Fracaso de la educación

MARIELA SAGEL 

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 26 de diciembre de 2011 

La semana pasada se divulgó la noticia de que Panamá no participará de las pruebas internacionales PISA, un sistema objetivo de comparación que maneja de forma cuantitativa la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), que tanto ha insistido en que nuestro país se pliegue al intercambio de información a fin de sacarnos de la lista de paraísos fiscales. PISA es el Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (Program for International Student Assessment). La decisión del MEDUCA se sustenta en que los recursos para esas evaluaciones se destinarán para capacitación, ya que los últimos resultados fueron desastrosos.

Tan desastrosos que arrojaron que nuestros jóvenes de 15 años no comprenden lo que leen (puesto 62 de 65 países participantes), mucho menos entienden las matemáticas (64 de 65) y peor es que los temas científicos les son totalmente ajenos (62 de 65 otra vez).

Vivimos en un país que arroja índices de crecimiento altísimos y es por todos conocido que existe una gran falta de mano de obra calificada, lo que permite la entrada de extranjeros que llenen esos vacíos, que seguramente entienden lo que leen, son buenos en matemáticas y encima, practican las materias científicas. La próxima prueba es en 2015. ¿Estaremos preparados para superar los bajos índices que se dieron en la última versión? Si no se hace un verdadero cambio en el sistema y se aplica una reforma educativa agresiva, seguramente volveremos a fracasar.

Estamos en camino de ser un país rico con gente ignorante. Desechamos la orientación cultural como si fuera elitista, desconociendo que existen varias formas de cultura, desde las buenas maneras, el correcto uso del lenguaje y la lectura. Esta realidad se hace cada día más evidente en los mensajes publicitarios que se transmiten (‘estamos ‘partyseando’’), en los incontinentes ‘twitters’ con horrores de ortografía y en el uso del ‘hubieron’ cuando ese verbo no existe, se dice hubo. Sabemos de las peleas entre los políticos, pero nuestros estudiantes no tienen idea de la tragedia nacional que fue la invasión a Panamá, la visión de estadista que tuvo Belisario Porras (tres veces presidente y que dejó una obra considerable tanto en instituciones como en estructuras) ni mucho menos que nuestro escritor más laureado hasta ahora es Rogelio Sinán.

El apabullante crecimiento económico debe ir de la mano de elevar la educación como una prioridad. Y eso no se hace con sellos en los medios impresos: se hace con una política de estado que sea coherente y no puede esperar.

 

Radares o roedores

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá, 25 de diciembre de 2011

La necesidad de tener radares en Panamá para fortalecer la seguridad marítima y aérea no es un tema nuevo. En una forma u otra, varios gobiernos evaluaron este escenario. Para nadie fue un secreto que cuando el ex ministro Daniel Delgado Diamante visitó al Secretario de Defensa de los Estados Unidos en junio de 2008 —en la media hora que Mr. Gates le concedió— le indicaron claramente que ese país no podía apoyarnos en este tema, porque no teníamos un ejército, así que Panamá tenía que hacer dos cosas: comprar sus propios sistemas y conseguirse un socio nuevo.

Parece que el Ministro de Seguridad Pública hizo las dos cosas, pero ha perdido las perspectivas de riesgo, que están implícitas en todo proyecto de tecnología y sistemas:

1. Uno establece una plataforma máster y posteriormente integra cuantas marcas de hardware y software se encuentren en el mercado. El peor error en el tema de los radares es haberle comprado toda la tecnología a una sola fábrica. Con eso el país le pertenecerá por entero a la fábrica.
2. Uno inicia un proyecto de sistemas de seguridad y posteriormente lo amplía. No lo hace todo de una sola vez. El costo de la instalación y la protección de los sistemas debe ser considerado a futuro. Cuando venza la vida útil del proyecto todo se vencerá en la misma fecha, y esto crea el riesgo de que todo se puede detener o todo debe cambiarse al mismo tiempo.

3. Los radares Lyra 50 de Fenmeccanica no están tropicalizados. Los sistemas instalados en Turquía, por ejemplo, que es un terreno tan árido como el desierto de Sarigua, donde el clima se devora los equipos a pasos agigantados, no es para nada similar al clima de Panamá, un país tropical, donde hay mucha humedad, nubosidad y donde las señales de esos sistemas rebotarán en cada ola, provocando cientos de falsas alarmas.

