Archivo de la categoría: Convivencia

PANAMÁ POLÍGLOTA

Por Mariela Sagel, El Siglo, 18 de junio de 2018

El término “poliglota” se refiere a la persona que domina varios idiomas.  Bilingüe es el que habla dos, y trilingüe el que tiene habilidad en tres.  Con esto de los viajes del presidente Varela, acabaremos siendo, en teoría, un país polígloto, porque donde va promete que se reforzará la enseñanza del idioma que se habla en el país que visita.

Empezamos con la enseñanza del inglés, que en mi concepto debemos dominar la mayoría de los panameños.  Prometió que se reforzaría su enseñanza porque era el lenguaje de los negocios.  Todavía no he visto resultados contundentes.  En mis tiempos escolares, salíamos mucho mejor preparados en ese idioma de los colegios privados, al punto de que, si entrábamos a una universidad en Estados Unidos, siempre llegábamos a los grados más altos en las pruebas de ingreso.  Esto no es así ahora, a menos que el estudiante asista a una escuela bilingüe, que generalmente son costosas y exclusivas.

Al establecer relaciones con China, prometió reforzar la enseñanza del mandarín (lo que se ha estado haciendo gracias a la laboriosa comunidad china en nuestro país) porque es el idioma que más personas hablarán en un futuro.  No sé si en Jordania prometió implementar cursos de árabe, y si en Israel prometió la enseñanza del hebreo.  Ahora en Rusia, para caerle simpático al inescrutable presidente Putin, proclamó a los cuatro vientos que el ruso sería una prioridad en las escuelas panameñas.  Desconoce, entre las muchas cosas que no se interesa ni en averiguar, que hubo una gran cantidad de estudiantes que estudiaron en la Universidad Rusa de Amistad de los Pueblos gracias a las becas que otorgaba la entonces Unión Soviética y que permitió a jóvenes de escasos recursos ser hoy médicos, ingenieros, economistas y muchas otras profesiones.

Pero el español, que es hablado por 559 millones de personas en el mundo, según el Instituto Cervantes, cada día se habla peor en Panamá.  ¿Por qué no se le sugiere al presidente que refuerce la enseñanza de nuestro idioma?

PROMOVIENDO EL RECICLAJE

Por Mariela Sagel, El Siglo, 21 de mayo de 2018

La semana pasada se celebró el Día Mundial del Reciclaje y se hace propicia la conmemoración para promover, a todo nivel, la cultura que salvará al planeta:  la de las 3R: Reducir, Reutilizar y Reciclar.

El reciclaje salva nuestros recursos naturales, reduce la contaminación y genera empleos, además de que es una excelente manera de intentar revertir el cambio climático. Es importante que tomemos conciencia y convenzamos a los que no reciclan que los residuos útiles, como latas, botellas de plástico, frascos de vidrio, papel, cartón y periódico disminuyen el consumo de petróleo, agua, emisiones de CO2 y consumo energético y reducen la generación de toneladas de basura.

Todos somos responsables de los desechos que producimos, no solamente de ponerlos en la calle para que lo recoja el camión de la basura, sino también de su eliminación.  Pero muchos de estos desechos son reutilizables, y adicional, pueden ser una fuente de generación de ingresos para muchas personas que los necesitan. Es cuestión de ilustrarse y educarse en las 3R.

No todo lo que desechamos en casa o en la oficina puede ser reciclado, pero un buen hábito, y uno que es urgente es separar la basura que ponemos alegremente en las aceras.  En América Latina, el 90% de la basura se puede reutilizar.

En Panamá se aprobó una ley de reciclaje, identificada como Ley 6 de 2018.  Fue impulsada por el diputado suplente independiente Edison Broce, un joven “millenial”, que inició su activismo ambiental a los 19 años y ha fundado y participado de grupos ecologistas que han promocionado las campañas de reciclaje.  Mientras la basura no sea motivo de riqueza no se va a adoptar la cultura de reciclar.  Tan pronto se creen los incentivos para que los empresarios establezcan plantas de reciclaje, que traerían concatenados entrenamientos y empleos para muchos panameños, la situación cambiaría.

