SIN RESPETO POR EL PATRIMONIO

Por Mariela Sagel, 26 de febrero de 2017

La noticia cayó como una bomba más en medio de un bombardeo, y por la falta de identidad que tenemos para con las manifestaciones artísticas, no pasó a mayores.  Apareció la semana pasada en un diario local y anunciaba que un grupo de ciudadanos panameños preparan una denuncia contra el Gerente de la Caja de Ahorros y dos subalternos, “a quienes responsabilizan de que una serie de obras plásticas de grandes artistas panameños que antes se exhibían en sucursales de la entidad, hayan sido dejadas abandonadas en un depósito”.  No es la primera vez que violentan nuestro patrimonio, lo han hecho inclusive las autoridades responsables de velar por él, como pasó con la ex directora del Instituto Nacional de Cultura (INAC) al permitir que se hiciera la Cinta Costera III como costanera, perjudicando un patrimonio de la humanidad como el Casco Antiguo.

Jaime Caballero, quizá el único que queda vivo de los restauradores y antropólogos que fueron guiados por la Dra. Reina Torres de Araúz en el rescate de la historia, me relató instancias sobre las colecciones de pintura del Banco Nacional y de la Caja de Ahorros, que vale la pena divulgar, ahora que las mismas están en peligro.  Él es el presidente de la Asociación de Restauradores.

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La colección de la Caja de Ahorros se empezó a conformar durante los años en los que Luis Pabón era el gerente, finales de la década de 1970. Fue un momento coyuntural, fungía como vicepresidente de la República Ricardo dela Espriella, un hombre sensible a las artes, y Luis Alberto Arias estaba en la gerencia del Banco Nacional.  Coincidió también como relacionista público de la Caja, Sebastián Quirós, que tanto empeño puso en hacer de ese banco “de la familia panameña” un hogar para los artistas.  Todos impulsaban el cultivo por el amor a las artes.

     Carmen Alemán era la encargada de la curaduría, pero no tenía el tiempo por sus actividades de galerista, así que entré a trabajar de lleno allí. Las dos colecciones se hicieron en forma paralela.  Ambas llevaban la misma tendencia.  Después fue variando.  Yo le propuse al entonces subgerente, el ya fallecido Aníbal Illueca, que hiciéramos una colección cronológica, ya que Panamá no tiene ninguna.  Es el único país que no tiene un salón de Bellas Artes, hasta Haití tiene.

Jaime Caballero

Se fue haciendo la cronología de los primeros 50 años  del siglo XX y los entendidos, como Pedro Luis Prados, Ramón Oviero y otros se involucraron con sus textos.  Mi trabajo era examinar el estado físico y como muchas de esas obras ya tenían varios años, había que darles un tratamiento especial. No habían sido conservadas ni restauradas.  Conseguimos un par de decenas de estas obras a unos precios realmente muy buenos y así se fueron enriqueciendo las dos colecciones.

Generalmente los cuadros se compraban a coleccionistas, no a los artistas.  Uno de los grandes mecenas fue Camilo Pérez, que tenía una gran cantidad de cuadros, especialmente de Ivaldi y de Benítez. En el último avalúo que hice, en 2010, –que ni siquiera era oficial–, la colección de la Caja de Ahorros superaba el millón de dólares.

Yo estuve inclusive trabajando bajo la gerencia de Carlos Raúl Piad, que considero fue la época de oro de la colección, al punto que se mostró en varias ciudades de México.  Primera vez en la historia que se da un movimiento de esa índole, que se patrocina y se muestra el acervo pictórico de Panamá.

Me fuí de la Caja de Ahorros porque no había convicción de la importancia del mantenimiento y conservación que ambas instituciones tenían reflejado como activo fijo.  Intenté que ambas instituciones cambiaran los cuadros a activo valorable, pues así no se deprecia sino por el contrario. Nunca pude lograr que auditoria los calificara como activos que ganan valor. 

Casa Matriz de la Caja de Ahorros

Lo más que logré fue que en Milla 8, donde están los depósitos, dedicáramos un espacio para trabajos de restauración.  Intenté que se creara en todas las sucursales una especie de salas de exposición, de galerías de arte, con fichas técnicas.  En la casa matriz se hicieron grandes exposiciones, una en honor del maestro Manuel Chong Neto, que inclusive contó con obras de coleccionistas privados.

De parte de todos los gerentes, hasta Piad, hubo gran interés.  A partir de allí se perdió y persistió el tema del activo fijo, en lo que nunca nos pudimos poner de acuerdo.  Yo estaba allí por meritocracia, y traté de enseñar y dejar una escuela pero no hubo receptividad.

Hay que tomar en cuenta de que ese es un bien patrimonial y desafortunadamente en el país no tenemos una colección de arte panameño representativa.  El Museo de Arte Contemporáneo tiene la colección más grande pero no la de mejor calidad, y destacan en ella los artistas extranjeros.  No hay Museo de Bellas Artes en Panamá.  Las colecciones del Banco Nacional y la Caja de Ahorros pueden ser consideradas las más importantes.

La restauración no se califica como un trabajo científico en este país.  Las galerías se han hecho ricas pero no se ha educado al público en las artes visuales.  Ahora estamos cosechando eso, porque tenemos cualquier cantidad de metros cuadrados de construcción y no se venden ni una cuarta parte de las pinturas que se vendían hace treinta años, porque los decoradores están llenando los apartamentos y las oficinas de afiches y reproducciones, sin ningún valor, que combinan con el piso y el color del sofá. 

