EJEMPLOS A SEGUIR

Por Mariela Sagel, El Siglo, 2 de octubre de 2017

Estuve asistiendo el el fin de semana al V Festival Gabo, que organiza la Fundación GARCIA Marquez para un Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) con sendas mesas de debate y entrega de reconocimientos a un editor destacado y a un periodista de excelencia, que recayó en esta ocasión sobre Jorge Ramos, el reconocido inmigrante mexicano del noticiero de Univisión,  que se atrevió durante la campaña de Trump a cuestionarlo en una conferencia de prensa y después ha seguido criticando sus miles de metidas de pata y desmanes.  Este festival se realiza mediante una alianza público-privada que involucra a las autoridades de Medellín, el Metro y Ministerio de Cultura, así como empresas privadas.  La organización fue impecable y la gala de premiación un evento de altura, donde los protagonistas fueron los 12 finalistas que aspiraban a ganar uno de los cuatro premios que se otorgaban.

Para orgullo nuestro, una periodista panameña estuvo entre los finalistas en la categoría de cobertura, con el tema de los donativos legislativos.  Si bien no ganó, miles de personas se enteraron de la dudosa filantropía que persiste en la Asamblea Nacional y la forma en que ese órgano del estado se las ingenia para usar los dineros que deben pagar obras de infraestructura, mejorar escuelas y servicios de salud.

El Alcalde de Medellin no solo estuvo presente en casi todos los eventos sino que pronunció un discurso magistral sobre la importancia de una comunicación veraz y celebrar los 50 años de la publicación de Cien Años de Soledad.  De igual forma, invitó a los participantes a un recorrido en el Metro, el tranvía y el metro cable (teleférico), que funcionan de manera integrada.  Durante ese recorrido tuvimos la oportunidad de almorzar con él en la Casa de la Memoria.

Medellín es una ciudad que bien vale la pena imitar, no solo en la forma en que hacen sus aceras sino en cómo manejan el transporte y combaten la delincuencia, además del apoyo que le brindan a la cultura.

LA CENICIENTA DEL PRESUPUESTO

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 29 de septiembre de 2017

      No se habían tranquilizado los ánimos contra intento de tasajear el presupuesto de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) por parte de los diputados de la Asamblea cuando recibimos la nefasta noticia de que al Instituto Nacional de Cultura (INAC) les habían asignado el ridículo presupuesto de 39 millones para el año 2018.  No sé qué mente calenturienta puede albergar la idea de que la entidad gestora de la cultura nacional siga siendo la cenicienta del gobierno.

Desde su fundación en 1974, su misión se estableció como el ente rector para fomentar, orientar y dirigir el proceso cultural en el territorio nacional.  Han pasado 43 años y a pesar de que tradicionalmente ha contado con pocos recursos, ha continuado con la organización de los Premios Ricardo Miró (que este año cumplieron 75 años) e incrementado los montos de dichos galardones; ha seguido con los otros certámenes que tiene bajo su responsabilidad, a trancas y barrancas, como son el de literatura infantil, el de cuentos medio pollito, el de poesía Gustavo Batista Cedeño, el de literatura infantil y juvenil Carlos Francisco Changmarin, el de artes visuales Roberto Lewis además de tener bajo su responsabilidad todos los centros regionales, administrar el Teatro Anita Villalaz, el Teatro Nacional y el Teatro Balboa, coordinar la Orquesta Sinfónica y el Ballet Nacional, además mantiene 18 museos entre los que se destacan el Museo de Arte Religioso, el Museo Antropológico Reina Torres de Araúz y el Museo Afroantillano.

La invisible directora del INAC presentó a la Asamblea Nacional un presupuesto de 103 millones de dólares, de los cuales 68 millones estarían dedicados a inversiones y el restante, unos 35 millones se requerían para funcionamiento.  Con la asignación de los genios del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) a duras penas sobreviviría y sin dignidad, porque no podría estar presente en importantes eventos que se planean para el año siguiente y mucho menos, podría apoyar a la Alcaldía en la organización de la designación de la ciudad como capital iberoamericana de la cultura, ni mucho menos participar en la celebración de los 500 años de la fundación de Panama La Vieja, que lleva a cabo con garbo y metas bien trazadas el patronato que rige ese sitio histórico.

