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70 AÑOS CUMPLIENDO UNA PROFECÍA

Por Mariela Sagel, Vida y Cultura de La Estrella de Panamá, 24 de junio de 2018

El 14 de mayo de 1948 el líder sionista David Ben Gurion anunció al mundo el restablecimiento del Estado de Israel, dos mil años después de haber desaparecido. Apenas unas horas después de este anuncio, seis naciones árabes atacaron al país, pues disentían de la decisión de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que permitía a los judíos recuperar la tierra de sus antepasados.  Esta guerra, llamada de independencia, duró hasta enero de 1949, y de ese bautismo de sangre Israel no solo sobrevivió, sino que prosperó y hoy es uno de los países que arrojan mayores tasas de crecimiento.  El país estaba conformado por apenas más de medio millón de sobrevivientes del holocausto, y hoy tiene casi 10 millones de habitantes.

El pasado mes de abril el embajador de Israel en Panamá, Gil Artzyeli ofreció una fiesta en el emblemático Club Hebreo, para celebrar estos 70 años, decorado con motivos típicos y locales, en homenaje al país que ha dado cabida a una gran población de hebreos que han venido de todas partes del mundo.  Artzyeli termina el otro mes su misión de 3 años en Panamá y sobre su experiencia conversamos:

MS: ¿Hubo un tiempo que cerraron la embajada aquí?

GA:  Cerramos la embajada por razones presupuestarias. No nos retiramos ya que eso hubiera sido un acto político.  Hoy en día las autoridades ven a Israel en Panamá de una manera muy diferente, como un país eje en la región, en Centroamérica, en el sentido más amplio. Esto se refleja en muchos aspectos, las relaciones bilaterales con Panamá son más amplias y profundas.

MS:  Uno de los ejes que ha impulsado su misión es el de la tecnología…

GA:  Dentro de tecnología hemos impulsado la celebración de Cybertech, en dos ocasiones, la primera en 2017 y la segunda este año y ya nos preparamos para la tercera versión, que será más amplia y durará dos días. Vamos a cubrir más temas y habrá más participación de empresas y conferencistas.  Es una parte importante de la cooperación entre Israel y Panamá.  Es un evento regional.  En Israel se celebra el más grande, en el mes de enero y otros se celebran en Tokio, Singapur, Toronto, Roma, pero el de Panamá es el único en América Latina.  Hay un concurso para innovadores porque la clave del desarrollo es la innovación.

MS: ¿Y cómo ha sido la continuidad de lo que allí se gestiona?

GA:  Hacer el primero fue muy difícil, el segundo fue más fácil pero más difícil por hacerlo más grande, pero ya tenemos el camino claro. El interés está sembrado, no hay que convencer a las empresas. La justificación de hacerlo en Panamá es que vengan de otros países a Panamá y así lo vendimos a Israel porque la primera pregunta fue: ¿por qué Panamá y dónde queda Panamá?  Pero tecnología e innovación abordan diferentes temas, como agua y agricultura.  También la educación está en este eje.

En materia de agua sabemos que las autoridades locales no están satisfechas con la situación y entienden y conocen que el manejo no es óptimo, hay mucho desperdicio, el agua ha sido como el aire por décadas, y ahora la realidad es otra, es un recurso en escasez.  No ahora mismo, pero sabemos que hay menos recursos hídricos y la demanda crece.  Hay que manejarlo de una forma adecuada.  Y no hay mejor país que Israel para compartir su experiencia porque nosotros no tenemos agua.  Por segundo año consecutivo estamos atravesando una sequía extrema y no hay una sola casa en Israel a la que le falte agua. Tenemos cinco plantas de desalinización, estamos llenando el mar de Galilea, todo con tecnología israelí. Somos el primero en el mundo en reciclar agua residual, o sea, aguas negras, aguas sucias, agua que no se puede utilizar, así como el uso de tecnología de osmosis inversa.  Se reutiliza el 85% del agua tratada.

Estamos trabajando muy estrechamente con las entidades que llevan el tema aquí, como IDAAN, el Canal de Panamá, traemos expertos, estamos compartiendo nuestros conocimientos y experiencias.  Hay 8 entidades que tienen que ver con el tema y las coordina CONAGUA.  Por lo menos ya se han puesto de acuerdo y están creando una base de datos porque cada una manejaba su propia base de datos.  Ahora se está unificando y compartiendo la información.  Hay un gran interés nacional en la materia.  Una vez culminada esta etapa, las autoridades decidirán cuál es el mejor modelo para Panamá.  Por ejemplo, desalinización no es lo más adecuado porque hay abundancia, lo que hay es que manejarla. Cae del cielo y va al mar y antes de que vaya al mar, hay que aprovecharla.  No hay país que dependa tanto del agua como Panamá.

MS: Pero el uso de esta agua reciclada, que no toda es apta para el consumo requiere acciones educativas al respecto…

GA: Parte del manejo del agua es educativo, es apreciar el agua, no tirarla.  Es como aire, fue aire por mucho tiempo, pero ya no.  Educación es importante pero también hay que darle un precio al agua, aunque sea de un centavo, ya que lo que no cuesta, no se valora.

MS: Y en el tema de agricultura, han pasado dos ministros durante su misión aquí.  ¿Se avanza en ese rubro?

GA: Me ha tocado trabajar con el ministro Jorge Arango y con el ministro Eduardo Carles y ahora le toca a él escoger la empresa que va a ejecutar el plan de establecer el primer centro de excelencia y ya ha mostrado interés en establecer el segundo.  La pelota está del lado de Panamá.  Puede ser en El Ejido o en Divisa.

Este país, por su ubicación y características y accesos a los mercados regionales puede exportar productos de calidad a todo el mundo.  En la embajada hemos construido un huerto, una casa albergue de 80 niños abandonados, dos hectáreas donde se producen tomates, pepinos, berenjenas, repollos, lechuga, culantro, etc, al lado de Tocumen, los niños aprenden a cultivar, tiene sistema de riego por goteo.  El éxito es que la gestión es de ellos, asesorados por un experto que traemos, y lo están haciendo muy bien.  Comen sano, se sienten orgullosos de lo que producen, venden el excedente, garantizan su salud, es un modelo ejemplar y el centro de excelencias va a servir como un modelo para los agricultores de Panamá.

MS: ¿Y en temas educativos?

GA: Hace tres años ofrecimos la participación de colegios en un concurso internacional de física que está en Israel en el que compiten 30 países del mundo y no había ningún país de América Latina.  Fue recibido con mucho entusiasmo por 13 colegios y el primer año lo financió enteramente la embajada y ganó el Colegio Episcopal San Cristóbal.  El segundo año lo adoptó la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senacyt) y ya va para el cuarto año.  Los niños aprenden a través de este concurso y enseñamos a los profesores a impartir la materia.

Tuvimos también unos cursos regionales de educación de primera infancia, que son vitales para la estimulación de los niños y otro de empoderamiento económico de las mujeres. Este se hizo con CINAMU.  En conjunto con la cancillería, estamos haciendo de Panamá un país que contribuye a la región.  La razón de hacerlo aquí es porque este país es un eje regional.

MS: Veo también que ha tenido gran actividad en apoyo a discapacitados

GA: Si, es un proyecto de responsabilidad social que fue apoyado con entusiasmo por la comunidad judía y consistió en la compra de 270 sillas de ruedas para niños.  Las sillas son fuertísimas, prácticas, livianas y también con diseño muy moderno (son cool).  Fueron inventadas por una pareja israelí con propósitos de ayuda humanitaria.  El entusiasmo de la comunidad fue tanto que donaron el doble, así que compramos 15 gafas para ciegos que repartimos a jóvenes entre 15 y 30 años, que les permiten leer, identificar caras.  La empresa fabricante nos dio un precio especial y seleccionamos jóvenes sobresalientes en sus estudios o en su trabajo.  Generalmente estas gafas cuestan como 5 mil dólares, pero es un aparato que le cambia la vida a personas con ceguera o visión muy escasa en su desempeño en la vida.  Estamos en contacto con la Caja de Seguro Social para ver si ellos pueden subsidiarlas, como se hace en muchos países.

MS: ¿Y de la firma del Tratado de Libre Comercio qué destaca?

GA:  El TLC va a entrar en vigor en unos meses y primordialmente va a permitir exportar a Israel productos panameños, desde café y piña e incentivar inversiones israelíes en Panamá.  Tuvimos cuatro rondas de negociaciones.  Se realizó un evento de “Panama Invest” y “Panama Fest”, que combina la mejor forma de vender al país.

MS: ¿Cómo ha evolucionado Israel en 70 años?

