‘No’ , el plato fuerte del IFF Panamá 2013

MARIELA SAGEL
Ego, 11 de abril de 2013
Hoy inicia el Festival de Cine de Panamá con una conferencia a las 11:00 en Cinepolis de Multiplaza, con los actores Geraldine Chaplin, Pablo Berger y Rubén Blades. La cinta chilena ‘No’ clausura el festival
PANAMÁ. El Festival de Cine de Panamá, que por segundo año consecutivo se celebra durante estas fechas, clausurará con la película No, basada en una obra de teatro del afamado escritor chileno Antonio Skármeta, titulada El Plebiscito. Esta película fue nominada a los premios Cannes en el año 2012 como mejor cinta extranjera y es una recreación de lo que fue la alegre y optimista campaña para derrotar en las urnas al general Augusto Pinochet, que se realizó en el año 1988 y fue un ejemplo de civismo y educación por parte de los chilenos.
Los días del arco iris
ESTUVO DE VISITA

Esteban Antonio Skármeta es un viejo conocido de nuestro país, que nos visitó en el 2005 para la Feria del Libro cuando Chile fue el país invitado, y el entonces Presidente Ricardo Lagos se trajo a un grupo de escritores con él para la apertura. Su obra novelística brilla por Ardiente Paciencia, la que es más conocida como El Cartero de Neruda, que también fue llevada al cine, y posteriormente El Baile de la Victoria, hermoso libro que dirigió Fernando Trueba en una bien lograda película. Más recientemente, Skármeta nos deleitó con Los días del Arco Iris, que también hace alusión a cómo se gestó la campaña por el ‘no’ y es una bella historia de la ilusión y la esperanza en tiempos difíciles, donde padres e hijos, maestros y discípulos se ingenian para devolver los colores y la música a una sociedad que veía todo gris y con desasosiego.

En el cierre del Festival de Cine estará presente Juan Forch, periodista y escritor que fue protagonista real de la historia, que conducirá este fulgurante broche de oro de la fabulosa cinta, que dirige Pablo Larraín y en la que actúa Gael García Bernal.

Cuando se presentó en Cannes, Skármeta dijo que No cuenta con varios elementos que hacen de la cinta ‘una cautivadora y elegante obra de arte. La película es buenísima, cuenta con una innovadora técnica con la que logra un planteamiento muy original. Se filmó con herramientas y materiales que reproducen la textura y atmósfera de la época. Y esto permite transitar muy fluidamente entre las imágenes de archivo a las ficticias’, explicó en esa ocasión. En ella el autor y el director enfatizan cómo un artista contribuye a conseguir la libertad de un país.

Los Días del Arco Iris ganó el premio Iberoamericano de narrativa Planeta-Casamérica 2011. El Cartero de Neruda, la película, obtuvo cinco nominaciones al Óscar y la novela El Baile de la Victoria ganó el premio Planeta en 2003. Su novela Un padre de película ha merecido muy buenos comentarios y sobre esa obra lo entrevisté en el año 2011 en la Feria de Guadalajara, donde elogió el gran papel que tuvo su padre en su vocación de escritor.

La narrativa de Skármeta se destaca por su exquisita sencillez y es un vaso conductor a los guiones en los que se han convertido sus temas, con singular éxito. Ha sido profesor de universidades en Estados Unidos, Chile y en Alemania estuvo representando a su país como Embajador. A fines del mes de octubre de este año, el autor, muy reconocido por su programa televisivo sobre libros, vendrá a Panamá para el Congreso de Academias de la Lengua y posteriormente, dictará una conferencia magistral sobre la importancia de las campañas publicitarias hechas con tino y con propuestas, además de conversar sobre la poesía en su narrativa, alrededor de Neruda, José Hernández, Gabriela Mistral, Nicolás Guillén, William Shakespeare, Jorge Manrique y otros.

Bienvenidos a raqueteros.com

MARIELA SAGEL 

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 29 de abril de 2013

Anteriormente había denunciado, por este medio, la mala imagen que dan los maleteros que se llaman www.maleterosdepanama.com, y que son los que se toman la libertad de dispensar los carros auxiliares que necesita un viajero para poder cargar su equipaje, tanto para que pase por los controles de aduanas como que salga a buscar el transporte que lo llevará a su destino. Mencionaba que en muchas de las grandes ciudades, no hay que pagar por ‘alquilar’ este servicio, y de hacerlo, se hace a través de una máquina por medio de la cual hasta se puede cargar el costo a una tarjeta de crédito.