La ley no se ha implementado ni reglamentado.  Demandemos que esto se haga pronto.

EN EL DÍA DEL RECICLAJE

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 20 de mayo de 2018

El pasado jueves 17 de mayo se celebró el Día Mundial del Reciclaje, establecido por la UNESCO (Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) para que todos los ciudadanos del mundo nos concienticemos sobre la estrategia de las 3R: Reducir, Reutilizar y Reciclar, que busca reorientar nuestro comportamiento a fin de salvar el medio ambiente.  En Panamá se adoptó ese día para promover el reciclaje en el año 2009.

El reciclaje salva nuestros recursos naturales, reduce la contaminación y genera empleos, además de que es una excelente manera de intentar revertir el cambio climático. Es importante que tomemos conciencia y convenzamos a los que no han adoptado la costumbre de reciclar que los residuos útiles, como latas, botellas de plástico, frascos de vidrio, papel, cartón y periódico disminuyen el consumo de petróleo, agua, emisiones de CO2 y consumo energético y reducen la generación de toneladas de basura.

Todos somos responsables de los desechos que producimos, no solamente de ponerlos en la calle para que lo recoja el camión de la basura, sino también de su eliminación.  Pero muchos de estos desechos son reutilizables, y adicional, pueden ser una fuente de generación de ingresos para muchas personas que los necesitan. Es cuestión de ilustrarse y educarse en las 3R.

No todo lo que desechamos en casa o en la oficina puede ser reciclado, pero un buen hábito, y uno que es urgente es separar la basura que ponemos alegremente en las aceras.  En América Latina, el 90% de la basura se puede reutilizar.  Hay ciudades que ya han adoptado, de manera obligatoria, la buena práctica de reciclar.  Para ello, en un contenedor azul, se colocan el papel y el cartón que se va a botar (cajas, periódicos, revistas, folletos). En uno amarillo los envases (botellas, bolsas, latas –mejor aplastadas para que no sea tan voluminosas–).  En el contenedor verde claro se coloca el vidrio, que debe estar limpio o enjuagado, y preferiblemente sin tapa.  Y en el contenedor verde oscuro, se coloca la basura orgánica, la que es producto de sobras de comida, residuos de carnes, vegetales, cáscara de frutas, alimentos que no se consuman, etc.

Si bien estos colores con los usados de manera internacional y que identifican los contenedores en lugares públicos, uno puede reciclar en forma muy fácil en las casas, simplemente teniendo unos tambuchos o cestas destinados para cada material que se recicla.  Ahora existen muchos lugares donde se puede llevar el reciclaje en la ciudad capital, especialmente en tiendas comerciales y en la Ciudad del Saber funciona un centro de acopio.

En Panamá se aprobó una ley de reciclaje, identificada como Ley 6 de 2018.  Fue impulsada por el diputado suplente independiente Edison Broce, un joven “millenial”, que inició su activismo ambiental a los 19 años y ha fundado y participado de grupos ecologistas que han promocionado las campañas de reciclaje.  El proyecto estaba archivado desde 2014 y hace obligatorio que se recicle en las entidades públicas.  Panamá no cuenta con una planta de reciclaje estatal, y lo poco que se clasifica se exporta y esta ley sería un primer paso en esa orientación.  De igual manera, en la sincronía que debe existir en los estamentos del gobierno, se debería promover una materia de educación ambiental y también crear incentivos para los edificios, los locales y hasta las casas donde se recicle.  Una especie de “vecinos vigilantes ambientales”.

Mientras la basura no sea motivo de riqueza no se va a adoptar la cultura de reciclar.  Tan pronto se creen los incentivos para que los empresarios establezcan plantas de reciclaje, que traerían concatenados entrenamientos y empleos para muchos panameños, la situación cambiaría.

Me dijo el legislador Broce que la ley no se ha reglamentado ni implementado.  Y por supuesto las instituciones públicas no están ejecutando todavía las buenas prácticas de reciclaje.  Revisé un anteproyecto de ley para establecer máquinas de reciclaje en las instituciones públicas, identificada como la No. 163 del 29 de enero de 2018, para cartón, tetra pack, aluminio, vidrio o plástico, pero fue presentado en la fecha citada y no creo que la Asamblea Nacional, con los enredos que tiene adentro (y afuera) haya tenido tiempo para mirar este importante tema.

