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VOLANDO EN CÍRCULOS

Por Mariela Sagel, El Siglo, 25 de junio de 2018

El título de este artículo es similar la autobiografía que publicó John Le Carré, autor de “El Sastre de Panamá” hace dos años. En realidad, el título original, en inglés es “The pigeon tunnel”.  Lo tomo prestado para tocar hoy el tema de cómo nos comportamos como país.

Con esto de nuestra participación en la Copa Mundial de Fútbol hemos ido del primero al cuarto mundo, pero en sentido inverso.  Ayer que perdimos 6 a 1 contra Inglaterra, el país que inventó ese juego, los presentes no dejaron de estar alegres, no se pusieron agresivos y recogieron los desperdicios de refrescos y comidas que habían consumido.  Los tuits a nivel internacional, hasta de comentaristas conocidos como Carlos Montero dan cuenta de este fenómeno.  Era la primera vez que Panamá metía un gol en un campeonato mundial y nos comportamos civilizadamente, quizás porque estábamos en un país civilizado.

En cambio, en octubre pasado, cuando el equipo de Panamá clasificó para ir al Mundial, me cuentan (no estaba en el país en esas fechas) que nos comportamos como unos bestias y la presión de que dieran el día libre al día siguiente fue tanta, que el Presidente, siempre alejado de sus responsabilidades como mandatario alegremente lo decretó, causando un daño irreparable a muchas empresas, escuelas y actividades, hasta diplomáticas, porque fue tal la confusión que no se sabía a ciencia cierta qué se desarrollaría a pesar del feriado.  Coincidió con la Fiesta Nacional de España, que la organizaron para un día antes de lo establecido por razones de disponibilidad del sitio y fue un enredo que ayudó a que mucha gente no asistiera.

Con ese comportamiento nos acercamos al cuarto mundo, ese de los países en estado de marginalidad y precariedad absoluta, muy alejados de los países en vías de desarrollo y de los emergentes, entre los que nos consideramos no sin cierto orgullo.

Espero que lo que falta de la Copa Mundial cuidemos nuestro comportamiento y escojamos qué imagen damos, dentro y fuera de Panamá.

PANAMÁ POLÍGLOTA

Por Mariela Sagel, El Siglo, 18 de junio de 2018

El término “poliglota” se refiere a la persona que domina varios idiomas.  Bilingüe es el que habla dos, y trilingüe el que tiene habilidad en tres.  Con esto de los viajes del presidente Varela, acabaremos siendo, en teoría, un país polígloto, porque donde va promete que se reforzará la enseñanza del idioma que se habla en el país que visita.

Empezamos con la enseñanza del inglés, que en mi concepto debemos dominar la mayoría de los panameños.  Prometió que se reforzaría su enseñanza porque era el lenguaje de los negocios.  Todavía no he visto resultados contundentes.  En mis tiempos escolares, salíamos mucho mejor preparados en ese idioma de los colegios privados, al punto de que, si entrábamos a una universidad en Estados Unidos, siempre llegábamos a los grados más altos en las pruebas de ingreso.  Esto no es así ahora, a menos que el estudiante asista a una escuela bilingüe, que generalmente son costosas y exclusivas.

Al establecer relaciones con China, prometió reforzar la enseñanza del mandarín (lo que se ha estado haciendo gracias a la laboriosa comunidad china en nuestro país) porque es el idioma que más personas hablarán en un futuro.  No sé si en Jordania prometió implementar cursos de árabe, y si en Israel prometió la enseñanza del hebreo.  Ahora en Rusia, para caerle simpático al inescrutable presidente Putin, proclamó a los cuatro vientos que el ruso sería una prioridad en las escuelas panameñas.  Desconoce, entre las muchas cosas que no se interesa ni en averiguar, que hubo una gran cantidad de estudiantes que estudiaron en la Universidad Rusa de Amistad de los Pueblos gracias a las becas que otorgaba la entonces Unión Soviética y que permitió a jóvenes de escasos recursos ser hoy médicos, ingenieros, economistas y muchas otras profesiones.

Pero el español, que es hablado por 559 millones de personas en el mundo, según el Instituto Cervantes, cada día se habla peor en Panamá.  ¿Por qué no se le sugiere al presidente que refuerce la enseñanza de nuestro idioma?

