Archivo de la categoría: Devastación y Deforestación

PROMOVIENDO EL RECICLAJE

Por Mariela Sagel, El Siglo, 21 de mayo de 2018

La semana pasada se celebró el Día Mundial del Reciclaje y se hace propicia la conmemoración para promover, a todo nivel, la cultura que salvará al planeta:  la de las 3R: Reducir, Reutilizar y Reciclar.

El reciclaje salva nuestros recursos naturales, reduce la contaminación y genera empleos, además de que es una excelente manera de intentar revertir el cambio climático. Es importante que tomemos conciencia y convenzamos a los que no reciclan que los residuos útiles, como latas, botellas de plástico, frascos de vidrio, papel, cartón y periódico disminuyen el consumo de petróleo, agua, emisiones de CO2 y consumo energético y reducen la generación de toneladas de basura.

Todos somos responsables de los desechos que producimos, no solamente de ponerlos en la calle para que lo recoja el camión de la basura, sino también de su eliminación.  Pero muchos de estos desechos son reutilizables, y adicional, pueden ser una fuente de generación de ingresos para muchas personas que los necesitan. Es cuestión de ilustrarse y educarse en las 3R.

No todo lo que desechamos en casa o en la oficina puede ser reciclado, pero un buen hábito, y uno que es urgente es separar la basura que ponemos alegremente en las aceras.  En América Latina, el 90% de la basura se puede reutilizar.

En Panamá se aprobó una ley de reciclaje, identificada como Ley 6 de 2018.  Fue impulsada por el diputado suplente independiente Edison Broce, un joven “millenial”, que inició su activismo ambiental a los 19 años y ha fundado y participado de grupos ecologistas que han promocionado las campañas de reciclaje.  Mientras la basura no sea motivo de riqueza no se va a adoptar la cultura de reciclar.  Tan pronto se creen los incentivos para que los empresarios establezcan plantas de reciclaje, que traerían concatenados entrenamientos y empleos para muchos panameños, la situación cambiaría.

La ley no se ha implementado ni reglamentado.  Demandemos que esto se haga pronto.

EN EL DÍA DEL RECICLAJE

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 20 de mayo de 2018

El pasado jueves 17 de mayo se celebró el Día Mundial del Reciclaje, establecido por la UNESCO (Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) para que todos los ciudadanos del mundo nos concienticemos sobre la estrategia de las 3R: Reducir, Reutilizar y Reciclar, que busca reorientar nuestro comportamiento a fin de salvar el medio ambiente.  En Panamá se adoptó ese día para promover el reciclaje en el año 2009.

El reciclaje salva nuestros recursos naturales, reduce la contaminación y genera empleos, además de que es una excelente manera de intentar revertir el cambio climático. Es importante que tomemos conciencia y convenzamos a los que no han adoptado la costumbre de reciclar que los residuos útiles, como latas, botellas de plástico, frascos de vidrio, papel, cartón y periódico disminuyen el consumo de petróleo, agua, emisiones de CO2 y consumo energético y reducen la generación de toneladas de basura.

Todos somos responsables de los desechos que producimos, no solamente de ponerlos en la calle para que lo recoja el camión de la basura, sino también de su eliminación.  Pero muchos de estos desechos son reutilizables, y adicional, pueden ser una fuente de generación de ingresos para muchas personas que los necesitan. Es cuestión de ilustrarse y educarse en las 3R.

No todo lo que desechamos en casa o en la oficina puede ser reciclado, pero un buen hábito, y uno que es urgente es separar la basura que ponemos alegremente en las aceras.  En América Latina, el 90% de la basura se puede reutilizar.  Hay ciudades que ya han adoptado, de manera obligatoria, la buena práctica de reciclar.  Para ello, en un contenedor azul, se colocan el papel y el cartón que se va a botar (cajas, periódicos, revistas, folletos). En uno amarillo los envases (botellas, bolsas, latas –mejor aplastadas para que no sea tan voluminosas–).  En el contenedor verde claro se coloca el vidrio, que debe estar limpio o enjuagado, y preferiblemente sin tapa.  Y en el contenedor verde oscuro, se coloca la basura orgánica, la que es producto de sobras de comida, residuos de carnes, vegetales, cáscara de frutas, alimentos que no se consuman, etc.

