UN NUEVO TRAPECISMO POLÍTICO

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 4 de febrero de 2018

La Asamblea Nacional de nuestro país no deja de sorprendernos, al igual que el desprestigiado Órgano Judicial y ni qué decir del Ejecutivo, que se cree que es una monarquía.  Lo acontecido esta semana que termina en torno al tortuoso camino que tuvieron que recorrer las dos designadas por el presidente el pasado 15 de diciembre ha malgastado –como se malgastan los dineros públicos en todas sus actuaciones— mes y medio valioso para que al final resultaran rechazadas en una votación sin precedentes, con obvios tintes políticos que no toma en cuenta la urgencia de encarrilar la justicia o agilizar la gestión de gobierno.

Como nos pasamos de evento a fiesta, estilo los trapecistas, que según su definición realizan piruetas de dificultad creciente sobre el trapecio mientras éste se balancea, pretendieron echarnos tierra en los ojos en diciembre porque venían las fiestas navideñas. Los holgazanes diputados terminaron sesiones, pero en vista de que desde la designación de las dos abogadas para magistradas de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) se escenificó todo un circo de opiniones y señalamientos sobre lo políticamente incorrecto que era la escogencia de estas dos señoras, se fueron a sesiones extraordinarias muy dilatadas a propósito.  Tal como he reiterado en varias ocasiones, puede que las dos tuvieran los méritos para llegar a ser magistradas, pero la forma y el fondo del por qué de sus designaciones era lo cuestionable. Cuando comparecieron ante el pleno, se les salió el cobre, pero eso seguramente fue producto de la presión a la que estaban sometidas desde que Varela tuvo la desacertada idea de imponerlas para la CSJ.

No voy a caer en el jueguito que manipula la Vice presidenta de hacer de esto un tema de género, de que porque eran mujeres se les estaba montando semejante oposición.  Allí está la piedra de toque: las estaban utilizando y lo digno en su condición hubiera sido que declinaran la designación del presidente, que no me atrevo a decir que era honrosa.

El país entero fue testigo de la manipulación que emprendieron los varelistas, comandados por su verdadero capo, y en vez del debate que debió prevalecer, sobre la importancia de nombrar dos personas idóneas para tratar de enderezar la CSJ se cayó en la politiquería y sacadera de trapos.  Los que antes se daban besos de lengua, que llevaron al actual secretario del PRD a ganar en los comicios internos de ese partido en octubre de 2016, se pelearon cual lavanderas de patio limoso.  Fue una vergüenza y se cayó en las profundidades del descrédito, la diatriba y los reclamos cual amantes heridos y despechados.

No hay motivo para estar eufóricos ni celebrar este abrumador rechazo a los caprichos del presidente y su hermanito.  No es un triunfo, a pesar de que, por vez primera, las bancadas lograron unificar criterios y votar disciplinadamente.  Hay que ver en lo profundo que estamos en un año preelectoral y que los intereses se mueven en virtud de una reelección.  Solamente con estar conscientes de que uno de esos individuos no enfrenta la justicia por haber matado a una menor en un atropello, escudándose en la inmunidad; que otro no sabe ni la letra del himno nacional (está en el mundo feliz de Colón) y un tercero, en un ataque de sinceridad dice que engañó a todo el electorado para ser electo, deberíamos adoptar la consigna de no reelegir a ninguno.

El trapecismo político está muy de moda en otros países y en Panamá no es la excepción.  Bien lo definió el sociólogo polaco Zigmunt Bauman que “los partidos políticos son taxis a los que se suben ciertos personajes por conveniencia y los abandonan posteriormente, a veces pagándoles y a veces no”. Esta tesis se aplica adecuadamente a los legisladores trapecistas (mejor conocidos como tránsfugas), que consideran los partidos que los arroparon y apoyaron en su momento, como meras franquicias de oportunidad laboral. La práctica política requiere de congruencia verdadera, sin la cual no hay autoridad moral posible.  Esto no lo han aprendido los que legislan desde el Palacio Justo Arosemena ni creo que les interese aprenderlo.  Están es en ver cómo dilatan los procesos que algunos en su momento criticaron y en cobrar emolumentos inmerecidos alargando votaciones en las cuales se sabía que no iban a poder imponer la voluntad del ejecutivo, por muy altas las sumas que ofrecieran por el voto a favor.

UN PAÍS QUE NADIE ENTIENDE

Por Mariela Sagel, El Siglo, 19 de febrero de 2018

Cada vez que puedo y que mis circunstancias personales me lo permiten, me voy fuera del país durante las fiestas de carnaval.  La razón es muy sencilla: detesto ver cómo la gente pierde sus cabales y se entrega a la sinrazón por cuatro días, se mojan unos a otros con agua que tanto necesitan algunas comunidades e ingieren licor sin control con la única excusa de que “esto ser los carnavales” como cantó Pedrito Altamiranda hace unos años.

Más estupor me causan los que viven un año entero preparándose para estos cuatro días, e incluso las autoridades locales donde se celebran estas fiestas se presentan impertérritas ante los medios alegando que si una, dos o tres tunas, como si no estuviéramos lo suficientemente enredados para escuchar estos insustanciales argumentos.

