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CUANDO LA VERDAD PREVALECE

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 27 de octubre de 2017

El revuelo que causó la noticia de que los periódicos del Grupo GESE, La Estrella y El Siglo salían de la Lista Clinton no dejó a nadie sin opinar, algunos con desatinos incontrolables pero la mayoría con alivio, después de 17 meses de lucha sin cuartel, durante los cuales la fuerza laboral se redujo en más de 50% y la que permaneció vivía en continua zozobra ante la incertidumbre de si tendrían trabajo el próximo mes.

El pasado 13 de julio se venció la última licencia concedida por la oficina del Tesoro de los Estados Unidos (OFAC) para que los diarios circularan sin restricciones estando en la Lista Clinton.  Lo incongruente de todo el asunto es que el “logorreico” embajador de Estados Unidos insistía, después de señalar al grupo Waked como el mayor lavador de dinero, que los diarios no estaban en la lista.  Sin embargo, se sugería que el señor Abdul Waked se deshiciera de la mayoría de sus acciones para que se volviera a la normalidad.  Con Félix B. Maduro, SoHo Mall y Balboa Bank se le puso una pistola en la sien para que vendiera esos negocios por una bicoca.  La comisión que se formó cuando esto se dio a conocer, formada por el Ministro de Finanzas, el de Comercio y el de Trabajo, repetía el estribillo de “velar por los puestos de trabajo”.

No importó que las tiendas la Riviera se fueran cerrando una a una en los diferentes países y que las que permanecen solo acepten efectivo, en un mundo donde el dinero plástico manda, sobre todo en los aeropuertos.  Si importó que las tarjetas de crédito funcionaran en la tienda Félix, a la que la mayoría de los panameños no tienen acceso, y de eso se aseguró el mismo presidente y el embajador de marras.  ¿Es que los que laboran en GESE no representan puestos de trabajo y estaba en riesgo no solo su continuidad sino el cierre del diario más antiguo del país y el tabloide que más circula?

A partir de julio, siempre con la confianza de quien actúa con la verdad, el periódico se fue reinventando, dejando de publicar los fines de semana para ahorrar papel, y muchos anunciantes, contra todo pronóstico, siguieron pautando y otros apoyando con suscripciones.  No se podía permitir una agresión imperialista de esta índole.

El caso de GESE fue elevado a los más altos estamentos que tienen que ver con la libertad de expresión e información en el mundo y recibió un respaldo nacional e internacional sin precedentes.  El presidente del grupo, Eduardo Quirós se alzó por encima de cualquier presagio o crítica y lideró una lucha que no tiene parangón en la vida republicana, comparada en las proporciones guardadas, con la librada para recuperar el Canal de Panamá.

Las cosas se le empezaron a complicar al imperio a partir del fallo que exoneró a Nidal Waked de lavado de dinero –que nada tiene que ver con GESE— y las “razones para creer” se fueron convirtiendo en “razones para dudar” por varias circunstancias, entre ellas que en 17 meses no se ha levantado ni un solo cargo contra Abdul Waked.

Desde el vencimiento de la licencia el señor Waked había enviado, a través de sus abogados, una propuesta a la OFAC porque había reiterado que “no iba a vender los diarios” aunque de sus negocios, estoy segura era el que menos dividendos le daba y cuidado y le costaban mensualmente.

La respuesta de la OFAC se conoció apenas la semana pasada en la que aceptaba la creación de una fundación que fuera la dueña del 51% de las acciones.  Seguramente fueron días largos de negociaciones y redacciones, pero se logró y el lunes 23 de octubre se divulgó que el señor Waked donaba irrevocablemente no solo las acciones sino el inmueble y todo lo relacionado a la operación de los periódicos.  El regocijo era inmenso.  La noticia repicó en todo el mundo con el beneplácito de los organismos que velan por la libertad de expresión.

Hasta ahora, el gobierno nacional no ha dicho esta boca es mía, lo que sí hizo la canciller hace meses para decir en forma tajante que ella no iba a ir a defender ante Estados Unidos el caso Waked, como si éste no fuera panameño.  Si en sus cándidos arrebatos al presidente Varela se le ocurre condecorar a Eduardo Quirós, por haber librado esa dura batalla, sin el apoyo gubernamental que por ley debieron haberle brindado, seguramente hará lo mismo con el embajador de Estados Unidos, para seguir con la lambonería.  Sugiero que se cree un grado especial para este señor cuya palabra seguramente mi editora no me dejará publicar pero que todos se imaginan cuál e

LA VICEPRESIDENCIA Y LA CANCILLERÍA

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 11 de agosto de 2017

     Algunos amigos diplomáticos me han preguntado insistentemente por qué en Panamá el/la vicepresidente/a ocupa el cargo de canciller y si no hay nadie más capacitado para ejercer las funciones en Cancillería.

