Alguien que explique

Por Mariela Sagel

El Siglo, 21 de marzo de 2011

Un componente importante de mantener esta columna es el de impartir un cierto grado de docencia porque, además que es mi opinión, muchas veces tengo que tomar en cuenta la opinión de los demás y, a través de este espacio, darla a conocer

 

Desde que empezaron los conflictos con la población indígena que vive en las comarcas aledañas a las provincias de Veraguas, Chiriquí y Bocas del Toro, vimos que se empezó a decir ngabe en vez de ngöbe. La profesora Isis Jaén realizó un trabajo de campo puramente lingüístico entre sus estudiantes del Instituto Remón y ellos le dijeron que debe decirse ngöbe, nunca ngabe, señalando además que cualquier otra forma de pronunciarlo es puro invento. La degradación puede ser el resultado de que esa población no tiene un lenguaje escrito propio, de manera que algunos lingüistas escucharon sus sonidos e inventaron una manera de escribirlo. Me dijo Isis que el significado de ngöbe es celoso.

 

Me fui entonces a buscar el significado que ofrece Wikipedia. A pesar que tiene el resultado como ngöbe, describe la raza como ngabe y reafirma lo que encontró la profesora de español a la que me refería arriba, que a lo mejor la pronunciación es la que ha ido degenerando la palabra.

 

Cuando nosotros aprendimos historia en la escuela, esos pueblos –tan frecuentemente llamados originarios – eran guaimíes. De un tiempo para acá a todas las etnias indígenas les cambiaron el nombre y los chocoes pasaron a ser emberás así como los guaimíes a ser ngöbes o ngäbes.

 

Me fui entonces al sitio El Rincón del Vago, que generalmente tiene mejor y más completa información y encontré una detallada exposición de la etnia guaimí, su orgullosa herencia del cacique Urracá y todo lo referente a sus costumbres y rituales, gracias a un trabajo antropológico que es citado allí y el cual se puede descargar. Su introducción tiene, inclusive, una cita del poema de doña María Olimpia de Obaldía, el conocido ‘Ñatore May’. Simple calistenia para que mis lectores se pongan a pensar un poco y busquen por su cuenta, a ver si desenredamos este enredo.

 

Comentando con mi hija el tema, me dice que estamos igual que con Gadafi, que algunos lo escriben Kadafi, otros Qadafi y la mayoría lo escribe con G. Son cosas, ya no del Orinoco, que ni ustedes las entienden ni yo tampoco.

 

Una semana de reconstrucción

MARIELA SAGEL*

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá, 20 de Marzo de 2011

El lunes pasado empezó la reconstrucción de la horrorosa masacre ocurrida en el Centro de Cumplimiento de Tocumen, donde murieron salvajemente abatidos por policías y custodios cinco menores que estaban allí pagando su pena por haber cometido una falta contra la sociedad. Eran siete y dos sobrevivieron y enfrentan la vida con serias quemaduras y traumas. Uno de ellos iba a salir en unos días con medida cautelar para terminar de cumplir su condena en Chapala. 

El tema de estos adolescentes ha polarizado la opinión pública. Sigo insistiendo que debe haber justicia en este caso, y que las autoridades (el Estado) debió inmediatamente asumir su responsabilidad, independientemente que estuvieran privados de libertad. Algunos me han enviado sugestivos mensajes donde señalan que los derechos humanos son para los humanos derechos, como si estos chicos, por haberse equivocado en los primeros pasos de su vida, estuvieran condenados a no tener derecho a nada el resto de lo que les quede vivirla. No creo que la opinión de los más importantes organismos de derechos humanos sea acorde a esa sesgada visión. Nuestro compromiso —y hablo del maravilloso grupo que se ha unido a la causa, en vigilias, manifestaciones y hasta en la comparsa en la que participamos en los carnavales— es el de reclamar lo justo para sus familiares y para los dos jóvenes que vivieron ese infierno, y esto debe materializarse en tratamientos de primer mundo para su total restablecimiento, tanto físico como sicológico.

Este hecho, que ha horrorizado al mundo entero, ese que es sensible a las fallas humanas y a la maldad cuando se hace con premeditación, alevosía y saña, ha tomado un giro inadecuado, por la actitud de la Policía Nacional, ese cuerpo colegiado al que tanto respeto le tengo, pero que se ha acuartelado y respondido como si el juicio a unos pocos fuera contra todas la institución. La Policía debe revisar su postura y debe dejar que la investigación se haga con entera transparencia y no obstaculizar ni sentir que es un ataque a su institucionalidad. Ya ni siquiera podemos señalarlos como ‘ex fuerzas de defensa’, porque todos esos ya se han acogido a jubilación, por lo que abolición del ejército y el reciclaje que tuvieron que enfrentar los que en su momento fueron abruptamente despojados de su aureola no se aplica a esta nueva generación de policías. Creo recordar que hace diez años se hizo una encuesta donde se estableció que la población confiaba más en la Policía Nacional que en los partidos políticos, inclusive más que en la iglesia. A fin de cuentas, de su cuidado dependen nuestras vidas, de todos esos hombres y mujeres que nos cuidan y sobre cuyos hombros reposa la seguridad del país.

