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70 AÑOS CUMPLIENDO UNA PROFECÍA

Por Mariela Sagel, Vida y Cultura de La Estrella de Panamá, 24 de junio de 2018

El 14 de mayo de 1948 el líder sionista David Ben Gurion anunció al mundo el restablecimiento del Estado de Israel, dos mil años después de haber desaparecido. Apenas unas horas después de este anuncio, seis naciones árabes atacaron al país, pues disentían de la decisión de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que permitía a los judíos recuperar la tierra de sus antepasados.  Esta guerra, llamada de independencia, duró hasta enero de 1949, y de ese bautismo de sangre Israel no solo sobrevivió, sino que prosperó y hoy es uno de los países que arrojan mayores tasas de crecimiento.  El país estaba conformado por apenas más de medio millón de sobrevivientes del holocausto, y hoy tiene casi 10 millones de habitantes.

El pasado mes de abril el embajador de Israel en Panamá, Gil Artzyeli ofreció una fiesta en el emblemático Club Hebreo, para celebrar estos 70 años, decorado con motivos típicos y locales, en homenaje al país que ha dado cabida a una gran población de hebreos que han venido de todas partes del mundo.  Artzyeli termina el otro mes su misión de 3 años en Panamá y sobre su experiencia conversamos:

MS: ¿Hubo un tiempo que cerraron la embajada aquí?

GA:  Cerramos la embajada por razones presupuestarias. No nos retiramos ya que eso hubiera sido un acto político.  Hoy en día las autoridades ven a Israel en Panamá de una manera muy diferente, como un país eje en la región, en Centroamérica, en el sentido más amplio. Esto se refleja en muchos aspectos, las relaciones bilaterales con Panamá son más amplias y profundas.

MS:  Uno de los ejes que ha impulsado su misión es el de la tecnología…

GA:  Dentro de tecnología hemos impulsado la celebración de Cybertech, en dos ocasiones, la primera en 2017 y la segunda este año y ya nos preparamos para la tercera versión, que será más amplia y durará dos días. Vamos a cubrir más temas y habrá más participación de empresas y conferencistas.  Es una parte importante de la cooperación entre Israel y Panamá.  Es un evento regional.  En Israel se celebra el más grande, en el mes de enero y otros se celebran en Tokio, Singapur, Toronto, Roma, pero el de Panamá es el único en América Latina.  Hay un concurso para innovadores porque la clave del desarrollo es la innovación.

MS: ¿Y cómo ha sido la continuidad de lo que allí se gestiona?

GA:  Hacer el primero fue muy difícil, el segundo fue más fácil pero más difícil por hacerlo más grande, pero ya tenemos el camino claro. El interés está sembrado, no hay que convencer a las empresas. La justificación de hacerlo en Panamá es que vengan de otros países a Panamá y así lo vendimos a Israel porque la primera pregunta fue: ¿por qué Panamá y dónde queda Panamá?  Pero tecnología e innovación abordan diferentes temas, como agua y agricultura.  También la educación está en este eje.

En materia de agua sabemos que las autoridades locales no están satisfechas con la situación y entienden y conocen que el manejo no es óptimo, hay mucho desperdicio, el agua ha sido como el aire por décadas, y ahora la realidad es otra, es un recurso en escasez.  No ahora mismo, pero sabemos que hay menos recursos hídricos y la demanda crece.  Hay que manejarlo de una forma adecuada.  Y no hay mejor país que Israel para compartir su experiencia porque nosotros no tenemos agua.  Por segundo año consecutivo estamos atravesando una sequía extrema y no hay una sola casa en Israel a la que le falte agua. Tenemos cinco plantas de desalinización, estamos llenando el mar de Galilea, todo con tecnología israelí. Somos el primero en el mundo en reciclar agua residual, o sea, aguas negras, aguas sucias, agua que no se puede utilizar, así como el uso de tecnología de osmosis inversa.  Se reutiliza el 85% del agua tratada.

Estamos trabajando muy estrechamente con las entidades que llevan el tema aquí, como IDAAN, el Canal de Panamá, traemos expertos, estamos compartiendo nuestros conocimientos y experiencias.  Hay 8 entidades que tienen que ver con el tema y las coordina CONAGUA.  Por lo menos ya se han puesto de acuerdo y están creando una base de datos porque cada una manejaba su propia base de datos.  Ahora se está unificando y compartiendo la información.  Hay un gran interés nacional en la materia.  Una vez culminada esta etapa, las autoridades decidirán cuál es el mejor modelo para Panamá.  Por ejemplo, desalinización no es lo más adecuado porque hay abundancia, lo que hay es que manejarla. Cae del cielo y va al mar y antes de que vaya al mar, hay que aprovecharla.  No hay país que dependa tanto del agua como Panamá.

MS: Pero el uso de esta agua reciclada, que no toda es apta para el consumo requiere acciones educativas al respecto…

GA: Parte del manejo del agua es educativo, es apreciar el agua, no tirarla.  Es como aire, fue aire por mucho tiempo, pero ya no.  Educación es importante pero también hay que darle un precio al agua, aunque sea de un centavo, ya que lo que no cuesta, no se valora.

MS: Y en el tema de agricultura, han pasado dos ministros durante su misión aquí.  ¿Se avanza en ese rubro?

GA: Me ha tocado trabajar con el ministro Jorge Arango y con el ministro Eduardo Carles y ahora le toca a él escoger la empresa que va a ejecutar el plan de establecer el primer centro de excelencia y ya ha mostrado interés en establecer el segundo.  La pelota está del lado de Panamá.  Puede ser en El Ejido o en Divisa.

Este país, por su ubicación y características y accesos a los mercados regionales puede exportar productos de calidad a todo el mundo.  En la embajada hemos construido un huerto, una casa albergue de 80 niños abandonados, dos hectáreas donde se producen tomates, pepinos, berenjenas, repollos, lechuga, culantro, etc, al lado de Tocumen, los niños aprenden a cultivar, tiene sistema de riego por goteo.  El éxito es que la gestión es de ellos, asesorados por un experto que traemos, y lo están haciendo muy bien.  Comen sano, se sienten orgullosos de lo que producen, venden el excedente, garantizan su salud, es un modelo ejemplar y el centro de excelencias va a servir como un modelo para los agricultores de Panamá.

MS: ¿Y en temas educativos?

GA: Hace tres años ofrecimos la participación de colegios en un concurso internacional de física que está en Israel en el que compiten 30 países del mundo y no había ningún país de América Latina.  Fue recibido con mucho entusiasmo por 13 colegios y el primer año lo financió enteramente la embajada y ganó el Colegio Episcopal San Cristóbal.  El segundo año lo adoptó la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senacyt) y ya va para el cuarto año.  Los niños aprenden a través de este concurso y enseñamos a los profesores a impartir la materia.

Tuvimos también unos cursos regionales de educación de primera infancia, que son vitales para la estimulación de los niños y otro de empoderamiento económico de las mujeres. Este se hizo con CINAMU.  En conjunto con la cancillería, estamos haciendo de Panamá un país que contribuye a la región.  La razón de hacerlo aquí es porque este país es un eje regional.