La Caja de Ahorros puede tener unas 1,000 obras y todas son de panameños, está documentada, inventariada, y aunque insistimos en que se hiciera un avalúo, nunca fue aceptada esa propuesta.  El valor de todas esas pinturas ha subido considerablemente.

Además, el dinero con que se compraron esas obras es de todos los panameños.  Nos pertenece a todos.  Lo primero que hay que lograr es que las obras regresen a las paredes de las sucursales, que haya bibliografía, que se enseñe pintura a través de ellas.

Hay que rescatarlas donde están guardadas.  Esa colección serviría para educar y para mostrar a los extranjeros, tenemos el recurso y no lo utilizamos.  Es nuestro patrimonio visual. Ni siquiera la universidad sirve de conciencia crítica en esa dirección. Y las galerías son más comerciales.

Se podría elaborar una proyección de la pintura panameña en base a las colecciones de la Caja de Ahorros, del Banco Nacional, de la Lotería Nacional (murales enormes que antes estaban en la entrada) y el INAC.  El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) es el encargado de vigilar esto y no lo está haciendo.

Lo más escandaloso es que el INAC no tiene un departamento de restauración. Traté de establecerlo pero como no era potable para la anterior administración, me suspendieron el contrato.

Se ha tratado de hacer un acercamiento con la administración actual, desde el Presidente para abajo.  Se ha enviado la propuesta de conservar y restaurar el patrimonio visual de nuestro país y no hay respuesta.  El INAC fue totalmente indiferente en la pasada administración y en ésta no se ha dado por enterado.  Hay que rehabilitar las piezas de cerámica precolombina, el Museo Antropológico es un depósito de trastos.  Todos los que estudiamos gracias a las directrices de Reina Torres de Araúz sentimos un deber por hacer este esfuerzo e intentar el rescate.

Hacía falta crear era una gerencia de patrimonio en esas instituciones, como planteaba Jorge Conte Porras en el Banco Nacional, pero debido a su muerte, todo eso fue descartado.  Ahora en las sucursales solo hay anuncios de ofertas comerciales.  Hay banqueros que no tienen la sensibilidad para este tema y autoridades como la de la ex directora del INAC, que no quiso firmar un convenio marco para restaurar el patrimonio existente, no se pudo avanzar y hemos llegado al borde del abismo.

Se deben regresar las colecciones de estas instituciones a un sitio adecuado, no dejar que se pierdan.  Con tanta plata que hay, que no se destine un porcentaje mínimo para esta labor es inaceptable.  Nosotros restauramos el frontis de la Catedral en 1983 por menos de $100 mil dólares.  Hay complicidad sospechosa de dirigir esos dineros de una forma inadecuada.  Es el sustrato de la idiosincrasia del panameño.  Es como si no existiéramos.  Pero sí existimos y estamos presentes.

Debemos empezar por hacer un inventario, identificar el estado de las pinturas de las colecciones mencionadas. Hay una pintura de William Leblanc de 1889, del siglo XIX. Las mejores pinturas se colgaban en la gerencia general, cuando sus gerentes comprendían la importancia de las artes visuales.  Solamente había excelencia. 

También se deben rehabilitar las sucursales para que exhiban pinturas.  Cuando se inauguró el Banco Nacional era como la Scala de Milán, el sitio ideal donde se exhibía.

Urge hacer una gestión administrativa y estatal, un inventario, evaluación de las obras, y tomar como referencia estas dos colecciones.  El INAC hace un concurso anual que se llama Roberto Lewis y sus obras están tiradas en un depósito, sin ninguna proyección y menos cuidado.

 

 

 

 

 

 

SOLIDARIDAD EN LOS DESASTRES

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 26 de febrero de 2017

El lunes pasado fuimos remecidos por un temblor en esta tierra que gracias a estar alejada de una zona sísmica, no sufre de estos movimientos telúricos que se producen cuando las placas tectónicas chocan entre sí. Recordemos que la decisión de construir un canal por Panamá se tomó cuando circulaba en Nicaragua una estampilla del volcán Momotombo en erupción, y ese instrumento filatélico cambió el curso de la historia, ya que la primera opción para hacer el paso transístimico había sido por ese país centroamericano.

Sergio Ramírez Mercado, el escritor y ex vicepresidente de Nicaragua cuenta, en su Prosa Profana, publicación regular que reúne ensayos de gran valor tanto histórico como literario, que él pensó que esa historia pertenecía a las leyendas del folclor político.  Resulta que el hábil francés Philippe Bunau-Varilla convenció a los senadores estadounidenses de no llevar a cabo la portentosa obra en un país expuesto a catástrofes de terremotos, se valió de esta simple imagen como prueba, y después firmó como representante plenipotenciario del recién independizado estado de Panamá el tratado del canal que le concedía a los Estados Unidos, a perpetuidad, derechos sobre nuestra posición geográfica.

En nuestro país tenemos el volcán Barú, que le dá más lustre del que ya tiene la provincia chiricana, pero no está activo desde hace más de 500 años, así que de erupciones y temblores, como dirían, “no han escrito los autores panameños”.