AÑOS ELECTORALES

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 17 de junio de 2018

Entre el año pasado y el próximo se estarán celebrado elecciones en más de 10 países de América Latina, en donde unos 625 millones de votantes estarán decidiendo sobre su futuro político.  Y todo parece indicar que este trienio (2017-2018-2019) mueve el péndulo de izquierda a derecha, aunque en algunos casos, como en Venezuela, no prevalezcan las garantías para que se realicen procesos transparentes.

El primero en arrancar fue Chile, con la vuelta al poder del derechista Sebastián Piñera, dando a la mandataria saliente, Michelle Bachelet, un nivel de aceptación del 39% versus el 84% que obtuvo cuando terminó su primer mandato.  Su partido cometió varios errores estratégicos que le costaron el triunfo al candidato oficialista.

Le siguió Costa Rica a principios de año, asumiendo como vicepresidenta la primera mujer afrodescendiente en el cargo.  La señora Epsy Campbell estará de visita esta semana en Panamá y se organizan interesantes encuentros con ella y asociaciones vinculadas a los temas de igualdad de las mujeres.  Con motivo del viaje del presidente Alvarado a Estados Unidos, la señora Campbell asumió como presidenta, siendo la primera mujer afrodescendiente en ejercer la Presidencia de un país de América continental.  Contrario a Panamá, donde el presidente carga con su vicepresidenta para todos lados y si se ausenta, no la encarga, Costa Rica no queda en modo avión.

Las tres economías más importantes de la región, Colombia, México y Brasil tendrán elecciones este año y en los tres países se ha dado el fenómeno de que se han presentado (y en el caso de Colombia, han pasado a la segunda vuelta) candidatos alejados de los partidos tradicionales, como son Gustavo Petro en Colombia, Andrés Manuel López Obrador en México y Jair Bolsonaro en Brasil.  Hoy domingo se decide quién será el presidente de Colombia y la contienda está entre Iván Duque, heredero político del expresidente Álvaro Uribe y Gustavo Petro, ex guerrillero del M19 y exalcalde de Bogotá.  En los debates que he estado viendo en Twitter y en los medios colombianos hay muchos que alegan que votarán en blanco.  Cito un tuit del periodista Jon Lee Anderson sobre la irresponsable decisión de votar en blanco: “Los que “no votaron” a Hillary porque no les gustó su peinado nos regalaron a Trump por 4 años”.

Sigo de cerca lo que ocurre en el vecino país, con el que compartimos una frontera indescifrable.  Creo, como lo he conversado con entendidos que, si Sergio Fajardo hubiera unido esfuerzos con Humberto de la Calle, estaría hoy disputándole a Duque la presidencia y con muchas probabilidades de ganar.  Lo mejor que puede hacer el candidato de Uribe, si llega a ganar, es cortar con él.  Recuerden el libro de Iván Cepeda “Uribe y la derecha transnacional”, donde muestra las similitudes y sociedades entre éste y nuestro nunca mejor ponderado “loco” Ricardo Martinelli, que volvió a Panamá esta semana para enredarnos la vida y hacer a diario su show, exigiendo un respeto a los derechos que él nunca respetó y hasta violentó.

No sé si los colombianos calcularon que en medio de la celebración de la Copa Mundial de Fútbol se celebraría la segunda vuelta.  En un país que se caracteriza por ser super hinchas de ese deporte, ver un partido puede significar una alta abstención.

A México le toca el turno el 1 de julio y todo apunta a una victoria de AMLO a pesar de que los empresarios, que siempre han puesto al ocupante de Los Pinos del siguiente sexenio, están diluidos entre Ricardo Anaya, un tipo al que solo le faltó sacar una AK47 en el segundo debate, y José Antonio Meade, el “destapado” del Partido Revolucionario Institucional (PRI) sin ser miembro de ese partido y que no levanta pasiones.