MS: Veo también que ha tenido gran actividad en apoyo a discapacitados

GA: Si, es un proyecto de responsabilidad social que fue apoyado con entusiasmo por la comunidad judía y consistió en la compra de 270 sillas de ruedas para niños.  Las sillas son fuertísimas, prácticas, livianas y también con diseño muy moderno (son cool).  Fueron inventadas por una pareja israelí con propósitos de ayuda humanitaria.  El entusiasmo de la comunidad fue tanto que donaron el doble, así que compramos 15 gafas para ciegos que repartimos a jóvenes entre 15 y 30 años, que les permiten leer, identificar caras.  La empresa fabricante nos dio un precio especial y seleccionamos jóvenes sobresalientes en sus estudios o en su trabajo.  Generalmente estas gafas cuestan como 5 mil dólares, pero es un aparato que le cambia la vida a personas con ceguera o visión muy escasa en su desempeño en la vida.  Estamos en contacto con la Caja de Seguro Social para ver si ellos pueden subsidiarlas, como se hace en muchos países.

MS: ¿Y de la firma del Tratado de Libre Comercio qué destaca?

GA:  El TLC va a entrar en vigor en unos meses y primordialmente va a permitir exportar a Israel productos panameños, desde café y piña e incentivar inversiones israelíes en Panamá.  Tuvimos cuatro rondas de negociaciones.  Se realizó un evento de “Panama Invest” y “Panama Fest”, que combina la mejor forma de vender al país.

MS: ¿Cómo ha evolucionado Israel en 70 años?

GA: Israel se ha transformado de ser un país de 600 mil personas a ser unos 9 millones.  Teníamos un producto interno bruto de mil dólares, y ahora estamos en casi 40 mil.  Nuestra economía estaba basada en la exportación de naranjas (que es como exportar agua) y hoy somos uno de los países más importantes en tecnología, que está en todas las actividades de los panameños: si usas computadoras con Intel, es israelí, cuando manejas y usas Waze, es israelí, si tienes manejo asistido es israelí, cuando comes un tomate cherry es de Israel.  Hoy en día los países vecinos, con los que había mucha hostilidad, colaboran con nosotros.  Estamos viviendo una época de oro en todos los ámbitos.  Es un país seguro, próspero, relevante, que tiene relaciones con la mayoría de los países del mundo.  Con India y China apenas tenemos relaciones hace 25 años.  Y hay cooperación e intercambio de conocimiento y tecnología.  Estamos trabajando en cambiar la agricultura en India.  Dar comida a 1,300 millones de personas es un reto.  Podemos hacerlo para 4 millones de panameños.

MS: Israel es el país invitado a la Feria del Libro. ¿Cómo será esa participación?

GA: Es un gran honor y aunque no voy a estar aquí para esa ocasión, pues me queda solo mes y medio aquí, tenemos todo muy bien organizado, vamos a traer autores, artistas, vamos a exponer a Israel en todos los aspectos, con la innovación y la tecnología reflejada en temas educativos, agrícolas y también vamos a exponer el judaísmo.  Será una plataforma de lujo para un gran debate.  No podemos invitar a todos los panameños a Israel, pero sí a Atlapa del 14 al 19 de agosto.  En el plano turístico tendremos gafas 3D para ver lo que ofrece el país y que más panameños nos visiten.

MS: Finalmente embajador, una de las razones por las que muchos consideran que usted ha sido exitoso en su misión en Panamá es porque está casado con una colombiana. Dicen que es muy “chévere”. ¿Así lo siente? 

GA: Ella se casó conmigo porque soy “chévere”.  Estamos terminando un ciclo de 24 años en nuestras vidas en los que hemos estado en Colombia, en México, en España, en Los Ángeles y ahora en Panamá.  Cada país tiene su idiosincrasia y es diferente.  En nombre de mi esposa y nuestros hijos, hemos pasado tres años maravillosos y llevamos parte del país con nosotros.

MS: ¿Y baila salsa?

GA: No, vallenato.

*La profecía se refiere a Zacarías 12:2 en la Biblia

LA MISIÓN DE LA UNESCO

Por Mariela Sagel, Facetas, La Estrella de Panamá, 29 de abril de 2018

     Una visita a la sede principal de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en el número 7 de la plaza Fontenoy, no está incluida en el tour turístico que generalmente ofrecen por Paris.  Ubicada en el Faubourg Saint Germain, en un edificio en forma de Y, desde cuya terraza se tiene una vista privilegiada del Campo de Marte y de la Torre Eiffel, está llena de obras de arte.  A esta estructura se le conoce como la “estrella de tres brazos” y su diseño fue responsabilidad de tres arquitectos de diferentes países, coordinado por un comité internacional.

El edificio está apoyado en 72 columnas de cemento y en su interior se respira intelectualidad y paz. Posterior a la estructura central, que se inauguró en 1958, se han construido tres edificios adicionales, en uno de los cuales se realizan las sesiones plenarias de la Conferencia General.  Un cuarto edificio, que tiene dos pisos, incluyendo un sótano, tiene pequeños patios encajonados.

Fachada de la UNESCO

Destacan las obras de Picasso, Miró, Tapies, Le Corbusier, Calder, Giacometti y Guayasamín, entre muchos otros, que muestran la diversidad de la creación artística del mundo.

La caída del ïcaro, de Pablo Picasso

Panamá tiene un representante permanente desde hace 6 años, en la figura del experimentado diplomático Flavio Méndez Altamirano, que lleva a cabo una misión titánica en esa organización, porque los proyectos de la UNESCO rebasan los tiempos de las gestiones de gobierno, y deben asumirse como permanentes, que no sean condicionados al plan cultural que tenga un país.

MÁS QUE PATRIMONIO

Para todos la UNESCO es sinónimo de patrimonio, sobre todo por la afectación que tuvo el Casco Antiguo al pasársele la Cinta Costera III por delante de la ciudad amurallada.  Pero es sorprendente todo lo que se puede hacer (y se hace) dentro de esa organización, en donde están representados 195 estados miembros y 10 miembros asociados, organizados en cinco grupos regionales – África, Estados Árabes, Asia y el Pacífico, Europa y América del Norte, América Latina y el Caribe – definiciones que no se enmarcan geográficamente.

Embajador Flavio Méndez Altamirano

En años anteriores el embajador ante la República Francesa es el representante ante la UNESCO, pero esto ha probado que no permite a la misión involucrarse todo lo que demanda esa organización, por lo que se ha retomado que funcione una misión y un representante permanente aparte.

Los temas son infinitos, por cuanto se trata de educación, cultura, cambio climático, situaciones de post conflictos y post desastres, igualdad de género, enseñanza de las ciencias, juventud, etc.  Desde noviembre la directora general es Audrey Azoulay, que fue ministra de Cultura y Comunicación en el gobierno de François Hollande.  Es la segunda mujer que dirige la organización, tiene 46 años y es experta en legislación para la Comisión Europea en los ámbitos de la cultura y la comunicación, entre muchas de sus credenciales.

LA MISIÓN DE FLAVIO MÉNDEZ

El embajador Méndez me explica que el trabajo de la delegación es detectar programas que puedan realizarse en Panamá con el apoyo de las instituciones correspondientes. El año pasado se realizó un trabajo con el Ministerio de Educación, en el que se llevaron instructores auspiciados por la delegación de Estados Unidos, –con un programa que había iniciado la esposa del vicepresidente Joe Biden–, para sensibilizar maestros de escuela panameños que a su vez sensibilizaran a jóvenes de 5o. y 6o. año para que optasen por carreras en ciencias.