GA: Israel se ha transformado de ser un país de 600 mil personas a ser unos 9 millones.  Teníamos un producto interno bruto de mil dólares, y ahora estamos en casi 40 mil.  Nuestra economía estaba basada en la exportación de naranjas (que es como exportar agua) y hoy somos uno de los países más importantes en tecnología, que está en todas las actividades de los panameños: si usas computadoras con Intel, es israelí, cuando manejas y usas Waze, es israelí, si tienes manejo asistido es israelí, cuando comes un tomate cherry es de Israel.  Hoy en día los países vecinos, con los que había mucha hostilidad, colaboran con nosotros.  Estamos viviendo una época de oro en todos los ámbitos.  Es un país seguro, próspero, relevante, que tiene relaciones con la mayoría de los países del mundo.  Con India y China apenas tenemos relaciones hace 25 años.  Y hay cooperación e intercambio de conocimiento y tecnología.  Estamos trabajando en cambiar la agricultura en India.  Dar comida a 1,300 millones de personas es un reto.  Podemos hacerlo para 4 millones de panameños.

MS: Israel es el país invitado a la Feria del Libro. ¿Cómo será esa participación?

GA: Es un gran honor y aunque no voy a estar aquí para esa ocasión, pues me queda solo mes y medio aquí, tenemos todo muy bien organizado, vamos a traer autores, artistas, vamos a exponer a Israel en todos los aspectos, con la innovación y la tecnología reflejada en temas educativos, agrícolas y también vamos a exponer el judaísmo.  Será una plataforma de lujo para un gran debate.  No podemos invitar a todos los panameños a Israel, pero sí a Atlapa del 14 al 19 de agosto.  En el plano turístico tendremos gafas 3D para ver lo que ofrece el país y que más panameños nos visiten.

MS: Finalmente embajador, una de las razones por las que muchos consideran que usted ha sido exitoso en su misión en Panamá es porque está casado con una colombiana. Dicen que es muy “chévere”. ¿Así lo siente? 

GA: Ella se casó conmigo porque soy “chévere”.  Estamos terminando un ciclo de 24 años en nuestras vidas en los que hemos estado en Colombia, en México, en España, en Los Ángeles y ahora en Panamá.  Cada país tiene su idiosincrasia y es diferente.  En nombre de mi esposa y nuestros hijos, hemos pasado tres años maravillosos y llevamos parte del país con nosotros.

MS: ¿Y baila salsa?

GA: No, vallenato.

*La profecía se refiere a Zacarías 12:2 en la Biblia

LAS HIJAS DEL CAPITÁN

Por Mariela Sagel, Facetas, La Estrella de Panamá, 17 de junio de 2018

Dedicado a Pedro Pessoa e Costa, que seguro le gustará

María Dueñas no deja de sorprendernos.  Aún está viva la historia de “El tiempo entre costuras”, que la catapultó a la fama, y entre el libro que se convirtió en una exitosa serie y esta cuarta novela apenas han pasado 9 años.  “Las hijas del capitán” es un relato que no puedes soltar y te la bebes como agua de mayo desde la primera hasta la última página.

Ambientada en el New York de los años 30 y con los personajes femeninos fuertes que caracterizan sus historias, María Dueñas pone a tres hermosas hermanas, malagueñas y con carácter decidido, a entrar en un mundo para ellas desconocido y lo hacen con coraje y hasta atrevimiento.  Victoria, Mona y Luz son las hijas de Emilio Arenas, un tarambana que va por medio mundo cambiando de oficio para no aburrirse y cuando visita a su mujer la deja preñada.  En determinado momento decide asentarse en un antiguo barrio de la ciudad de los rascacielos (en una calle que ya no existe por haber cedido al progreso inexorable) donde se encuentran los españoles que en algún momento se fueron tras el destello de libertad de la antorcha que levanta la dama que está en la desembocadura del río Hudson.  Se trae a su mujer, Remedios, bastante ignorante y demasiado sumisa y temerosa y a sus tres hijas.

Las chicas están descontentas por ese traslado y se muestran arrogantes y displicentes entre sus vecinos de la calle 14, (en la parte oeste de la isla, donde viven los emigrantes tanto españoles como de otros países de habla hispana) que tratan de agradarlas.  Un accidente acaba con la vida del padre antes de que empezaran a adaptarse sus hijas a su nuevo entorno y eso cambia para siempre sus existencias.

LAS HIJAS DEL CAPITÁN

     El negocio que Emilio Arenas les hereda es una especie de fonda que se llama El Capitán y tiene muy poco éxito, por lo que sus hijas buscan un empleo supletorio que ayude a sostener la precaria economía familiar.  La muerte del padre las pone en situaciones impensables porque les ofrecen, por un lado, una indemnización de parte de la naviera en cuyos predios ocurrió el accidente, pero se les aparece un abogado italiano que les promete mayor compensación.  Las cuatro, madre y tres hijas, están confusas y apelan a una vecina, también española que vive en el mismo edificio (a la que antes ni saludaban pero que ahora, como todos, les ha tendido la mano) y llegan a conocer a una peculiar monja que además es abogada y ponen el caso en sus manos.

Mientras, Luz se emplea en una lavandería, Mona tiene trabajos eventuales como mesera para eventos de la alta sociedad y eventualmente como auxiliar de una caprichosa e insoportable dama y Victoria se queda ayudando en la fonda. Luz tiene aspiraciones artísticas y se presenta en audiciones para interpretar zarzuelas y otros bailes.  Tiene mucha gracia y atractivo y llama la atención. La más avispada es Mona, que en cierta ocasión conoce, por esas cosas del destino, al Conde de Covadonga, el príncipe de Asturias Alfonso de Borbón y Battenberg, que renunció a sus derechos sucesorios en 1933 y se casó con una cubana.  En esos meses estaba separado de su mujer y vivía en el Hotel St. Moritz, mientras estaba en Nueva York.  Mona no tenía ni idea de quién era, ni mucho menos los tejemanejes de los ricos y nobles de su país.  Solo una tarjeta de presentación guardó cuando ayudó al expríncipe en una caída.  Un hombre de cristal, afectado de hemofilia y más solo que la luna en un hervidero de pasiones.

Las hijas del Capitán

Se hacen inseparables de Fidel, el hijo del propietario puertorriqueño de una funeraria que trabaja en el negocio del padre y que aspira a ser cantante de tango y emular a Gardel.  En Luz se van fortaleciendo sus dotes artísticas y hace audiciones con no tan confiables personajes del espectáculo.  Como son de impecable factura y muy hermosas, más de uno sueña con ellas.  Los desenlaces de sus aventuras bien valen un maravedí por cada página de lectura.

Van adentrándose en la ciudad, adoptándola, caminándola (la noche que Mona conoce al Conde de Covadonga le tocó caminar en diagonal 58 cuadras, sin hablar inglés y sin tener idea de por dónde pasaba).  Victoria se casa con un vendedor de habanos que le dobla la edad y se muda a Brooklyn.  La madre piensa que así estarán más domables las marisabidillas de sus hijas, pero el matrimonio no termina en tragedia porque a Luciano, el marido, lo mata el abogado que pretende defenderlas ante la naviera.  Ocurren las cosas más inverosímiles cuando ellas intentan reformar la triste y lúgubre fonda que estableció su padre y hacer una especie de night club, con actuaciones de Luz y de Fidel.

Mona se empata con Toni Carreño, un tipo que se dedica a oscuros negocios, prohibidos en esos tiempos, gracias a que Luciano, el marido de Victoria, conoció a su padre, que vivía en Tampa.  Son de ascendencia cubana y con el atrevimiento que da la ignorancia, llegan a visitar al conde para pedirle que vaya a la noche de apertura de “Las hijas del Capitán”.  Inmerso en la soledad e impedido por su frágil salud, el ex príncipe de Asturias los invita a cenar (Toni les consigue a Luz y a Mona unos vestidos de ensueño, pero ellas no tienen maneras en la mesa).  Con las pasiones entre los republicanos y los monárquicos a flor de piel, la cena termina en un motín que hacen los empleados del restaurante que se oponen a la presencia del monarca en el exilio.  Toni acaba trabajando como asistente del Conde y abandona sus negocios turbios.  La inauguración del local nunca tiene lugar.  Y de allí siguen muchos sucesos impensables pero fascinantes.

MARIA DUEÑAS

Nacida en Puertollano, Ciudad Real, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, en 1964, María Dueñas tiene 9 años de estar disfrutando de las mieles de la fama, desde que su “opera prima”, “El Tiempo entre costuras”, fue publicada.  Posteriormente fue llevada a serie de televisión por Antena 3 y ahora se puede ver también en Netflix.  Obtuvo su primer galardón por ese libro, que ha sido considerado un fenómeno literario (Premio Ciudad de Cartagena de Novela Histórica) y al año siguiente, 2010, le concedieron el de Cultura 2011 de la Comunidad de Madrid, categoría Literatura.

Ejerció de profesora titular de filología inglesa en la facultad de Letras de la Universidad de Murcia​ y vive en Cartagena. Su tercera obra, “La Templanza”, que fue el libro más vendido en 2015, el año que salió, también está siendo adaptado para televisión.  El segundo libro de la escritora, “Misión Olvido”, salió a la venta en 2012 y para muchos fue una decepción, pero para mí fue de gran valor porque rescata historias de las misiones españolas que se establecieron en California.  Es una de las máximas exponentes de la novela histórica.

