Publicidad estatal

 MARIELA SAGEL 

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 19 de septiembre de 2011

La cifra que se menciona en los corrillos políticos da cuenta de que este año, el Gobierno gastará (que no es lo mismo que invertir) un total de 50 millones de dólares. Una cifra absolutamente descomunal para repetir una y otra vez que se ha cumplido con la beca universal y los 100 para los 70, o que se ha alcanzado grado de inversión. Siempre rematados los mensajes por la voz del presidente con el estribillo ‘juntos haciendo un mejor Panamá’.

Es inaceptable que estos dineros se despilfarren de esta manera. El Gobierno parece no darse cuenta de que ya no está en campaña proselitista, sino en la obligación de ‘hacer un mejor Panamá’. Pero se gasta en esa publicidad sin sentido y por el otro, ese mejor Panamá parece traducirse en un circo a los ojos de los otros países o de los mismos panameños, que vemos a diario los ‘chiquishows’ que llevan a cabo los ministros que quedaron, los botados y el presidente, enviándose mensajes electrónicos o twitters y echándole la culpa hasta a la secretaria por enviarle al vicepresidente, todavía en funciones, una lista de tareas que tiene que atender. En una reciente recepción diplomática pude percibir el grado de desconcierto y hasta de burla que tienen los delegados de otros países hacia lo que protagonizan nuestros funcionarios a diario.

El aguerrido diputado Blandón, antes llegar a serlo, era un agudo crítico de los dineros que se gastaban en publicidad. Después guardó un silencio cómplice cuando el Gobierno de Mireya cacareaba los huevos que, supuestamente, ponía sin criterio de ratings de circulación o audiencia. En el Gobierno del PRD volvió a arremeter en su cruzada y por ahora no he escuchado que diga esta boca es mía por el despilfarro que se hace en propaganda estatal, que ahora pauta una cuña, supuestamente didáctica, sobre las ventajas de la segunda vuelta.

Al panameño promedio le tiene sin cuidado que el país alcance grado de inversión, que no es un logro de esta gestión, sino el producto de muchos años de disciplina fiscal. Mientras no vea traducir ese sitial en una rebaja del costo de la vida, no le va a parar bolas. Es por gusto estar repitiendo lo que se prometió en campaña, porque esa es una promesa que debe ser cumplida sin alharaca. La publicidad estatal tiene todos los visos de ser manejada según criterios fascistas y alienantes.

Enfocarse en el turismo

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá, 18 de septiembre de 2011

Antes de culminar el gobierno de Guillermo Endara, y rubricado por el encargado de la Presidencia por solo 11 días, Guillermo ‘Billy’ Ford, vicepresidente de esa gestión, la Asamblea Legislativa decretó la Ley 8 ‘por la cual se promueven las actividades turísticas en la República de Panamá’ (Junio 1994). Esta ley fue reglamentada posteriormente, en 1997, a fin de promover las actividades turísticas, definiéndolas, y otorgándoles a las mismas una serie de incentivos fiscales que, a la fecha, ya han expirado. En la misma se declara al turismo una industria de utilidad pública e interés nacional. 

En estos quince años desde su promulgación y posterior reglamentación, muchas cosas buenas han pasado. Se han construido hoteles y resorts de playa y montaña, mejorado la oferta para los visitantes del extranjero y dinamizado las actividades relacionadas al mismo. Las agencias de viajes se han sabido diversificar y los que se dedican al turismo receptivo, de operación, cruceros y otros han visto florecer sus negocios.

Me indicaba el experto en turismo Jaime Figueroa que se debe trabajar en una nueva ley con un enfoque hacia el interior del país, así como en proyectos de entretenimiento u ocio (‘leisure’), como parques temáticos y acuarios, que complementen los desarrollos hoteleros que ya se han erigido a lo largo del litoral Pacífico, mejorar las infraestructuras y los servicios en los polos específicos como Bocas del Toro, San Blas, Boquete, Cerro Punta y Pedasí. Unos amigos estuvieron recientemente en Bocas y, a pesar de la belleza natural de la que goza, los servicios son deficientes y caros, no contemplan la atención a personas de tercera edad o con discapacidades, y se desaprovecha lo autóctono en beneficio de los platillos con acento extranjero, a costos exorbitantes. Se cobra por entrar a los Cayos Zapatillas, no le dan ni un recibo al que los visita y no se ofrece ni una banca para sentarse, alegando que de esa manera se preserva el ecosistema.