También a través de la UNESCO se realizan los entrenamientos e información de las alertas de tsunami, porque maneja temas oceanográficos y esto se hace en coordinación con el Sinaproc.

Jardines de la UNESCO desde donde se ve la torre Eiffel

MS: ¿Qué proyectos sobre patrimonio se han ejecutado recientemente?

“Recientemente se logró ejecutar un programa de patrimonio inmaterial, salvar las tradiciones y registrarlo en la UNESCO y en el caso de Panamá fue el sombrero pintado.  Uno de los requisitos de la organización es que se inscribe cómo se hace, no el producto final, y qué importancia tiene para la población.  Se trató de hacer en el caso de la pollera, pero no hubo acuerdo en técnicas ni materiales.  Los artesanos de Penonomé son muy disciplinados y con la ayuda del Ministerio de Comercio los técnicos fueron al área, siguieron las plantillas que tiene UNESCO para realizar este registro, visitaron los sitios que producen sombreros pintados, prepararon el dossier que exige la organización y lo presentaron.  Fue un trabajo de 2 años. La confección del sombrero pintado es complicada y laboriosa.  Finalmente, la opinión del grupo evaluador es que cumplía con todos los criterios menos uno y que se volviera a presentar en 2019.  Entonces entró en acción la labor que hace la delegación, la de reunirse con los 21 países que forman el comité, hacer lobby, –la sesión se realizó en Corea–, y finalmente se inscribió.  Fue un trabajo largo y emocionante. Y el sombrero que yo tenía lo confeccionó una mujer.

     “La nueva directora acaba de firmar el pergamino.  Eso eleva el perfil del producto, ayuda a los artesanos, se mejoran las condiciones de las siembras de las plantas de donde salen las fibras que se usan, es algo fascinante.

El hombre que camina de Alberto Giacometti

MS: Entiendo que hay un proyectos que se llama “La memoria del mundo” donde se ha involucrado a la Biblioteca Nacional…

“La Memoria del Mundo es otro programa de Unesco, y se trata de buscar un documento en el país que es importante para el mundo, y registrarlo.  Estoy esperando a que se trabaje el expediente de las actas del congreso anfictiónico que están registradas en la OEA.  Cuando es así puedes tener varios países que coauspicien, ya que esas actas están en Brasil. El año pasado se abrió un cupo para que los 33 países de América Latina propusieran un candidato, y se postuló a Guadalupe de Rivera, Directora Técnica de la Biblioteca Nacional, que fue aprobada y ella es miembro del comité regional que evalúa a los demás países.

“Hay todo un ingrediente en cultura y educación que va a ayudar a Panamá.  Solamente hay uno inscrito, que se llama “Silverman” (Trabajadores de plata), que se registró gracias a las gestiones de la directora del Museo del Canal Interoceánico en 2011. 

     “De esa colaboración con la Biblioteca Nacional se logró la asignación a esa institución del registro de ISSN (International Standard Serial Number, Número Internacional Normalizado de Publicaciones Seriadas) que es un número internacional que permite identificar de manera única una colección, evitando el trabajo y posibles errores de transcribir el título o la información bibliográfica pertinente.    

Jardines de la UNESCO

MS: ¿Y a nivel de instituciones del estado?

“Corea ofreció unas becas para inscripción de documentos y la bibliotecaria de la Cancillería tomó esa capacitación de preparación de dossiers. 

     MS:  ¿Y en términos de género?  Como está entre las misiones de la UNESCO….

     “Hubo una iniciativa del gobierno de Ecuador para escribir un libro sobre mujeres extraordinarias que han luchado por los derechos de la mujer.  Del Instituto de la Mujer me enviaron tres candidatas y elegí, por el perfil, a Marta Matamoros, y el libro se publicó, coeditado por UNESCO. 

     MS:  Pero nada de esto se sabe o se divulga en Panamá….

“Pero hace falta que se conozcan estas cosas, estos logros, no hay divulgación de este trabajo que se hace de manera conjunta tanto entre instituciones como entre países.

     MS: ¿Qué otros proyectos tienes a mano?

“Se va a realizar un foro de ciencias, coauspiciado por UNESCO (Cilac) en Panamá   y Senacyt es uno de los anfitriones, y del 3 al 9 de octubre se va a realizar una semana de la cultura de Panamá en la sede de la UNESCO. La Cancillería está lista, pero hace falta que otras instituciones se sumen.

  1. Eso seguramente beneficia a la imagen de Panamá, tan deteriorada recientemente…

“La imagen de Panamá ha mejorado tanto por cumplimiento, como por propuestas que, en la Convención contra el tráfico de objetos culturales robados, la más importante de la organización, me eligieron presidente por aclamación por un período de 2 años.  Sobre los nuevos hallazgos en sitio Conte he recibido la oferta de Italia, para apoyar en esa labor arqueológica, así como de la Interpol para dar charlas.  El problema es que la Cancillería lo manda al INAC y éste no responde.  Esa presidencia se rota, así que, si no se hace durante esta gestión, no se repetirá en unos 40 años.

     “A diferencia de las embajadas bilaterales, los temas como #PanamáPapers no afectan a la imagen del país”.

 

 

Recuadro:

La UNESCO fue creada en 1945 para responder a la firme idea de las naciones, forjada por dos guerras mundiales en menos de una generación, de que los acuerdos políticos y económicos no son suficientes para construir una paz duradera. La paz debe cimentarse en base a la solidaridad moral e intelectual de la humanidad.

CELEBRANDO LA CULTURA CULINARIA ITALIANA

Por Mariela Sagel, Facetas, La Estrella de Panamá

 En el mes de noviembre la Embajada de Italia en Panamá celebra una semana gastronómica en la que combina la rica cultura culinaria con otras manifestaciones artísticas.  El año pasado se celebró un concierto en el Domo de la Universidad de Panamá con la célebre soprano Valeria Esposito, acompañada por el maestro Guilio de Luca.

Este año la cita gastronómica se vuelve más ambiciosa, porque incluye, entre todas las degustaciones y grandes comilonas, la presentación de un libro titulado “Por qué a los italianos les gusta hablar de comida” que es un mágico itinerario a través de la historia, la cultura y las costumbres italianas. El libro no sería tan relevante si no estuviera escrito por una persona famosa, Elena Kostioukovitch, que reside en Milán y con apenas 25 años se convirtió en la traductora de Umberto Eco al traducir al ruso “El nombre de la Rosa”, libro que en esos momentos estaba prohibido en la Rusia soviética.  Pero la mejor parte del asunto es que el prólogo del libro es del mismo Eco, quien al solicitársela una opinión para la contratada dijo que por qué no un prólogo, lo que la misma autora no se esperaba.

Por qué a los italianos les gusta hablar de comida

Elena vive en Milán desde hace 20 años, donde además de traductora es editora y escritora y una personalidad en el mundo de la literatura italiana.  Su departamento, con libreros blancos (igual que los de Eco) tiene unos 25,000 libros, en estricto orden y clasificación por temas, autores y ediciones.  Un lugar especial tienen todos los libros de Umberto Eco que ha traducido y por supuesto los escritos por ella en todas sus diferentes ediciones.