Los que sentimos el remezón entramos en pánico por el temblor de 5.0 grados con epicentro en el Golfo de Panamá, pero rápidamente se activaron las alarmas para saber qué hacer en caso de que tuviera réplicas.  Otros países, en este mismo continente, han sufrido terremotos terribles y otros fenómenos naturales que los han devastado, y los panameños hemos estado dispuestos a ayudarlos, como es el caso reciente de los incendios forestales que se produjeron en Chile entre enero y febrero.

Nuestro benemérito Cuerpo de Bomberos acudió a ayudar a los hermanos chilenos, aun cuando ese país tiene una vastísima experiencia por su larga y difícil geografía en estos fenómenos, causados o naturales y cuenta con una Corporación Nacional Forestal (Conaf) que coordina con las unidades especializadas, lo que anualmente se agrava gracias a las altas velocidades del viento, altas temperaturas —tras sucesivas olas de calor—, baja humedad y la dificultosa geografía de los sectores afectados.

En un ejercicio combinado entre los gobiernos de Chile y Panamá, liderados por el embajador de ese país aquí, el equipo de brigadistas estuvo en la zona cero de combate al fuego, principalmente en las localidades de Lolol y Navidad.  Las condiciones de trabajo en la zona eran similares a las que los combatientes han enfrentado en Panamá, aunque con más oscilación térmica y mayor sequedad.  El tipo de combustible con el que contaban era liviano y la topografía plana. La temperatura estuvo entre los 32 a 40 grados.

Se hizo un trabajo de penetración y liquidación de un perímetro de 4 kilómetros.  Todos los brigadistas tenían un alto nivel de compromiso y motivación en permanente coordinación con una contraparte de CONAF Chile, que asistía en terreno las tareas de desplazamiento, provisión y ubicación, además de estar acompañados de un jefe de brigada con mucha experiencia en el área y un técnico.  En todo momento nuestro grupo de ayuda al hermano país estuvo acompañado por los representantes de la embajada de Panamá en Chile y por el Embajador de Chile en Panamá.  Un efectivo intercambio y colaboración bilateral.

Panamá fue el primer país de Centroamérica en movilizar dotación y fuerza humana para la catástrofe, lo que ha sido expresamente reconocido por CONAF.  La cooperación de Panamá demuestra que la relación bilateral es intensa en todos los planos, incluyendo la fuerte vinculación de instituciones de seguridad (bomberos, protección civil, policía) en este caso, con Chile.  De hecho, varios de los brigadistas que acompañaron la misión ya habían estado en intercambios de formación en instituciones chilenas, lo que es un indicador adicional de la madurez de nuestra amistad y colaboración en este ámbito con el país sureño.

La solidaridad entre países es la más hermosa y sólida de las cooperaciones, porque no tiene cláusulas y se basa en una perfecta coordinación.  Nuestros bomberos demostraron con esta experiencia, que tienen el profesionalismo y sobre todo, la sensibilidad para acometer tareas que no son comunes en nuestro territorio.

ABUSO DE HACER EL RIDÍCULO

Por Mariela Sagel, El Siglo, 27 de febrero de 2017

Antes del inicio del carnaval causó polémica una valla publicitaria de una empresa cervecera en que decía que durante estas fiestas teníamos derecho a hacer el ridículo.  Un muy poco edificante mensaje para una población que solamente está pendiente de esta época del año, en la que parece que todo se vale y que tiene su autoestima muy disminuida.

En un reciente artículo del escritor español Antonio Muñoz Molina en El País, en referencia a las diarias declaraciones del Presidente Trump, resaltaba que la chulería (gracias) se celebra como coraje y la mala educación como campechanía.  Nunca antes se habían usado tanto las palabras élite y elitista para demeritar a quienes critican la ignorancia y la pobre educación del actual presidente.

Extrapolando la tortura diaria que pasan los estadounidenses con ese loco que eligieron como presidente, y lo que tenemos que aguantar aquí, no solo del loco prófugo sino de los gobernantes que con su cara de falsa decencia están llevando al país al desastre, mientras se ufanan de tener los índices de crecimiento más altos del continente, vemos que la diputada que se enarbola como dirigente de la juventud del partido de gobierno hace un comercial donde regala entradas al Pub Herrerano si se va a determinados poblados del país.  También un embajador que pone un video en la página oficial de su misión yendo a una barbería de Calidonia y anunciando que va para Las Tablas. Se niega a abordar temas puntuales de su misión pero sí quiere hacerse el gracioso pasando como un tipo del pueblo.

Trump alega que él nació en Queens, un barrio de trabajadores e inmigrantes, y se jacta de su desprecio por todo aquello que no le ha hecho falta saber ni estudiar. La prueba de su autenticidad, de su legitimidad popular, es su grosería. Los que estamos presenciando aquí la decadencia que supuestamente se debe permitir en estos de días nos merecemos más respeto y dejar de aplaudir todas estas ridiculeces.

LA LENTITUD LEGAL

Por Mariela Sagel, El Siglo, 20 de febrero de 2017

Nuestro sistema legal, desde todo punto de vista, está sufriendo de una especie de Parkinson que se le va agravando en la medida que nos van cayendo encima más problemas tan sensitivos como el que actualmente nos ocupa, que son las coimas que pagó Odebrecht y que encarecieron las obras públicas.  Estas obras estaban supuesta a beneficiar a una mayoría olvidada, que no vive en Punta Pacífica ni Costa del Este, que no va a los malls ni le alcanza la quincena para cubrir sus necesidades básicas.  Mucho menos para hacerle frente a los gastos de un nuevo año escolar.