Es así que este año tomé mi avión rauda y veloz y, además del placer de conocer nuevos horizontes, pude profundizar en temas históricos que nos enaltecen el espíritu y mejoran el intelecto.  Pero como no en todos los lugares la población se entrega a la sin razón, el martes 13 de febrero, la juez Cooke de Miami le otorgó a Ricardo Martinelli libertad bajo fianza, lo que desató una serie de emociones, algunas de júbilo y otras de pánico, ante la posibilidad de que pronto ese deleznable individuo vuelva a Panamá a enfrentar la justicia.

Curiosamente, la cancillería, tan displicente que se ha mostrado para defender algunos temas que afectan al país y sus ciudadanos, reaccionó en forma expedita y solicitó revisar el fallo, lo que revirtió, al día siguiente, la decisión de la juez y deja “bien Cuida’o” al capo que nos gobernó por cinco años y nos robó hasta la forma de caminar.

Es preocupante que se haya dado este cambio de sentencia en tan pocas horas. La distancia no me permite analizar qué fue lo qué pasó.  Pero de qué hay algo raro, lo hay.  Ya me enteraré de las verdaderas razones del cambio.

 

NIEBLA EN TÁNGER

Por Mariela Sagel, Facetas, 18 de febrero de 2018

La bella ciudad marroquí de Tánger, que ha sido a través de la historia inspiración para escritores y artistas, a la que Henri Matisse, uno de los pintores más representativos del arte moderno describió como “el paraíso del pintor” y el escritor estadounidense Paul Bowles, que vivió y murió en ella la calificó como “dream city” (Ciudad de sueño) es el escenario donde se desarrolla la novela finalista del Premio Planeta, “Niebla en Tánger”, de la escritora española Cristina López Barrio.  El finalista de este premio, el de mayor dotación en lengua española, es el queda de segundo y recibe un monto de 150 mil euros y la edición y publicación del libro a nivel mundial. López Barrio no es una escritora emergente: ya nos había mostrado sus quilates en títulos anteriores como “La casa de los amores imposibles” y “El cielo en un infierno cabe”, entre otros. Con este premio confirma su destreza de narradora y su manejo tanto de las tramas románticas como de misterios, sin llegar a ser una novela de género negro.

CRISTINA LÓPEZ BARRIO

Abogada de profesión y especialista en derechos de autor, López Barrio se dio a conocer cuando ganó en 2009 el premio Villa Pozuelo de Alarcón por una novela juvenil y publicó al año siguiente “La casa de los amores imposibles”.  Decidió dejar su carrera para dedicarse a escribir y tal decisión le ha rendido sus réditos, al ganar el codiciado premio finalista de Planeta.  Regocija el hecho de que sea una mujer la ganadora, pero más la forma en que nos presenta a la protagonista, Flora Gascón, una mujer insatisfecha en su matrimonio que decide darle un cambio a su vida.

Adicional a su talento, está entre las escritoras más guapas del mundo, junto a varias de sus compatriotas, como Espido Freire, —que el año a pasado estuvo en Panamá—-, Marta Robles y Carmen Posadas, ésta última nacida en Uruguay pero residente en Madrid, Lila Azam, francesa, Amelie Nothom de Japón, Melissa Panarello, de Italia, Pola Oloixarac, de Argentina, Angela Becerra, colombiana, y otras que unen belleza con talento y compromiso y, sobre todo, con literatura seria y que no hacen de su imagen un símbolo de culto llevándola a la “civilización del espectáculo”.

Cristina López Barrio

NIEBLA EN TÁNGER

La novela recrea la vida de Flora Gascón que lleva una existencia de rutina y aburrimiento con su marido, funcionario que detesta a su jefe y que lo único que hace al llegar a casa es ver televisión.  Flora tiene inquietudes intelectuales pero se dedica a traducir manuales de electrodomésticos por estricta necesidad. Una noche que sale con sus amigas conoce a un apuesto hombre con el que tiene un encuentro sexual altamente satisfactorio y explosivo y al que tiene que dejar  en la habitación del hotel por la premura de llegar a su casa para cumplir con la apariencia conyugal.  No sabe el nombre completo de su amante furtivo y registra en su mente lo que está leyendo sobre su mesita de noche.  El título es el mismo que ahora recrea con este libro y está escrito por una marroquí.  En su apuro, al seductor se le cae un colgante que ella se lleva con la pretensión de devolvérselo en una o muchas citas que aspira a tener con él. Le deja una nota con su número de teléfono.  Se citan para un segundo encuentro pero el galán no vuelve a aparecer y a ella se le convierte un acertijo el tal Paul Dingle y la autora del libro, Bella Nur, que vive en Tánger.

Portada de “Niebla en Tánger”, Finalista del Premio Planeta 2017

Empieza una búsqueda frenética por encontrar a Paul y a la vez escapar de la insatisfacción de su vida conyugal, que se ve agravada por su incapacidad para concebir y el agobio que le produce que hasta su madre está pendiente de sus ciclos hormonales, recordándole mensualmente a su hija que es su periodo de ovulación.  Flora trata de tener un hijo a ver si eso mejora su relación matrimonial pero encima de todo, su marido ni siquiera se da cuenta de los momentos románticos que crea su mujer cuando está ovulando.