En Barajas, aeropuerto de Madrid, se tiene que depositar un euro (que equivale a $.1.33 más o menos) y la máquina le da a uno una ficha, misma que se deposita en la correa que aglutina todos estos cochecitos. Nunca hay de por medio una persona que saque un legajo de billetes en forma ostentosa, como les gusta a hacer a nuestros criollos.

Mi sorpresa ha sido muy grande al llegar a las 12 de la noche a Tocumen, encontrarme con los carritos amordazados por las cadenas, y al preguntarles a los funcionarios de Aduanas por los ‘raqueteros’, me han dicho que ‘estaban durmiendo’. O sea, no solo dan un pésimo servicio que a todas luces no es transparente, sino que no lo prestan cuando uno más lo necesita, que es cuando se llega cansado, trasnochado y ya casi sin ganas de andar jalando el equipaje.

Quisiera que esta segunda campanada llegara a los que administran el aeropuerto, que pretende ser un modelo de eficiencia. Si queremos ser un ‘hub’ del continente, tenemos que cuidar todos los aspectos de los servicios que se brindan en esa terminal aérea, incluyendo hasta los más mínimos, y básicos, como tener a la disposición carritos para acarrear las maletas.

No podemos ser un destino de turismo apetecible, al cual todos quieran venir, si la primera impresión que damos es la de unos avivatos que cobran con desparpajo por el alquiler de los carros que uno va a usar para poder mover las maletas. Esta responsabilidad debe recaer en los que están a cargo de la industria turística, léase Autoridad del Turismo, de la Dirección o Autoridad de Aduanas y de los panameños en general. A ver si caemos en la cuenta que nos concierne a todos y dejemos de dar la impresión de que en Panamá todo es un ‘racket’.

 

El precio de escribir

FRANK KAFKA

MARIELA SAGEL

facetas@laestrella.com.pa

Facetas, 28 de abril de 2013

Visité la ciudad donde hace 130 años nació el autor de ‘La Metamorfosis’. Las calles y plazas que inspiraron al genio pueden resumirse en este texto..

Casi a diario escuchamos a una u otra persona referirse a una situación específica señalándola como ‘kafkiana’, y solemos repetir el término sin saber a ciencia cierta a qué alude. El diccionario dice que es un hecho absurdamente complicado, extraño, como las que escribía este autor checo, famoso en todo el mundo y al que le rinden merecido homenaje en su natal ciudad checa.
Franz Kafka nació hace 130 años el 3 de julio en la región de Bohemia que se conoce como Praga (1883), en la esquina de la calle Kaprova y Maiselova, que hoy llaman la Plaza de Franz Kafka. Hijo mayor de un matrimonio de ascendencia alemana, tuvo con su padre una relación de conflicto; sus dos hermanos varones murieron de niños y tres mujeres, con una de las cuales el autor estuvo muy apegado hasta el final de su vida.

Estatua en homenaje a Frank Kafka en Praga
EL DILEMA FAMILIAR

De origen judío, recibió su bar mitzvah en 1836. Hermann Kafka era un hombre pragmático y anhelaba que su hijo fuera un hombre de negocios, pero él ya había descubierto su vocación intelectual y se había entregado a la escritura.

El joven Franz amaba a su familia, pero no quería estar muy cerca de ellos porque sentía una invasión a su privacidad y a su vocación por la literatura. Toda la vida estuvo marcada por su dependencia emocional hacia su núcleo familiar, donde regresó cuando le fue diagnosticada la enfermedad que lo mató, la tuberculosis, a la edad de 40 años, en 1924.

Hizo estudios de derecho, de los cuales obtuvo un PhD y mientras tanto seguía escribiendo. Se había hecho muy amigo de Max Brod, un compañero de clases que era todo su opuesto: sociable, recalcitrante sionista, y ligado al mundillo literario porque era también escritor, crítico y editor del Prager Tagblatt.

Fue una amistad que duró toda la vida y gracias a ella, desoyendo la petición que hizo Kafka de que sus escritos fueran destruidos a su muerte, Brod logró publicar no solo sus novelas (algunas inacabadas) sino artículos y abundante correspondencia que mantuvo con su hermana, con sus novias y en sus diarios de viaje. Una pieza clave en la obra de Franz Kafka es ‘Carta al padre’, donde se puede vislumbrar el conflicto interno que mantenía con su familia.