El Procurador de la Administración y el Fiscal de Cuentas le han pedido al Contralor Humbert que audite, investigue, pida cuentas y ofrezca resultados, y no reciben ni acuse de recibo.  Además de una falta de cortesía entre instancias de gobierno, es una ofensa a la ciudadanía que quiere saber cómo es posible que se hayan dilapidado los dineros del estado y quiénes fueron los responsables.

Otro que se creía inmune a las críticas, y que su coraza –al igual que el abominable presidente de la Corte Suprema – es como de teflón, (no se le pega nada), es el Ministro de Obras Públicas, que se negó a pedir audito de las obras llevadas a cabo por su antecesor y ahora, en un pisa y corre, ha pedido que se hagan.  ¡Casi tres años después de terminado el corrupto gobierno de Ricardo Martinelli!  Se es cómplice por comisión y también por omisión.  Y a pesar de los huecos, el deplorable estado de las calles y el clamor popular, el ministro ni se inmuta por las críticas.

Sobre la extradición del prófugo de Miami, deben haberla mandado mediante palomas mensajeras.  Entre Cancillería, Asamblea y la Corte pelotean el asunto, y el tipo muerto de la risa insultando a diestra y siniestra.  Parece una conspiración para que no venga a rendir cuentas y no embarre más de los que están a los que fueron sus aliados por 26 meses.

 

EL FUTURO ABIERTO QUE SOÑÓ RICARDO

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 19 de febrero de 2017

El pasado 13 de febrero libró su última batalla el gran hombre público Dr. Ricardo Arias Calderón, ex vicepresidente de la República.  Y la perdió, pero era una contienda que significaba su victoria sobre la vida que eligió y el legado que nos dejó.  Después de muchos años de estar sufriendo una penosa enfermedad, seguramente ya tenía deseos de descansar y dejar a su familia liberada de su atención.  Su sepelio fue una verdadera demostración de unidad nacional y de respeto por sus ideas políticas – con conspicuas ausencias – y los testimonios de los que le admiramos se seguirán publicando por mucho tiempo porque si algo hizo este político demócrata cristiano fue ser ejemplo de futuras generaciones y aglutinador de nobles ideales.

Cuando me acerqué a darle el pésame a Teresita, su compañera de vida y batallas inseparable, me hizo a un lado y me dijo que Ricardo había muerto en el preciso momento en que el país estaba necesitado de ejemplos morales que lo enrumbaran por verdaderos senderos de decencia y transparencia, que de esa manera transmitía ese mensaje a los que quedamos aquí tratando de que no naufrague este barco nacional que hay que achicar todos los días porque se le abren más huecos y le entra agua por todos lados.

Muchos de sus más cercanos colaboradores y amigos han dado verdaderos testimonios de lo que fue creer en Ricardo Arias Calderón y cómo los tocó ese ser humano tan especial, que se adelantó a su tiempo o vivió en el país equivocado, por la dimensión de su pensamiento y su visión.  Afortunadamente, en vida se le rindieron sendos homenajes, siendo condecorado por dos presidentes de diferentes partidos entre ellos, y no afines al partido que él fundó.  De igual forma el excelente testimonio que queda en el libro “Ricardo Arias Calderón, Pensador y constructor de democracia”, de Julio Bermúdez Valdés, resume de manera sucinta su vida política y las importantes decisiones que le tocó tomar para beneficio del país y muchas veces, con el consecuente sacrificio de su propia carrera política.

Ricardo Arias Calderón, Pensador constructor de democracia

El Dr. Ebrahim Asvat ha estado escribiendo a diario la influencia que tuvo Ricardo Arias Calderón en su vida y quehacer político y a través de esas bitácoras ha podido exponer los momentos tan difíciles que enfrentó el ex vicepresidente cuando se desmanteló la fuerza pública y enfrentó la incomprensión de un contralor tan particular como Rubén Darío Carles.  La salida de ese partido político del gobierno de Endara, que fue el que le puso los votos para que ganara en las elecciones de 1989, significó una debacle para la estrella verde, que al día de hoy no ha podido superar y su estela va en declive.

Dos anécdotas retratan la visión de país que tenía el Dr. Arias Calderón: la primera, su encuentro con el Dr. Ernesto Pérez Balladares al día siguiente que éste último ganara las elecciones en 1994, en la que le fue a reconocer personalmente a su residencia que gracias a él nuestro país había vuelto al sendero democrático.  La segunda, cuando firmó el pacto Meta, durante el gobierno de Martín Torrijos, porque –según sus palabras— “el país no puede seguir siendo prisionero de su pasado, un pueblo no puede ser prisionero de su memoria, la memoria está viva, pero el futuro está abierto”.

En estos tiempos en que se habla tanto del rescate de la memoria histórica, hay que entender que debemos conocerla y respetarla y a través de ella, manteniéndola viva y transmitiéndola correctamente a las siguientes generaciones, enfrentar el futuro con paso seguro y con la convicción de buscar el desarrollo social para el país, y que éste es más importante que el crecimiento económico que estamos persiguiendo, porque no le llega a todos, vivimos en un país muy desigual que ha desoído todos los llamados de equidad.

Se nos fue Ricardo como el faro que guía el sendero democrático pero nos queda, a los que respetamos y comprendimos su pensamiento, su ejemplo de entrega incondicional y de enseñanza de vida.

