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VUELVE MANOLO ALCÁNTARA

Por Mariela Sagel, Facetas, La Estrella de Panamá, 28 de enero de 2018

A fines del año 2012 asistí a un congreso de ciencias políticas que se llevaba a cabo durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.  Uno de los oradores era el Profesor Manuel Alcántara Sáez, doctor en ciencias políticas y sociología por la Universidad Complutense de Madrid –y el más latinoamericano de los españoles– y que ha dedicado casi toda su vida académica al estudio de los acontecimientos que se viven en Latinoamérica en el campo de la política.

Le propuse inmediatamente que viniera a Panamá, ya que íbamos a entrar en un año preelectoral (como lo es este año) y necesitábamos estar claros cuál era el verdadero oficio de los políticos.  Su libro se llama, es justo señalarlo, “El oficio de político”.  Lo organizamos desde la Junta Directiva del PRD de Bella Vista, lo que obligó a algunos miopes a no asistir, porque alegaban que se contaminaban.  Sin embargo, y a pesar de ese bloqueo mental propio de obtusos, el salón donde se presentó rebasó su capacidad, se vendieron todos los libros que trajimos y Manolo, como cariñosamente le dicen todos sus alumnos de la Universidad de Salamanca, ha seguido viniendo al país para otros eventos y a reunirse con sus amigos.  Como un dedicado docente, asesora las tesis de sus discípulos y a algunos los manda a los países sobre los cuales él es especialista y uno de ellos, a quien he hospedado en mi casa un par de veces, fue Melany Barragán, que se doctoró el año pasado y es autora de la magnífica tesis titulada “Carreras políticas en países descentralizados”. Sus investigaciones incluyeron la ingrata tarea de entrevistar a los diputados de la Asamblea Nacional y también se reunió con algunos ex presidentes de la República.

Esta semana, en ocasión de que visitará el país para dar una charla para la Secretaria Nacional de Ciencia y Tecnología (SENACYT) sobre “Los centros de investigación y su importancia para las democracias” aprovechará para presentar sus dos últimos libros, compilaciones de sus artículos regulares en los medios españoles e internacionales.  Bajo el eje conector “La esquina desnuda” ofrece los textos que ha escrito sobre política, el primero, y el segundo, sobre sus viajes.  Manolo es un viajero incansable, que hoy está en Japón y mañana en Paraguay.  Creo que en millas recorridas y océanos atravesados le gana a Jon Lee Anderson.

LA POLITICA

     En la introducción de su libro “La esquina desnuda: la política”, explica el nombre que escogió para su iniciativa, que es el juego de las cuatro esquinas y por qué la esquina desnuda es una atalaya de lo efímero “porque el observador sabe que va a dejar el sitio en breve”.  Con una prosa clara, docente y puntual abarca los temas del marco global de la política, los asuntos que se dan en América Latina en todo sentido, desde los procesos de paz hasta las élites parlamentarias (sobre las cuales es un experto).  También resume su retorno permanente a su tierra natal, España, los nacionalismos, la nueva política, los manejos financieros de las naciones (y los endeudamientos) y el populismo.  Hay una interesante sección donde resalta el surgimiento de partidos como Podemos y Ciudadanos que se titula “Las elecciones del 20D y después”, y se refiere a las elecciones generales que se celebraron en España el 20 de diciembre en 2015.  Este libro fue publicado en julio de 2017 por la Editorial Paso Honroso, y van a ser muy interesante las conclusiones sobre lo ocurrido recientemente en España, que se debatirán durante su presentación.

La esquina desnuda, la política

La primera edición de “La esquina desnuda” salió de imprenta en junio del año pasado y Manolo me lo dio durante una visita que le hice en su oficina de la Universidad de Salamanca en ocasión de su cumpleaños, en julio.  Empezamos a hablar de una eventual presentación aquí, ya que tiene muchos estudiantes panameños que han ido a especializarse en ciencias políticas a esa mítica casa de estudios, que todos conocen como “lo que natura no da, Salamanca no presta”. También tiene estudiantes por toda América Latina, que a veces coinciden aquí.

EL COSTADO ÍNTIMO

El segundo libro, “La esquina desnuda: el costado íntimo” nos lleva en un viaje virtual por el mundo, “que es ancho y cercano”, ofreciéndonos todo un arco iris de opiniones sobre diversos países, además de los fenómenos que se han dado en algunos de ellos, como “El año de la posverdad” (en alusión a 2017, “el año en que nos volvimos locos” como lo señaló Héctor Abad Faciolince) que nos detalla de manera cristalina y breve cómo las emociones entran más fácilmente que las razones.