Las sucesivas administraciones que han pasado por el antiguo IPAT (hoy ATP) han sido consecuentes con esa declaración que el turismo es una industria de utilidad pública. Algunas poblaciones aledañas a las áreas donde se han enfocado los resorts han sido beneficiadas no solo por no tener que emigrar para buscar puestos de trabajo, sino por la capacitación que han recibido a fin de prestar una mejor atención. Sin embargo, falta aún mucho por hacer en relación a ese tema y nos siguen desplazando aquellas nacionalidades que vienen a Panamá buscando mejores trabajos, pero que tienen una disposición de servicio más acendrada.

De las ‘joyas de la corona’ que tiene Panamá, además del Canal, que ofrece una extraordinaria infraestructura en el Centro de Visitantes de Miraflores, y un complemento insuperable en el Museo del Canal Interoceánico, para mejor comprensión de su magnificente obra, están Panamá La Vieja, Amador y el Casco Antiguo. Panamá La Vieja estrenó una torre remozada, con visita guiada, basada en hitos históricos, Amador se dinamiza con la actividad de bares y restaurantes, además de las marinas y el Museo de la Biodiversidad, y el Casco Antiguo cada día tiene más atractivos. Entiendo que a este rincón de nuestra historia se le ha destinado un presupuesto considerable en mejoras a sus calles, soterramiento de los cables, iluminación de los monumentos y sobre todo, la capacitación de las personas que allí residen, misión que ha sido llevada a cabo de forma compartida por los propietarios y amigos de ese sitio histórico, que restauran sus propiedades y ofrecen muchas oportunidades de empleo.

No le veo la lógica a querer llevar a cabo, de todas maneras, la tercera fase de la Cinta Costera, afectando al Casco Antiguo de forma tan extrema que nos haga perder la categoría de Patrimonio de la Humanidad, concedida por la UNESCO, al desoír sus recomendaciones de cómo hacerla correctamente. No es congruente con las campañas millonarias que promueven al país y no se traducen en potencializar al país como destino atractivo para pasear, conocer y aprender.

La descoordinación de la agenda cultural con la agenda turística, y la ejecución sin aparente consulta de la agenda de obras públicas debe evitarse, para continuar gozando de un crecimiento sostenido y cónsono con las circunstancias. De otra forma, no es serio invertir en reparar calles para después romperlas, o atravesar una costanera frente a una ciudad amurallada que tiene un valor para toda la Humanidad de manera inconmensurable. Vayamos hacia el desarrollo del país en forma coherente y articulada y manteniendo al turismo como una industria de utilidad pública y de interés nacional.

Si eres víctima del ‘Pele Police’

MARIELA SAGEL 

marielasagel@gmail.com

 El Siglo, 12 de septiembre de 2011

En La Estrella del domingo pasado relaté detalladamente un abuso del cual fui víctima, por el dichoso aparatito que se llama ‘Pele Police’. Si bien el mismo fue adoptado porque ha sido efectivo para capturar a individuos que transgreden la ley, su utilización y la reglamentación de su uso está lejos de ser la apropiada en el caso de Panamá, donde la actualización de la información no es la más óptima y por ende, se aplica mal y muchas veces, con consecuencias lamentables para el que cae en ella. Son conocidos los casos de personas que por una sanción de hace 12 años, sobreseídos desde hace tiempo, han estado presos por más de 40 días.

Es pertinente informar que si a uno le piden la licencia, como fue mi caso, y el ‘Pele Police’ arroja la figura que tiene una ‘citación’ pendiente, la misma no es una orden de detención, por lo que la autoridad (léase policías) que le indique que lo acompañe está cometiendo un acto ilegal al querer conducirlo a la estación de policía. Este uniformado debe tener una orden de detención para proceder a siquiera insinuar que usted debe acompañarlo. Como el mentado aparatito solamente dice que tiene un caso pendiente y para saber qué caso es tiene que ir a un lugar donde tengan acceso a la base de datos, no se deje intimidar y exija que le muestren orden de detención y, de no tenerla, pues no lo pueden obligar. Es parte de sus derechos constitucionales.

Si ha tenido algún caso con la justicia (en mi caso me demandó una subalterna a la que despedí con justificada razón cuando yo era ministra y esa era la citación a la que se refería el ‘Pele Police’, y tal como la mayoría, ha sido fallado y el expediente archivado, guarde copias autenticadas de todo el expediente, si no le va a tocar hacer como a mí, meterse en la cueva que son los archivos judiciales y rebuscar en los ‘bultos’ donde tienen los expedientes. Al recibir la escueta nota del juez dirigida al jefe de la Policía solicitándole que saque del sistema la información desfasada y desactualizada, llévela personalmente a la DIJ porque quién sabe cuánto tardarán en entregar esa nota, y con qué celeridad se actualice la información.