 

BUSCANDO UNA NEURÓTICA ANÓNIMA

Por Mariela Sagel, Facetas, 19 de febrero de 2017

Hace un par de semanas estuvo en Panamá, de visita particular, la actriz cubana de renombre internacional Mirtha Ibarra, protagonista de películas como “Fresa y Chocolate”, y “Guantanamera”, y compañera de vida (hasta que la muerte los separó) del reconocido director de cine Tomás Gutiérrez Alea, mejor conocido como Titón, cuya desaparición física cumplió 20 años el año pasado.

Mirtha es una mujer de 71 años muy guapa y mejor conservada, con un sentido del humor muy típico de los cubanos.  Estudió literatura latinoamericana y se inició en obras de teatro en 1967.  Impartió clases de actuación (también las recibió durante cinco años) y ha estado en giras promoviendo por España su obra “Obsesión habanera”, de la que es autora y en la que actúa. En 2008 realizó el documental, “Titón: de La Habana a Guantanamera”.

Tomás Gutiérrez Alea y Mirtha Ibarra

Tomás Gutiérrez Alea fue un cineasta cubano que influyó mucho en la industria de ese país. Escribió y dirigió más de 20 largometrajes, documentales y cortos.  Estuvo muy activo en la Cuba post-revolucionaria, y representa el movimiento de la década de 60-70 que hasta hoy día se conoce como Nuevo Cine Latinoamericano.  Siempre mantuvo un balance entre la dedicación a la revolución y la crítica sobre la situación social, económica y política del país.  Las ideas de estos cineastas eran basadas en el rechazo a la perfección comercial del estilo de Hollywood y el cine de autor europeo, buscando la realización de un cine creado como herramienta de cambio social y político.

Junto con otros cineastas de su tiempo, lograron la creación del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfico (ICAIC) en la creencia de que las películas podían ser la forma de arte moderno más importante y el mejor medio para difundir el pensamiento revolucionario entre las masas.  De amplia filmografía, de Gutiérrez Alea podemos destacar “Muerte de un burócrata” (1966), “Memorias del Subdesarrollo” (1968), “Una pelea cubana contra los demonios” (1971), “La última cena” (1976) “De cierta manera” (1977), “Los sobrevivientes” (1979), “Hasta cierto punto” (1983) “Cartas del parque” (1988), “Fresa y chocolate” (1993) y “Guantanamera” (1995) – éstas dos últimas co-dirigidas con Juan Carlos Tabío.

Mirtha Ibarra en Panamá

Con Mirtha Ibarra conversamos sobre muchas cosas, empezando por su amistad y co-protagonismo con Jorge Perugorría:

MI: Tengo muchos años de amistad y de trabajar con él. Trabajamos en “Fresa y Chocolate”, después en “Guantanamera” y después en “7 días en La Habana”.  Como director me dirigió en “Se vende” y en “Fátima”. Él actúa en Kimura, que se está estrenando, y en la serie de Netflix de la serie Mario Conde, de Leonardo Padura.

  1. ¿Qué proyectos llevas ahora mismo adelante?

MI: Hace unos años escribí una obra de teatro que presenté en La Habana y en España, que se llama “Neurótica Anónima”, con Juan Carlos Tabío y él está interesado en que la hagamos con Jorge Perugorría y ojalá con Joel Angelino (que es el que hace de escultor en “Fresa y Chocolate”) y vive en Tenerife. El argumento es sobre una acomodadora de cine que sueña con ser una gran actriz.  Estamos buscando productor porque él no quiere hacer el guion sin tener el respaldo económico.

MS: ¿Pero en Cuba no hay incentivo para la producción?

En estos momentos no. Lo más que te pueden dar cuando tú buscas un productor es ofrecer servicios.  Se necesita un adelanto para hacer el guion y después quien asuma la producción.  El ICAIC apoya pero el cine es una industria sumamente cara, te preta cámaras y otros recursos, pero uno tiene que buscar otros insumos y garantizar la comercialización, que es fundamental. 

MS: Estudiaste literatura, ¿cuéntame cómo te ha servido esta carrera para tu posterior desarrollo como actriz?

MI: Me ha dado una cosmovisión del mundo más profunda y a la hora de analizar un guion, me ha servido de guía. Haber estudiado esa carrera ha sido fundamental.  Mi objetivo no era hacer algo con esa especialidad sino que me sirviera para lograr mis objetivos.  Estudié 5 años de actuación, en la Escuela Nacional de Arte y también impartí clases de esta materia. Yo estuve en la campaña de alfabetización en Oriente y cuando se fundó esa escuela, tenía 5 ejes fundamentales, pintura, música, ballet, danza moderna y actuación.  El edificio es patrimonio de la humanidad por su belleza arquitectónica.  En ella te enseñan inclusive filosofía, ballet clásico, canto, esgrima.  Fue un momento de apogeo de la revolución en toda Latinoamérica, por ejemplo el grupo El Galpón de Uruguay venía a intercambiar con nosotros.  Teníamos hasta profesores de expresión corporal.  Todos se volcaron a dar clases en la escuela. 

He escrito dos obras de teatro y un documental sobre mi marido.  Además, la película “Bailando con Margot”, que es una superproducción y está hecha con nada. 