INSEGURIDAD LITERARIA

Kafka escribió sus obras en alemán, pero hablaba y escribía muy bien el checo. Vivió en Berlín varios años y allí inició sus estudios de judaísmo. Ejerciendo como abogado trabajó unos años en la empresa italiana Assicurazioni Generali en Praga. Varias veces estuvo a punto de casarse con la misma mujer, pero no soportaba la idea de tener una vida en común que compaginara con el ejercicio de la escritura y temía en cómo le afectaría la relación matrimonial. Escribir era su vida, pero al mismo tiempo, estuvo siempre inseguro de la calidad de su producción. De allí que instruyera destruirla a su muerte.

Su particular forma de escribir lo ha erigido como uno de los referentes de la literatura universal. En su momento, tanto los nazi como los comunistas ignoraron a propósito sus célebres novelas El Castillo, El Proceso y la muy celebrada La Metamorfosis, y fue André Bretón quien a través de su círculo de artistas surrealistas redescubrieron su valor literario.

El autor de la plaza vieja de Praga, que nació cuando esa región era parte del imperio austro húngaro, ha tenido una influencia determinante en los movimientos literarios modernos, en el existencialismo e incluso el realismo mágico. Es indudable el valor que tiene en la literatura de la primera mitad del siglo 20. De haber estado vivo para cuando empezaron las purgas contra los judíos seguramente su padecimiento habría sido mayúsculo, ya que amaba profundamente a su ciudad natal y le hubiera horrorizado saber lo que ocurrió en los campos de concentración, como el de Terezín, o de cómo terminaron su vida sus hermanas en la década del 40 y en pleno conflicto mundial.

El valor de la obra de Franz Kafka hay que analizarla en el contexto del tiempo en que la escribió, tratando de entender los sentimientos que estaban detrás de ella. Puede ser cataloga como un registro de un momento único en la vida de un ciudadano de Praga, uno que le ha dado fama a su lengua y a su ciudad.

Vínculo del amor por las rosas y los libros

CULTURA CATALANA

La diada de San Jordi

Ego, 27 de Abril de 2013

MARIELA SAGEL

El festejo es una versión del día de los enamorados que se enlaza con el día internacional del libro. Un recorrido por La Rambla en Barcelona te traslada a la época medieval

 

El famoso dragón

 

 

 

 

 

 

 

 

El día del libro y el día de los enamorados son festejos que coinciden en La Rambla en Barcelona. Una fecha que evoca a la cultura medieval con el fin de incentivar la lectura

ESPAÑA.– La versión catalana del Día de San Valentín se celebró el pasado 23 de abril, con tanto fervor y entusiasmo como el día de los enamorados. La Rambla amaneció llena de puestos de venta de libros y desde las vísperas de la fecha se venden rosas rojas y también azules, teñidas de los colores del arco iris y lilas.

El Día de Sant Jordi, el patrón de Cataluña, es celebrado con excentricidad en esta ciudad que busca la forma más ingeniosa y singular de celebrar a su patrono (muerto en esta fecha, en el año 303) y contagia del entusiasmo a transeúntes de La Rambla, residentes y visitantes.

Según las estadísticas se registra que el 23 de Abril, fecha señalada por la Unesco desde 1996 como el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, se venden unos 400 mil libros, que representa el 10% de las ventas anuales en toda la región de Cataluña.
LA LEYENDA
Rosas en la Rambla

La versión catalana de ese mito popular da cuenta que Jorge, soldado romano, mártir cristiano y gran caballero, mata a un dragón que tenía atemorizados a los residentes de un poblado.

Su s habitantes habían decidido ofrecerle al dragón un ser humano a diario para que saciara su hambre y cuando le tocó el turno a la princesa del reino, San Jorge se envalentona, lo mata y de su sangre surge una rosa, que le entrega a su amada, en este caso, la que iba a ser su víctima.

Toda esta tradición está cargada de intensas emociones y un profundo amor y a casi todas las mujeres se les regala una rosa y éstas a su vez, corresponden a la galantería con un libro.

COINCIDENCIAS

La fecha no fue escogida al azar. En 1923 un editor visionario, Vincent Claver Andrés se dio cuenta que la fecha era la misma del fallecimiento de dos grandes de la literatura mundial, William Shakespeare y Miguel de Cervantes (en 1616) y que también el Inca Garcilaso había muerto ese día.

Para incentivar la venta de libros estableció la celebración, en una ciudad que se precia de tener el cuarto lugar en los quehaceres e ditoriales a nivel mundial y la primera del mundo hispanohablante. Resultó una idea por demás exitosa y sobre todo, incentiva al amor y la lectura y como dice un eslogan que leí en Casa del Libro, a un sonrisa. Es un toque diferente a una tradición medieval, que se mantiene y se mejora cada año.

