La vigilia por la dignidad

MARIELA SAGEL*

marielasagel@gmail.com

El miércoles pasado llevamos a cabo, como anunciado, una vigilia que denominamos ‘por la dignidad humana’, a la que se sumaron diversas organizaciones y partidos políticos para manifestar nuestro repudio por la forma en que fueron masacrados los menores en el Centro de Cumplimiento de Tocumen, el 9 de enero de este año. A este grupo de ciudadanos conscientes y realmente comprometidos con la dignificación del ser humano se unieron los padres de dos de los jóvenes que ya perdieron la batalla por la vida, de los cinco que han fallecido. Al momento que escribo esto hay dos en estado muy delicado.
Hicimos un recorrido respetuoso que inició en el Parque Porras y llegamos frente a la Procuraduría, donde no salió nadie ni para mandarnos por un tubo. De allí seguimos hacia la Basílica Menor Don Bosco, donde supuestamente se celebraba una misa de reflexión por parte del gobierno por lo acontecido, donde tampoco ninguna figura pública salió. Enfilamos hacia la Avenida Perú y la recorrimos hasta la calle que baja hacia el Hospital Santo Tomás, frente al cual pasamos en silencio y portando velas. Sin arengas nos dirigimos por la Avenida Ecuador de vuelta al Parque Porras, donde colocamos las cinco cruces que tenían impresos los nombres de los cinco chicos ya fallecidos y en la base del monumento a Belisario Porras improvisamos un pequeño mitin en el que hicieron uso de la palabra el Dr. Mauro Zúñiga, Rossana Uribe, José Cambra, Paco Gómez Nadal, la ex Procuradora Ana Matilde Gómez y la madre de uno de los muchachos que ya fue enterrado, además de otras personas que participaron de la vigilia.

No fue una manifestación masiva pero sí muy representativa. Fue un esfuerzo colectivo ciudadano y popular, no una convocatoria partidista. Hubo una colectividad de asociaciones que se sumaron a manifestar la indignación que todos sentimos por la forma no solo en que fueron quemados los reclusos, maltratados por sus verdugos, sino por la reacción extemporánea, tardía y hasta indiferente por parte de los más altos miembros del gobierno. Las escenas eran conmovedoras porque puestas las cruces, cada participante colocó la vela que portaba y la penumbra ayudaba a hacer más impactante la improvisada concentración. Culminamos el acto con un minuto de aplauso por la vida de esos jóvenes, en vez del tradicional minuto de silencio y después, limpiamos ejemplarmente toda el área.

A la par, han estado circulando correos y mensajes que reclaman como justo lo acontecido en el Centro de Cumplimiento, que defienden que los muchachos hayan sido masacrados ya que sus fechorías causaron mucho dolor a otras familias. Según arrojan las investigaciones, estos chicos no mataron a nadie, de hecho, iban a salir pronto porque eran los mejores portados, y por eso se negaron a participar en el motín, y de allí que su celda estaba cerrada (de la que no pudieron salir). No eran ángeles, pero se les truncó la oportunidad de reivindicarse. Es realmente preocupante que existan estos sentimientos tan negativos entre los panameños porque nos lleva a pensar que la vida humana, sea de los hijos de la cocinera o los privados de libertad, no vale nada.

Como resultado de la sociedad paradigmática en la que vivimos, algunas personas no se sumaron porque el PRD invitó mediante su secretaría de prensa, a la vigilia. Esta iniciativa no surgió en el seno del partido opositor sino por el impacto que nos causó la desesperanza en la que están sumidos los familiares de las víctimas. Uno de los agoreros voceros del gobierno, seguramente sin saber lo que significa, catalogó la convocatoria como que éramos un ‘corifeo’ de opositores convocando a una protesta. Para colaborar a su acervo y que no sea tan tiquismiquis, corifeo significa el ‘jefe del coro en las tragedias antiguas’. Lo del Centro de Cumplimiento fue una tragedia.

Como bien escribió uno de los extraordinarios y entusiastas organizadores de la vigilia, la dignidad humana no es un tema de uno ni de otros, sino de todos. Por esto y por la necesidad de continuar reclamando la humanización de nuestra sociedad, seguiremos realizando estas acciones que no tienen partido ni tintes políticos, sino que reflejan el esfuerzo legítimo de todo un pueblo.

