Sobre Steve Jobs

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com
El Siglo, 10 de Octubre de 2011

La semana pasada, todo el mundo comentaba la muerte, a los 56 años, de Steve Jobs, el creador de la marca Apple y de todos los productos que ella ha lanzado al mercado desde 1975, como son la computadora Mac, el iPod, el IPhone y el iPad, entre otros. Corrieron ríos de tinta alabando a un genio de la informática, quien definitivamente cambió la forma de aproximarnos a la tecnología, pero su gran contribución no fue precisamente filantrópica, sino comercial.   

Su historia es más interesante que el legado que dejó. El señor Jobs tuvo muchas pérdidas en su vida, las que lo llevaron a ver las oportunidades que esta le abría. Niño dado en adopción, su madre biológica quiso que quienes lo educaran, tuvieran educación universitaria para que él también pudiera tener acceso a ella. Una vez entró a un ‘college’, se salió, pero retornó dándose cuenta de lo importante que era esa etapa en el desarrollo de todo individuo. Alega que una de las materias que lo cautivaron fue la caligrafía, en la cual invirtió muchas horas, y que luego, esas mismas clases de caligrafía le permitieron diseñar, con la pureza de las líneas, los productos que ofrece el sistema Mac, que es un símbolo mundial de avance tecnológico.

Otra historia interesante que contó en una presentación realizada en una universidad de prestigio en Estados Unidos fue la de poner el caso de su enfermedad como ejemplo: fue diagnosticado con un cáncer de páncreas fulminante y a pesar de que no le dieron más de tres meses de vida, sobrevivió casi seis años. Él experimentó esa sensación de inminencia, que realmente no hay nada seguro en la vida, solamente la muerte, y ante ella no hay que espantarse, hay que seguir nuestra intuición y la voz del corazón, para que el corto tiempo que estamos con vida vivamos nuestras vidas a plenitud, no permitiendo que las opiniones ajenas condicionen nuestras actitudes.

Sí, el mundo entero llora la muerte de Steve Jobs, pero todos los días mueren Steve Jobs anónimos que nos han enseñado mucho, a veces más que él, y por no haber hecho famosa una marca, no los reconocemos. Nosotros mismos podemos ser esos protagonistas, miremos a nuestro interior e identifiquemos qué queremos hacer con nuestras vidas y cómo lo queremos hacer. Nunca es tarde para encontrar ese ideal y tampoco para ir tras él.

Panamá pierde

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá, 9 de Octubre de 2011

La reunión que se desarrolló en Panamá la semana pasada, la conferencia preparatoria a la cumbre del cambio climático, que a todas luces fue polémica no solo por los temas tratados, sino por las aristas que insisten en sacarle los políticos irresponsables que estuvieron a cargo de su organización, van más allá de lo que debemos anteponer cuando alardeamos que colocamos al país por delante de los intereses personales.
Mi hija, especialista en ambiente, me ha ayudado a resumir las oportunidades que Panamá pierde al no tomar en serio el tema ambiental, sobre todo en el marco de esta conferencia que es antecesora de la cumbre de Durban, Sudáfrica.

Panama pierde, ya que siendo un país con amplias costas, será uno de los más afectados por el cambio climático, porque se presume que una posible consecuencia sea el aumento del nivel del mar.

Pierde la cooperación que conlleva formar parte de las negociaciones. Pierde conocimiento en adaptación: qué están haciendo los otros países para adaptarse ANTES de que pasen desastres como lluvias torrenciales que, según dicen, podrían ser más frecuentes, sequías, etc. No hay ni que imaginarse la dimensión de los desastres como las inundaciones que se dieron en Chiriquí la semana pasada, dejando las secuelas que presenciamos.

Pierde oportunidades de proyectos de investigación: los colegios, universidades, centros de investigación, cada vez más conforman un papel más importante y podrían usar al país y su envidiable posición geográfica como plataforma para investigaciones e incluso proyectos pilotos de reducción de emisiones, adaptación, etc.

Pierde conocimiento en energía: qué están haciendo otros países para generar una energía más limpia y de menos impacto, tales como las mini hidroeléctricas, la energía solar y la geotermia.