Octubre tendrá de protagonista a Brasil, donde el “impeachment” a la presidenta Dilma Rousseff en 2016 le impidió terminar su mandato y su mentor político, Luiz Inácio Lula da Silva, que tiene los mejores pronósticos para ganar, está encarcelado.  Lula cumple condena de 12 años de prisión por corrupción y lavado de dinero.  En su defecto, se apunta a la figura de Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal, que sus detractores acusan de ser ultraderechista.

Y nos abocamos a las nuestras, que se realizarán en mayo de 2019.  El panorama es incierto e intranquilo, con un independiente desconocido, salido de la nada, financiado por el partido gobernante para impedir que los que realmente se han doblado la espalda recogiendo firmas tengan su oportunidad.  Es importante que tengamos presente que en casi todos los países donde se están realizando elecciones, y otros de la región, un fantasma recorre las gestiones de gobierno y las obras de infraestructura: Odebrecht.  Y no podremos pretender erradicar la corrupción sin que sepamos a quiénes tocó y cómo en las elecciones de 2009 y 2014.

 

ESTO NO TIENE NOMBRE

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 10 de junio de 2018

Escuchamos con frecuencia la expresión “esto no tiene nombre”. Recientemente lo han incorporado en la promoción de una película de un realizador panameño en torno a la Copa Mundial de Fútbol, en el que uno de los protagonistas la usa para referirse al frío que se sufre en el país más grande del mundo.  La escritora Piedad Bonnett, colombiana, que estuvo el año pasado en la Feria del Libro de Panamá, tiene un libro titulado “Lo que no tiene nombre”, en el que relata el suicidio de su hijo y cómo enfrentar ese duelo desde la unión familiar.

Pero lo que estamos viendo en nuestro país recientemente, las pugnas entre el ejecutivo y el legislativo, entre la contraloría y el legislativo y la intervención nefasta del órgano judicial NO TIENE NOMBRE.

A estas alturas de la fallida, deplorable e irresponsable gestión del presidente Varela, el tinglado que se han montado con las benditas planillas que manejan los diputados y, después de cuatro años de que el Contralor se ha hecho “el loco”, el tema del momento –aparte del fútbol— es el audito forense que el jefe de la Contraloría ha ordenado a estas planillas.  Cabe preguntar: ¿por qué ahora y no lo hizo antes? ¿por qué solo unas planillas y no todas? ¿por qué solo a unos diputados y no a todos?

Los diputados de la Asamblea Nacional nos avergüenzan a diario, y no deja de sorprendernos su desparpajo en dilapidar los dineros del estado.  Manejan planillas que ni que fueran a cambiar el país y de algunos, que tienen años en ese órgano legislativo, no se les conoce ninguna ley que valga la pena destacar.  Tienen choferes, secretarias, asesores, franquicias telefónicas, exoneraciones en los automóviles que revenden a diestra y siniestra, promotores circuitales, en fin, un ejército que lo único que hacen es ir a cobrar sus cheques porque si todos asistieran al lugar de trabajo, no tendrían dónde sentarse.

Un diputado si acaso necesita cinco o seis personas para hacer una buena gestión: un chofer, una secretaria, uno o dos asesores, un experto en comunicación o logógrafo (para que no cometan los terribles errores de gramática y conjunción elemental de los verbos que alegremente dicen en los medios) que además lo asesore en la forma de proyectar su imagen y a estructurar su discurso político, y algún otro profesional que le ayude en su gestión.  Los demás son pinches promotores de una campaña de reelección en el circuito al que pertenecen.  Pareciera que apenas son electos emplean su gestión en cómo reelegirse.  La resolución de los problemas de los circuitos es responsabilidad del representante de corregimiento.  El diputado está para hacer leyes, de allí que sean parte del órgano legislativo, o sea, el que legisla.

Esas partidas, que ahora el Contralor, en un acto de desesperación, quiere auditar y al que los diputados le han declarado la guerra –y de muy mala manera— no es otra cosa que los caramelitos que el ejecutivo les da a los diputados para tenerlos mansitos y comiendo de su mano.  Como se salieron del tiesto, rechazando a las magistradas propuestas por el presidente en enero, se les acabó el amor a los varelistas con el resto de los diputados, amor que llegó a financiar la campaña del hoy secretario general del PRD porque no les convenía que ganara su contendiente.