MILÁN Y ECO

Elena Kostioukovitch estudió lenguas italianas en su natal Rusia y tradujo un importante manuscrito al inicio de su carrera de un predicador y tratadista moral italiano, Emanuele Tesauro, titulado Il cannocchiale Aristotelico, que iba abriendo paso a las transformaciones que se avecinaban en el siglo XVII dentro del panorama del barroco europeo.

Ella encontró “El Nombre de la Rosa” en 1982 y lo empezó a traducir.  A pesar de que tenía otros proyectos en mano, siguió con los libros de Eco.  Llegó la época de la Perestroiska y las cosas se fueron abriendo, de manera que el autor se fue interesando en quien era esta joven traductora de sus obras al ruso.  Cuando se conocieron, junto a la esposa de Eco, con la que mantiene una estrecha amistad aún después del fallecimiento del célebre escritor el año pasado, y su editora, hicieron la presentación en Moscú de uno de sus libros y según me contó Elena en la cena que compartimos en su apartamento en Milán recientemente, el público que acudió era enorme y sobre todo, entusiasta.

Elena ha estado enseñando traducción  literaria y literatura rusa en las universidades italianas de Tiestre, Trento y Milán.  A mi pregunta de cómo se le ocurrió la idea de hacer este libro me contestó que a través de un amigo empezó a conocer sobre cómo se cosechan los alimentos en Italia y la devoción que le tienen a la pureza de sus diferentes recursos (por ejemplo, la pasta al “dente” para nosotros estaría cruda).  La clase de madera que se usa para cocinar las pizzas y cómo cada una de ellas cambia el sabor de las mismas.  Fue así que se embarcó en un recorrido por todas las regiones italianas para entender cada una de sus gastronomías y primero lo escribió en ruso.  Luego, al ver la traducción al italiano la rehizo, por lo que el producto está doblemente marinado.  Según su introducción, el libro nació con la idea de poner en un solo manuscrito historias sobre el simbolismo de los alimentos en cada región de Italia y su significado “ideológico”.  “Entre un alimento y otro habrá siempre la ocasión de hablar sobre historia, sociología, democracia y totalitarismos” enfatiza la autora.

Elena en su biblioteca con las obras que ha traducido de Umberto Eco

El libro ha sido aceptado con entusiasmo y lleva varias ediciones en Italia, 20 en Rusia y 20 en los Estados Unidos, entre otros.  La editorial Tusquets, del Grupo Planeta, lo ha editado en español.  Además, después de su publicación en 2006 recibió el premio Bancarella Cucina al año siguiente. El libro ha sido traducido, además de al español, inglés y ruso, al chino, coreano, polaco, serbio y publicado en Australia y Ucrania.

Elena Kostioukovitch ha traducido numerosos y muy conocidos escritores y poetas italianos al ruso, entre los que destacan Pier Paolo Pasolini, Ludovico Ariosto y muchos más pero su gran valor internacional le llegó a partir de las traducciones de los libros de Umberto Eco.

ELENA KOSTIOUKOVITCH EDITORA Y NOVELISTA

Su carrera literaria no estaría completa si no hubiera incursionado en la edición y la novelística.  Hace unos diez años fundó una agencia literaria para difundir a prominentes representantes de la literatura actual y mediante ella administra los derechos literarios de nombres com Iliá Erenburg, Iliá Mitrofánov o Yuri Lotman y colabora con Memorial, la asociación para la difusión de archivos documentales de inapreciable valor histórico.  También escribe artículos periodísticos en medios como L’Espresso (Italia), Panorama (Italia), Itogui (Rusia), Ezhednevny Zhurnal (Rusia), Nóvaya Model (Rusia).  Tiene una novela reciente titulada “Las siete noches”.  Su actividad no para. El día que nos encontramos me mostró los que estaba haciendo en torno a la arquitectura italiana, y vaya que allí sí hay tela que cortar en ese tema.

Una relación irrompible con la obra de Eco

Lo mejor de toda esta historia es que Elena Kostioukovitch viajará a Panamá para la presentación de su libro “Por qué a los italianos les gusta hablar de comida”, en el marco de la Semana de la  Gastronomía Italiana, el 21 de noviembre en la Sociedad Italiana de Panamá.  Allí podremos abordarla en todas las interrogantes que tengan los expertos gastrónomos y los sibaritas y gente del común, que se ha aficionado a la pizza sin saber de sus orígenes y el método para prepararla.  Elena ya presentó este libro en Argentina, donde hay muchos descendientes de italianos, con un éxito inenarrable.  Panamá, con una población de italianos y descendientes de italianos representativa seguramente le dará la mejor de las bienvenidas y la cálida acogida de la que somos referencia mundial.

LA EDUCACIÓN ES LA HERRAMIENTA DE LA LIBERACIÓN

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 15 de mayo de 2017

El cineasta chileno mundialmente conocido, Miguel Littin, estuvo en Panamá, pero no lo hizo en forma clandestina sino como orador del inicio de una serie de eventos que conmemorarán el 40 aniversario de la firma de los Tratados Torrijos Carter.  Y es que el director de “El chacal de Nahueltoro”, “Actas de Marusia”, “El recurso del método” (basada en la obra de Alejo Carpentier), “La viuda de Montiel” (un cuento de Gabriel García Márquez), “Alsino y el cóndor” entre otras, fue el protagonista de un reportaje que le hizo el Gabo titulado “La aventura de Miguel Littin clandestino en Chile” relatando la estadía en forma clandestina de uno de los 5 mil exiliados con prohibición absoluta de entrar a su país por la dictadura pinochetista, y cómo filmó más de 7 mil metros de película que se convertiría en un documental, “Acta general de Chile” que mostraría la realidad después de 12 años bajo el yugo militar.  Con tres equipos europeos que entraron junto con él con diversas coberturas legales, cambiado físicamente que ni su suegra lo reconoció en plena calle, sin los dispositivos electrónicos con los que hoy contamos para comunicarnos entre sí, Littin hizo una verdadera odisea y García Márquez entendió enseguida, cuando escuchó su relato, que detrás de su película había otra sin hacer que corría el riesgo de quedarse inédita.  El resultado fue ese libro cuyo primer tiraje fue de 250 mil ejemplares y ha vendido millones.

La aventura de Miguel Littin clandestino en Chile

Sus trabajos cinematográficos han tenido mucho impacto por las denuncias sociales y políticas contenidas en ellos, y varios han sido nominados al Oscar (“Actas de Marusia” y “Alsino y el cóndor”), al festival de Cannes (“Actas de Marusia” y “El recurso del método”) y al Festival de Cine de Berlín.

LITTIN HABLA SOBRE GABO

Lo conocí desde mucho antes de contarle mi aventura. Me lo presentó Álvaro Mutis en París en la década del 70, ya lo había leído y lo admiraba mucho.  Estaba con Mercedes y nos fuimos a ver “La tierra prometida”, una película mía que estuvo en Cannes y a él le gustó mucho.  Le propuse filmar algo suyo, como Cien años de soledad…………… Me dijo que tenía un cuento, “La Viuda de Montiel”, si me gustaba bien, y si no “te chingaste” me dijo, y se fue caminando con su aire de bailarín de mambo, a pesar de que yo le dije que hacía largometrajes y él me dijo que alargara el cuento.  Yo me fui a buscar el libro y compré dos libretas para escribir el guion.  Un tiempo después nos volvimos a juntar y me preguntó si lo había escrito. Me pidió mostrárselo y las abrió, viendo que estaban en blanco.  Y le dije que el cuento se resumía en la frase “Cuando murió José Montiel todo el mundo se sintió vengado menos su viuda”.  Esa es la película….