La forma en que se está llevando esta reconstrucción apunta a que está viciada desde varios ángulos: por un lado la forma como están tratando tanto a los medios de comunicación como a los familiares de los muertos y los dos sobrevivientes, como por la actitud de los que administran el centro, que impiden el acceso a todo el que no sea parte de la defensa de la Policía. El camarógrafo Alberto Bernal, de Telemetro, quien fue testigo presencial y filmó las horrorosas escenas que allí se dieron, y que tiene derecho a estar en la reconstrucción fue tratado de forma violenta y displicente. El mismo tratamiento les fue dispensado a los familiares de los quemados, que se han estado asoleando toda la semana y lo seguirán haciendo por el resto del tiempo que les tome este proceso, porque en ello solo persiguen lo que todos esperamos que ocurra en este proceso: que se haga justicia.

Si no cambia la actitud de los involucrados en este caso, que no estén a la defensiva, sino que se esclarezca sobre quién recae la responsabilidad de lo ocurrido, no se tapen pruebas —como el repello de las paredes donde había orificios de las bombas— y, sobre todo, el Estado asuma de una vez por todas que debe pagar por lo ocurrido ese aciago 9 de enero, lo que veremos como resultado va a ser una burla más a la justicia y un punto negro adicional al Ministerio Público, puntos negativos que precisamente no necesita.

 

Trumpeadas atorrancias

Mariela Sagel

El Siglo, 14 de Marzo de 2011

En alguno de mis artículos anteriores definí el término ‘atorrante’ como el sitio donde dormían los indigentes en las alcantarillas de Argentina, ya que el fabricante de las mismas era A. Torranz. De allí que estos pobres vagabundos fueran llamados así. Hoy día ha habido una variación al uso y generalmente llamamos atorrante al que actúa o habla con una demostración de ignorancia supina y desprecio a los demás. Y añado el término ‘supina’ a la palabra ignorancia porque ésta la modifica ya que es la ‘negligencia en aprender o inquirir lo que puede y debe saberse’.

Y esa ignorancia supina es la que demostró el magnate Donald Trump al referirse a nuestro país, un país que le ha ofrecido no solamente todas las condiciones (quién sabe en qué términos) para que construya una torre inmobiliaria con su desprestigiado nombre, sino que le ha permitido organizar dos concursos de belleza aquí –el último puso al gobierno de turno en una corredera a terminar un centro de eventos que dá pena por el mal gusto que tiene – y estoy segura cuando venga, le rendirán honores, le darán galardones inmerecidos y hasta las llaves de la ciudad e hijo meritorio le otorgarán y el gabinete entero y los acólitos de turno se querrán tomar una foto con semejante bodrio, que une a su ignorancia supina el maltrecho bisoñé que ostenta. Con la plata que tiene mejor se hubiera implantado pelo y del mejor.

Este señor, que no refleja más que el colectivo típico de los estadounidenses promedio, para cuyas limitadas mentes solamente existe América dentro de sus fronteras, dijo recientemente en unas declaraciones divulgadas en CNN tal cantidad de estupideces –además de llamar estúpido a sus mismos gobernantes por haber entregado el canal ‘gratis’ a los panameños – que el simple hecho de escucharlo es un acto de total tortura al darnos cuenta que no importa lo idiota que sean las personas, mientras tengan dinero todo se les perdona.

Con la agilidad que el gobierno se pronunció en el caso de la afrenta causada a la pobre lechuza colombiana, y el Presidente corrió a la sede diplomática japonesa a ofrecer sus condolencias por la tragedia ocurrida en ese país amigo, de la misma forma debe hacerlo en protesta por esta afrenta que nos ha causado el señor Donald Trump, sobre el cual propongo se cambie el nombre a su torre por ‘Atorranz Tower’.