Hay muchos encuentros a lo largo de la Rambla, en las librerías y por doquier.

Autores nóveles, así como consagrados escritores tienen sesiones de firmas, recitan fragmentos de su obra y se dictan conferencias sobre la novelística particular o la industria en general.

Una fiesta de los libros en una ciudad de libros. Otros eventos la complementan, se realiza una audiencia en la Generalitat (el Ayuntamiento) y se pueden ver interpretaciones de la sardana, el baile nacional catalán.

La Diada de Sant Jordi es una fiesta única que se realiza cada año en Cataluña y que en ocasiones tiene un tono reivindicativo de su cultura, ya que es usual ver la bandera de la región en los puestos de venta y en los balcones de los edificios.

 

 

Ligeros de equipaje

MARIELA SAGEL

opinion@laestrella.com.pa

La Estrella de Panamá, 28 de abril de 2013

Madrid, España —Mi recordado padre unía su buen humor y ausencia de quejas a la sapiencia que le daban los años vividos y a esa maravillosa filosofía de la vida a la que le unía una locuaz picardía. Solía decirnos que cuando viajamos, deberíamos revisar antes de irnos al aeropuerto tres P: pasaporte, plata y pasaje. Ahora, que ya no se imprime el pasaje sino el pase de abordar o ‘boarding pass’, la plata se ha sustituido por el dinero plástico y el pasaporte se lleva en una mano, sin que tengamos que usar esos elegantes estuches de cuero que lográbamos grabar con nuestro nombre, hay algunas otras consideraciones que observar.

Con la revisión a la que nos tenemos que someter en los puestos de seguridad de los aeropuertos, es bueno que viajemos con pantalones que no tengan bolsillos ni pretinas, para no tener ni que quitarnos el cinturón. Los leggings para las mujeres son una excelente alternativa, además de cómodos, adicionales a los juegos de ‘vellour’ que tan en boga estuvieron hace unos años. Zapatillas o zapatos con cordones son un no-no, toda vez que hay que quitarse los zapatos una y otra vez, por lo que las primeras, si tienen cierres adhesivos son buenas y los segundos mejor que sean mocasines. Un saco con bolsillos, donde uno pueda poner los PPP es ideal. Igual puede ser un jacket, un abrigo o lo que uno se quiera echar encima. Lo importante es que hay que ir cómodo. Los tiempos en que uno viajaba con tacón y medias de seda, por lo menos para mí, pasaron al olvido. No entiendo cómo pueden algunas mujeres caminar con altísimos tacones por los interminables pasillos de los aeropuertos, sin que sufran de un malestar en los pies (o varios).

Ahora uno viaja lleno de dispositivos, y ese es otro cuento. Yo suelo llevar computadora portátil, Kindle, iPad y grabadora, porque uno mis viajes a reportajes, así que el espacio para los conectores es casi igual al espacio que los dispositivos ocupan. Que si para la cámara, para el iPod, para el celular, o sea, un equipaje paralelo. A eso hay que sumarle las vitaminas y medicamentos, por aquello de que si se pierden las maletas no nos falte lo esencial, aunque se tenga que ir corriendo a comprar ropa interior. El carry on se convierte en un pequeño kit de emergencia con todos los menjurjes que uno lleva. Si son medicinas recetadas, es mejor llevar la receta para que no le caigan en pandilla los tipos de aduanas, especialmente los gringos, que han convertido sus aeropuertos en lugares inhóspitos hasta para el más santo de los viajeros. Hay consideraciones especiales también para los que viajan con máquinas como las que acompaña a la apnea del sueño y eso debe ser también agobiante.

Viene ahora el tema del estado del tiempo. En los últimos viajes que he hecho he buscado en Internet las temperaturas que se esperaban para las fechas en que estaría por esos lugares y por seguir lo que dicen casi todos los reportes he llevado un montón de ropa que ni me he puesto, ya que anunciaban frío y viajé con abrigos, sombreros y botas, que fueron de paseo. A lo único que le acierto es a Montreal en invierno, cuando nieva en forma desproporcionada y la temperatura baja a menos 30 grados. Pasa lo mismo con el que viaja a Panamá, seguro que trae ropa de verano para estar en la calle y abrigo de invierno para entrar a los lugares, esa es la regla de oro, y no falla.