MS: Estás ahora mismo concentrada en la divulgación de la obra de Titón:

MI: Titón murió a los 67 años, de cáncer. Le decían así desde chico.  Estuve casada 23 años con Titón, que fue fundamental en mi carrera artística y también crio a mi hijo, que yo había tenido con mi primer marido.  Yo hacía antes teatro, mi carrera cinematográfica empieza con Titón.  Era muy exigente.  En “La Última cena” hago una aparición breve.  Yo aprendí mucho con él.  A él le gustaba mucho meter documentales dentro del contexto y la ficción (como en Memorias del Subdesarrollo) y en Muerte al invasor (que no es de Santiago Álvarez, como se cree).  Yo hice un epistolario de Titón, desde los 60 hasta que muere.  Se llama “Tomás Gutiérrez Alea: volver sobre mis pasos”.  Allí hay cartas a Robert Redford, a los Goytisolo, Carlos y Antonio Saura, Alfredo Guevara, Julio García Espinoza, Alejo Brauer, es muy interesante porque te da una idea muy intimista de la forma de pensar de Titón sobre la revolución y lo que él hubiera querido que fuera.  Y las contradicciones que tenía con el director del organismo.  Fue muy bien acogido. Revelaba aspectos desconocidos, polémicos. Hay edición cubana y española  pero está fuera de circulación. 

Hay otras personas que se han inspirado en la vida de Titón, como Juan Antonio García Borrero que está haciendo un libro en el contexto de los hechos culturales que ocurrieron durante la vida de Titón.

MS: Como pregunta obligatoria, le pregunto a Mirtha qué esperan los cubanos del Presidente Trump

MI: Pues no tengo ni idea.  Mucha gente se alegró de la ley que sacó Obama (de los pies mojados). Pero no ha pasado nada.  La persona que Trump nombró para atender los asuntos cubanos es pro Cuba.  Hay una espera a ver qué pasa, si cambian las medidas, si no las cambian. Entran todos los días aviones, cruceros, etc. La Habana es un hervidero.

La vida se ha encarecido pero han despegado muchos negocios que no se conocían. Se pueden conseguir en los mercados estatales vegetales, a unos precios accesibles y hay de todo.  Toda la producción agrícola es cubana, la agricultura ha resurgido y abastece a todo el país. Hay algunos productos que no hay o se pierden y como son de temporada, no se almacenan. 

El acceso a internet se ha ampliado, ahora te conectas en los parques, en muchos puntos en la ciudad, pero va lento. 

MS: ¿Y cuáles son tus planes inmediatos?

MI: Voy para un festival de mujeres directoras el 28 de febrero a Portugal.  El Instituto Cervantes de Lisboa le quiere hacer un homenaje  de 4 películas y el documental a Titón, y en abril le hacen otro homenaje en Viena, por los 20 años de muerto que cumplió en 2016.  También quiero crear un centro de investigación que se llame “Tomás Gutiérrez Alea” para donar toda la biblioteca de él y la mía, la papelería, las fotos, promover becas, y Jorge Perugorría me está ayudando a buscar un lugar en la Habana Vieja.

 

 

 

NO NOS PARA NADIE

Por Mariela Sagel, 13 de febrero de 2017, El Siglo

A los dos años de estar en el gobierno, a inicios de julio de 2016, el Presidente Varela lanzó el slogan “no nos para nadie”, que fue utilizado por la confundida oficina de comunicaciones del estado por unos meses.  Tantas fueron las críticas que no duró ni el tiempo que por práctica de mercadeo debió, y se fue desvaneciendo en la anorexia política que permea a la mayoría de los ciudadanos.  Desde abril del año pasado en Panamá no para nadie los escándalos de corrupción, denuncias y malas prácticas de gobierno, al punto que cuando pensábamos que lo malo había quedado el año pasado, resulta que este año viene peor.

Ahora nos encontramos con un terremoto político con posibilidades de derrumbe económico, como pasó hace 30 años cuando otro lacerado y anteriormente poderoso se vengó de su jefe revelando las verdades del actuar de los que nos gobernaban.  No nos para nadie cayendo en un oscuro barranco.  Nuestro nombre está en boca de todos los medios del mundo y no para alabar nuestras bellezas sino para señalar los escándalos de corrupción y hasta los peligros de visitarnos, como pasó con la chica estadounidense que murió ahorcada en Bocas del Toro.

Para colmo de males, el nuevo presidente de Estados Unidos tiene al mundo de sobresalto en sobresalto y el ex presidente prófugo de Panamá se dá el lujo de erigirse, con el cinismo inescrupuloso que lo caracteriza, en el factor de aglutinamiento que el país necesita.

Debemos estar alerta y dar pasos firmes para que tomemos las mejores decisiones en los próximos días, que muchos apuestan a que se diluirán en el agua de las mojaderas del carnaval, como ha sido la tónica de nuestra vereda tropical.  Tomemos conciencia de que a la debacle en que ha entrado el gobierno no la para nadie, a menos que exijamos a los que aún nos gobiernan que tomen las acciones que deben y despojarse de sus conflictos de intereses y los compromisos con sus donantes.

IGNOMINIA Y VERGÜENZA

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 12 de febrero de 2017

Hace diez años el escritor alemán Günter Grass, que ganó el Premio Nobel de Literatura en 1999, –el mismo año que le dieron el Premio Príncipe de Asturias–, publicó un interesante libro que constituye un ejercicio de la memoria de quien vivió una época convulsionada, entre dos guerras mundiales e inclusive la caída del muro de Berlín.  Grass murió en abril de 2015.  En “Pelando la cebolla” revela, entre muchas vivencias, su breve participación –de apenas unos meses– como miembro de las Waffen SS, a los 17 años, cuerpo de combate élite del ejército nazi que participó en la Segunda Guerra Mundial. La alegoría de la cebolla es que “el recuerdo se asemeja a una cebolla que quisiera ser pelada para dejar al descubierto lo que, letra por letra, puede leerse en ella”.