Si bien estos colores con los usados de manera internacional y que identifican los contenedores en lugares públicos, uno puede reciclar en forma muy fácil en las casas, simplemente teniendo unos tambuchos o cestas destinados para cada material que se recicla.  Ahora existen muchos lugares donde se puede llevar el reciclaje en la ciudad capital, especialmente en tiendas comerciales y en la Ciudad del Saber funciona un centro de acopio.

En Panamá se aprobó una ley de reciclaje, identificada como Ley 6 de 2018.  Fue impulsada por el diputado suplente independiente Edison Broce, un joven “millenial”, que inició su activismo ambiental a los 19 años y ha fundado y participado de grupos ecologistas que han promocionado las campañas de reciclaje.  El proyecto estaba archivado desde 2014 y hace obligatorio que se recicle en las entidades públicas.  Panamá no cuenta con una planta de reciclaje estatal, y lo poco que se clasifica se exporta y esta ley sería un primer paso en esa orientación.  De igual manera, en la sincronía que debe existir en los estamentos del gobierno, se debería promover una materia de educación ambiental y también crear incentivos para los edificios, los locales y hasta las casas donde se recicle.  Una especie de “vecinos vigilantes ambientales”.

Mientras la basura no sea motivo de riqueza no se va a adoptar la cultura de reciclar.  Tan pronto se creen los incentivos para que los empresarios establezcan plantas de reciclaje, que traerían concatenados entrenamientos y empleos para muchos panameños, la situación cambiaría.

Me dijo el legislador Broce que la ley no se ha reglamentado ni implementado.  Y por supuesto las instituciones públicas no están ejecutando todavía las buenas prácticas de reciclaje.  Revisé un anteproyecto de ley para establecer máquinas de reciclaje en las instituciones públicas, identificada como la No. 163 del 29 de enero de 2018, para cartón, tetra pack, aluminio, vidrio o plástico, pero fue presentado en la fecha citada y no creo que la Asamblea Nacional, con los enredos que tiene adentro (y afuera) haya tenido tiempo para mirar este importante tema.

URGE UNA LEY DE RECICLAJE

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 17 de noviembre de 2017

En las últimas semanas me he dedicado a observar detenidamente cómo se recoge la basura en los barrios de la ciudad y vuelvo sobre un tema que ya ha ocupado mi atención varias veces, pero que no por eso está obsoleto ni resuelto.  Es el de la urgencia que tiene este pequeño país de contar con una legislación que obligue a los ciudadanos a ser responsables extendidos de producción (REP), con la que ya cuentan unos 36 países en el mundo.

La Ley de Responsabilidad Extendida del Productor es una Ley de Fomento al Reciclaje y obliga a las empresas productoras -fabricantes e importadoras- de productos prioritarios a hacerse cargo de sus productos una vez terminada su vida útil.  Hasta donde tengo conocimiento, en Panamá solamente se ha avanzado con un proyecto de ley para eliminar el uso de bolsas plásticas, pero hay que empezar por lo que llevan esas bolsas de basura antes que prohibirlas.

Es tan fácil reciclar que se puede empezar desde el hogar, tomándolo como un patrón cultural y a la larga, uno se acostumbra y todos los miembros de la familia lo adoptan.  En un tambucho de basura se colocan las latas, en otro los envases plásticos, en un tercero el papel y en un cuarto los recipientes de vidrio.  Hay lugares dedicados a recibir el reciclaje particular en los supermercados Riba Smith, a la entrada de Costa del Este (se llama Costa Recicla), y en la Ciudad del Saber (son los que conozco, pero seguro hay más).  Ésta debería ser una práctica doméstica que se extienda en las escuelas, en una materia como la que nosotros teníamos de educación para el hogar.  Una clase de reciclaje y qué hacer con todo lo que alegremente botamos a la basura.  En una oficina, una industria, el asunto se hace más interesante pues los volúmenes crecen y también se esparciría la costumbre entre los colaboradores que allí laboran.