En fin, es una bendición poder viajar y conocer nuevos y bellos lugares, pero hacerlo de manera cómoda y sin exceso de peso es casi un premio, que a veces no logramos, pero debemos seguir intentándolo.

 

Educación: la última oportunidad

MARIELA SAGEL 

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 22 de abril de 2013

El próximo Gobierno tendrá que hacer una labor titánica en el campo educativo. Habiendo experimentado el país tanta bonanza económica y cuantificado los logros de una gestión en obras civiles realizadas —y tranques inenarrables en la ciudad—, las materias de salud y educación han sido relegadas a último plano. El crecimiento de un país se mide en resultados de avance en los campos de la medicina y el mejoramiento educativo. Pero en el caso de Panamá, ambas asignaturas estarían ganando una nota muy baja si nos ponemos a calificarlas.

El lustro que empieza a partir del 2014 ha de ser decisivo y si fallamos en eso, mejor nos olvidamos de rescatar a nuestra juventud y niñez. Y digo a partir del 2014 porque es muy claro que a la actual gestión de Gobierno no le interesa en nada sentar patrones educativos, ni siquiera educar con el ejemplo. De ello dan fe los desafueros que tienen tanto el presidente como sus ministros —y los aspirantes a ungidos en el partido gobernante— cuando hacen el ridículo bailando chabacanadas en público y frente a otros mandatarios. Si bien algunas de las obras civiles eran urgentes, necesarias y fueron pautadas desde gobiernos anteriores, convergieron todas al mismo tiempo, lo que ha agudizado los tranques en la ciudad, que ya nadie aguanta. A estas alturas me preocupa que no se esté invirtiendo en una educación colectiva del uso del Metro, habiendo pasado por una experiencia como la salida de los diablos rojos y la obligatoriedad del uso de tarjetas electrónicas para acceder al servicio de transporte colectivo. Hay que recordar que una crisis de transporte causó estragos en Chile en 2007, por lo que se debe ser muy cuidadoso en atender las expectativas de los usuarios y afectados por un sistema nuevo, que en este caso somos todos.

El tema educativo no se mejora haciendo un concurso de cuentos o persiguiendo universidades que no cumplen con los requisitos para operar. El asunto requiere una visión integral de la educación, desde el hogar, y en eso influyen mucho tanto los medios de comunicación como los parámetros que marque el núcleo familiar. Deberíamos exigir a todos los candidatos, para el puesto que sea, desde representante a presidente, su programa educativo, para que podamos seguir de cerca cómo lo desarrolla. Si no hacemos algo por mejorar desde los modales hasta el interés por estudiar carreras superiores, mejor nos vamos despidiendo de las siguientes generaciones.

Como diría Ignacio Ramonet: ‘Ha llegado la hora de reinventar la política y el mundo’.

El ADN de las ciudades

MARIELA SAGEL

opinion@laestrella.com.pa

La Estrella de Panamá, 21 de abril de 2013

Viena, Austria — Recorriendo las ciudades de Praga y Barcelona, capitales de sendos imperios y corrientes artísticas, voy entendiendo que las ciudades, como los países, tienen un ADN escondido que, a una provocación, puede emerger, para bien o para mal. Barcelona, por ejemplo, fue una ciudad que estuvo de espaldas al mar y desde que se celebró en ella la Exposición Universal de 1929, al sonar de los cañonazos que la inauguraron, no ha parado de ser atractiva, consolidándose durante los Juegos Olímpicos de 1992. Junto con sus insospechados misterios, la ciudad que ha redescubierto su amor por el estilo modernista suma su rentable factor de reclamo turístico, lo celebra y lo comercializa, inmortalizándolo en postales, exposiciones y toda clase de objetos de marketing que atraen a visitantes de todo el mundo.

Algo parecido le pareció al arquitecto Antoni Gaudí, que diseñó la catedral que está condenada a la eternidad de la incomprensión, la Sagrada Familia, y fue vanguardista en su estilo con otras construcciones igualmente fabulosas, como el Parque Güell, la casa Batló o la Pedrera, referencias obligadas de los visitantes y sitios donde prevalece la organización para verlos y gozar de ellos. A la sombra del hacedor del modernismo se han ido develando sus encantos y hoy día el ADN de la ciudad parece reflejado no solo en la Rambla, sino en todas las edificaciones que han sido restauradas con esmero para crear una marca ciudad, que hasta en las películas, como las de Almodóvar y Woody Allen, son identificadas con facilidad y motivan a muchos a visitarla.

