EL MIEDO QUE NOS DOMINA

Por Mariela Sagel, El Siglo, 24 de abril de 2017

Desde el año pasado el mundo ha venido dando muestras de que nos hemos vuelto locos.  Empezamos con la votación llamada Brexit, que se apresta a sacar a Inglaterra de la Unión Europea, sin medir las consecuencias negativas que esto pueda tener, clavándole el primer clavo al ataúd de este organismo internacional constituido en 1993 para propiciar y acoger la integración y gobernanza en común de los Estados y los pueblos de Europa. La conforman 28 estados miembros y tienen una moneda común, el euro.  Con la salida del Reino Unido, muchos de esos aspectos integracionistas se pueden venir abajo y pueden propiciar no solo que otros estados miembros quieran salirse, sino que afectaría negativamente a los inmigrantes que allí se hayan establecido.

Después vino la negativa a la paz en Colombia, a todas luces orquestado por grupos religiosos que apelan al miedo del pueblo, ya que la mayoría de los que votaron NO fue por temor, por ignorancia, o por la combinación de los dos.  En noviembre vimos con asombro cómo los estadounidenses elegían para la Casa Blanca a un demente con antecedentes dudosos, que en el corto tiempo que ha estado en el puesto de más poder en el mundo, ha demostrado que es de todo menos predecible: un día dice una cosa, el otro día hace otra y no tiene empacho en despreciar a quien considere su inferior o su enemigo, lo que muchas veces no distingue si es lo uno o lo otro.

Ayer Francia se enfrentó a otra disyuntiva difícil: escoger al próximo presidente en las elecciones más cerradas en la historia, con cuatro aspirantes que van desde la ultra derecha hasta la centro izquierda.  Marine Le Pen, la única mujer, es la que está más a la derecha. No nos fiemos de las encuestas, pues hay ganadores de ellas y perdedores de elecciones.  El factor miedo ha demostrado que es el que prevalece.

LA AUTOBIOGRAFÍA DE UN INCANSABLE ESCRITOR

Por Mariela Sagel, Facetas, 23 de abril de 2017

El famoso novelista inglés, John Le Carré, cuyo verdadero nombre es David Cornwell, publicó el año pasado su autobiografía con el título, en español, de “Volar en círculos” y en inglés “The pigeon tunnel”.  Le Carré es muy conocido en nuestro medio por el libro que hace unos 20 años escribió titulado “El sastre de Panamá”, y después se rodó una película con el mismo nombre, estelarizada por Pierce Brosnan.  En su momento, se dijo de la película que era “el desastre de Panamá” y conversando recientemente con Jon Lee Anderson, me comentaba que ese libro era un refrito de la famosa novela policíaca escrita por otro escritor inglés famoso, Graham Greene, “Nuestro Hombre en La Habana”.

John Le Carré tiene 85 años y sigue escribiendo, desde un recóndito lugar de su país, Cornualles, y está estrenando en estos días una nueva novela.  Pero su autobiografía es fascinante, porque cuenta muchas interioridades que muestran cómo llega a estructurar los personajes, en quién se inspira, y cómo logra una historia basada en experiencias  vividas.

John Le Carré

El autor inglés “vuela en círculos” alrededor de su vida, contando anécdotas hilarantes de sus encuentros con destacados espías soviéticos, con primeros ministros, incluso una cena con Margaret Tatcher, a quien él no apoyó y que le invitó tres veces a comer hasta que no le quedó de otra que aceptarle la invitación.  Otra anécdota se refiere a una cena al que lo invitó el primer ministro italiano y él se esmeró en llevarle un libro empastado en cuero y en inglés, a solicitud del mandatario, para después darse cuenta que ese señor no hablaba inglés y que a su llegada a la residencia, se confundió con un asistente muy bien vestido y le entregó el libro pensando que era el primer ministro.

UN BUEN ESCRITOR

Le Carré ha escrito más de 25 novelas, 10 de las cuales han sido llevadas al cine o a series de televisión, además de algunos ensayos, piezas cortas y guiones cinematográficos.  Sus libros han sido traducidos a 30 idiomas.  Ha tenido una vida fascinante y tropezada.  Su padre era un estafador profesional, su madre los abandonó, al marido y los dos niños cuando David tenía apenas 5 años.  Asistió a los mejores colegios ingleses y desde allí nació su interés en la cultura y el idioma alemán, que en cierta forma era el del enemigo.  A los 17 años fue seducido por el servicio secreto británico en Berna, Suiza, donde estudiaba –huyéndole a la influencia paterna — y pasó por el entrenamiento debido mientras estudiaba en Oxford.  Después impartió clases en Eton, donde se codeó con la alta sociedad y al mismo tiempo entró a la inteligencia inglesa donde trabajó de 1960 a 1964 en Berlín, fungiendo como funcionario de la embajada de su país.  Escribía en sus ratos libres relatos policiales sin mucho éxito pero con el tercero, “El espía que surgió del frío”, se catapultó a la fama.  Esa novela, firmada con el “pen name” (seudónimo) de John Le Carré, le permitió dejar ese oscuro empleo y dedicarse a escribir.

En estos 38 capítulos que componen su autobiografía, Le Carré cuenta cómo fue la relación del productor de esa película, Martin Ritt y el actor principal, Richard Burton, que recién se había casado con Elizabeth Taylor y que él no entendía por qué estaba deprimido (una semblanza a lo que escribió Gay Talase con “Frank Sinatra está resfriado”).  De igual forma relata las relaciones que ha tenido con otros productores que han querido adaptar sus libros a películas, como el caso de Fritz Lanz, que quiso filmar su novela “El amante ingenuo y sentimental”, a quien solo vio una noche y nunca más supo de él. O a Francis Ford Coppola, que quería filmar su novela “Our game”, lo invitó a su viñedo en Napa Valley, trabajaron en el guion entre juerga y juerga e identificaron a Harrison Ford para que hiciera el personaje principal.  Después de esos días, esperó pacientemente para saber en qué quedaba lo que habían acordado y nunca más pudo hablar con Coppola sino con su secretaria.  Termina ese episodio con una frase cajonera: Nadie hace el silencio mejor que Hollywood. Reconoce a Alec Guinnes, que actuó en la adaptación a una serie de “El Topo” que hizo la BBC, como una persona extraordinaria.

