LOS LIBROS QUE NUNCA TERMINÉ

Por Mariela Sagel

Revista SoHo, número del mes de Abril de 2010

Debería enumerar mejor los libros que nunca pude leerme porque, parece mentira, muchas veces el paradigma que te creas en la mente sobre un autor te inhibe de leer sus obras. O como diría Joaquín Sabina, “terminaba tan triste que nunca lo pude empezar”. Triste o alegre, si nunca los empecé no supe cómo acababan. 

En fin, que en este pequeño patio nuestro hay de todo. Los libros de Ramón Fonseca a lo mejor han sido buenos, pero tuve la mala pata que en 1994, cuando aún éramos amigos (y no vecinos y adversarios irreconciliables) me dio el manuscrito de un libro con el que pensaba participar en el Concurso Ricardo Miró. Se llama La danza de las mariposas y obtuvo ese año el premio en novela. Yo le hice muchas correcciones, era tan cursi, pero tan cursi, que podría aplicar aquí la canción de Sabina “terminaba tan cursi que nunca lo pude empezar”. Le devolví su manuscrito con todos mis comentarios y sugerencias y nunca tuve el valor de revisar si los había tomado en cuenta. Supe que les pidió ese favor a otras personas, inclusive que les pagó por la revisión –a mí no me ofreció ni un centavo— pero fue tan lamentable leer su prosa almibarada y tan poco sincera, que eso me programó para no volver a leer más nunca nada escrito por él, a pesar que tengo casi todos sus libros e ido a presentaciones de ellos.  Tampoco he escuchado o leído –aparte de Ojitos de Ángel – ninguna crítica seria que lo eleve a categoría de consagrado autor, por mucho dinero que le invierta a esa imagen.

No he tenido estómago para leer nada del Prof. Ricardo Ríos, quizás porque siento que en cada vuelta de hoja voy a leer un ¡eh! que es una muletilla que usa cuando habla. Los agremiados escritores bajo la égida de Enrique Jaramillo Levi no me inspiran confianza, conocedora de los pocos escrúpulos que tiene este señor en temas literarios.  Solamente hay que recordar lo que hizo hace unos años con una antología, que publicó sin permiso de los autores y mucho menos les pagó regalías.  Una buena demanda se ganó con ese atrevimiento.  A él ni mi disciplina lo ha salvado y creo que aparte de unos libritos que publicó allá por 1980 (los cuales le ilustré porque según él, estaba muerto de hambre) no tengo ni el que le ha publicado Alfaguara por considerarlo “nocivo” para mi biblioteca.  Su grupo de adláteres me caen gordos (y gordas) y se merecen que los llamen unos tontos útiles y acomplejados por los aspavientos viscerales y retrógrados que tienen cuando algunos de los que estamos dedicados a promover la buena literatura organizamos algo. Todas esas pseudo escritoras con uñas largas y boquitas pintadas me causan estupor: ¿cómo pueden escribir si las uñas le dan la vuelta a la tecla?   Rose Marie Tapia no debería estar en esas ligas, pero mientras lo esté, si sabe contar, que no cuente conmigo.  De Lupita Quirós no me he atrevido a leer pero ni un prólogo.  Es la antítesis de cómo una escritora debe lucir.

De los de afuera tengo un montón, y la lista la encabeza Paulo Coelho. No soy muy aficionada a los libros de autoayuda y este señor es el culebrero post moderno del momento y se rinden ante él los que uno menos se imagina. En una ocasión, estando de visita en Miami y hablando de la feria del libro que acabábamos de celebrar (era el 2005) una dominicana, de esas fartas que abundan (y más en esa ciudad de plástico) asoció libros con Coelho y espetó que era lo que más le gustaba leer. El amigo español con el que estábamos dijo en forma pícara que al brasilero había que venderlo en oferta. No creo que se llegue a tanto, porque sus libros se venden como papas fritas, al punto que recientemente un conocido e impoluto analista político escribió un artículo para un medio local atribuyéndole un texto sobre Panamá que había escrito otra persona. Todo un faux pas y de lo peor, pero eso refleja la medida en que la sociedad está obnubilada por él. Too bad, porque hay tantos escritores de los que nos podemos enriquecer. Lo peor fue que el texto atribuido a Coelho era tan bueno que lo enviaban y reenviaban por e-mail dándole el crédito que no merecía. Si yo fuera la periodista, demando derechos de autor.

Generalmente termino los libros que empiezo y leo de todo, pero últimamente he abandonado esa disciplina férrea y he ido dejando en el camino algunos que nunca pude terminar. Entre esos hay un par de famosientos que se me hacen pesados. Yo leo para entretenerme, me encantan las biografías, los libros eróticos, las novelas de ficción y los históricos, pero también los de chismes, especialmente los mexicanos. Sin la lectura me moriría, no me puedo imaginar sin un libro al lado.  Si logré la hazaña de leer Sin tetas no hay Paraíso y el Gatopardo y la Peste, nunca pude pasar de la portada de los de Harry Potter, aún cuando leí The Hobbit hace muchos años, más de los que quisiera acordarme.  Allí están, como los convidados de piedra de mi biblioteca, los libros de Carlos Cuauhtémoc Sánchez y de Manuel Ruiz como testigos que no todo lo supuestamente ayuda representa ayuda para todos, especialmente si anticipándome a cómo terminan, no los pude empezar.