Praga también tiene su ADN y sus manifestaciones son resaltadas en cada esquina de la ciudad y durante el recorrido del río Moldava. El Castillo de Praga influyó en obras literarias como el homónimo de Frank Kafka; el Puente Carlos y el barrio judío y el reloj astronómico lo hicieron con otras manifestaciones y la organización turística es muy eficiente y profesional.

En ambas ciudades prevalece, sobre todo, el respeto a la historia, su conservación y el buen uso que se le debe dar a sus huellas. Las calles de Praga son de las mismas piedras que lo fueron antaño y a nadie se le ocurre cambiarlas para que los autos transiten mejor o las personas no sufran caminando. El centro histórico tiene, desde su integración al mundo occidental y el cambio que significó la caída del bloque socialista, todas las tiendas de marca y ninguna tiene un letrero luminoso o que sobresalga de la acera para llamar la atención. Hay un parque donde antes estaba una gigantesca estatua de Stalin, que fue demolida y en ella hay un enorme metrónomo que mide la estabilidad política del país y los cambios de gobierno.

Los tranvías son sujeto de interés y renovación, sin perder su encanto y particularidad, y funcionan desde fines del siglo XIX (1875), en las mismas rutas que fueron trazadas y sobre los rieles que se tendieron entonces. Se combinan de manera casi imperceptible con otros medios de transporte masivo, como el metro y los buses, sin que ninguno pierda su encanto. Existe una cultura de colectividad que permite a todos los habitantes disfrutar de la modernidad sin pagar un alto precio, como puede ser el tener un auto y no tener donde estacionarlo, o vivir en forma permanente en un tranque.

Siempre que visito lugares donde me llaman la atención la forma en cómo manejan el turismo o el transporte la comparo en cómo lo estamos haciendo nosotros, teniendo la economía que más crece en el área y dando a primera vista señales que somos los más agresivos en cuanto a modernidad se refiere. Valdría la pena hurgar un poco en nuestro ADN como ciudad o como país, y seguro iremos por un camino más seguro y con más suerte en cuanto a conservar nuestro patrimonio y manejar el turismo que queremos atraer.

 

Una urbe de versos y formas

La Barcelona de CARLOS RUIZ ZAFÓN

MARIELA SAGEL

facetas@laestrella.com.pa, abril 2013

Al igual que los relatos de los monumentos arquitectónicos de Barcelona, las novelas del autor conforman un laberinto de historias

Si hay un novelista que conoce a Barcelona es Carlos Ruiz Zafón, uno de esos autores que revela los secretos más misteriosos y cautivadores de la ciudad condal. Su obra constituye un recorrido apasionante que solamente se puede disfrutar habiendo leído con fruición sus celebrados títulos: Marina, La Sombra del Viento, El Juego del Ángel y El Prisionero del Cielo.

Su recorrido es apenas un atisbo de cómo esas historias, que han cautivado a millones de lectores en todo el mundo, se entremezclan entre sí, tal como lo hacen el estilo gótico y el estilo modernista de las estructuras de Gaudí, haciendo de los monumentos arquitectónicos un maravilloso laberinto de historias que, al igual que las relatos de sus novelas, y aunque tomen como escenario una ciudad vieja, salen a diario a deambular por sus recovecos en la Rambla y llegan hasta el ‘Cementerio de los Libros Olvidados’.

Esquina de una calle de la Rambla
Esquina de una calle en la Rambla

EL AUTOR

Carlos Ruiz Zafón es un escritor catalán nacido en 1964 que tras ganarse la vida como publicista decidió tomar en serio su vena de escritor. Tiene a su haber varios libros juveniles, que no están ambientados en España pero es a partir del impacto que le causaron los años emblemáticos de Barcelona, como fueron la celebración de los Juegos Olímpicos de 1992, durante los cuales la ciudad empieza su mayor transformación urbanística en su historia contemporánea que empieza a entrelazar todas sus historias con un lenguaje que se ha definido por los eruditos como ‘novela gótica’, en una escenario lleno de muchos encantos.

Su primer libro no dirigido propiamente a los jóvenes, Marina, una especie de híbrido entre literatura juvenil y de adultos, circuló en 1999. Después salió La Sombra del Viento, que causó un fuerte impacto entre los lectores, ya que está ambientada en la Barcelona de la posguerra, con recovecos muy recursivos y que van creando la leyenda del ‘Cementerio de los Libros Olvidados’.