A la vez que desgrana muchas de sus vivencias de trotamundos impertérrito, sediento de experiencias que plasmar en sus historias, que estaba comiendo con Joseph Brodsky el día en que le dieron la noticia al poeta disidente ruso que había ganado el Premio Nobel de Literatura en 1987, deja de decir muchas historias que lo han marcado en su vida de intelectual respetado.  Su musa inspiradora por muchos años y muchas novelas fue la guerra fría y una gran parte de su obra novelística gira en torno a ella.  Ahora, inquieto y curioso, se ha reinventado y desde su cómoda posición de ser una autoridad literaria, visita los más deprimidos escenarios del mundo, desde Chechenia, Congo, Beirut, Israel, Ruanda, la Costa Azul, o la mismísima city londinense.  A su edad, se le puede encontrar analizando el trabajo de las fuerzas especiales de Putin, o tratando de entender el conflicto israelí, entrevistando a una terrorista alemana o quién sabe dónde más.

Volar en círculos

LA TRILOGIA SMILEY

Las obras de Le Carré estuvieron relacionadas por un detective llamado George Smiley y protagonista de 6 de sus novelas: “Llamada para el muerto” (1961), “Asesinato de calidad” (1962), “El topo” (1974), “El honorable colegial” (1977) “La gente de Smiley” (1979) y “A Legacy of Spies” (que sale publicada este año 2017). Smiley también interviene como personaje secundario en otras 3 novelas del autor: “El espía que surgió del frío” (1963), “El espejo de los espías” (1965) y “El peregrino secreto” (1990).  A Panamá le dedica, en su autobiografía, un capítulo especial, primero en sus pesquisas para “The Night Manager” (El infiltrado) y después para “El Sastre de Panamá”.

Sin embargo, hay algunas personalidades que él trató y que lo inspiraron para elaborar sus personajes y tramas, como Markus Mischa Wolf, el gran jefe de la Stasi, el servicio secreto de la República Democrática Alemana, de quien se dice se inspiró para el personaje Karla, el Negro Grial de Smiley, que no menciona.  Tampoco habla de Alan Turing, a quien se le acredita que la II Guerra Mundial duró dos años menos gracias a su trabajo informático y al intercambio de información entre la CIA y los agentes de seguridad británicos.  Mucho menos menciona su casi mítica polémica con Salman Rushdie por temas de libertad de expresión o el artículo que fue pirateado y reproducido por el diario cubano Granma, titulado “Los Estados Unidos se han vuelto locos”, que se leyó en toda Latinoamérica.

En relación a Graham Greene, con quien tuvo una relación de amor y odio, a quien admiraba y respetaba con cierta distancia, lo compara con Edward Snowden, ya que ambos han estado vinculados por el tema de fondo del secreto de Estado y el derecho a divulgarlo. Y se pregunta con sorna: “¿Cuántos de nuestros atormentados espías habrían preferido que Snowden escribiera una novela?”.

Del último capítulo podría salir una película cómica porque a través de todo este vuelo sin orden cronológico de su larga y productiva vida, John Le Carré o David Cornwell demuestra que posee un gran sentido del humor, pero del “very british”, humor inglés, que hay que saber entenderlo.  Bien dijo en su momento que “Un buen escritor no es experto en nada salvo en sí mismo. Y sobre este tema, si es listo, cierra la boca”.  Y Le Carré es muy listo.

 

ARTESANOS DEL LENGUAJE

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 23 de abril de 2017

 Hoy 23 de abril se conmemora el Día del Libro, celebración que tiene gran relevancia en muchos países y que cada año adoptamos con mayor entusiasmo en Panamá.  Se designó esta fecha para rendir homenaje a esos compañeros necesarios e inseparables, que son fuente de conocimiento, entusiasmo, relajamiento y que curan muchas heridas, los libros.

El 23 de abril de hace 401 años murieron, en diferentes lugares del mundo, el padre de la novela moderna, Miguel de Cervantes, autor de Don Quijote de La Mancha, William Shakeaspere, el escritor más importante de la lengua inglesa, y el Inca Garcilaso de la Vega, el «primer mestizo biológico y espiritual de América», que supo conciliar su herencia americana con la europea.  Gracias a una iniciativa del gobierno español, en 1995 la UNESCO designó este día con el objetivo de rendir tributo universal a los libros y sus autores.

En Cataluña, donde es una verdadera fiesta con que se celebra el Día del Libro, se regala una rosa, y coincide con el día de San Jorge, porque Jorge de Capadocia, primero mártir y después un santo, también murió un 23 de abril  pero del año 303.  Según la leyenda, el caballero Jorge defendió a una princesa contra un dragón  clavándole una espada que lo mató y de la sangre que brotó del cuerpo sin vida del mountruo nació una rosa roja que le ofreció a la princesa.  En las Ramblas es un verdadero carnaval el día del libro y la tradición se mantiene en regalar rosas y libros.