Nota:  Este artículo desató una polémica entre los escritores aludidos que dió como resultado una campaña de descrédito sin precedentes.  Lamentablemente, los que encabezaron esa campaña eran precisamente los autores que ni se mencionan en el artículo, faltó espacio para incluirlos. Voy a reproducir los correos de la señora Tapia, que mandó a todo el ciber espacio, y mis respuestas, que no circularon con tanta profusión porque no era mi intención ventilar mis criterios a los cuatro vientas.  Al final, los que perdieron fueron ellos.

Deshonra en el Servicio Exterior

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 25 de Abril de 2011

No se habían acallado las airadas protestas en relación a la vergüenza internacional que nos hizo pasar el cónsul panameño en Islas Canarias, cuando otra funcionaria, que nos debería representar con altura en el consulado de Montreal, es señalada como responsable de serios delitos.

En otras ocasiones me he ocupado de la importancia que debe ser para el Ministerio de Relaciones Exteriores el escoger las mejores personas, ojalá profesionales de la diplomacia, para que sean embajadores, cónsules y otras posiciones que le darán la primera impresión a cualquiera que tenga interés por venir a este país, al igual que preste servicio a nuestros connacionales depende donde estos nos representan. No en vano existe una escuela de diplomacia y estoy segura de que los que de allí egresan aspiran a ser nombrados en alguna de las representaciones diplomáticas que el país tiene a lo largo y ancho del mundo.

Debe ser considerada una muy seria y gran responsabilidad esta tarea. Panamá tiene representaciones diplomáticas hasta donde no debe, por lo que convendría hacer una evaluación de cuáles son necesarias y de cuáles se pueden prescindir, con esos ahorros se pueden resolver muchas necesidades apremiantes de la población. De la misma forma, darle un seguimiento minucioso a las labores a las que se dedican nuestros diplomáticos y la forma eficiente en que resuelven los trámites que requieran los que se acerquen a esas sedes. Un par de evaluaciones al año para saber si están al tanto no solo de las bondades del país, como también repasar la historia, cómo van las obras de ampliación de nuestro mayor activo, el Canal de Panamá, el Producto Interno Bruto, los índices y tasas de crecimiento.

Desconozco si se les hace un informativo periódico a estos funcionarios, pero debería ser obligatorio que se mida su capacidad y preparación antes, durante y después de asumir un puesto. Ante todo, nos representan y encima, los mantenemos en los lugares donde son destinados.

El Canciller debería estar más ocupado e involucrado en mejorar tanto las relaciones con otros países como la calidad de nuestra representación diplomática. Hemos tenido suficiente con las vergüenzas que nos han hecho pasar en Miami, Canarias, Bolivia, Barcelona, Guadalajara y ahora Montreal, para que el responsable de este desmadre esté haciendo campaña política anticipada y dirigiendo un partido. Si no puede con la múcura, que nombren a otro, pero que nuestros diplomáticos sean los mejores y más capaces.

 

Una mujer de oro en una ciudad de plata

La autora KENIZÉ MOURAD nos ofrece su última novela

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

Facetas, 24 de Abril de 2011

 

La francesa Kenizé Mourad saltó a la fama hace 24 años cuando publicó ‘De parte de la Princesa muerta’, una especie de autobiografía que se convirtió en un éxito y ha sido traducido a más de 34 idiomas.

La hindú Hazrat Mahal es parte de una leyenda de la que poco se sabe, a la que los ingleses catalogaron como el ‘alma de la rebelión de los cipayos’ cuando en 1856 se libraba una guerra de independencia de las colonias en el continente asiático.

Luckwood es una localidad conocida como la ciudad de oro y plata por sus riquezas arquitectónicas, capital de Awadh, pequeña población ubicada al norte de la India, donde convivían armoniosamente varias etnias y razas y donde abundaban las riquezas.

Estos tres elementos se combinan en una majestuosa obra literaria cuya autora es Kenizé Mourad, y se titula ‘En la Ciudad de Oro y Plata’, editada a fines de 2010 por Editorial Espasa, parte del grupo Planeta, y relata la rebelión de la población de Luckwood ante la voracidad de la Compañía de las Indias Orientales, fundada en Inglaterra en ese mismo año 1856 y que pretendía anexar estos territorios como protectorado. Este poblado está a mitad del camino entre Delhi y Banarés y Hazrat Mahal. La cuarta esposa del rey Wajid Alí Shah, llega a ser regente cuando éste es enviado al exilio para evitar la violencia.

LA AUTORA

Kenizé Mourad es una escritora cuya vida parece sacada de una novela. Nació en París en 1940 y no fue sino hasta los 15 años cuando supo quiénes eran sus verdaderos padres, un rajá hindú y la princesa Selma de Turquía, nieta de Mourad V, el último sultán otomano. Su madre huyó a Francia durante la Segunda Guerra Mundial y murió un año después de haber nacido Kenizé, por lo que ella acabó recluida en un orfanato. Debido a que su madre había conservado a su eunuco, éste la reportó al consulado de Suiza y después de un reencuentro con su padre, fue a vivir con él a la India, pero no se sentía conforme en medio de esa sociedad restrictiva del papel de las mujeres. Estudió en la Universidad La Sorbona psicología y sociología y ejerció como periodista independiente y corresponsal de guerra para Le Nouvel Observateur hasta 1982, cuando se decidió a dedicarse por entero a la escritura

Mourad conoce muy bien todos los entresijos de los conflictos tanto sociales como raciales, políticos y religiosos del oriente y sus libros reflejan este amplio manejo. También es autora del libro ‘Un jardín en Badalpur’. En ‘De parte de la Princesa Muerta’ ella alega haber estado en comunicación con su madre, quien por su conducto cuenta su trágica vida. Dice que ‘con ella a veces tenía la impresión de que me dictaba las cosas”. 