Pierde conocimiento en muchas otras áreas, como el transporte colectivo, tratamiento de la basura, maximización de uso de residuos, legislación acorde, que en los demás países funcionan y podrían ayudar a Panamá y a sus ciudadanos a vivir de una manera más sostenible y responsable.

Sobre todo Panamá pierde oportunidades de negocios: el cambio climático conlleva a hacer proyectos que en su mayoría son un buen negocio, porque aumentan la rentabilidad de los procesos. Panama NO es un país productor ni de manufactura, o sea que proyectos que tengan en común eficiencia energética, de prevención de la contaminación, generarían oportunidades de trabajo y empleo y quizás podría hasta aumentar y revivir la actividad manufacturera, porque sus procesos podrían ser vistos como más limpios y de mejor calidad. Ejemplo: utilización de llantas en cementeras como combustible, rellenos sanitarios limpios que no contaminen el agua subterránea ni las playas, producción de productos químicos a partir de fermentación, entre otros. Sobre todo, el uso excesivo de vidrios en la construcción podría optimizarse para abaratar costos y ser más ‘verdes’.

Podemos quedarnos rezagados en el pasado: al no participar ni escuchar qué hacen los demás, perdemos visión de futuro, porque tarde o temprano se tendrán que adoptar medidas para prevenir emisiones de gases de efecto invernadero y otros contaminantes. El aire y el agua son finitos, así como los suelos, mientras más contaminación haya, menos valor tiene nuestra tierra.

Panamá ha perdido también en no aprovechar que se realizara una reunión de esa categoría en nuestro país, al estar los enemigos políticos ventilando el rol que debieron jugar en su organización. Es realmente lamentable que el actual canciller salga con las acusaciones que vertió en los medios contra su antecesor, cuando ninguno de los dos —ni el actual, ni el botado— hizo nada para que jugáramos un mejor papel. Panamá pierde cada día mientras los cantamañanas del gobierno y los desplazados del poder sigan buscando ese pobre protagonismo. Bien decía Antonio Machado: ‘¿Tu verdad? No, la verdad, y ven conmigo a buscarla, la tuya guárdatela…’. 

 

Por el Canal

MARIELA SAGEL 

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 3 de octubre de 2011

Alguna vez le escuché decir a mi buen amigo Fernando Aramburú Porras que los tres pilares sobre los que se sostiene Panamá, y con los cuales no podemos jugar son: el Canal, el dólar y la democracia. En los últimos años hemos visto preocupantes indicios de violentar la democracia, y siempre estaremos en primera fila para defenderla. El dólar es muy difícil que esté amenazado (por lo menos hasta ahora a ningún político se le ha ocurrido proponer una ley para adoptar una nueva moneda que lo reemplace). Nos queda velar por la integridad del Canal de Panamá.

El otro año, en agosto, tenemos por ley que escoger un nuevo administrador para el Canal, ya que el Ing. Alberto Alemán Zubieta culmina sus dos periodos al frente de esta portentosa obra mundial. Bajo su administración, el Canal pasó por entero a manos panameñas y ha demostrado, con su liderazgo, que los panameños lo podemos manejar mejor que los gringos. En un gesto que lo enaltece y que refuerza la estatura moral que tiene este profesional de la ingeniería –a quienes algunos de sus detractores le han apodado ‘El Emperador’– el Ing. Alemán no aceptó la sugerencia que le hicieron, de cambiar la ley orgánica que rige el Canal (que data de 1997 y nunca ha sido modificada) para que él pudiera optar por un tercer período. El argumento esgrimido era que, habiendo iniciado la ampliación, debía culminar la misma. Su negativa fue de una lógica tan simple, como lo es el sentido común (que es el menos común de los sentidos): que si se cambiaba la ley para que él se quedara, se podría cambiar para otras cosas.

Pero precisamente esa muestra de integridad y de verdadero desprendimiento que demostró ‘El Emperador’, nos abre ahora interrogantes sobre cómo se va a realizar el proceso de selección del nuevo/a administrador/a del Canal, cuándo se inicia y quiénes son los candidatos. Diez meses no es mucho tiempo para hacer una verdadera auscultación sobre en quién recaerá semejante responsabilidad. No dudo de que dentro de la misma Autoridad del Canal haya profesionales que tengan todas las credenciales para suceder a Alemán, pero quisiéramos saber quiénes están en la carrera. La Junta Directiva del Canal es la que al final va a tomar la decisión, y esperamos que la misma, conformada por designados de los tres últimos presidentes, sepa elevarse por encima de las presiones políticas y hacer la mejor selección.