ENREDANDO EL AVISPERO

Por Mariela Sagel, El Siglo, 7 de mayo de 2018

El anuncio reciente del presidente Varela, –que se sacó de una chistera como una mala copia de Houdini, el famoso ilusionista y escapista austrohúngaro –, de que haya una quinta papeleta en las elecciones concernientes a las reformas a la constitución del país, no ha dejado a nadie indiferente.  Para la gran mayoría, es una cortina de humo que se levanta justo faltando un año para el torneo electoral, enredando aún más la falta de institucionalidad que ha sido la tónica de esta gestión.

Los panameños venimos arrastrando casi una década de corrupción a un nivel nunca visto.  Si bien el gobierno anterior rompió todos los medidores que conocíamos, éste ha seguido con las mismas prácticas y no haciendo nada por el país, llevándonos en un retroceso del que solo la inercia de la economía de servicios nos salva.  Los negocios cierran, la construcción está en el piso (no solo por la huelga) y el costo de la vida está por las nubes.

A esto hay que sumarle el nivel de frustración que tiene la mayoría de los panameños, por la inconsistencia gubernamental, por las promesas incumplidas y la manipulación.  Los únicos planes para el resto de lo que le queda a Varela de gobierno son dos: la participación de Panamá en el Mundial de Fútbol y la Jornada Mundial de la Juventud.  Con esos dos eventos, que tocan fibras emotivas de los ciudadanos, nos pretenden marear.  Ahora, con el anuncio de la Constituyente, para la que, según el propio presidente, no existían las condiciones necesarias, el asunto se vuelve más complicado.

Ya no se le puede pedir al gobierno que enderece su gestión o que corrija el rumbo.  Hay que pedirle al pueblo panameño que vote por un verdadero estadista, no por el menos malo y no lo haga como voto de castigo, como hasta ahora lo ha hecho, sino con conciencia y conocimiento que el candidato/a de su preferencia va a hacer las cosas que le urgen a este país.

 

UNA ERA DE PAZ

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 29 de abril de 2018

El viernes pasado se llevó a cabo una cumbre inédita en la historia de la península de Corea, y la protagonizaron los líderes de Corea del Norte, Kim Jong-un y Corea del Sur, Moon Jae-in al reunirse en la franja fronteriza desmilitarizada de Panmunjom, que divide a las dos naciones. Desde hace semanas la expectativa estaba en esa reunión, que fue antecedida por la noticia de que Corea del Norte, tan beligerante en el tema de armas nucleares, estaba dispuesta a abandonar sus arsenales bélicos.  «No habrá más guerra en la Península de Corea, hemos empezado una era de paz», declaró con satisfacción el presidente surcoreano, Moon Jae-in ante más de 2,800 periodistas que cubrieron la histórica reunión.

Este acuerdo es una voz de aliento y estímulo para que los vientos de paz recorran el mundo, tan agitado por los conflictos que se han dado recientemente.  En nuestro propio continente hay varios países que tienen disputas internas graves, como el caso de Nicaragua, o el de Venezuela, que se aísla cada vez más de la comunidad internacional.  El presidente de Estados Unidos Donald Trump ha anunciado su satisfacción por la anunciada desnuclearización de la península y también lo ha hecho el presidente de Francia, Emmanuel Macron.  El Primer ministro de Japón ha sido más cauteloso, esperando ver acciones concretas para que este acuerdo de paz sea efectivo.

El acercamiento de los dos líderes coreanos, que representan unos 80 millones de habitantes de ambas repúblicas, se inició mediante una diplomacia deportiva, al aceptar Corea del Norte la invitación que le hizo Corea del Sur a participar en los XXIII Juegos Olímpicos de Pieonchang, oficialmente conocidos como Juegos Olímpicos de Invierno, que se llevaron en febrero pasado.