Yo considero a Gabo un hermano, lo recuerdo con mucha emoción todos los días de mi vida y cada vez que puedo pongo una rosa amarilla en mi escritorio, como lo hacía él.  Fue un amigo más allá de toda posibilidad de definición.  Tenía gestos únicos, como llamarme muy temprano para que fuera a su casa, y en ese entonces escribía de un lado y por el otro lado salía impreso lo que estaba escribiendo, (Crónica de una muerte anunciada) y quería que lo leyera.  Era un juego, de gran confianza.  Tuve el privilegio de conocer esos libros en su primera lectura.  En las tardes íbamos a escuchar boleros (tenía una colección de discos extraordinaria) a su casa.  Hablaba por teléfono por horas, llamaba a medio mundo, desde presidentes de la república hasta guajiros.  Me ha costado la vida cotidiana sin el Gabo.  Nunca supe si había quedado satisfecho en la adaptación de La viuda de Montiel, pero sí creo que le gustó.

Miguel Littin en su visita a Panamá

SU REGRESO A CHILE

Cuando uno está en el exilio tiene la imagen de su país como una tarjeta postal, y no toma en cuenta el proceso dialéctico que lógicamente ocurre.  Mostraba esplendor definitivamente, había una ciudad que funcionaba normalmente. Después fui encontrando más sorpresas y eso está plasmado en “Acta general de Chile”.  Gabo, cuando llegó a mi casa después que yo había regresado de Chile me dijo: “cuéntamelo todo pero solo lo que yo pueda repetir”.  Y le conté, pero yo había entrado antes muchas veces siempre colaborando con la resistencia a la dictadura.  El verdadero milagro económico de Chile se da con los gobiernos de la concertación, que abren los caminos a los grupos económicos internacionales sin distinción a las posibilidades de inversión, y se crea el desarrollo vitivinícola, industrial, minero pero se descuida la educación.  A partir del gobierno de Ricardo Lagos, con un gran accionar, el país avanza en términos de la educación y el clímax llega con el de Michelle Bachelet, que establece que debe ser gratuita. Y se sigue luchando por la gratuidad, que es un fenómeno definitivo.  Chile tiene una de las desigualdades más grandes del mundo y esas son brechas que hay que ir cerrando.  Sin educación no vamos a ser un país desarrollado.

LAS OTRAS CARAS DE LITTIN

Fui Alcalde de mi pueblo natal, Palmilla, como una forma de echar ancla pero quería seguir haciendo películas.  Le metí mucho a la educación, a erradicar la pobreza y construir soluciones de viviendas.

“La última luna” la filmé en Palestina, porque mi abuelo era palestino y narro cómo mis abuelos se establecen en Chile.  Y también tengo un abuelo griego, y mi libro “El viajero de las 4 estaciones” cuenta la vida de ese abuelo griego, que fue una de las personas que más me ha impactado en la vida.

Actualmente dirijo una escuela de cine. Siempre he hecho talleres en lugares tan dispares como la India y Calcuta porque considero que parte de mi responsabilidad es transmitir los conocimientos a los jóvenes porque allí está el futuro.  Ahora fundé el Instituto de Altos Estudios Audiovisuales en la nueva universidad estatal de O’Higgins que inauguró la Presidenta Bachelet bajo la forma de gratuidad.  El programa abarca hasta 19 diplomados profesionales y este año dará maestrías.  Esa escuela tiene una vocación Latinoamérica, tiene acuerdos con algunos países, entre ellos Irán.

El gran problema en Chile en la política es la abstención, por eso se debe seducir, lo que es un gran desafío, especialmente a los jóvenes.  Conquistamos la libertad a costa de nuestras vidas, para que incluso la derecha tenga opciones, ahora tenemos que luchar contra la falta de interés, hay que motivar con la verdad.  América Latina tiene un futuro y un proyecto y el estado debe ser incorruptible.

SOBRE TORRIJOS

Me impresionó mucho.  Graham Greene tenía razón en sentir fascinación por él y Gabo sostuvo que había sido su gran amigo y el mandatario con que mejor se entendió.  La epopeya de Omar Torrijos, de conseguir la devolución del Canal a manos panameñas es uno de los hitos históricos de América Latina, algo que nos honra como latinoamericanos.

SOBRE TRUMP

La oportunidad de América Latina de unirse es ahora, el muro no es con México, es con el resto del continente. Y es la oportunidad que tienen los sectores más conservadores de Estados Unidos para detener los procesos de migración, de crecimiento de los grupos democráticos, de la gente que le gusta vivir y trabajar.  También se está produciendo un despertar en los sectores democráticos y libertarios muy grande, que a lo mejor les sirve para recuperar la esencia misma de lo que es los Estados Unidos.

En la charla que ofreció la noche del 11 de mayo, se pudo ver su película “Allende en su laberinto” y debatir sobre ella.

 

UN POETA EGIPCIO QUE RECITA EN ESPAÑOL

Por Mariela Sagel, Facetas, 7 de mayo de 2017

El pasado 24 de abril se dio a conocer el fallo del Premio Centroamericano de Literatura Rogelio Sinán 2017, que organiza anualmente la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP) y cuyo ganador fue el poeta nicaragüense Silvio Páez Rodríguez.  Uno de los jurados era un poeta que escribe en español, cuya lengua materna es italiana, pero que nació en Egipto, Fabio Morábito, y que viajó a Panamá gracias al apoyo que brindó la Embajada de México a ese concurso.  Morábito es  investigador de la UNAM y también traductor, y durante su breve paso por este país compartió una interesante tertulia sobre su obra, y una breve entrevista conmigo.

El fallo del jurado establece que la obra ganadora “es un libro sobre una ciudad con sus vacíos, su incomunicación y sus miserias, pero también con momentos luminosos”.  Se dieron dos destacadas menciones.

UN PREMIO QUE ALTERNA GÉNEROS

El premio está dedicado a Rogelio Sinán, nuestro más insigne poeta y novelista, y alterna géneros como el cuento, novela, poesía y fue creado en 1996 para estimular la creación literaria en Centroamérica y es el único galardón a nivel internacional que organiza Panamá.  Cuenta con una bolsa de $10,000 y año tras años ha ido ganando en prestigio.  La entrega del premio se verificó el pasado 28 de abril.  Se celebra y premia en la semana del 25 de abril, día del nacimiento de Sinán, en la isla de Taboga en 1902.

En la tertulia con Morábito, en la que se habló de la traducción como una especie de traición (porque se es infiel a la traducción literal y porque una traducción técnica necesita creatividad, y allí es donde viene la traición) el poeta destacó que la poesía solamente se puede escribir en lengua materna, y en su caso, es la italiana, aunque después aclaró que él escribe en español.  También conversó del tema de subrayar los libros, y cómo es interesante ver qué subraya un lector y qué subraya otro, pero más interesante es volver a leer un libro y comparar qué subrayó en un tiempo y qué hubiera subrayado en otro tiempo.