He estado viendo con gran perplejidad cómo recogen la basura los que trabajan en la autoridad de aseo.  Van sin guantes, sin ninguna protección y cuando retiran las bolsas que irresponsablemente dejan los que vivimos en edificios, hay vidrios, cajas de cartón, foam, papeles, de todo, menos lo único que se debería botar, que son los desechos orgánicos y aún éstos pueden usarse para abono de las plantas.  Los manipuladores de basuras se exponen así a cortarse con un vidrio, a pincharse con una jeringuilla o a contraer una infección por alimentos en descomposición, por decir lo menos.

Hay países que ya tienen la mencionada ley como un instrumento efectivo para la gestión de residuos.  En el mapa que consulté están los países sombreados y entre ellos está Canadá y Estados Unidos, Argentina y Colombia y una pequeña sombra en Centro América, que seguro será Costa Rica.  Toda Europa está sombreada, así como Noruega y Finlandia, Turquía e India, Sudáfrica, Australia y un par de países de Asia entre los que están China y Japón.

Debería establecerse una normativa con metas para la recolección y valorización de los residuos, que crearía nuevos negocios y disminuiría la disposición final, en el caso de la ciudad de Panamá, en el vergonzoso Cerro Patacón.  Adicional, la ley debería obligar a los productores a considerar los costos para el manejo de sus productos al momento de convertirse en residuos, generando un incentivo de prevención. Si la basura es de por sí un negocio, y el reciclaje aún más, no entiendo cómo, en un país de grandes emprendedores y comerciantes como es Panamá, no se ha creado aún un hub de reciclaje.

En Europa lideran el tema Austria, Alemania, Bélgica y los Países Bajos, y España avanza con fuerza para colocarse entre los países que más reciclan.  Aquí hay un nicho de negocios que puede ser interesante explotar con los representantes de esas naciones.  Suiza es el país que más recicla, con una tasa apabullante en el trato de residuos.  Ojalá que la diplomacia tuitera que tan bien ha implementado el embajador de Holanda, y que destaca el uso de materiales reciclados, se haga realidad en un apoyo al Ministerio de Ambiente y la Asamblea Legislativa para que pronto tengamos una ley de fomento del reciclaje.

NOS HACE FALTA UN RÍO

Por Mariela Sagel, El Siglo, 24 de julio de 2017

     En casi todas las grandes (y pequeñas) ciudades del mundo hay un centro neurálgico que lo ofrece la naturaleza, casi siempre es un río, por eso el transporte pluvial fue tan importante en tiempos pasados.  Paris tiene el Sena, Londres el Támesis, Madrid el Manzanares, Praga el Moldova, San Petersburgo el Neva y así nos vamos, por Lisboa el Tajo, Oporto el gran Duero y Santiago de Chile el Mapocho.  La bella población de Salamanca tiene un Tormes algo reducido por la gran sequía, Sevilla el Guadalquivir, Valencia el Turia y por Budapest, Hungría, pasa el Danubio, que también lo hace por ciudades de Alemania, Austria, Eslovaquia, Croacia, Serbia, Rumania, Bulgaria, Moldavia y Ucrania. Montreal, en Canadá, gira alrededor del río San Lorenzo y Boston en torno al Charles. El gran poeta español Jorge Manrique, en una de sus más célebres obras decía “Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar”… (Coplas a la muerte de su padre).

Aquí solamente podemos decir que, para la ciudad de Panamá, donde se concentran la mayoría de la población y la actividad comercial, tenemos el río Matasnillo, que fue desde su primera referencia en la historia panameña, piedra angular en la construcción de la ciudad.  Pero hoy nadie escapa a su mal aspecto, a su nauseabundo olor y la vista patética que ofrece, la basura que arrastra, contrario a los ríos que son emblemáticos de otros países.

Nos seguimos llenando de concreto, invertimos fortunas en adecuar los espacios de la ciudad con mucho cemento, acero y vidrio y poca vegetación, pero estamos descuidando algo tan valioso como podría ser el rescate del río Matasnillo, sanearlo, darle espacio, construirle un puente que sea emblemático de la ciudad y donde hasta los enamorados pongan sus candaditos de amor eterno.

Salvemos nuestros atractivos naturales y no sigamos haciendo íconos artificiales que al final no nos identifican como nación.