LA PROTAGONISTA

Hazrat Mahal fue la cuarta esposa del rajá Wajid Alí Shah y madre de su hijo Birjis Qadar. Al optar éste último por el exilio o en la búsqueda de un acomodo con el gobierno británico, su hijo es ascendido al trono siendo menor de edad, ella se convierte en la regente, amada por muchos y detestada por otros, entre estos últimos las otras esposas del rajá. Según narra la historia, era una hermosa mujer que se rehusaba a usar la burka, y su coraje y mente estratégica superaban su belleza, por lo que fue quien liderizó la rebelión de los cipayos y nunca se amedrentó ante la arrogancia tanto de sus propios compatriotas, que demeritaban su condición de mujer como de sus enemigos, que se ensañaron contra sus tropas.

La historia de Hazrat Mahal no sólo nos transporta a “un mundo que hace soñar, un mundo magnífico” sino que transmite “mensajes importantes”, según dijo la misma autora en una entrevista para el lanzamiento de su libro, añadiendo que ‘esas ideas son la tolerancia entre culturas y religiones, la idea equivocada de que las mujeres musulmanas están sometidas, al contrario, son muy fuertes y el enfrentamiento entre el Islam moderado y tolerante y el extremista, dominado por una minoría de locos y bandidos’.

“Los británicos descubrieron en 1857 algo que Estados Unidos todavía está aprendiendo: nada radicaliza más a un pueblo ni desestabiliza tanto al Islam moderado como una intrusión agresiva”, dijo la autora. La reconstrucción de la historia de Mahal, la begum de Luckwood, fue posible después de una amplia investigación que inició la escritora al escuchar su fantástica historia de la boca de un tataranieto de la que llamaban Houzour, así como por la tradición oral, ya que todas las familias antiguas de Awadh tienen antepasados que combatieron junto a ella.

EL LIBRO, LA HISTORIA

Con una redacción sencilla y luminosa a la vez, Kenizé Mourad vuelve a hacer gala de su maestría como novelista al llevarnos de la mano por el transcurrir de esta ciudad donde existían tantas riquezas que eran apetecibles para la corona británica, así como por la forma en que vivían apaciblemente las begums en el reino de Awadh. De repente vieron súbitamente interrumpida su placentera vida al ocurrir el exilio del rajá y se produce entonces la pelea por el poder. La firme decisión de Mahal de que su hijo fuera el rey y su determinación para defender su reino es aderezada por la pasión que despierta su fiel lugarteniente Jai Lal, su jefe militar, un tipo por las descripciones de la autora muy guapo y varonil que sería las delicias de cualquier mujer.

Según la autora, esta parte de la historia es pura ficción, porque no existen indicios que se diera tal romance. Mourad alega que ella se puso en contacto con la begum, tal como lo hizo con su madre, aunque su conexión de médium no fue tan fuerte como con la Princesa Selma, pero le da un toque formidable a la historia. Sus descripciones de las riquezas que tenía esa ciudad de oro y plata y las muchas joyas y posesiones que cada una de las privilegiadas esposas del rajá tenía son descritas con opulencia, pero más son los deseos de amor y pasión que se producen entre los amantes furtivos que tienen que llevar su velado amor en silencio durante toda la historia.

Es una novela memorable, ‘de culto’ como la han llamado. Desvirtúa el papel pasivo de las mujeres musulmanas e hindúes y reivindica su protagonismo en las decisiones de estado. Vale la pena armarse de un buen diccionario porque usa muchos términos que con el pasar de las páginas se nos hacen familiares pero que al principio nos cuesta darle seguimiento.

 

Avances volátiles

MARIELA SAGEL*

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá, 24 de Abril de 2011

En ocasión de la reunión interparlamentaria celebrada en nuestra ciudad recientemente, nos visitó la ex presidenta de Chile, Michelle Bachelet. Ella ostenta el cargo de secretaria ejecutiva de ONU MUJERES, que es la entidad para la igualdad de género y empoderamiento de las mujeres dentro del sistema de Naciones Unidas.

Su presidencia, de la cual apenas salió el año pasado, es recordada por haber sido la primera mujer en llegar a ese cargo en un país eminentemente machista y también por haber sido la primera mujer que ocupó la cartera de Defensa, habiendo salido con una popularidad de 84% y entregado la silla presidencial a un candidato de las fuerzas opositoras. Es de resaltar que, a pesar de la orientación abiertamente capitalista que tiene Chile —que de hecho, es uno de los países de más avance económico en el continente— la gestión de Bachelet mantuvo los beneficios sociales de la población.

La conferencia—almuerzo fue convocada por el Instituto de la Mujer, que pertenece al Ministerio de Desarrollo Social. Allí vi por segunda vez en mi vida al ministro Ferrufino (la primera fue en un taller de autos, en plena jornada laboral, chateando, para variar). No entiendo por qué sigue saliendo como el de más alta aceptación o más popularidad en las encuestas. Se nota que esta gestión gobierna orientada a ellas.

Volviendo al cónclave al que asistí, más parecía una reunión de mujeres del PRD, pues éramos las que más presencia teníamos. A pesar que hay ministras y vice ministras, diputadas y directoras de entidades que no dejan que el escaso 8.6% de participación que arañamos desaparezca en los puestos de gobierno, solo noté la presencia de la directora de aduanas —perdón si a alguna otra no la reconocí—. Me alegan que esa mañana las altas funcionarias habían sostenido un desayuno con la ex presidenta, pero era importante que, abordando ella el tema de la paridad y la igualdad de género, estuvieran presentes para el resto del auditorio.