Mujeres valiosas

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá, 2 de octubre de 2011

En el Museo de Arte Contemporáneo, el primer inmueble que ocupó una institución de las artes en las áreas revertidas (un antiguo templo masónico en Ancón) fue presentado el libro Mujeres en las Artes en Panamá en el siglo XX, que fue compilado por la Dra. Mónica Kupfer, quien también fue la primera curadora de esa entidad cuando se mudó de la avenida Perú (antiguo Panarte) en 1983, y se constituyó en Museo.

Mónica tiene en su haber valiosas publicaciones sobre historia del arte, que es su especialidad, y ha sido constante en su deambular por estos senderos, muchas veces incomprendidos y otras veces vistos como destinados a una élite. El libro destaca la participación de mujeres panameñas y extranjeras en las artes plásticas, en la danza, fotografía y cine (aún incipiente), literatura, música y teatro en nuestro patio. Gracias al valioso apoyo que al final, para que se hiciera realidad el anhelado proyecto, le dio el Instituto Nacional de Cultura y el Comité de Cultura del Despacho de la Primera Dama, que preside Adriana Lewis de Vallarino, quien también fue presidenta de la Junta Directiva del Museo, el volumen de lujo vio cristalizada su publicación. También recibió el apoyo del Convenio Andrés Bello, el Banco Nacional de Panamá, la Fundación José Llopis y la Fundación Eduardo Morgan y en sus inicios, del Banco Interamericano de Desarrollo, que puso el capital semilla para poder iniciar la investigación. La Prof. Yolanda Crespo publicó el jueves 29 pasado un enjundioso recuento del libro.

Leyendo el prólogo y agradecimientos, se presenta la historia del arte de Panamá en el siglo XX, desde el punto de vista de la creatividad femenina en los campos señalados. Las mujeres han participado en todos los campos de la cultura y sus nombres aparecen en los libros y artículos publicados, pero en número limitado o con menos detalle que los hombres, con la notable excepción de la danza. Es por esta razón que la Dra. Kupfer se motiva a emprender este monumental proyecto de crear, editar y publicar una historia de las mujeres en las artes en Panamá.

Como casi todas las que tuvimos la dicha de ser sus alumnas, Mónica contó con el respaldo y la guía de la Dra. Angela de Picardi, nuestra magnífica profesora de Historia del Arte en las Esclavas, que aún hoy día nos sigue la pista a las que fuimos sus alumnas y de alguna manera contribuimos a enaltecer ese bagaje que ella nos supo imprimir cuando era una estricta docente de una juventud rebelde, que le tocó vivir los sucesos mundiales de 1968. Aunque privilegiadas —y aisladas, por estar en un medio muy cerrado—, tuvimos nuestras expresiones de rebeldía. Hoy día, Angela es nuestra amiga, nuestra conductora, esa voz que nos dice, a cada una de la pléyade de talentos que le tocó formar, que estamos por el camino correcto y, sobre todo, señala cuáles críticas que nos hagan son a todas luces, injustas. Nos anima a seguir. La Dra. Picardi, aunque no es panameña, es más conocedora de nuestro valor cultural e histórico que muchos de nosotros y, afortunadamente, en los últimos años hemos podido contar con su orientación, siempre en la búsqueda de la excelencia y de la justicia con que se juzgan las manifestaciones culturales.

Este libro está bellamente ilustrado y entiendo que el proceso de selección de las fotografías, tanto históricas como actuales, fue uno de los más cuidados. Ojalá que se haga una edición más económica para que la mayoría de la población tenga acceso a tan vastos conocimientos que allí se vierten y sea de obligatoria consulta en las escuelas.