Un poco de historia nos viene bien para recordar nuestro reciente pasado.  Panamá es una pequeña nación que luchó contra un gigante como Estados Unidos y ganó, consiguió, gracias a las negociaciones de los tratados (y a los hábiles negociadores) que se nos devolviera el usufructo de nuestro más importante activo nacional, nuestra posición geográfica, donde está ubicado el Canal de Panamá.

Durante nuestra historia republicana, había dos vice presidentes y la cancillería recaía en algún destacado panameño ducho en la materia.  Todos debemos recordar al canciller Galileo Solís que, en 1964, le tocó liderar la decisión del Presidente de la Dignidad, Roberto F. Chiari que, pese a sus intereses personales de negocios con los Estados Unidos, rompió relaciones con esa potencia por los hechos que ocurrieron el 9 de enero. Recayó en la figura del Dr. Eloy Benedetti la redacción de esa histórica acción.  El Dr. Miguel J. Moreno, canciller del gobierno de don Ernesto de la Guardia, tuvo en sus manos la reanudación de las relaciones, lo que hizo de manera patriótica y sin entreguismos.  Cuando murió, su hija, Rita Moreno de Valdés nos recordó sus palabras en esos momentos aciagos: “Esa justa indignación, que yo he compartido con todos mis compatriotas, me ha dado la fuerza para exponer ante la conciencia de América la causa de Panamá y para defender el derecho que le asiste a que se le haga justicia”.  Frases como ésta lo mantendrá vivo en el corazón de todos los panameños.

Durante el gobierno de Guillermo Endara, inmediatamente después de la invasión, el canciller Julio Linares se convirtió en una piedra en el zapato del entonces “pro cónsul” gringo, Deane Hinton.

Más recientemente, durante el gobierno de Mireya Moscoso, el canciller Harmodio Arias resaltó que, debido a las presiones de Estados Unidos  para hacerse con las obras que se hacían en Panamá dijo “Ya di mi opinión y cuando uno se para con dignidad no debe temer represalias. Si me quitan la visa por defender la dignidad de mi país, no me retractaré”, enfatizó. Agregó que no es el único que piensa que la posición de EU busca hacer presión contra Panamá para obtener beneficios económicos de la ampliación del Canal.

“Esa es la percepción que he recibido de muchas personas que dicen que esto posiblemente es un plan a largo plazo de Estados Unidos, para garantizar las contrataciones que vienen con la expansión del Canal”, sostuvo.  Añadió que “su opinión es que EU ha actuado con irrespeto y que busca hacer una advertencia al próximo gobierno para que no permita que otras empresas que no sean norteamericanas ganen licitaciones en la ampliación del Canal”.

Desde el 2004, cuando Martín Torrijos asumió la presidencia, nombró como canciller a Samuel Lewis, su primer vicepresidente.  Samuel Lewis tenía el bagaje para ser canciller, hijo de un tigre de la diplomacia como Gabriel Lewis Galindo y contó con un vicecanciller de lujo, como Ricardo Durán.  No hubo ni un incidente o mal paso que lamentar, incluso se efectuaron los acercamientos más cercanos a establecer las relaciones con China.

Ricardo Martinelli nombró a su vicepresidente (pegado con “crazy glue” gracias a las presiones de la embajadora de Estados Unidos en ese entonces) como canciller y a los 26 meses lo despidió por twitter. Durante el tiempo de su romance, hicieron todos los viajes juntos, parecía que no quería que el vice se quedara en el país para que no llegara a destronarlo.  Se cuentan leyendas negras de sus viajes, incluso la visita al Papa Benedicto, que dan mucho que hablar, especialmente siendo el hoy presidente Varela tan religioso, que hasta raya en el fanatismo.

Ahora volvemos a lo mismo: una vicepresidenta-canciller que empezó con paso firme, organizando la Cumbre de las Américas, donde Raúl Castro y Barak Omaba se dieron la mano e iniciaron las conversaciones para normalizar las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.  La canciller ostenta una gran experiencia en temas sociales y de concertación, pero no los ha sabido aplicar en su gestión, sea por falta de voluntad o por simple tirria a determinados asuntos. Como vicepresidenta haría mucho bien, aliviando la carga al Presidente de tantas demandas sociales diarias (como la protesta de los conductores de taxi hace unos días). Siendo mujer y en teoría, experta en concertación, obtendría muchos logros.

Su papel, ante la agresión que ha sufrido Panamá por incluir a un nacional en la Lista Clinton y afectar al diario más antiguo y el tabloide más popular, deja mucho que desear y raya en lo irresponsable.