Este hecho me hace recordar la famosa diplomacia del ping pong que marcó la ruta para que Estados Unidos estableciera finalmente relaciones con China.  A inicios de los años ´70 un equipo de tenis de mesa fue invitado a jugar a China en un campeonato y posteriormente el presidente Richard Nixon se reunió con Mao Zedong en 1972.  El lema fue “Primero la amistad, luego la competencia”.  Desde esa fecha ambos países mantienen relaciones diplomáticas, no se consideran ni aliados ni enemigos y en algunos renglones son socios.

El mundo entero ve con buenos ojos estos pasos que han iniciado las dos Coreas para normalizar sus relaciones, después de 65 años de haber terminado una guerra sin que se haya firmado un armisticio. Entre 1950 y 1953 se libró ese conflicto, que fue otro producto de las diferencias entre los Estados Unidos, que apoyaron a la República de Corea y la entonces Unión Soviética (hoy Federación Rusa) y China, que apoyaban a la República Popular Democrática de Corea o Corea del Norte.  Fue un indicio de la guerra fría que se mantuvo por más de cuarenta años hasta la caída de los países socialistas.  Se estima que esa confrontación, que duró 3 años, fue una de las más sanguinarias de la historia, donde murieron unos 3 millones de civiles y se extinguió el 15% de la población del norte.

La guerra fue el resultado de la división o repartición que hicieron Estados Unidos y la Unión Soviética de la península de Corea cuando terminó la Segunda Guerra Mundial.  La frontera la trazaron en el paralelo 38, el mismo que el viernes fue el escenario del acuerdo de paz que suscribieron los representantes de las dos naciones en conflicto.

Recientemente me reuní con el embajador de Corea en Panamá, al que le pregunté si el fin era unir a los dos países.  Me respondió que era una pregunta difícil de responder porque a ambas naciones las separan diferencias abismales: Corea del Norte tiene unos 26 millones de habitantes y patrones de desarrollo diametralmente opuestos a su vecino del sur.  Corea del Sur tiene 50 millones de habitantes y una economía boyante, industrias tecnológicas de punta que marcan hitos en el mundo, y estilos de vida de avanzada.  Pero la convivencia y la cooperación entre ambas, la desnuclearización que es tan importante no solo para la región sino para el mundo, y el intercambio que puedan desplegar son a corto plazo y los objetivos irán acorde a los tiempos.

Por lo menos, con el compromiso de desnuclearización se elimina una de las más peligrosas amenazas que pendía sobre el todos, especialmente si el belicoso presidente de Estados Unidos seguía azuzando al dictador norcoreano.  Pronto ambos presidentes se reunirán y esperemos que la región goce de paz por muchos años, y mientras tanto, las dos Coreas avancen en cooperación y amistad y, por qué no, en intercambio cultural y deportivo.

 

 

 

BORRANDO NUESTRO PATRIMONIO

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 18 de marzo de 2018

      Lo que aconteció esta semana en la ciudad de Colón, que es la entrada desde el Mar Caribe al Canal de Panamá, tiene a todos perplejos.  Por un lado, se anunció una huelga pacífica que aparentemente se cumplió sin mayores incidentes pero la noche antes, de manera muy sospechosa, la icónica Casa Wilcox se incendió, en un esfuerzo más por borrar cualquier vestigio de nuestro patrimonio. Hay acusaciones temerarias de parte del gobierno contra los grupos y partidos de oposición, pero crea gran suspicacia que desde el domingo se estuvieron enviando contingentes desproporcionados de anti motines, patrullas y toda clase de fuerzas de seguridad a esa provincia.  Lamentablemente, se desataron incidentes que llevaron a encontronazos entre la población y una pandilla de encapuchados perpetraron actos de saqueo y de vandalismo.  Todo esto en medio de una crisis gubernamental de los tres órganos del estado que deberían trabajar “en armónica colaboración”.