Visitando a los quemados

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

Desde que ocurrió la masacre contra los jóvenes en el Centro de Cumplimiento, el pasado 9 de enero, además del horror que nos ha causado el ver la forma despiadada e inhumana en que se comportaron los custodios y miembros de la Policía Nacional, hemos estado esperando una manifestación del Gobierno Nacional, un pronunciamiento que le permita a los familiares –ya no a los chicos, porque han muerto cinco hasta ahora y dos están en estado crítico – saber qué les espera si se recuperan y si tienen que atravesar la tortuosa vía de un prolongado tratamiento. Y en lo que va de estos casi veinte días, un par de expresiones en los medios de parte de algunos de los funcionarios es todo lo que han dicho. El pasado sábado, en un anunciado comunicado, el Presidente solamente ofreció respaldo moral y una investigación sobre los hechos.

Teniendo, como lo tenemos mucho, el corazón destrozado por esta tragedia, he ido junto a otras personas a la hora de la visita a hablar con los familiares a saber cómo evolucionan, sin estridencias y sin querer establecer posiciones de partido. Logramos hablar con algunos parientes de los dos muchachos que aún batallan entre la vida y la muerte y nos contaron las tres versiones que se dan alrededor de ese aciago incidente.

También nos confirmaron que uno de los que murió ni siquiera lo pusieron en la morgue y cuando sus familiares lo fueron a reclamar, lo que recibieron fue un saco putrefacto que tuvieron que enterrar como a un perro, en una bolsa de basura.

En el escenario de la visita diaria confirmé que la Policía Nacional mantiene unas unidades apostadas en la sala, lo que es negativo para la recuperación de los chicos, toda vez que ellos deben estar todavía bajo la impresión de lo ocurrido y el ver entre brumas a sus verdugos no debe ser sicológicamente positivo para su recuperación.

Con la familia de Christian entré a conversar con la doctora que diariamente informa cómo evoluciona el paciente. De una forma impersonal y hasta tajante les dio su reporte y al yo preguntarle cuál sería el tratamiento que tendrían que seguir si salen de esta crisis, me interpeló, de forma muy dura, que quién era yo, y que eso se vería en su momento. Sobre la muerte del último, sus familiares no fueron avisados cuando ocurrió.

Una manera muy inhumana de tratar semejante tragedia.

Entre terror y hermosura

OTTO DIX


MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

En el Museo de Bellas Artes de Montreal se presentó, desde el 24 de Septiembre hasta el 2 de enero pasado, una fabulosa exposición del artista plástico alemán, Otto Dix, titulada Rouge Cabaret: The terrifying and beautiful world of Otto Dix (El terrorífico y hermoso mundo de Otto Dix), donde se mostraron 220 obras suyas bajo la perspectiva desgarradora y mirada perspicaz del renombrado pintor.
Sus representaciones de campos de batalla devastados, mostrando los horrores de la guerra, los combatientes física y moralmente reducidos a mendigos, y la miseria moral que ostentaban las prostitutas, aunado a un ambiente decadente y feo son reflejados en esta muestra, que tuvo una asistencia record en el museo que queda sobre una de las arterias más importantes de la ciudad de Montreal, la Rue Sherbrooke. Así como inquietantes, son fascinantes sus retratos de brutal realismo de tanto gente bohemia como intelectual, y el montaje estuvo ambientado por elementos que lo hacían aún más íntimo y envolvente.

ORÍGENES DEL PINTOR

Otto Dix nació en 1891 en Untermhaus, Alemania, de una familia de bajos recursos, y se educó en la Real Academia de las Artes de Dresden. Ingresó al ejército como voluntario y la Primera Guerra Mundial le afectó profundamente, al punto que fue adquiriendo una reputación escandalosa y se fue apartando del movimiento plástico que hasta entonces había abrazado, el expresionismo, y se acercó peligrosamente al nihilismo dadaísta. Dix fue una consecuencia de los tiempos turbulentos y nada saludables que se vivieron entre la primera y la segunda Guerras Mundiales. En Alemania se formó un movimiento plástico que se llamó Neue Sachlichkeit (Nuevo Objetivismo), que era crudo, cáustico, desdeñoso. Tanto su técnica como su estilo eran muy al estilo del Renacimiento Alemán y, teniéndolos como instrumento, pintaba las escenas más mundanas y los aspectos más crudos de la vida urbana, con extremado detalle. En ese período, entre guerras, Dix fue requerido con frecuencia como retratista, por parte de figuras icónicas de la intelectualidad y la bohemia.