Todas estas frustraciones, aunadas a la necesidad de escribir que tiene Flora la llevan a marcharse, justo antes de Navidad, a Tánger, donde la envolverá su atmósfera inspiradora y misteriosa, conocerá a Bella Nur y de paso, desenterrará varios misterios que están esperando por ser descifrados desde que un tal Paul Dingle, abuelo de su amante fugaz, desapareció en Tánger en 1951, un día de Nochebuena.

Para hacer más interesante la trama, están presentes una pitonisa a distancia de Flora y un caballero que conoce en la ciudad que está ubicada entre dos mares, así como referencias a la historia de siglos de Tánger, como lo es Ibn Battouta, el personaje más emblemático de la ciudad, a cuya tumba asisten muchos peregrinos.  Armand Cohen, el que conoce de manera casual, resulta el eslabón que necesita para entender o descubrir la conexión con la escritora Nur, su gran secreto, y la vida de un país qué pasó de manos de varios imperios hasta finalmente encontrar su identidad.

Es una novela que se lee de un tirón, que se disfruta en cada momento y en la que se hace posible lo imposible.  Está sólidamente construida, logra conjugar las diversas tramas (misterio, metaliteratura, romance) y se mantiene dentro de la lógica y el realismo, pero tiene sorpresas con cada vuelta de hoja y por eso, no se le puede soltar.  Se llega a la conclusión de que el libro original estaba esperando a que Flora escribiera el capítulo final.

Arturo Pérez Reverte, en su última novela, Eva, también escoge el escenario misterioso y cargado de glamour de Tánger y la sitúa en el periodo cuando empezaba el conflicto entre guerras y la dictadura de Francisco Franco. Antes de Eva, Perez Reverte publicó Falcó, que es el personaje de la serie y cuyas aventuras lo llevarán a otros lugares de la geografía española y francesa.

Hacía tiempo que el libro finalista del Premio Planeta no recaía en una novela de sobra interesante.  Una buena oportunidad para leer literatura escrita por mujeres sin caer en el malentendido feminismo.  “Niebla en Tánger” logra eso y mucho más.

PANAMA 500 AÑOS

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 18 de febrero de 2018

Pocos compromisos han sido tan estrictamente cumplidos como la publicación del libro “Panamá 500 años”, que se anunció a principios de agosto del año pasado, y que contiene las reproducciones de unos 300 mapas del Archivo General de Indias de Sevilla, donde eran enviados todos los informes sobre las colonias en América y Filipinas para conocimiento del Rey de España, durante los siglos XVI y XVII.  Cuando el Patronato de Panamá Viejo presentó el proyecto de libro, que estuvo amparado por un convenio entre esa organización y el director del renombrado archivo, Don Manuel Rabinia, que vino a nuestro país para la ocasión, muchos habrán pensado que con suerte para mediados del año entrante se contaría con tan preciado documento.  Pero no ha sido así.  El Patronato, alejado de presiones y agendas políticas y plazos electorales, se ha dedicado a trabajar no solo en este valioso testimonio de la fundación de la ciudad de Panamá en 1519 – cuando reemplazó a Santa María la Antigua del Darién y que en 1520 pasó a ser la capital de Castilla de Oro – sino en un programa de sensibilización y docencia en torno a ese acontecimiento, que se propone llegar a toda la población y a los visitantes de las ruinas que, con tanta dedicación y esmero, han ido rescatando de la maleza y de los pobladores de áreas aledaña por más de veinte años.

Para anunciar a la comunidad de este magnífico hito en la celebración que nos aprestamos a conmemorar, el Patronato de Panamá Viejo realizó una ceremonia que estuvo prestigiada por el Director General de Bellas Artes y Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura de España, don Luis Lafuente Batanero.  El “libro joya” está, desde entonces, esperando por ser adquirido en la Librería de Panamá Viejo.  No faltará ningún coleccionista, historiador ni panameño o extranjero que no quiera hacerse de, por lo menos, una copia de esta importante edición y de la que solamente se ha hecho un tiraje de 2,000 ejemplares. Es un volumen de 250 páginas, 10 capítulos y 300 mapas.  Es la primera vez que en un solo documento se recoge únicamente información sobre Panamá, aunque también tiene mapas de la fundación de Portobello, las fortificaciones sobre el río Chagres y toda la cartografía relacionada, además de imágenes de los uniformes y escudos de armas de la época.

La obra ha sido editada con esmero, la curaduría ha seleccionado los mapas que ilustran el libro con sumo cuidado.  Tan importante responsabilidad recayó en un equipo liderado por María Antonia Colomma Albajar. Es un libro de culto, que recrea la fundación de la más antigua de las ciudades de tierra firme y la primera fundada a orillas del Océano Pacífico.

Es de resaltar e imitar el dinamismo que le ha impreso el Patronato a la conmemoración de 500 años de la fundación de Panamá Viejo, especialmente porque se trata de una fundación sin fines de lucro, que no tiene en su directiva ninguna figura de gobierno ni recibe subsidio alguno de parte de él.  Los clubes cívicos han jugado un papel decisivo en el logro y cumplimento de las metas del Patronato, así como fundaciones privadas y empresas comerciales que apoyan su labor, que tiene como brazos ejecutores su recién inaugurado museo y una bien surtida y elegante Librería que se ha convertido en un sitio de encuentro para chicos y grandes, y allí se congregan para contagiarse de la historia, de los mitos y leyendas de piratas y corsarios, y para entender los relatos de nuestro pasado. La oferta editorial que tiene la Librería es vastísima y con casas editoriales cuyas publicaciones no se consiguen fácilmente en Panamá.