4. Los narcotraficantes no se caracterizan por ser ineptos. Si en las áreas en donde están instalados los radares se sabe que serán detectados, ellos buscarán nuevas rutas. Si los sistemas fueran portátiles, se podrían mover a medida que el riesgo o las amenazas se mueven, pero si los radares son inamovibles, se tendrán que comprar más radares y más sistemas operativos.

5. La calidad del resultado de un proyecto no se mide por lo que cuesta, sino por lo que rinde. Decir que nos gastamos 300 millones en fragatas, helicópteros y radares no es sinónimo de que hay más y mejor seguridad, sino mejores equipos. Cuando hay inversión se puede medir el retorno, pero en este caso no es tan fácil. Rescatemos lo que hizo el Servicio Marítimo Nacional (SMN) en 2007 que, con las uñas, pero combinando tácticas y estrategias, capturaron 47 toneladas de drogas y el resto de la Fuerza Pública 20 toneladas, logrando con ello el decomiso más alto de la historia reciente, 67 toneladas en un año.

6. El peor error que se ha cometido es tratar de vendernos un proyecto aduciendo que con ello resolveremos los problemas de la seguridad nacional. Esto no es cierto. Reitero, los narcotraficantes seguirán moviendo su droga y si no pueden por mar, lo harán por tierra y, según me dicen los entendidos, los radares marinos sólo funcionan sobre el espectro de la superficie del mar, no en tierra. La responsabilidad se la trasladarán al SENAFRONT, quienes verán un aumento de incursiones, ataques y muertes de los pobladores comarcales y darienitas, pues la droga seguirá moviéndose hacia el Norte.

Por lo anterior, este proyecto de los radares se convertirá en uno de roedores para los bolsillos de los contribuyentes, ya que estaremos empezando a pagar una deuda interminable, cuando el riesgo mayor se vive a diario en las calles, barriadas y ciudades.

Otra Comisión de la Verdad

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

El Siglo,  19 de diciembre de 2011

En el año 1999, diez años después de la cruenta e innecesaria invasión que perpetrara el Gobierno estadounidense a Panamá, con el único –supuesto— propósito de deponer al entonces dictador panameño Manuel Antonio Noriega y liberar a nuestro país de su yugo (las sanciones se habían encargado de hacer ese yugo prácticamente insoportable), se formó una Comisión de la Verdad, para esclarecer los crímenes que se dieron en los 21 años de Gobierno militar. Que yo recuerde, aparte de traer un perro que resultó ser un farsante, poco es lo que produjo ese grupo, que no se supiera a voces antes de iniciar sus investigaciones.

Pero han pasado 22 años desde la acción militar que se llamó ‘Just Cause’ (pero debió haberse etiquetado como ‘Just Because’) y se sigue hablando de ella, por parte de unos, como una liberación —que no fue tal— y por parte de muchos, especialmente los que perdieron a familiares, los que sufrieron daños materiales por la desarticulación de las tropas, y el consecuente saqueo y pérdidas millonarias que tuvo que sufrir la población cuando no había ley ni orden y los invasores solamente andaban tras del hoy reo más famoso del El Renacer. Ahora que Noriega ha vuelto a Panamá, ¿no deberíamos desenmarañar toda esa tramoya que permitió que el país más poderoso de la tierra invadiera a un pequeño Estado, casi como un ensayo para perpetrar acciones posteriores en otros lugares? ¿No deberíamos exigir que de una vez por todas se dilucide de quién vino la orden final de invadir, quiénes o qué instancia tuvo que ver con esa decisión, quiénes de nuestros compatriotas pidieron la invasión, qué explicaciones le pidió el gobierno de Guillermo Endara, juramentado en una base militar estadounidense, al presidente Bush padre, sobre las razones que llevaron a ese país a tomar la decisión de invadirnos? Muchas han sido las consecuencias, casi todas dramáticas y dolorosas, de esa invasión, es pertinente que ahora que se puede asumir que el mayor causante de la invasión pueda hablar al respecto, iniciemos esa reconstrucción a fin de deslindar responsabilidades, antes de que todos sus actores principales pasen a mejor vida.

No solamente fueron los chorrilleros y los miembros de las Fuerzas de Defensa de entonces los que sufrieron, también personas ajenas al conflicto y todos los que vivieron los saqueos tienen sus verdades. Recordemos la frase que hizo famoso, entre otras, al poeta Antonio Machado: ‘¿Tu verdad? No, la verdad y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela’

C’est La France

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá, 18 de Diciembre de 2011

Esta semana, en medio de malas noticias y sobresaltos, recibimos con esperanza la buena nueva que Francia, ese orgulloso país de Europa al que nos unen tantos vínculos, ya que fueron los franceses los que iniciaron la construcción del canal, es el invitado de honor de la próxima Feria Internacional del Libro de Panamá, que se celebrará en agosto próximo.