Su discurso fue claro y sencillo, dejar de quedarnos en la retórica y pasar a la ejecución. Ganarnos el respeto para conseguir mejores oportunidades, ampliar las voces de liderazgo y erradicar, sobre todo, la violencia que tanto nos afecta. Tratar de liberarnos y ayudar a liberar a nuestras congéneres de esa nefasta dependencia económica que cercena las iniciativas que nos coarta. De allí que señaló que el avance, por lo menos en América Latina, de las conquistas de género, ha sido volátil, porque damos dos pasos para adelante y uno para atrás.

Bachelet se refirió a la meta de aquella famosa reunión en Beijing, hace 15 años, y mencionó que solo 3% de lo allí estipulado como objetivo se ha cumplido y, de seguir así, nos tomará 40 años llegar a tener igualdad de derechos y oportunidades.

Si Eleanore Roosevelt, que se adelantó a su tiempo por ser una mujer visionaria y reclamar los derechos de la mujer, echara ahora un vistazo a las conquistas que hemos logrado como género, estaría decepcionada. No lo hemos podido hacer bien. Hemos dejado que la violencia contra la mujer sea el segundo delito más cometido, después del hurto y no hemos sabido vender la gran verdad de que tener más mujeres es tener más ganancia, en todo sentido, sobre todo en el avance político de todas las capas sociales.

Desde 1948 se habla de igualdad y seguimos luchando. Un par de años antes, Clara González había hecho su llamado y establecido su lucha por la misma causa aquí en Panamá. Tuvimos una presidenta que no lo hizo nada bien y cada vez que salimos a la palestra, debemos ser vírgenes, casi monjas y mojigatas, sino festinan y condenan nuestra vida privada. En cambio, los hombres son más machos y más capaces si tienen varia amantes y son recurrentes en infidelidades. A las mujeres inteligentes nos temen y nos ponen a un lado.

Las prioridades están invertidas. Para muestra un botón: el presidente Martinelli casi que le rinde honores de Estado a Ozzy Osbourne, un rockero —por poco hasta una garza le regala—; en cambio, no le quiso dar una entrevista a Andrés Oppenheimer. Realmente las mujeres debemos tomarnos el poder y enderezar este rumbo.

 

Periodista de pasiones

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

Facetas, 17 de abril de 2011 

Andrés Oppenheimer es un periodista que despierta pasiones, tanto por sus posiciones como por su incisivo cuestionamiento en cualquiera de los escenarios en los que participa. Es una figura incómoda para Hugo Chávez y Fidel Castro, y supongo que para Evo Morales, Rafael Correa y hasta para su compatriota Cristina Kischner. Su columna semanal, El informe Oppenheimer, se reproduce en más de 60 diarios de Estados Unidos y América Latina, incluyendo periódicos tan prestigiosos como El País de España, La Nación de Argentina y Reforma en México, además de La Estrella en Panamá.

OPPENHEIMER EN PANAMÁ

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

 

También conduce un programa semanal en la televisión que se titula Oppenheimer presenta y es el editor para América Latina y columnista del Miami Herald. Hace análisis políticos para CNN en español y es un omnipresente en todas las crisis que se dan en nuestros países. Oppenheimer entrevista con regularidad a figuras importantes en el mundo, y apenas hace unas semanas le hizo una interesante entrevista al presidente estadounidense Barak Obama, donde abordó el tema educativo.

 

Andrés Oppenheimer vino a Panamá invitado por la Asociación de Amistad Argentino-Panameña a presentar su último libro, ¡Basta de historias!, que ha batido records desde que salió en Septiembre del año pasado y cuyo lanzamiento formal fue en la Feria del Libro de Guadalajara a fines de Noviembre de 2010.  Le preguntamos, qué lo motivó a emprender una investigación tan exhaustiva por varios países desarrollados, para encontrar cuáles son las claves de progreso que deberían orientar el futuro de las naciones, basados en la educación.

 

Una básica curiosidad intelectual de saber por qué unos países crecen y reducen la pobreza más que otros países. Por ejemplo, el caso de las naciones asiáticas versus las latinoamericanas.

 

SI BIEN ES EL SÉPTIMO LIBRO QUE ESCRIBE, Y TODOS HAN TENIDO UNA GRAN RESONANCIA, ¿QUÉ TIENE ¡BASTA DE HISTORIAS! QUE LO HA HECHO RECORRER TANTAS CAPITALES PARA PRESENTARLO? Y NO ME REFIERO SOLAMENTE AL AFÁN DE VENDER, QUE DE POR SÍ SE VENDE SOLO, SINO LA OPORTUNIDAD DE ALTERNAR CON PERIODISTAS, MEDIOS Y HASTA FUNCIONARIOS A CARGO DE LAS POLÍTICAS EDUCATIVAS EN TODOS LOS PAÍSES QUE VISITA.

 

Definitivamente que una presentación de un libro tiene como objetivo vender. ¡Basta de Historias! lleva vendidos más de 80 mil ejemplares y es el libro más vendido en México, donde se editó. Me interesa mucho promover las ideas que allí elaboro para mejorar la calidad educativa y, de paso, conocer la realidad educativa de Panamá.