Y sobre todo, denuncie estos abusos, porque tal como sentenció Gandhi: ‘Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena’.

Un país que da pena

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá, 11 de septiembre de 2011

Las peleas que han seguido al rompimiento de la alianza de gobierno, que todos sabíamos estaba pegada con alfileres de entalle, han desplazado de los titulares a noticias relevantes e importantes que nos afectan como país e irrespetan nuestra inteligencia como ciudadanos. El que se insista que el presidente Ricardo Martinelli se decidió a darle una patada en el trasero a quien fue su sombra y secuaz por 26 meses en las primeras magistraturas del Estado, además de su peón en las elecciones, porque se ‘sintió’ al escuchar unas aseveraciones que hizo el vicepresidente y que fueron grabadas de manera subrepticia por un diputado, raya en lo folletinesco y señala de forma alarmante cómo una actividad que a todas luces es ilegal se practica en forma rampante. Todavía peor es seguir con este culebrón que nos tiene a diario presenciando, por un lado, la casi defenestración del alcalde por los mismos que lo respaldaron, contradiciendo sus acciones de hace dos años, y por el otro, lo que se le advierte a diario al diputado Blandón, que le tienen unos expedientes en su contra. Si tales expedientes existen, preséntenlos y el diputado debe exigir que se aclare este punto.
Deplorables y lamentables fueron las declaraciones de la ex presidenta Moscoso, quien se limitó durante su anunciada intervención a decir que le preocupaban los despidos de los inscritos en su partido, como si el mismo para lo único que sirviera fuera como agencia de empleo. Ni una condena categórica a lo ocurrido. Se esperaba que habiendo sido crítica de Juan Carlos Varela, condenara la postura genuflexa que el vicepresidente tuvo durante todo el tiempo que duró su romance con el presidente.

De la misma forma fueron lamentables las declaraciones de la primera dama sobre lo que había revelado el ex contralor Alvin Weeden. La distinguida señora Linares debería saber que ‘calladita se ve más bonita’ y que de exigir respeto, lo debe hacer a su esposo por irrespetar la sagrada institución de la familia.

Toda esta maraña de acontecimientos no deja de reflejar la falta de cultura política que tiene nuestra clase política, valga la redundancia. Por un lado, el partido PRD tiene 11 pre candidatos que diluyen el efecto que su postura puede tener en este momento. De manera inmediata deberían bajarse por lo menos 7 de estos aspirantes y cerrar filas para hacer una verdadera oposición. Por el otro, los panameñistas salen ahora persignándose y haciéndose los santos, cuando estuvieron comiendo en el mismo plato y embetunados de la misma porquería que el CD y ahora dicen de un día para otro que vieron la luz. En el medio, twitters y FB van y vienen y las diferencias y los señalamientos se dirimen en los medios, que no llegan a ser lo suficientemente contestatarios para que realmente orienten la opinión. Los arnulfistas se prestaron como borregos para que el CD se montara sobre ellos y llegaran a ser gobierno, fueron complacientes en todo momento a los caprichos y chanchullos que en estos tortuosos 2 años se le antojó a los cantalantes.

Algo que debe permanecer en nuestras mentes es que los rasgos de crisis que han aflorado tan rápidamente en solo dos años de locura son característicos del desgaste de un gobierno después de cuatro o cinco años de gestión, así que preparémonos para lo peor, que está apenas por empezar. Hay que saber leer tanto los grados de competitividad como los de inversión, no hay que dejarse engañar por los cantos de sirena que pregonan que alcanzar los mismos son conquistas o logros de esta tumultuosa administración. Somos competitivos, pero estamos en casi menos 0 en educación. Hay que estar conscientes que los países logran alcanzar ciertas posiciones luego que se han hecho ajustes estructurales severos, como los emprendidos en los años ‘90, así que no se deben llenar la boca atribuyéndose todos los méritos.

No hay que darle tregua a los panameñistas, no son santos ni mucho menos héroes. Hay que hacer oposición seria y responsable, sin estar cuidándose de expedientes amenazantes que le puedan esgrimir a quien los señale y no permitir que nos distraigan con peleas que parecen lamentos de rompimientos conyugales. Si hubo una grabación ilegal, que se ponga la denuncia respectiva y se lleve la investigación hasta las últimas consecuencias.

Y buscarle un remplazo al ministro Vallarino, que con ese cuentito se va a ir quedando en el puesto, con o sin alianza, para vender el resto de los corredores y construyendo la tusa.

 

Grandes bajezas

MARIELA SAGEL 

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 5 de Septiembre de 2011

La semana pasada fue escenario de la peor crisis política que hemos vivido en los últimos 22 años, y todavía hay algunas figuras políticas que dicen despectivamente ‘que es una crisis de percepción’.