Portada de El Prisionero del Cielo
Portada de El Prisionero del Cielo

A éste libro le siguió El Juego del Ángel en 2008, que es la confirmación del fenómeno de su narrativa y, aunque pudiéramos esperar una continuación, regresa a la ciudad condal de los años veinte, con algunos de los personajes de La Sombra del Viento. Hace un año y medio nos entregó El Prisionero del Cielo, donde sin dar continuidad a la trama, esclarece algunos de los misterios de esta fascinante ciudad y hace converger, a través del embrujo de la literatura, el desenlace que se oculta en la profundidad de la calle Arco del Teatro.

El axis que une a la ciudad entre la Plaza Cataluña y el Monumento a Colón, y entre el Montjuic y la Rambla con el Tibidabo, y envuelven las construcciones de Gaudí y su entreverada arquitectura orgánica es la escritura y la lectura, recorriendo calles que son leyenda y labores editoriales que han surgido en ella. Hay personajes comunes en las tres novelas que, aunque no marcan un tiempo calendario, sí dan fe de lo andado y lo vivido de los que han disfrutado de Barcelona.

Daniel Sempere es el hilo conductor de La Sombra del Viento con El Prisionero del Cielo, y David Martin lo es entre ésta última con El Juego del Ángel. A través de sus personajes incansables uno pasará por burdeles de mala muerte que resultan tan tenebrosos como su reputación, relaciones partidas, amor filial de un padre que amaba a su hijo y lo inducía a leer incansablemente, y recorridos por todas las librerías del área y confirmará que los libros no mueren y que somos lo que leemos.

LOS ESCENARIOS

El Cementerio de los Libros Olvidados’, según le explica el señor Sempere, librero de vocación, a su hijo ‘es un misterio, un santuario’. ‘Cada libro, cada tomo que ves, tiene su alma. El alma de quien lo escribió y el alma de quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con él’.

El barrio gótico es, en las palabras del autor, ‘un acto de prestidigitación tan soberbio que incluso ha conseguido seducir a los lugareños y persuadirlos de que en el difícil arte del urbanismo, como en el amor y la guerra, casi todo está permitido’.

Recorrer las calles y sitios históricos de la Barcelona de Ruiz Zafón es una experiencia indescriptible. Tomados de la mano por sus historias, descubrimos nuevas y fascinantes facciones de esta emblemática ciudad y nos regocijamos con sus sorpresivos desenlaces.

Ella, la ciudad, es la protagonista principal y sus vetustos rincones convergen en los cuatro libros que el autor ha dedicado a un público adulto y nos hacen entender un poco los misterios de esta metrópolis embrujada. Imprescindible seguir las rutas literarias que nos traza el valioso libro Guía de la Barcelona de Carlos Ruiz Zafón, de Sergi Doria, que termina con El Juego de Ángel pero que uno puede extrapolarlo a El Prisionero del Cielo. Es cuestión de dejarse llevar por sus sombras y entrever entre sus luminarias.

 

Semana de buen cine

MARIELA SAGEL
El Siglo, 15 de abril de 2013
Desde el jueves 11, y por una semana, se está celebrando en Panamá la segunda versión del International Film Festival de Panamá, que además de las estupendas películas que ponen en las diferentes salas de cine, cuenta con estrenos de gala para las mejores cintas, entre ellas la que cierra con broche de oro, la película ‘NO’.

Hace un año tuvimos la primera versión y nos hemos quedado con ganas. En Panamá tenemos una alta rotación de cine, contando que los estrenos ‘hollywoodenses’ llegan casi que al mismo tiempo que a las ciudades grandes del mundo, pero muchas veces esas películas, si no son muy comerciales y no cuentan con una agresiva campaña de mercadeo, no duran más de lo que uno termina de ver la cartelera en el periódico. Viene entonces la persecución por obtener el DVD —que a veces es pirata—, y así vamos reciclando un gusto que muchas veces une a la familia ante un televisor y a la mayoría de las personas en torno a un tema. Con este esfuerzo de muchos amantes del cine, y la presencia de algunos famosos actores y actrices, podemos ver no solo la película, sino escuchar, en algunos casos, del propio director de la cinta, los mecanismos que utilizó para hacer, por ejemplo, dibujos animados, o efectos de claroscuros que ni nos habíamos imaginado. Esta semana salió una foto de Rubén Blades cuando hacía el personaje de Plutarco Elías Calles en Cristiada, y se veía muy diferente a las fotos que mostraban al cantante y político almorzando con el exadministrador de la Autoridad del Canal hace unos días, y eso era el resultado de una buena producción.