 

LA TRILLADA PREGUNTA QUE TODOS LE HACEN ES POR QUÉ CRITICA LA OBSESIÓN POR CONMEMORAR LAS EFEMÉRIDES DE LOS PAÍSES LATINOAMERICANOS EN VEZ DE MIRAR HACIA EL FUTURO. SIN EMBARGO, LOS PAÍSES ASIÁTICOS, ALGUNOS DE LOS CUALES DESTACA EN SU LIBRO, TIENEN HISTORIAS MILENARIAS Y MUCHAS DE ELLAS SON LA BASE PARA SU DESARROLLO, PORQUE ASUMEN LA HISTORIA CON CARÁCTER PRAGMÁTICO. ¿ESTARÍA DE ACUERDO CON ESA ASEVERACIÓN Y CUÁL ES LA DIFERENCIA DE APROXIMARSE A UNA VISIÓN DE FUTURO CON UNA CARGA ANCESTRAL, ESPECIALMENTE EN LA EDUCACIÓN?

 

Yo no critico la celebración de las efemérides, lo que señalo es la obsesión con el pasado. En la charla que ofrecí puse el ejemplo de Singapur, cuyo papel moneda, en vez de tener la cara de un prócer tiene la imagen de una universidad. Estos países que trato en mi libro tienen una obsesión por la educación, la ciencia y la tecnología.

 

QUISIERA QUE DEFINIERA QUÉ ES ‘PARANOIA CONSTRUCTIVA’, ESA QUE PERMEA A LOS ASIÁTICOS, QUE SIENTEN QUE LOS DEMÁS PAÍSES LOS ESTÁN SUPERANDO. ¿SERÍA UNA ESPECIE DE COMPETENCIA ENTRE ELLOS? ¿CÓMO ES QUE LOS DEMÁS PAÍSES CENTROAMERICANOS O LATINOAMERICANOS NO SIENTEN ESA PARANOIA EN RELACIÓN A PANAMÁ, SI LOS SUPERAMOS EN DESARROLLO (POR LO MENOS A LA VISTA)?

 

Los países que mejor funcionan son paranoicos. En la charla señalé cómo encontré a lo largo de mi investigación que en India me indicaban que en Singapur iban mejor que ellos. Si sienten que se están quedando atrás, se superan para ser mejores, y lo hacen a través de la educación. China, siendo un país comunista, ha invitado a prestigiosas empresas a instalar fábricas en ese país y lo mismo ha hecho India con universidades como MIT. En los test PISA (*) que aplican a la calidad de la educación, los estudiantes de esos países salen mejor que los latinoamericanos. En América Latina, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), estamos más satisfechos que los asiáticos, sin embargo, somos los últimos en esos test. Yo no siento que en Centroamérica o Latinoamérica haya una paranoia hacia Panamá, definitivamente que este país es diferente al resto, impresiona ver toda la construcción que ha habido recientemente, pero difícilmente Nicaragua, por ejemplo, puede querer compararse a Panamá, porque su economía –la panameña– está basada en servicios. Panamá podría ser como Singapur. Pero no deben estar más obsesionados por el crecimiento de la economía que por el índice de educación. Hay que medir ambos crecimientos.

 

USTED ESTUVO VARIOS AÑOS CUBRIENDO LOS HECHOS QUE ACONTECÍAN EN PANAMÁ ENTRE 1989 Y 1992. ¿QUÉ OPINIÓN LE MERECE CÓMO HA IDO PROGRESANDO PANAMÁ? ¿NO SE DA CUENTA QUE EL DESARROLLO ES APARENTE Y QUE HACE FALTA MUCHO POR HACER EN MATERIA DE EDUCACIÓN, DE SEGURIDAD Y OTROS TEMAS ÁLGIDOS QUE CONDICIONAN EL PROGRESO INTEGRAL DE LA SOCIEDAD?

 

El país ha avanzado en comparación a los países asiáticos pero más lentamente en lo que se refiere a la reducción de la pobreza. No puedo ahondar en los demás temas álgidos porque no tengo suficientes elementos de juicio. Entre lo que mencioné en mi conferencia es que los países que fueron objeto de mi estudio no tienen nada en común ideológicamente, pero sí tienen en común una obsesión por la educación y cómo mejorarla.

 

En su libro Crónicas de Héroes y Bandidos, editado en 1998, hay un capítulo titulado ‘El Presidente Enamorado’, escrito en 1990 que giraba en torno al romance que vivió don Guillermo Endara (QEPD) cuando era presidente, que lo llevó al altar con Ana Mae Díaz de Endara, con quien estuvo casado hasta su deceso el año antepasado. En esa crónica mencionaba tanto personas como hechos que eran parte del cotilleo que se dio en relación a esa boda presidencial y al hecho que Cuchungo, aún cuando no estuviera enamorado, no sería nunca un presidente autoritario. CON TODOS LOS ACONTECIMIENTOS REVELADORES DE UNA PRESIDENCIA AUTORITARIA QUE HOY VIVIMOS, ¿QUÉ CONSEJOS LE DARÍA AL PRESIDENTE Y QUÉ CONSEJOS A LOS QUE ESTAMOS EN ABIERTA CRÍTICA A SU POLÍTICA DE AVASALLAMIENTO DE TODOS LOS PODERES DEL ESTADO Y LA GRAN AMENAZA A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN?

Son las 7:45 de la noche y salgo mañana de vuelta a Miami y no he podido aún conseguir una cita con el presidente, solicitada con mucha anticipación ni conversar con un solo ministro para conocer sobre este tema. (Posteriormente su representante logró hablar con la asistente del Presidente, quien le manifestó que le sería imposible atenderlo porque estaba resfriado; el Vicepresidente tenía un compromiso y el Ministro de Economía estaba en Consejo de Gabinete. La asistente de Vallarino devolvió la llamada y más tarde se vieron en una cena que ofrecía el embajador argentino. Oppenheimer quería confirmar la cifra que se espera de los ingresos estimados en el 2025 del Canal, y qué porcentaje se iba a destinar a desarrollar o avanzar en programas sociales y educativos. Seguramente, en su próximo artículo aborde este tema).