En vísperas de la inauguración del campeonato mundial de fútbol, y sin todavía haber nombrado a los dos magistrados que debieron haber entrado a reemplazar a los que ya se les venció el término, y con la urgencia del Ministerio de Economía y Finanzas de conseguir una dispensa para aumentar el déficit fiscal y obtener 300 millones de dólares, el presidente agarrará vuelo para no perderse los partidos de la selección panameña en Rusia.

Junio es el mes de los matraqueos y de las componendas para ver quién presidirá la Asamblea Nacional cuando vuelva a sesionar a partir del 1º. de julio.  ¿Nuestro país puede permitirse tener 71 diputados inoperantes, que a su vez nos cuestan cientos de millones de dólares en planillas?  ¿Y que encima laboran solamente 6 meses al año, porque el resto del tiempo están en receso, cobrando eso sí, para seguir matraqueando? En esta crisis de institucionalidad en la que estamos sumergidos, no se salva nadie.  Y el país en pausa.

Cerrando esta columna se dio a conocer la noticia de la extradición de Martinelli a Panamá. Tal como lo anticipé en mi columna anterior, ese hecho le aguará la fiesta futbolística que pretende llevar a cabo el presidente.  Definitivamente que esto no tiene nombre, pero dará mucho de qué hablar en los próximos días.

 

PANAMÁ EN BOCA DE TODOS

Por Mariela Sagel, El Siglo, 4 de junio de 2018

La despedida de la selección de fútbol que se estrenará en su primer campeonato mundial en Rusia acaparó todos los noticieros locales del viernes.  Ni una noticia aparte de ésa se filtró, ni siquiera la dimisión de Mariano Rajoy en España.  La población está exultante por este logro del equipo panameño y esperamos que hagan un buen papel en los juegos que van a protagonizar.

Desde que Panamá calificó para ir a la copa mundial nuestro nombre está en boca de todos, y no por referencias negativas, afortunadamente.  Me ha tocado estar en lugares muy remotos y cuando digo que soy de Panamá, la asociación es directamente con el fútbol.

Después de la terrible oscuridad en que nos sumieron los Panamá Papers y las coimas de Odebrecht, aún sin resolver, una referencia mundial positiva nos hace bien.  Igualmente estaremos en boca de todos cuando se realice la Jornada Mundial de la Juventud en enero próximo, y debemos esmerarnos para que quede bien, para que nos luzcamos como anfitriones, seamos de la religión que sea.

Pero el país no puede paralizarse por estos eventos, el país debe seguir caminando, produciendo, y tratando de salir del marasmo en que nos ha sumido “el efecto Varela”.  Nada más hay que salir a dar una vuelta y ver la cantidad de locales vacíos, de negocios que cierran y de despidos que ocurren en sólidas empresas para confirmar que las cosas no están tan bien como las pintan, a pesar de que nos griten a los cuatro vientos de que somos el país que más crece.  Crece para unos pocos, pero no para la mayoría.  Y somos uno de los países más caros.

Hagamos un esfuerzo por no dejarnos llevar por el entusiasmo.  Podemos ser hinchas de fútbol, ver los partidos, pero el tiempo que le dedicamos a ver esos partidos debemos reponerlo en calidad, no descuidar ninguna labor que hagamos

Esperemos que la selección de Panamá dé lo mejor de sí en Rusia.  Nosotros debemos hacer lo mejor por el país, aquí y ahora.

POR LA BOCA MUERE EL PEZ

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 3 de junio de 2018

Este refrán marinero es muy usado, sobre todo cuando se constata que a los que se adelantan a decir cosas, por bocones, les pasa aquello que no debieron expresar.  Igual se dice que alguien no deja de sorprendernos, pero en el caso del expresidente Martinelli, tomando prestado lo expresado por el Dr. Eloy Alfaro en un tuit reciente, el tipo no deja de avergonzarnos.

El miércoles se verificó una conferencia de prensa desde Estados Unidos, con las nuevas integrantes del equipo legal del preso de Miami.  Encima de que el traductor era malísimo (la misma abogada le corregía) yo no daba crédito a lo que estaban diciendo, el descaro y el desparpajo con que estas abogadas señalaban circunstancias en Panamá que, seguramente, no se han molestado en constatar.