 

Una manera diferente de contar una historia

EL HOMBRE QUE AMABA LOS PERROS

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

Facetas, 13 de marzo de 2011

Estamos acostumbrados a leer la historia de una manera vertical y si se trata de una vida novelada, el escritor debe hacer uso de sus más creativos recursos para que la novela sea atractiva y sobre todo, muy leída. En este caso, el libro que hoy reseño es la vida de Ramón Mercader del Río, el asesino de León Trosky, líder soviético que fue desplazado del poder y tildado de renegado por Josef Stalin en 1929, creador de una corriente que hasta hoy se conoce como troskismo (que se define como la ‘revolución permanente’). Al ser deportado, Trosky y su esposa, Natalia Sedova, emprendieron un periplo que los llevó a varios países – después de pasar por las heladas estepas rusas— y finalmente, gracias a la aceptación del presidente mexicano Lázaro Cárdenas, acabó sus días en Coyoacán, barrio emblemático del distrito federal de México, primero en la Casa Azul de Frida Kahlo y su marido, el pintor Diego Rivera, y después en una fortaleza que hoy día sigue siendo visitada como el lugar donde lo asesinaron. 

Lev Davidovich Bronstein, que era su verdadero nombre, antagonizó al inicio de la revolución bolchevique con Lenin, pero al lograr el triunfo, en 1917, se alió al líder soviético hasta que éste se separó de la conducción del país debido a una enfermedad. Stalin le declaró la guerra y no solo lo mandó al exilio, sino que posteriormente armó todo un engranaje para asesinarlo, tan complejo que sumó en su empeño a varias personas de diferentes nacionalidades, entre ellas Ramón Mercader y su madre, Caridad del Río, que eran catalanes. Trosky llegó a México en 1937 y fue asesinado el 20 de agosto de 1940. Antes que Mercader lograra matarlo sufrió un atentado donde participaron unas 20 personas comandadas por el pintor David Alfaro Siqueiros. Trosky, además de sus teorías ideológicas, estaba muy al tanto de las pretensiones stalinistas de aliarse a los fascistas que dirigían Alemania e Italia.

EL AUTOR

El hombre que amaba los perros es una novela escrita por el cubano Leonardo Padura y publicada por la editorial Tusquet en 2009. Padura es un brillante y muy laureado escritor que tiene a su haber varias obras, especialmente de índole policíaca de la serie del detective Mario Conde, que suman unas cuatro. Ha publicado también otros libros y escrito guiones de películas y, a pesar de habérsele otorgado la ciudadanía española, prefiere seguir en el barrio habanero donde nació, Mantilla, porque alega que ‘La Habana es un lugar donde se puede siempre tener una conversación con un extranjero en una parada de guaguas’.

Para el autor, que lleva dentro ese espíritu detectivesco que distingue a su protagonista Mario Conde, El Hombre que amaba los perros ha sido «la más difícil de concebir, la más ambiciosa, la más compleja, la más profunda que he escrito hasta hoy».

EL LIBRO

La novela es fascinante, una de las mejores obras que he leído, y refleja los largos años de investigación que se tomó el autor para escribir tan cautivante historia. Gracias a la erudita descripción y al manejo de tres planos desde donde aborda el tema, cada página es un descubrimiento de los personajes que, siendo históricos, reflejan una compleja condición psicológica, con sus inquietudes, pasiones, debilidades y miedos. La base de la historia es la narración de un aspirante a escritor cubano a quien le heredan un manuscrito, que supuestamente es del propio Mercader, que pasó sus últimos años en Cuba, después de cumplir 20 años de cárcel en México (en la legendaria prisión de Lecumberri) y posteriormente su vida árida pero con algunas prebendas, otorgadas por la Rusia soviética por ser un héroe de la revolución.

Como El Quijote, ‘la narración viene a ser un tejido, una suma de testimonios, perspectivas y fuentes diversas y juega hasta con la noticia en el mismo libro de la obra que el autor está compilando’.

A pesar que el libro es una respetable edición de 570 páginas, uno no quiere que se acabe la historia, ansía que ocurra el anunciado golpe mortal mediante un ‘piolet’ en el cuello de Lev Davidovich, pero presiente que cuando éste se consume, se acabará la trama. Sin embargo, es tan extraordinario el libro que el desenlace sigue, con la posterior captura de Mercader, su juicio y encarcelamiento, su viaje a la Unión Soviética, su reencuentro con su mentor –el que lo reclutó para perpetrar el asesinato— y sus años finales en Cuba, donde acompañado de dos espléndidos borzois (galgos rusos) conoce a quien es depositario de sus confidencias. La novela está completamente redonda en su concepción y en su desarrollo. Es preciso leerla con fruición y disfrutarla con un diccionario a un lado porque el autor hace mano de tan buenos recursos lingüísticos que aprende uno no solo palabras que son exquisitas sino descripciones que te dejan sin aliento.