SOLIDARIDAD EN LOS DESASTRES

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 26 de febrero de 2017

El lunes pasado fuimos remecidos por un temblor en esta tierra que gracias a estar alejada de una zona sísmica, no sufre de estos movimientos telúricos que se producen cuando las placas tectónicas chocan entre sí. Recordemos que la decisión de construir un canal por Panamá se tomó cuando circulaba en Nicaragua una estampilla del volcán Momotombo en erupción, y ese instrumento filatélico cambió el curso de la historia, ya que la primera opción para hacer el paso transístimico había sido por ese país centroamericano.

Sergio Ramírez Mercado, el escritor y ex vicepresidente de Nicaragua cuenta, en su Prosa Profana, publicación regular que reúne ensayos de gran valor tanto histórico como literario, que él pensó que esa historia pertenecía a las leyendas del folclor político.  Resulta que el hábil francés Philippe Bunau-Varilla convenció a los senadores estadounidenses de no llevar a cabo la portentosa obra en un país expuesto a catástrofes de terremotos, se valió de esta simple imagen como prueba, y después firmó como representante plenipotenciario del recién independizado estado de Panamá el tratado del canal que le concedía a los Estados Unidos, a perpetuidad, derechos sobre nuestra posición geográfica.

En nuestro país tenemos el volcán Barú, que le dá más lustre del que ya tiene la provincia chiricana, pero no está activo desde hace más de 500 años, así que de erupciones y temblores, como dirían, “no han escrito los autores panameños”.

Los que sentimos el remezón entramos en pánico por el temblor de 5.0 grados con epicentro en el Golfo de Panamá, pero rápidamente se activaron las alarmas para saber qué hacer en caso de que tuviera réplicas.  Otros países, en este mismo continente, han sufrido terremotos terribles y otros fenómenos naturales que los han devastado, y los panameños hemos estado dispuestos a ayudarlos, como es el caso reciente de los incendios forestales que se produjeron en Chile entre enero y febrero.

Nuestro benemérito Cuerpo de Bomberos acudió a ayudar a los hermanos chilenos, aun cuando ese país tiene una vastísima experiencia por su larga y difícil geografía en estos fenómenos, causados o naturales y cuenta con una Corporación Nacional Forestal (Conaf) que coordina con las unidades especializadas, lo que anualmente se agrava gracias a las altas velocidades del viento, altas temperaturas —tras sucesivas olas de calor—, baja humedad y la dificultosa geografía de los sectores afectados.

En un ejercicio combinado entre los gobiernos de Chile y Panamá, liderados por el embajador de ese país aquí, el equipo de brigadistas estuvo en la zona cero de combate al fuego, principalmente en las localidades de Lolol y Navidad.  Las condiciones de trabajo en la zona eran similares a las que los combatientes han enfrentado en Panamá, aunque con más oscilación térmica y mayor sequedad.  El tipo de combustible con el que contaban era liviano y la topografía plana. La temperatura estuvo entre los 32 a 40 grados.

Se hizo un trabajo de penetración y liquidación de un perímetro de 4 kilómetros.  Todos los brigadistas tenían un alto nivel de compromiso y motivación en permanente coordinación con una contraparte de CONAF Chile, que asistía en terreno las tareas de desplazamiento, provisión y ubicación, además de estar acompañados de un jefe de brigada con mucha experiencia en el área y un técnico.  En todo momento nuestro grupo de ayuda al hermano país estuvo acompañado por los representantes de la embajada de Panamá en Chile y por el Embajador de Chile en Panamá.  Un efectivo intercambio y colaboración bilateral.

Panamá fue el primer país de Centroamérica en movilizar dotación y fuerza humana para la catástrofe, lo que ha sido expresamente reconocido por CONAF.  La cooperación de Panamá demuestra que la relación bilateral es intensa en todos los planos, incluyendo la fuerte vinculación de instituciones de seguridad (bomberos, protección civil, policía) en este caso, con Chile.  De hecho, varios de los brigadistas que acompañaron la misión ya habían estado en intercambios de formación en instituciones chilenas, lo que es un indicador adicional de la madurez de nuestra amistad y colaboración en este ámbito con el país sureño.