Con la subida al poder del Führer, su arte fue catalogado como degenerado y su obra ridiculizada. A tal punto llegó la tirria de los Nazis que sus cuadros fueron removidos de museos, otros fueron confiscados de colecciones privadas y hasta destruidos, lo que explica por qué son tan raros en todo el mundo. Por su posición política fue obligado a renunciar de su puesto de profesor en la Academia de Bellas Artes de Dresden y aprovechó para iniciar un auto exilio hacia el interior de su país y se asentó con su familia cerca del Lago Constance, muy cerca de la frontera con Suiza. En esa llamada por él ‘migración interna’ se dedicó a pintar paisajes. En 1944 fue capturado y encarcelado en Francia y al finalizar la guerra, reivindicado como uno de los pintores alemanes más representativos del siglo XX. Murió en 1969.

LA ÉPOCA

Una vez terminó la primera guerra mundial, Alemania fue protagonista de un florecimiento en sus artes sin precedentes en el resto de Europa. Los escandalosos años veinte estuvieron aderezados del desenfreno festivo, así como de violencia, decadencia y pobreza, producto de una situación política y económica desastrosa. El ojo aguzado de Otto Dix no dejó escenario que analizar mediante su privilegiado dominio del dibujo y su acertada paleta.

Otto Dix escribió que él había estudiado de cerca la guerra, y que ésta debía representarse en forma realista para que el resto de las personas pudiera ver, a través de sus obras, lo que realmente pasó y los escenarios que acontecieron.

Su obra, además de devastadora y precisa, tiene un alto contenido filosófico, toda vez que Dix, junto a otros artistas de la época, era un ilustrado seguidor de Frederick Nietzsche. Su participación en la primera guerra, al principio entusiasta, lo desencantó al darse cuenta que una cosa eran las teorías y otra la crudeza de las batallas, lo que lo llevó a convertirse en un furibundo artista antibélico.

La supuesta supremacía de la República de Weimar y la época que se vivió durante la vigencia de la misma, llena de sobresaltos, se caracterizó por la omnipresencia de prostitutas en las principales ciudades alemanas. En sus obras, Otto Dix las recrea con gran fineza y atinados ángulos. También rescata las imágenes de aquellas mujeres que ya no tienen los senos turgentes, en contradicción con la obsesión que han tenido los alemanes por el cuerpo perfecto. Además de las que ejercen la profesión más antigua del mundo, en la muestra se destacan sus escenas de marineros, los paisajes que pintó cuando vivía cerca al Lago Constance, escenas con un alto contenido de erotismo y hasta crímenes pasionales y, finalmente, los retratos.

Después del fin de la primera guerra, y antes de la caída del mercado en 1929, las artes gozaron de una bonanza, conocida como la era dorada y de allí que Dix fuera requerido por los más importantes magnates para que les hiciera un retrato.

El retrato de Hugo Simmons, abogado judío, es una de las obras más valiosas del Museo de Bellas Artes de Montreal.

Uno de los cuadros que estuvieron exhibidos en esta muestra fue el retrato del doctor Henrick Stadelman, pintado en 1920 y que pertenece a la colección del Museo de Ontario, Canadá, y el de Hugo Simmons, abogado judío, considerado por los críticos uno de los cuadros más valiosos con que cuenta el Museo de Bellas Artes de Montreal. Hugo Simmons era amigo de Otto Dix en Alemania y lo asistió en algunos aprietos. Posteriormente Simmons emigró a Canadá (a Montreal) pero siempre mantuvo contacto con Dix. Dix pintó ese cuadro y lo tenía en su cuarto hasta su muerte. El abogado Simmons no pudo ejercer su profesión en Canadá pero al menos pudo vivir tranquilo y sus hijos prosperaron. Dix opinaba que esa situación era un desperdicio para alguien tan brillante como Simmons. A la muerte de Dix, los hijos heredaron el cuadro y en vez de venderlo al mejor postor, se lo vendieron al Musee de Beaux Arts de Montreal a mitad de precio en honor al padre.