La verdad es que el martes 30 de agosto estuve casi paralizada por horas frente a la televisión, Facebook y Twitter viendo el acuartelamiento del vicepresidente en la sede de la Cancillería y la desfachatez del presidente de destituirlo públicamente. Independientemente de que cuestiono, y siempre lo he hecho, la forma sumisa en que el Partido Panameñista ha estado acompañando a esa partida de locos, la patada que le dieron a su presidente es una gran bofetada a toda la clase política. No soy analista ni me precio de serlo, pero hay una gran verdad en todo esto: nadie en su sano juicio debió haber sido seducido a votar en unas elecciones por una alianza que se vendía como LOS LOCOS SOMOS MÁS.

No es posible que en un partido que ronda los 400 mil adherentes no encuentren un reemplazo para el ministro de Economía. También hay que analizar la forma en que han sido tratados los funcionarios que fueron cándidos y/u oportunistas de estar al frente de un ministerio, vice ministerio o entidad, haciéndose de la vista gorda por todo este tiempo, y que después no los dejaron ni entrar a sus despachos para retirar sus pertenencias. Deploro, entre otras, la destitución de la directora del INAC, que tuvo que ‘pelarse’ la cara ante la UNESCO en junio para que no nos sacaran de la lista de Patrimonio de la Humanidad por el capricho y el interés de hacer la tercera fase de la Cinta Costera partiendo en dos el Casco Antiguo. Ella debió haber salido a hablar en su momento de lo inconveniente que es hacer a ‘todo trapo’ esa fase, afectando uno de los más grandes atractivos turísticos que tiene Panamá, y cuestionar el interés que se tiene por desestimar las recomendaciones que se hicieron en París y el silencio cómplice que tiene el director de Turismo en no defender lo que le genera al país muchas divisas. Si lo hace ahora, está botada, no le van a creer.

Apenas empezamos. Lo que se avecina es un despojo a mansalva de lo que tenemos y el irrespeto a nuestra inteligencia encadenándonos ante un televisor para ver un mensaje pre grabado sin contenido y desfasado. Como si las elecciones no hubieran pasado. Como panameños, nos merecemos más respeto.

 

El Pele Police

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá, 4 de Septiembre de 2011

El sábado pasado salí a dejar unas cajas con material para reciclar en la feria que cada cierto tiempo organiza el promotor cultural Roba Morena. En esa ocasión se celebraba en el Colegio La Salle, por lo que me dirigí hacia allá y al regresar, en facha de ejercicios, un patrulla me detuvo como algo rutinario, ya que se había apostado —a mediodía— a solicitar licencia a los conductores que por allí transitan, que son muchos.

Al darle mi licencia le pasaron un aparatito que parecía un lector de código de barras y el mismo arrojó que tenía una citación. Me dijeron que tenía que acompañarlos a la estación de Policía, a lo que yo les dije que no estaba vestida para irme hacia allá, sugiriendo ellos que mandara a buscar otra ropa para cambiarme. Mejor dicho, me estaban arrestando. Como no me bajé de mi auto, la patrulla me escoltó hasta la estación donde había una celda preventiva con algunos reclusos y otras personas que denotaban abusaban del malvivir. Ya iban unas siete personas que trataban de descifrar qué era lo que decía la citación y después de mucho darle a la computadora, me dijeron que la citación era de abril de 2002 y que tenía que apersonarme al juzgado tal para aclarar eso. Tratando de no enfurecerme demasiado con el tema, observaba cómo llenaban con una parsimonia pasmosa el documento, a mano y con letra ininteligible y me tomaban fotos como si fuera una presidiaria.

El lunes, a primera hora, me dirigí al juzgado señalado, llevando conmigo los documentos que mostraban que el caso al que se refería la mencionada citación había sido fallado, pagado y cerrado hacía más de seis años. Las personas que me atendieron fueron muy diligentes, pero me informaron que ese caso ya estaba en los archivos judiciales, que de ellos pedirlos se tardarían más de una semana, por lo que opté en ir a buscarlos enseguida. Están en Plaza Conquistador, por Villa Lucre. Una vez allí, el funcionario que me recibió me dijo que si yo sabía en qué bulto estaba, algo que desconocía. Con suerte, encontró el bulto —virtualmente un bulto amarrado con una soga— y lo trajo al rato, extrayendo las copias que yo necesitaba. De allí fuimos a otro sitio, dentro del mismo complejo, a hacer fotocopias y de vuelta a los archivos, para la autenticación de una por una de las copias.