La solidaridad entre países es la más hermosa y sólida de las cooperaciones, porque no tiene cláusulas y se basa en una perfecta coordinación.  Nuestros bomberos demostraron con esta experiencia, que tienen el profesionalismo y sobre todo, la sensibilidad para acometer tareas que no son comunes en nuestro territorio.

LOS RETOS DEL CLIMA

Por Mariela Sagel, El Siglo, 19 de septiembre de 2016

Panamá ratificó, la semana pasada, mediante la sanción de una ley que ampara el Acuerdo de Paris, suscrito por la Ministra del Ambiente el año pasado, su responsabilidad con el ambiente.  Es así como Panamá se convierte en el país No. 28 en suscribir este acuerdo, que requiere que al menos 55 países que sean los emisores del 55% de los gases de efecto invernadero, lo ratifiquen.  Es un gran paso, pero también un gran compromiso.  Los países que nos adherimos a este acuerdo debemos contribuir a reducir, al menos, 2 grados de la temperatura de los océanos, causante del cambio climático y de tantos desastres naturales que hemos estado viendo recientemente.

Es una tarea difícil pero no imposible.  Requiere fundamentalmente de una alta dosis de educación, que le indique a la población los daños de contaminar, sea tirando la basura en los ríos, donde va a desahogar en los ríos y quebradas que trancan las alcantarillas; también si bota indiscriminadamente los desperdicios que se producen normalmente en un hogar, como cajas de cartón, envases de tetra pak, botellas de plástico y de vidrio.  Todo esto tiene un uso y un valor de reciclaje y el no haberlo aprovechado nos ha hecho una sociedad de consumo, desperdicio e irresponsable.

Estamos corriendo contra el tiempo. Estados Unidos, que junto a China son los mayores contaminantes del mundo, apenas suscribieron el acuerdo a inicios del mes en la reunión del Grupo G20 y esta semana, en Naciones Unidas, su Secretario General hará importantes pronunciamientos, en caso de que se logre alcanzar la meta de países que respaldan esa iniciativa, que no es nueva, pero que ha ido desenvolviéndose con una lentitud impresionante.

Unámonos todos en una sola voz que ponga un alto al abuso del ambiente, a ese entorno del cual hemos sido bendecidos en esta pequeña tierra, pero que maneja una de las obras más importantes de ingeniería, el Canal de Panamá y que para su funcionamiento requiere de un gran equilibrio ambiental.

UN COMPROMISO EN SERIO

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 18 de septiembre de 2016

Panamá ratificó recientemente su compromiso con la disminución de gases de efecto invernadero, que ahora se llama acuerdo de París, y que emergió posterior al Protocolo de Kioto, adoptado por las naciones industrializadas en diciembre de 1997 en la ciudad japonesa que lleva su nombre, pero que no entró en vigencia hasta el 16 de febrero de 2005.  En noviembre de 2009, eran 187 los estados que habían ratificado el protocolo.  Estados Unidos, mayor emisor de gases de invernadero mundial, tenía una gran moratoria en el tema. El Presidente Clinton lo aprobó pero el Senado no lo ratificó. Su sucesor, el Presidente Bush lo descartó y el actual Presidente Barack Obama finalmente anunció, en la cumbre del G20, la adhesión a este pacto, así como lo hizo China, a principios de este mes.

La Ministra de Ambiente de Panamá, Mirei Endara, había firmado el acuerdo el año pasado en una ceremonia en la sede de Naciones Unidas y para que fuera ley debía recibir la sanción presidencial.  En el acto donde se dió a conocer este importante compromiso el presidente de Panamá señaló que el país está decidido a implementar “acciones climáticamente inteligentes” en los sectores de energía, sanidad básica, forestal, agrícola y movilidad.

Para que todo esto se lleve a cabo con seriedad y compromiso debe existir una política muy estructurada de coordinaciones tanto estatales como privadas que involucren la generación de energías limpias, reciclaje y recolección de desechos sin desperdicio, conservación de los eco sistemas ya existentes y la creación de otros –especialmente por la obligación que tenemos de preservar la cuenca del Canal de Panamá– , el uso inteligente de suelos para sembrar y sobre todo, y más difícil, reducir el abuso de combustibles y la circulación de automóviles.