Parece que el berrinche que tiene el presidente por no haber logrado la aprobación de sus escogidas para magistradas le está durando más de lo necesario. Después de más de un mes de esa votación masiva y contundente, todavía dice que “un grupito de diputados” (el 71% de la Asamblea Nacional) se opuso a esas designaciones. Encima, se le enredaron los cables a los representantes de su partido en la comisión de credenciales y de manejarla a su antojo les quitaron el control.  Se niega a designar otras personas para ser magistrados la Corte Suprema de Justicia, se va de viaje y el país sigue en piloto automático. El día de los disturbios en Colón, en conferencia de prensa que debía presidir él, su ministro de la Presidencia anunció que “en abril” se va a realizar un gabinete para tratar el tema de Colón. Incomprensible la desidia y el irrespeto que tienen para los problemas de la mayoría de la población. Seguramente al ministro Alemán se le pasó decir que se haría “después de Semana Santa”.

Pero vayamos ilustrándonos: en 2014, el día que asumió el cargo, el presidente y su gabinete, junto con empresarios poderosos, se trasladaron a Colón y frente a la Casa Wilcox hicieron un acto en que prometían una renovación urbana para la ciudad, que erróneamente muchos llaman la “tacita de oro”. Si hoy buscáramos una foto de ese acto y le hiciéramos un Photoshop, como si estuviera en llamas, el mensaje estaría clarísimo.

La Casa Wilcox era un icono de la ciudad de Colón que tenía más de 100 años. De estilo neoclásico, era de un temprano “art deco” que rememoraba las glorias de un pasado que identificaba a los colonenses. Se prometió su completa restauración y lo que ha pasado estos dolorosos casi cuatro años de gobierno varelista es que hasta se ha intentado demolerla.  En 1940 un voraz incendio arrasó con casi todo Colón, pero la Wilcox se mantuvo erguida. La cacareada “Renovación Urbana” se olvidó que debía incluir una renovación humana y al ministro de vivienda, que lideraba este proyecto, fue declarado persona non grata por la población.

Se repite que Colón es la “tacita de oro” en referencia a una novela corta de John Steinbeck, escritor estadounidense que recibió el Premio Nobel de Literatura en 1962, llamada “La taza de oro”.  Esta novela no se refería a Colón sino al saqueo que perpetró el pirata Henry Morgan a la ciudad de Panamá (hoy Panamá Viejo) en 1671, que destruyó y quemó esa primera población en el Pacifico panameño. Pero como decía Einstein, de quien se celebraron el 14 de marzo 139 años de su nacimiento, “la diferencia entre la genialidad y la estupidez es que la genialidad tiene sus límites”.

En menos de un mes dos edificios emblemáticos de las ciudades terminales del istmo han sido reducidos a cenizas. Y las autoridades no dicen nada sobre su restauración o las acciones que se van a tomar para preservar el patrimonio de todos los panameños. Es muy lamentable que los ministros estén más preocupados tuiteando el gran crecimiento que supuestamente tiene Panamá y llamándonos mentecatos a los que señalamos los desaciertos de su gestión que haciendo una labor seria, que incluye cumplir las promesas de campaña y dar soluciones humanas que beneficien a la mayoría.

No deja de ser sospechoso que la prometida “Renovación urbana” se esté llevando a cabo por la constructora Odebrecht, que sigue ejecutando contratos millonarios y todavía, a pesar de serios señalamientos de coimas pagadas, incluso al presidente, no hay presos vinculados al gobierno y la lista de los implicados del mayor escándalo de corrupción reposa en el fondo de una gaveta del despacho de la Procuradora de la Nación.

 

 

DE MUJERES, AMIGOS Y OTROS DEMONIOS*

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 4 de marzo de 2018

Este 8 de marzo otra vez celebraremos el Día Internacional de la Mujer, institucionalizado por la Organización de Naciones Unidas (ONU) desde 1975 pero conmemorado desde 1911.  Se harán alegorías en todos los escenarios y se mandarán millones de memes y felicitaciones que congestionarán las redes sociales.  Pero ¿hemos logrado realmente las mujeres igualdad de condiciones con los hombres en la participación en la sociedad y en nuestro desarrollo integral como personas?  Yo no estoy segura de eso, especialmente cuando veo que, a la hora de reducir una fuerza laboral, somos las primeras a las que despiden, o a la hora de hacer un reconocimiento, las últimas en recibirlo.