Revuelvo la mirada


MARIELA SAGEL*

marielasagel@gmail.com

Y a veces siento espanto, continúa la poesía del poeta de la Patria Ricardo Miró. Esa es la sensación que tengo cuando me siento a escribir esta columna, que he tenido que cambiar en dos ocasiones antes de enviarla a la paciente editora, porque cada minuto suceden cosas que no deberían ocurrir en un país que se precia de tener una democracia ya consolidada.
Y es que había dispuesto escribir mis impresiones sobre el ‘rescate’ de la Sala V, que fue presentada precisamente por mí ante la Asamblea Nacional en 1999, como me correspondía por el cargo que en ese momento ocupaba. La conveniencia que ahora encontró el gobierno en contar con tres magistrados/as sumisos/as más para terminar de defenestrar ese órgano del estado y eliminar su independencia. Referirme a la exposición de motivos que presentamos para que esa sala fuera aprobada, como en efecto lo fue, para que el desgobierno de la Presidenta Mocoso, en sus decisiones irracionales y totalmente viscerales, la derogara por el simple hecho que la había creado el gobierno de Pérez Balladares.

También había iniciado la investigación de cómo se ha estado implementando la Ley Penitenciaria en cuanto a la responsabilidad de capacitar a los custodios y su posible responsabilidad ante la masacre ocurrida en el Centro de Cumplimiento de Menores, al mismo tiempo que quería señalar la también posible responsabilidad por omisión o por flojera de los bomberos, que no hicieron su trabajo para rescatar de las llamas a esos siete chicos que no merecían acabar sus días de una manera tan inhumana.

Pero como siempre uno propone y Dios dispone, fui a la presentación del libro de Paco Gómez Nadal, la compilación de artículos del periodista español que fue una de las primeras víctimas visibles de la intolerancia a la crítica que tiene esta gestión gubernamental, cuando intentaron silenciarlo –como si eso fuera posible en esta era cibernética, donde las redes sociales y el correo electrónico, además de los chats superan la lectura o el conocimiento de lo que publican los medios— y allí me confirmaron la renuncia de mi admirado amigo Ebrahim Asvat de la presidencia de este diario, por las muchas presiones que ha recibido ante las críticas verticales que él vertía en su muy leída columna diaria Bitácora del Presidente, y que parece le es muy urticante para los mandamases de la gestión del 99.

En esa presentación hubo muchas intervenciones valiosas y valientes, entre las que destacó la de la activista de Derechos Humanos, Celia Moreno, que al querer felicitar a Paco por el esfuerzo y el compromiso de seguir señalando lo malo y lo feo, rompió en lágrimas por la impotencia que sentimos todos ante lo que pasa a diario y especialmente, por la falta de un pronunciamiento de sentido humanitario que a diario esperamos de nuestros gobernantes, que desde que ocurrió la tragedia del 9 de Enero (coincidentalmente, cuando conmemorábamos la gesta de nuestros mártires, con rampante indiferencia por parte del gobierno) no han dicho nada sino exteriorizar sus desavenencias y pelea por los espacios de poder, sin importarles un comino con esas pobres familias que hasta cuerpos putrefactos han tenido que enterrar.

Salí tan impresionada por la falta de acción, por la tranquilidad que tenemos todos ante esta tragedia, posiblemente la peor masacre que ha habido después de la invasión, que fue perpetrada con saña y alevosía, que nos fuimos al Santo Tomás a ver si podemos iniciar un movimiento que salga a las calles a protestar.

No somos pocos, como me dedicó Paco en el libro, los que nos atrevemos a denunciar. Son muchos pero tienen miedo, no vemos una cabeza que señale qué hacer. Hay que organizarnos y no esperar que ocurra otra tragedia para que reaccionemos. Me avergüenza ver al Ministro de Desarrollo Social acompañando con murga a los tránsfugas lúmpenes que saltan del PRD al CD, pero ese mismo ministro, que sin hacer nada reporta altos índices de popularidad, no ha dicho esta boca es mía en un tema que le concierne directamente en el caso de lo ocurrido en el Centro de Cumplimiento.

Recordemos lo que dijo Mahatma Gandhi: ‘Lo más atroz de las cosas malas es el silencio de la gente buena’.