No es una tarea fácil, especialmente porque vivimos en una sociedad donde estamos acostumbrados a botar sin criterio de reutilizar, a “tumbar palos” a diestra y siniestra, desperdiciar el agua que tenemos y movernos a todas partes en carros que usan gasolina.  Todas estas acciones llevan un enorme componente de educación, de hacer con el ejemplo y de cambiar totalmente nuestros patrones de consumo.

Al ratificar mediante una ley, Panamá se compromete a limitar la temperatura global a un máximo de dos grados centígrados con respecto a lo que se entiende como niveles pre  industriales, que eran los que estaban vigentes en 1990. Panamá se convirtió en el país número 28 en ratificar este Acuerdo, que fue adoptado por 195 países, pero que requiere de la ratificación de 55 de los países que lo firmaron y que sumen el 55% en promedio de las emisiones.  Esta semana, de lograrse esa meta, el Secretario General de Naciones Unidas hará importantes señalamientos en el Día Especial sobre el Ambiente.

Recientes publicaciones han causado estupor entre los ecológicamente conscientes, en torno a un parque vehicular que se ha estado construyendo a orillas del Canal y que muestran una devastación de más de 8 hectáreas sin que se logre señalar la autoridad que revisó el estudio de impacto ambiental, que deben haber aportado sus propietarios para la obtención de permisos.  Como el proyecto está dentro del área de incidencia de la Autoridad del Canal de Panamá debió haber recibido su visto bueno, así como la aprobación del Ministerio de Ambiente, pero no queda claro si tiene todos estos permisos en orden.  Se habla que le impondrán una multa a sus promotores o responsables de 5 mil dólares, lo que es una ridiculez que a lo mejor la pagan y siguen devastando.  Cuando las multas por devastar sean superiores a los 100 mil dólares o se multe con un mínimo de 5 mil dólares por cada árbol talado se acabará este abuso a la naturaleza tan prodiga que se nos ha dado.

Confío que esta ley y compromiso a nivel de país se maneje con responsabilidad, no de la forma tan ambivalente y desordenada que en meses recientes nos han llevado a caer en las listas de todos los colores de los organismos internacionales. Tenemos costas en dos océanos, no olvidemos lo que escribió Joseph Conrad, el escritor polaco-inglés, a principios del siglo pasado, en su novela Tifón, “ el que quiera conocer la historia del mundo debe mirar el mar en una noche de tormenta”.

 

LAS ARRUGAS DEL PAIS

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 31 de enero de 2016

Panamá, que apenas supera en 12 años el siglo de haberse separado de Colombia, muestra arrugas imborrables, causadas por el mal manejo que se le ha dado a temas tan importantes como la salud, la educación, la cultura, el agro y, más recientemente, el manejo del eco sistema.  A mediados del mes de diciembre escribí un artículo para El Siglo señalando el hastío que me causaba que en todos los medios se le diera amplia cobertura a la disputa de las dos o tres reinas que tendrá el carnaval tableño, en medio de una región que agoniza por la sequía y donde las vacas se están muriendo y los cultivos perdiendo.  La reacción de algunas personas, incluyendo una destacada líder de la empresa privada, fue visceral: que yo desconocía las tradiciones ancestrales, que el carnaval era lo más importante para la región de Azuero y demás yerbas.  Me lo pusieron en Facebook y muchos ilustres desconocidos opinaron agriamente sobre mi posición, desconociendo aquello que se atribuye el sabio filósofo francés Voltaire: “Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”. En ese mismo tenor se metió alegremente toda la comparsa de Calle Arriba y Calle Abajo a despotricar contra mí, personas que seguramente su oficio es pensar en el siguiente carnaval.

También recibí, en mi dirección de correo personal, amenazas temerarias y hasta incendiarias, metiéndose en mi vida profesional y personal, de ilustres desconocidos que defendían el derecho a la mojadera que se efectúa en los días de carnaval.  Mes y medio después, veo que desde el ministro de Desarrollo Agropecuario hasta líderes empresariales, religiosos y de opinión, llevan a cabo una fuerte campaña en contra de esos culecos que tanta agua desperdician mientras aquí mismo en la capital, hay personas que tienen que ir a un río a bañarse y no tienen acceso a un servicio básico de alcantarillado.