 

LO QUE INDIGNA ES EL SERVILISMO  

 

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 16 de julio de 2017

Lamento estar fuera del país y no al lado de mis compañeros de La Estrella y El Siglo, -como lo hice en los primeros días de enero – , que atraviesan momentos angustiantes por la negativa de la súbitamente importante Oficina de Control de Activos (OFAC) del gobierno de los Estados Unidos de renovar la licencia para negociar con empresas estadounidenses.   Y digo mis compañeros porque aunque no laboro allí, tengo 10 años de opinar en sus páginas dominicales y me relaciono con todos, sean directivos, ejecutivos o periodistas.  Sin embargo, no he podido abstenerme de estar pendiente de lo que se ha estado desarrollando y con dolor y verdadera vergüenza he leído la carta genuflexa que le mandó la cancillería a la OFAC, en inglés, lo que viola el código diplomático, por el contexto y el idioma que utiliza, pidiéndole instrucciones de cómo proceder, el mismo día que se vencía la licencia. Que una vicepresidenta y canciller se arrodille en esos términos ante una oficina del gobierno de los Estados Unidos demuestra el nivel de servilismo que permea a estos funcionarios y la falta de compromiso con el país.  Se ha perdido a esos niveles la noción de nación.

La distancia a veces es un buen recurso para ver las cosas de forma desapasionada.  Si Panamá tuviera su propia moneda y un banco central con reservas monetarias diversificadas, no estaríamos sujetos a los caprichos gringos.  Todas las manos en un plato solo sirven de arrebato, y en este caso, el arrebato se ha encarnizado contra La Estrella y El Siglo.

Ya no hablemos del Grupo Wisa, porque seguramente de él solo quedan escombros.  Las tiendas “fashion” que tantos desvelos le causaron al Presidente y el embajador gringo para asegurarse que las tarjetas de crédito funcionaran (¿cuanta gente del pueblo puede comprar en esas tiendas?) las vendieron por una bicoca, un ínfimo porcentaje de su valor, para beneficiar seguramente a los amigos de la silla presidencial y su círculo O.  El Banco Balboa ha sido rematado con la consiguiente pérdida de un gran porcentaje de lo que tenían allí invertido sus clientes, que seguramente no son los millonarios del país sino profesionales esforzados que ahorraron toda la vida para tener una vejez sin sobresaltos.

Formalmente, hace 40 años recuperamos el Canal de Panamá, pero en la trastienda, los gringos han conservado el control de la seguridad y sobre todo, del sistema financiero.  Sufrimos un sangriento 9 de enero en 1964, una injusta y devastadora invasión en 1989 y ahora nos tienen colgando de un hilo por la nefasta OFAC.  Es el gran garrote del siglo XXI. Para colmos, le damos importancia a lo que no tiene, y desaprovechamos las oportunidades para defender a nuestro país en los momentos oportunos.  En la pasada visita del Presidente Varela se debió abordar el tema de la Lista Clinton por parte de los funcionarios que participaron en ella.  No hacerlo demuestra la falta de compromiso de nuestros gobernantes para con los que los eligieron y para con la población que gobiernan.

Diversas voces han elevado su enérgica protesta en contra de la postura pusilánime y entreguista que han demostrado el Presidente y la Vicepresidenta, desde los más recalcitrantes anti sistema hasta los más encumbrados políticos conservadores.  Es que no se explica cómo hemos llegado a tanto servilismo.  Al señor Waked ni siquiera se le han formulado cargos y solamente se tienen unas caprichosas “razones para creer” que el dueño de los diarios está involucrado en negocios que tienen que ver con lavado de activos.

El solo hecho de obviar el tema en la visita a Trump debió haber sido motivo de protesta por parte de los panameños.  Se nos está despojando de un patrimonio y todos asistimos a ese despojo agradecidos con nuestros verdugos.  Proporciones guardadas, no le perdonan a Francia el trato que le dispensó a la canciller cuando estuvo en París por lo de la OCDE, pero corren todos como borregos al primer pailazo que dé el vaquero de Clayton y le rinden pleitesía.

Si la población estuviera tan pendiente de los eventos que afectan al país, el solo hecho de leer la carta de la canciller sería una tendencia en las redes sociales.  Pero en vez de eso, una tal Asilem ha captado toda la atención por una fiesta que iba a celebrar en la barriada 24 de diciembre.  Sigamos cayendo tan bajo que no habrá piso que reciba tanta mediocridad y falta de autoestima.  Exijamos que la susodicha funcionaria renuncie a un puesto que ha irrespetado y ha dirigido una política exterior desacertada.