En Alcalá de Henares, lugar del nacimiento de Miguel de Cervantes Saavedra, se entrega tradicionalmente el Premio Cervantes, el galardón que otorga el Ministerio de Cultura de España a las propuestas de candidatos que les presenta las Academias de la Lengua de los países de habla hispana.  Si bien nos es el de más cuantía, es muy prestigioso. Fue instituido hace 41 años, y solamente 4 mujeres lo han recibido: María Zambrano, Dulce María Loynaz, Ana María Matute y Elena Poniatowska.  Este año lo recibió el escritor catalán Eduardo Mendoza, célebre por su libro “La verdad del caso Savolta”, “La ciudad de los prodigios” y “Riña de gatos”, con el que ganó el Premio Planeta en el año 2010, entre otros muchos títulos.

Los reyes de España entregaron en una ceremonia muy concurrida y elegante el premio el pasado 20 de abril, revestida de toda la solemnidad que merece celebrar la lengua de Cervantes.  El Rey Felipe VI se refirió al ganador, Eduardo Mendoza, como un “verdadero artesano del lenguaje” y el Ministro de Cultura español le dedicó sendos elogios.  Eduardo Mendoza dijo que había leído el Quijote cuatro veces, la primera por obligación en la escuela y las siguientes por devoción, y en cada ocasión encontró diferentes lecturas.  A quien se le ha llamado el escritor serio más divertido de la literatura española le asaltó la duda de si verdaderamente Don Quijote estaba loco y se respondió, en esa pieza que fue su discurso:   “es que don Quijote está realmente loco, pero sabe que lo está, y también sabe que los demás están cuerdos y, en consecuencia, le dejarán hacer cualquier disparate que le pase por la cabeza”. Y añadió con el mismo tono zumbón y melancólico, sin subrayados, que usó durante todo el discurso, bromeando en cada párrafo pero sin anunciar las bromas: “Es justo lo contrario de lo que me ocurre a mí. Yo creo ser un modelo de sensatez y creo que los demás están como una regadera, y por este motivo vivo perplejo, atemorizado y descontento de cómo va el mundo”.

En Panamá celebramos a Cervantes y a Shakeaspere y al Inca Garcilaso.  En años anteriores tanto la Universidad de Panamá, como la Biblioteca Nacional y la Cámara del Libro han organizado lecturas continuadas de El Quijote en estas fechas en años anteriores.  Este año, en el Centro Cultural de España-Casa del Soldado, en las Bóvedas, arrancará la lectura del Quijote por todo el que quiera pasar y recrearse con esta obra esencial y fundamental para nuestra lengua, mañana lunes desde las 9:30 am.  Una hermosa forma de hacer la diferencia hacia los indigentes intelectuales que abundan en este país.

¿CUAL PUEBLO PRIMERO?

Por Mariela Sagel, El Siglo, 17 de abril de 2017

     El slogan de campaña del actual gobierno era “El pueblo primero”.  Hasta ahora, han estado primero sus intereses y preservar los entuertos que venían del gobierno anterior (del que formaron parte casi la mitad del mandato).  Seguramente todos recordarán el acto inusual del presidente Varela, el día de su toma de posesión, delante de la casa Wilcox, esa misma que hoy quieren tumbar sin asco, prometiendo mejores días para Colón, que aún ni se avizoran en el horizonte que llegarán.

El pueblo fue primero para respaldar supuestamente a los empleados de Félix B. Maduro, una tienda elite, y asegurarse que se pudieran hacer transacciones por medio de tarjetas de crédito.  ¿Cuánta gente de pueblo compra en esa tienda, y cuántos pueden hacerlo por tarjeta de crédito?  Les interesaba que ese establecimiento fuera comprado por una décima parte de lo que valía, seguramente por algún testaferro de su círculo cero.  Pero no les ha importado con los cientos de empleados que han perdido sus puestos en las otras empresas que la caprichosa lista Clinton ha condenado al cierre y mucho menos a los clientes de Balboa Bank que tienen sus ahorros allí metidos, sin esperanza de que se solucione la intervención de que han sido objeto.  Me contaba una fuente bien informada que durante diez meses esa oscura oficina del departamento del Tesoro no le ha dado una sola cita al bufete de abogados contratado para desvirtuar todo el ensañamiento que se ha vertido sobre las empresas del grupo Waked.

Como si fuera poco, en la Asamblea Nacional hay más de 17 mil contratos y no hay que ser un genio para darse cuenta que no caben esa cantidad de escritorios en el Palacio Justo Arosemena o en las oficinas provinciales de los diputados. A todas luces, esos “donativos” que recientemente se destaparon fueron utilizados para hacer campaña y comprar votos en la pasada elección de dirigencia del PRD.  Y los mayores orquestadores fueron los que gritaban, en el 2014, “el pueblo primero”.

EL ARTE QUE INTEGRA

Por Mariela Sagel, Facetas, 16 de abril de 2017

En todas las disciplinas, desde la seguridad hasta la limpieza se habla de integración o del concepto integral.  Mucho se nos ha repetido que se han implementado planes de seguridad integral, o de que la salud debe ser integral (que lo abarca todo).  En las manifestaciones artísticas, en el arte, también se puede aplicar este concepto, integrando la música, la danza y el diseño junto a otras, como puede ser la pintura, la escultura, el teatro o las letras.  El próximo 19 de abril, en el Teatro Anita Villalaz, a las 7:30 p.m la Asociación Diplomática en Panamá presentará una función bajo el título de este artículo, pero lo más interesante son los generadores de estas manifestaciones.