Sus obras tienen la constante de enaltecer a las mujeres que protagonizan sus historias y son un tributo a ellas, que resisten cuando los vientos soplan en contra. Y en este caso, un homenaje a los hombres y mujeres valientes que viven la aventura incierta y siempre épica de la emigración.

María Dueñas estuvo en Panamá en 2015 presentando su libro “La Templanza” en la Feria Internacional del Libro de Panamá y su interlocutor fue nada menos que Jorge Zepeda Patterson, escritor mexicano, ganador del Premio Planeta de 2014, y esa fue una de las veladas más inolvidables de la que han disfrutado los amantes de la literatura en nuestro país.

 

 

 

LO QUE TENEMOS QUE APRENDER DEL MUNDIAL

Por Mariela Sagel, El Siglo, 11 de junio de 2018

En medio de la fiesta futbolística que inicia esta semana en el país más grande del mundo, hay lecciones que aprender de toda esta invasión mediática a la que nos tienen sometidos.  Para muchos la simbología les parecerá algo extraña, porque cada país tiene elementos identificatorios que lo caracterizan.  Se han escogido las cúpulas en bulbos, generalmente con cinco torres y circunscritas por campanarios y alas radiantes.  De las más representativas de ese período moscovita central y tardío son las Basílicas de San Basilio, que está en la Plaza Roja, al lado del Kremlin, y la Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada, ubicada en San Petersburgo, donde asesinaron al zar Alejandro II en 1881.  La primera fue construida por decisión e instrucción de Iván el Terrible para su jubileo, el primero que ostentó el título de Zar desde 1547.

Ojalá que todos los que se animan a ir a Rusia para esta copa mundial de fútbol vayan a visitar todos estos monumentos que dan fe de la enorme riqueza y la desproporcionada desigualdad que había en el pueblo ruso, lo que llevó, en parte, a que la población se alzara en contra de la estrafalaria corte zarista y buscara para ellos mejores condiciones de vida.  El año pasado se cumplieron 100 años de la revolución rusa y es interesante ver y entender por qué se dieron unos hechos que cambiaron al mundo y la forma de hacer política.

Otro símbolo que están usando en la publicidad del campeonato mundial es el de las “matrioshkas”, que son un conjunto de muñecas tradicionales creadas en Rusia en 1890. La más grande se va abriendo por la cintura, estando hueca en su interior, y dando cabida a una idéntica, y así se van sucediendo. Pueden ser la cantidad que uno imagine pero deben ser un número impar.  Están pintadas con los colores típicos del país en laca y confeccionadas de madera balsa.  Son un excelente recuerdo de ese gran país.

RÉQUIEM POR LOS FAMOSOS

Por Mariela Sagel, Facetas, La Estrella de Panamá, 3 de junio de 2018

Mañana 4 de junio se cumple un año de la muerte del escritor español Juan Goytisolo, ocurrida en Marrakech, Marruecos, a los 86 años. En ese país árabe, en el norte de África, fue enterrado en el cementerio de Larache, una localidad próxima a Tánger, la ciudad puerto que une dos mares y dos continentes, el Mediterráneo con el Atlántico y Europa con África.

Goytisolo es considerado uno de los mejores narradores de la generación del 50 y ganó varios premios en su larga y productiva vida intelectual, como el Premio Nacional de las Letras Españolas (2008) y el Premio Cervantes (2014), entre muchos otros.  Nacido en Barcelona y educado en instituciones católicas, cultivó varios géneros, como el ensayo, la novela, los reportajes, literatura de viajes y las memorias.  Desde los catorce años escribía novelas, pero no fue hasta que tuvo 23 que publicó la primera, “Juego de manos”, misma que fue adaptada al cine en Italia.

Juan Goytisolo

Desde mediados de la década de los 50 se trasladó a vivir a Francia, donde conoció a su esposa Monique Lange, y fue asesor de la prestigiosa editorial Gallimard. Fue un referente de la literatura española desde todas las ópticas, un intelectual a carta cabal y a partir de los años 60 se enamoró del mundo árabe, e inició un análisis crítico de la civilización occidental, plasmada sobre todo en ensayos.

En el año 2012 dijo categóricamente que no iba a escribir más porque ya lo había escrito todo, pero se decantó por la poesía, y de esa época hay varios poemarios y también ensayos.  Sus relatos de viaje son exquisitos y muestran facetas de las ciudades de las que escribe que nadie se imagina.

PHILLIP ROTH

     Tratándose de réquiems de escritores famosos, el pasado 22 de mayo murió en la ciudad de New York un eterno aspirante al Premio Nobel de Literatura, el estadounidense Phillip Roth.  Mayormente conocido por sus novelas, también cultivó la ensayística y los cuentos.  Era de origen judío, pero prohibió que durante sus funerales se realizaran rituales religiosos.  Su muerte ocurrió a los 85 años.

Se le considera el novelista más dotado de su generación y era, a su vez, un voraz lector.  Que quede claro que no todos los escritores leen mucho, y no todos los lectores son escritores, pero para él era primordial la lectura y el aprendizaje que deviene de ella.  A raíz de su muerte hemos podido conocer sus encuentros con escritores famosos por la inmensa curiosidad que sentía en conocer los motivos que tenían otros como él para escribir. Juan Cruz, en El País, relata el encuentro que tuvo Roth con Milán Kundera en París, y la primera pregunta que le hace al escritor menos locuaz del mundo es: “¿Cree que llegará pronto la destrucción del mundo?” A lo que ese escritor de la risa, la levedad y el silencio le responde: “Depende de lo que entienda usted por pronto”.

Phillip Roth

Fue un escritor que jugó a cotas extremas con el sentido del humor, traslucía una ironía descarnada hacia los judíos y la sexualidad era un argumento en su narrativa de ficción.  Como muchos escritores, ejerció de periodista y son memorables sus entrevistas y reportajes.

De las obras más memorables de Roth, y por las que se le conoce mayormente están “El lamento de Portnoy”, “Pastoral Americana” y “La conjura contra América”, entre más de 25 novelas.  Publicó memorias y antologías y ocho de sus novelas fueron adaptadas al cine.  Recibió el Premio Príncipe de Asturias en 2012 además de otros importantes galardones como el Pulitzer y varios de los que otorga el PEN Club.

Igual que Goytisolo, y el mismo año, 2012, anunció que dejaba de escribir, y su última novela fue “Némesis”.  Vale la pena repasar “El oficio. Un escritor, sus colegas y sus obras”, publicado en el año 2001, es una obra antológica donde relata sus encuentros con grandes escritores. En inglés este libro se llama Shop Talk.

El Premio Nobel le fue esquivo, todos los años estaba en las quinielas de los posibles ganadores. Se marchó sin que se lo concedieran y tal parece que este año no se entregará por razones de malos manejos de la Fundación Nobel en el tema literario.

TOM WOLFE

El llamado padre del nuevo periodismo murió a los 87 años el 14 de mayo en la capital de los rascacielos, New York.  Fue una figura icónica de la cultura pop de los años 60 y vestía unos trajes blancos que le daban un toque personal que eran difíciles de emular.  En una última entrevista que dio al ABC dijo que “el periodismo te vuelve más valiente de lo que eres”.  Su desenfado y acrobacias contextuales le otorgaron un sitial en la narrativa, además de que se hizo millonario con sus novelas, la más famosa de ellas “La hoguera de las vanidades”, publicada en 1987.

Tom Wolfe

Wolfe había nacido en Richmond, Virginia, que se considera parte del sur de los Estados Unidos, y estudió literatura y periodismo, pero cuando estaba a punto de entrar en la lista de desempleados para recibir el seguro pertinente tuvo un golpe de suerte al hacer una crónica sobre fanáticos de automóviles para la revista Esquire que su editor le publicó íntegra, sin editar, 49 páginas con detalles insólitos.

Otro de sus grandes momentos ocurrió cuando el afamado pianista Leonard Bernstein, autor, entre otros, de West Side Story y casado con una hermosa actriz costarricense, organizó una fiesta a la que acudió la alta sociedad newyorkina en honor de los Black Panthers, un grupo radical de resistencia afroamericana.  Los Black Panthers (Panteras negras) llegaron a ser un partido político y entre sus miembros se destacaba Angela Davis.  A pesar de ser considerados una guerrilla urbana, impusieron elegancia y moda, lo que los hacía distintos a los típicos muchachos del ghetto.

Este peculiar coctel ofrecido por Bernstein fue el motivo de una crónica de Wolfe que lo catapultó al estrellato porque, además, se coló en la fiesta.  El New York Magazine publicó seis meses después las 25 mil palabras de su texto Radical Chic y le dedicó un número especial con tres mujeres con puños negros en portada y un título irónico: Free Leonard Bernstein!

Portada del New York Magazine que publicó la crónica “Radical Chic” de Tom Wolfe

Su escritura estaba llena de onomatopeyas, que se definen como “la imitación que se hace de sonidos reales a través del lenguaje y, asimismo, el término designa a la palabra que resulta de la mencionada imitación de los sonidos y que terminará por emplearse para denominarlos”.