Las necesidades del INAC son urgentes e impostergables: le toca levantar de sus cenizas el Museo Antropológico Reina Torres de Araúz, que ocupa la antigua estación del Ferrocarril en la Plaza 5 de Mayo; restaurar el Teatro Nacional, que está cerrado desde el 2015 y que fue construido en 1908 en el Casco Antiguo de la ciudad; rescatar la gobernación de Colon y en teoría, continuar con la Ciudad de las Artes, complejo que se empezó mal porque  produjo un impacto negativo en el Parque Metropolitano pero que la actual administración insiste en seguirlo.

La indignación de los “culturosos” (así nos dicen a los que nos preocupa la cultura) ha sido grande, pero no ha pasado de los post en Facebook y Twitter y como han ocurrido hechos más graves en el país, no ha trascendido a los medios.  Careciendo de defensores aguerridos como los que tiene el Canal en el Administrador Quijano y el Ministro Roy, o la Corte, cuyo presidente defendió el presupuesto solicitado para ese órgano como un gorila, la directora se limitó a decir que “un pueblo sin cultura e identidad no es nada”.

Ahora que estamos de plácemes con los chinos y que por primera vez el Presidente Varela fue a otra Recepción que no fuera la de los gringos, el discurso debería ser, para todos los países, intercambios comerciales e intercambios culturales.  Así lo han venido haciendo muchos países hermanos, con sólidas estructuras culturales, como México, Colombia, Chile, España, Francia y muchos  otros sin cuyos apoyos el INAC no hubiera podido hacer más de cuatro cosas.  Pero tiene que empezar por poner sus prioridades en orden y darse a respetar.  Ya está bueno de ser siempre los que reciben las sobras pero para las iglesias y los proyectos asistencialistas que nos convierten en un estado proteccionista, que no resuelve los problemas de fondo, si hay dinero.  La cultura se basa en la educación y ésta es la única que no solo nos mantendrá creciendo económicamente sino que mejorará la calidad de vida de todos los panameños.

LA RENDICIÓN Y LA GENERACIÓN X

Por Mariela Sagel, Facetas, 22 de septiembre de 2017

En España, como en muchos países, existió una Generación X de escritores, entre los que está Ray Loriga, de 50 años, y que este año ganó el XX Premio Alfaguara con su novela “Rendición”.  El jurado, presidido por Elena Poniatowska, (la Poni, para muchos de los que la queremos tanto) la definió en su dictamen como “Una historia kafkiana y orwelliana sobre la autoridad y la manipulación colectiva, una parábola de nuestras sociedades expuestas a la mirada y al juicio de todos.  A través de una voz humilde y reflexiva con inesperados golpes de humor, el autor construye una fábula luminosa sobre el destierro, la pérdida, la paternidad y los afectos”.  Entre los jurados estuvieron Santiago Roncagliolo, Juan Cruz y Pilar Reyes.

Rendición

Ray Loriga es una especie de “enfant terrible” madrileño que de joven quería ser como Mark Twain, Joseph Conrad o Marguerite Duras, por los muchos viajes y experiencias que éstos tenían.  Desde su primera novela, Lo peor de todo, ha sido identificado como representante del realismo sucio, explotando la fórmula underground, que tiene ecos de rock y beat, para los entendidos.  Según se lee en las muchas reseñas que se han publicado de su libro premiado, tiene una personalidad franca, áspera e irónica y no esconde la gran influencia que tuvo Juan Rulfo en su narrativa, especialmente este año que se cumplen 100 años de su nacimiento.  “Yo no sería quien soy sin Juan Rulfo. Eso para empezar. Todo lo medianamente inteligente que salga en Rendición, probablemente lo vi, de alguna manera, en la sombra de Juan Rulfo. Porque es muy difícil caminar sin sombras; las sombras son amparos, cobijos, protecciones e ideas que se prolongan, y según es el Sol más larga es la sombra”, explicó en una entrevista el autor.  Es un admirador de Bob Dylan, quien se ha nutrido del cine negro y ha escrito guiones para Pedro Almodóvar y Carlos Saura.