Francia es el país que más premios Nobeles de Literatura ostenta –un total de catorce— y a sus ciudadanos y los de otros países que practican su lengua se les llaman ‘francófonos’. La Feria del Libro ofrece un magnífico escenario para dar a conocer los alcances de su vasta cultura, que va desde el cine (fueron los pioneros en ese arte), la gastronomía (incluyendo los vinos y los quesos), la pintura y escultura, la música y todo lo que respecta a la literatura. En Panamá, el país galo tiene una fuerte presencia, no solamente a través de su embajada sino también en la Alianza Francesa, que por sesenta años ha liderado la enseñanza del lenguaje y que este año estrenó casa nueva. En Francia está la sede de los más importantes organismos que velan por la cultura, entre ellos la UNESCO, que tanto protagonismo ha ganado recientemente por su posición en torno a la cuestionada Fase 3 de la Cinta Costera.

Aspiramos, a los amantes de los libros y la lectura y los que somos entusiastas de esta gran fiesta cultural que se celebra anualmente, a que se brinden oportunidades para conocer más sobre los escritores franceses y sus alcances en el mundo, que se recree el mundo de Alexandre Dumas, de Albert Camus, de Víctor Hugo y de Voltaire, Montaigne y Rabelais, entre muchos otros. De la misma forma, aspiramos a que por lo menos Jean Marie Gustave Le Clézio, quien fue el último escritor francés que obtuvo el premio Nobel de Literatura en 2008, venga por esta tierra donde vivió, entre 1970 y 1974 con los emberá wounaan, en la comarca de ese nombre dentro de la provincia de Darién. Como soñar no cuesta nada, podríamos sugerir que se haga una recreación de El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, en el Pabellón Infantil y, por qué no, una mesa redonda sobre Napoleón, donde podrían participar aquellos ‘afrancesados’ que son hinchas de ese personaje histórico.

Los editores franceses han marcado pautas, y es así como tendrían un escenario fantástico para debatir sobre los libros electrónicos, especialmente en lo que se refiere a la digitalización de ellos (recientemente han demandado a Google por piratería) y podrían auspiciar jornadas en el tema de derechos de autor que serían muy atractivas para que vengan a nuestro país personas del continente que estén vinculados al asunto y que aporten en el manejo del mismo.

Las instituciones que han sido depositarias de los legados que nos han dejado los franceses podrían capitalizar la feria para desplegar sus valiosos acervos y dar a conocer algunas de sus colecciones, resaltando la importancia que tuvo la compañía del Canal Francés, por ejemplo, o la rica gastronomía, la moda y la inmensa influencia que ha tenido Francia en muchas de nuestras manifestaciones artísticas. En Panamá reside una comunidad francófona de las islas del Caribe que podrían recrear muchas de sus costumbres, y sería apropiado poder hacer actividades en torno a Haití, para llamar la atención sobre la urgente necesidad de ese país caribeño que tiene tantas necesidades y ha sido devastado por catástrofes tanto políticas como naturales.

Preparémonos y aportemos a todos a coadyuvar a que la feria sea una verdadera fiesta cultural y a que todas las instancias de gobierno, así como las empresas francesas que tantos intereses tienen en Panamá, nos unamos por los lazos que son inquebrantables a pesar de todas las vicisitudes, los culturales.

Serrano y Dueñas: dos mujeres, dos relatos

MARIELA SAGEL

La Estrella de Panamá, Facetas, 18 de diciembre de 2011

Dos autoras que tejen historias con protagonistas y mirada femenina.La española Dueñas incursionó como novelista; la chilena Serrano, más experimentada. Ambas conversaron con Sagel en la FIL

María Dueñas, nacida en Murcia, España, y Marcela Serrano, chilena, son dueñas de relatos que traducen un alto contenido de vivencias y ambas las ponen en voces femeninas, María en boca de una costurera que vive toda clase de experiencias durante las contiendas española y mundial, recorriendo varios países, y Marcela en la de nueve mujeres con las que indefectiblemente nos identificamos, al menos, con una.