El nuevo paquete de pruebas que presentaron consta de 432 páginas y ellas señalaban que Martinelli era odiado por su sucesor (y vicepresidente), lo que no creo que sea prueba contundente ante ningún tribunal, y que eso lo exponía a que, si era extraditado, violarían sus derechos humanos e iría a parar a una cárcel que no tenía las condiciones mínimas que exigían las instituciones internacionales que velan por las garantías penitenciarias.

Para empezar a rebatir cada uno de estos alegatos, que me revuelven el estómago, basta recordar varias instancias que desvirtúan todos los miedos del expresidente.  Primeramente, él no inventó ni instauró la corrupción, pero la llevó a niveles nunca vistos, por lo que señalar que regresar a este país, con instituciones corruptas, es por su culpa.

La exministra de Gobierno, María Luisa Romero, que era parte del Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Stanford en 2013, me confirmó que se les negó el acceso a los centros penitenciarios, así que mal puede estar diciendo la abogada de Martinelli que las instituciones que velan por las condiciones en las cárceles reportaron que estaban muy mal.

De igual manera, el 9 de enero de 2011 ocurrió uno de los sucesos más trágicos que podamos recordar, cuando se incendió el Centro de Cumplimiento de Tocumen, fuego causado por los mismos custodios y los guardias que se regodeaban afuera de que siete muchachos, que no querían participar en el motín que habían organizado sus compañeros, se encerraron en su celda.  Hasta allí les llegaron las bombas lacrimógenas y los quemaron vivos.  Solamente dos sobrevivieron y con quemaduras extremas. El estado fue indiferente a esta realidad y nunca se responsabilizó por la suerte de estos dos chicos, ni por las familias de los muertos.  La ministra de gobierno de ese momento se mostró indolente ante el sufrimiento de estas personas.  Gracias a la acción solidaria de un grupo de ciudadanos fue posible que los dos jóvenes pudieran recibir los tratamientos que sanarían las quemaduras y sus secuelas y atendieron a sus familiares.

De igual forma, el gobierno de Martinelli no implementó el mecanismo de prevención de la tortura, a pesar de tener la obligación internacional en virtud de que había firmado el protocolo facultativo contra la tortura de la Organización de Naciones Unidas.  Ahora este mecanismo se ha convertido en la Ley 5 de 2017 y se está trabajando en su implementación.

Postergó la entrada en vigor del Sistema Penal Acusatorio (SPA), que es una herramienta que ayuda a disminuir la mora judicial, esa de la que las marisabidillas abogadas se quejaban en su patética conferencia de prensa.

A pesar de que se había establecido que se crearía la carrera penitenciaria en el plazo de un año de acuerdo con la ley penitenciaria del 2003, al gobierno de Martinelli no le dio la gana de hacerlo.  En el año 2016 ésta se estableció mediante la Ley 42 de 2016.

Como para su gobierno lo más importante era construir mega obras, hizo el intento de que Italia construyera cárceles modulares, un tema que seguramente iba a terminar — como los radares y el mapa digital de Finmeccanica–, en un escándalo.  Pero sí se preocupó por construir la Gran Joya, una mega prisión que es demasiado grande y requiere mucha inversión en equipo y enseres, así como personal capacitado para operarla.  Esa cárcel fue inaugurada en abril de 2014, un mes antes de las elecciones en las que el candidato de su partido perdiera las elecciones, las que él se corría a robo que ganaría.

Habrá que verificar si fue verdad lo que el exembajador Feeley expresó en la entrevista que le dio a Jon Lee Anderson, de que él presionó para que fuera capturado.  Ese es otro al que se le aplica el refrán.

 

EN EL DÍA DEL RECICLAJE

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 20 de mayo de 2018

El pasado jueves 17 de mayo se celebró el Día Mundial del Reciclaje, establecido por la UNESCO (Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) para que todos los ciudadanos del mundo nos concienticemos sobre la estrategia de las 3R: Reducir, Reutilizar y Reciclar, que busca reorientar nuestro comportamiento a fin de salvar el medio ambiente.  En Panamá se adoptó ese día para promover el reciclaje en el año 2009.