LA EDICIÓN

Tusquets es una afamada editorial que poca presencia tiene en Panamá. Siempre que hago una reseña de un libro trato de asegurarme que el mismo esté disponible en las librerías panameñas pero en este caso, apenas he podido sugerirle a un par que lo traigan porque el libro vale su peso en oro. Es muy lamentable que los vendedores de libros no estén pendientes de las novedades de gran valor literario y prefieran los best sellers de auto ayuda que sacian la curiosidad de los lectores. Las personas que conozco que han leído el libro lo adquirieron ya sea en el extranjero o lo pidieron en Amazon, como fue mi caso. Aún aquellas casas editoriales que tienen su sede en Panamá no se preocupan por tener los últimos títulos, como pasó en el caso de mi última reseña de los libros de Claudia Piñeiro, cuya obra premiada el año pasado, Las Grietas de Jara, no ha llegado todavía a nuestro país.

Se dice que en Panamá no se lee pero no es cierto, cada vez son más las personas que cultivan este hábito y la misión de todo librero o promotor de lectura responsable es, precisamente, orientar al lector ávido de buenos libros. En ese sentido, mi contribución es apenas un pequeño esfuerzo para ir combatiendo la inconsciencia por medio de la cultura que es, al final, la que nos sacará del marasmo en que nos encontramos.

 

Gol de carnaval

MARIELA SAGEL*

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá, 13 de marzo de 2011

Como la premura del gobierno de resolver la crisis que tenía en la Comarca Ngäbe era garantizar la celebración en un ambiente de aparente paz los carnavales, no se me quita de la mente la cara —cuya cabeza tenía entre las manos— de Monseñor Lacunza, como si pensara ‘con qué saldrá ahora este loco’. Y en su mejor estilo de birlibirloque el presidente dijo que derogaría la Ley. Lo dijo, y aún está pendiente, porque los diputados, como era de esperarse, se fueron a carnavalear.

Y en el mientras tanto, varios fueron los goles que quisieron meternos: el lunes de carnaval casi le dan una apurada salida del hospital a uno de los dos sobrevivientes de la masacre ocurrida en el Centro de Cumplimiento de Tocumen, salida que se había acordado previamente con los médicos que lo trataban en el Hospital Santo Tomás para después de los carnavales. Las razones eran de peso: sus padres no cuentan con las condiciones apropiadas para tratar un enfermo que necesita los cuidados extremos de un quemado, viven en una casa con piso de tierra y endebles paredes de zinc y la letrina está afuera y no tiene techo. Christian debe utilizar unas vendas especiales por más de un año para que la piel que le fue implantada le cicatrice sin que se le produzcan queloides. Lo más sospechoso del amago de salida fue que lo querían sacar por la puerta de atrás y llegó una tropa de policías que parecía iba a reprimir una manifestación, armados hasta los dientes. Entre los abogados, los padres y los que apoyamos a sus familiares logramos detener esa acción. Este joven era el único que no había declarado y la reconstrucción del caso se inicia el día de mañana 14 de marzo.

Pero así como nos quieren meter goles por todos lados, metimos uno que nos divirtió mucho. Hicimos una comparsa de protesta en el desfile del Carnaval de la City, el martes en la cinta costera. Remitimos a la Autoridad de Turismo una carta, con el nombre Ñagare (que quiere decir ¡no! en lengua Ngäbe) solicitando participar en el desfile. Todos pensaron que después de los graves acontecimientos del 26 de febrero y la brutal represión que detuvo a más de quince personas en la capital, varios en el interior y concluyó con la deportación de Paco Gómez y Pilar Chato, íbamos a desistir de la idea de hacer la comparsa de protesta. 

No fue así y pusimos más entusiasmo y empeño en llevarla a cabo. No puedo decir que no tuvimos miedo, tuvimos pavor. Algunos se bajaron en el camino, otros se sumaron, recibimos donaciones de telas, el vestido de la reina y el dinero que costeó toda la utilería que se usó. Los creativos muchachos hicieron tambores de los tanques de pintura y Espacio Común, el mítico lugar que creó Paco Gómez Nadal, se convirtió en un taller de sueños, de libertad y de justicia.

El día martes nos vestimos de negro y cada uno se colocó una máscara atrás que había sido pintada por uno de los talentosos artistas, que manifestaban el luto y la tristeza que queríamos expresar. Resaltábamos los recursos naturales, que se ven amenazados por las leyes que quieren beneficiar a empresas extranjeras y usamos las pancartas que hemos hecho para todas las marchas y vigilias que nos han unido en una causa común: los jóvenes quemados en Tocumen, el irrespeto a los pueblos indígenas y la preservación de nuestro territorio en contra de la minería.