Con ambas autoras conversé en la recién celebrada Feria del Libro de Guadalajara, donde presentaron sus libros, ‘El tiempo entre costuras’, de María Dueñas, y ‘Diez Mujeres’, de Marcela Serrano. La primera es el estreno de la escritora como novelista; la chilena ya viene publicando novelas con nombres tan sugestivos y estremecedores como Nosotras que nos queremos tanto, Para que no me olvides, El Albergue de las Mujeres Tristes y Lo que está en mi Corazón. 

LA AUTORA DEL TIEMPO

El libro de María Dueñas lo reseñé en septiembre del año pasado, recién salido al mercado. Hoy día ya lleva un millón de ejemplares vendidos y ha sido traducido a muchos idiomas, el más reciente, el chino. En la presentación del libro, conducida magistralmente por Pedro Ángel Palou, escritor mexicano, definió la obra como ‘portentosa’ e insistió en ser él el presentador por un hilo conductor que los unía -y todavía dos días antes de la presentación, María y él no se conocían personalmente-. En sus palabras se refirió a que Tostoi sabía que la historia era un buen reducto para sus ficciones. La coincidencia que lo une a María es que las madres de ambos vivieron en el norte de África, una en Tetúan y la otra en Tánger, cuando esas ciudades eran parte del protectorado español. 

El tiempo entre costuras le tomó escribirlo a María unos dos años, precisamente porque está construida en un escenario histórico. Durante la magnífica presentación que hizo la autora, mostró el estricto rigor en el que se ciñó para que nos entregara un libro tan maravilloso: primero encontró al Ministro de Asuntos Exteriores de Franco, Juan Luis Beigbeder, y posteriormente identificó el segundo personaje, el cuñado del generalísimo, Ramón Serrano Súñer, otro de los ministros franquistas, a quien llamaban el cuñadísimo, y finalmente a Rosalind Powell Fox. Empieza entonces a introducir los protagonistas que cobrarán vida, como son Sira y Ramiro, y posteriormente, cuando ya la ‘emperatriz de los remedios’ se va a Marruecos, Candelaria, la madre de Sira y otras mujeres van a ser parte de las metáforas que utiliza la autora para que la vida de esta costurera tome otro giro.

Cuando el libro salió, la autora lo estuvo presentando en varios países, entre ellos Colombia, donde dictó una charla sobre la novela histórica, la que me refirió la escritora panameña Gloria Guardia como excelente. Pero al preguntarle si estaba etiquetada como tal, me indicó que no le gusta ponerle una sola etiqueta sino varias, porque al mismo tiempo es una novela de espionaje, una novela de amor, de superación personal o crecimiento, y también una historia novelada.

Maria ha dedicado su vida a la docencia y ha enseñado filología en varias instituciones universitarias, incluso en los Estados Unidos. Por esa formación la estructura histórica está casi blindada en El Tiempo entre Costuras, donde hasta el contexto geográfico está bien establecido. Es una novela circular y tal como las obras de Tolstoi, esas digresiones la hacen luminosa y entretenida.

La novela es una historia de mujeres, de varias mujeres, no solamente de Sira sino de la maternidad, del valor de la amistad, la solidaridad que ensalza los valores humanos básicos. La evolución de una humilde modista que pasa de un modesto taller a un exclusivo atelier y de allí a conspiraciones en las contiendas mundiales.

DIEZ MUJERES 

Con Marcela Serrano me reuní en el hotel donde se hospedaba. Coincidimos sobre lo maravillosa que es la Feria de Guadalajara. Y también sobre la importancia que se le debe dar a la cultura y la lectura de parte de los gobiernos. Después de tres años sin publicar, nos entrega esta última novela donde reúne las voces de nueve mujeres que le cuentan a su terapeuta sus vivencias, convencidas que todas tenemos una historia común y que solamente empiezan a sanar las heridas en la medida que uno cuente y se rompa la cadena de silencio.

El tema recurrente en todas sus obras es el de las mujeres. Tiene cuatro hermanas y dos hijas, es lo que más conoce y ha sabido manejarlo en todas sus obras, que han sido incluso llevadas al cine. Estudió arte pero no lo practicó. Ella aduce que hay una íntima relación entre la pintura y la escritura. En su casa todo el mundo escribía, su padre era novelista, su madre ensayista.

Diez Mujeres salió al mercado con una atractiva portada, que ella misma escogió, que se utilizó para la edición italiana y es muy sencilla pero a la vez traduce todas las emociones.

Marcela, que actualmente vive en Chile, residió en México seis años y otros seis en Argentina, ya que su marido es diplomático y sirvió para los gobiernos de Lagos y Michelle Bachelet. Ahora pasa mucho tiempo en el campo chileno, donde tiene una casa.