 

Con pluma, brújula y mapa

MARIELA SAGEL

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Facetas, 2 de octubre de 2011

Los personajes que Juan David Morgan crea en sus obras le sirven de guía al momento de buscar un desenlace para sus historias. Así fue en ‘El ocaso de los inocentes’, su más reciente novela

Después de varios años de habernos entregado su última novela, El silencio de Gaudí, Juan David Morgan saltó a los titulares con su libro El Ocaso de los Inocentes en la pasada Feria del Libro. La temática es absolutamente cautivante y se aleja de la novela histórica que había cultivado desde que se atrevió a escribir Con Ardientes Fulgores de Gloria, quizás el mejor relato sobre nuestra separación de Colombia. Se lee de manera muy ágil y no se puede soltar a pesar de que uno quiera ponerla en pausa.

EL ESCRITOR

Juan David tiene a su haber ya seis novelas, un libro de cuentos que pasó sin pena ni gloria y una obra de teatro que fue montada con dignidad en el Teatro En Círculo, escrita en conjunto con el gran escritor panameño Ernesto Endara, El Veredicto.

Inició su incursión en la literatura de manera tímida y con el seudónimo de Jorge Thomas, y poco a poco, sin mucha alharaca, ha llegado a ser un escritor al que las editoriales se pelean por publicar, y eso ya es mucho decir.

Empezó a firmar con su verdadero nombre a partir de la publicación de su cuarta novela, titulada El Caballo de Oro. Morgan es un abogado muy conocido dentro y fuera de Panamá y dedica mucho de su tiempo a las fundaciones Ciudad del Saber y Museo del Canal Interoceánico, de las cuales es presidente.

Por las casualidades de la vida, que nunca son casuales, me ha tocado estar en el camino de Juan David en circunstancias muy determinantes: cuando supo de la enfermedad de su primera esposa, que posteriormente falleció. Yo fui quien le presentó a su segunda cónyuge, lo que me hace, para siempre, su madrina y cómplice. Pero esas circunstancias no me obnubilan al momento de valorar su quehacer literario.

SUS OBRAS

Fugitivos del paisaje fue su primera novela y me llegó de forma anónima a mi oficina, desconociendo quién era el autor. Me la leí con fruición por la bella recreación que hace de sus raíces chiricanas, y en su momento la comenté. La siguiente, que no es histórica, titulada Cicatrices inútiles, trata el tema de la invasión estadounidense a Panamá y la reacción y actitudes que tuvimos muchos panameños durante esos aciagos días. Considero que fue hecha con un ojo de bisturí, sin falsos apasionamientos patrioteros y los personajes fueron los adecuados. 

Entre el Cielo y la Tierra narra la historia de un sacerdote que deja una extensa descendencia. Allí le critiqué que a pesar de haber tenido varios hijos con varias mujeres, parecieran engendrados por intervención divina. Las siguientes, Con Ardientes Fulgores de Gloria, a la que ya me referí, y el Caballo de Oro, son novelas estrictamente históricas, o historias noveladas, que tienen su peso en oro en la prolija investigación sobre la que están sustentadas. El Silencio de Gaudí, alejada de nuestra realidad por situarse en Barcelona bajo los interiores de la Catedral de la Sagrada Familia, recibió mi comentario que semejaba la trama de La Piel del Tambor, de Arturo Pérez Reverte, a lo que Juan David se defendió diciendo que no había leído ese libro.

EL OCASO

Recreada ‘en todas partes ninguna’, El ocaso de los inocentes reclama ser una novela policíaca, un ‘thriller’ para estar más a tono con los términos de moda. Tiene sólidas bases de historias recientes que se dan en los países donde la violencia se ha tomado las calles, donde los capitales dictan el mandato de los gobernantes, donde la pobreza y la miseria conviven al mismo nivel que la opulencia y de los que muchos tienen, marcando la destructiva distribución de la riqueza.

En esta historia bien enhebrada, Morgan ha creado personajes que cautivan, como es el periodista argentino cuyos complejos le impiden tener una relación amorosa pero sacia sus apetitos sexuales en casas de citas; la hija del aspirante a político, que se comporta como una diva y el fiel mano derecha del millonario, que se cree que sabe todo de su jefe.   

De igual forma, es cruda en las escenas violentas, que no llegan a ofender. Tal parece que el autor no se tomó a la ligera la exploración de un terreno tan delicado como peligroso.