El reciclaje salva nuestros recursos naturales, reduce la contaminación y genera empleos, además de que es una excelente manera de intentar revertir el cambio climático. Es importante que tomemos conciencia y convenzamos a los que no han adoptado la costumbre de reciclar que los residuos útiles, como latas, botellas de plástico, frascos de vidrio, papel, cartón y periódico disminuyen el consumo de petróleo, agua, emisiones de CO2 y consumo energético y reducen la generación de toneladas de basura.

Todos somos responsables de los desechos que producimos, no solamente de ponerlos en la calle para que lo recoja el camión de la basura, sino también de su eliminación.  Pero muchos de estos desechos son reutilizables, y adicional, pueden ser una fuente de generación de ingresos para muchas personas que los necesitan. Es cuestión de ilustrarse y educarse en las 3R.

No todo lo que desechamos en casa o en la oficina puede ser reciclado, pero un buen hábito, y uno que es urgente es separar la basura que ponemos alegremente en las aceras.  En América Latina, el 90% de la basura se puede reutilizar.  Hay ciudades que ya han adoptado, de manera obligatoria, la buena práctica de reciclar.  Para ello, en un contenedor azul, se colocan el papel y el cartón que se va a botar (cajas, periódicos, revistas, folletos). En uno amarillo los envases (botellas, bolsas, latas –mejor aplastadas para que no sea tan voluminosas–).  En el contenedor verde claro se coloca el vidrio, que debe estar limpio o enjuagado, y preferiblemente sin tapa.  Y en el contenedor verde oscuro, se coloca la basura orgánica, la que es producto de sobras de comida, residuos de carnes, vegetales, cáscara de frutas, alimentos que no se consuman, etc.

Si bien estos colores con los usados de manera internacional y que identifican los contenedores en lugares públicos, uno puede reciclar en forma muy fácil en las casas, simplemente teniendo unos tambuchos o cestas destinados para cada material que se recicla.  Ahora existen muchos lugares donde se puede llevar el reciclaje en la ciudad capital, especialmente en tiendas comerciales y en la Ciudad del Saber funciona un centro de acopio.

En Panamá se aprobó una ley de reciclaje, identificada como Ley 6 de 2018.  Fue impulsada por el diputado suplente independiente Edison Broce, un joven “millenial”, que inició su activismo ambiental a los 19 años y ha fundado y participado de grupos ecologistas que han promocionado las campañas de reciclaje.  El proyecto estaba archivado desde 2014 y hace obligatorio que se recicle en las entidades públicas.  Panamá no cuenta con una planta de reciclaje estatal, y lo poco que se clasifica se exporta y esta ley sería un primer paso en esa orientación.  De igual manera, en la sincronía que debe existir en los estamentos del gobierno, se debería promover una materia de educación ambiental y también crear incentivos para los edificios, los locales y hasta las casas donde se recicle.  Una especie de “vecinos vigilantes ambientales”.

Mientras la basura no sea motivo de riqueza no se va a adoptar la cultura de reciclar.  Tan pronto se creen los incentivos para que los empresarios establezcan plantas de reciclaje, que traerían concatenados entrenamientos y empleos para muchos panameños, la situación cambiaría.

Me dijo el legislador Broce que la ley no se ha reglamentado ni implementado.  Y por supuesto las instituciones públicas no están ejecutando todavía las buenas prácticas de reciclaje.  Revisé un anteproyecto de ley para establecer máquinas de reciclaje en las instituciones públicas, identificada como la No. 163 del 29 de enero de 2018, para cartón, tetra pack, aluminio, vidrio o plástico, pero fue presentado en la fecha citada y no creo que la Asamblea Nacional, con los enredos que tiene adentro (y afuera) haya tenido tiempo para mirar este importante tema.

ENREDANDO EL AVISPERO

Por Mariela Sagel, El Siglo, 7 de mayo de 2018

El anuncio reciente del presidente Varela, –que se sacó de una chistera como una mala copia de Houdini, el famoso ilusionista y escapista austrohúngaro –, de que haya una quinta papeleta en las elecciones concernientes a las reformas a la constitución del país, no ha dejado a nadie indiferente.  Para la gran mayoría, es una cortina de humo que se levanta justo faltando un año para el torneo electoral, enredando aún más la falta de institucionalidad que ha sido la tónica de esta gestión.