Irremediablemente caemos en el tema político y manifiesta su enfado por lo que actualmente ocurre en su país, no entiende cómo un país que tiene tan buenas cifras económicas tiene a todo el mundo en la calle. La concertación se dedicó a los cambios sociales y políticos y no tocó la parte económica. Al asumir Piñera la gente reconoció los abusos financieros de la época de Pinochet y los que los perpetuaron. Existe un malestar general al que ella se suma. Pero ese tema es motivo de otra historia, no de las diez voces que nos indican que debemos tener los ojos muy abiertos actualmente y luchar por ganar espacios en todos los escenarios, especialmente en el profesional y el político.

Dos historias, dos escritoras y una sola voz: la de las mujeres que valen por lo que son, por lo que saben y estas dos autoras lo expresan a través de sus relatos.

Lúmpenes intelectuales

MARIELA SAGEL 

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 12 de diciembre de 2011

El miércoles pasé por la desagradable coincidencia de estar en el noticiero de Telemetro cuando el excontralor, Alvin Weeden, y el ministro de Seguridad, José Raúl Mulino, se insultaron de una manera vergonzosa, en vivo. Estaba allí porque desde hace un año conduzco un pequeño segmento en el que recomiendo libros, que actualmente tiene mucha audiencia.

Álvaro Alvarado me dejó de tarea, cuando me tocó intervenir, que definiera lo que era un ‘lumpen’, porque entre ellos uno indicó que un ‘lumpen intelectual’ conducía la opinión pública y el otro le dijo que él, su interlocutor, era un lumpen, que era un oportunista y un mentiroso, se armó un escenario de patio limoso que nos dio vergüenza ajena. En mi turno me esmeré en desentrañar los epítetos que se esgrimieron, sin entender completamente lo que es un ‘lumpen intelectual’, porque ambos términos deben ser incompatibles.

La palabra ‘lumpen’ es de origen alemán y Carlos Marx la usó inicialmente definiendo al lumpenproletariado como improductivo y regresivo, propenso a ser utilizado por la burguesía y la aristocracia para su propia supervivencia y dependiente de las clases de poder.

El lumpen generalmente carece de conciencia política y es susceptible a ser manipulado. La sobrestimación a ser intelectual, no lo entiendo y quisiera que alguien me lo explicara. Si un lumpen intelectual es quien maneja la opinión pública, entonces estamos en problemas.

En su ‘blog’, Juan José Ayuso definió al lumpen intelectual como el que hace los discursos de presidentes y ministros, lo que sospecho no es el caso al que se refiere el funcionario. Según el ‘bloguero’, en la agenda de ese lumpen está también el diseño, redacción e implementación de programas para satisfacer las necesidades populares que en realidad solamente buscan proyectar una mejor imagen del político en el Gobierno o detrás de él y por lo general no obedecen a la realidad de lo proyectado, sino a lo que el susodicho entiende que debe proyectar o parecer su patrón.

Panamá necesita que se eleve el vocabulario que usan los políticos. No se puede estar violentando ni la cortesía tolerada en los medios, sobre todo en vivo, ni la integridad de las personas. Si uno ve a las figuras que ostentan las más altas posiciones en estos ‘chiqui shows’, qué podemos esperar que emulen nuestros ciudadanos.

¿Será esa la definición a la que quiso referirse el ministro Mulino cuando definió a quien maneja la opinión pública? De serlo, necesitamos saber quién es. ¿O será solamente una chusma sublevada?

Un merecido homenaje

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá, 11 de diciembre de 2011

El pasado 7 de diciembre, en el auditorio de una de las instituciones que ayudó a forjar, se le rindió un homenaje al apreciado amigo José Félix Llopis, que falleció en la ciudad donde nació, Madrid, a mediados del mes pasado. Pepe Llopis era un español que de muy joven, por las coyunturas de la historia, se refugió con su familia en París, donde se educó. En su biografía, publicada el año pasado, relata que su eterna y siempre presente compañera era la violencia: siempre que se establecía en una ciudad o un país, se cernían sobre él vientos violentos que cambiaban las circunstancias de su vida. 
Sirvió de cuasi espía durante la guerra mundial y fue parte de la resistencia francesa. Después se fue a Venezuela, donde se había radicado parte de su familia. Siendo periodista para la agencia francesa de noticias, tuvo la oportunidad de abrir los negocios de Christian Dior, no solo para ese país sino para América Latina. Cuando se le ocurrió la idea de establecer en América un centro de distribución para los productos de esa casa de modas y perfumería, lo hizo en Matanzas, Cuba, y al poco tiempo triunfó Fidel Castro y se tuvo que mudar en forma apresurada. Sin embargo, siguió yendo a Cuba y mantuvo vínculos con los comandantes e incluso, tuvo una larga plática con el Che Guevara sobre un tema que los unía: la medicina, que el revolucionario practicaba al igual que el padre de José Félix.