La película con el nombre de ‘NO’ estuvo nominada en el Festival de Cannes al mejor filme extranjero y está basada en la obra de teatro ‘El Plesbicito’, del autor chileno Antonio Skármeta. Es la historia de la campaña publicitaria que se realizó en Chile en 1988, cuando el pueblo de esa nación escogió entre la dictadura de Pinochet y el retorno a la democracia. Es una historia de alegría y esperanza en medio del desasosiego.

La lista de películas que se va a presentar es tan inmejorable que va a faltar tiempo —como el año pasado— para verlas todas, porque no tenemos el poder de la ubicuidad. Sentémonos frente al programa y escojamos las que sabemos no podremos ver en un corto tiempo, y aprovechemos cada día, hasta el miércoles 17, cuando clausura.

Cuando leer hace la diferencia

MARIELA SAGEL

opinion@laestrella.com.pa

La Estrella de Panamá, 14 de abril de 2013

Barcelona, España — A esta ciudad, a la que llaman ‘condal’, porque era la capital del Condado de Barcelona, no parece haberle afectado mucho la crisis que vive España, y que arroja índices de desempleo altísimos y muchos indignados. Todavía los barceloneses se dan el lujo de cerrar sus puestos de venta de bienes y servicios a la hora de la siesta, y volver una vez que hayan cumplido con esta saludable práctica.
A fines del mes se celebrará un gran acontecimiento, la fiesta de Sant Jordi, que es la conmemoración anual del Día Mundial del Libro. Dice la leyenda que un dragón tenía atemorizada a la población y Sant Jordi se le enfrentó, degollándolo, y su sangre se convirtió en una rosa roja, que él entregó a su amada. Por eso el 23 de abril se les ofrenda a las mujeres una rosa roja y ellas a su vez, al caballero, un libro. En esa misma fecha (en diferentes años) murieron tres grandes de la literatura mundial, William Shakespeare en Inglaterra, y Miguel de Cervantes Saavedra en España, además del Inca Garcilaso de la Vega, escritor e historiador peruano, que falleció en Córdoba, España.

En Panamá, sucede este fin de semana un importante evento que se celebra por segunda vez y es el Festival de Cine Internacional (IFF por sus siglas en inglés). Son muchas las películas que se podrán ver y apreciar durante estos delirantes días de buen cine y lamento perderme la cinta 7 Días en La Habana, en cuyo guión participó el escritor cubano Leonardo Padura, y la película NO, que cerrará el evento, y que está basada en la obra de teatro El Plebiscito, escrita por Antonio Skarmeta, autor chileno cuyas obras escritas han merecido muy buenos premios, y cuando estas historias han sido llevadas al cine, cosechado no menores galardones.

Destaco estas dos películas porque ambas, como seguramente muchas otras, recrean historias plasmadas en obras literarias para convertirlas en filmes. Hace unos días leí la entrevista que le hizo este diario al nuevo presidente del Consejo de Escritores y Escritoras, donde destacó la urgencia de que la literatura se valore en su máxima expresión y a los autores darles el lugar que se merecen en la sociedad. Si el Consejo puede llevar adelante los agresivos planes que tiene, entre ellos la Licenciatura en Historia Creativa, yo tendría esperanza en que el desenfreno consumista, donde poco se invierte en lectura, no le haga tanto daño al crecimiento intelectual de los panameños.

Como aporte a que todos los lectores conozcan a quiénes van a elegir el próximo año como sus representantes, alcaldes, diputados y presidente, La Estrella ha iniciado una serie de entrevistas con cada uno de ellos, donde la parte medular es qué libro leen, si leen actualmente uno o si han escrito uno. Es muy decepcionante ver que le falta profundidad a nuestra clase política, no tiene libros buenos a mano y algunos de los más conspicuos dicen no leer nada y no haber leído un libro hace años.

¡Y estos serán los responsables de hacer las leyes del país y conducir las comunas de los corregimientos donde vivimos!

Otra de las preguntas que se repite una y otra vez es qué lo anima a participar en política, y el cliché allí se toma por delante todas las respuestas, viéndose una constante en el manido estribillo de ‘hacer el bien al prójimo’ y ‘trabajar para los pobres’. Lo que significa que no tienen visión de trabajo para el puesto al que aspiran, solo quieren llegar y p unto, no por la responsabilidad que adquirían en servir y trabajar en proyectos concretos que mejoren la calidad de vida de las personas que viven en los circuitos y ciudades en los cuales cada uno aspira.

Es hora de exigir que los políticos sean más serios y también más leídos.