A pesar de la tensión y desorganización, estando registrados, aprobados y cada uno con su brazalete, nos dispusimos a participar, y por el desorden reinante, fuimos los primeros en salir. No niego que a lo largo del trayecto hubo un par de voces agoreras que nos abuchearon, pero la gran mayoría expresó su admiración por la creatividad y la valentía que habíamos tenido.

¿Demuestra esto que hay libertad de expresión? Eso quisieran muchos que dijéramos. Lo que hicimos fue meterle un gol a la autoridad que organizó los carnavales en su propia cancha, al punto que el propio administrador quedó sorprendido y extrañado. Espero que no le dé por botar a la funcionaria que aprobó nuestra participación. La próxima protesta será aún más creativa.

 

¿Hasta cuándo los insultos?

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 7 de marzo de 2011

No puede considerarse una victoria el que el presidente Martinelli haya derogado la Ley 8 que reformaba el Código Minero. Primero, no se ha hecho efectiva y de aquí a que eso pase, pueden ocurrir muchas cosas. Segundo, en su díscola sustentación en San Félix, el mandatario dijo que le importaba un comino, un bledo, un guayabo la minería, en un tono jactancioso y prepotente que no tiene parangón con la manera que el más alto ejecutivo de un país debe dirigirse a los que lo eligieron, aunque ahora estén arrepentidos.

Tercero, porque el ministro de Comercio, al excusarse por la derogatoria de la ley, por la cual casi queda en el otro mundo, ya que le dio un infarto cuando fue presentada a la discusión de los diputados, dijo que fue retirada porque los indígenas ‘no la entendían’. Otro insulto más a los pueblos originarios, que tienen más que enseñarnos a todos nosotros que lo que el ex cantante alega que ellos no entienden.

Esa derogatoria está traída de los cabellos porque no hubo necesidad de pasar por tantas luchas, por tantas pérdidas económicas, por tantas protestas y enfrentamientos para que recularan, como si la tónica fuera pedir perdón en vez de pedir permiso. Ese tipo de propuestas debió haber ido a una consulta y quiero ver la mueca en que se les convirtió la sonrisa de los adláteres de palacio que gritaban a diestra y siniestra que fue el PRD el que dio las concesiones. Por la boca muere el pez.

Y si vamos a pedir perdón, entonces reviertan la deportación de ‘Paco’ y Pilar, que además de ilegal se ha convertido en un escándalo internacional, pidan perdón por lo acontecido en el Centro de Cumplimiento de una vez por todas y asuman su responsabilidad moral y económica para que por lo menos los dos sobrevivientes se restablezcan como Dios manda y empiecen a depurar al país de todos los ilegales que hasta dentro del gabinete laboran quién sabe amparados bajo qué figura migratoria.

Y no nos debe sorprender en nada si el malvado gobierno de la demencia decida en un dos por tres, a paso de ganso, indemnizar a los colombianos por la patada que le dio el jugador a la lechuza y no lo hacen con los que fueron apresados por protestar y los que fueron quemados en carne viva.

 

 

De Lucía y Tom a Paco y Pilar

MARIELA SAGEL*

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá, 4 de marzo de 2011

El epílogo provisional que ha tenido el ‘affaire Paco Gómez Nadal’ tiene antecedentes que pueden ser tomados como un ‘preludio a la destrucción’ al que ha llegado el actual régimen, desconociendo su compromiso con la democracia y el respeto a los derechos humanos y las libertades de información y expresión.

Y digo provisional, porque esto se hincha y se expande. No estamos en la década de los ‘80, cuando Manuel Antonio Noriega deportó a Thomas Brown, corresponsal de Reuters en nuestro país, o cuando le dio un término de 48 horas a Lucía Newman, la rocambolesca corresponsal de CNN, llamándola desinformadora. Paco, además de corresponsal y periodista, tenía cédula y status de residente. 

La forma como se manejó el caso del murciano —que no es lo mismo que marciano— que no dejaba dormir al loco, es muy curiosa. El video que divulgaron no era del día en que fue apresado, supuestamente por estar ‘instigando’ a las protestas, porque él no iba vestido así. Se disponía a reportar y observar lo que apenas iniciaba, una manifestación pacífica en contra de la Ley Minera, por parte de ecologistas y representantes de los pueblos originarios. El expedito comunicado oficial denotaba que era un hecho buscando que aconteciera. Y esa noche, todas las estaciones de televisión siguieron su programación regular sin sobresaltos, pero seguramente también con sobre pautas.