Se establece entonces en Colón, pero no le convence vivir en esa ciudad del Atlántico, por lo que vive en México, entregándose allí a una pasión que es poco conocida, la de la charrería. Hace grandes amigos con los que participa en cabalgatas y actividades relacionadas. Tantos desplazamientos lo llevan a establecerse en Panamá y aquí encuentra lo que sería su gran proyecto, pero no final, porque a sus 83 años, cuando murió, seguía con los planes y el entusiasmo de un joven de 20: la isla Contadora, donde se construyó una casa que se conoce como la Casa Dior.

Pepe Llopis era un embajador permanente de Panamá donde fuera y anfitrión de personalidades mundiales de todas las tendencias. Otra de sus aficiones, los habanos o puros, también le motivaron a montar una fábrica en La Pintada, que llegó a competir entre los mejores en los mercados mundiales.

Apasionado a las molas, a coleccionar obras de arte, tanto colonial como de pintores famosos latinoamericanos, no titubeaba en emprender nuevas empresas. El homenaje que se le hizo en el Museo del Canal fue organizado por las embajadas de Francia y España, además de ese importante centro, con el cual tenía agresivos planes para futuras muestras. Casi todos sus sobrinos viajaron a Panamá para esa emotiva ocasión y también una persona que fue muy querida en Panamá y que en lo personal, instrumental para la cooperación entre nuestro país y España, el embajador Manuel Lorenzo. Él tuvo palabras muy elocuentes para describir a José Félix, lo que también hizo el Dr. Morgan, presidente del Museo, sus familiares y los embajadores anfitriones. Pero la que se lució esa noche fue la directora del Museo, Ángeles Ramos, que de una manera muy íntima recreó la larga amistad que los unía a ella y su marido con Pepe y cómo Dios le permitió asistir a su sepelio en Madrid.

Pepe era una persona suave, que no se imponía, dijeron muchos y lo reitero, que llegaba como una marea, de a poco. Así mismo hemos ido asumiendo su prematura partida, sintiendo siempre que su legado inmenso nos ha quedado con la fuerza que le dio su incansable espíritu de amante del arte, de los vinos y de los puros. Y también de Panamá, donde, por su voluntad, pidió que se esparcieran sus cenizas.

Un escritor de película

MARIELA SAGEL

La Estrella de Panamá, 6 de diciembre de 2011

El escritor chileno habla sobre su obra más reciente, sobre el triunfo del referendum de 1988

GUADALAJARA. Mi reencuentro con Antonio Skármeta, el autor de El Cartero de Neruda y El baile de la Victoria, fue muy emotivo. Skármeta estuvo en Panamá para la Feria del Libro del año 2005, en ocasión que el país invitado era Chile. El Presidente Lagos viajó en su avión con un grupo de los mejores escritores y por única vez en la historia de nuestras ferias del libro, el gobierno panameño trató el tema como uno de Estado, y el Presidente Torrijos inauguró el evento. Nos volvimos a ver en la Feria del Libro de Guadalajara, donde se presentó su último libro Los colores del arco iris, que es un hermosísimo relato de la jornada que se verificó en 1988 en el país del sur, donde los chilenos eligieron no respaldar la dictadura de Pinochet. Un arco iris era el emblema de la campaña del NO, y el libro es la historia de los publicistas responsables de la música (un tema que Skármeta siempre tiene presente) y las amenazas que enfrentaban los que adversaban el gobierno. Mi conversación con el laureado escritor estuvo en el siguiente contexto:
¿NO TARDASTE UN POCO EN PUBLICAR ESTE LIBRO?

