el conflicto entre guerras y la dictadura de Francisco Franco. Antes de Eva, Perez Reverte publicó Falcó, que es el personaje de la serie y cuyas aventuras lo llevarán a otros lugares de la geografía española y francesa.

Hacía tiempo que el libro finalista del Premio Planeta no recaía en una novela de sobra interesante.  Una buena oportunidad para leer literatura escrita por mujeres sin caer en el malentendido feminismo.  “Niebla en Tánger” logra eso y mucho más.

EL FUEGO INVISIBLE

Por Mariela Sagel, Facetas, 4 de febrero de 2018

El Premio Planeta está catalogado como el Nobel para la literatura de habla hispana, no solo por su dotación sino por el impacto que la publicación de la obra genera.  No se premia a un escritor por la totalidad de su obra, como en el galardón sueco, sino por haber sometido a un jurado un trabajo inédito, y el honor de obtenerlo viene acompañado con la edición e impresión casi inmediata en todos los países de habla hispana y en algunas ocasiones, con la venta de los derechos para su traducción a otras lenguas.  Fue establecido en 1952 por el fundador de la editorial Planeta José Manuel Lara y se entrega generalmente los 15 de octubre de cada año.  A los finalistas se les invita a Barcelona y allí pasan unos días de angustia hasta que se da a conocer el ganador, y el finalista (que sería como el segundo en la criba). Después viene la gala, que reúne a lo más granado de la intelectualidad y hasta de la nobleza española.  En 2011, cuando Javier Moro se alzó con el premio por su inolvidable obra “El imperio eres tú”, los Príncipes de Asturias, hoy Reyes de España, acudieron a la entrega de los premios.

Su primera versión contaba con el monto de 40 mil pesetas (un equivalente a $30 mil dólares) pero a lo largo de estos 65 años ha ido aumentado su dotación, estando actualmente en 600 mil euros para el ganador y 150 mil euros para el finalista.  Grandes intelectuales, escritores, pensadores, periodistas, críticos literarios e historiadores han ganado este codiciado premio entre los que se encuentran Antonio Gala, Víctor García de la Concha, Zoé Valdés, Manuel Vázquez Montalbán, Fernando Savater, Ana María Matute, Jesús Fernández Santos, Juan Antonio Vallejo Nájera, Terenci Moix, Juan Eslava Galán, Gonzalo Torrente Ballester, Antonio Muñoz Molina, Mario Vargas Llosa, Juan Manuel de Prada, Carmen Posadas (que ahora forma parte del jurado), Espido Freire (que estuvo en Panamá en la pasada feria del libro), Maruja Torres, Rosa Regás, Alfredo Bryce Echenique, Antonio Skármeta, Álvaro Pombo, Eduardo Mendoza, Javier Moro, Lorenzo Silva, Clara Sánchez, Jorge Zepeda Patterson y Dolores Redondo, entre un largo etcétera.

El fuego invisible, ganador del Premio Planeta 2017

El año 2017, al cumplirse 65 años de este importante premio, el ganador fue el escritor español Javier Sierra con la obra “El fuego invisible”. Ese año la participación se estimó como un récord porque sometieron más de 600 obras. Sierra es conocido por libros anteriores donde siempre hay un misterio y en esta ocasión abarca un tema que está latente en las novelas de índole religiosa, como es el Santo Grial, o el Grial, para los escépticos.

EL SANTO GRIAL

Se conoce como el Santo Grial, o simplemente Grial a la copa que se aprecia en la escena de la Última Cena y que era usada por Jesucristo. Cuando uno visita el famoso cuadro pintado por Leonardo Da Vinci en la Iglesia de Santa María delle Grazie en Milán, las explicaciones sobre la disposición de los apóstoles y el cuenco o copa que sostenía Jesucristo abundan en la descripción de este recipiente y el misterio que lo rodea.  Ese cuadro, que fue pintado sobre una pared a modo de mural entre 1495 y 1498 (siglo XV) fue precedido por el relato de Robert de Boron (siglo XIII) sobre un cáliz que le es entregado a José de Arimatea cuando Jesús resucita, con la orden de llevarlo a la isla de Britania.  Cuenta la leyenda que ese mismo utensilio fue usado para recoger la sangre y agua que emanaban de las heridas infringidas a Cristo y, una vez en Britania, ha devenido toda una generación de guardianes que lo han mantenido escondido.  Esta búsqueda es el hilo conductor de las historias relacionadas con el Rey Arturo, que combinan tradiciones celtas con cristianas.