A través de este libro se hace un recorrido por el Panamá Colonial y se puede leer la correspondencia que mantenía la corona española con la gobernación de este territorio de ultramar. Se puede así mismo aprender sobre muchos de los hechos históricos que desempeñó la primera ciudad capital de nuestro territorio, que entonces era una colonia del imperio español.

Tres metas impuestas y cumplidas por los dueños de Ediciones Balboa y el Patronato de Panamá Viejo: la premiación internacional y publicación del ensayo “El legado histórico de Panamá la Vieja” que recayó en el historiador chiricano Dr. Mario Molina, la apertura de la Librería y la publicación de este libro.  Como decía Picasso, “Todo lo que puedas imaginar es real”.

LA IMPORTANCIA DE VIAJAR

Por Mariela Sagel, El Siglo, 12 de febrero de 2018

Para los que tenemos la dicha de viajar no deja de sorprendernos cómo se manejan las ciudades y sus habitantes, especialmente cuando se trata de los conductores de taxis, el trazado de las calles y algunos monumentos que nos llaman la atención.

Por ejemplo, ahora que estoy en Málaga, ciudad al sur de España que es una de las más apetecidas por los turistas, por su belleza natural y porque está frente al Mar Mediterráneo.  Málaga es parte de lo que se conoce como la Costa del Sol y su industria turística es de las que genera mayor riqueza.  Los taxistas son educados y muy versados en la historia de la ciudad y es aquí donde nos damos cuenta que estos conductores tienen un oficio para el que se capacitan, no es una alternativa para el que tiene trabajo.  Las alcaldías de los diferentes municipios nuestros deberían ponerle exámenes a los taxistas para que den una buena imagen.

Las aceras son angostas porque incentivan el uso de bicicletas y las caminatas, que además de ponernos en condiciones son poco invasivos con el medio ambiente.  No ven ninguna necesidad para hacerlas más anchas, como las que estamos soportando en Panamá.  También hay mucha naturaleza, muchos árboles y jardines.  Integran el verdor tanto a las construcciones modernas como a las del Centro Histórico.  Las playas son públicas, en perfecto estado y mantenimiento y en época de verano son un hervidero de gente que va a tomar el sol y darse un chapuzón en el Mare Nostrum.

Y la coincidencia más interesante es encontrar una venerable plaza dedicada al General Torrijos, pero no el nuestro, sino uno llamado José Maria de Torrijos e Iriarte, fusilado en 1831, combatiente en la guerra de independencia española contra la dominación napoleónica y a quien de manera póstuma la corona le concedió el título de conde.

APOSTANDO A LA PAZ

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 11 de febrero de 2018

El pasado miércoles 7 de febrero se celebró un acto conmemorativo de los 35 años de haberse constituido el Grupo Contadora, singular y ejemplificante iniciativa que se dio en medio de los conflictos armados que afectaban la región centroamericana a inicios de los años ’80.  México y Colombia lo idearon en 1983 y fueron invitados a integrar esa instancia Panamá y Venezuela.  Panamá, a pesar de que geográficamente es parte de Centroamérica, históricamente de Suramérica y culturalmente del Caribe, y de ser un país relativamente minúsculo al lado de sus vecinos, se colocó en la mira del mundo entero al lograr, cinco años antes, en 1977, la firma de los Tratados Torrijos Carter, que devolvieron al país el usufructo de su posición geográfica y el manejo del Canal de Panamá.

Con toda la “glamourización” que traíamos después de haber logrado semejante hazaña era lógico que nos sumaran a estar entre tres grandes países, que estaban preocupados por la violencia que se vivía en el istmo centroamericano, que se reflejaban en conflictos armados, especialmente en Guatemala, El Salvador y Nicaragua, afectaban a Honduras y amenazaban a toda la región.  Costa Rica siempre ha disfrutado de un clima de paz y, de hecho, abolió el ejército en 1948.

Sus orígenes, los del Grupo Contadora, provienen de un llamado del Primer Ministro sueco Olof Palme, vilmente asesinado en 1986 y de los premios Nobel Gabriel García Márquez (literatura), Alfonso García Robles y Alva Myrdal (ambos Nobel de la Paz).

En ocasión de esta conmemoración, la embajada de México organizó una conferencia donde estuvieron los cancilleres de México y Panamá en ese momento, Bernardo Sepúlveda Amor y Oydén Ortega Durán, que recrearon su gestación y sus logros, hasta que otros países, como Uruguay, Perú, Argentina y Brasil se sumaron a esta idea pacifista y se convirtieron en el Grupo de los Ocho.

Dicho acto se celebró en el Museo del Canal Interoceánico, ante la presencia de ex cancilleres y vice cancilleres, además de ex presidentes, mismos que jugaron papeles fundamentales en la labor de mediación que se impuso este conglomerado.  El ex canciller mexicano Bernardo Sepúlveda, con una claridad meridiana, explicó que fue durante la toma de posesión del ex presidente Miguel de la Madrid, a fines de 1982, a la que asistió una representación de muy alto nivel de parte del gobierno de Colombia, –que en ese entonces presidía Belisario Betancur –, se trataron los temas que afectaban a la región y que ponían en posición de volatibilidad a algunos países.  Le tocó a él, Sepúlveda, como canciller, iniciar las gestiones para buscar un entendimiento pacífico.  Era en ese entonces canciller de Colombia el recordado Rodrigo Lloreda Caicedo, que después fue ministro de Defensa, iniciar las gestiones para que esta idea pacificadora se hiciera realidad.