QUIEN ES RAY LORIGA

     Su verdadero nombre es Jorge Loriga Torrenova, hijo de un padre dibujante y una madre actriz, que además es escritor de diez novelas, varios guiones y protagonista de varios escándalos. Es obsesivo con el rock, los años 90, el alcohol, la memoria “arbitraria y caprichosa” y el germen de la escritura, ha dicho que escribe sobre la marcha, sin pretensiones ni etiquetas.  Para él “la escritura nace de la lectura y de un análisis personal riguroso sobre lo que se lee y luego de una formulación de tus propias capacidades con respecto a tus intereses literarios. Y eso puede hacerse con la guía de un profesor vivo o de un profesor muerto, como son todos los clásicos, o con la guía de un profesor vivo que no esté delante de ti, como tus contemporáneos. No creo que sea obligatorio que un escritor tenga que formarse con un título o con un aula o proceso académico determinado”.  Su novela “Rendición” es sorprendente, abrasiva e inquietante.

Ray Loriga

Sobre los términos a los que se refirió el jurado, de ser kafkiana y orwelliana, la definición del primer adjetivo, según la Real Academia de la Lengua es que “actualmente se usa para referir cualquier situación complicada, absurda o surrealista. Sin embargo, muchos han sido los que han criticado el mal empleo de este término por no reflejar en su totalidad la visión del escritor checo Frank Kafka. Un uso más acertado sería el de un adjetivo para determinar una situación o estado emocional específico generado por los desafíos e incertidumbres a los que se enfrenta el hombre contemporáneo. Al igual que la mayoría, Kafka cedió a las demandas de la sociedad, sobre todo a la presión de su padre –que no consideraba la escritura como una profesión–, por lo que estudió la carrera de derecho, y más tarde ejerció como burócrata en una compañía de seguros para pagar sus gastos”.

Y sobre orwelliano, se refiere a George Orwell y haciendo analogía sobre todo de su obra 1984, la clave del término es que, aunque el proceso descrito por Orwell parece propio de regímenes totalitarios, también puede ocurrir en sociedades democráticas. “Bastaría con un uso del lenguaje por parte de las autoridades deliberadamente enrevesado o de eufemismos políticamente correctos para estar ante una sociedad orwelliana”.

RENDICIÓN

     La novela es puntual, se trata de una pareja que por razones de una guerra –la que nunca sabemos dónde ocurrió ni en qué bando estaban – es evacuada de su “comarca” junto al resto de los pobladores.  Escrito en primera persona, el hombre, que antes fue el empleado de su mujer y ahora su marido, se refiere siempre a ella, nunca dice su nombre.  Sus dos hijos se fueron a esa guerra que no se sabe si terminó o si ellos la sobrevivieron y recogen a un chico que no habla, el único que tiene nombre en todo el relato.

Se trasladan con todas las vicisitudes de una migración forzada a una ciudad transparente, donde todo es de cristal, donde se ven todos lo que hacen los otros, y los inoculan contra la infelicidad y los olores por medio de una cristalización.  Suena extraño pero es cautivante, devastador y con tantas descripciones como extrañas y misteriosas.  Una novela que se sale de los cánones a los que estamos acostumbrados.

Pródiga en situaciones desconcertantes, guiños de humor y de erotismo, lazos familiares indestructibles, Ray Loriga ha logrado una novela fenomenal. Nacido el mismo día que Kurt Cobain, e hijo de los llamados “babyboomers”, la consigna de esa generación X era vivir joven y rápido para dejar un bonito cadáver. Y Ray Loriga se ha convertido en el ídolo de esa generación y según han dicho los expertos, “lo hace con una novela empática que pone el dedo en la llaga, comenzando de nuevo con una frase brutal: “Nuestro optimismo no está justificado”. Y es que, según Ray, Rendición habla de quiénes somos de verdad cuando nos cambian las circunstancias: “A veces el hambre aprieta y la dignidad mata”.

Ray Loriga estará con su novela en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, aunque desde que obtuvo el XX Premio Alfaguara la ha presentado en muchas capitales del mundo.  Yo aspiro a poder entrevistarlo y asistir a su presentación, para oír de su propia voz el desenfado que dicen que le caracteriza, porque la mejor parte de él, que es Rendición, ya la disfruté con su lectura.