Wolfe fue un transgresor y un representante de la contra cultura, que tuvo sus etapas, desde ser un liberal confeso para declararse posteriormente admirador de George W. Bush, por quien votó para su reelección.  Quería reivindicar a Honoré de Balzac y llegaron a apodarlo “el Balzac de Park Avenue”.  Rechazó entrar a la Universidad de Princeton a estudiar y lo hizo en una de menor prestigio.  Es un referente importante para el periodismo que practicó donde siempre estuvo presente el uso de ese oficio en la literatura.  “Creó un periodismo nuevo para un país transformado por los disturbios raciales y la guerra de Vietnam. Sus artículos buscaban deslumbrar al lector y bebían del habla de la calle. No eran análisis fríos sino perfiles de excéntricos, historias de pequeñas venganzas, sátiras de las inseguridades que todavía hoy quitan el sueño a las élites de Nueva York”, escribió Eduardo Suárez en la revista Letras Libres de México.

“LOS DIVINOS” DE LAURA RESTREPO

Por Mariela Sagel, Facetas, La Estrella de Panamá, 27 de mayo de 2018

Hace año y medio un crimen atroz conmocionó a Bogotá, a Colombia y al continente entero.  Se trataba del secuestro, violación y asesinato de una niña indígena que perpetró el arquitecto bogotano, de clase alta, Rafael Uribe Noguera.  Yuliana Andrea Samboní, de apenas 7 años era de una familia de los desplazados por la violencia.  Esto ocurrió el 4 de diciembre de 2016, en el barrio marginal Bosque Calderón y los vecinos se alzaron y los gobernantes no pudieron proteger al chico de mamá y casi lo linchan.

Ese crimen enfrentó, según las noticias, las dos Colombias, la de las clases pudientes, que evaden la justicia comprando los que la administran, y los desplazados y pobres –que hay muchos en ese país – y el mismo presidente Juan Manuel Santos pidió que se investigara de manera expedita.  Se sospechó que los hermanos del sicópata, Francisco y Catalina estaban involucrados y el conserje o guardia de seguridad apareció muerto unos días después, aparentemente se suicidó.  El juicio se celebró, condenando a Rafael Uribe Noguera a 58 años de cárcel, y los padres de Yuliana se regresaron a su pueblo para nunca más regresar a la capital.  Su madre estaba embarazada de siete meses y durante el funeral de la pequeña se desmayó dos veces.

Laura Restrepo, ganadora del Premio Alfaguara con su obra “Delirio” en el año 2004 y autora de diez novelas, acaba de publicar “Los Divinos”, un libro que relata de una manera magistral el aberrante secuestro, abuso y asesinato de Yuliana Samboní.  Restrepo ganó el Premio Sor Juana Inés de la Cruz en 1997, que otorga la Feria Internacional del Libro de Guadalajara a historias escritas por mujeres por la novela “Dulce compañía”

LOS DIVINOS

     Así se titula su última novela, la primera que publica desde 2012 y se sintió impactada por la tragedia que conmocionó a toda la sociedad colombiana.  La ubica en Bogotá, en el ambiente de los privilegiados de la clase alta, que tienen de todo y que, siendo profesionales, se entregan a toda clase de desafueros.  La novela lleva un ritmo trepidante y no es hasta más allá de la mitad que va entrando en materia del secuestro y abuso de la niña.

Portada de Los Divinos

Laura Restrepo se revela en esta nueva novela como una escritora con muchísimo bagaje cultural, cuajada en el oficio periodístico y como estuvo involucrada en política y sufrió un exilio forzoso, es muy crítica de las clases pudientes colombianas, llenas de códigos de estatus y desprovistas de prejuicios.  También utiliza de manera preciosista el lenguaje, sobre todo el coloquial, y el humor al grado máximo, haciendo que un tema tan duro y escabroso se haga interesante y no horrorice más de lo necesario.

Los personajes de “Los divinos” son cinco amigos que vienen juntos desde la secundaria.  Cuatro de ellos son exitosos profesionales y el quinto, que es el protagonista, un maniático de la soledad, traductor y soltero.  Sus sobrenombres son de lo más sintomáticos, “El Muñeco” (que es el asesino), el Duque, Tarabeo, El Píldora y Hobbo, el que narra.  De esos sobrenombres derivan otros: El Muñeco es alias Kent, Milindo, Dolly-boy, Chucky.  El Duque es alias Nobleza y Dux.  Tarabeo es también Táraz, Taras Bulba y Rexona, entre otros; El Píldora es Piluli, Pilulo y Gorila, y el Hobbo es el Hobbit y Job.  Se llamaban a sí mismo los Tutti Frutti, y tenían unas formas de hablarse y comportarse muy particulares e hilarantes.

Los juegos de palabras con formidables, los retos intelectuales entre el Hobbo y El Píldora son a punta de versos. Hobbo está enamorado de la novia del Duque, pero nunca se lo dice.  Tarabeo está casado, pero tiene una “polverita” (un departamento para sus aventuras) y El Duque tiene una finca fastuosa donde a veces se reúnen los Tutti a jugar al póker.

Así se lleva la historia, con idas y venidas, juergas y bromas, puro hedonismo, con la advertencia de la novia del Duque de que El Muñeco estaba actuando raro, estaba obsesionado con un juego y que todo indicaba que algo iba a pasar, muy al estilo de “Crónica de una muerte anunciada” del Nobel García Márquez.  Cuando ocurre el fatal desenlace, uno de los amigos trata de ayudar a El Muñeco a huir del país, lo que no logra, y otro le pide al Hobbo –sin decirle el lío en que se metió su compañero de juergas – que borre de la computadora del asesino toda evidencia, que elimine los archivos que contengan pornografía.  Con la paciencia de Job el traductor se dedica a quitar fotos y videos no sin que antes vaya en ascenso su sorpresa de cuánta degeneración hay en esa Mac que le pidieron limpiar.  Cuando llega a las imágenes de niñas, queda horrorizado de que su amigo, El Muñeco, el niño de mamá, exitoso, bello, corpulento, esté metido a pederasta.  Y entonces le suena la campana: lo llama su hermana desde Australia para decirle que están buscando al Muñeco porque unas cámaras de seguridad lo vieron llevarse a la niña, que había sido reportada por sus familiares.  Hobbo es distraído y ensimismado y no se da cuenta de lo que pasa a su alrededor.

De allí en adelante no puedes soltar el libro y Laura Restrepo logra, a partir de un crimen que aconteció y estremeció a la ciudadanía, construir una ficción, pero una punzante, que revela el oscuro andamiaje que habían tejido los Tutti Frutti.  Las vidas de la mayoría de ellos los va llevando, de manera inexorable, al camino de la transgresión intolerable. El más cercano a Hobbo, el Píldora, se suicida por lo que tuvo que hacer para proteger al Muñeco, personificando así al celador del edificio donde se perpetró el crimen.

La crítica ha dicho del libro que “Los Divinos” es un extraordinario ejercicio de comprensión y reinterpretación de los hechos, además de un relato perturbador contra el feminicidio.  “En esta novela, la autora trasciende el crimen narrado para llegar, a través de él, hasta los recovecos más oscuros de toda una cultura”.

LAURA RESTREPO

Su obra ha tenido una constante que no incluye esta recreación de un crimen tan espantoso, pero ha estado siempre vinculada con la política y los movimientos sociales en varios países.  Se graduó de Filosofía y Letras en la Universidad de los Andes y tiene un post grado en Ciencias Políticas.  Ha sido profesora de literatura en la Universidad Nacional y del Rosario y posteriormente se activó en los temas políticos.

Laura Restrepo

Su activismo lo inició en su tierra natal, pero lo continuó en España, y siguió en Argentina, donde trabajó en la resistencia contra el gobierno militar.

Es una mujer muy sensible a la pobreza, la injusticia, la desigualdad y los abusos de poder que afectan a los más vulnerables, que generalmente son las clases bajas, los niños y las mujeres.  Se dedicó al periodismo y ha participado en zonas de guerra, viajando a lugares en conflictos, como el tiempo que estuvo entre Nicaragua y Honduras, a fin de escribir sobre las guerras entre los Sandinistas y los Contra.

Gabriel García Márquez fue su mentor en la revista Semana, donde lo conoció (ella estaba encargada de los acontecimientos políticos nacionales e internacionales) y formó parte, en 1983, de la Comisión de Paz, Diálogo y Verificación que debía negociar un acuerdo en el Movimiento M-19.  Se vio forzada a emigrar por las situaciones que vivió y de su experiencia es el libro reportaje “Historia de un entusiasmo”.  Vivió en México y trabajó en La Jornada y la Revista Proceso, viajando constantemente para sensibilizar a los diferentes países de que se volvieran a abrir los procesos de negociación para lograr la paz en Colombia, que le es tan esquiva.