Los panameños venimos arrastrando casi una década de corrupción a un nivel nunca visto.  Si bien el gobierno anterior rompió todos los medidores que conocíamos, éste ha seguido con las mismas prácticas y no haciendo nada por el país, llevándonos en un retroceso del que solo la inercia de la economía de servicios nos salva.  Los negocios cierran, la construcción está en el piso (no solo por la huelga) y el costo de la vida está por las nubes.

A esto hay que sumarle el nivel de frustración que tiene la mayoría de los panameños, por la inconsistencia gubernamental, por las promesas incumplidas y la manipulación.  Los únicos planes para el resto de lo que le queda a Varela de gobierno son dos: la participación de Panamá en el Mundial de Fútbol y la Jornada Mundial de la Juventud.  Con esos dos eventos, que tocan fibras emotivas de los ciudadanos, nos pretenden marear.  Ahora, con el anuncio de la Constituyente, para la que, según el propio presidente, no existían las condiciones necesarias, el asunto se vuelve más complicado.

Ya no se le puede pedir al gobierno que enderece su gestión o que corrija el rumbo.  Hay que pedirle al pueblo panameño que vote por un verdadero estadista, no por el menos malo y no lo haga como voto de castigo, como hasta ahora lo ha hecho, sino con conciencia y conocimiento que el candidato/a de su preferencia va a hacer las cosas que le urgen a este país.

 

EL INFINITO Y LA ESTUPIDEZ

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 6 de mayo de 2018

     Desde hace un año un grupo de ciudadanos, bajo el liderazgo de la Lic. Mery Alfaro de Villageliú, remitimos una carta al Ministro de Ambiente, Emilio Sempris manifestándole nuestra preocupación por la proliferación del uso de grama sintética tanto en las aceras y jardines públicos como en las canchas deportivas.  Basamos nuestra denuncia en numerosos estudios que han realizado prestigiosas universidades e instituciones de Estados Unidos y de Europa, que evidencian los efectos nocivos de este producto y su contribución al calentamiento global.  De igual forma, adjuntamos las opiniones de los directivos de la Federación Panameña de Fútbol (FEPAFUT) que exigen más espacios para entrenamientos, pero con grama natural, para poder celebrar más torneos internacionales, de acuerdo con las exigencias de la CONCACAF.  En esta causa hemos contado con el respaldo del Centro de Incidencia Ambiental (CIAM).  A la fecha, no hemos recibido una respuesta del Ministerio de Ambiente.

El césped artificial se ha puesto de moda aún en los más impensables rincones, como en el miniespacio que mandó a hacer hace unos 8 años el representante de Bella Vista donde está la escultura de la cabeza Alberto Einstein del artista Carlos Arboleda en el Cangrejo.  Nadie puede explicarse cómo, en un país tropical, donde llueve 10 de los 12 meses del año, hay necesidad de poner grama artificial, que está fabricada con restos de neumáticos triturados y que no le permite al suelo respirar y, por ende, contribuye a hacer más caliente el ambiente.  De igual forma, los estudios que se le incluyeron al ministro Sempris daban cuenta de que se hay indicios que el césped sintético puede ser causa de cáncer y mutaciones.  Es muy sintomático que el otrora Secretario General de MiAmbiente, con quien el ministro tuvo una lucha frontal, haya sido directivo del CIAM.

Algunos podrán argumentar que el césped crece sin control y que hay que darle mantenimiento, mientras que a la grama sintética no.  Pero para eso están los empleados de ornato de la Alcaldía, y hasta los jubilados que pueden encargarse de mantener los jardines como una manera de entretenerse.  En otros países el ayuntamiento se preocupa por tener jardines diseñados de manera preciosista y los mantienen de manera óptima.  Aquí, la municipalidad hace aceras anchísimas, sin una sola sombra y cuando se dan cuenta que fue un error (contratadas con Odebrecht para acabar de rematar), compran potes gigantescos, de cemento, para sembrar lo que habían tumbado: palmeras.