 

EL CASO DE LAS BOLSAS DE BASURA

Por Mariela Sagel, El Siglo, 18 de septiembre de 2017

Hace una semana corrió como pólvora en las redes sociales que una señora, de buena casta –si así se puede llamar— estaba tirando bolsas de basura en varios puentes sobre ríos.  Como las redes más que un medio de información o denuncia, se han vuelto una entretención, la cosa se puso viral, al punto que tomaron foto de la placa, dieron con la identidad de la señora, y su foto y generales fueron divulgados con pelos y señales.  Luis Casis, ese reportero de Telemetro que siempre anda detrás de las causas perdidas, se dio a la tarea de ver qué había en esas bolsas, sobre las que se tejieron toda clase de conjeturas: que si prendas de vestir del marido, enseres, etc.  Lo cierto del caso es que no bastó el escarnio público, la aseveración que se hizo de los puestos que había ocupado (directora de un museo) para que se le impusiera una irrisoria multa de $75.00.

Estoy segura de que el haber sido asoleada en todas las redes, con nombre y apellido, y señalada como una puerca ha sido suficiente para que la fulana no se sienta cómoda ni asomando la cara a la calle, pero me dice un amigo que vive fuera que la multa debió haber sido por lo menos de $500.00, su foto en los principales diarios, que limpie el río o la bahía de Panamá por un año, a la vista de todos.

Pero esto no acaba aquí.  Ese video o quien la siguió registrando su cochinada tenía una intención, pero todos los días vemos gente tirando latas, papeles, cajas de foam y plásticos a diestra y siniestra.  Que esto sirva de punta de lanza para empezar una campaña de concientización sobre la mala costumbre de disponer de los desechos de esa manera y que se adopten multas ejemplarizantes.  A ver si la Autoridad del Aseo y la Alcaldía, que están desbaratando nuestra ciudad, hacen algo al respecto.

 

LAS MEJORES HISTORIAS PARA RECORDAR A GABO

Por Mariela Sagel, Facetas, La Estrella de Panamá, 29 de septiembre de 2017

     Durante tres días, en Medellín, Colombia, se celebrará el V Festival Gabriel García Márquez de Periodismo, organizado por la Fundación Gabriel García Márquez para un Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) con más de 40 actividades totalmente gratuitas y 90 invitados de todas partes del mundo.  El Premio Gabo también se conocerá durante esos días y se entregarán en las categorías de texto, imagen, cobertura e innovación.  De 1,383 trabajos presentados hay 12 finalistas, una de las cuales es la periodista panameña Mary Triny Zea, del Diario La Prensa, con el tema de los donativos legislativos.  El editor colombiano Clemente Manuel Zabala recibirá un reconocimiento y el famoso periodista mexicano, radicado en Estados Unidos será galardonado con la excelencia periodística.  Su slogan es “desobedezcan, siempre desobedezcan”

Además de los debates (se les ha llamado Maratón de las mejores historias de Iberoamérica) estarán presentes durante estos tres intensos días el documental, el fotoperiodismo y la música, constantes intereses de García Márquez, así como se impartirán 10 talleres de tres horas de duración, dirigidos a estudiantes y profesionales, en temas como el emprendimiento, la sátira, las redacciones multidisciplinarias, el humor y la sátira, el periodismo científico, la cobertura de las elecciones con herramientas como Facebook, el manejo de redes sociales para enfrentar las noticias falsas, expresión fotográfica, entre otros.  Hay varios periodistas panameños que se inscribieron y fueron aceptados para participar.

La cocina del periodismo, que corresponde a los temas que se manejan en la región, como son la narrativa, inteligencia artificial, redacciones que le apuestan a equipos multidisciplinarios, estrategias para combatir la desinformación y experiencias en el uso de datos, estarán batiéndose a todo vapor en esta cita imperdible que tendrá como sedes la Universidad de Antioquia, el Jardín Botánico, el Parque Explora, varias universidades y museos.

Según cuentan los amigos de Gabo, sus obsesiones eran la música, el cine, la medicina y la memoria histórica y en ocasión de cumplirse 50 años de la publicación de Cien años de soledad, algunos de sus cómplices se harán presentes para compartir con periodistas de otras generaciones, así como académicos, y conversar sobre la influencia que la vasta ejecutoria vivencial del gran maestro dejó en todos.