Manolo es, además de un dedicado docente, muy querido por sus discípulos, un cinéfilo que ha coeditado libros sobre cine, como el titulado “La política va al cine”, junto a Santiago Mariani.  Es un interesante trabajo que reúne a 20 autores de una decena de países que abordan la relación que se establece entre el cine y la política.  En esa publicación, de Tecnos, el responsable de “El oficio de político”, los hilos argumentales son un director, una película o un tema, que van uniendo la relación entre el cine y la política visto desde la perspectiva personal, que al final ofrece como resultado la presencia de la que llaman “el arte de lo posible” en lo que ha sido el arte de masas por excelencia del siglo XX.  Los capítulos están agrupados en tres secciones de acuerdo con el tema abordado: el poder, la construcción de lo político (estado, nación y partidos políticos) y la negación de la democracia.

La esquina desnuda, el costado íntimo

Es también autor de otros libros, como “Sistemas Políticos de América Latina (Vol.I. América del Sur)”, “Politicians and Politics in Latin America”, “Sistemas Políticos de América Latina (Vol. II. México, los países de América Central y del Caribe)”, “¿Instituciones o máquinas ideológicas? Origen, programa y organización de los partidos políticos latinoamericanos”, “South American Legislatures: Thinking about Economic Integration and Defense Policy” y “Gobernabilidad, crisis y cambio”, que fue reeditado por el Fondo de Cultura Económica.

Es el actual director de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), capítulo de España, y la correspondiente panameña es uno de los auspiciadores de la presentación de estos dos valiosos libros.  También lo es la Embajada de España, a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y su Centro Cultural en Panamá, ubicado en el Casco Viejo, mejor conocido como “Casa del Soldado”.

Manuel Alcántara Sáez

Con estos libros, Manolo inicia lo que él cataloga como su siguiente etapa de vida, habiéndose jubilado de la docencia en la Universidad de Salamanca: la de escribir (lo que no ha dejado de hacer, aunque impartiera clases) y seguir viajando, lo que tampoco ha perdonado, pues dicta seminarios en Paris, en Quito, en universidades estadounidenses, así como participa de congresos especializados.

La presentación de estos dos libros será el martes 30 de enero a las 7 de la noche.

 

 

 

 

LA HEREJIA DE PADURA

Por Mariela Sagel, publicado en FLACSO, España, en agosto 2015

Leonardo Padura no es un escritor incómodo.  No lo ha sido para el régimen de los hermanos Castro, en su Cuba natal, al menos no lo ha sido como como el recientemente fallecido autor alemán Günter Grass, cuya intromisión política lo hizo merecedor de la etiqueta de ser un intelectual incómodo para muchos.  Tampoco ha corrido la misma suerte que Reinaldo Arenas, ni le ha hecho prometer a sus amigos que no pisarán La Habana hasta que Fidel muera –como Guillermo Cabrera Infante— o ha salido de Cuba como Abilio Estévez. Sus referentes obligados son Virgilio Piñera y José Lezama Lima, aunque también es un gran defensor de los que integraron la llamada “generación perdida”, que si bien no incluía a ningún cubano, enarbola a Hemingway como el que más quiso a la isla.

Pero Leonardo Padura es mucho más que un escritor galardonado recientemente con el Premio Princesa de Asturias. Es un periodista probado en publicaciones como Juventud Rebelde y El Caimán Barbudo en su Cuba natal, donde sigue viviendo en el barrio de Mantilla, en la misma casa en la que nació hace 60 años.  Estudió literatura latinoamericana en la Universidad de La Habana y escribió sus primeros temas de este género en 1983 –Fiebre de Caballos— tres años después de empezar a laborar como periodista.  Esa primera obra es una historia de amor, de la cual no se arrepiente de haber escrito ni publicado.  De férrea voluntad y disciplina de trabajo, ha incursionado en los guiones audiovisuales y logrado un notable renombre como escritor, primero de novelas policíacas y después con los resonantes éxitos “El hombre que amaba los perros” y “Herejes”.

Leonardo Padura en su casa de Mantilla, La Habana, en 2013

Su serie de novelas policíacas, donde Mario Conde es un inspector detectivesco medio burlesco, lo podrían identificar como su alter ego, aunque lo niegue.  En todas hay una crítica a la sociedad cubana, pero no solo en lo político, sino también en la denuncia o referencia a realidades concretas.  Esas novelas le sirvieron de calistenia y de revisión, la primera para su obra mayor hasta ahora, que es la historia del asesinato de León Trotski por Ramón Mercader en México, y la segunda, para asumir que su experiencia como periodista le habían dado una profunda vivencia con la que no contaba y una comprensión de la realidad, además de elevarlo estilísticamente.