Para nada. La práctica de la libertad es permanente. Los grandes acontecimientos de la historia son permanentes, no pasan. El triunfo del referéndum de 1988 es una luz que nos va a iluminar por años. Yo la quiero cantar, quiero cantar esa luz, por eso escribí esa novela. El libro explora la voz de un joven estudiante, es importante que los estudiantes tenga ese protagonismo en lo que ocurra en un país. De manera espontánea, sensible, tierna, a ratos ingenua, a ratos con pasión, el protagonista siente el drama que está viviendo el país. Al mismo tiempo, Chile vivía ese movimiento latente, todos los chilenos repudiaban al dictador y poco a poco se fue haciendo más expresivo. La posibilidad de hacer la campaña política permitió que afloraran todos esos sentimientos. Es una de las pocas novelas contemporáneas que terminan bien, que culmina con la libertad. Se sufre en la novela, se llora, pero terminamos con una sonrisa. Hago uso de elementos hasta surrealistas, como el vals del NO. Ha tenido una acogida maravillosa, le ha llegado a la gente joven, a los maestros de las escuelas. Se han identificado, se han solidarizado, fue una combinación muy afortunada de factores y salió antes de las protestas que se han escenificado en Chile, así que cayó en un terreno fértil.  

EL LIBRO OBTUVO EL PREMIO IBEROAMERICANO DE NARRATIVA PLANETA-CASAMÉRICA DE ESTE AÑO. ¿SE PIENSA TRADUCIR, LLEGAR A SER UNA PELÍCULA COMO ALGUNOS DE TUS LIBROS ANTERIORES?

Es muy reciente su publicación, apenas en mayo de este año, pero ya tiene contratos para su traducción. De hecho hoy se lanza en Portugal (30 de noviembre).

EN EL LIBRO ‘UN PADRE DE PELÍCULA’, HACES UNA DESCRIPCIÓN MUY HERMOSA DE LA RELACIÓN PADRE E HIJO. CUÉNTAME DE ESE LIBRO

Yo tuve un padre maravilloso, que alentó mi vida literaria en todo sentido. Cuando terminé la escuela secundaria le dije que quería ser escritor y en vez de enviarme al siquiatra me abrazó llorando y me respaldó. La situación de exilio de las luchas latinoamericanas marcó las relaciones familiares, muchos hijos se quedaron viviendo lejos de sus padres. Se destruyeron muchas familias. Yo quería llamar la atención sobre una figura paterna que a pesar de sus limitaciones, fuera dedicado. Me pareció interesante el poder relatar cómo la necesidad de dos seres humanos unidos por un lazo filial llega a hacer tantos sacrificios y a niveles de generosidad tan grandes. Yo la considero una novela unplugged, desenchufada, alejada de todos los ruidos de la modernidad. Recrea una época donde la música que se escuchaba eran los boleros de Lucho Gatica, se iba al cine del barrio. Me fui a un tiempo más esencial para que las escenas fueran tranquilas, donde se pudiera profundizar. Ya salió una película sobre esa pequeña obra.                                                   

Con Antonio Skármeta conversé también de política, las similitudes entre las circunstancias que se dan en nuestros dos países. Pero este espacio no me da para profundizar en ese aspecto. Rememoramos su visita a Panamá, los platillos que degustó y sus ansias de volver.

 

Ofensa a Einstein

MARIELA SAGEL 

marielasagel@gmail.com

 El Siglo, 5 de diciembre de 2011

En el barrio de El Cangrejo se erige desde los años 70 una cabeza de uno de los pensadores más importantes que tuvo el siglo pasado, Alberto Einstein, inventor y pacifista, cuyo cerebro, una vez que murió, fue motivo de estudio por la genialidad de la que en vida hizo gala.

El monumento que talló el escultor panameño Carlos Arboleda, por encargo de un grupo de residentes de ascendencia judía, ha sido recientemente objeto de una caprichosa remodelación, en la que se ha llegado al exabrupto de colocarle yerba artificial, como si en este país tropical eso fuera necesario. No quiero ni imaginar cómo la van a limpiar cuando los caninos que abundan en el barrio empiecen a hacer sus necesidades allí y sus dueños no recojan sus rastros.

El triángulo donde está la cabeza en honor al autor de la teoría de la relatividad, que inventó la bomba atómica, pero también fue el más pacifista de todos los grandes hombres de su época es minúsculo, y de forma inclinada, de manera que esa escultura, que ha sido feamente pintada de blanco una y otra vez, sin dejar que brille naturalmente la marmolina en la fue esculpida, ahora es atravesada por senderos, invadida por bancas y decorada con luces que deslucen la sencillez que por años ha rodeado a Einstein.