Otro de los temas abordados en esa tertulia, fue la del escritor versus el redactor, y contó cómo un escritor conocido, para redactar una nota de excusa escolar, tomó horas, para escoger las palabras apropiadas, lo que no sería el caso si escribiera sus textos creativos o históricos.

Morábito es columnista de Clarín, y estuvimos intercambiando las técnicas de escritura de los artículos de opinión, donde hay un límite de palabras que nos obligan a ahorrar adjetivos y adverbios, a ser concisos con las ideas que se exponen y sobre todo, a exponer muy claramente las mismas.

Se refirió a su libro titulado “El idioma materno”, donde debate sobre cómo escribimos.  Es un libro muy personal, que trata de contestar la pregunta de por qué escribimos, y qué determinó esa vocación, que la llamó extraña.  El escritor siempre duda de lo escribe, aunque gane el premio Nobel. Y leyó unos pasajes de ese libro y también algunos de sus poemas.  Como la mayoría de los asistentes a esa tertulia eran mexicanos, muchos conocían sus poemas y les pedían que los leyera.  Y dio una verdadera cátedra de cómo leer y cómo subrayar libros y cómo los libros, cuando se terminan de escribir, ya no le pertenecen al autor, aunque siempre se quiera escribir mejor.

Morábito está casado con brasileña, sin embargo, él no habla el portugués y ella, en cambio, habla el italiano y ahora, el español, por el lugar donde viven y trabajan, México (llegó allí a los 14 años con su familia).  Dijo sentirse mal no haber hecho el esfuerzo por aprender el portugués. Recitó algunos versos sobre temas tan variados como las mudanzas, su nacimiento en Alejandría, Egipto, el por qué no le ha regalado nunca un anillo a su esposa, y todos fueron de una sensibilidad desbordante.

Fabio Morabito con el Embajador de México, José Ignacio Piña Rojas en la tertulia organizada en la embajada

CONVERSACION CON MORÁBITO

Traduttore, traditore” es una máxima italiana antiquísima, del siglo 16, que establece que “La comparación de un traductor a un traidor significa que la traducción de un texto de un idioma a otro nunca puede cumplir perfectamente con el texto de la obra original”.  Morábito trabaja en un instituto de investigaciones filológicas y allí hay un departamento de letras clásicas, donde se dedican a traducir los libros clásicos, griegos y latinos, y las traducciones son infames, porque son literales, palabras por palabras.  Es un proto-español incomprensible, porque no se atreven a traicionar, porque no se dan cuenta que el que va a leer a un clásico no es un hombre de otros tiempos sino de ahora.  Hay que traicionar para que lo que se dice tenga sentido.

En el libro de Milán Kundera “La Broma”, aporta el poeta, recuerda que cuando lo leyó traducido al francés, cuando ya él estaba escribiendo en esa lengua, se indignó por la forma en que se había tratado su texto.  El traductor no puede alardear, ni puede corregir.

Le pregunté si ese fenómeno no pasaba igual con el editor, a lo que Fabio Morábito me dice que en la tradición de lengua española no hay mucha injerencia, pero sí la hay en la inglesa.  Puso el ejemplo de Raymond Carver, cuentista, que le tocó un maestro al que el autor le daba los cuentos y el editor le fue dando forma a tal punto que el mismo autor se sometió porque lo encaminó por un estilo particular, pero llegó el momento en que se sintió oprimido por él.  Al final se tuvo que librar, y Fabio lo ha leído en versión original y en la versión editada.  Y ambas versiones le gustan.  En lo personal, en el ámbito hispano, no sucede, y él añora esa intervención atinada.

Fabio Morabito

Durante la tertulia, hubo mucha participación.  Morábito reitera que escribe en español, a pesar de que Dante decía que la poesía solo se podía escribir en lengua materna.  Pero le queda la duda si sería mejor poeta en italiano.  Y lo ha hecho, sin embargo, lo que salió fue anodino, no se sentía comprometido, era como un instrumento bien manejado pero no vivido a fondo.  Escribe en español porque forma parte de una realidad lingüística social y cultural en su México de adopción.

En su casa paterna hablaban en italiano, cuando salieron de Egipto, pero al mudarse a México empezaron a hablar en español, y eso ha prevalecido.

Otra de las opiniones que me llamaron la atención en la tertulia, y le pregunté cuando conversamos, era que para ser devotos hay que inventar la infidelidad.  Me aclaró que no inventarla, sino ser infiel.  Y eso se refiere otra vez a la traducción.  Hay que ser fiel al espíritu del texto.

OTRO ADMIRADOR DE KAPUNSCINSKI

Con la reciente visita de Jon Lee Anderson, que se le llama el heredero del periodista polaco, también Morábito se confiesa discípulo del maestro ya fallecido, Ryszard Kapuściński.  Y volvemos al tema de redactar versus escribir, y reafirma que hay muchos libros redactados, muchas novelas redactadas, pero no escritas.  Hace falta el estilo.

Morabito se marchó de Panamá sin entender a nuestro país. La ciudad capital, con apariencia neoyorquina, es impresionante dentro del perfil latinoamericano.  No comprendió la explosión inmobiliaria. Le expliqué que la infraestructura de la ciudad no soporta el crecimiento desmedido, y no entendió de dónde viene tanto dinero.  Le expliqué que no tenemos proyecto de país, y él lo llama desarraigo generalizado.  Poco pude aportarle a su comprensión, lo que necesita es volver con más tiempo y entender este pequeño istmo, que siempre acoge a sus visitantes, sobre todo si son tan distinguidos como Fabio Morábito.

 

 

 

 

 

 

 

EL ARTE QUE INTEGRA

Por Mariela Sagel, Facetas, 16 de abril de 2017

En todas las disciplinas, desde la seguridad hasta la limpieza se habla de integración o del concepto integral.  Mucho se nos ha repetido que se han implementado planes de seguridad integral, o de que la salud debe ser integral (que lo abarca todo).  En las manifestaciones artísticas, en el arte, también se puede aplicar este concepto, integrando la música, la danza y el diseño junto a otras, como puede ser la pintura, la escultura, el teatro o las letras.  El próximo 19 de abril, en el Teatro Anita Villalaz, a las 7:30 p.m la Asociación Diplomática en Panamá presentará una función bajo el título de este artículo, pero lo más interesante son los generadores de estas manifestaciones.