En Panamá hay un universo de mujeres valiosísimas, la mayoría en el anonimato o en un protagonismo latente pero no estrafalario ni farandulero.  Tenemos la loable labor que lleva a cabo Orit Btesh al frente ya por 10 años en la Cámara Panameña del Libro, que organiza la Feria Internacional del Libro, que este año celebrará su decimo cuarta versión.  Igual lo hace Edilia Camargo, corriendo a sus más de ochenta años y llenando de medallas a nuestro país como ganadora de maratones en la tercera edad.  O Griselda López, que recién presentó dos de sus libros en la Feria del Libro de Casablanca, en Marruecos. Prevalece sobre los méritos la alharaca y el espectáculo.

Panamá es un país de mujeres, y es lo que es por nosotras, que hacemos el trabajo, aunque al final sea a los hombres a los que les den el crédito.  Lástima que la única oportunidad que tuvimos de tener una presidenta la misma haya hecho tan mal papel y haya llegado a esa posición por ser la viuda de un ex presidente y no por méritos propios.

De los amigos, a esos entrañables que no necesitan de un 14 de febrero para saber que están allí (desde que al marketing internacional se le ocurrió incluir en esa fecha también la palabra amistad) uno de ellos, entrañable, dio un respingo y se marchó, como diría Joaquín Sabina, “nos tiró dos besos, uno por mejilla”.  Ese fue Tony Fergo, que a sus 95 años dejó este mundo no sin batallar a la hora de su partida.  Desde dos días antes corrían rumores que había muerto y lo mataron antes de que murieran en un canal de televisión.  Seguramente, por lo leal que era a la industria televisiva, que él mismo ayudó a forjar y para no dejarlos mal, acabó expirando ese día, lunes 26 de febrero.

Con Tony tenía una amistad que no podría tener con ninguna otra persona.  Fue colega, compañero de batallas, cómplice y compinche.  Cuando yo estaba en el gremio de publicidad siempre reclamaba que fuera secretaria de las Juntas Directivas.  Su humor no tenía límites, así como su ingenio.  Una vez se le ocurrió que mi hija le mandara desde Alaska, –donde estaba tomando unas clases–, unas cartas a Julio Gago (por su campaña de los supermercados Gago en el mes de julio).  Eso lo recordó en detalle el día que la Universidad Santa María La Antigua le concedió el Doctorado Honoris Causa.

Hace cinco años celebró en una fiesta inolvidable sus 90 años.  Ya hacía veinte años que había organizado otra bajo el pregón de “el comité organizador del primer centenario de Tony Fergo” que también fue memorable.  En su Opus 90 dijo sentirse emocionado por ser la primera vez que llegaba a esa edad.  Publicó, entre muchos libros, uno que se titula “Gente que conocí”, en donde relata la amistad que lo unió con, desde Tres Patines y Corín Tellado hasta Omar Torrijos y Rubén Blades.  Una vez Hilda, su esposa y compañera, muy emocionada por su cumpleaños número 80, que celebró en la Presidencia de la República, me dijo que quién iba a decirle que su hija más pequeña, nacida en Panamá (Tony e Hilda son cubanos de nacimiento), que había tenido ya un poco tarde, sería primera dama.  Yo añadiría que quién pudiera haber predicho que la amistad que Tony entabló con el General Torrijos, en 1957 y a quien le compuso la marcha “Panamá Primero” lo convertiría después de que Omar muriera, en el suegro del hijo del general, Martín Torrijos.

Se nos fue Tony, pero nos dejó su alegría y bien dijeron sus hijos durante su funeral, que ése era un día de celebración.  De su vida, larga y prolífica, de su ejemplo, a seguir, de su amistad, irremplazable.