Los jardines verticales, que tan en boga están y en los que algunas empresas han invertido ingentes sumas para tenerlos en sus sedes, ofrecen beneficios tales como que en un metro cuadrado de cobertura vegetal se genera el oxígeno requerido por una persona en todo el año y atrapa 130 gramos de polvo por año.  De igual forma, un edificio de 4 plantas que tenga una fachada con jardín vertical es capaz de atrapar y procesar 15 kg de metales pesados, mejora el rendimiento y reduce malestares de las personas que tienen vegetación en su lugar de trabajo y ese aislante vegetal que se produce reduce hasta 10 decibelios la contaminación sonora, que nos está dejando sordos a todos.  Lo anterior son datos científicos de instituciones prestigiosas y ni tan nuevos, algunas datan de 2001. Seria ideal que la ciudad entera luciera estos jardines a lo largo de sus calles, que los edificios tengan en sus fachadas y que los parques los ostenten en sus muros.

Otro factor en contra de la grama sintética es su costo. Recientemente se conoció que la grama natural que luce el estadio Santiago Bernabéu, sede del equipo Real Madrid en la capital española, costó 160 mil euros.  La cancha sintética de Veracruz, Arraiján, por escoger uno solo de los proyectos faraónicos de este gobierno, costó 449,999.14 dólares.  No hay relación entre uno y otro.

Lo mismo pasa con las bolsas de la compra, que en un decreto reciente obliga a los comerciantes a usar bolsas reutilizables y no plásticas, ya que éstas demoran hasta mil años en descomponerse.  Los comerciantes están molestos por esta medida, que da un plazo hasta el otro año para que se adopte esta buena práctica, pero en otros países, como Chile, Marruecos, España es algo cotidiano y hasta agradable.  Sin embargo, se siguen fabricando bolsas como si el decreto no se fuera a implementar y hasta se hacen conjeturas sobre quién está detrás del negocio de las bolsas reciclables, cuando los que han producido bolsas toda la vida nos han invadido con ellas.

Al pobre Einstein, que lo tienen encapuchado mientras se realizan las obras de renovación del barrio de El Cangrejo, que con tantos defectos parece que no terminarán nunca, se le ha comprobado uno de sus dichos más célebres:  “Dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo; y no estoy seguro de lo segundo”.

 

 

SENTADOS SOBRE UN POLVORÍN

Por Mariela Sagel, El Siglo, 23 de abril de 2018

Los recientes acontecimientos en Nicaragua, donde las protestas por el cambio en el sistema de pensiones en la institución de seguridad social han llevado a la población a alzarse, y donde se han producido casos de violencia, debe hacernos reflexionar sobre los señalamientos de un presunto desfalco en la Caja de Seguro Social.

Nuestra institución de seguridad social es quizás la única esperanza que tienen muchos panameños de tener algo seguro en vida, pues garantiza a los que han cotizado una jubilación, aunque magra, pero una pensión que al fin y al cabo será el sustento que tendremos seguro.  De igual forma, al cotizar en ella, estamos comprando por adelantado la atención médica que está supuesta a brindar, si bien deficiente y con muchas limitaciones, es la única alternativa que muchos panameños tienen para el resto de sus existencias.

El gobierno nacional debe enfrentar con determinación todas estas acusaciones, haciendo las auditorías necesarias, pero a tiempo y pronto, porque la dilatación de éstas conduce a la pérdida de esperanza, de credibilidad y al desánimo, sentimientos que están a flor de piel actualmente por todo lo que hemos pasado en estos últimos 9 años.  Es inaceptable que la Contraloría no haga su trabajo en forma puntual, como debe hacerlo.  Ahora está auditando donaciones legislativas de períodos anteriores.  Cuando llegue al actual, ya habrá cambiado el gobierno y “a Rey muerto, Rey puesto”, como dice el refrán.

Es inadmisible esta laxitud de parte del gobierno, sea el central, la Contraloría y la misma institución, en investigar y cortar de raíz algo que se produce gracias a la forma corrupta en que se comportan los funcionarios.  El ejemplo del hermano pueblo de Nicaragua debe servirnos para emprender cuanto antes una campaña de exigir una rendición de cuentas a quienes sean responsables y que se aclare todo el caso de la manera más transparente.