Es un evento cultural solidario, con un concepto innovador en Panamá, que tiene como propósito apoyar y promover la increíble labor de tres importantes programas locales de integración social a través del arte que son:

La Escuelita del Ritmo (Música), ubicada en Portobelo, provincia de Colón,  por medio de la cual se fomenta la música y el arte como instrumentos de desarrollo, buscando el mejoramiento de la calidad de vida y la inclusión social de niños y adolescentes en condiciones de vulnerabilidad. www.laescuelitadelritmo.org

Enlaces (Danza Contemporánea), es un programa preventivo para niños y adolescentes en riesgo social, de 9 a 18 años, de la Comunidad de San Felipe y áreas aledañas, que a través de la danza contemporánea busca el desarrollo de su potencial artístico y brindarles herramientas de auto-cuidado y de habilidad social.  www.fec.org.pa/enlaces

IntregARTE (Taller de Moda): es la primera marca penitenciaria de Panamá registrada por el Ministerio de Gobierno, que trata de respaldar los mejores productos elaborados por mujeres privadas de libertad que con sus manos y talento pueden crear y construir una nueva realidad, que es la clave para contribuir al desarrollo de sus familias y al proceso de su propia reintegración social. Esta  marca recientemente fue promovida por las principales figuras del gobierno, que las lucieron en actos públicos en respaldo a esa iniciativa https://www.facebook.com/integrartepa/

La Asociación Diplomática en Panamá se enfoca en brindar un mejor futuro a niños, adolescentes y mujeres, y la señora Ana Pessoa e Costa, Presidenta de esta asociación y esposa del Embajador de Portugal nos cuenta:

En todos los países hay una asociación diplomática y siempre he estado involucrada en ellas.  Es una forma de integrarnos y facilita el poder conocer el país donde llegamos.  En Lisboa tenemos una Asociación de Diplomáticos Portugueses y como somos de carrera, siempre he colaborado en ella.  Es una misión, un compromiso con nuestra labor.  Creo que ahora tengo la madurez de enfrentar estos retos, porque he acumulado conocimientos y experiencias que me permiten apoyar las iniciativas que impulsen la inserción social.

Es importante que la asociación genere confianza y que todos los países que la forman aporten a los proyectos, y que éstos perduren.  Nosotros estamos poco tiempo, debemos actuar con rapidez y asertividad para hacer un trabajo solidario.

Propusimos una estrategia de retos, para que todos nos enfocáramos e identificamos esos proyectos en forma puntual, que fueran diferentes, especialmente en lo que concierne a las reclusas o privadas de libertad.  Hicimos una donación de telas a IntegrArte, el proyecto del Sistema Penitenciario, y a partir de allí analizamos cómo darle continuidad a esa donación, para que tuviera continuidad, que no quedara solo allí.

En Mozambique tuve una experiencia parecida, y pensé que se podía iniciar un concepto innovador en Panamá.  Estaba segura de que se podía lograr algo visionario, y como conozco al chico que maneja la escuelita en Portobelo (es portugués) que hace arte e integración a través de la música lo sumamos.  Así empezó a evolucionar el concepto, buscando visibilidad a estas dos ramas del arte.

Ana Pessoa e Costa en el comedor de su residencia, frente a una imponente reproducción del Palacio Real de Queluz, antigua residencia de los reyes.

Entonces me puse a buscar la danza, y conocí a la directora de Enlace.  Así nació ese concepto diferente y de allí el título “El arte que integra”, para que perdure, para que quede el concepto y evolucione.  Ojalá que se realice una vez al año y dé paso a otras manifestaciones.  Esta es la semilla y es la primera vez que se hace en Panamá.  Es una gran oportunidad de crear un evento cultural solidario para dar visibilidad a estas organizaciones, donde cada uno va a hablar de su proyecto.  Se necesitan becas y otras cosas y que las empresas que tienen responsabilidad social apoyen.

La asociación tiene como misión apoyar proyectos sociales.  Tenemos una obligación moral con ellos.  El evento del 19 de abril es gratuito, es una tarima para las organizaciones que hemos escogido para esta primera presentación, y nosotras, la Junta Directiva, vestiremos los diseños de IntegrArte.

Va a ser un evento elegante, un poco intimista pero busca ser una donación de la asociación a la sociedad, a la vez que es una promoción de estos tres proyectos, de lo que poco se conocen.

IntegrArte es más que vestido, es una forma de resocializar a estas mujeres que están presas, para que salgan de allí y sean útiles, descubran un talento.

Durante mi carrera he estado involucrada en proyectos que ofrecen oportunidades a individuos que son drogadictos, alcohólicos, buscando la reinserción social, allí donde están las situaciones más difíciles.  La vida personal se hace más completa si seguimos lo que Fernando Pessoa señaló: Todo vale la pena cuando el alma no es pequeña, y eso es algo que tengo muy presente.  Es un pensamiento que resume mucho, porque hay resistencia cuando uno quiere hacer cosas diferentes.  Tengo fé que ese evento se va a hacer por muchos años, cada vez mejor y sumando otras manifestaciones.

Estoy muy contenta, feliz de representar a mi país y abrir la misión portuguesa en Panamá.  Siempre trato, cuando hago proyectos, que echen raíces y que perduren, más allá de nuestro paso por Panamá.  De allí nuestro lema: Vivir, sentir, compartir Panamá.  Ese lema lo resume todo. Es importante que los que están en la asociación sigan esa conducta, que nos involucremos.  Hay que compartir nuestras culturas, conocimientos y experiencias de nuestros países.

La esposa del Embajador de Portugal ha unido su profesión al buen gusto y su vivienda es una muestra de ello, con la mezcla ecléctica de diferentes estilos y objetos de arte.

Es una obligación moral, de mi parte, y del resto de las que integran la asociación y las acciones que ha hecho así lo atestiguan.  Seguiremos haciendo actividades vinculados con el arte y la cultura, porque son los que integran.  En Panamá hay muchos recursos y se pueden hacer muchas cosas.