Con esto en mis manos volví al juzgado y como resultado, me dieron una nota dirigida al director de la Policía, donde se le solicitaba, por parte de la juez, que se dejara sin efecto el contenido del oficio. Esta nota, cuya copia tengo que portar por si me vuelven a pedir licencia, está supuesta a ser tramitada por el juzgado.

Además del mal rato, del tiempo y los recursos invertidos, y de la ilegalidad de la conducción de la que fui objeto, hago los siguientes reflexiones: le pasa a una persona a otra hora y seguramente acaba en un juzgado nocturno. El que no sepa cómo hacer las diligencias o no pueda hacerle frente a los traslados y los costos que todo esto ha significado, acaba siendo víctima de esa tecnología mal usada y mal manejada. Mientras estaban los oficiales de Policía atendiéndome en la estación, ¿cuántos crímenes, asaltos y robos se pudieron evitar en la ciudad si ese cuerpo uniformado se dedicara a ‘proteger y servir’, como reza su lema? De no haber ido a los archivos, ¿cuánto tiempo tendría que esperar para saber si encontraron ‘el bulto’ y que el juzgado emitiera la nota dirigida al director de la Policía?

Peor aún, saco en conclusión que mucho se habla de la modernización de la justicia, pero los expedientes están en bultos, amarrados con soga, las notas se hacen a mano con papel carbón, y la correspondencia entre una y otra entidad seguramente se entregará por medio de palomas mensajeras, para que demoren en hacerse efectivas. ¿Dónde está la Secretaría de Innovación en estos casos? La justicia anda en burro, pero la tecnología para reprimir se transmite por satélite, aunque esté desactualizada.

Finalmente, y como siempre uno debe pensar mal para acertar, ¿no será que me estaban sembrando ese expediente para amedrentarme? He sido crítica de esta administración y lo seguiré siendo mientras sea autoritaria e irrespetuosa de las leyes. Ahora le toca al pueblo saber por qué se está usando el Pele Police de esa manera, y a mí, si fue un acto intimidatorio personal.

 

Protagonistas de la Feria del Libro: AUTORES PANAMEÑOS

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

Facetas, La Estrella de Panamá, 4 de Septiembre de 2011

Los destacados escritores locales salvaron una cita literaria que no tuvo la promoción de la que ha gozado en años anteriores. La taquilla también sufrió en esta séptima versión de la FIL

Desabrida y sin rumbo estuvo la Feria del Libro que recién se celebró. La esperada fiesta de las letras no tuvo la promoción de la que años anteriores ha gozado y eso se reflejó en el bajón que tuvo la taquilla. También se afectaron los participantes extranjeros destacados, y tal parece que todo lo que anunciaban que vendrían, como fue el caso de un merenguero, nunca se llegó a cristalizar.
El evento tuvo un inicio accidentado: al periodista Paco Gómez Nadal no se le permitió presentar su libro durante el encuentro cultural. Pero a lo mejor este hecho evitó que los miembros del Servicio de Protección Institucional (SPI) rodearán a ATLAPA como sí sucedió en el Parque Omar. Tal vez en aquella oportunidad los miembros de la seguridad estatal buscaban arrestar el monitor a través del cual el activista presentó por Skype su más reciente libro, titulado Dos años de locura. 

Sin embargo, salvaron la situación los destacados panameños que presentaron sus libros durante la feria, los que firmaron más de mil autógrafos, como es el caso de Rose Marie Tapia, o los que desplegaron sus mejores galas, como lo hizo Gran Morrison, que participó con un ‘stand’ extraordinario, que debería replicar en futuras ferias para que se convierta en bandera de profesionalismo y variedad. Daba gusto estar en esa amplia exhibición, con novedades de todos los gustos, bolsillos e inclusive lenguajes, y su mesa de ofertas y de revistas Hola estuvo sumamente concurrida.   

Como aún no tengo el poder de la ubicuidad, sacrifiqué algunas presentaciones por otras, ya sea por horario o por preferencia, por lo que destaco aquí algunas que me encantaron y que fueron de una excelencia que exhorto a todos a seguir. El común denominador de éstas es que sus presentadores fueron quizás tan buenos como los libros que presentaron.

LAS ESTRATEGIAS DE NICKY

En un salón lleno a capacidad, con personalidades del mundo empresarial que quizás nunca habían ido a una feria del libro, el Ex Presidente Nicolás Ardito Barletta presentó su libro Estrategia para el Desarrollo Nacional. 