 

FINALMENTE, Y DE MANERA PERSONAL, EN 1999 ME DEDICÓ EL LIBRO CRÓNICAS DE HÉROES Y BANDIDOS, Y ENTRE OTRAS COSAS PUSO ‘CON LA ESPERANZA DE QUE PUEDA PONERLA EN LA COLUMNA DE LOS HÉROES (¡Y NO DE LOS BANDIDOS!)’. ¿ME SALVÉ DE ESA CATEGORÍA?

 

Digamos que herobanda (risas), mentira, entre las heroínas…

 

(*)Test que mide el nivel de competencia internacional de los estudiantes de 15 años, en más de 60 países del mundo, en las aéreas de comprensión de textos, matemática y ciencias. Es la medición más reconocida del mundo de la calidad educativa de cada país. Panamá ha quedado entre los países peor evaluados en estos test.

 

El Metrobús

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 18 de abril de 2011

Entiendo que el sistema de metrobús fue adoptado para ir, poco a poco, eliminando los buses conocidos como Diablos Rojos, y de esa manera, ofrecer un mejor y más seguro sistema de transporte masivo. Me ha tentado subirme en uno, para conocer sus bondades y aquilatar sus ventajas, pero no he tenido la ocasión. Seguramente, lo haré como paseo, para no llegar a ningún lado, por el simple placer de mirar la ciudad desde un cómodo autobús con aire acondicionado, porque la verdad sea dicha, se ven bien ‘pretty’.

Sin embargo, la semana pasada, llamó mi atención una noticia de primera plana que daba cuenta que una señora fue impedida de subir a uno de esos autobuses porque llevaba tres pollitos. Gracias al iPad de Álvaro Alvarado, pude ver el video del altercado que tuvo la señora con varios oficiales de la policía y que, posteriormente, se convirtió en el programa de Domplín como la ‘historia de los tres pollitos’.

La cosa apenas empezaba. Tal parece, no me consta, que en el Metrobús, los pasajeros no pueden subirse con paquetes o bolsas, mucho menos maletas y el meollo de la trifulca no eran los pollitos, sino una bolsa de compras que la señora llevaba. Me dijeron que esas son las reglas del Metrobús, lo que verdaderamente me parece insólito, pues en todas las ciudades modernas del mundo, el transporte masivo de pasajeros no solamente lo usan los que no tienen automóvil, sino todas aquellas personas para las que ese tipo de movilización les es más conveniente, desde el punto de vista de precio, desplazamiento y tiempo.

Personalmente, uso cada vez que viajo a la ciudad de Nueva York, los buses que van desde el aeropuerto hasta algunas de las terminales y de allí camino hasta donde me esté quedando, con todo y maletas. Lo he hecho también en Boston durante el tiempo que mi hija fue a la universidad allí y Montreal o París no se han escapado que escoja irme por esa vía, en vez de un costoso taxi con taxímetro veloz.

Quisiera que alguien me indicara de qué sirve contar con un sistema de transporte masivo donde no se permita a los pasajeros subir con paquetes y qué otras reglas ocultas tenga el Metrobús, que no conocemos. Tal parece que la historia de los tres pollitos se empeña en ser de primera plana, desplazando a los Pamago y a la renuncia de un magistrado.

 

 

Todos unidos por la educación

MARIELA SAGEL*

marielasagel@gmail.com

La Estrella, 17 de Abril de 2011

Con este sugestivo título fue presentada esta semana la conferencia de Andrés Oppenheimer, el periodista argentino que escribió ¡Basta de Historias! y que trata sobre la forma en cómo los países que comparten una paranoia constructiva entre ellos, progresan apoyándose en la educación, la ciencia y la tecnología.

Esta actividad, que reunió a más de 800 personas de la más variopinta diversidad (desde el alcalde Carrasquilla hasta Alberto Vallarino, me dijo un diplomático) fue organizada por la Asociación de Amistad Argentino Panameña, que ha enfocado sus proyectos de Responsabilidad Social Empresarial en llevar a cabo alianzas que mejoren la calidad de la educación de los niños y los están haciendo realidad día a día, hasta ahora, en dos escuelas del distrito de San Miguelito —el colegio Domingo Faustino Sarmiento y la escuela José de San Martín— y a través de eventos tan interesantes como esta conferencia magistral donde el periodista, —que uno de los que estaba en mi mesa me dijo que atraía más público que una estrella de rock—, habló sobre el resultado de su larga jornada de investigación por varios países del mundo y cómo ellos había logrado anteponer su obsesión por la superación educativa y académica a la simple medición de la riqueza o el crecimiento de la economía.

Hasta aquí todo muy bien. Los presentadores excelentes y Andrés agotó todas sus anécdotas (algunas que ya conocía, porque había asistido al lanzamiento de su libro en Guadalajara) y demostró que hace su tarea: señaló algunos índices que para algunos eran poco conocidos o totalmente desconocidos, como el resultado de los test PISA, donde Panamá quedó entre los últimos lugares y salpicó de su habitual chispa humorística porteña la charla, impidiendo que algunos cayeran muertos del hambre, porque se hacía tarde y el almuerzo no se servía hasta que todo el mundo preguntara y él contestara.