Esta dinámica dama, que une a su vocación de servicio como esposa de diplomático una carrera profesional en el campo de la publicidad y mercadeo, ha servido a su país en Inglaterra, Austria, España y ahora en Panamá, como los primeros Embajadores de Portugal que se establecen aquí.  Su esposo, compañero y amigo, el embajador Pedro Pessoa e Costa, ha sido el pionero en establecer una misión portuguesa en este país y su casa es un despliegue del arte que caracteriza ese país, reconocido mundialmente por su cerámica, porcelana y cristalería, y por sus vinos y gastronomía.  La Asociación Diplomática en Panamá tiene más de 20 años de estar vigente pero solamente obtuvo su personería jurídica hace 7 años y en la directiva acompañan a la señora Pessoa e Costa las esposas de los embajadores de Chile, Perú, Israel, Italia, Brasil, Unión Europea, Parlatino y también una diplomática panameña, que se han sumado de manera entusiasta a las iniciativas trazadas por la señora Pessoa e Costa.

Fernando Pessoa decía: “Todo vale la pena cuando el alma no es pequeña”

CELEBRANDO A GABO

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 16 de abril de 2017

Mañana 17 de abril se cumplen tres años de la muerte de Gabriel García Márquez, el escritor colombiano que cambió el rumbo de la narrativa hispanoamericana con sus crónicas, novelas y relatos y cuyo legado sigue guiando el camino de todos los que amamos las letras.  Y mañana inicia en Panamá un taller de periodismo de investigación que impartirá el famoso periodista estadounidense Jon Lee Anderson, quien además dictará una conferencia el jueves 20 de abril en la Universidad de Panamá, abierta al público, con el título “Periodismo Real en la Era de Trump”.  Anderson, que es miembro del Consejo Rector de la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), cuya sede está en Cartagena, aprovechará su presencia en el istmo para motivar a los panameños a participar en el Premio Gabriel García Márquez de Periodismo 2017, que este año celebra su V versión y cuya premiación se celebra con un gran festival en el mes de septiembre.

No es casualidad que todas estas acciones confluyan en este momento.  Las coincidencias no existen y gracias a que el Fórum de Periodistas por las libertades de expresión e información invitó a Jon Lee Anderson desde hace casi dos años, y que se le abrió una oportunidad en su complicada agenda para venir a esta tierra, los directores de la FNPI también vendrán a apoyar el lanzamiento del premio y explicar la importancia del mismo para los que se expresan en lengua española y portuguesa.  Desde su instauración, en el año 2013, el premio ha recibido 5,916 trabajos, entre los que han sido seleccionados 16 ganadores y 64 finalistas de más de 30 países, que son un referente para el periodismo de la región.

Este galardón tiene sus antecedentes en el Premio Cemex+FNPI, que entre 2000 y 2010 reconoció lo mejor del periodismo en Iberoamérica, y que a partir de 2013 actualizó sus bases y categorías para adaptarse a los profundos cambios que vive este oficio.  Se premian varias categorías, que están pensadas para que se integren todos los lenguajes, formatos, géneros y soportes y para que en ellas se sientan incluidos todo tipo de medios y de periodistas.

Toda la mecánica de participación y los dos reconocimientos especiales que tiene el Premio Gabriel García Márquez, –a la excelencia y a un editor colombiano ejemplar–, serán explicados pormenorizadamente por Jon Lee Anderson, además de abarcar el candente tema de su charla, el de Periodismo Real en la era de Trump.  Adicional a lo que se recibe en metálico, a los ganadores también se les da una escultura del artista colombiano Antonio Caro y sobre todo, el reconocimiento de seguir en la senda que trazó el maestro García Márquez, estimulando la calidad periodística, contribuyendo a la renovación del periodismo, impulsando las vocaciones, reconociendo los logros de personas y trabajos que buscan la excelencia a través de su narrativa, la investigación rigurosa, la ética y el compromiso con el servicio público en el proceso informativo, que son algunas de las bases sobre las que Gabo construyó su obra periodística y creó la fundación.  Para él, “el mejor oficio del mundo” era el de periodista, y mediante esa fundación y de los talleres que desde allí se imparten, se continúa con los ideales que resumió en la frase “No basta con ser el mejor, sino que se sepa”.

Un interesante documento que circuló el pasado 6 de marzo, día del cumpleaños de Gabo, para descargar gratis en Internet es el recuento de cómo surgió, se creó y se consolidó la Fundación y su título no puede ser más elocuente: “Y pensar que todo estaba en nuestra imaginación….”.  Aquí, con esta semana que celebramos a Gabo y a Jon Lee podemos aplicar lo que en su momento dijo el Padre Antonio Vieira, el Padre Grande portugués: “Somos lo que hacemos. Lo que no se hace no existe. Así que solo existimos en los días en que hacemos. En los días que no hacemos nos limitamos a durar”.

CRITICAS SIN JUSTIFICACIONES

Por Mariela Sagel, El Siglo, 10 de abril de 2017

No es de sorprender que los más vociferantes defensores del pasado gobierno (léase Camacho, cuyas altisonantes intervenciones parecen gritos desesperados en el silencio), Roux o algunos de su tropa de abogados, señalen como inoperantes o desacertadas las acciones que toma este gobierno en los temas de educación, salud, agro y otros sectores, que fueron olvidados o abandonados durante los 5 años en que ellos estuvieron al frente.

Resulta patético que se reclame aquello que fue pisoteado una y otra vez.  Los sectores que ahora ellos reclaman como olvidados fueron ignorados durante la gestión de Cambio Democrático y casi la mitad del tiempo que ellos manejaron este país, la responsabilidad de dirigir la nación fue compartida por los actuales gobernantes, lo que tampoco debe sorprendernos.

Lo que sí sorprende es que una tras otra, acusaciones y señalamientos, incautaciones, solicitudes de extradición, sean obstaculizadas e ignoradas por las autoridades judiciales y por las de relaciones exteriores, como en una componenda para proteger al prófugo de Brickel (el ex presidente Martinelli) y el pobre tonto la única defensa que cree que tiene es su incontinencia tuitera, que la re tuitea su abnegada y sufrida esposa, que sigue aquí, viendo cómo sus hijos están bajo alerta de Interpol y su marido dándose la gran vida sin ella, protegido por los Estados Unidos.