Sobre cine, se presentarán tres largometrajes periodísticos y se podrá conversar con sus directores, al igual que se presentará una muestra de fotografías sobre la Colombia rural. También habrá un espectáculo de poesía musicalizada y presencial del consejo de redacción del portal satírico de referencia en Colombia:  Actualidad Panamericana.

LAS MARATONES

     Por cada categoría a la que se aspire hay 3 finalistas, sumando un total de 12.  Serán entonces cuatro maratones por categoría en la que participarán los tres finalistas, con un moderador y cada uno explicará cómo elaboraron sus trabajos.

Dentro de la Cocina del periodismo se presentará una conferencia sobre cómo cubrir Latinoamérica, la región más violenta del mundo, con la participación de colombianos, mexicanos y españoles.  También en esa sección se hablará sobre periodismo y tecnología, con el caso puntual de La Nación, de Argentina y la muy interesante y apetecible relación entre periodismo y literatura, que ha estado siempre presente en la mayoría de los escritores.  En ésta participarán Roberto Herrscher, argentino, Alberto Barrera Tyszka, de Venezuela, Adelino Comes, portugués y Héctor Feliciano, puertorriqueño que es miembro del consejo rector de la FNPI.

HOMENAJES

     Además del ya mencionado reconocimiento al editor Clemente Manuel Zabala y a Jorge Ramos, se le dedicará una sesión titulada “El chip de Bastenier”, en honor del periodista español fallecido en abril pasado, Miguel Ángel Bastenier, que era miembro de la FNPI, y dejó un legado marcado por su generosidad, su conocimiento de la región iberoamericana y su batallar por un mejor uso del idioma español.

De igual forma, el poeta Darío Jaramillo Agudelo que acaba de recibir el Premio Nacional de Poesía por el libro “El cuerpo y otra cosa” estará presente en la charla “El gozo omnipresente de “Cien años de soledad” junto a la escritora cubana Wendy Guerra, la mexicana Guadalupe Nettel, Sergio Ramírez (Nicaragua) y Jorge Franco, colombiano (éstos dos últimos acaban de estar en Panamá para la Feria del Libro) a fin de validar a lo que se refería el famoso escritor mexicano Carlos Monsivais en vida, de que Cien años de soledad era una novela en la que se disfruta del idioma y del relato, y que proporcionaba un gozo omnipresente.  Esa tertulia parece ser una de las más suculentas del Festival Gabo.

El tema de la libertad de expresión y la impunidad no pueden estar alejados de esta reunión donde coincidirán tantos miembros de la comunidad periodística.  En esta ocasión se analizará el caso de México y más concretamente el del homicidio de Javier Valdez, y la cobertura de los temas de narcotráfico por parte de periodistas mexicanos y el moderador será Javier Lafuente, corresponsal de El País en México, Centroamérica y el Caribe.

Se ha seleccionado un libro como recomendación del consejo rector del Festival Gabo y éste es “No somos refugiados”, cuyo autor, Agus Morales, español, nos llevará a los orígenes del conflicto en Siria y Afganistán, caminaremos con los migrantes que atraviesan México, nos detendremos en los campamentos de Jordania y nos adentraremos en las barcazas en el Mediterráneo para desembarcar en la última frontera: Europa.

Los géneros como la radio, el comic, los temas médicos y un sinnúmero de otros temas serán abarcados en este maravilloso festival, que cerrará con la presentación de Totó La Momposina, la cantante de música folklórica de la Costa Caribe de Colombia en homenaje a Gabo, el sábado 30 de septiembre en la noche.  Con anterioridad, esta cantante que ya tiene 77 años, conversará sobre el tema predilecto de Gabo cuando estaba entre sus amigos: la música.  Cuando el Nobel colombiano recibió su premio, Totó La Momposina cantó la cumbia Soledad en la ceremonia en Estocolmo, todo un relato macondiano.