SIN RUMBO

Por Mariela Sagel, El Siglo, 22 de mayo de 2017

Los tropezones que se están dando los funcionarios más visibles (o que están en el ojo de la tormenta) no dejan de asombrarnos.  Como niños malcriados el ministro de Salud y el nuevo y director de la Caja de Seguro Social se arrebataron los micrófonos en una conferencia de prensa, a ver quién de los dos tenía las estadísticas más acertadas sobre la enorme mora quirúrgica que ensombrece la generosa oferta que hizo el Presidente, de hospedar en hoteles a todo aquél que esté esperando una operación.  No contento con aclarar a los medios que él si tenía la información correcta, y que lo que quería era dejar “lucirse” (como si de un concurso de simpatía se tratara) al ministro, el director corrió a ofrecer cirugías gratis los sábados de su parte, lo que ha sido ponderado como acto heroico por los cándidos panameños que todavía creen en pajaritos preñados.

Y como están hasta con el agua hasta el cuello, y chapoteando en el estercolero en que se metieron por andar en malas compañías 26 meses del gobierno anterior, la canciller llamó la atención del embajador de Venezuela –en todo su derecho — sobre declaraciones vertidas en torno a la crisis que vive el país hermano.  Esa misma actitud debió asumirla hace un año con el embajador de Estados Unidos, cuando se quiso convertir en estrella de rock o del Houston Livestock Show and Rodeo al atacar directamente empresas panameñas por “razones para creer” de que estaban involucradas en negocios turbios, llevándose por los cachos a los diarios que conforman el grupo GESE, entre ellos El Siglo.  Para un país como Venezuela sí estamos prestos a protestar, pero con Estados Unidos, cumplimos como siervos lo que nos imponen.

Ni en relaciones internacionales, ni en salud, ni en educación, agricultura y menos en seguridad sabemos para dónde vamos o dónde nos quieren llevar.  Ya ni podemos ir tranquilos a un hospital porque podemos encontrarnos en medio de una balacera.

UN SIGLO MÁS PARA EL SIGLO

Por Mariela Sagel, El Siglo, 8 de mayo de 2017

La dura batalla que ha librado este medio, como parte del grupo GESE, desde hace exactamente un año, gracias a la OFAC y la infame Lista Clinton, se vio recompensada por los reconocimientos que recibieron los periodistas de La Estrella y El Siglo en los pasados premios del Concurso Nacional de Periodismo.  Los jurados, todos extranjeros y sin ningún antecedente de lo que ocurre en Panamá y algunos sin haberlo visitado nunca, premiaron la excelencia, el coraje y el valor de los abnegados colaboradores de estos dos medios, que se han tenido que reinventar en el último año.

Mucho se dice que en la adversidad y el infortunio uno saca fuerzas de donde no tiene.  El año transcurrido desde que se incluyó al grupo GESE en la Lista Clinton han sido de mucho estrés para los colaboradores, perdiendo 25% de su fuerza laboral, pero también de un crecimiento en contenido y concentración de la atención en los problemas importantes que acontecen en el país y el mundo.  Al no tener que llenar páginas con tonterías para justificar los anuncios comerciales, se ha ido haciendo el mejor periodismo, y eso fue lo que reconoció y valoró el jurado del XXI Premio Nacional de Periodismo.

No ha sido fácil, este diario perdió a su director y como él, muchos tiraron la toalla al ver que se acercaba la fecha de ejecución y no había humo blanco.  Se luchó hasta el final, y todavía seguimos luchando.  Y que no venga ni el embajador gringo, ni el presidente ni la vicepresidenta y su séquito de aduladores a darse méritos por haber logrado extender la licencia hasta julio.  Fuimos los que seguimos opinando, los que apoyamos con vigilias y con suscripciones, con voces de aliento, los que hemos blindado a GESE.  Lo menos que puede hacer el presidente cuando va a visita al loco que hoy ocupa la Casa Blanca es que saque a GESE de la Lista Clinton.

LAS ESTRELLAS DE LA ESTRELLA

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 7 de mayo de 2017

     Como una sutil ironía del destino, el pasado 4 de mayo se dio a conocer el fallo de los premios del XXI Concurso Nacional de Periodismo que organiza anualmente el Fórum de Periodistas por las Libertades de expresión e información y La Estrella de Panamá arrasó con la mayoría de ellos.  Los jurados a valorar los 198 trabajos presentados fueron, como todos los años, extranjeros invitados a conocer una realidad que para algunos, más allá de los Panama Papers (desde hace un año en boca de todos) no sabían mucho de nuestro país y la mayoría ni lo habían visitado.