También estuvieron presentes figuras políticas y autoridades docentes, lo que respalda las impecables credenciales que tiene Nicky. Entre los oradores de la velada estuvo el Dr. Eloy Alfaro, ex Embajador nuestro en los Estados Unidos quien en unas incendiarias y muy bien planteadas palabras destacó el libro del Dr. Barletta, de tener una Visión sin improvisación. Y seguidamente dijo: ‘Y si pudiera disponer del lujo de adicionar palabras, agregaría: con profesionalismo, optimismo y sensibilidad humana’. 

La presentación del doctor Alfaro fue tan elocuente que me resonaron sus palabras por varios días. Destaco el documento como una pieza de orientación y no deja de asombrarme la definición que hizo del autor: ‘Su propuesta de fortalecer la institucionalidad, como mecanismo para impedir la corrupción, de fomentar la educación y la cultura panameña, tanto de las artes refinadas como las folclóricas, como instrumentos para profundizar la solidaridad humana, y orientar la estrategia económica hacia el objetivo esencial de desarrollo humano con inclusión social…. Entiendo que lo que el autor propone son ideales a los que los panameños tenemos derecho a aspirar, convencidos de que encontraremos la manera de fortalecer la fibra moral y la voluntad política que nos permita lograrlos’. 

LOS CHINOS DE SONIA

Una conversación que deleitó a muchos y asombró a otros fue la presentación del libro de Sonia Fledderjohn, que no es una autora nueva, fue ganadora del premio Ricardo Miró con su El cuento de Gabo, novela, en 1993 y posteriormente publicó El Motivo.

En esta oportunidad ha querido desentrañar la telaraña de sus antepasados con el título Anclados en el Ayer, que subtitula Cuentos Chinos. Lo divertido fueron los diálogos entre Juan David Morgan y Jorge Ritter, hermano de Sonia, que le sacaron el filo a la prolífica imaginación de la autora y yo aporto que el libro es una degustación obligada, que no defrauda sino que sorprende por lo recursivo del lenguaje que utiliza y la descripción de los escenarios reales y ficticios, cuyos límites no se conocen.

Los editores de este libro, Círculo Editorial y de Lectura volvieron a retomar su liderazgo con esta edición y aún más, con esta presentación y esperamos que no decaigan en el camino. 

LOS INOCENTES DE MORGAN

Seguido a la presentación de los antepasados de Sonia Fledderjohn, se presentó la última novela del renombrado autor Juan David Morgan, bajo el título de El Ocaso de los Inocentes, editado por Panamericana y representado por Círculo Editorial. La novela en sí merece una reseña especial, pero la introducción a la misma no pudo ser más inusual y entretenida: Lorena Roquebert, gerente de la empresa, destacó la feliz coincidencia de volver a lidiar con las obras de Juan David, toda vez que fueron ellos sus primeros editores. ‘Como sucede con los escritores de renombre, las grandes editoriales comienzan a disputarse la publicación de las obras y las pequeñas vamos quedando relegadas. No es un reclamo, Juan David, porque tú eres de los sacerdotes que sí se acuerdan cuando eran sacristanes’, dijo.

Ante estas palabras uno no pudo más que relajarse y prepararse para el plato fuerte, que fue la introducción de Jorge Eduardo Ritter, que luce su inteligencia y cultura con una forma muy jocosa de señalar los hechos. Lorena advirtió antes de cederle la palabra que Círculo Editorial no se hacía responsable de nada de lo que dijera ya que al pedirle su hoja de vida envió una hoja en blanco. 

El doctor Ritter desentrañó la diferencia entre novela histórica, la que hasta ahora había cultivado el escritor y la novela negra, o policíaca, donde se enmarca su nuevo libro. La descripción y alegorías a las que se remitió el presentador definitivamente que fueron un abrebocas a la lectura deliciosa que promete esta nueva obra del autor de Con ardientes fulgores de gloria. 

EL HUMOR DE TONY Y LOS PANAMEÑISMOS DE MARGARITA

No alcanza el espacio para relatar todas las presentaciones destacadas, pero no puedo dejar de mencionar la hilarante presentación de los seis libros de Tony Fergo, el renombrado publicista. Esos títulos están agrupados en dos bloques de tres, uno son libros de humorismo de bolsillo y el otro novelas humorísticas. Tony, como siempre, se lució en el pódium, relatando cómo tituló estas obras, que seguramente serán de obligado divertimento en medio de este maremoto de locura en que nos tiene imbuida la politiquería criolla.

No estuve en la presentación del Diccionario del Español en Panamá, compilación utilísima de la profesora y académica Margarita Vásquez pero sí logré adquirirlo y fue de gran ayuda para entender el lenguaje soez y chabacano que utilizó el mandatario panameño en el noticiero del lunes, recién culminó la feria.