De su narrativa se han expresado elogiosamente José Saramago, Gabriel García Márquez, Harold Bloom y ha tenido importantes reseñas en The New York Times Book Review. Sus novelas han sido traducidas a más de veinte idiomas.  Publica regularmente en el diario El País de España y da clases en la Universidad de Cornell, en el estado de Nueva York.

UNA EXPOSICIÓN DE DELACROIX EN EL LOUVRE

Por Mariela Sagel, Facetas, La Estrella de Panamá, 20 de mayo de 2018

      Desde el 29 de marzo y hasta el 23 de julio se muestra una magnífica retrospectiva del pintor francés Eugène Delacroix en el Museo del Louvre, que no es un asunto menor ya que la última que se organizó en torno a este genio pictórico fue en 1963, cuando se cumplía un siglo de su muerte.  La exposición, que tiene unos 180 cuadros, de lo más representativo de su obra y que se une con el hilo conductor de los momentos históricos que le tocó vivir al artista, se ha hecho en conjunto con el Metropolitan Museum of Art de la ciudad de New York.  Es un gran tributo a su carrera, que inició como exponente de los famosos salones que se realizaban en los años 1820 hasta las pinturas -menos conocidas- que estuvieron inspiradas en el misticismo religioso y paisajes.  Se puede apreciar en ellas la permanente tensión que siempre existió en su interior para mantener su individualidad y a la vez seguir los pasos de los maestros flamencos y venecianos de los siglos 16 y 17.

Durante el recorrido de la exhibición seguramente encontraremos respuestas a las preguntas que nos surgen por su larga y prolífica carrera y podremos apreciar facetas que atisbaban en sus cautivadoras manifestaciones artísticas: trotamundos e investigador, escritor culto y exquisito, dibujante meticuloso a la vez de curioso y crítico de las realidades que enfrentaba, y que estaba, hasta cierto punto, obnubilado con su fama, a la que se dedicaba por entero.

UNA REIVINDICACIÓN TARDÍA

      Leí en un artículo en El País, del crítico Alex Vicente, publicado en los días en que estuve visitando la exposición en el Louvre, que el director del departamento de pintura del museo parisino, Sébastian Allard y comisario de la exposición, declaró que a Delacroix se le conoce en forma fragmentaria, ya que pasada la primera década de su carrera artística, durante la cual produjo algunos de los cuadros que lo catapultaron a la gloria, el resto de su producción es desconocida y también incomprendida.

Faltaba un relato que diera unidad al conjunto de su producción”.

En el panel de bienvenida a esta gran muestra se lee “¿Qué queda por decir de uno de los artistas más aclamados de los últimos siglos, cuyos lienzos figuran entre los más visitados en esta misma pinacoteca, y cuya influencia parece extenderse de Monet a Van Gogh y de Cézanne a Picasso?”  Los esfuerzos por reunir estos 180 cuadros han valido la pena porque en su recorrido podemos apreciar el inmenso talento del francés que quedó fascinado con Tánger y que expresó del puerto marroquí al descubrirlo: “Vengo de recorrer la ciudad.  En este momento soy como ese hombre que sueña y ve cosas temiendo que se le escapen”.  Su obra, a partir de ese encuentro con el paisaje tangerino, sufrió una transformación innegable.  Hay una Galería Delacroix en la Rue La Liberté, que sube hacia el Gran Café de París, casi enfrente al mítico hotel El Minzah.  Estaba de paso en un viaje con el Conde de Mornay, entre enero y julio de 1832 y recalaron, entre otros lugares, en Sevilla y Argelia, además de Marruecos.  No llevaba un proyecto artístico definido, pero buscaba renovar su inspiración. En la cúspide de su fama, como solo lo pueden hacer los grandes genios, reinventa toda su experticia y se pone a pintar “cuadros de comedor”, —a juicio de uno de sus más fervientes admiradores, el poeta y ensayista Charles Baudelaire —bodegones y composiciones florales tan tétricas que nadie compra.  Pinta también duelos ecuestres que parecen traducir sus conflictos interiores, “pinturas religiosas repletas de figuras patéticas y cuadros a medio camino entre la realidad histórica y la ficción de la literatura más culta, denostados por el público de su tiempo”.

Cuadro de Delacroix con influencia árabe

LA EXPOSICIÓN

En unos pocos metros cuadrados se pueden apreciar los gigantescos lienzos del pintor, que fue considerado genio antes de su muerte y que alcanzó la fama muy temprano:  La barca de Dante, La matanza de Quíos y la famosísima “La Libertad guiando al pueblo”, un gran fresco sobre la Revolución de 1830 que pintó solo unos meses después de que se produjeran los hechos, vinculando la actualidad política a la pintura histórica.  El gobierno burgués de esos años consideró el cuadro demasiado vehemente y lo destinó a los sótanos del Louvre y no fue hasta cuarenta años más tarde, durante la Tercera República, que el gobierno napoleónico lo convirtió, junto a los otros tres, en íconos, ya que estaban sedientos de nuevos talentos. “Durante los primeros años de la Restauración, de manera paradójica, se tomaron más riesgos que bajo el Imperio. Los museos franceses se quedaron sin los cuadros expropiados durante las campañas del ejército. Y ese hueco se llenó con el arte contemporáneo”, explica Allard.

La libertad guiando al pueblo

En sus años de juventud, en los que participaba en los salones parisinos, Delacroix se impuso por encima de otros pintores como representante de la nueva pintura francesa.  Muchas veces la crítica se dividía en las opiniones sobre el artista: unos se escandalizaban, como lo hicieron ante el cuadro “La muerte de Sardanápolo” y las descripciones de objetos, telas, joyas y cuerpos mestizos, que se unen en un suicidio orgiástico.  Hasta uno de sus colegas envidiosos lo acusa de “masacrar la pintura” por el uso indiscriminado de los colores carnales y los exuberantes claroscuros.  Baudelaire, siempre avanzado en sus valoraciones artísticas, lo llamará, ante esos ataques, de “excelente dibujante, prodigioso colorista y compositor ardiente” capaz de producir “una mezcla admirable de solidez filosófica, ligereza espiritual y entusiasmo ardiente”.

La muerte de Sardanápolo

Se definía a sí mismo como romántico y, según Allard, decía que “Si entendemos por romanticismo la libre manifestación de las impresiones personales y la repugnancia por las recetas académicas, entonces debo confesar que no solo soy romántico, sino que ya lo era a los 15 años”.

En la segunda mitad de la muestra, que es también la de su trayectoria, está lo más interesante y lo menos conocido.  Allí es donde están los “cuadros de comedor”, arreglos florales y escenas ecuestres que no fueron del total agrado del público.  Como cualquier genio que vive para contarlo, el artista francés se pasó el resto de su vida, que fue larga y productiva, haciendo todo lo contrario a lo que se esperaba de él.  Se dedica a la experimentación, y “reafirma su singularidad y su originalidad confiando en la fuerza expresiva de su pintura”.

Sus cuadernos, diarios y correspondencia de viaje son parte importante en esta retrospectiva, por ejemplo, la amistad que mantuvo a través de cartas con el compositor polaco Chopin.  Para los comisarios de la exposición ha sido el artista “que más escribió”.  Los bocetos de su gran pintura decorativa para edificios como el del Senado y la Asamblea también son parte de esta exhibición.

La exposición cruzará el Atlántico al finalizar su tiempo en el Louvre con algo menos que los 180 cuadros exquisitamente reunidos para ser vistos en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, el otro brazo ejecutor de esta muestra. A Delacroix se le considera a la par de Picasso, el otro gran pintor elevado a la categoría de genio.  El propio artista resumiría su misión como en una que consistía en enfrentarse a “la infernal comodidad que proporciona la brocha”.

“LA FRÍA EXACTITUD NO ES ARTE”

En su etapa madura, el artista desdeñó la nueva moda surgida de la mano de una nueva generación de pintores realistas, a los que encabezó Courbet, a quien Delacroix llegó a acusar de crear obras “vulgares e inútiles”. Para Delacroix, copiar la realidad no servía estrictamente de nada. “Todo el mundo visible es solo un almacén de imágenes y signos a los que la imaginación concede un lugar y un valor relativos. Es una especie de alimento que uno debe digerir y luego transformar”, reza otra de las frases de su diario. “La fría exactitud no es arte. El ingenioso artificio es el arte en su conjunto”.

CAPITALES SIN RASCACIELOS

Por Mariela Sagel, El Siglo, 14 de mayo de 2018

       La capital de los Estados Unidos, Washington, es una magnífica ciudad en cuyo centro no están presentes los rascacielos.  Su trazado fue responsabilidad del arquitecto Pierre Charles L’Enfant, de origen francés, que combatió en la guerra de independencia junto a las tropas del General George Washington. Una vez adoptó su nuevo país se cambió el nombre a Peter. El mismo general Washington le encargó el diseño de la capital, cuyos planos los empezó en 1791.

El concepto empleado por L’Enfant es similar al que tiene la ciudad de París, de cuyos monumentos salen en forma radial las avenidas principales.  Los puentes tienen sendas esculturas a cada lado y son de constitución muy fuerte, generalmente son de piedra y en su momento representaron un reto estructural para poder cubrir la luz que había entre orilla y orilla del Río Sena.