Faltando una semana para la fiesta que más gusta a algunos panameños, entre los que no me incluyo, sigue la polémica y pareciera que no importa que el resto del año tengan que comprar agua embotellada: los culecos van porque van.  Bien lo dijo el Ministro Arango: después no vengan a solicitar ayuda para la sequía y la mortandad del ganado.  Y digo yo, después no vengan a hablar de tradiciones ancestrales.

El tema del agua se está volviendo cada día más importante y más crucial para la sobrevivencia del país y sería un acto de responsabilidad y madurez el que se tomen medidas enérgicas para que no se derroche lo que no se tiene, aunque ello conlleve a que el gobierno pierda popularidad, lo que ya es irremediable, por todos los escándalos que a diario se están desatando.  La crisis severísima que atraviesa la Corte Suprema de Justicia, donde tres magistrados son señalados de andar paseando con los dineros nuestros, ahonda más el sentimiento de que no hay norte en ese órgano del estado, más cuando el mismo presidente de ese órgano del estado tiene varias acusaciones serias y a él pareciera que ni le importa, sigue tan feliz asistiendo a actos diplomáticos, a cuanta fiesta le invitan y la imagen de la corporación de justicia por el piso.  Nos hundimos más en el estercolero con la reiteración del magistrado acusador que reveló todo el entramado de corrupción que hay en el Palacio Gil Ponce, y seguimos pensando en carnavales.

Las intenciones de preservar el ecosistema son de la boca para afuera. El nuevo ministerio del ambiente no avanza en hacer valer el reto que se le presentó al crearlo y ahora se habla de privatizar el agua del lago Bayano, como una iniciativa “personal” del Presidente.  El nepotismo de algunos ministros es rampante y descarado, al punto que uno ha llegado a decir que los periodistas son esbirros de los medios para los que laboran.

No creo que exista tratamiento anti arrugas para este país que ya pasó los 100 años mientras otros rejuvenecen con el tiempo, porque son responsables de sus recursos.

El árbol del gueto

Domingo 25 de octubre de 2015 

‘Cuando suban la multa de $5 por árbol que tumben a mínimo $500, las cosas cambiarán’

Mariela Sagel
marielasagel@gmail.com


Detrás del estacionamiento del Colegio La Salle, en la calle que se conoce como Combatientes del Gueto de Varsovia , hay un terreno con muchos árboles. Todas las mañanas paseo a mi perrito por allí y un día escuché ruidos de un serrucho en el área. Uno o dos individuos estaban cortando las ramas de un frondoso árbol y yo me fui a preguntarles por qué lo hacían. El tipo me dijo que iban a ‘tumbar el palo ‘ sin justificar por qué, más bien me señaló que los curas del colegio habían ordenado tumbarlo. Yo les pedí el permiso respectivo y el señor que estaba viendo (porque siempre uno trabaja y el otro mira) llamó a alguien y le dijo que una señora estaba pidiendo el permiso para ‘tumbar el palo ‘.

Como no me pudo mostrar el permiso, le advertí que pondría en alerta a los medios del asunto y así lo hice. Por varias semanas pasé a diario por allí y seguían las pocas ramas que habían logrado cortar tiradas allí, pero el follaje brillaba en ese pequeño pulmón de la ciudad. Sin embargo, seguía la cerca abierta, lo que indicaba que en cualquier momento volverían para ‘tumbar el palo ‘.

Hace una semana regresé de viaje, y entre los lugares que visité fue, precisamente, el Gueto de Varsovia. Cuál no fue mi desesperanza al pasar por el sitio a mi vuelta y encontrar solo el tronco del árbol.

Me cuentan los vecinos de esa barriada que el árbol no estaba enfermo, que no tenía nada y por el contrario, le daba una agradable sombra a sus casas, que están ubicadas detrás del terreno de los hermanos de La Salle. Y que estaban esperanzados de que vuelva a crecer con fuerza luego de esa poda forzada.