Un remanso de música

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

El pasado sábado 15 de enero culminó, con gran éxito, la octava versión del Panama Jazz Festival, actividad que se ha establecido con fuertes bases en nuestro país y que atrajo, en esta ocasión, grupos de Francia, Estados Unidos, Chile y España, entre otros, que estuvieron presentándose todas las noches, además que incluyó clases, interacción entre músicos panameños y extranjeros y un merecido homenaje a nuestro gran maestro, Víctor ‘Vitín’ Paz.

Recuerdo cuando Danilo Pérez, el gran músico panameño, realizó su primer festival en el 2003. Y también recuerdo los jam sessions que hacía hace años en los bares de la ciudad, a los que tuve el privilegio de asistir. Celebro con gran alegría que hoy el Jazz Festival sea una actividad establecida y que la Fundación Danilo Pérez continúe con esa misión de conseguir becas para estudiantes de música en las mejores escuelas de las Américas. El festival celebra la identidad panameña con un estilo de música libre, comunitaria y global del jazz.

Son muchos los patrocinadores de esta actividad cultural que se suman anualmente a apoyar su realización, al igual que instituciones como el Instituto de Cultura, la Alcaldía, la Autoridad de Turismo, la Oficina del Casco Antiguo y varias embajadas acreditadas en nuestro país. Fue una semana de delirio jazzístico, que nos hizo olvidarnos por un rato que no hay agua para tomar ni para jalar la cadena, o que salió otro Wikileaks que embarra más –si eso es posible— al gobierno en el narcotráfico y lavado de dinero.

Danilo Pérez es un orgullo nacional. Su último disco ha sido nominado a mejor álbum de Jazz Instrumental en los Grammy del 2011. Ha demostrado, con el compromiso que adquirió desde la celebración del primer festival, que es fiel creyente que los cambios se hacen desde una cultura de paz, que es posible apostar a ella para lograr sacar del pandillerismo, la drogadicción y la perdición a nuestra juventud. La cultura es una herramienta social de cambio, y quien no lo entienda o no lo adopte va camino a emplear solamente medidas represivas y que no logran nada sino más deserción y aflicción a nuestra sociedad. Deberíamos apostar todos a la cultura.

Sé que cuando uno dice cultura la gente se asusta, pensando que somos unos finos y snobs. El Panama Jazz Festival demostró que no es así y nos brindó un remanso de paz en medio del desasosiego.

Cortinas de humo

MARIELA SAGEL*

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá, 16 de enero de 2011

Si queremos saber el significado del término ‘cortina de humo’, tan alegremente usado como el eclipse de mar de Joaquín Sabina, el mismo significa ‘el conjunto de hechos o circunstancias con los que se pretende ocultar las verdaderas intenciones o desviar la atención de los demás’.

Es así cómo, en las pasadas semanas, y más precisamente desde que empezó el problema de la escasez de agua en la ciudad capital, hemos visto desplegar toda una serie de cortinas de humo, hábilmente utilizadas para desviar la atención de lo medular que es esta crisis, que ha demostrado el pésimo estado del instituto que lo regenta y, más aún, la falta de previsión que no solamente esta administración, sino las anteriores, han tenido y dejado a la buena de Dios, el optimizar los servicios para proveer de agua potable a un país que se precia de poseer abundantes recursos hídricos y, ni que decir, ser hijos del Chagres.

Si para cuando salga este artículo la crisis del agua lleva casi 40 días, por lo menos ha habido 40 escenarios mediáticos que se han montado para que no nos demos cuenta de lo serio que es este asunto. Y como en un partido de fútbol, de un lado patean y del otro tratan que no metan gol y patean de vuelta. Y así se desgranan toda una serie de episodios, algunas bajas, y un changuatal tan grande que todo el mundo ha quedado embarrado. Lo más lamentable fue la ‘inquisición’ ejecutada en el centro correccional de menores –parafraseando a Carlos Fong— que posiblemente sin ser premeditada, contribuyó al desvío del problema puntual que vivimos a diario: no hay agua.

Lamentable también el pobre papel que han jugado las organizaciones y partidos políticos que se dicen en la oposición. Es tan fácil llevar a la lona a este gobierno, con todas sus metidas de pata y de mano, que no entiendo cómo, a estas alturas, se sigue hablando de hacer una tuza financiera, la recompra de los corredores o siquiera un metro incosteable. Pero los unos y los otros se hacen eco de la manipulación mediática (¿tendré que volver a enumerar los principios de ésta, bien estructurados por Noam Chomski?) y le hacen el juego a los emuladores de Goebbels.