Señala con suprema certeza las agendas a las que se ven enfrentados los políticos cuando se dejan penetrar por las oscuras e ilegales intenciones de quienes pretenden -mediante una ‘mano blanca’- eliminar los obstáculos que les impidan alcanzar sus propósitos, que casi siempre son mantener su hegemonía y, por ende, sus florecientes negocios.

EXPLORADORES LITERARIOS

Hace un par de meses estuvo en Panamá el escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez, quien presentó la novela con la que se hizo merecedor al Premio Alfaguara. Entre las cosas que dijo al momento de su presentación mencionó la teoría del español Javier Marías, de que hay los escritores con mapa y los escritores con brújula. Los que usan mapa saben perfectamente la ruta que llevará la novela y no dejan que los protagonistas se tomen sus destinos, como es el caso de los que van con brújula.

Para conocer mejor si Juan David Morgan es un escritor con brújula, a quien sus personajes lo fueron guiando por senderos que a lo mejor no previó que desembocarían en esos desenlaces, sostuve una productiva conversación con él y al final, después de un intercambio de textos sobre estos conceptos, me indicó que tiene un mapa que encuentra con una brújula, mejor dicho, se declaró ecléctico.

Sobre el título de la novela también me contó cómo llegó a él y considero, después de la lectura del libro que el nombre está muy bien puesto, porque tal parece que en la sociedad actual, ya no hay inocentes, personas con buenas intenciones. Que siempre hay una agenda y que la misma no tiene mucho que ver con los que aspiramos a tener una mejor nación, con funcionarios que trabajen por el país y no se sirvan del mismo.

El doctor Jorge Eduardo Ritter, al presentar el libro, dijo categóricamente que el doctor Morgan estaba cometiendo lo que a diario vemos en los políticos, en este caso era ‘transfuguismo literario’. Y agregó que ‘…sería más apropiado hablar de subgénero narrativo, pues él ha cimentado su nombre en la novelística, y allí continúa, sólo que ahora no se trata de una novela histórica, como lo son, entre otras, Con ardientes fulgores de gloria o El caballo de oro, sino una novela policíaca, también llamada por la crítica literaria, novela negra’.

Yo creo, al terminar de deleitarme con la lectura de esta excepcional obra, que la historia la ubicará, si es novela negra o policial, o un tratado de moralidad para nuestras nuevas (y espero que mejores) generaciones.

‘LA REINA DEL SUR’ ÉXITO LITERARIO Y TELEVISIVO

Un éxito, del libro a la TV

Facetas, 2 de octubre de 2011

MARIELA SAGEL                                                 

La Reina del Sur es un suceso en la TV local. Pero la historia de Teresa Mendoza Chávez, ‘La Mexicana‘”’ interpretada por Kate del Castillo, empezó mucho antes. Empezó en México, en un pueblo cruzado por el narcotrafico y la violencia, donde las mujeres son sometidas por los hombres fuertes de los carteles de droga. Empezó cuando el escritor y periodista Arturo Pérez Reverte vio, investigó y analizó esa realidad y la convirtió en un libro. La protagonista es una pero encierra la realidad de otras tantas mujeres que padecen a diario la prepotencia de la impunidad del dinero que mueve el narco. Aquí, un informe con la historia de la historia.


El libro del español Arturo Pérez Reverte se convirtió en guión de telenovela y estalló en la pantalla. Una historia sobre cómo gente inocente padece por las redes del narcotráfico  

Desde hace unos meses TVN está transmitiendo la telenovela ‘La Reina del Sur’, basada en la famosa obra (su décimo cuarta) del escritor español Arturo Pérez Reverte. La producción, llevada a cabo por Telemundo y Antena 3, fue rodada entre Colombia, México, Marruecos, Estados Unidos y España. La teleserie se ha convertido en una de las más vistas en los últimos años, incluso ya se habla de que la han postulado para un premio Emmy. Lo cierto es que ha cautivado a la teleaudiencia en sus 63 capítulos y la factura de fotografía y los actores son de una excelencia que pocas veces se ha visto en los culebrones que se transmiten por televisión.