EL COMIENZO DEL FIN

Por Mariela Sagel, 22 de septiembre de 2017, La Estrella de Panamá

El 19 de septiembre se cumplían 32 años del devastador sismo que azotó a México en 1985 y en esos días se habían realizado ejercicios de evacuaciones en algunos sectores de la población porque apenas hace dos semanas habían sufrido un terremoto menor.  Al mediodía, casi en vivo, se pudo ver por CNN cuando acontecía un terremoto de similares proporciones y desde entonces, la noticia no ha dejado de estar en las mentes y en los corazones de todos, esperanzados que los daños no sean mayores ni más dolorosos de lo que ya se han cebado en esa golpeada población.  Cobra aquí validez la famosa frase que se le atribuye al general Porfirio Díaz, pero que se asegura que es de la autoría del intelectual Nemesio García Naranjo: “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”.

El gobierno y el pueblo panameño han respondido con absoluta y decisiva solidaridad para con el hermano país, el que apenas el viernes estaba celebrando sus efemérides y seguiremos apoyando a una nación al cual nos unen muchos lazos, tanto culturales como comerciales, sin desestimar la enorme cantidad de panameños que estudiaron o estudian en las universidades mexicanas.

Pero mientras esto pasaba, un tsunami de proporciones inimaginables se estaba formando sobre nuestro activo más valioso como país: el Canal de Panamá.  La Asamblea Nacional, compuesta por lamentables figuras que se hacen llamar diputados (y que salvo dos o tres no merecen ni el título de “honorables”) y que están supuestos a ser los que legislan, –hacen leyes–, intentaron meterle mano al presupuesto de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), que según la ley 320 de la Constitución, aprobada en dos asambleas y dos gestiones de gobierno diferentes (las de Guillermo Endara y la de Ernesto Pérez Balladares) le otorgó a la ACP el título constitucional XIV que lo blinda de las vaivenes politiqueros. No se le está permitido a la Asamblea “modificar” el presupuesto presentado, solamente su aprobación o rechazo.  La reacción de toda la ciudadanía no se hizo esperar.  Después de 40 años de la firma del Tratado Torrijos Carter, todavía hay una causa que amalgama a los panameños, y es el Canal de Panamá.

Liderados por el cuestionado diputado Barría, que ya en ocasiones anteriores ha mostrado su descaro y falta de vocación de servicio, la comisión de presupuesto pretendía aumentar los montos para desviarlos a un circuito del que, coincidentemente, él fue electo y así afectar los programas de mantenimiento e inversión, reducir puestos de trabajo, afectar los tránsitos, haciéndolos más dificultosos con maquinaria que requiere sostenimiento especializado y sobre todo, la insatisfacción laboral que afecta la mística con que se ha trabajado hasta ahora.  Para colmo de males, según ha trascendido, este “tasajeo” del presupuesto se había pactado entre el ejecutivo y los diputados, evidenciando una vez más la injerencia de ese órgano del estado y el desconocimiento de la norma constitucional que establece que el presupuesto de la ACP no forma parte del Presupuesto General.

La intención de la comisión de presupuesto debió causar no solo un rechazo masivo de la población, como en efecto lo hizo a nivel de redes e intervenciones en los medios y acciones contundentes de algunos gremios, sino una conferencia de prensa de los integrantes de la Junta Directiva, que no han dado la cara (a excepción del señor Ameglio) y que está formada por polémicos individuos que fueron nombrados por el gobierno del preso de Miami, que fueron a servirse de esa honrosa designación y no a servir al país.

La presión hizo que se bajara a primer debate el conflictivo y alterado presupuesto, y más de uno se ha dado golpes de pecho pretendiendo exonerarse de culpa en este cínico intento de meterle mano a la autonomía de la que debe gozar el Canal de Panamá para su funcionamiento. Patéticas y absurdas han sido las expresiones vertidas por Twitter tanto del Ministro de Economía como de la Vicepresidenta, cuestionando nimiedades, todo esto mientras el presidente Varela se daba golpes de pecho en el foro de Naciones Unidas diciendo que su gobierno estaba comprometido con dejarle a Panamá una democracia funcional.  La realidad es que ninguna institución funciona y la que lo hace a trompicones, que es el Canal de Panamá, se ve amenazada por estos angurrientos que demostraron con su actuar una apología del delito.

Preparémonos para repudiar este tipo de acciones, porque tal como lo dijo Torrijos, “¡Bien pendejos serían si se dejan quitar lo conquistado!” (refiriéndose al Canal de Panamá)