Es un evento cultural solidario, con un concepto innovador en Panamá, que tiene como propósito apoyar y promover la increíble labor de tres importantes programas locales de integración social a través del arte que son:

La Escuelita del Ritmo (Música), ubicada en Portobelo, provincia de Colón,  por medio de la cual se fomenta la música y el arte como instrumentos de desarrollo, buscando el mejoramiento de la calidad de vida y la inclusión social de niños y adolescentes en condiciones de vulnerabilidad. www.laescuelitadelritmo.org

Enlaces (Danza Contemporánea), es un programa preventivo para niños y adolescentes en riesgo social, de 9 a 18 años, de la Comunidad de San Felipe y áreas aledañas, que a través de la danza contemporánea busca el desarrollo de su potencial artístico y brindarles herramientas de auto-cuidado y de habilidad social.  www.fec.org.pa/enlaces

IntregARTE (Taller de Moda): es la primera marca penitenciaria de Panamá registrada por el Ministerio de Gobierno, que trata de respaldar los mejores productos elaborados por mujeres privadas de libertad que con sus manos y talento pueden crear y construir una nueva realidad, que es la clave para contribuir al desarrollo de sus familias y al proceso de su propia reintegración social. Esta  marca recientemente fue promovida por las principales figuras del gobierno, que las lucieron en actos públicos en respaldo a esa iniciativa https://www.facebook.com/integrartepa/

La Asociación Diplomática en Panamá se enfoca en brindar un mejor futuro a niños, adolescentes y mujeres, y la señora Ana Pessoa e Costa, Presidenta de esta asociación y esposa del Embajador de Portugal nos cuenta:

En todos los países hay una asociación diplomática y siempre he estado involucrada en ellas.  Es una forma de integrarnos y facilita el poder conocer el país donde llegamos.  En Lisboa tenemos una Asociación de Diplomáticos Portugueses y como somos de carrera, siempre he colaborado en ella.  Es una misión, un compromiso con nuestra labor.  Creo que ahora tengo la madurez de enfrentar estos retos, porque he acumulado conocimientos y experiencias que me permiten apoyar las iniciativas que impulsen la inserción social.

Es importante que la asociación genere confianza y que todos los países que la forman aporten a los proyectos, y que éstos perduren.  Nosotros estamos poco tiempo, debemos actuar con rapidez y asertividad para hacer un trabajo solidario.

Propusimos una estrategia de retos, para que todos nos enfocáramos e identificamos esos proyectos en forma puntual, que fueran diferentes, especialmente en lo que concierne a las reclusas o privadas de libertad.  Hicimos una donación de telas a IntegrArte, el proyecto del Sistema Penitenciario, y a partir de allí analizamos cómo darle continuidad a esa donación, para que tuviera continuidad, que no quedara solo allí.

En Mozambique tuve una experiencia parecida, y pensé que se podía iniciar un concepto innovador en Panamá.  Estaba segura de que se podía lograr algo visionario, y como conozco al chico que maneja la escuelita en Portobelo (es portugués) que hace arte e integración a través de la música lo sumamos.  Así empezó a evolucionar el concepto, buscando visibilidad a estas dos ramas del arte.

Ana Pessoa e Costa en el comedor de su residencia, frente a una imponente reproducción del Palacio Real de Queluz, antigua residencia de los reyes.

Entonces me puse a buscar la danza, y conocí a la directora de Enlace.  Así nació ese concepto diferente y de allí el título “El arte que integra”, para que perdure, para que quede el concepto y evolucione.  Ojalá que se realice una vez al año y dé paso a otras manifestaciones.  Esta es la semilla y es la primera vez que se hace en Panamá.  Es una gran oportunidad de crear un evento cultural solidario para dar visibilidad a estas organizaciones, donde cada uno va a hablar de su proyecto.  Se necesitan becas y otras cosas y que las empresas que tienen responsabilidad social apoyen.

La asociación tiene como misión apoyar proyectos sociales.  Tenemos una obligación moral con ellos.  El evento del 19 de abril es gratuito, es una tarima para las organizaciones que hemos escogido para esta primera presentación, y nosotras, la Junta Directiva, vestiremos los diseños de IntegrArte.

Va a ser un evento elegante, un poco intimista pero busca ser una donación de la asociación a la sociedad, a la vez que es una promoción de estos tres proyectos, de lo que poco se conocen.

IntegrArte es más que vestido, es una forma de resocializar a estas mujeres que están presas, para que salgan de allí y sean útiles, descubran un talento.

Durante mi carrera he estado involucrada en proyectos que ofrecen oportunidades a individuos que son drogadictos, alcohólicos, buscando la reinserción social, allí donde están las situaciones más difíciles.  La vida personal se hace más completa si seguimos lo que Fernando Pessoa señaló: Todo vale la pena cuando el alma no es pequeña, y eso es algo que tengo muy presente.  Es un pensamiento que resume mucho, porque hay resistencia cuando uno quiere hacer cosas diferentes.  Tengo fé que ese evento se va a hacer por muchos años, cada vez mejor y sumando otras manifestaciones.

Estoy muy contenta, feliz de representar a mi país y abrir la misión portuguesa en Panamá.  Siempre trato, cuando hago proyectos, que echen raíces y que perduren, más allá de nuestro paso por Panamá.  De allí nuestro lema: Vivir, sentir, compartir Panamá.  Ese lema lo resume todo. Es importante que los que están en la asociación sigan esa conducta, que nos involucremos.  Hay que compartir nuestras culturas, conocimientos y experiencias de nuestros países.

La esposa del Embajador de Portugal ha unido su profesión al buen gusto y su vivienda es una muestra de ello, con la mezcla ecléctica de diferentes estilos y objetos de arte.

Es una obligación moral, de mi parte, y del resto de las que integran la asociación y las acciones que ha hecho así lo atestiguan.  Seguiremos haciendo actividades vinculados con el arte y la cultura, porque son los que integran.  En Panamá hay muchos recursos y se pueden hacer muchas cosas.

Esta dinámica dama, que une a su vocación de servicio como esposa de diplomático una carrera profesional en el campo de la publicidad y mercadeo, ha servido a su país en Inglaterra, Austria, España y ahora en Panamá, como los primeros Embajadores de Portugal que se establecen aquí.  Su esposo, compañero y amigo, el embajador Pedro Pessoa e Costa, ha sido el pionero en establecer una misión portuguesa en este país y su casa es un despliegue del arte que caracteriza ese país, reconocido mundialmente por su cerámica, porcelana y cristalería, y por sus vinos y gastronomía.  La Asociación Diplomática en Panamá tiene más de 20 años de estar vigente pero solamente obtuvo su personería jurídica hace 7 años y en la directiva acompañan a la señora Pessoa e Costa las esposas de los embajadores de Chile, Perú, Israel, Italia, Brasil, Unión Europea, Parlatino y también una diplomática panameña, que se han sumado de manera entusiasta a las iniciativas trazadas por la señora Pessoa e Costa.

Fernando Pessoa decía: “Todo vale la pena cuando el alma no es pequeña”

BUSCANDO UNA NEURÓTICA ANÓNIMA

Por Mariela Sagel, Facetas, 19 de febrero de 2017

Hace un par de semanas estuvo en Panamá, de visita particular, la actriz cubana de renombre internacional Mirtha Ibarra, protagonista de películas como “Fresa y Chocolate”, y “Guantanamera”, y compañera de vida (hasta que la muerte los separó) del reconocido director de cine Tomás Gutiérrez Alea, mejor conocido como Titón, cuya desaparición física cumplió 20 años el año pasado.

Mirtha es una mujer de 71 años muy guapa y mejor conservada, con un sentido del humor muy típico de los cubanos.  Estudió literatura latinoamericana y se inició en obras de teatro en 1967.  Impartió clases de actuación (también las recibió durante cinco años) y ha estado en giras promoviendo por España su obra “Obsesión habanera”, de la que es autora y en la que actúa. En 2008 realizó el documental, “Titón: de La Habana a Guantanamera”.