*El 6 de marzo Gabriel García Márquez cumpliría 91 años y publicó en 1994 un libro titulado “Del amor y otros demonios”

UN PAÍS QUE NADIE ENTIENDE

Por Mariela Sagel, El Siglo, 19 de febrero de 2018

Cada vez que puedo y que mis circunstancias personales me lo permiten, me voy fuera del país durante las fiestas de carnaval.  La razón es muy sencilla: detesto ver cómo la gente pierde sus cabales y se entrega a la sinrazón por cuatro días, se mojan unos a otros con agua que tanto necesitan algunas comunidades e ingieren licor sin control con la única excusa de que “esto ser los carnavales” como cantó Pedrito Altamiranda hace unos años.

Más estupor me causan los que viven un año entero preparándose para estos cuatro días, e incluso las autoridades locales donde se celebran estas fiestas se presentan impertérritas ante los medios alegando que si una, dos o tres tunas, como si no estuviéramos lo suficientemente enredados para escuchar estos insustanciales argumentos.

Es así que este año tomé mi avión rauda y veloz y, además del placer de conocer nuevos horizontes, pude profundizar en temas históricos que nos enaltecen el espíritu y mejoran el intelecto.  Pero como no en todos los lugares la población se entrega a la sin razón, el martes 13 de febrero, la juez Cooke de Miami le otorgó a Ricardo Martinelli libertad bajo fianza, lo que desató una serie de emociones, algunas de júbilo y otras de pánico, ante la posibilidad de que pronto ese deleznable individuo vuelva a Panamá a enfrentar la justicia.

Curiosamente, la cancillería, tan displicente que se ha mostrado para defender algunos temas que afectan al país y sus ciudadanos, reaccionó en forma expedita y solicitó revisar el fallo, lo que revirtió, al día siguiente, la decisión de la juez y deja “bien Cuida’o” al capo que nos gobernó por cinco años y nos robó hasta la forma de caminar.

Es preocupante que se haya dado este cambio de sentencia en tan pocas horas. La distancia no me permite analizar qué fue lo qué pasó.  Pero de qué hay algo raro, lo hay.  Ya me enteraré de las verdaderas razones del cambio.

 

PANAMA 500 AÑOS

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 18 de febrero de 2018

Pocos compromisos han sido tan estrictamente cumplidos como la publicación del libro “Panamá 500 años”, que se anunció a principios de agosto del año pasado, y que contiene las reproducciones de unos 300 mapas del Archivo General de Indias de Sevilla, donde eran enviados todos los informes sobre las colonias en América y Filipinas para conocimiento del Rey de España, durante los siglos XVI y XVII.  Cuando el Patronato de Panamá Viejo presentó el proyecto de libro, que estuvo amparado por un convenio entre esa organización y el director del renombrado archivo, Don Manuel Rabinia, que vino a nuestro país para la ocasión, muchos habrán pensado que con suerte para mediados del año entrante se contaría con tan preciado documento.  Pero no ha sido así.  El Patronato, alejado de presiones y agendas políticas y plazos electorales, se ha dedicado a trabajar no solo en este valioso testimonio de la fundación de la ciudad de Panamá en 1519 – cuando reemplazó a Santa María la Antigua del Darién y que en 1520 pasó a ser la capital de Castilla de Oro – sino en un programa de sensibilización y docencia en torno a ese acontecimiento, que se propone llegar a toda la población y a los visitantes de las ruinas que, con tanta dedicación y esmero, han ido rescatando de la maleza y de los pobladores de áreas aledaña por más de veinte años.

Para anunciar a la comunidad de este magnífico hito en la celebración que nos aprestamos a conmemorar, el Patronato de Panamá Viejo realizó una ceremonia que estuvo prestigiada por el Director General de Bellas Artes y Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura de España, don Luis Lafuente Batanero.  El “libro joya” está, desde entonces, esperando por ser adquirido en la Librería de Panamá Viejo.  No faltará ningún coleccionista, historiador ni panameño o extranjero que no quiera hacerse de, por lo menos, una copia de esta importante edición y de la que solamente se ha hecho un tiraje de 2,000 ejemplares. Es un volumen de 250 páginas, 10 capítulos y 300 mapas.  Es la primera vez que en un solo documento se recoge únicamente información sobre Panamá, aunque también tiene mapas de la fundación de Portobello, las fortificaciones sobre el río Chagres y toda la cartografía relacionada, además de imágenes de los uniformes y escudos de armas de la época.