Su nombre se adoptó porque la primera reunión, la constitutiva, se llevó a cabo el 7 de enero de 1983 en la isla de Contadora, en el Archipiélago de las Perlas de Panamá.  Por su misma esencia, estaba alejada de los intereses en la región de los Estados Unidos, los que no vieron con buenos ojos esta iniciativa ya que su estilo y línea de acción era contraria a la que pretendía llevar a cabo el grupo.  Era la época de la Guerra Fría y todo lo que involucraba adversar a la Unión Soviética y también unos años sensitivos en Nicaragua, que gozaba de la llegada de los sandinistas al poder.  El Grupo Contadora fue apoyado por el Consejo de Seguridad y la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, así como de organismos internacionales y regionales.

Uno de sus primeros logros se vio reflejado en septiembre del mismo año de su constitución, cuando los cancilleres centroamericanos adoptaron un Documento de Objetivos, en nuestra capital, para promover la democratización y ponerles fin a los conflictos armados, siempre dentro del derecho internacional.  Esto traería una revitalización del desarrollo económico de la región y la negociación de mejores accesos a los mercados internacionales.

Fueron muchos los logros y los compromisos adquiridos y todos estaban inspirados en la paz, la democratización, la seguridad regional y la cooperación económica.  En 1985, el gobierno peruano presidido en ese momento por Alan García anunció que junto a Uruguay, Argentina y Brasil formaban un Grupo de Apoyo a Contadora, también conocido como Grupo de Lima.  Al final, se constituyeron en el Grupo de los Ocho.

El Acta de Contadora tuvo el respaldo de los países democráticos de América Latina, pero no de Estados Unidos, que no quería reconocer al gobierno de Nicaragua y a prescindir de su “derecho” a intervenir en forma militar en la región.  Se logró, a pesar de las degeneraciones que posteriormente fueron afectando a varios países, especialmente a Panamá, el Acuerdo de Esquipulas, que permitió la reformulación de la política centroamericana.  Por su propia misión constitutiva estuvo al tanto del conflicto de las islas Malvinas, mediando para que Argentina e Inglaterra llegaran a un acuerdo, así como revisando los temas económicos y similares.

Este acto conmemorativo debió haberse llevado a cabo en la Cancillería panameña, pero por mezquindades políticas no se les permitió a los organizadores hacerlo.

 

 

ONCE IN A BLUE MOON

Por Mariela Sagel, El Siglo, 5 de febrero de 2018

En inglés es común decir “once in a blue moon” cuando en un mes ocurren dos lunas llenas y ésa una expresión poética que también se puede traducir como “muy de vez en cuando”.  La dama de la noche se convierte así en una luna azul.  Este pasado 31 de enero no solo tuvimos una luna azul, sino una luna roja o luna de sangre, que no se vio en Panamá, pero sí se pudo apreciar junto a un eclipse lunar en América del Norte y en el océano Pacífico hasta el sureste asiático.  Los temblores precedidos por ese fenómeno astrológico no deben tener relación con el hecho de que la luna estuviera tan cerca de la tierra, pero uno nunca sabe.

Este fenómeno que ocurrió la semana pasada no pasaba desde hace 150 años. La luna azul resultó una super luna que, gozando del esplendoroso verano panameño del mes de enero, se vio más cerca porque, de hecho, estuvo más cerca de la tierra.  El hecho de llamarla luna roja fue producto del eclipse que atravesó el satélite y que lo reflejó en el color de la sangre.

Son poco comunes estas coincidencias y no hay que caer en las supersticiones, pero sí estudiar los fenómenos astrológicos para sacar mayor provecho de ellos. Seguramente los astrólogos o aficionados a esta ciencia podrán decirnos si es bueno sembrar cuando éstos ocurren, o si es bueno cortarse el cabello o concebir un hijo.  En la etnia guna se les dice a los albinos “hijos de la luna” porque creen que fueron concebidos en noches de luna.

Una buena orientación astrológica ayudaría a explicar muchas cosas que la naturaleza manifiesta al son de los astros, como son las mareas, los ciclos lunares, los ciclos menstruales, en fin, la naturaleza baila a un ritmo que repite sus pasos cada cierto tiempo.  Por eso es importante estar atentos a ellos.

 

EL FUEGO INVISIBLE

Por Mariela Sagel, Facetas, 4 de febrero de 2018

El Premio Planeta está catalogado como el Nobel para la literatura de habla hispana, no solo por su dotación sino por el impacto que la publicación de la obra genera.  No se premia a un escritor por la totalidad de su obra, como en el galardón sueco, sino por haber sometido a un jurado un trabajo inédito, y el honor de obtenerlo viene acompañado con la edición e impresión casi inmediata en todos los países de habla hispana y en algunas ocasiones, con la venta de los derechos para su traducción a otras lenguas.  Fue establecido en 1952 por el fundador de la editorial Planeta José Manuel Lara y se entrega generalmente los 15 de octubre de cada año.  A los finalistas se les invita a Barcelona y allí pasan unos días de angustia hasta que se da a conocer el ganador, y el finalista (que sería como el segundo en la criba). Después viene la gala, que reúne a lo más granado de la intelectualidad y hasta de la nobleza española.  En 2011, cuando Javier Moro se alzó con el premio por su inolvidable obra “El imperio eres tú”, los Príncipes de Asturias, hoy Reyes de España, acudieron a la entrega de los premios.