La merma de árboles en nuestro ambiente afecta su equilibrio, porque ellos son grandes productores de oxígeno en las zonas urbanas. Las especies que están en ese lote de los curas, de gran tamaño y gran altura, hacen su aporte al medio, regulando el sistema hídrico y secuestrando carbono, según explican los expertos del Ministerio de Ambiente. Sin embargo, ni la Alcaldía ni esa nueva entidad, advertidos debidamente de lo que estaba sucediendo, han iniciado acciones para detener esto que parece será una práctica en ese terreno, por los mismos pastores de la encíclica Laudato Si’ ( Alabado seas ), que se dio a conocer en junio de este año en la que el papa Francisco llama a cuidar el planeta.

Se apegan a que en terreno o propiedad privada los dueños pueden tumbar los palos que quieran. Eso es hasta cierto punto válido, si siembran de acuerdo a lo que han depredado, que según la Ley son 10 árboles por cada uno que tumban. Todavía tenemos el recuerdo de los más de 180 árboles que fueron cruelmente demolidos en la manzana de Obarrio donde se construyó el SoHo Mall y no sabemos dónde y qué han sembrado en remplazo de ellos. Hay maneras de construir sin tumbar los árboles, lo hizo el resort de Gamboa a un costo altísimo y un atractivo desvío para respetar un árbol, se ve en centros comerciales de ciudades donde se respeta el ambiente, que tienen árboles dentro, porque seguramente allí estaban sembrados cuando se construyó. Cuando suban la multa de $5 por árbol que tumben a mínimo $500, las cosas cambiarán.

La ineptocracia, una palabra nueva que circula en Google, donde los más ineptos para gobernar son electos o nombrados y por lo tanto, son los que menos producen, nos rige. Se adhieren a las leyes y reglamentos y los procedimientos y por eso, cuando se ‘tumba un palo ‘, ya no puede hacerse nada, porque es muy tarde.

Triste destino para este país que no solo no respeta la historia, esa maestra de la vida que nos muestra lo que realmente sucedió, nos enseña a entender el presente y nos prepara el camino para enfrentar el futuro, sino a la naturaleza, que siempre recupera lo que ha perdido.

Falta de iniciativa ambiental

Lunes 13 de julio de 2015
Mariela Sagel

… los países donde la mayoría de la población disfruta de un alto nivel de vida son los que más reciclan…

Las prácticas de reciclaje y el uso de materiales compatibles con el ambiente parece que no arranca en este país. Por un lado, se crea el Ministerio del Ambiente, que es el que debe dictar las normas en este sentido y cada día se ven más centros de acopio de papeles, botellas plásticas y de vidrio, latas y cartones; pero por el otro, los supermercados siguen empacando las carnes en bandejas de ‘foam’ (poliestireno) que es el material que más demora en ser absorbido por la naturaleza, y las personas continúan utilizando platos y vasos de ese material, que se usan en fiestas y que acaban en bolsas de basura que se desperdigan por las aceras de la ciudad, sin que se recojan.

Una iniciativa encomiable que seguramente iría creando una tendencia y mandato hacia todas las carteras ministeriales es que el nuevo MiAmbiente emita decretos ejecutivos en conjunto con el presidente y ponga como prioridad el respeto al medio ambiente, promueva el reciclaje y cree incentivos para todas aquellas dependencias que aumenten las prácticas ambientalistas, y que de paso, se vaya creando una cultura entre los funcionarios.

Es sabido que donde más conciencia hay sobre este tema es en la clase media alta por la educación y el ejemplo que se observa en países altamente desarrollados.

Es una realidad emanada de políticas públicas que los países donde la mayoría de la población disfruta de un alto nivel de vida son los que más reciclan. No tendrían ninguna razón de hacerlo; sin embargo, sus gobiernos establecen esta sana práctica para mantener un equilibrio sano en su entorno y para coadyuvar a su bonanza.

Es hora de que avancemos hacia una política ambiental si queremos acortar la brecha que nos separó del resto de los países latinoamericanos al no haber priorizado la creación de un ministerio del ambiente con anterioridad. Hacer un decreto sobre el buen uso de los desechos y la no utilización de materiales contaminantes es un inicio.