La gente se sintió atraída por la excelente producción y por lo intrincado de la historia, algunas veces violenta y otras veces sensual. Lo que la mayoría no sabe es que la adaptación del libro sufrió un relleno para poder alargarla y que hubo una desastrosa versión que se transmitió en España, de apenas 12 capítulos, que produjo la ira del autor y su señalamiento de que era una ‘bazofia’. 

LA NOVELA

Arturo Pérez Reverte es quizás uno de los autores españoles más reconocidos y tiene en su haber novelas inolvidables como La Carta Esférica, La Piel del Tambor, El Pintor de Batallas y, más reciente, El Asedio. Fue reportero de guerra y es un fanático del mar, por lo que sus historias son siempre entreveradas de temas náuticos, estrategias de guerra desde puertos y ansiedades de la distancia.                         

‘La Reina del Sur’ fue una feliz excepción en su narrativa, y el producto de muchos años de investigación del tema del narcotráfico y personajes reales de los carteles mexicanos de la droga. Confieso que cuando terminé de leer esa novela me había gustado tanto que la empecé a leerla otra vez.

Su primera edición es de 2002 y narra la vida de Teresa Mendoza, una mexicana a la que la vida empuja a huir a España y las circunstancias la involucran en el mundo del contrabando, el tráfico de personas y de drogas. La historia la inspiró, según el propio autor, la letra de los corridos de algunos mariachis, y también de seguir de cerca los intercambios de las lanchas que contrabandeaban en el estrecho de Gibraltar. Una feliz combinación que produjo una novela muy bien lograda.

El autor es un gran aficionado a la cultura mexicana, país donde ha estado muchas veces y por mucho tiempo, y la reconstrucción de la vida de una mujer que vivió en Sinaloa y que se vió abocada a ser narcotraficante no deja de transmitir los más profundos sentimientos de amor, fidelidad y desaliento en una sociedad donde reina la violencia y los puñales por la espalda.

LA TELENOVELA

En marzo de este año Telemundo lanzó la teleserie ‘La Reina del Sur’, estreno que hasta ahora ha sido el más visto en toda su historia. Se transmite en todos los países de Hispanoamérica y seguro supera las expectativas de los mismos canales de televisión que compraron sus derechos.

Aunque no he sido una ‘novelera’, esta serie desde el principio me cautivó. Fanática como soy del autor, me dispuse a verla y me sorprendió que se apartara de lo que entiendo es la típica telenovela latina que es de aspavientos, escenas de celos y diálogos triviales.          

No es raro que se haya transformado en un suceso. Los actores son de una fuerza y caracteres ejemplares, y la fotografía, especialmente de las costas del norte de África, los interiores de las casas e iglesias mexicanas como las mansiones españolas y árabes, son de factura exquisita.

Pérez Reverte concedió los derechos para la producción y se cuidó de no emitir opinión sobre el resultado hasta que se transmitió el último capítulo (de la versión española de 12 capítulos) para catalogar la producción española de una ‘bazofia’. Y lo hizo a través de su cuenta de Twitter, lo que produjo una rápida reacción de entrevistas y declaraciones que dieron la vuelta al mundo.

Para el autor, la versión de 12 capítulos es “reducida de corta y pega”, algo que la convierte en “una caspa serie presunta y falsamente española, cutre y llena de errores intolerables” y “un disparate infumable”. La que vemos a diario en canal 2 es, para él, ‘un culebrón largo, canónico, con las limitaciones, defectos, virtudes y eficacias de un género allí clásico’. El ‘allí’ lo entiendo como algo a lo que estamos acostumbrados en América Latina.

Pero, en un punto, salvó de la quema a la versión americana, de 63 episodios: “Incluso viéndola con ojos críticos engancha”. 

EL PERSONAJE

Lo que muchos no saben es que la supuesta Reina del Sur existe, y está presa en la cárcel de Santa Martha Acatitla. Es una leyenda viviente, de apenas 46 años, nacida en Tijuana pero también se reclama de Culiacán, precisamente, y apodada como La Reina del Pacífico. Su nombre es Sandra Ávila y ha sido esposa y mujer de por lo menos tres de los capos mexicanos más famosos y al momento que la arrestaron, en septiembre de 2007, compañera de un narcotraficante colombiano también célebre.          Sandra Ávila sería la mexicana que inspiró la trama de un periodista

La señora Ávila fue también tema de una prolija investigación por parte de quien es considerado el mejor periodista de México, Julio Scherer García y de allí se edita el libro La Reina del Pacífico: es la hora de contar, donde reproduce una serie de entrevistas que lo convirtieron en el primer testimonio sobre lo que es nacer, crecer y vivir en ese mundo, que es controlado por la violencia y las rivalidades entre los diferentes carteles.