Y digo ironía, porque al día siguiente, 5 de mayo, se cumplió un año que se conoció la noticia de que el socio mayoritario que es dueño del grupo editorial GESE, Abdul Waked, había sido incluido, arbitrariamente, y sin que a la fecha se le haya probado nada, en la infame Lista Clinton.  Ese hecho le permitió al representante diplomático de Estados Unidos (la Lista Clinton es manejada a su antojo por la OFAC, que depende del departamento del Tesoro) hacerse sentir en forma rocambolesca en los medios, y todo el mundo rindiéndole pleitesía.  Se han cerrado empresas, centros comerciales y bancos, y vendidos al peor postor por un capricho sin justificaciones.  A la fecha, no se les ha dado ni cita a los abogados contratados para aclarar este asunto en Washington.

La presidenta del jurado, Judith Torrea, española que reside en Ciudad Juárez y que vive de cerca los conflictos que causan el narcotráfico, la corrupción y la impunidad, además de la discriminación, tuvo unas palabras elogiosas para el periodismo panameño la noche de la gala de premiación.  Dijo estar sorprendida del nivel de compromiso, valentía y sobre todo, de la disparidad que existe entre un país que a todas luces parece de primer mundo y que tiene una desigualdad y una pobreza, carencia en los servicios de salud y deficiencia en educación incomprensibles para los niveles de crecimiento que nos cacarean a diario los oficiosos –e incapaces – voceros del gobierno actual.

Marlene Testa, Adelita Coriat, Esther Arjona, Leila Nilipour (que por esa “atorrancia” que impuso la Lista Clinton tuvo que salir de la empresa a fines del año pasado), Félix Barrios, Errol Caballero (ahora editor de la revista Portada) y Félix Barrios se alzaron con sendos premios, incluyendo mejor investigación periodística, mejor reportaje cultural, mejor caricatura, mejor fotografía, mejor crítica gastronómica y el gran premio del certamen lo obtuvo Marlene Testa.  Esa noche, La Estrella brilló más que nunca, en sus 168 años de haberse conformado.  Es el diario más antiguo del país, desde antes que fuéramos república.  Por algo le llaman “La Decana”.

Coincidentemente, los periodistas Testa, Coriat, Nilipour y Caballero invirtieron tres días hace dos semanas en un taller sobre periodismo investigativo que dictó el renombrado y famoso periodista estadounidense Jon Lee Anderson en el Centro Cultural de España, organizado por el Fórum de Periodistas.  Cualquiera pensaría que siendo gringo la embajada de su país sería el auspiciador lógico, pero no fue así.  También se destacó en el concurso el periodista Luis Burón, del Taller Editorial Concolón, que fue el brazo ejecutor de la inolvidable semana de Jon Lee en Panamá.

Y para más coincidencias, la persona que se honró con el premio Excelencia Periodística fue la profesora Griselda López, la maestra de muchos de los periodistas locales y Directora de la Escuela en la Facultad de Comunicación.  Es un justo reconocimiento a una docente, escritora, intelectual y amiga que a través de los años ha sido una guía moral y ética para muchos.  El día que Jon Lee Anderson se presentó en la Universidad de Panamá a dictar su charla “Periodismo real en la era Trump”, la Profesora López no cabía de la felicidad y complacencia de tener una personalidad de su calibre compartiendo con sus estudiantes.

Entrega de premio a Griselda Lopez por parte de la Junta Directiva del Fórum

Este año, tal como lo advirtió la presidenta del jurado, el concurso tuvo rostro de mujer, lo que hace justicia al género y al compromiso que tenemos con la verdad.  Muchos han dicho que no nos atan los mismos prejuicios que a los hombres, o que somos más valientes.  Creo que la explicación más lógica es que somos mujeres, y que le duela a quien le duela, decimos las cosas sin cortapisas, la mayoría de las veces y sobre todo, que por más burlas, marginaciones y discriminaciones, somos más fuertes en todos los sentidos.

CRITICAS SIN JUSTIFICACIONES

Por Mariela Sagel, El Siglo, 10 de abril de 2017

No es de sorprender que los más vociferantes defensores del pasado gobierno (léase Camacho, cuyas altisonantes intervenciones parecen gritos desesperados en el silencio), Roux o algunos de su tropa de abogados, señalen como inoperantes o desacertadas las acciones que toma este gobierno en los temas de educación, salud, agro y otros sectores, que fueron olvidados o abandonados durante los 5 años en que ellos estuvieron al frente.

Resulta patético que se reclame aquello que fue pisoteado una y otra vez.  Los sectores que ahora ellos reclaman como olvidados fueron ignorados durante la gestión de Cambio Democrático y casi la mitad del tiempo que ellos manejaron este país, la responsabilidad de dirigir la nación fue compartida por los actuales gobernantes, lo que tampoco debe sorprendernos.