Su primera versión contaba con el monto de 40 mil pesetas (un equivalente a $30 mil dólares) pero a lo largo de estos 65 años ha ido aumentado su dotación, estando actualmente en 600 mil euros para el ganador y 150 mil euros para el finalista.  Grandes intelectuales, escritores, pensadores, periodistas, críticos literarios e historiadores han ganado este codiciado premio entre los que se encuentran Antonio Gala, Víctor García de la Concha, Zoé Valdés, Manuel Vázquez Montalbán, Fernando Savater, Ana María Matute, Jesús Fernández Santos, Juan Antonio Vallejo Nájera, Terenci Moix, Juan Eslava Galán, Gonzalo Torrente Ballester, Antonio Muñoz Molina, Mario Vargas Llosa, Juan Manuel de Prada, Carmen Posadas (que ahora forma parte del jurado), Espido Freire (que estuvo en Panamá en la pasada feria del libro), Maruja Torres, Rosa Regás, Alfredo Bryce Echenique, Antonio Skármeta, Álvaro Pombo, Eduardo Mendoza, Javier Moro, Lorenzo Silva, Clara Sánchez, Jorge Zepeda Patterson y Dolores Redondo, entre un largo etcétera.

El fuego invisible, ganador del Premio Planeta 2017

El año 2017, al cumplirse 65 años de este importante premio, el ganador fue el escritor español Javier Sierra con la obra “El fuego invisible”. Ese año la participación se estimó como un récord porque sometieron más de 600 obras. Sierra es conocido por libros anteriores donde siempre hay un misterio y en esta ocasión abarca un tema que está latente en las novelas de índole religiosa, como es el Santo Grial, o el Grial, para los escépticos.

EL SANTO GRIAL

Se conoce como el Santo Grial, o simplemente Grial a la copa que se aprecia en la escena de la Última Cena y que era usada por Jesucristo. Cuando uno visita el famoso cuadro pintado por Leonardo Da Vinci en la Iglesia de Santa María delle Grazie en Milán, las explicaciones sobre la disposición de los apóstoles y el cuenco o copa que sostenía Jesucristo abundan en la descripción de este recipiente y el misterio que lo rodea.  Ese cuadro, que fue pintado sobre una pared a modo de mural entre 1495 y 1498 (siglo XV) fue precedido por el relato de Robert de Boron (siglo XIII) sobre un cáliz que le es entregado a José de Arimatea cuando Jesús resucita, con la orden de llevarlo a la isla de Britania.  Cuenta la leyenda que ese mismo utensilio fue usado para recoger la sangre y agua que emanaban de las heridas infringidas a Cristo y, una vez en Britania, ha devenido toda una generación de guardianes que lo han mantenido escondido.  Esta búsqueda es el hilo conductor de las historias relacionadas con el Rey Arturo, que combinan tradiciones celtas con cristianas.

Antes de de Boron, fue el poeta francés Chrétien de Troyes quien mencionó el grial en su narración “Perceval”, en el siglo XII, pero se le atribuye a de Boron, también francés, el asumir el término “Santo Grial”.  A través de los siglos este misterioso cuenco o cáliz ha sido inspiración de tramas literarias, musicales y teatrales, como lo vemos en la ópera “Parsifal”, de Richard Wagner, “El péndulo de Foucault”, novela de Umberto Eco y “El código Da Vinci”, de Dan Brown, entre muchas otras referencias.   También Steven Spielberg fue seducido por el grial y de allí la película “Indiana Jones y la última cruzada”.

JAVIER SIERRA

El periodista y escritor Javier Sierra, jugando con todos estos misterios y asumiendo que el grial fue llevado a iglesias en los campos aragoneses y catalanes de España ha tejido una trepidante trama que le mereció el Premio Planeta 2017 titulado “El fuego invisible”.  Sierra, de 47 años, es conocido por tratar temas misteriosos, ya sean OVNIs, zombis o piedras filosofales.  Ha trabajado en radio, prensa y televisión y es uno de los pocos autores españoles que ha visto sus libros estar entre los más vendidos en los Estados Unidos.  El Premio Planeta viene a coronar una trayectoria de trabajo e investigación indiscutible. Desde muy joven era un experto ufólogo.

El autor, Javier Sierra

Su libro tiene como personaje principal a David Salas, un español que vive en Dublín, privilegiado con una familia pudiente e intelectual, que siempre le proveyó tanto de medios como de estímulos para estudiar.  David se va a Madrid obligado por las circunstancias del inminente matrimonio de su madre y se encuentra a una vieja amiga de su abuelo, un gran escritor, que fue su discípula.