Tomás Gutiérrez Alea y Mirtha Ibarra

Tomás Gutiérrez Alea fue un cineasta cubano que influyó mucho en la industria de ese país. Escribió y dirigió más de 20 largometrajes, documentales y cortos.  Estuvo muy activo en la Cuba post-revolucionaria, y representa el movimiento de la década de 60-70 que hasta hoy día se conoce como Nuevo Cine Latinoamericano.  Siempre mantuvo un balance entre la dedicación a la revolución y la crítica sobre la situación social, económica y política del país.  Las ideas de estos cineastas eran basadas en el rechazo a la perfección comercial del estilo de Hollywood y el cine de autor europeo, buscando la realización de un cine creado como herramienta de cambio social y político.

Junto con otros cineastas de su tiempo, lograron la creación del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfico (ICAIC) en la creencia de que las películas podían ser la forma de arte moderno más importante y el mejor medio para difundir el pensamiento revolucionario entre las masas.  De amplia filmografía, de Gutiérrez Alea podemos destacar “Muerte de un burócrata” (1966), “Memorias del Subdesarrollo” (1968), “Una pelea cubana contra los demonios” (1971), “La última cena” (1976) “De cierta manera” (1977), “Los sobrevivientes” (1979), “Hasta cierto punto” (1983) “Cartas del parque” (1988), “Fresa y chocolate” (1993) y “Guantanamera” (1995) – éstas dos últimas co-dirigidas con Juan Carlos Tabío.

Mirtha Ibarra en Panamá

Con Mirtha Ibarra conversamos sobre muchas cosas, empezando por su amistad y co-protagonismo con Jorge Perugorría:

MI: Tengo muchos años de amistad y de trabajar con él. Trabajamos en “Fresa y Chocolate”, después en “Guantanamera” y después en “7 días en La Habana”.  Como director me dirigió en “Se vende” y en “Fátima”. Él actúa en Kimura, que se está estrenando, y en la serie de Netflix de la serie Mario Conde, de Leonardo Padura.

  1. ¿Qué proyectos llevas ahora mismo adelante?

MI: Hace unos años escribí una obra de teatro que presenté en La Habana y en España, que se llama “Neurótica Anónima”, con Juan Carlos Tabío y él está interesado en que la hagamos con Jorge Perugorría y ojalá con Joel Angelino (que es el que hace de escultor en “Fresa y Chocolate”) y vive en Tenerife. El argumento es sobre una acomodadora de cine que sueña con ser una gran actriz.  Estamos buscando productor porque él no quiere hacer el guion sin tener el respaldo económico.

MS: ¿Pero en Cuba no hay incentivo para la producción?

En estos momentos no. Lo más que te pueden dar cuando tú buscas un productor es ofrecer servicios.  Se necesita un adelanto para hacer el guion y después quien asuma la producción.  El ICAIC apoya pero el cine es una industria sumamente cara, te preta cámaras y otros recursos, pero uno tiene que buscar otros insumos y garantizar la comercialización, que es fundamental. 

MS: Estudiaste literatura, ¿cuéntame cómo te ha servido esta carrera para tu posterior desarrollo como actriz?

MI: Me ha dado una cosmovisión del mundo más profunda y a la hora de analizar un guion, me ha servido de guía. Haber estudiado esa carrera ha sido fundamental.  Mi objetivo no era hacer algo con esa especialidad sino que me sirviera para lograr mis objetivos.  Estudié 5 años de actuación, en la Escuela Nacional de Arte y también impartí clases de esta materia. Yo estuve en la campaña de alfabetización en Oriente y cuando se fundó esa escuela, tenía 5 ejes fundamentales, pintura, música, ballet, danza moderna y actuación.  El edificio es patrimonio de la humanidad por su belleza arquitectónica.  En ella te enseñan inclusive filosofía, ballet clásico, canto, esgrima.  Fue un momento de apogeo de la revolución en toda Latinoamérica, por ejemplo el grupo El Galpón de Uruguay venía a intercambiar con nosotros.  Teníamos hasta profesores de expresión corporal.  Todos se volcaron a dar clases en la escuela. 

He escrito dos obras de teatro y un documental sobre mi marido.  Además, la película “Bailando con Margot”, que es una superproducción y está hecha con nada. 

MS: Estás ahora mismo concentrada en la divulgación de la obra de Titón:

MI: Titón murió a los 67 años, de cáncer. Le decían así desde chico.  Estuve casada 23 años con Titón, que fue fundamental en mi carrera artística y también crio a mi hijo, que yo había tenido con mi primer marido.  Yo hacía antes teatro, mi carrera cinematográfica empieza con Titón.  Era muy exigente.  En “La Última cena” hago una aparición breve.  Yo aprendí mucho con él.  A él le gustaba mucho meter documentales dentro del contexto y la ficción (como en Memorias del Subdesarrollo) y en Muerte al invasor (que no es de Santiago Álvarez, como se cree).  Yo hice un epistolario de Titón, desde los 60 hasta que muere.  Se llama “Tomás Gutiérrez Alea: volver sobre mis pasos”.  Allí hay cartas a Robert Redford, a los Goytisolo, Carlos y Antonio Saura, Alfredo Guevara, Julio García Espinoza, Alejo Brauer, es muy interesante porque te da una idea muy intimista de la forma de pensar de Titón sobre la revolución y lo que él hubiera querido que fuera.  Y las contradicciones que tenía con el director del organismo.  Fue muy bien acogido. Revelaba aspectos desconocidos, polémicos. Hay edición cubana y española  pero está fuera de circulación. 

Hay otras personas que se han inspirado en la vida de Titón, como Juan Antonio García Borrero que está haciendo un libro en el contexto de los hechos culturales que ocurrieron durante la vida de Titón.

MS: Como pregunta obligatoria, le pregunto a Mirtha qué esperan los cubanos del Presidente Trump

MI: Pues no tengo ni idea.  Mucha gente se alegró de la ley que sacó Obama (de los pies mojados). Pero no ha pasado nada.  La persona que Trump nombró para atender los asuntos cubanos es pro Cuba.  Hay una espera a ver qué pasa, si cambian las medidas, si no las cambian. Entran todos los días aviones, cruceros, etc. La Habana es un hervidero.

La vida se ha encarecido pero han despegado muchos negocios que no se conocían. Se pueden conseguir en los mercados estatales vegetales, a unos precios accesibles y hay de todo.  Toda la producción agrícola es cubana, la agricultura ha resurgido y abastece a todo el país. Hay algunos productos que no hay o se pierden y como son de temporada, no se almacenan. 

El acceso a internet se ha ampliado, ahora te conectas en los parques, en muchos puntos en la ciudad, pero va lento. 

MS: ¿Y cuáles son tus planes inmediatos?

MI: Voy para un festival de mujeres directoras el 28 de febrero a Portugal.  El Instituto Cervantes de Lisboa le quiere hacer un homenaje  de 4 películas y el documental a Titón, y en abril le hacen otro homenaje en Viena, por los 20 años de muerto que cumplió en 2016.  También quiero crear un centro de investigación que se llame “Tomás Gutiérrez Alea” para donar toda la biblioteca de él y la mía, la papelería, las fotos, promover becas, y Jorge Perugorría me está ayudando a buscar un lugar en la Habana Vieja.