Lo que sí sorprende es que una tras otra, acusaciones y señalamientos, incautaciones, solicitudes de extradición, sean obstaculizadas e ignoradas por las autoridades judiciales y por las de relaciones exteriores, como en una componenda para proteger al prófugo de Brickel (el ex presidente Martinelli) y el pobre tonto la única defensa que cree que tiene es su incontinencia tuitera, que la re tuitea su abnegada y sufrida esposa, que sigue aquí, viendo cómo sus hijos están bajo alerta de Interpol y su marido dándose la gran vida sin ella, protegido por los Estados Unidos.

Ya llevamos un año con esto de los “Papeles de Panamá” y nada ha pasado, casi un año del caso Waked y se ha perjudicado a muchas personas para satisfacer a una agencia del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y todavía estamos a la espera de la famosa lista que señala los que recibieron coima de la empresa Odebrecht.  Lo que debe hacer un gobierno responsable es enfrentar todos estos casos de frente. ¿O es que los panameños que trabajaban y que ahorraban en Balboa Bank son menos que los que protegieron para que Felix B. Maduro siguiera funcionando?

TESTIGOS DE EXCEPCIÓN

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 8 de enero de 2017

El viernes 6 de enero, que en el mundo cristiano se celebra el Día de los Reyes Magos y en algunos países esos tres caballeros que visitaron a Jesús recién nacido con ofrendas son los que traen los regalos a los niños, era el día en que la rotativa de La Estrella y El Siglo dejaría de funcionar, por la epifanía de la OFAC y trayendo en ofrendas al grupo GESE, para cerrarlo definitivamente.  Ese día,– el viernes que acaba de pasar–, publiqué un artículo que titulé “Venceréis pero no convenceréis”, parafraseando a Miguel de Unamuno.  Doce horas antes de que se venciera el término otorgado por esa oficina administrativa del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, cuando ya estaban empacando sus peroles los periodistas y demás colaboradores de la empresa, se supo que se le extendía la licencia de operación por seis meses más, o sea, hasta el 13 de julio del presente año.

Se había llamado a una vigilia a las seis de la tarde y esa convocatoria se mantuvo y lo mejor fue que asistió muchísima gente, vestidos de negro como era la consigna, y unificados bajo una sola idea: no queremos una extensión de la licencia, exigimos que se saque al grupo GESE de la Lista Clinton.

Varios factores me llevan a analizar esta coyuntura con cautela y seriedad: el gobierno, tan pronto el Departamento del Tesoro de Estados Unidos dio a conocer la extensión, desató sus bien aceitaditas redes sociales dándose autobombos por lo logrado, arrogándose el mérito.  No habían movido un dedo durante 7 meses y la presión que iba incrementándose hora a hora, minuto a minuto, la presencia de medios nacionales e internacionales en las instalaciones de GESE para ser testigos de excepción del cierre de dos medios impresos los obligó a tomar acción y enseguida pretendieron erigirse en los Reyes Magos del momento.  El rechazo a esta actitud fue unánime.  En la vigilia que se dio en los predios de GESE, cuando el Presidente del grupo mencionó los nombres del mandatario de la República y de la Vicepresidenta, el abucheo fue general y estruendoso.

Hay que ver este asunto con frialdad, para entender dónde ha estado la falla.  Desde el 5 de mayo, cuando se dio a conocer la inclusión del grupo Waked en la Lista Clinton, el gobierno nacional formó una comisión de tres ministros para tratar el asunto, el de Economía, de Trabajo y de Comercio.  Siendo un problema que involucra a un país extranjero, debió haberlo liderado la Cancillería, y estando dos medios de comunicación involucrados, el Ministerio de Gobierno también tenía responsabilidad.

Llevar el asunto, con la tensión que se fue creando desde hace un mes, cuando este periódico empezó a publicar cada día un recuadro negro, para el día 5 de enero tener toda la portada de ese color y el titular “La Lista Clinton acaba con La Estrella de Panamá” a extender la licencia 12 horas antes no tiene otro nombre que sadismo.

Estos puntos extremos, que tal parece son la tónica de la actual administración, es lo que nos ha llevado a que nos incluyan en todas las listas negras, grises y de todos los tonos, porque el estado se ha vuelto tan inoperante que se compromete, no cumple, llega tarde y queda mal.

Extender la licencia de operación a GESE es apenas una curita. No falta quien sospeche que es la forma de no poner en evidencia la metida de pata del embajador estadounidense por sus locuaces declaraciones en este tema.  Lo lamentable es que los que quieren cuidar la imagen del diplomático sea nuestro gobierno, que descuida la propia. Parece que en el tema de comunicaciones y relaciones públicas, el estado está asesorado por su peor enemigo.  El call center de los varelistas está agresivo y es lo único que parece funcionar, pero lo hacen para insultar y denigrar.  La Primera Dama hasta escribió un tuit en que decía que había pruebas para el caso Waked, lo que de no ser cierto, puede ser una falta penal.  Hay que andarse con cuidado y recordar el dicho “por la bocaere el pez”. En este caso se les convertiría, “por un tuit muere el pez”.