Sin embargo, este ejercicio no debe pasar de ser una simple calistenia, donde todos nos sentamos a que nos digan por dónde es el camino y darnos golpes de pecho de que tenemos un serio problema que resolver y no hay gestión gubernamental que logre siquiera aproximarse a un modelo como el que siguen los países que más apuestan a la educación. Bien citó el presidente de la AAAP, Enrique de Obarrio, unos datos de la CEPAL que indica que ‘la educación es un mecanismo privilegiado para la igualdad de oportunidades, porque —incluso en una sociedad con grandes inequidades salariales y de ingreso— la equidad crece al intentar igualar las oportunidades entre hijos de familias de estratos altos, medios y bajos, para acceder a mejores puestos de trabajo en el futuro. Una mejor distribución de activos simbólicos hoy —conocimientos y destrezas útiles— facilita una mejor distribución de activos materiales en el mañana —ingresos, bienes y servicios—, revirtiendo la reproducción inter generacional de la pobreza’.

Existiendo en Panamá tantas alianzas, fundaciones y patronatos, cuyas misiones están enmarcadas en la educación, deberían TODAS ponerse de acuerdo y hacer una especie de pacto de concertación para seleccionar una sola agenda y remar en esa sola dirección, de manera que aprovechemos la buena ola que actualmente tenemos, como resultado de la bonanza económica y los altos índices de crecimiento del país, para lograr un mejor nivel de educación, un desarrollo basado precisamente en un alto índice educativo y contagiarnos un poco de la paranoia constructiva que tienen los países como China, la India, Finlandia, Vietnam, Corea y otros, que apuestan a mejorar el nivel del conocimiento para disfrutar de un mejor nivel de vida.

Ya basta de historias sobre lo malo que salimos en los índices que miden lo ignorantes que somos. Ya basta de proclamas de cómo se va a mejorar la calidad de la educación. Es hora de ponernos a trabajar para encontrar un solo norte en la superación del panameño promedio, que vea en su superación académica y educativa —leyendo, investigando, estudiando— la forma en cómo va a lograr las metas en su vida. Creo que este tema, como quizás ninguno otro, ha derramado más tinta y sido abordado tanto por el erudito como por el improvisado, pero todos estamos más ocupados en el sobrecalentamiento económico del país que en formar mejores panameños

 

Vorágine autoritaria

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 11 de abril de 2011

La organización Human Rights Everywhere se pronunció recientemente en relación con la expulsión del país, de los periodistas españoles Paco Gómez Nadal y Pilar Chato, cuando cubrían, como corresponsales extranjeros y representantes de esa organización, una protesta pacífica que realizaba un grupo de la sociedad civil contra la Ley Minera, que el Presidente, en uno de sus característicos arrebatos, derogó unos días después. Esta resolución de la HRE ha circulado en todo el mundo y en ella se exhortaba al gobierno panameño a que permitiera a los periodistas regresar al país. Al ser abordado sobre el tema, el mandatario panameño se justificó diciendo que si lo hacía, violaría la ley.

Me pregunto, ¿acaso no se violaron todas las leyes existentes cuando Paco y Pilar fueron apresados, retenidos e incomunicados? Después los pasearon por la DIJ y todas las corregidurías que se les ocurrieron, porque no sabían qué hacer con esas papas calientes, para al final obligarlos a firmar una repatriación ‘voluntaria’ ante una funcionaria que ha violado varias leyes. Muy poca vergüenza pública tienen los funcionarios nuestros al arroparse, en estricto apego a la legalidad, cuando a diario vemos que siguen a pie juntillas ese dicho que reza que las leyes se hacen para violarlas.

De la misma manera, y sin consultarlo con el pueblo, se iniciaron las acciones para demoler el edificio que albergó la Embajada de Estados Unidos, al lado del Hospital Santo Tomás, ambos, monumentos arquitectónicos e históricos de gran valor. Esa demolición busca erigir allí una torre financiera que a todas luces va a contribuir a afear más la ciudad y su costanera, y congestionar los ya colapsados servicios públicos. Ese capricho ya lleva costándole al Gobierno la friolera de más de 300 mil dólares en ‘estudios previos’, cuando ese edificio de sólida mampostería bien pudo haberse dedicado a mejores y más loables propósitos, como un museo o un sitio donde prevenir que nuestra juventud delinca.

Ante las acciones de protesta que ha iniciado un grupo de jóvenes artistas armados de aerosoles y esténcil han procedido a borrar todo trazo de grafiti y seguir desoyendo la opinión del público, que no quiere allí otro símbolo de poder económico sino respeto por la historia. Dentro de poco patearán la bola de Vasco Núñez de Balboa y, la estatua, la mandarán, en ocasión de los 500 años del descubrimiento del mar del Sur, para Acla, en Darién.

 

 

Ayuda memoria

MARIELA SAGEL*

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá, 10 de Abril de 2011

Las razones de tener una columna de opinión regular es darle seguimiento a temas que están en la palestra, sin olvidar aquellos que en su momento causaron revuelo. El propósito no debería ser criticar por criticar, sino señalar lo que está mal y, de haberlo, aplaudir lo que está bien.

En estos casi dos años que tiene el actual gobierno muchos han sido los temas que he abordado, tratando de hacerlo de manera responsable y sin estridencias, documentando cada uno de mis señalamientos. Son tantos los hechos que han ocurrido, que darle un seguimiento debido a los mismos se hace casi imposible. Esta gestión gubernamental tiene la virtud de no aburrirnos ni un día, y andamos de sobresaltos en sobresaltos.

Sin embargo, hay algunos temas que han quedado inconclusos y parece que el inconsciente colectivo los ha dejado atrás, por lo que estoy tratando de ofrecer con esta entrega una ayuda memoria de las explicaciones que aún nos deben.