Paris, al igual que Washington, no tiene rascacielos que contaminen su belleza, sino en la periferia.  Su diseño original fue responsabilidad de Georges-Eugene Haussmann, que fue senador durante el gobierno de Napoleón III.  A pesar de haber estudiado derecho, Napoleón le encargó la ambiciosa renovación de la ciudad luz, la que empezó en 1852. Su principal motivación era crear una ciudad con calles más seguras y en su momento, como todos los genios incomprendidos, lo criticaron por construir el Paris moderno y olvidarse del antiguo.  Su gestión incluyó una mejoría en la salubridad y los servicios públicos y la adaptación de los nuevos y modernos medios de transporte, como eran el tranvía, los coches y eventualmente, los automóviles. Muchas ciudades del mundo tienen influencias “haussmannianas”, como Londres, Viena, Florencia, Bruselas y hasta Moscú.

Estos ejemplos, de las capitales más famosas y posiblemente más hermosas del mundo, demuestran que las ciudades bien trazadas, con estilo, que respetan su historia, son las más atractivas y las que demuestran que la proliferación de rascacielos no es necesariamente sinónimo de prosperidad.

 

JAVIER MORO Y “MI PECADO”

Por Mariela Sagel, Facetas, La Estrella de Panamá, 6 de mayo de 2018

El escritor español Javier Moro, que en 2011 ganó el Premio Planeta con “El imperio eres tú”, novela histórica que relata el reinado del emperador Pedro I de Brasil y IV de Portugal, vuelve a sorprendernos con su última novela, acabada de salir, “Mi pecado”, sobre la vida de Conchita Montenegro, una actriz vasca que en los años ’30 triunfa en Hollywood y tiene amores con los más importantes galanes de la época.

El libro salió a la venta el 5 de abril, pero a fines de febrero recibió el Premio Primavera de Novela, de la editorial Espasa, dotado con 100 mil euros. Yo estaba en Madrid y había hablado con Javier el día antes de recibir el premio y justo estaba leyendo un libro de una periodista, también española, Carmen Ro, titulado “Mientras tú no estabas” que trataba de la vida de la actriz.  Le dije a Javier sobre la coincidencia y después leí que se había formado una polémica en torno a unas declaraciones que él había dado al recibir el premio, ya que desconocía de ese otro libro.

Mi pecado

Al terminar de leer “Mi pecado”, que me hizo llegar el autor como lo ha hecho con sus libros anteriores, puedo decir, sin temor a equivocarme, que su libro no tiene nada que ver con el otro.  El de la señora Ro trata se enfoca en los años de Conchita en Hollywood, pero desde el recuerdo de un enamorado perdido que ella tuvo, que ya está en sus últimos días, y la recuerda con todas sus extravagancias, compartiendo esos recuerdos con una joven que, para paliar su depresión por una ruptura amorosa, va a leerle a los ancianos. El personaje no es la actriz sino el anciano y la chica. Ni asomo de la rigurosidad de la investigación de Javier Moro y, sobre todo, de los acontecimientos posteriores que vivió la actriz, a la que llamaron la Greta Garbo española.  Esos hechos son primordiales para entender la trascendencia de Conchita y que sea una referencia histórica que, además de haber llevado una vida glamorosa y excéntrica, llena de amores y desamores, también fue un eje fundamental en los acontecimientos políticos de la II Guerra Mundial y la dictadura de Francisco Franco.

UNA POLÉMICA DE PELÍCULA

Apenas Javier Moro recibió el premio se desató una polémica en torno a un libro que todavía no había salido.  Los más aguerridos periodistas y opinadores le cayeron encima por haber ignorado el libro de Carmen Ro, sin siquiera haber leído “Mi pecado”.  Yo le insistía a Javier que siempre que hay polémica, los libros se venden más y la historia se vuelve más interesante. Él debería saberlo porque su libro, “El sari rojo”, publicado en 2006, que narra la vida de Sonia Gandhi, fue prohibido en India sin que ningún miembro de la familia Gandhi lo leyera.  La imagen del escritor fue quemada y sus otros títulos también.  No fue hasta hace tres años, en 2015 que, cuando los Gandhi fueron desplazados del poder, Javier Moro volvió a Nueva Delhi y en menos de un mes le rindieron honores y firmó contratos para que su libro fuera traducido a varios de los dialectos que se hablan en ese inmenso país y se publicaron millones de ejemplares.

“El sari rojo” trata a Sonia Gandhi con benevolencia y hasta con inmenso respeto, no había ninguna razón para que los miembros del Partido del Congreso Indio, de la dinastía Nehru-Gandhi, se ofendieran por lo novelado en el libro.  Pero victimizaron al autor y el resultado ha sido que ahora más indios han leído sobre la nuera italiana de Indira Gandhi.

El escritor español Javier Moro

Lo mismo está pasando con éste, aunque repito, uno no tiene ni remotamente comparación con el otro, porque se abordan desde dos enfoques diferentes.  “Mi pecado” lleva el título de un perfume que el gran amor de la vida de Conchita Montenegro, el actor británico Leslie Howard, le regalaba y es de la casa Lanvin, lanzado en 1924.

UNA HISTORIA FASCINANTE

     Javier Moro es un maestro en la técnica de novelar historias.  Lo hace con elegancia y cadencia, que son importantes a la hora de leerlo.  Sus capítulos son cortos y sus párrafos también y describe los ambientes y los personajes con preciosismo y meticulosidad. Él mismo vivió en Hollywood durante cinco años así que conoce los escenarios donde lo llevó la investigación sobre la diva española.

En el caso de Conchita, ella se va a Estados Unidos con su hermana Justa para perseguir una carrera de actriz en el Hollywood que tiene que adaptarse a la transición del cine mudo al sonoro, y a una industria que para sobrevivir en medio de una crisis económica que arrasó al mundo, vive en una burbuja de derroche y fiestas estrafalarias.  Conchita aprende rápido el inglés (ya hablaba francés pues tenía un show de baile en París antes de su aventura hollywoodense) y su fuerte carácter e impactante físico le ganan el respeto y los favores de los más importantes directores del momento.

Fue famosa porque no se dejó besar por Clark Gable, porque se hizo amiga de Charles Chaplin y Greta Garbo, así como por haber sido la obsesión de jóvenes actores (o aspirantes a serlo) que en ocasiones tomaron revancha contra ella cuando los despreciaba.

A pesar de sus devaneos amorosos, su corazón quedó prendado de Leslie Howard, que estaba casado y no pretendía dejar a su familia y le llevaba veinte años.  Sufría de ansiedad que la llevaba a comer en forma descontrolada para después provocarse vómitos (bulimia) y rechazaba cualquier connotación a que se le viera como una artista latina, no anglosajona.

Conchita era además muy buena amiga, buena hija y buena hermana.  Mantuvo sus vínculos familiares intactos a pesar de las distancias y las formas tan complicadas en que se tenían que comunicar de un continente a otro.  Se casó, cuando su meteórica carrera de artista estaba en la cúspide, con el marido de su mejor amiga después que ella murió en un lamentable accidente de auto, y se fue a vivir a Brasil. Él era un actor brasileño y su matrimonio no duró mucho y ella se volvió a Madrid, donde conoció a un diplomático con el que conspiró contra los nazis y contra Franco.  Era su prometido cuando Leslie Howard reapareció en su vida, con una misión importante que le encomendó Winston Churchill.  Gracias a esa coyuntura, se logró que Franco declarara la neutralidad de España en la II Guerra Mundial.

Mi pecado” es un libro fascinante, sus descripciones de las fiestas del Hollywood de ese tiempo, de los encuentros amorosos de Conchita y Leslie y de los escenarios donde ella vive, tanto en España como en Estados Unidos, son cautivantes.  Javier tiene la virtud de entretejer en la trama a todos los protagonistas, muy famosos en la industria del celuloide de sus tiempos y al final hace un recuento, en el epílogo, de qué pasó con cada uno de los personajes principales, especialmente los españoles que fueron a dar a Hollywood.  No deja por fuera la feliz coincidencia de que su padre, Julio Moro, era el radiotelegrafista del barco en el que Conchita se trasladó a Montevideo para gozar su luna de miel, ni la apreciación que el escritor cubano, Guillermo Cabrera Infante tenía de la actriz: “Conchita Montenegro fascinó a todos un momento y después desapareció.  Inútil buscarla en los libros, y en las enciclopedias de cine: ni siquiera la mencionan.  Solo nos queda su imagen fugaz, su belleza perenne y su encanto mórbido e inquietante”.

Javier Moro ha puesto a Conchita Montenegro y su vida de vuelta en las historias que hay que conocer y leer.