Antes de de Boron, fue el poeta francés Chrétien de Troyes quien mencionó el grial en su narración “Perceval”, en el siglo XII, pero se le atribuye a de Boron, también francés, el asumir el término “Santo Grial”.  A través de los siglos este misterioso cuenco o cáliz ha sido inspiración de tramas literarias, musicales y teatrales, como lo vemos en la ópera “Parsifal”, de Richard Wagner, “El péndulo de Foucault”, novela de Umberto Eco y “El código Da Vinci”, de Dan Brown, entre muchas otras referencias.   También Steven Spielberg fue seducido por el grial y de allí la película “Indiana Jones y la última cruzada”.

JAVIER SIERRA

El periodista y escritor Javier Sierra, jugando con todos estos misterios y asumiendo que el grial fue llevado a iglesias en los campos aragoneses y catalanes de España ha tejido una trepidante trama que le mereció el Premio Planeta 2017 titulado “El fuego invisible”.  Sierra, de 47 años, es conocido por tratar temas misteriosos, ya sean OVNIs, zombis o piedras filosofales.  Ha trabajado en radio, prensa y televisión y es uno de los pocos autores españoles que ha visto sus libros estar entre los más vendidos en los Estados Unidos.  El Premio Planeta viene a coronar una trayectoria de trabajo e investigación indiscutible. Desde muy joven era un experto ufólogo.

El autor, Javier Sierra

Su libro tiene como personaje principal a David Salas, un español que vive en Dublín, privilegiado con una familia pudiente e intelectual, que siempre le proveyó tanto de medios como de estímulos para estudiar.  David se va a Madrid obligado por las circunstancias del inminente matrimonio de su madre y se encuentra a una vieja amiga de su abuelo, un gran escritor, que fue su discípula.

Empieza toda una trama de claves y enigmas para descubrir el grial en diferentes puntos geográficos de España y por tres grupos o equipos que conforman una “hermandad” o cofradía comandados por Victoria Goodman, la amiga de familia que es, a su vez, una famosa escritora de novelas de misterio.  Se desencadenan una serie de acontecimientos que incluso amenazan con la vida de los integrantes de esa cofradía que llaman La Montaña Artificial y en ese mismo monumento, en el Parque de El Retiro, erigido por Fernando VII en 1815 se escenifican escenas increíbles.

La persecución que se desata los lleva a las iglesias románicas de los Pirineos, a colecciones de arte de Barcelona, libros antiguos y códigos extraños tallados en piedras en remotas iglesias de la geografía de Aragón.  Lady Goodman, como la llaman, tiene una cautivadora asistente, que es a su vez historiadora de arte y con quien David involucra sentimentalmente.

El autor no ha dejado ningún cabo suelto.  Hay intriga, misterio, historia, mitología y una gran seducción hacia una leyenda como la del grial en este libro, al que el Premio Planeta le ha hecho honor.  También hay filosofía, un vasto conocimiento de la historia, erudición, descripciones de los escenarios que recrean al punto del preciosismo y, sobre todo, un desafío a los dogmas más conservadores de la Iglesia Católica.  No es la primera vez que este autor se mete en esos vericuetos: su novela “El maestro del Prado” no fue del gusto del museo madrileño, que dejó de ofrecer el libro para la venta.  El escritor Sierra dice que “algo que se está empezando a olvidar en la mente colectiva y es que todos tenemos dentro el espíritu creativo. Da la sensación de que todo nos viene hecho desde fuera, que todo está inventado y basta apretar un botón para que te traigan algo desde la tienda on line. Que hay poca capacidad de creación o de aportar algo. Mi libro quiere recordar que no es así; parte de una pregunta filosófica, cuál el origen de las ideas, pero trata de inocular el concepto de que las ideas no son sólo cosa de la especie, sino que forman parte de cada ser humano”.