A través de sus páginas, Sandra Ávila se muestra en toda su fortaleza pero también en sus carencias y en sus temores. Fue publicado en un momento transcendental del país, el cual atraviesa una violencia sin precedentes que lacera hasta en sus raíces todas las manifestaciones culturales que ofrece al mundo y la grandeza de su gente.

El libro fue publicado al año de estar la mujer-mito presa y señala con nombre y apellido muchos de los protagonistas de esa vida sin cuartel y sin límites en la que viven los narcotraficantes.

Tres historias, tres versiones y tres formas de aproximarnos a una realidad que es hoy el gran reto que tienen nuestros países para librar de un terrible destino a las sociedades empobrecidas y cautivas de ese nefasto flagelo.

Aunque Pérez Reverte niega que se inspirara en Sandra Ávila para escribir La Reina del Sur, cuando se dio su captura y posterior confirmación de sus historias, recreadas inclusive en los corridos de los mariachis, se mostró fascinado que la realidad confirmara la ficción. Alegó, en una entrevista para el diario Reforma, que no inventó nada, se limitó a unir una serie de elementos que daban una trama creíble.

Sandra Ávila puede ser una o varias mujeres que se mueven en el mundo del narcotráfico y el crimen organizado. Lo mejor de haber llamado la atención de esta historia, y de haberse producido una teleserie es que ha motivado que los libros, tanto la novela original de Pérez Reverte como la del periodista Scherer García, están siendo leídos y consultados por quienes quedan capturados por la trama.

A juicio del escritor, La Reina del Sur no es solamente una historia sobre el narcotráfico; es, justamente, ‘una historia sobre cómo la gente inocente y la mejor gente de México se ve envuelta, sin quererlo, en las consecuencias del narcotráfico’.

Al decir de Sandra Ávila: ‘Me he emborrachado con la vida y he padecido crudas de las que me he levantado’. Aunque la versión española haya resultado una bazofia para el autor de esta trama cuidadosamente enhebrada, cada día más personas pueden conocer más de las verdades y mitos del narcotráfico.

Panamá transparente

MARIELA SAGEL 

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 26 de septiembre de 2011

El Fórum de Periodistas por las Libertades de Expresión e Información presentó al público la campaña Mi Panamá transparente, orientada a permear a la sociedad panameña sobre los casos de corrupción y violación de los derechos más comunes que ocurren a diario, y la forma mediante la cual se pueden denunciar esos actos, hasta los más incipientes.

Dicha campaña se está pautando en radio, prensa y televisión, y hace énfasis en hechos que pasan a diario y que abruman el vivir de los panameños, y de los cuales no estamos exentos. Al plantear estas situaciones, se indica cómo denunciarlos. Muchas veces dejamos que nos abusen y por miedo o desconocimiento no los denunciamos. Eventos tan comunes como ir a pagar una multa y ser víctima de una sugerencia de agilizar un trámite mediante una coima; el tránsito común que hacemos en muchas ocasiones por lugares solitarios y aislados, y los amigos de lo ajeno se quieren apropiar de nuestras pertenencias son apenas algunos ejemplos.

Aunque discrepo del enfoque general publicitario que privó en la realización, las piezas y la razón por las cuales se realizaron y se están transmitiendo son fundamentales y deben asumirse bajo todo contexto con la importancia que esa iniciativa tiene. Y lo importante es que la población sepa que no debe ser abusada y mucho menos debe callar cuando es sujeto de un abuso, sea de parte del común de los mortales o de las mismas autoridades.

Es bueno que todos presten atención a los mensajes que se transmiten en esa campaña y no solamente se identifiquen con los hechos que allí se muestran, sino con otros que a diario vemos. Denunciemos a través del número y la forma que allí se indica. De esa manera, la campaña será cada año más exitosa y se tratará de enderezar un poco el camino por el que lamentablemente transita nuestra sociedad.