Empieza toda una trama de claves y enigmas para descubrir el grial en diferentes puntos geográficos de España y por tres grupos o equipos que conforman una “hermandad” o cofradía comandados por Victoria Goodman, la amiga de familia que es, a su vez, una famosa escritora de novelas de misterio.  Se desencadenan una serie de acontecimientos que incluso amenazan con la vida de los integrantes de esa cofradía que llaman La Montaña Artificial y en ese mismo monumento, en el Parque de El Retiro, erigido por Fernando VII en 1815 se escenifican escenas increíbles.

La persecución que se desata los lleva a las iglesias románicas de los Pirineos, a colecciones de arte de Barcelona, libros antiguos y códigos extraños tallados en piedras en remotas iglesias de la geografía de Aragón.  Lady Goodman, como la llaman, tiene una cautivadora asistente, que es a su vez historiadora de arte y con quien David involucra sentimentalmente.

El autor no ha dejado ningún cabo suelto.  Hay intriga, misterio, historia, mitología y una gran seducción hacia una leyenda como la del grial en este libro, al que el Premio Planeta le ha hecho honor.  También hay filosofía, un vasto conocimiento de la historia, erudición, descripciones de los escenarios que recrean al punto del preciosismo y, sobre todo, un desafío a los dogmas más conservadores de la Iglesia Católica.  No es la primera vez que este autor se mete en esos vericuetos: su novela “El maestro del Prado” no fue del gusto del museo madrileño, que dejó de ofrecer el libro para la venta.  El escritor Sierra dice que “algo que se está empezando a olvidar en la mente colectiva y es que todos tenemos dentro el espíritu creativo. Da la sensación de que todo nos viene hecho desde fuera, que todo está inventado y basta apretar un botón para que te traigan algo desde la tienda on line. Que hay poca capacidad de creación o de aportar algo. Mi libro quiere recordar que no es así; parte de una pregunta filosófica, cuál el origen de las ideas, pero trata de inocular el concepto de que las ideas no son sólo cosa de la especie, sino que forman parte de cada ser humano”.

RECORDANDO A LOS PIRATAS

Por Mariela Sagel, El Siglo, 29 de enero de 2018

Para muchos de los que vivimos en este pequeño istmo, que une al continente americano, no es desconocido que el otro año, 2019, se conmemorarán los 500 años de la fundación de la Ciudad de Panamá, en el sitio arqueológico que hoy es un conjunto monumental de ruinas de lo que fue en su momento el primer asentamiento europeo en la costa pacífica de América.

Pero los que muchos desconocen es que el 28 de enero de 1671, hace 348 años, se inició el ataque del pirata inglés, Sir Henry Morgan a esa codiciada ciudad, que arrojó un total de unas tres mil muertes durante su intento de saqueo, que terminó el 24 de febrero.  Gracias a que los residentes habían sido alertados de las aviesas intenciones de la turba liderizada por Morgan (en ese tiempo no había ni internet ni teléfonos, pero sí buenos ciudadanos) que se aprestaba a atacar la ciudad desde la costa Atlántica, concretamente desde Portobelo, pusieron la mayoría de sus bienes a buen recaudo.  El gobernador Pérez de Guzmán, que fue juzgado en España por el hecho de haber ordenado el incendio de la ciudad, argumentó en su defensa que prefirió ‘perder una ciudad, que perder el imperio’.  Todo esto en virtud de que Morgan respondía al imperio inglés, estaba invadiendo territorios conquistados por el imperio español y pretendía ser gobernador de la ciudad de Panamá.

Es por esa razón, la destrucción de la bella Panamá, la primera ciudad en el Océano Pacífico fue trasladada a lo que hoy se conoce como el Casco Antiguo, meses después en que sufrió ese ataque.  Las muertes fueron causadas no solo por el incendio, los disparos de los piratas sino por las enfermedades que todo esto incubó.

Panamá Viejo se prepara con seriedad para celebrar los 500 años de su fundación y desde ya se preparan muchas actividades que recrearán la historia de este codiciado asentamiento.

VUELVE MANOLO ALCÁNTARA

Por Mariela Sagel, Facetas, La Estrella de Panamá, 28 de enero de 2018

A fines del año 2012 asistí a un congreso de ciencias políticas que se llevaba a cabo durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.  Uno de los oradores era el Profesor Manuel Alcántara Sáez, doctor en ciencias políticas y sociología por la Universidad Complutense de Madrid –y el más latinoamericano de los españoles– y que ha dedicado casi toda su vida académica al estudio de los acontecimientos que se viven en Latinoamérica en el campo de la política.

Le propuse inmediatamente que viniera a Panamá, ya que íbamos a entrar en un año preelectoral (como lo es este año) y necesitábamos estar claros cuál era el verdadero oficio de los políticos.  Su libro se llama, es justo señalarlo, “El oficio de político”.  Lo organizamos desde la Junta Directiva del PRD de Bella Vista, lo que obligó a algunos miopes a no asistir, porque alegaban que se contaminaban.  Sin embargo, y a pesar de ese bloqueo mental propio de obtusos, el salón donde se presentó rebasó su capacidad, se vendieron todos los libros que trajimos y Manolo, como cariñosamente le dicen todos sus alumnos de la Universidad de Salamanca, ha seguido viniendo al país para otros eventos y a reunirse con sus amigos.  Como un dedicado docente, asesora las tesis de sus discípulos y a algunos los manda a los países sobre los cuales él es especialista y uno de ellos, a quien he hospedado en mi casa un par de veces, fue Melany Barragán, que se doctoró el año pasado y es autora de la magnífica tesis titulada “Carreras políticas en países descentralizados”. Sus investigaciones incluyeron la ingrata tarea de entrevistar a los diputados de la Asamblea Nacional y también se reunió con algunos ex presidentes de la República.