El destape de la corrupción en el Ministerio Público (tonto inútil resultó el designado, jamás nombrado), la vergüenza que nos hizo pasar el Cónsul del Lamborghini, la compra (o vuelta a secuestrar) de EPASA, la Ley Zúñiga –el colmo de la intolerancia de este gobierno— que distrajo por unos días la atención de los medios hacia lo puntual, la falta de agua y de soluciones ante ella, fueron apenas algunas de las distracciones que se sacaron los magos mediáticos de la actual administración, sin mencionar la propuesta de reelección, que atomizó a la mal amalgamada alianza y lo terrible de ver unos custodios penitenciarios portarse como verdaderos asesinos y monstruos ante la impotencia de unos jóvenes que exigían un trato humano.

Entra en todo este periplo de tropezones, las renuncias del director de comunicación (alegando un matriarcado) y la del Zarino, que en 18 meses no hizo nada en su puesto, aparte de lucir sus corbatas en televisión.

Siempre he tratado de señalar lo importante y no lo urgente, aunque muchas veces éste último sobrepase al primero en protagonismo. Para poder ganar hay que enfocarse en las debilidades y carencias que tiene el adversario. Y en el escenario político actual, son altisonantes, claras y hasta ostentosas. No entiendo por qué no se le pega directamente a ellas.

Me dio mucha pena, viendo la entrevista que le hizo Álvaro Alvarado al Presidente Martinelli, la forma en que el mandatario maneja el lenguaje, los epítetos y hasta los gestos. Fue vergonzoso que, al referirse a lo del Cónsul de Miami, dijo que era producto de la pobre educación que había en este país y que se cortara la moñita y no sacara ese carro por el día. ¡Aló presidente!: la falta de educación la transmite usted hablando de la forma tan chabacana como lo hace y a ese despreciable representante diplomático no hay que cortarle la colita, hay que botarlo.

Nada nuevo bajo el sol

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 10 de enero de 2011

Para los panameños que residen en Miami los escándalos de sus autoridades consulares no son nada nuevo. Sin embargo, la reciente aparición del Cónsul Tomás Guerra en el Show de Fernando Hidalgo, que se transmite en el horario de mayor sintonía en el Sur de la Florida, Cuba y Puerto Rico, incomodó por la informalidad del personaje, que puso en evidencia su falta de conocimiento sobre la historia patria, bajísimo nivel cultural y peor aún, presentarse en un medio de comunicación a promover una actividad bailable con fines de lucro a beneficio de quien ellos, en la representación diplomática de Miami, solamente saben.

Causó estupor también el hecho de que mientras en Chepo, Colón y otras comunidades se perdían vidas y reportaban miles de damnificados por las inusuales lluvias, la representación del gobierno panameño en Miami realizara una fiesta bailable donde ni siquiera se hizo alusión a la tragedia que se vivía en Panamá.

Los panameños en Miami esperaban que su cónsul solicitara ayuda para las personas que lo perdieron todo, pero ni siquiera lo mencionó, tampoco promovió al país en sus 8 minutos de estrellato por televisión en vivo, sus declaraciones más que orgullo y solidaridad provocaron pena ajena porque se puso en evidencia que el presentador sabía más de Panamá que el propio entrevistado.

Sorprende también la cobertura y despliegue que ha provocado el acontecimiento en los medios, toda vez que no hay nada nuevo bajo el sol porque los panameños en Miami han visto desfilar, al menos en la última década, funcionarios acusados y hasta deportados por el gobierno estadounidense al comprobarse sus vínculos con personas sentenciadas por delitos bancarios que todavía purgan en prisiones federales.

Lo acontecido en Miami y la importancia que le han dado en Panamá los medios de comunicación podría ser parte de un orquestado truco donde se utiliza a Tomas Guerra como excusa para distraer la atención de los verdaderos problemas sociales que afectan al país o quizás, algún miembro de la frágil alianza esté interesado en convertirse en Cónsul de la ‘Ciudad del Sol’.

Aunque el objetivo del escándalo no esté muy claro, es imperativo que se evite ridiculizar al país y a los panameños en el extranjero, hay que observar con cautela ciertas normas de protocolo y hasta depurar los consulados de aquellos subalternos que al parecer ostentan puestos a perpetuidad porque cargan consigo mañas aprendidas de otras administraciones, corrompen o magnifican las aberraciones de funcionarios con poca experiencia en la administración pública o carrera diplomática, como es el caso de Miami.