En una de esas pieles de la cebolla, de las más superficiales pero siempre al alcance de la mano para refrescar la memoria, están la ignominia y la vergüenza. La ignominia es una ofensa grave que sufre el honor o la dignidad de una persona. Y la vergüenza, con varias acepciones, es un sentimiento de pérdida de la dignidad causado por una falta cometida o por una humillación o insulto recibidos.

Estas dos palabras o sentimientos me vienen a la mente al estudiar las declaraciones y señalamientos que el ex ministro consejero Fonseca Mora dio hace unos días, en donde han prevalecido más la rabia, el rencor y la venganza, que han venido a enredar más de lo que ya estaba, el panorama local, tan inmerso en escándalos de corrupción que nos han paralizado.

El año pasado, unos meses antes de que se conocieran en todo el mundo los Panama Papers, ya se había encendido la alarma de la operación Lava Jato, y la vinculación del bufete Mossack Fonseca en la misma, en el país del cual es originaria la constructora Odebrecht.  Por la vinculación del señor Fonseca con el gobierno actual (al que ahora acusa de recibir sobornos) las autoridades judiciales se la pasaron peloteando el año entero una investigación que nunca arrancó.  Una consternada procuradora anunció hace un par de semanas que no podría investigar ese caso porque el Primer Tribunal Superior de Justicia recibió un amparo de garantías constitucionales para que entregara los documentos originales de la investigación. Súbitamente, no se acogió el amparo y el “dossier” volvió sin pena ni gloria a la procuraduría.  El jueves, debido a que se allanaron las oficina del bufete en cuestión, un airado abogado pseudo escritor, embarró desde al presidente, su hermano, su más allegado diputado, al presidente de la Corte Suprema y mencionó los chanchullos que se hicieron en la construcción de la Cinta Costera III.

Los momentos vividos el jueves 9 de febrero nos recuerdan el año 1987, cuando el coronel Díaz Herrera, en represalia porque Noriega no le había cumplido su aspiración a ser nombrado como embajador en Japón, arremetió contra él y todas las maleanterías que todos sabíamos que ocurrían, pero que nadie investigaba.  En ese momento, el gobierno todavía tenía una estructura que era capaz de sostener un orden, aunque fuera represivo.  En los actuales momentos y analizando las lánguidas e inexplicables declaraciones tanto de la Procuradora como del mismo Presidente, estamos camino de una ingobernabilidad que puede ser explosiva y llevarnos por senderos de caos y completa frustración.

Este diario publicó un magnífico editorial el viernes 10 de febrero que decía: “Los acontecimientos que vive el país no se producen por generación espontánea, el deterioro de nuestra alma moral lleva años cultivándose, ha llegado el momento de las definiciones. Este país no solo hay que limpiarlo, hay que reconstruirlo y ese esfuerzo nacional exige para partir, saber toda la verdad y deslindar responsabilidades, la inmovilidad no es la respuesta. La historia, que es inmisericorde, exigirá cuentas a cada cual desde donde esté”.

¿Podremos empinarnos sobre las diferencias partidarias y los intereses comerciales, las antípodas sindicales, la efervescencia juvenil y lograr reconstruir este país, que clama y reclama que se realicen las investigaciones que señalen los responsables de este caos nacional? Si el señor Fonseca sintió ignominia por el allanamiento que sufrió su empresa, no ha tenido vergüenza en señalar a los que él alega están implicados en la trama de sobornos de la empresa Odebrecht.  El asunto es que él también debe rendir cuentas por haber empezado a pelar la cebolla que es este complejo acontecer actual.  Y la trascendencia que buscaba como escritor ya le pasó por encima como delator.

 

 

 

 

PÓNGANSE A TRABAJAR

Por Mariela Sagel, El Siglo, 6 de febrero de 2017

La Asamblea de Diputados cada día cae en más descrédito.  Las veces que se reúnen, cuando logran hacer quorum, discuten de leyes de tan relevancia como la del violín, que acaban de aprobar y postergan el debate de la cuestionada ley 245, o delación premiada (que para muchos es un pase de impunidad en medio de los escándalos que se están dando) y las urgentes reformas electorales.

No comprendo muy bien si la forma en que se está manejando la asamblea es para distraer la atención de la grave crisis de gobernabilidad que está atravesando la gestión actual que, a pesar de subir y bajar santos, no hay semana en que no se destape un tamal, cada uno más complicado que el otro.  El tema de Odebrecht, que ha suscitado el resurgimiento de un movimiento que si bien no es popular, sí está compuesto por un abanico de sectores de la población que son representativos del querer de la mayoría, no logra aterrizar, las autoridades se pasan la bola una a la otra y no se abre una investigación seria que involucre a los tres gobiernos que han hecho negocios con la empresa constructora brasileña, el de Martín Torrijos, el de Ricardo Martinelli y el actual, de Juan Carlos Varela, incluyendo los que avanzó el alcalde de la ciudad capital, José Isabel Blandón.