Ya llevamos un año con esto de los “Papeles de Panamá” y nada ha pasado, casi un año del caso Waked y se ha perjudicado a muchas personas para satisfacer a una agencia del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y todavía estamos a la espera de la famosa lista que señala los que recibieron coima de la empresa Odebrecht.  Lo que debe hacer un gobierno responsable es enfrentar todos estos casos de frente. ¿O es que los panameños que trabajaban y que ahorraban en Balboa Bank son menos que los que protegieron para que Felix B. Maduro siguiera funcionando?

OTRA PRIMAVERA ÁRABE

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 9 de abril de 2017

En la pasada jornada que se vivió en la Ciudad del Saber, en torno a la Economía Naranja que impulsa la creación y financiamiento de las industrias creativas y culturales, se citó a Dick Cheney por algo que dijo en algún momento, en este contexto: “Es necesario entender que existe lo que sabemos que conocemos, lo que sabes que desconocemos  lo que no sabemos que desconocemos.  La economía naranja es algo que no sabemos que desconocemos pero no es un enemigo sino una oportunidad”.  Tal despliegue de sapiencia de un hombre que fue Secretario de Defensa de George Bush padre (ejercía ese cargo durante la injusta y salvaje invasión a nuestro país) y vicepresidente de Bush hijo, y que según se dice era el poder tras el poder y al que muchos analistas políticos lo catalogan como el vicepresidente más poderoso de la historia de Estados Unidos, llama poderosamente la atención cuando acaba de lanzarse un feroz ataque contra Siria por parte del loco anaranjado que ocupa ahora mismo la Casa Blanca.

Felipe González, en su libro “En busca de respuestas”, habla de los presidentes estadounidenses que le tocó lidiar, y destaca a Ronald Reagan, a quien considera bastante ignorante pero, a diferencia de Bush hijo, sabía que no sabía y esa inteligencia le permitió elegir equipos humanos muy eficaces.  El Bushito, demasiado falto de ideas para ejercer cualquier clase de liderazgo, quedó en manos de los protagonistas de la teoría del unilateralismo y las consecuencias, Irak y Afganistán, han sido sobradamente conocidas.  Y uno de esos poderes en la sombra era el señor Cheney, de cuya inteligencia no podemos dudar.

El mundo entero está revuelto, donde uno mira hay un problema, político, social, climático, natural o bélico.  La decisión de Trump de atacar Siria la disfrazó con una cena con el presidente chino y justificándola con un Dios que no sabemos a cuál se refería.  Las equivocaciones que han cometido otros presidentes que, para justificar la industria armamentista gringa inventan guerras e invasiones –y de paso beneficiar a sus aliados económicos – demuestran que esos políticos-empresarios llegados al poder por votos de gente que se siente decepcionada de las otras gestiones no tienen principios ni ideas. Hace falta identificar a los que tienen ambas, ideas y principios.

Venezuela está al borde de un cisma, liderada por un mastodonte que no tiene ni ideas ni principios, y con un pueblo que nunca supo comprender el valor de la riqueza que tenía esa nación y cuyos dirigentes no invirtieron en la educación y la cultura y se polarizaron la riqueza y la pobreza permitiendo la caída en el populismo sin escrúpulos.  Lo de Siria, aunque lo sintamos distante, nos afecta a todos pues ya están subiendo los precios del petróleo, lo que encarece todos los insumos básico, y eleva la vulnerabilidad de nuestro paso transístmico, el Canal de Panamá, que desgraciadamente está “bajo el paraguas del Pentágono”.  Con un loco que le pican los dedos por apretar el botón, que no tiene ideas ni principios, quién quita que se invente un motivo para intervenir en nuestro territorio y “rescatar” lo que considera se nos devolvió injustamente.

El necio no sabe que no sabe, repite una y otra vez Felipe González en su libro, y más recientemente lo escribió en un artículo contra Trump.  Justo antes del ataque a Siria, había una vacante en la Corte Suprema de Estados Unidos y la misma fue llenada finalmente (después de varios bloqueos de los senadores, algo que no se ve aquí en Panamá de parte de los sumisos diputados, que reciben órdenes del Palacio de las Garzas) por Neil Gorsuch, quien fue el responsable de aprobar la tortura en la presidencia de Bush hijo como juez federal.  En los momentos que se daba el enfrentamiento de las cámaras en Washington por este nombramiento estaba por la capital estadounidense –sin ser abucheado como en todos los lugares donde se hace presente aquí–  el impresentable presidente de nuestra Corte Suprema de Justicia, y no hubo quien sugiriera que ya que tantos halagos recibió de parte de los gringos, por qué no lo nombraban en esa corte y deja la nuestra, que está suficientemente contaminada y desprestigiada.

 

EN EL TEMA CULTURAL Y DEPORTIVO

Por Mariela Sagel, El Siglo, 3 de abril de 2017

La economía naranja es una nueva modalidad que se ha adaptado para impulsar las industrias creativas y culturales en los países donde la cultura está rezagada al último asiento, y se le dan presupuestos ínfimos para que sobreviva.  En otros países, los dineros destinados a incentivar estas industrias los manejan desde las carteras de economía y han demostrado ser muy rentables.  Pero en Panamá vamos de mal en peor, tanto en el tema cultural, como en el deportivo.

Recientemente me llegaron unas fotos de las deplorables condiciones en que se encuentra la Piscina Adán Gordón, otrora la piscina donde todos iban a aprender a nadar.  El limo que hay en los bordes de la piscina, el descuido en las duchas y espacios para cambiarse, los huecos a los que han quedado reducidos los servicios sanitarios muestran un descuido que raya en la negligencia, porque si algo se ha apoyado en este país es el deporte y si por algo se le conoce fuera de nuestras fronteras, es a los deportistas.