La acción de los plebeyos de este reinado de la demencia fue apoyar a los detenidos con nuestra presencia frente a la subestación de Policía de El Chorrillo y orquestar una guerra de mensajes por Facebook y Twitter y tomar fotos a diestra y siniestra. Lo que pasó los dos días siguientes fue un tour express por la DIJ, todas las corregidurías —parecía que nadie quería esa papa caliente—, que terminó en el Servicio Nacional de Migración, donde la santa palabra de su directora convenció a la pareja de firmar una repatriación ‘voluntaria’.

Nadie se cree ese cuento. Paco y Pilar son más peligrosos para este régimen de mentiras fuera que dentro. Si instigar, como dice el comunicado, lleva consigo la repatriación, entonces empecemos por limpiar el país de todas las instigadoras prostitutas que están ilegales en el país, así como todos los charlatanes vendemedallones, que lo que instigan es a la chinguea y las apuestas.

Exijamos visa a los colombianos, un tema que el rabioso ministro de Seguridad, antes de serlo, insistía que se impusiera, pero una vez en el puesto ha sufrido un olvido involuntario. Deportemos a todos los que han estado protestando por las pésimas condiciones de la recolección de la basura en el área de Río Hato y saquemos a todos los extranjeros que están en la planilla del gobierno, empezando por el periodista argentino que se prestó para levantar falsos expedientes por supuestas ‘investigaciones’ y que ahora dirige un diario.

El señalar que Paco Gómez instigaba a los indígenas a protestar, no solo es una acusación sin sustento, sino una falta de respeto para nuestros pueblos originarios, como si ellos no tuvieran discernimiento para saber lo que les conviene o como si no supieran cómo protestar. Cada uno escoge su trinchera y su arma, la de los que opinamos sin cortapisas es nuestra pluma (o nuestro teclado) y hacemos propio el pregón del gran pensador Voltaire, ‘Detesto lo que escribes, pero daría mi vida para que pudieras seguir escribiéndolo’.

 

Ricos e ignorantes

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 28 de febrero de 2011

Dos hechos se verificaron la semana pasada, que nos ilustran sobre la realidad panameña. Primero, la conmemoración del Día Internacional de la Lengua Materna, que desde el año 2000 se ha estado celebrando en el mundo por iniciativa de la UNESCO, que busca promover el multilingüismo, especialmente en sociedades como la nuestra, que son un crisol de culturas.

Esta fecha fue conmemorada por la Fundación Nuestra Lengua en la Universidad Latina, donde se hizo un reconocimiento a las lenguas y los diversos alfabetos de los pueblos indígenas de Panamá. Hubo explicaciones lingüísticas, traducciones científicas de las diferentes lenguas, presentaciones culturales con diferentes instrumentos musicales y la culminación fue la interpretación de una canción de cuna kuna de la artista panameña Yomira John. El acto fue una gran simbiosis de lenguas y grupos étnicos, representando la riqueza del país.

Todo esto acontecía mientras se preparaban marchas, protestas y concentraciones por parte de estos mismos pueblos indígenas que ven afectadas las tierras donde se asientan sus comarcas por las reformas al Código Minero.

Al día siguiente, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) realizó la presentación del Informe Mundial de Desarrollo Humano 2010, donde retrata el Panamá que somos: un país rico con 32% de pobreza. Por nuestro Producto Interno Bruto tenemos diferencias abismales con los países vecinos, pero dentro de nosotros mismos persiste la desigualdad. Es decir, unos pocos tienen ingresos mensuales superiores a los mil dólares, y 420 mil sobreviven con un ingreso diario de menos de un dólar.

La Directora del PNUD fue categórica al manifestar que ‘la pobreza es intolerable en un país de tanta abundancia’. Tal como señaló, la solución a los problemas sociales es la educación, a fin de que existan más oportunidades para los que menos tienen.

Hoy que empieza un nuevo año lectivo, tanto los padres como los profesores, autoridades, comunicadores y todos debemos plantearnos la urgencia que tenemos en este país lleno de riquezas para algunos, el saber cómo distribuirlas y enfocar nuestros esfuerzos en la educación, en cómo mejorarla, cómo actualizarla, cómo modernizarla, pero no con pintar bancas o remozar escuelas, sino desde los mismos cimientos, para que no se vayan creando estas diferencias abismales y también se incorporen a las poblaciones indígenas al desarrollo, pero no imponiendo leyes que beneficien a los extranjeros, sino que reviertan en el crecimiento cultural de los que habitan ese entorno.

La necesaria comunicación desde el gobierno

MARIELA SAGEL*

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá, 27 de febrero de 2011

Desde un tiempo para acá el puesto de ‘jefe de relaciones públicas’ o ‘vocero’ de un funcionario se ha constituido en una especie de ‘superman’ o ‘wonder woman’ intocable, incuestionable e inalcanzable, porque, a ojos vista, es la persona que tiene toda la confianza del jefe al que le sirve.