 

LA MISIÓN DE LA UNESCO

Por Mariela Sagel, Facetas, La Estrella de Panamá, 29 de abril de 2018

     Una visita a la sede principal de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en el número 7 de la plaza Fontenoy, no está incluida en el tour turístico que generalmente ofrecen por Paris.  Ubicada en el Faubourg Saint Germain, en un edificio en forma de Y, desde cuya terraza se tiene una vista privilegiada del Campo de Marte y de la Torre Eiffel, está llena de obras de arte.  A esta estructura se le conoce como la “estrella de tres brazos” y su diseño fue responsabilidad de tres arquitectos de diferentes países, coordinado por un comité internacional.

El edificio está apoyado en 72 columnas de cemento y en su interior se respira intelectualidad y paz. Posterior a la estructura central, que se inauguró en 1958, se han construido tres edificios adicionales, en uno de los cuales se realizan las sesiones plenarias de la Conferencia General.  Un cuarto edificio, que tiene dos pisos, incluyendo un sótano, tiene pequeños patios encajonados.

Fachada de la UNESCO

Destacan las obras de Picasso, Miró, Tapies, Le Corbusier, Calder, Giacometti y Guayasamín, entre muchos otros, que muestran la diversidad de la creación artística del mundo.

La caída del ïcaro, de Pablo Picasso

Panamá tiene un representante permanente desde hace 6 años, en la figura del experimentado diplomático Flavio Méndez Altamirano, que lleva a cabo una misión titánica en esa organización, porque los proyectos de la UNESCO rebasan los tiempos de las gestiones de gobierno, y deben asumirse como permanentes, que no sean condicionados al plan cultural que tenga un país.

MÁS QUE PATRIMONIO

Para todos la UNESCO es sinónimo de patrimonio, sobre todo por la afectación que tuvo el Casco Antiguo al pasársele la Cinta Costera III por delante de la ciudad amurallada.  Pero es sorprendente todo lo que se puede hacer (y se hace) dentro de esa organización, en donde están representados 195 estados miembros y 10 miembros asociados, organizados en cinco grupos regionales – África, Estados Árabes, Asia y el Pacífico, Europa y América del Norte, América Latina y el Caribe – definiciones que no se enmarcan geográficamente.

Embajador Flavio Méndez Altamirano

En años anteriores el embajador ante la República Francesa es el representante ante la UNESCO, pero esto ha probado que no permite a la misión involucrarse todo lo que demanda esa organización, por lo que se ha retomado que funcione una misión y un representante permanente aparte.

Los temas son infinitos, por cuanto se trata de educación, cultura, cambio climático, situaciones de post conflictos y post desastres, igualdad de género, enseñanza de las ciencias, juventud, etc.  Desde noviembre la directora general es Audrey Azoulay, que fue ministra de Cultura y Comunicación en el gobierno de François Hollande.  Es la segunda mujer que dirige la organización, tiene 46 años y es experta en legislación para la Comisión Europea en los ámbitos de la cultura y la comunicación, entre muchas de sus credenciales.

LA MISIÓN DE FLAVIO MÉNDEZ

El embajador Méndez me explica que el trabajo de la delegación es detectar programas que puedan realizarse en Panamá con el apoyo de las instituciones correspondientes. El año pasado se realizó un trabajo con el Ministerio de Educación, en el que se llevaron instructores auspiciados por la delegación de Estados Unidos, –con un programa que había iniciado la esposa del vicepresidente Joe Biden–, para sensibilizar maestros de escuela panameños que a su vez sensibilizaran a jóvenes de 5o. y 6o. año para que optasen por carreras en ciencias.

También a través de la UNESCO se realizan los entrenamientos e información de las alertas de tsunami, porque maneja temas oceanográficos y esto se hace en coordinación con el Sinaproc.

Jardines de la UNESCO desde donde se ve la torre Eiffel

MS: ¿Qué proyectos sobre patrimonio se han ejecutado recientemente?

“Recientemente se logró ejecutar un programa de patrimonio inmaterial, salvar las tradiciones y registrarlo en la UNESCO y en el caso de Panamá fue el sombrero pintado.  Uno de los requisitos de la organización es que se inscribe cómo se hace, no el producto final, y qué importancia tiene para la población.  Se trató de hacer en el caso de la pollera, pero no hubo acuerdo en técnicas ni materiales.  Los artesanos de Penonomé son muy disciplinados y con la ayuda del Ministerio de Comercio los técnicos fueron al área, siguieron las plantillas que tiene UNESCO para realizar este registro, visitaron los sitios que producen sombreros pintados, prepararon el dossier que exige la organización y lo presentaron.  Fue un trabajo de 2 años. La confección del sombrero pintado es complicada y laboriosa.  Finalmente, la opinión del grupo evaluador es que cumplía con todos los criterios menos uno y que se volviera a presentar en 2019.  Entonces entró en acción la labor que hace la delegación, la de reunirse con los 21 países que forman el comité, hacer lobby, –la sesión se realizó en Corea–, y finalmente se inscribió.  Fue un trabajo largo y emocionante. Y el sombrero que yo tenía lo confeccionó una mujer.

     “La nueva directora acaba de firmar el pergamino.  Eso eleva el perfil del producto, ayuda a los artesanos, se mejoran las condiciones de las siembras de las plantas de donde salen las fibras que se usan, es algo fascinante.

El hombre que camina de Alberto Giacometti

MS: Entiendo que hay un proyectos que se llama “La memoria del mundo” donde se ha involucrado a la Biblioteca Nacional…

“La Memoria del Mundo es otro programa de Unesco, y se trata de buscar un documento en el país que es importante para el mundo, y registrarlo.  Estoy esperando a que se trabaje el expediente de las actas del congreso anfictiónico que están registradas en la OEA.  Cuando es así puedes tener varios países que coauspicien, ya que esas actas están en Brasil. El año pasado se abrió un cupo para que los 33 países de América Latina propusieran un candidato, y se postuló a Guadalupe de Rivera, Directora Técnica de la Biblioteca Nacional, que fue aprobada y ella es miembro del comité regional que evalúa a los demás países.

“Hay todo un ingrediente en cultura y educación que va a ayudar a Panamá.  Solamente hay uno inscrito, que se llama “Silverman” (Trabajadores de plata), que se registró gracias a las gestiones de la directora del Museo del Canal Interoceánico en 2011. 

     “De esa colaboración con la Biblioteca Nacional se logró la asignación a esa institución del registro de ISSN (International Standard Serial Number, Número Internacional Normalizado de Publicaciones Seriadas) que es un número internacional que permite identificar de manera única una colección, evitando el trabajo y posibles errores de transcribir el título o la información bibliográfica pertinente.    

Jardines de la UNESCO

MS: ¿Y a nivel de instituciones del estado?

“Corea ofreció unas becas para inscripción de documentos y la bibliotecaria de la Cancillería tomó esa capacitación de preparación de dossiers. 

     MS:  ¿Y en términos de género?  Como está entre las misiones de la UNESCO….

     “Hubo una iniciativa del gobierno de Ecuador para escribir un libro sobre mujeres extraordinarias que han luchado por los derechos de la mujer.  Del Instituto de la Mujer me enviaron tres candidatas y elegí, por el perfil, a Marta Matamoros, y el libro se publicó, coeditado por UNESCO. 

     MS:  Pero nada de esto se sabe o se divulga en Panamá….

“Pero hace falta que se conozcan estas cosas, estos logros, no hay divulgación de este trabajo que se hace de manera conjunta tanto entre instituciones como entre países.

     MS: ¿Qué otros proyectos tienes a mano?

“Se va a realizar un foro de ciencias, coauspiciado por UNESCO (Cilac) en Panamá   y Senacyt es uno de los anfitriones, y del 3 al 9 de octubre se va a realizar una semana de la cultura de Panamá en la sede de la UNESCO. La Cancillería está lista, pero hace falta que otras instituciones se sumen.

  1. Eso seguramente beneficia a la imagen de Panamá, tan deteriorada recientemente…

“La imagen de Panamá ha mejorado tanto por cumplimiento, como por propuestas que, en la Convención contra el tráfico de objetos culturales robados, la más importante de la organización, me eligieron presidente por aclamación por un período de 2 años.  Sobre los nuevos hallazgos en sitio Conte he recibido la oferta de Italia, para apoyar en esa labor arqueológica, así como de la Interpol para dar charlas.  El problema es que la Cancillería lo manda al INAC y éste no responde.  Esa presidencia se rota, así que, si no se hace durante esta gestión, no se repetirá en unos 40 años.

     “A diferencia de las embajadas bilaterales, los temas como #PanamáPapers no afectan a la imagen del país”.

 

 

Recuadro:

La UNESCO fue creada en 1945 para responder a la firme idea de las naciones, forjada por dos guerras mundiales en menos de una generación, de que los acuerdos políticos y económicos no son suficientes para construir una paz duradera. La paz debe cimentarse en base a la solidaridad moral e intelectual de la humanidad.