 

 

VENCEREIS PERO NO CONVENCEREIS

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 6 de enero de 2017

Los que hemos vivido suficiente para recordar las gestas reivindicativas de este pueblo orgulloso, que recuperó su soberanía y su Canal, en una lucha de generaciones, no podemos creer lo que sucede hoy, 6 de enero de 2017, cuando este diario deje de publicarse por capricho arbitrario de una oficina del gobierno de Estados Unidos y por la falta de voluntad del presidente Juan Carlos Varela y su gobierno para defendernos de una nueva forma de brutal colonialismo.

Cuando en mayo se conoció que las empresas del grupo Waked habían sido incluidas en la Lista Clinton columnistas, periodistas, políticos y todo panameño pensante nos movilizamos de manera contundente, sumando el apoyo de instituciones nacionales e internacionales. Sin embargo, todo ha sido inútil, y las palabras del diplomático que representa al gobierno de Estados Unidos parecen tener más peso en las acciones del gobierno de turno.

La Estrella de Panamá fue fundada hace casi 168 años, es custodia de la memoria histórica del país, ha pasado por varias administraciones y en los últimos años ha ido posicionándose como la real alternativa de información, dándole un gran espacio a los temas investigativos, políticos –sin tomar partido— y culturales, esto último algo que no tiene ninguno de los otros diarios que circulan localmente.  No en vano se le llama “la decana” a La Estrella y el día del periodista se dedica a quien muriera sobre su máquina de escribir, Gaspar Octavio Hernández, el 13 de noviembre de 1918, cuando dirigía este diario. El Siglo, que hoy también ve su última edición, es el tabloide más popular, el periódico del pueblo y se estima que de cada ejemplar impreso, tres personas lo leen.

En Panamá hemos sufrido cierres de diarios. En la década de los ’80 La Prensa fue cerrada en varias ocasiones por las fuerzas del gobierno militar y sus directores sujetos de amenazas y exilios.  Pero que un gobierno extranjero y encima, el de Estados Unidos, que se precia de ser la cuna de la democracia y el respeto a los derechos, y que en la primera enmienda a su constitución, de 1791, sea el que dicte las pautas a nuestro gobierno es una “vergonzosa sumisión” como declaró la diputada Ana Matilde Gómez, y exigió un informe completo sobre el resultado de las gestiones oficiales que se emprendieron para salvaguardar la operación de estos dos medios.

La Lista Clinton es una especie de lista negra, creada en 1995, que usa el departamento del Tesoro de Estados Unidos para aplicar sanciones a empresas o personas extranjeras sospechosas de financiar el terrorismo y el narcotráfico. En teoría, ha obligado a la entrega de activos de muchos narcotraficantes o que ellos mismos se entreguen.  Pero el consumo de drogas en ese país, que es donde deben invertir en lugar de aplicar listas, no ha disminuido.

Cuando el embajador de Estados Unidos emitió sus “razones para creer” que el grupo Waked estaba involucrado en narcotráfico y lavado de dinero, también aseguró que los diarios no estaban en la lista, que no había nada contra La Estrella y El Siglo.  En el grupo GESE no solo hay puestos de trabajo que se pierden, hay periodistas valiosos que ahora no podrán ejercer su labor por capricho del imperialismo y la inacción de nuestro gobierno.

El problema con todo este entramado legal es que hasta la fecha, no ha sido probado ni uno de los cargos por los que se señala al grupo Waked y es obvio que el ingreso a la Lista Clinton viola el debido proceso y, sin que se haya probado cualquier ilegalidad, se condena a las empresas listadas a la muerte comercial.

Tal vez por eso, un ex agente de la Dirección Antidrogas estadounidense (DEA) declaró: “…considero que las únicas personas que deben ingresar a la lista son las que ya hayan sido acusadas…. (La lista Clinton) está fuera de control. El ingreso arbitrario y caprichoso de las personas a la lista es una vergüenza para los Estados Unidos. Si fuera justo y balanceado, tendríamos alguna mínima definición que no estuviera basada en acusaciones, folclore, rumores y leyendas”.

Del gobierno panameño, independientemente, se debe exigir, al menos, la defensa de la soberanía nacional.  Se presta a toda clase de conjeturas que los negocios más afectados del grupo Waked hayan sido los de los aeropuertos.  En el fondo, habría que hacer una estricta diligencia debida sobre a quién beneficia este despojo sin pruebas y esta imposición de vender, al precio que sea.  En Panamá la ley no permite a un grupo televisivo controlar medios impresos, aunque en la práctica, otra sea la historia.  No sería de extrañar que se quiera forzar su venta para sumarlo al poder político del gobierno actual.