Esta semana, en ocasión de que visitará el país para dar una charla para la Secretaria Nacional de Ciencia y Tecnología (SENACYT) sobre “Los centros de investigación y su importancia para las democracias” aprovechará para presentar sus dos últimos libros, compilaciones de sus artículos regulares en los medios españoles e internacionales.  Bajo el eje conector “La esquina desnuda” ofrece los textos que ha escrito sobre política, el primero, y el segundo, sobre sus viajes.  Manolo es un viajero incansable, que hoy está en Japón y mañana en Paraguay.  Creo que en millas recorridas y océanos atravesados le gana a Jon Lee Anderson.

LA POLITICA

     En la introducción de su libro “La esquina desnuda: la política”, explica el nombre que escogió para su iniciativa, que es el juego de las cuatro esquinas y por qué la esquina desnuda es una atalaya de lo efímero “porque el observador sabe que va a dejar el sitio en breve”.  Con una prosa clara, docente y puntual abarca los temas del marco global de la política, los asuntos que se dan en América Latina en todo sentido, desde los procesos de paz hasta las élites parlamentarias (sobre las cuales es un experto).  También resume su retorno permanente a su tierra natal, España, los nacionalismos, la nueva política, los manejos financieros de las naciones (y los endeudamientos) y el populismo.  Hay una interesante sección donde resalta el surgimiento de partidos como Podemos y Ciudadanos que se titula “Las elecciones del 20D y después”, y se refiere a las elecciones generales que se celebraron en España el 20 de diciembre en 2015.  Este libro fue publicado en julio de 2017 por la Editorial Paso Honroso, y van a ser muy interesante las conclusiones sobre lo ocurrido recientemente en España, que se debatirán durante su presentación.

La esquina desnuda, la política

La primera edición de “La esquina desnuda” salió de imprenta en junio del año pasado y Manolo me lo dio durante una visita que le hice en su oficina de la Universidad de Salamanca en ocasión de su cumpleaños, en julio.  Empezamos a hablar de una eventual presentación aquí, ya que tiene muchos estudiantes panameños que han ido a especializarse en ciencias políticas a esa mítica casa de estudios, que todos conocen como “lo que natura no da, Salamanca no presta”. También tiene estudiantes por toda América Latina, que a veces coinciden aquí.

EL COSTADO ÍNTIMO

El segundo libro, “La esquina desnuda: el costado íntimo” nos lleva en un viaje virtual por el mundo, “que es ancho y cercano”, ofreciéndonos todo un arco iris de opiniones sobre diversos países, además de los fenómenos que se han dado en algunos de ellos, como “El año de la posverdad” (en alusión a 2017, “el año en que nos volvimos locos” como lo señaló Héctor Abad Faciolince) que nos detalla de manera cristalina y breve cómo las emociones entran más fácilmente que las razones.

Manolo es, además de un dedicado docente, muy querido por sus discípulos, un cinéfilo que ha coeditado libros sobre cine, como el titulado “La política va al cine”, junto a Santiago Mariani.  Es un interesante trabajo que reúne a 20 autores de una decena de países que abordan la relación que se establece entre el cine y la política.  En esa publicación, de Tecnos, el responsable de “El oficio de político”, los hilos argumentales son un director, una película o un tema, que van uniendo la relación entre el cine y la política visto desde la perspectiva personal, que al final ofrece como resultado la presencia de la que llaman “el arte de lo posible” en lo que ha sido el arte de masas por excelencia del siglo XX.  Los capítulos están agrupados en tres secciones de acuerdo con el tema abordado: el poder, la construcción de lo político (estado, nación y partidos políticos) y la negación de la democracia.

La esquina desnuda, el costado íntimo

Es también autor de otros libros, como “Sistemas Políticos de América Latina (Vol.I. América del Sur)”, “Politicians and Politics in Latin America”, “Sistemas Políticos de América Latina (Vol. II. México, los países de América Central y del Caribe)”, “¿Instituciones o máquinas ideológicas? Origen, programa y organización de los partidos políticos latinoamericanos”, “South American Legislatures: Thinking about Economic Integration and Defense Policy” y “Gobernabilidad, crisis y cambio”, que fue reeditado por el Fondo de Cultura Económica.

Es el actual director de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), capítulo de España, y la correspondiente panameña es uno de los auspiciadores de la presentación de estos dos valiosos libros.  También lo es la Embajada de España, a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y su Centro Cultural en Panamá, ubicado en el Casco Viejo, mejor conocido como “Casa del Soldado”.

Manuel Alcántara Sáez

Con estos libros, Manolo inicia lo que él cataloga como su siguiente etapa de vida, habiéndose jubilado de la docencia en la Universidad de Salamanca: la de escribir (lo que no ha dejado de hacer, aunque impartiera clases) y seguir viajando, lo que tampoco ha perdonado, pues dicta seminarios en Paris, en Quito, en universidades estadounidenses, así como participa de congresos especializados.

La presentación de estos dos libros será el martes 30 de enero a las 7 de la noche.