Los índices de crítica, popularidad y aceptación de este gobierno han caído a niveles históricos y al lado de esta gestión, la ex presidenta Mireya Moscoso es una estadista.  En todo han fracasado y por tener conflicto de intereses los miembros del gabinete con los que son señalados en escándalos, la tapadera sigue y se extenderá y finalmente, no pasará nada.

Por lo menos hay una luz en el camino: el Congreso Ngabe en pleno aprobó el acuerdo sobre el proyecto hidroeléctrico Barro Blanco, suscrito entre el gobierno y los caciques. Cuando se cancelen las deudas, los ngobes recibirán los beneficios que les deben tocar.

¿EN QUÉ QUEDÓ LA CONCERTACIÓN?

Por Mariela Sagel, La Estrella de Panamá, 5 de febrero de 2017

Aunque muchos de nosotros estamos muy pendientes de lo que hace y deshace el nuevo POTUS, que en 15 días ha sacudido al mundo (parafraseando a John Reed, el gringo que publicó en 1919 “Diez días que estremecieron al mundo” relatando la revolución bolchevique, que en octubre próximo cumple 100 años), y nos hemos solidarizamos con México y otros países que han sido avasallados, tenemos que mirar nuestro propio patio para que, cuando nos toque, estemos preparados.

Uno de los encuentros más recientes que se han dado en el mundo, independientemente del “reality show” que a cada rato monta el nuevo inquilino de la Casa Blanca, fue la reunión anual del Foro Económico Mundial de Davos, que se verificó en Suiza bajo el lema central de Liderazgo Responsable y Receptivo.  Según un interesante documento que publicó en este diario el Ing. Juan Carlos Roldán, de la empresa de comunicaciones Pizzolante, se destaca que las nuevas circunstancias del mundo obligan a buscar el perfil, la oportunidad y la responsabilidad de los líderes políticos y económicos que deben combatir la exclusión existente en muchos países.

En Panamá, esas nuevas circunstancias se vinieron develando desde el año 2006, cuando se convocó a un referéndum para la ampliación del Canal de Panamá, que en teoría brindaría excedentes que debían ser invertidos en alcanzar una sociedad más democrática, equitativa, próspera, social y ambientalmente sostenible y regionalmente equilibrada.

En el año 2007, después de meses de arduo trabajo de varias mesas interdisciplinarias y la participación de 2000 personas de todo el espectro social, gremial, profesional, étnico, religioso, político e ideológico, se logró un documento inédito en la historia de los diálogos, que permitió recopilar información valiosa sobre las realidades de cada provincia y las comarcas para construir una visión territorial desde la amplia participación de la gente.  Mediante estos acuerdos de concertación nacional para el desarrollo se le ofrecía a la economía panameña una renovada oportunidad de alcanzar el objetivo de superar una realidad éticamente intolerable, socialmente inaceptable, económicamente injustificable y políticamente insostenible, con voluntad, ilusión y esperanzas, además de los mecanismos para monitorear su avance y lograr alcanzar sus fines.

Dado que el país tiene profundas asimetrías sociales y territoriales, que afectan primordialmente a los sectores agrícolas e indígenas, se tomaron en cuenta estos fenómenos –que le dan el peso a solamente tres provincias que generan el 90% del Producto Interno Bruto (PIB)– para dirigir al país a un crecimiento sostenible, que es el que se alcanza con una tasa de crecimiento del PIB superior al 7% anual durante períodos prolongados.  La realidad de Panamá –que ya es un país de ingreso medio – es que ha mostrado serias dificultades para sostener esta dinámica de crecimiento y por ende no logra tener una sociedad equitativa que eleve el ingreso por habitante de la población más pobre y mejore el acceso a servicios e infraestructura de calidad.

Los acuerdos de la concentración nacional para el desarrollo fueron suscritos en octubre de 2007 y lo firmaron abogados, clubes cívicos, economistas, etnia negra, el Gobierno Nacional (que encabezaba en ese momento el Presidente Martin Torrijos), la Asamblea Legislativa, los gobiernos locales, iglesias, comité ecuménico, ingenieros y arquitectos, instituciones de educación superior, organizaciones empresariales, juveniles, de mujeres, de pequeños y medianos productores, de trabajadores, pueblos indígenas, partidos políticos (con la excepción de Cambio Democrático), representantes de provincias y de las diferentes mesas que trabajaron en su elaboración y, como testigos, el entonces coordinador residente del Sistema de Naciones Unidas, la directora del equipo facilitador para la concertación, la hoy vice presidenta Isabel Saint Malo de Alvarado, y el facilitador principal para el proceso.

Esta instancia cuenta con sendas oficinas en el área de Balboa, funcionarios con altos sueldos pero a la fecha, ningún resultado se ha visto.  Si existen los mecanismos para enfrentar los problemas que surgen a diario, ¿qué estamos esperando para que se pongan a trabajar?  ¿Por qué directora del equipo facilitador no ve la oportunidad de ejercer un liderazgo responsable y receptivo en momentos que el país atraviesa un serio problema de gobernabilidad y se acuerda de sus tiempos de asesora de Naciones Unidas?

Recordemos que el término concertación es un acuerdo, pacto o convenio que se hace sobre algún propósito, y en el caso que nos concierne, el propósito es Panamá y las renovadas oportunidades para el desarrollo que se presentaron cuando se decidió actualizar los objetivos y metas nacionales del desarrollo.