“Venceréis, pero no convenceréis”, decía Miguel de Unamuno. “Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta; pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha“.

SERIAN DIEZ AÑOS

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 1o. de enero de 2017

El 20 de septiembre de 2007 recibí una carta impresa y firmada en original de quien entonces era Presidente del Grupo El Siglo La Estrella, (GESE), Dr. Ebrahim Asvat y su director, Lic. Gerardo Berroa, invitándome a publicar en forma semanal mis opiniones y ser parte de su equipo de columnistas.  Esa carta, porque uno no deja de ser romántico, aún la conservo, y pretendía enmarcarla cuando se cumplieran 10 años de escribir todos los domingos en este diario, en forma ininterrumpida.  Solo en dos ocasiones no se publicaron mis columnas: una vez que no le llegó a la editora mi colaboración, a fines del 2008, porque yo estaba de viaje y el WiFi se interpuso en la comunicación y la segunda vez, en 2015, porque sufrí un accidente de automóvil y no pude mandar mi texto a tiempo.  Tanto la editora, Doris Hubbard Castillo, como las personas que dejó a cargo en sus esporádicas vacaciones, han sido siempre respetuosas, atentas y sobre todo, muy profesionales.

Antes de esa cálida invitación, había publicado desde 1981 tanto columnas de opinión como artículos culturales en La Prensa, El Panamá América y en El Universal.  Al Panamá América llegué por invitación del Dr. Ricardo Arias Calderón a inicios del año 2000 y al Universal por deferencia de su director, Carlos Ernesto González de la Lastra.  En La Prensa, a pesar de estar escribiendo con mucha regularidad desde los años 90, el deterioro y manipulación en que fue cayendo ese periódico me puso en la lista de “los que no salen ni en una foto”, sobre todo en los años del terror que atravesaron, y del que no se han librado ni columnistas ni muchos empleados que han salido de manera intempestiva, a pesar de haberse puesto de alfombras para que los pisaran los caprichosos antojos de los que sin estar allí mandan.

No me gustan las despedidas y mucho menos pensar que éste será mi último artículo de opinión en este diario, que ha ido cimentando su reputación e imparcialidad a fuerza de muchos esfuerzos, sacrificios y sobre todo, fe en hacer un buen periodismo.  Cuando llegó a la Presidencia del grupo el Lic. Eduardo Quirós tuve cierta reserva pues él venía del partido hoy en el poder, pero lo primero que me dijo fue halagador y a partir de allí hemos compartido momentos agridulces, de batallas y triunfos. Si alguien ama a este periódico tanto o más que la Lic. Hubbard ha sido Eduardo Quirós.

A don Abdul Waked lo he visto un par de veces, la mayoría de ellas en ocasiones sociales, pero su convicción de blindar estos diarios de los vaivenes de la política, a pesar de las presiones que pueden ejercer de manera nefasta las agencias de publicidad en nombre de sus clientes y las oficinas de comunicación de las oficinas del estado han cimentado mi respeto hacia él.  La Estrella se ha ido colocando en el lugar que todos los panameños deseamos que volviera a estar: una estrella en el firmamento nacional, una guía para entender los avatares de la política nacional, una fuente de información inagotable, manejada con imparcialidad y con respeto a la libertad de expresión y de información de todos, sean del bando que sean.  Sus investigaciones y más recientemente, las crónicas de los miembros del grupo Concolón y las perlas históricas de Mónica Guardia han reforzado la solidez de los contenidos que nos entregan a diario.

Yo tenía preparado un artículo jocoso para este domingo, donde ofrecía sugerencias de regalos para ciertos personajes conspicuos de nuestro mundillo político, como los ministros de la Presidencia, Economía y Vivienda, que esta semana corrieron a salir en el noticiero de Canal 13 porque Álvaro Alvarado estaba de vacaciones, así como al Alcalde, la Primera Dama, el Embajador gringo, el presidente, a algunos diputados, la Procuradora, el expresidente, políticos y otras personas que son responsables de la conducción de este país.  Espero poder publicar esas sugerencias de regalos el próximo domingo porque tal como dijo el Arzobispo Ulloa, “confío en que La Estrella y El Siglo no dejen de brillar en el firmamento panameño”.

Si la portada de La Estrella llega a ponerse negra de recuadros, caerá una sombra negra sobre las conciencias de quienes han sido responsables de su cierre, ya sea por comisión confesa o por hacer muy poco o nada.  Mis artículos de opinión se publican en dos diarios digitales de España y en 14 países de Latinoamérica y a través de ellos también se sabrá la injusticia que se ha cometido en Panamá.