Una de las primeras denuncias que debe elevarse es que se sigue transmitiendo la deplorable cuña donde un niño le pide a la mamá que le compre unos materiales para unos trabajos escolares, y ella le indica que se los llevará de la institución donde trabaja, lo que el hijo celebra, en vez de indicarle, como debería ser el mensaje de la institución, que los recursos del Estado no deben ser mal usados, que es el mensaje final. O el abuso que se hace a diario del ‘Pele Police’.

Apoyemos la campaña con señalamientos puntuales y no dejemos de denunciar las malas prácticas para aspirar a ser un país transparente.

 

Periodismo Cultural

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá, 25 de septiembre de 2011

La Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, cuyo fundador y presidente es Gabriel García Márquez, ofreció un seminario sobre las nuevas rutas del periodismo cultural la semana pasada, y reunió entre sus facilitadores personalidades de este tema de varios países, como Juan Villoro, Jorge Volpi, Francis Pisani, Héctor Feliciano y Leila Guerreiro. Aunque el curso se dictaba en México, se pudo acceder a él mediante las tecnologías virtuales y poder interactuar con los expositores. El tema fue muy enriquecedor y viene a pelo para nuestra realidad panameña.

Estamos constantemente bombardeados por noticias políticas y twitters que a veces ofenden el idioma y denigran al ser humano. Los comportamientos de a quienes supuestamente debemos emular están lejos de ser ejemplares. La cultura es vista como una ovejita negra a quien nadie le para bolas. El resultado está en que hay pocas o ninguna revista de corte cultural y los suplementos de los diarios luchan por sobrevivir. Día D, que había llegado a ser el mejor, fue recortado a la mitad y Mosaico se limita a dos pliegos que escribe una sola persona, sobre todos los temas. La esperanza está puesta en Facetas. Los espacios para noticias culturales son como unas plagas, destinadas a algunos días y si por casualidad se le ocurre a Mariano Rivera meter un jonrón, se le quita el espacio a una bien jalada reseña de un libro.

Lo que no se han dado cuenta ni los gobernantes ni la gente común es que invertir en cultura paga sus dividendos, mejora la calidad de vida, hace mejores ciudadanos. Y no se entienda por cultura el que se lea o escriba poesía, o que otro escuche música clásica. Hay cultura culinaria, turística, popular y hasta de farándula. Bien sentenció José Martí que ‘ser cultos es la única manera de ser libres’, y esa sentencia debería ser la que prive en la mentalidad de los dueños de medios, en los comunicadores, en los periodistas, en los lectores, televidentes o radioescuchas.

El periodismo cultural es tan importante como una investigación política y la información sobre la cual se sustenta debe ser fácilmente comprobable. Hay que incitar, provocar, seducir mediante los temas que se aborden. Frente a las nuevas tecnologías de las que se abusan, a veces es difícil que una persona lea un texto largo y bien escrito. Se prefiere la inmediatez de las redes sociales, pero se sacrifica el profundizar en el tema (o se desvía la atención).

Una de las expositoras del curso decretó que no existe el periodismo cultural, que todavía hay que convencer a los grandes empresarios que vale la pena invertir en él. Concuerdo en parte con esta aseveración pero adelanto que los grandes medios en el mundo siempre se han distinguido por tener extraordinarias secciones culturales. Todo redunda en lo que siempre estamos criticando o quejándonos, que la educación en Panamá anda defectuosa y de esa manera, se confirma que si no se eleva el nivel cultural de las personas, seguiremos siendo aparentemente ricos, pero incultos.

Y cultura está en todo: en no tirar papeles a la calle, en dar paso a los peatones, en saludar al entrar a un ascensor, en agradecer las deferencias recibidas. Y también está en leer mucho, en tratar de crecer en nuestro intelecto, conocimientos y de esa manera ser mejores ciudadanos. Y por supuesto, respaldar a Mariano, pero también a otros dignos representantes de nuestras manifestaciones artísticas. Los segmentos culturales de los diarios no deben ser solamente un par de días, deben todas las secciones de los noticieros, escritos con esmero y compromiso, buscando ser cultos para ser libres.