Pero lo que se ha olvidado en todo este gran paso que se ha dado ha sido el principio básico que desde el gobierno hay cosas que comunicar, no en base a propaganda o avisos pagados, cuñas de radio y televisión donde salen los mismos funcionarios hablando, sin poseer licencia de locución (mucho menos el talento e idoneidad para promocionar algo) y no se señalan los puntos importantes que toda gestión de gobierno tiene el deber de informar y comunicar a la población.

Pongamos un par de ejemplos: se informó que entraría a regir a principios del mes de febrero, una nueva normativa en el tránsito, que se aplicaría para accidentes o colisiones menores. Enhorabuena, porque es alentador que se tomen este tipo de medidas. Pero fue tal el zangoloteo y la confusión que esto generó, que se tuvo que posponer el inicio de la implementación de la norma. ¿Por qué? Porque algo tan básico como dónde se aplicaría, cómo se haría y poner al alcance de todos los conductores de autos el paquete completo que nos permitiría aplicar sin más dilación esa medida no se hizo. Ojalá a alguien se lo ocurra hacer un six o five pack que incluya formulario, cámara desechable, reglamento de tránsito y el par de requisitos más que se quieren aplicar y venderlo en las tiendas de conveniencia de las estaciones de gasolina, o en las mismas agencias de los autos. He dado aquí una idea que de repente se convierte en un negocio para muchos, menos para la que la inventó.

Otro caso: esta semana han salido sendos avisos pagados avisando que se pospone la aplicación de las sanciones del AMIR, el impuesto estimado que se había anunciado se debe pagar para las sociedades anónimas. Vino entonces la corredera: que qué era eso, que cómo se comía, etc. En vez de estar desgañitándose en los medios anunciando los proyectos que, Dios primero, se completarán en los tres años de gobierno que faltan —y que aún no se han iniciado— usar esos recursos en ilustrar a la población de qué se trata la nueva medida y cómo y dónde se tiene que empezar a pagar.

Un ejemplo más lejano, puesto que no todos viajan: hace unos años se adoptó en Migración que, al momento de viajar solo un menor de edad, debe presentarse una carta notariada, con la autorización de ambos padres. Esto es para todos los chicos, no solo aquellos cuyos padres están separados y que tengan puesto un impedimento de salida. A cuántas parejas no les ha pasado que, llevando al hijo al aeropuerto, pierda el avión o ponga al cónyuge en corredera por no contar con ese documento. Es muy fácil que las agencias de viaje, o las mismas aerolíneas incluyan esta información en los papeles, facturas o recibos que expidan al momento de comprar un pasaje y no hacer pasar un susto y muchas veces pánico, a los involucrados, como le pasó a mi hermana, estando ella aquí y el marido en Asia. Pues, tiene uno que hacer mano de llamadas telefónicas, faxes, disgustos y esas situaciones se prestan para que el funcionario de Migración sea sujeto a una presión de un ‘salve’ para dejar pasar la irregularidad.

En vista que estamos hablando de comunicación desde el gobierno, espero que algún funcionario, de esos que no tienen mucho que hacer, empiece por redactar un manual de urbanidad de cómo contestar el teléfono, para que el ‘mami’, ‘reina’, ‘gordo’ y ‘papi’ sean erradicados del lenguaje tanto telefónico como personal, y se eleve la calidad del funcionario, desde el trabajador manual, pues, a veces da es pena lidiar con estos empleados que no respetan ni jerarquía, ni mucho menos edad y van ubicándose por sí mismos en el lado del confianzudo irrespeto, sin darse cuenta que con su ejemplo, impactan a toda una serie de personas a las que atienden diariamente.

Una contadora, pero de historias

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

Facetas, 27 de febrero de 2011

Claudia Piñeiro es argentina, nacida en la Gran Buenos Aires, y aunque estudió y trabajó en el campo de la administración como contadora, un buen día se decidió por la escritura y ha logrado, en diez años, hacerse con varios premios y una de sus obras ya ha sido llevada al cine, Las viudas de los jueves.

Dice la autora, que además es periodista gráfica, guionista de televisión y dramaturga, que un buen día, cuando iba en misión de trabajo, aburrida de hacer inventarios y lidiar con los fríos números, leyó la convocatoria del premio de la editorial Tusquets para La Sonrisa Vertical (sello que esa casa editora dedica a la literatura erótica) y decidió participar. Postuló El Secreto de las Rubias y quedó entre las diez finalistas. Y eso que no sabía, cuando leyó el aviso, de qué se trataba. Siempre le gustó escribir pero se decidió, a los 31 años, a tomarlo en serio.