Esperemos la próxima versión de la FIL. Mientras tanto debemos estudiar francés para degustar a plenitud del país invitado (en el 2012 será Francia) pero la verdad, con una representación tan destacada de los panameños, bien podría Panamá ser el país invitado.

Para aguantar los tranques

MARIELA SAGEL 

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 29 de Agosto de 2011

La semana que recién terminó estuvo repleta de nuevas rutas que fueron debidamente advertidas en virtud de los trabajos que se realizarían en la ciudad, para hacer realidad una mejor vialidad, una reorganización del transporte masivo y, eventualmente, una modernización de todo el sistema de traslados de un lado a otro.

Si bien para muchos estos inconvenientes-que tal parece que los responsables se han empeñado en hacerlos todos al mismo tiempo-son dramáticos y en algunos casos, muy perjudiciales para su sostenimiento como negocios, los mismos pueden ser paliados por una mejor actitud de nuestra parte hacia los peatones y los mismos conductores que se empeñan en pasarse la luz cuando ya se ha puesto amarilla, dando como consecuencia que las vías que seguidamente van a poder iniciar su marcha no puedan avanzar porque se ha bloqueado el paso. Debemos adoptar una sana actitud de cortesía, aunada a un empeño personal para que no nos afecte la demencia que se ha apoderado de los conductores, que maldicen, hacen señas obscenas, trancan los pasos y en el peor de los casos, hasta golpean los autos que han osado pasar cuando ellos se han lanzado a las calles.

Hay que analizar cuidadosamente si con nuestras rabietas, las maldiciones que proferimos, los insultos que vertemos y la alteración de nuestro ritmo cardiaco vamos a llegar antes a nuestros destinos. Si la adrenalina que producimos insultando a los que creemos responsables de nuestros atrasos va a mejorar a los empleados que hacen su trabajo, lo hagan bien o mal. Si nuestro acelerado paso por estos inconvenientes temporales debería ser abordado de una manera más calmada, más cortés y más filosófica.

En Bogotá, una ciudad que tenía un alto índice de criminalidad y que era agresiva y peligrosa, se diseñó un cambio de actitud ciudadana que culminó felizmente en el mejoramiento de todos los residentes porque se empeñaron en ser corteses, en respetar las cebras (pasos por donde deben cruzar los peatones) en hacer un gesto de aprobación cuando alguien les cedía el paso porque no podía avanzar o simplemente porque quería practicar la cortesía. A partir de ese cambio de actitud, las personas se fueron contagiando de esa modalidad y hoy vemos cómo se respetan las ciclo vías, los peatones y los bogotanos no se cuelgan innecesariamente de la bocina, evitando así que se contamine en forma auditiva una urbe ya de por sí congestionada por su gran población.

En ese cambio de actitud debería enfocarse la administración municipal y también las de los corregimientos.

¿Singapur o Dubai?

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá, 28 de Agosto de 2011 

La publicación el mes pasado de un artículo en la revista inglesa The Economist abrió el debate sobre si Panamá se encaminaba a ser el Singapur de Centro América, sentenciando en el subtítulo que, si bien el país del Canal tiene una economía que es la que más crece en el área, debería tener un gobierno tan impresionante como sus finanzas. Desde entonces, varias han sido las voces que se han elevado sobre si debemos orientarnos a ser como el país asiático, o si nos parecemos ahora mismo a Dubai, uno de los siete emiratos que conforman los Emiratos Árabes Unidos desde 1971.

Para comparar peras con peras y salir bien librados, debemos estudiar primero con qué nos comparan y definir qué queremos ser. Singapur es un pequeñísimo país establecido en una isla de unos 700 kilómetros cuadrados, en la Península de Malasia, con altísima densidad demográfica, acercándose a los cinco millones de personas y una tasa de alfabetización tan alta como 92%. Es el cuarto centro financiero del mundo, y es una referencia importante, tanto en el comercio mundial como en la economía internacional.

Singapur tiene un gobierno calificado como híbrido, entre democrático y autoritario. Se ha conformado a la usanza del parlamentarismo inglés y su historia política da cuenta de relevos generacionales y reconocimientos a los antecesores que le han permitido continuar con su rápida evolución hacia un estado moderno y dinámico, relativamente equitativo para toda la población, que participa por conducto de la conformación estatal, de los beneficios que recibe el país por su envidiable posición económica y su sólida y bien trazada infraestructura.

Algo que llama la atención sobre Singapur es la imposición de orden en todo, una clase de obsesión por la excelencia, al punto que no se distingue la posible barrera que pueda existir entre la educación pública y la privada. Tal como señala Andrés Oppenheimer en su libro ¡Basta de Historias!, hasta en los billetes de dos dólares muestra la imagen de un grupo de estudiantes con libros sobre la mesa, escuchando atentamente las palabras de su profesor, con el fondo de la imagen de una universidad y solo el término ‘Educación’ como pie de foto.