Duele ver que los prepuestos estatales destinen enormes sumas a temas innecesarios cuando lo más básico sigue estando en el último lugar de las prioridades estatales.  El deporte y las actividades culturales son un factor coadyuvante para que la juventud transite por caminos seguros y no delinca.  Las empresas privadas, si bien no entienden muy bien todavía las ventajas que se les ofrece en invertir en las industrias culturales, sí lo hacen en temas deportivos, y los patrocinios a ligas, torneos y cuanto tenga que ver con el deporte siempre tiene respaldo.  Sin embargo, condiciones como la de la piscina Adán Gordón muestran un rostro oscuro del manejo de los recursos públicos, máxime que en ella se entrenan personas con capacidades especiales que representarán a Panamá en el extranjero.

Urge un replanteamiento de las prioridades del gobierno y que se tome seriamente el tema cultural y deportivo para que tengan el mismo peso que las carreteras y puentes que tantos recursos reciben.

LA MEMORIA DE UN PAIS EN IMAGEN Y SONIDO

Por Mariela Sagel, Facetas, 2 de abril de 2017

Me reuní con Jorge Perugorría, alias Pichi, cubano, actor, pintor y escultor el día que llegó a Panamá para participar en el Festival Internacional de Cine (IFF por sus siglas en inglés).  Jorge vino acompañado de su esposa Elsa, y de Mirtha Ibarra, viuda del famoso director Tomás Gutiérrez Alea (alias Titón) y ha estado presentando “Kimura”, película panameña que estrenó el pasado viernes, “Fresa y Chocolate”, película que catapultó a la fama a Perugorría (rodada en 1994) y hoy se pasará el documental “Titón: de la Habana a Guantanamera”, recordando los 20 años que han pasado desde su muerte.  Empiezo resaltando el gran valor que tiene este 6to. IFF, que es una apuesta a la tenacidad, la perseverancia y la creatividad.

JP: En Panamá, como en la mayoría de los países centroamericanos no había cine y que se empiecen a incentivar estos festivales es muy interesante.

MS: ¿Cómo te sientes haber nacido en la misma fecha que nació Fidel?

JP: Fue pura coincidencia, yo soy del año 65, nací con la revolución.

MS: ¿Cómo obtuviste la nacionalidad española?

JP: Hubo una época, en los noventa, que España trabajaba mucho con el cine latinoamericano, coproducía películas con productoras latinoamericanas, y a un grupo de cineastas, como Adolfo Aristarín (argentino), Arturo Ripstein (mexicano), Juan Carlos Tabio (cubano), al mismo Titón y a mí, que trabajábamos con el cine español nos dieron la nacionalidad por otorgamiento, porque eso facilitaba las coproducciones.  Es un privilegio que otorga el Rey y mis hijos también lo tienen. 

MS: Te criaste entre mujeres: madre, hermanas, tías, primas, abuela, pero tienes cuatro hijos varones y una nietecita.  También eres pintor y escultor.

JP: En realidad mi primera vocación por el arte fue la pintura y estuve en un taller estudiando, en una casa de cultura en el pueblo donde nací (Wajay), y cuando descubrí la actuación me motivó mucho y emprendí la carrera como actor.  Y con los años, después de un largo viaje, empecé a retomar la pintura, casi como una terapia entre película y película, y se convirtió en otra manera más de expresarme como artista.  Hago exposiciones, tengo una galería en La Habana, que es un espacio cultural, donde no solo hago exposiciones de mi obra sino que está abierto para el arte contemporáneo cubano. He realizado exposiciones en Cuba, en Europa y Estados Unidos.

Descubrí la actuación y me dije que esto es lo que quiero hacer.  Estuve diez años de mi vida haciendo solamente teatro. Empecé a hacer televisión y estaba en un proyecto con Mirtha Ibarra y ella me dijo que estaban haciendo un casting (del ICAI).  Yo pensaba que después de estar haciendo teatro tanto tiempo no iba a hacer cine, pero un día me encontré a Mirtha y Titón, y ella me lo presentó, y le dijo que yo era el muchacho del que ella le había hablado y me insistió que hiciera el casting.

El actor cubano Jorge Perugorría

Me presenté en la prueba, cuando entré pensé que me iban a aprobar para el personaje de David, porque yo estaba seguro que era para el que yo tenía más posibilidades de hacer, porque en el cuento de Senel Paz el actor era mayor.  Titón dijo que estaba buscando al personaje Diego porque de David tenía un montón.  Pensé que la tenía muy difícil (Diego era un joven homosexual). Casualmente yo estaba haciendo una obra en la que actuaba como mujer, con Carlos Díaz, en un grupo que se llamaba Teatro en Público, “Las criadas”, y yo era Clara.  Carlos Díaz también se estaba presentando en el casting, hizo pruebas para Diego.  Yo no tenía esperanzas, un mes después llaman a la puerta de mi casa y me entregan un guion y me dicen: usted ha sido escogido para interpretar a Diego.  Pensé que ahora estaba dura la cosa, era realmente un reto porque es un personaje maravillosamente escrito.

MS: Después vino Guantanamera….

JP: Titón me dijo, “ahora vamos a reivindicarte, vas a ir de camionero por todos los pueblos, con una novia en cada lugar”. Lo más significativo de “Fresa y Chocolate” fue la propia repercusión de la película, que por ser un actor joven, con aspiraciones de hacer cine cubano, de pronto se me abrieron las puertas de otras cinematografías, estaba trabajando en Europa dentro del cine español, en Latinoamérica, y eso fue algo que nunca pasó por mi cabeza cuando soñaba con ser actor en Cuba.  Y todo fue gracias a “Fresa y chocolate”, que cambió mi vida.