El hombre que amaba los perros es un libro que le ha merecido reconocimiento internacional y hace un aporte fundamental a la historia contemporánea cubana y arroja luces sobre ese enigmático personaje que fue el asesino de Trotski. El gran mérito que tiene esa novela histórica es que rellena las lagunas que existen alrededor de todos esos años de polarización política, mediante elaborados recursos literarios creíbles y de cierta forma, gratamente disfrutables.  Para llegar a su publicación, en 2009, Padura investigó por años los personajes en cuestión y aunque nunca pudo conversar personalmente con los familiares de Mercader, sí conserva documentos que sustentan esa portentosa obra.

Pero La novela de mi vida, una obra que no ha recibido la atención mediática que ha tenido Herejes o El hombre que amaba los perros, es la más representativa y evocadora de su novelística que, buscando orígenes de lo cubano, consigue revelar algunas de las constantes más dramáticas y dolorosas de esa nacionalidad. Publicada en 2001 por la misma editorial que le ha editado todos sus libros, Tusquets, ganó al año siguiente el Premio Internacional de Novela Casa Teatro en Cuba y el Premio de la Crítica, pero más importante aún, lo fue llevando al lugar que hoy ocupa en el panorama de la literatura cubana y contemporánea. En ella contrapone tres situaciones que son fundamentales para entender el quehacer de este autor: la vida del primer poeta cubano de importancia, José María Heredia (autor del Canto al Niágara y criado entre la República Dominicana y México a principios del siglo 19), la masonería y la realidad de los que abandonan la isla y el desarraigo que ello conlleva.  Esta magnífica combinación permite no solo comprender los vericuetos históricos que han atravesado los cubanos, –incluyendo a José Martí –, sino arrojar una esclarecedora visión hacia el presente, tanto de manera poética como humana.  Es quizás su trabajo más ambicioso y menos conocido, bien logrado, escrito con compleja y elaborada exquisitez.

Portada del libro “El hombre que amaba los perros”

Con motivo de recibir el Premio Princesa de Asturias y rememorando una pasadita que dio por España el año pasado, país del que ostenta su nacionalidad desde 2011, le dijo al ex editor de Alfaguara, Juan Cruz, que Cuba es hoy día un país desmesurado.  Y eso fue antes del anuncio de la reanudación de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba y el inminente fin del bloqueo a la isla, una acción que ha probado ser el fracaso más grande que en materia de política exterior ha tenido el poderoso país del norte de América.

Leonardo Padura es un escritor periodista, o un periodista escritor, que tiene un fuerte sentido de pertenencia, que está seguro de no poder escribir fuera de Cuba y en la que la isla caribeña se convierte casi siempre –o siempre— en una protagonista importante de sus historias.  La recopilación más reciente de sus reportajes, titulada El viaje más largo, reconstruyen personajes pero en forma literaria y no tiene ningún reparo en decir que  esa construcción de referentes de la realidad llevados al periodismo pero a través de la literatura me ayudó mucho a trabajar luego personajes históricos en mis novelas”. Si ahora no vive del periodismo, es un oficio que sigue practicando (es corresponsal de la agencia italiana IPS) porque la creación periodística ha sido su escuela. Y es que como lee el prólogo de El viaje más largo, Padura hace una reflexión sobre el periodismo en Cuba a partir de una frase que expresó Paco Ignacio Taibo, el escritor español-mexicano: “Cuba es el país con mejores periodistas y con peor periodismo que alguien pueda imaginar”.

Portada de “La novela de mi vida”

Analizando este tema y desgranando lo que significa la prensa oficial en un país socialista, es hora, dice, que cambie y se ponga al ritmo de los tiempos.  Esto mismo ha dicho Raúl Castro, que a juicio de Padura es quien ha impulsado en los últimos años los cambios estructurales necesarios para la apertura del mercado en la que ahora se aboca.  Es valioso el análisis que ofrece este documento porque estudia el impacto que sobre toda la estructura de las ciencias sociales tuvo el llamado período especial y la desaparición de la Unión Soviética.  Según el escritor cubano, a pesar de que la cultura de su país es un referente mundial, aún no se ha recuperado del hueco en que se hundió en ese momento.  Por eso hace falta que regrese la práctica del debate, de la discusión de las ideas y solamente eso se lograría con vivir en una cultura de diálogo y la prensa permita que se comente, se cree un espacio desde el que las personas emitan juicios y puedan tener respuestas a esos juicios.

Cuba merece vivir tiempo mejores, con respeto y sin avasallamiento ni imposiciones.  Que salga de la mediocridad oficializada a la que la ha llevado la falta de disenso.  A Padura le gustaría que se convirtiera en un país normal, en el que las personas trabajaran y tuvieran un resultado de su trabajo que les permitiera vivir dignamente. Eso significa que haya una sociedad que logre armonizar sus componentes que ahora están alterados, hay un problema de base económica que el gobierno ha reconocido que se necesita cambiar. Actualizar es la palabra que se utiliza en Cuba para que las relaciones sociales también se normalicen.