En cuatro décadas este tigre asiático pasó de ser parte del Tercer Mundo al primero en tiempo record. Está entre los diez países con mayor ingreso per cápita del mundo, muy por encima del que refleja los Estados Unidos, y tiene un desempleo de apenas 2%, uno de los más bajos.

Tomando en cuenta las riquezas que hoy ofrece este conjunto de islas, y la falta de materias primas de las que adolece, es sorprendente que sea el mayor productor mundial de plataformas petroleras y exportador mundial de sistema de control de aeropuertos y puertos y sus empresas de ingeniería y arquitectura son las responsables de los megaproyectos que ostenta con lascivia el emirato árabe de Dubai, que quiere romper récord de toda índole en el mundo. La planificación es la gran fortaleza que tiene Singapur y un bajo índice de corrupción y esto se aplica a todas las actividades que en el país se desarrollan.

Dubai tiene unos 4,000 kilómetros cuadrados de superficie y una población cercana a los dos millones y medio de habitantes, asentado sobre el Golfo Pérsico. Su carta de presentación es contar con el hotel más lujoso del mundo, el centro comercial más grande del mundo, la fuente más grande del mundo y el parque de atracciones más grande del mundo. En contraposición, es una monarquía de las más retrógradas y se sustenta en un desequilibrio laboral que margina a los mismos naturales, con bajos salarios y constante exposición a los extremos entre la riqueza y la pobreza. Ha sufrido severos reveses por depender demasiado de la burbuja inmobiliaria y sus reservas de petróleo son relativamente bajas hoy día, basando su economía sobre todo en el turismo. Ese desequilibrio laboral ha sido causal de explosiones de protesta en años recientes.

Las bases donde se sustentan uno y otro son diferentes, y no tienen en común lo que debería ser la apuesta para tener un desarrollo integral: la educación. Deberíamos revisar a quién nos queremos parecer, de forma temporal y encauzar tanto las acciones como las prioridades en pro de posicionar no solo a la ciudad de Panamá como un Dubai de América, sino al país como el Singapur de América Central.

 

Enseñando con el ejemplo

MARIELA SAGEL 

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El Siglo, 22 de Agosto de 2011 

Dice un refrán muy conocido y que le dicen a sus hijos ‘Haz lo que yo digo, no lo que yo hago’. Tal parece que esa es la tónica de algunos funcionarios que deben dar el ejemplo, ya sea por el puesto que ostentan o por la posición a la que la vida los ha llevado. También hay otro dicho conocido que reza ‘La mujer del César no solo tiene que serlo, sino parecerlo’. Es inaceptable que el ministro que tiene la cartera de Desarrollo Social, que es la que supuestamente vela por la integración de la familia, haya sido ventilado recientemente en un caso de haber desatendido económicamente a su hijo. Lo malo no es que siga en el puesto, lo peor es que las personas lo sigan percibiendo como una figura presidenciable.

Casi de la misma forma que este ejemplo demanda que una persona tenga una vida pública y privada que no esconda temas espinosos como eludir una pensión alimenticia, está el diseñar los mensajes publicitarios de manera correcta. A veces, estos mensajes no son transmitidos de la forma indicada. Actualmente estamos siendo bombardeados por cuñas radiales que están supuestas a advertirnos lo incorrecto que sería utilizar los materiales de oficina para las tareas escolares de los hijos. Para un conocedor de las intenciones que puede llevar ese mensaje institucional, pareciera que a lo que se incita es a usar los recursos del Estado o de una oficina de manera ilegal e inmoral, cuando se pretende todo lo contrario.

A veces, los mensajes subliminales no deben serlo tanto. Si uno quiere enseñar con el ejemplo, debe decirlo tal como es. Este mensaje de la Contraloría presenta el relato de un niño pidiéndole a la mamá que le traiga unos materiales para sus tareas escolares. Le pregunta si se los va a comprar y ella dice que no, que se los llevará de la oficina, a lo que el niño responde con alegría yuuuuuuuuuuuupi. Aunque al final dice que se está en una campaña de concienciación del mal uso de los recursos del Estado, el mensaje no se entiende porque la celebración o expresión de felicidad del niño debería ser de censura para la madre que quiere aprovecharse de manera incorrecta de algo que no le pertenece.

Así como el mensaje publicitario debe corregirse, si se intenta enderezar una práctica común entre los funcionarios, de la misma forma debe poner su cargo a disposición el ministro que no es bachiller y olvidarse de querer ser presidente.