La obra ha sido editada con esmero, la curaduría ha seleccionado los mapas que ilustran el libro con sumo cuidado.  Tan importante responsabilidad recayó en un equipo liderado por María Antonia Colomma Albajar. Es un libro de culto, que recrea la fundación de la más antigua de las ciudades de tierra firme y la primera fundada a orillas del Océano Pacífico.

Es de resaltar e imitar el dinamismo que le ha impreso el Patronato a la conmemoración de 500 años de la fundación de Panamá Viejo, especialmente porque se trata de una fundación sin fines de lucro, que no tiene en su directiva ninguna figura de gobierno ni recibe subsidio alguno de parte de él.  Los clubes cívicos han jugado un papel decisivo en el logro y cumplimento de las metas del Patronato, así como fundaciones privadas y empresas comerciales que apoyan su labor, que tiene como brazos ejecutores su recién inaugurado museo y una bien surtida y elegante Librería que se ha convertido en un sitio de encuentro para chicos y grandes, y allí se congregan para contagiarse de la historia, de los mitos y leyendas de piratas y corsarios, y para entender los relatos de nuestro pasado. La oferta editorial que tiene la Librería es vastísima y con casas editoriales cuyas publicaciones no se consiguen fácilmente en Panamá.

A través de este libro se hace un recorrido por el Panamá Colonial y se puede leer la correspondencia que mantenía la corona española con la gobernación de este territorio de ultramar. Se puede así mismo aprender sobre muchos de los hechos históricos que desempeñó la primera ciudad capital de nuestro territorio, que entonces era una colonia del imperio español.

Tres metas impuestas y cumplidas por los dueños de Ediciones Balboa y el Patronato de Panamá Viejo: la premiación internacional y publicación del ensayo “El legado histórico de Panamá la Vieja” que recayó en el historiador chiricano Dr. Mario Molina, la apertura de la Librería y la publicación de este libro.  Como decía Picasso, “Todo lo que puedas imaginar es real”.

URGENCIAS DE ESTOS TIEMPOS

Por Mariela Sagel, El Siglo, 22 de enero de 2018

Estamos viviendo tiempos extraños, en los que en mitad del verano o temporada seca (para los panameños) caen fuertes aguaceros, al punto de que dicen los que supuestamente lo vieron, que hubo partes de la ciudad que recibió granizo del cielo, en pleno mes de enero, el mes más agradable de este inmisericorde clima.

El medio ambiente se ha vuelto loco, dicen otros, pero todo esto, al igual que las temperaturas extremadamente bajas en Canadá, en el norte de Europa o en Rusia no es otra cosa que el irrespeto que hemos hecho por tantos años a la naturaleza.  Ella, la madre naturaleza, siempre se cobra sus deudas, tarde o temprano. Así es como el agua siempre busca su nivel, o la tierra lo que le hayan arrebatado.

Uno de los aciertos que ha tenido este gobierno, tan desacertado hasta en los temas que no le concierne, como regular el uso de la Cinta Costera por medio de un decreto del Ministerio de Obras Públicas (la información de celebrar algo en lugares abiertos siempre ha sido potestad de la alcaldía, a quien se le informa, no se le pide permiso) es el de prohibir el uso de bolsas plásticas para el expendio de cualquier artículo, dando un tiempo prudencial a los almacenes para que se vayan adecuando.  Volverán los cartuchos de manila, las bolsas de papel (ojalá que sea reciclado) y demás formas de cargar con la compra (hay bolsas reutilizables que desde hace años han estado promoviendo ciertos comercios).

Es hora de que tomemos conciencia de que el planeta está dando signos de agotamiento y hartazgo por tanto abuso.  La disposición a ultranza de la basura, sin tomarse el cuidado de reciclarla, y el desecho de lo que se puede reutilizar es una prioridad del ser humano y así lo deben entender los responsables del manejo de la cosa pública.  Empecemos por educar desde nuestras casas reciclando, dando un mejor uso a lo que botamos y utilizando bolsas de papel para la compra.