MS: Entiendo que Cuba tiene grandes incentivos para el cine…

JP: En Cuba hay un gran compromiso con el cine, se hacía desde antes de la revolución, pero con ella adquirió otra dimensión, otra mirada, tanto la generación de Titón, de Julio García Espinoza, Humberto Solá, muchos estudiaron en Italia, en Cinecitá. Venían influenciados con el neorrealismo italiano, más todo el proceso que se estaba experimentando en Cuba, con Santiago Álvarez, por ejemplo, en documental, como el propio cine, entró en una dinámica muy interesante, no solo a nivel expresivo sino de las historias que se empezaron a contar y de la manera en que se contaban.  Fueron los momentos en que se hicieron las películas más emblemáticas del cine cubano de todos los tiempos.  Existía un aire muy creativo y venía otra generación que estaba formándose, de los primeros años de la revolución, contagiados todos con esa historia, y era la manera de dejar un testimonio, no solamente de contar historias sino mostrar los cambios sociales y políticos que se estaban llevando a cabo, que eran cambios radicales.

MS: Cuéntame de tu relación con Leonardo Padura (escritor cubano, galardonado con el Premio Princesa de Asturias 2015 y autor de la serie de novelas policiacas de Mario Conde).

JP: Con Leonardo Padura tengo una relación de muchos años, primero como lector de sus obras, fan de Mario Conde e intentamos varias veces llevarlo al cine.  Hubo un director español que quiso hacer “Paisaje de Otoño”, y otros intentos.  Después de quince años de estar en este bregar se dio, y pienso que en el momento justo, porque ya yo estaba más cerca del personaje, ya tenía cierta madurez, así que todos estos años que esperamos me enseñan que las cosas pasan cuando tienen que pasar.

MS: Y además de Las Cuatro Estaciones de la Habana (que está en Netflix) has protagonizado otras de sus películas….

JP: Además de esa serie, he tenido la suerte de estar involucrado en los proyectos en que ha estado Padura. Primero fue “7 días en La Habana”, que hago de pareja con Mirtha, que es un cuento de Tabio, con guion de Padura, después “Regreso a Ítaca”, dirigida por Laurent Cantet, que es un pasaje de “La Novela de mi vida”, y ahora personificando al mismo Mario Conde.

Con Mirtha Ibarra en “7 días en La Habana”

Si bien “Fresa y Chocolate” (única película cubana que ha sido nominada a un Óscar) estaba basado en un cuento de Senel Paz, que fue premio Juan Rulfo, (“El bosque, el lobo y el hombre nuevo”) y todos nos lo habíamos leído, el personaje más importante de la literatura ha sido Mario Conde, el más conocido y querido actualmente.  Imagínate, hacer ese personaje fue un gran reto, porque todos los lectores de la obra de Padura tienen en su cabeza una imagen de Mario Conde, más cuando es un personaje que Padura no describe. Fíjate que a Mario Conde no lo describe físicamente, a los otros personajes sí, pero todo el mundo se hace una idea.

MS: Pero en “Herejes” sí describe a Mario Conde como un personaje ya decrépito y yo le preguntaba al autor cómo había puesto a un guapo como tú…

JP: No lo describe en la serie, a las mujeres las describe muy bien, se da gusto. Hicimos los cuatro primeros libros que escribió, los rodamos 3 meses en la Habana y un mes en Tenerife.  La Habana es un personaje en esa serie, la protagonista es la ciudad, y lo es en la obra de Padura y en la película.  Es un retrato muy realista de la ciudad, la fotografía es lo más atractivo en esa serie, el director, Félix Viscarret, es un español joven, la atmósfera es una de las cosas más creadas que se haya logrado, yo le bromeaba y le decía que había creado un género, el “noir caribeño”, esa cosa de cine de género con todo eso que se logra con la fotografía y la luz.

MS: ¿Y cuáles son tus próximos proyectos?

JP: Estoy presidiendo un festival de cine, que me está robando mucho tiempo, se llama Festival de Cine de Gibara, que se hace en la provincia de Holguín, lo creó Humberto Solá y se llamaba “Festival de Cine Pobre”, y este año le hemos cambiado el nombre con la idea de que crezca, se haga más participativo, haya más competencia, ampliar el espectro de películas que participan, es un festival entrañable porque es donde puedes visualizar el poder de influir en la vida de la gente, cómo ese festival ha ido transformándose y como yo también creo en el poder transformador del arte, allí estoy empujando.  Es interactivo, aparte de la muestra de películas, hay conciertos, debates, exposiciones de pinturas y grupos de danzas (se llevará a cabo del 16 al 22 de abril).  Yo me escapé tres días para venir acá.

Con Jorge Perugorría y Mirtha Ibarra en Panamá

También tengo pendiente la producción de “Neurótica Anónima” dirigida por Juan Carlos Tabio y con Mirtha Ibarra y retomar la escultura, que es lo que menos he desarrollado. Trabajo con hierro, metal, alambrón, y tengo muchas cosas en la cabeza que quiero desarrollar.

Vengo a presentar Kimura a este festival, estoy feliz de estar en una película panameña, eso lo empecé a hacer desde el inicio de mi carrera, y sobre todo porque estos jóvenes cineastas (tanto el director como el fotógrafo) son graduados de la Escuela de San Antonio de los Baños, ver los frutos de esa escuela y también ver que en Panamá se está empezando a hacer cine.  Es importante que un país tenga una cinematografía, porque el cine al final es la memoria en imagen y sonido de lo que uno vive y es importante que en cada país se defienda un cine nacional y me alegra que un país como Panamá se empiece a apostar por el cine.