Y tan en serio lo ha hecho que su último libro, Las grietas de Jara, obtuvo en la última Feria Internacional del Libro de Guadalajara el Premio Sor Juana Inés de la Cruz 2010, galardón que se otorga desde 1993 al mejor trabajo literario escrito por una mujer. Otras ganadoras de ese premio lo han sido Marcela Serrano por su novela  Nosotras que nos queremos tanto (1994), Dulce Compañía de Laura Restrepo (1997) y El Infinito en la Palma de mi mano, de la nicaragüense Gioconda Belli (2008).
DE VIUDAS Y GRIETAS

Las viudas de los jueves y Las Grietas de Jara son dos historias opuestas que, sin embargo, tienen un denominador común, que es la permanente falsedad de las apariencias sociales, de las rutinas domésticas, de las relaciones de pareja que no se soportan. La primera retrata una vida idílica de un grupo de parejas que viven en un residencial resguardado con portones reforzados y sistemas sofisticados de vigilancia. En Altos de la Cascada todos tienen un mismo estilo de vida y aquel que tenga problemas económicos para mantenerlo, hará lo que sea para que no se note y para que nadie se entere.

En Altos de la Cascada los hombres se reúnen todos los jueves para jugar al póker y sus esposas se autodenominan ‘las viudas de los jueves’. José Saramago, el premio nobel lusitano fallecido el año pasado, describió la obra cuando fue jurado del Premio Clarín como ‘una novela ágil, escrita en un lenguaje perfectamente adecuado al tema, un análisis implacable de un microcosmos social en acelerado proceso de decadencia’. Por su parte, la escritora española Rosa Montero, también jurado de ese premio, la destacó como ‘una novela coral, sólida y solvente, con un agudísimo retrato sicológico y social, no solo de la Argentina de hoy sino del mundo acomodado occidental’. Altos de la Cascada bien puede ocurrir en Costa del Este o en Camino de Cruces, donde exista una verdad que haya que silenciar, o donde un paraíso esté a punto de estallar.

La historia de Claudia Piñeiro fue llevada al cine por el también argentino (y español) Marcelo Piñeyro en el año 2009. El director ha recibido 21 premios a lo largo de su carrera, entre los que destacan dos premios Goya, uno de ellos por Plata quemada. A ver cuándo podremos ver esa película en Panamá.

Las grietas de Jara representa una realidad totalmente diferente de la privilegiada clase social de Altos de la Cascada, la de los profesionales medios que se transportan en subte (como le llaman en la Argentina al metro) y en esa novela la autora demuestra que tiene una prodigiosa capacidad para construir personajes y mantenernos en vilo, donde se cuela la crítica social. Es, según dice la contraportada, una reflexión acerca del matrimonio y la crisis de la mediana edad, y las dificultades de vivir en un mundo donde las reglas las imponen los más fuertes.

La historia es profunda y desgarradora y tiene un desenlace impredecible. Muchos de los que la hemos leído nos preguntamos si la irrupción de una joven en la vida del arquitecto es la que desencadena toda la insatisfacción que lleva acumulada por años de cotidianeidad y de rutina, disfrazados de estabilidad en un matrimonio muerto en vida, o si es la presión que ejerce el secreto que lleva dentro y la tragicomedia que a diario monta su mujer por no saber lidiar con una hija adolescente lo que lo hace reventar y cambiar todo por la torre de sus sueños, que por veinte años ha dibujado en un estudio de arquitectura al que nunca le han ofrecido ser socio.

En dos escenarios completamente diferentes se une un denominador común: la agudeza de ir al meollo de la hipocresía social de una clase y de la otra. Enhorabuena por la insatisfacción que se le presentó a la autora en forma de un aviso de convocatoria para un concurso literario, y que la lanzó a dedicarse a seguir siendo contadora, pero ya no de números, sino de historias.

La autora también ha publicado otros libros, entre ellos Tuya (2008) que ahora mismo está en pre producción para ser llevada al cine, Un Ladrón entre nosotros (2005) y varias obras de teatro. Las viudas de los jueves obtuvo el premio Clarín de Novela el año de su publicación (2005). La autora alega que no puede sacarse a la muerte de encima y que no lo hace como un atractivo para sus lectores. En Las Grietas de Jara juega con el género policial y denota un amplio conocimiento de los estilos arquitectónicos, ya que el padre de sus tres hijos es arquitecto. En este último su personaje principal es por vez primera un hombre y le costó poder convencer a sus amigos que le contaran sus más íntimas fantasías sobre las mujeres para poder reflejarlas en el libro.

Dos excelentes novelas de la literatura femenina que está marcando pautas en el mundo.