El estreno a ‘mazazos’ que tuvo el presidente Ricardo Martinelli ha mantenido su constante, no se le puede negar, en el apresuramiento por imponer las leyes, los cambios, las formas de contratación, bajo la tónica que es mejor pedir perdón que pedir permiso. Tenemos pendiente muchas investigaciones que no deben caer en el baúl del olvido, simplemente porque hay otras más rocambolescas o más impresionantes que han desviado nuestra atención.

Todavía no conocemos los resultados de las auditorías de lo que era el Fondo de Inversión Social (FIS), que ocupó titulares y atención por varias semanas. Su llamativo director se ha sumergido en el más incomprensible mutismo, no genera noticias y nadie sabe qué hace. En qué quedaron todos los escándalos que se prometieron ventilar de lo que hoy es el PAN, debería ser una de las interrogantes más importantes de los ciudadanos, porque es muy posible que allí se encuentre la razón para que haya ocurrido tanto transfuguismo político recientemente.

La adopción de la forma expedita y no muy transparente de contrataciones directas o proyectos ‘llave en mano’ debe preocuparnos a todos, porque, insisto, uno sabe cuánto empieza costando, pero no cuánto acabamos debiendo por determinada obra. De igual forma, aún no se han aclarado las razones por las que el Zarino Anticorrupción renunció a perseguir a todos los que amenazó y se fue a un anodino puesto de gobernador. De igual forma, nunca se nos ha explicado por qué renunció el embajador Alemán, ante el gobierno de los Estados Unidos —aún cuando alegaba razones personales, anda de boca en boca una versión terrorífica— y todavía no se nombra a un responsable de la Concertación, en virtud que al que habían nombrado lo mandaron a Washington, mucho menos a un profesional frente al IDAAN, cuyo director renunció hace meses a raíz de la crisis del agua.

Tampoco sabemos con exactitud por qué el gobierno de Barak Obama no ha recibido al presidente Martinelli, si el hada madrina de la alianza oficialista fue precisamente la Madame de La Cresta. De los viajes presidenciales, que casi ya alcanzan los que hicieron todos sus predecesores en menos tiempo, ninguno ha sido a México, donde está detenido su primo bajo severos cargos.

La agresión a la administración de justicia ha sido tan fuerte, que no nos habíamos recuperado de la forma en que impusieron a los dos magistrados ni la botada express de la Procuradora, cuando estábamos presenciando una verdadera asquerosidad a finales del año pasado, cuando al procurador que nunca dejaron asumir el cargo en propiedad renunciaba por escándalos relacionados con el narcotráfico. Ahora la bola pica y se extiende con los señalamientos de la fiscal Rodríguez contra uno de los ungidos en la Corte de la Risa y ni hablar de la batalla que presenciamos a diario, entre los ministros de Gobierno y de Seguridad por el tema penitenciario.

Sé que se me quedan muchas cosas en el tintero y ni siquiera me he acercado a la imposición de las leyes que posteriormente fueron derogadas, las amenazas a la libertad de expresión y otros desmanes. Quisiera, finalmente, saber por qué tienen jugando a las sillas musicales al que fuera funcionario de la administración anterior en la ARI y que inició esta gestión siendo el jefe del SPI.

 

Ridículo internacional

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 4 de abril de 2011

Nuestros representantes en puestos diplomáticos han resuelto hacernos pasar pena, estén donde estén. El cónsul panameño en Islas Canarias fue duramente criticado porque decidió vestirte de mujer para los carnavales y salieron fotos en varios periódicos del mundo donde se le veía en alegre celebración. El asunto no es de homofobia (aversión a los homosexuales) sino de respeto por el país al que representa. El tal Ítalo Afú — con nombre recientemente proscrito y apellido seguramente vinculado a otro político propenso a los escándalos – al menos tuvo la dignidad de renunciar después de las feroces críticas que recibió. No fue así el caso del cónsul de la colita, el de Miami, que nos dejó en feo en el Show de Fernando Hidalgo, un programa parecido a La Cáscara que se transmite en Miami, y que tiene una altísima audiencia entre la comunidad hispana.

El señor Tommy Guerra, después de lucir su ignorancia sobre la historia de Panamá frente a millones de televidentes, solamente recibió un tenue regaño del Presidente, quien le aconsejó públicamente que se cortara la colita y se dejara de estar luciendo su carro de lujo en días de semana, más no ha presentado renuncia ni sabemos si ha enmendado su aparentemente rocambolesca vida diplomática.

Pero la propensión al escándalo y los malos comportamientos no terminan allí. El cónsul nuestro en Guadalajara, muy vinculado al Presidente por razones no muy decentes, fue sujeto de escándalo no solo por malos manejos sino también por maltrato familiar. Y el que nos representaba en Barcelona también tuvo otro espectáculo parecido, el de Tampa lo andan buscando las autoridades por deudas que ascienden a varias decenas de miles de dólares, y el que mandamos a Bolivia no solo tuvo una colisión sino que se dio a la fuga.

Nuestro canciller no asume su papel de responsable de la política exterior, que significa habilidad de responder sino que anda en campaña, pegado al Presidente para que no le crucen otro candidato en la próxima campaña. Realmente da vergüenza que a un sujeto como Ítalo Afú le hagan hasta una coreografía de mofa en el programa de Hidalgo. Pero más pena nos da a todos los panameños que habiendo una escuela de diplomacia en Panamá, no se tomen en cuenta a sus egresados para que nos representen dignamente. Si seguimos así, mejor será que la cierren y tiren la llave al mar.