DE PARTE DE ANATOLIA

Por Mariela Sagel, Facetas, La Estrella de Panamá, 22 de abril de 2018

Una familiarización con la Turquía musulmana debe tomar en cuenta los cinco llamados diarios a la oración que un muecín hace desde cada mezquita, y empiezan a las 5:30 de la mañana. El muecín es el hombre (nunca es una voz de mujer) que desde el alminar de la mezquita convoca en voz alta a los fieles musulmanes para que acudan a la oración.  Los almuédanos están supuestos a tener una voz potente para que, sin necesidad de parlantes, sean escuchados por los fieles.  Pero en todas las mezquitas y en todas las ciudades se han colocado potentes bocinas que se dejan escuchar en tierra y mar.

Estambul es una de las tres ciudades en el mundo (las otras dos son Atyrau, en Kazajistán y Oremburgo, en Rusia) que tiene un pie en Europa y el otro en Asia.  Es alucinante ver a un lado de la ribera del estrecho del Bósforo la parte asiática y del otro la europea.

Cruzando de un continente a otro

En el mar de Mármara, ese mar interior que une las aguas del Mar Negro y el Mar Egeo, están las islas Príncipe, que apenas son cuatro.  En una de ellas, Büyükada, vivió de 1929 a 1933 León Trotsky, huyendo de la persecución de Joseph Stalin.  Después emprendió su exilio europeo que lo llevó a varios países para finalmente recalar en México, pero hasta allá, en 1940, lo alcanzó la mano larga y vengativa del dictador soviético, en la forma de un piolet que cruelmente enterró sobre su cráneo Ramón Mercader.

LA CIUDAD MÁS EUROPEA DE ASIA

     Estambul es una ciudad cosmopolita y a menudo deslumbra por su agresividad, mezcla de historia y mercantilismo.  Algo que han hecho bien los turcos es vender estupendamente el país.  Y lo han hecho tanto desde sus productos como desde sus servicios. Sorprenden, en esta época del año, sus cuidados jardines públicos, diseñados al punto del preciosismo, responsabilidad del Ayuntamiento, y donde destacan los tulipanes, que son originarios del Imperio Otomano.

Base de columna en La Cisterna con rostro de Medusa

Sus incontables monumentos históricos son de obligatoria visita, como la Mezquita Azul (la primera que tuvo seis minaretes), la catedral de Santa Sofía (construida por los bizantinos y posteriormente ocupada por los otomanos), así como el palacio Topkapi, donde vivieron varias generaciones de sultanes, que están allí enterrados y hay salas de exhibición de relojes incrustados con piedras preciosas, vajillas de las mejores casas europeas y asiáticas y armas salpicadas de pedrería.

Interior de Santa Sofía

Una visita que no se debe obviar es la basílica de la Cisterna, llamada “Palacio sumergido”, del período bizantino, (que data del año 527-565) por la impresión que dan sus 336 columnas de mármol, cada una de 9 metros de alto, que se lanzan hacia el cielo desde el agua.  Hay que bajar 52 escalones para ver toda su majestuosidad y el cielo abovedado que traslada las cargas tanto de presión como de peso.  Casi todas sus columnas son cilíndricas.  Hay dos que tienen como bases en bajo relieve la cabeza de Medusa.  Son muchas las leyendas sobre este personaje de la mitología, todas fascinantes.  Mientras se recorre esa misteriosa basílica, se escucha una música suave que va acorde a los peces que navegan en las aguas que están siempre bajo nuestros pies.

Un crucero por el Bósforo es algo obligado e inolvidable.  Con un buen guía se puede entender muy bien la importancia que, a través de la historia, ha jugado este misterioso estrecho, que ha sido un sitio estratégico desde el punto de vista geopolítico y que fue la razón de que el emperador romano Constantino I el Grande estableciera allí, en 330 d.C., su nueva capital, Constantinopla.  Con este nombre se refieren aún, con añoranza, los actuales griegos.  Su historia es interminable como incontables han sido los intentos de controlarlo.  Es un canal angosto en forma de “S” de naturaleza compleja, con varios cabos y curvas pronunciadas, lo que dificulta la observación en las esquinas. A ello se agrega el fenómeno de las corrientes cambiantes. El tránsito por el estrecho no se cobra, hasta ahora.

Navegando por el Bósforo

Tales condiciones geográficas y oceanográficas hacen que la navegación por el Bósforo, abierta al tráfico internacional, sea difícil y arriesgada. Durante los días que estuve en Turquía un barco perdió el control y se estrelló contra la mansión centenaria donde se filmaron algunas de las series que pusieron de moda las novelas turcas, con Onur de protagonista en “Las mil y una noches” y Suleymán en “El Sultán”.  Como en otros países, en Panamá también la turcomanía o el apogeo de las novelas turcas ha desplazado a las de otros países en años recientes.

Mansión que fue embestida por barco a orillas del Bósforo

Destaca en esa visita marítima el Cuerno de Oro, un histórico estuario del estrecho, que divide Estambul. Este emplazamiento, que forma un puerto natural espectacular, ha protegido a los barcos griegos, romanos, bizantinos, otomanos y actuales, durante miles de años. Primero fueron los griegos que lo acondicionaron para establecer allí la ciudad de Bizancio y bajo el imperio bizantino se construyó un muro que bordeaba la costa y protegía a la ciudad de ataques desde el mar.

Vista del Cuerno de Oro desde la colina de la casa de Pierre Loti

Desde la colina Eyup se contempla toda su magnificencia. Pierre Loti, el escritor y académico francés, se enamoró de una mujer turca y le dedicó una obra, Azidayé. Allí edificó su casa y hoy día es un sitio de culto, donde se va a comer, tomar algo y luego bajar en un funicular que pasa por sobre un cementerio y llega a las orillas del estrecho.

EL MÁS ASIÁTICO DE LOS PAÍSES

     Turquía es un país que emergió de una revolución realmente ejemplar en 1923, cuando el héroe nacional Mustafá Kemal Ataturk logró vencer el imperio otomano y construir una nación, bajo los cánones modernos y europeos, con la adaptación al alfabeto latino e instituciones independientes.  El imperio otomano estaba representado por el sultanato, los visires y los bajás y todo eso pasó a ser una república.  Es un país de 80 millones de personas, 18 de las cuales viven en Estambul, que hace producir su tierra con una gran variedad de productos, que tiene una agresiva industria ganadera y que ha sido testigo de excepción de las civilizaciones. Parte de su extensa geografía se denomina Anatolia, que corresponde a Asia menor.

En el majestuoso palacio de Dolmahbace, en la ribera europea del Bósforo, estuvo la sede del gobierno hasta 1922. En ese Versalles turco, que tiene la lámpara de araña de cristal de Bohemia más grande que uno imagine, murió Ataturk en 1938, por quien los turcos sienten una total devoción.

Palacio Dolmahbace

El escritor español Miguel de Cervantes Saavedra, padre de la novela moderna, estuvo preso en Argelia, y fue liberado cuando estaba en una de las galeras (barco bizantino) que zarparía rumbo a Constantinopla, atado con «dos cadenas y un grillo».

De Capadocia es San Jorge, que fue soldado, después mártir y al final santo cristiano.  Se estima que vivió en los años 270 y su muerte fue el 23 de abril de 303.  San Jorge es un fenómeno del sincretismo, porque su veneración se da tanto en las religiones afroamericanas como en las musulmanas, especialmente las del oriente medio como Palestina, donde adopta el nombre de Mar Giries (árabe cristiano) o Al-Khader (árabe tanto cristiano como musulmán).

Museo al aire libre de Goreme

San Jorge tiene una representación especial en el museo al aire libre de Göreme, dentro de unas cuevas rupestres, pintadas al fresco.  El aniversario de su muerte es el símbolo para la celebración del Día Internacional del Libro, que es mañana, en todo el mundo, que coincide con el aniversario de la muerte de tres grandes de las letras, Miguel de Cervantes Saavedra, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega (murieron el mismo año, 1616).  A san Jorge siempre se le representa sobre un caballo blanco enterrando una daga sobre un dragón y se dice que de la sangre del dragón brotó una rosa, que el valiente caballero entregó a la princesa que él salvó.  De allí la tradición que se regale, en ocasión de esta celebración mundial, un libro y una rosa.

Goreme

Desde 1995 Unesco estableció esta fecha como el día Internacional del Libro y el Derecho de Autor, y en Panamá la Embajada de España organiza una lectura continuada del Quijote, obra máxima del escritor Miguel de Cervantes Saavedra.  La embajada de Perú inauguró una muestra sobre el Inca Garcilaso y el nacimiento de la cultura mestiza en América el pasado jueves 19 de abril.

 

CANCIÓN DEL PIRATA, por José de Espronceda, poeta español del romanticismo

Con diez cañones por banda,

viento en popa a toda vela,

no corta el mar, sino vuela,

un velero bergantín:

bajel pirata que llaman

por su bravura el Temido,

en todo mar conocido

del uno al otro confín.

 

La luna en el mar riela,

en la lona gime el viento,

y alza en blando movimiento

olas de plata y azul;

y ve el capitán pirata,

cantando alegre en la popa,

Asia a un lado, al otro Europa

y allá a su frente Stambul.