¿A quién beneficia este remozamiento? A la larga es lo que uno tiene que preguntarse cuando se hacen algunas obras comunales. Beneficia a los clientes de los comercios que están frente a la cabeza de Einstein, un bar y una cafetería, porque los que van a la lavandería no necesariamente llevan a cuestas sus prendas para lavarlas en seco. También beneficia a los que venden el césped artificial. ¿Quiénes se van a sentar en sus bancas? Difícilmente una persona puede creer que en ese barullo en el que se convierte ese triángulo se va a concentrar para leer un libro o una revista, o llevar a los niños a jugar, por la cantidad de autos que pasan por allí y el poco espacio que hay alrededor.

Desde ahora los residentes de El Cangrejo debemos hacer un compromiso para no seguir afeando nuestro barrio y ofendiendo tanto la memoria de personajes históricos como escultores nacionales que ven con desagrado el vilipendio del que están siendo objetos, y devolvamos a ese monumento su esplendor y su misión. Tal como dijo Einstein: ‘Hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y del universo no estoy seguro’.

Odiosas comparaciones

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

4 de diciembre de 2011, La Estrella de Panamá

Acabo de estar en la Feria del Libro de Guadalajara y no dejo de comparar la forma en que se toman los mexicanos los temas culturales, y la actitud que tenemos los panameños hacia esos asuntos. En Guadalajara, una ciudad de millón y medio de habitantes, todos se visten de feria. La FIL se celebra en un edifico de casi 100 mil m2 para exhibición, y ese recinto se convierte en la exposición cultural y editorial más importante de Iberoamérica, donde se dan cita profesionales de la lengua, libreros, editoriales, ilustradores y hasta los políticos para exponer sus planes de gobierno. Son varios los seminarios que se dictan durante la feria, de derecho de autor, de traductores, del libro electrónico, de turismo cultural, en fin, parece que allí el cielo es el límite.

Los hoteles que están alrededor de esa inmensa mole, que se llama Expo Guadalajara, imprimen las llaves de las habitaciones —las tarjetas magnéticas— con el logo de la FIL y el nombre de la editorial que la patrocina. Igualmente, los colgantes de las puertas que advierten si uno no desea ser molestado o si requiere que le arreglen la habitación, hacen alusión a la feria. Este año, como el slogan era SOMOS LECTORES, un lado decía ‘Lectores en reposo’ y el otro decía ‘Fuimos a la FIL’. El patrocinador de esos ‘gimmicks’ tiene derecho a usar el logo y los colores y de ese apoyo la organización de la feria obtiene recursos. Un ejemplo impresionante de responsabilidad social empresarial orientada a incentivar la lectura.

Los habitantes de la ciudad más emblemática de México, incluyendo a los conductores de taxi, están muy al tanto de todo lo que acontece. Los hoteles brindan transporte gratuito desde y hacia el centro ferial y si tomas un taxi solo indicas que vas a la FIL ni siquiera mencionas el lugar donde se celebra la feria. Están orgullosos que allí se den esas actividades. Cuando las puertas se abren al público, en horas de la tarde y el fin de semana en que termina la feria (hoy domingo) se estima que unas 60 mil personas diarias se hacen partícipes de esta gran fiesta. El pabellón infantil tiene una entrada separada, lo que lo hace más accesible para las visitas de las escuelas y al aire libre se desarrollan conciertos y actividades de todo tipo en los anfiteatros y plazas que conjuga la Expo Guadalajara.

El país invitado de este año era Alemania y se lució llevando a la ganadora del Nobel de Literatura 2009, Herta Müller. La explanada, que es lo primero que uno ve desde la entrada principal, estaba recreada como un inmenso bosque de árboles blancos y alrededor, desde el alto techo, estaban los colores del logo en interesantes juegos de iluminación. El ser país invitado lo compromete a tratar el tema como uno de Estado, y su presencia está no solo en todo el programa de la feria, sino también en galerías, conciertos y lo que gire alrededor de dar a conocer la riqueza cultural nacional. El idioma no es obstáculo, las traducciones a todos los idiomas están disponibles.

Qué envidia provoca asistir a este tipo de eventos, donde las instituciones del gobierno asumen la seria responsabilidad de endosar algo tan básico y elemental como es la cultura y la lectura. La conexión de Panamá con el vuelo directo obliga a los visitantes de casi todo el continente a pasar por nuestro aeropuerto. Panamá bien puede, si nos pusiéramos las pilas, llegar a ser un centro importante para celebrar eventos similares. Incorporar la cultura a la promoción del país.

¿Será que algún día nos daremos cuenta que invertir en cultura sí paga?