(El texto lo tomé de un mensaje que me envió una panameña que reside en Miami y que ve con preocupación desfilar impunemente a cónsules sin pizca de credenciales para ocupar el puesto y subalternos que subsisten allí en base a las triquiñuelas que practican desde hace lustros, haciendo de ese lugar una olla de grillos)

La globalización del circo

CIRQUE DU SOLEIL

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

Facetas, 9 de enero de 2011

Uno de los espectáculos, no solo a nivel circense sino como show en sí, que atrae más público donde sea que se presente es el famoso Cirque du Soleil, que ha logrado posicionarse como el concepto contemporáneo de circo, o ‘nouveau cirque’. Su origen se remonta a los años 80, cuando Guy Laliberté, Gilles St Croix y Daniel Gauthier, ex artistas de barrios populares de las cercanías de Montreal, Canadá, decidieron llevar a cabo un montaje dramático de artes circenses y esparcimiento callejero que incluía atrevidos disfraces, efectos luminosos impactantes y música muy original y propia. A Laliberté se le ocurrió el nombre ‘del sol’ al asociar su significado (soleil) con juventud, dinamismo y energía.

La empresa, que hoy día cuenta con 20 espectáculos entre los que están La Nouba, Alegría, Saltimbanco y Kooza, tiene como misión ‘invocar la imaginación, incitar a los sentidos y evocar las emociones de la gente en todo el mundo’. Con Quidam son tres los shows que he visto de este fascinante grupo, y en cada uno encuentro un motivo más para seguir asistiendo a sus diferentes presentaciones. En esta ocasión asistí al show en el Centre Bell de Montreal, sede de los juegos de hockey, pero las otras veces me ha tocado el privilegio de estar en sus vistosas carpas que se instalan en el viejo puerto, a orillas del río St. Laurent, cuando el tiempo lo permite.

INICIOS DEL CIRQUE DU SOLEIL

Los fundadores del Cirque crearon una compañía de teatro denominada Les Échassiers (en español, ‘Los hombres en zancos’) que participó en 1983 de los festejos del 450 aniversario del descubrimiento de Canadá por Jacques Cartier. Para el siguiente año, la presentación Le Grand Tour du Cirque du Soleil se había convertido en todo un éxito, por lo que el grupo contrató al artista Guy Caron, de la Escuela Nacional Circense de Canadá a fin de que desarrollara el concepto de ‘circo verdadero’. Dicho enfoque teatral, basado en los personajes, así como la eliminación total de animales en el espectáculo, fueron los factores que ayudaron a definir a Cirque du Soleil como el circo contemporáneo (‘nouveau cirque’).

Cada representación ofrece un repertorio de varios estilos circenses provenientes de todo el mundo, cada uno con su propia temática e historia bien definidas. Así, el equipo de Cirque du Soleil busca conectar la audiencia al arte escénico por medio de recursos como música en vivo y artistas, efectos luminosos impactantes y guiones originales.

El Cirque se expandió rápidamente durante los años 1990 y 2000, llegando a contratar a 4.000 empleados en más de 40 países, con un total de 20 espectáculos exhibidos en 300 ciudades de cinco continentes con ingresos al año superiores a $810 millones de dólares. Las múltiples funciones ofrecidas en forma permanente en Las Vegas -donde hay siete shows – reciben a más de 9,000 espectadores cada noche, que suma a los más de 90 millones de personas que han asistido a por lo menos una presentación de Cirque en algún otro lugar del mundo.

Guy Laliberté, después de un recorrido que realizó por el continente europeo como músico folclórico ambulante, tras haber abandonado sus estudios universitarios regresó a Canadá en 1979, donde aprendió el arte de tragafuegos. Era amigo de Daniel Gauthier y Gilles Ste-Croix, quienes tenían entre sus planes encargase de un albergue juvenil para jóvenes actores llamado Le Balcon Vert, el cual se convirtió después en una compañía de teatro, a la que se sumaron los talentosos artistas que allí vivían. Como parte de un truco publicitario para convencer al gobierno de Quebec para que financiara su proyecto, Ste-Croix caminó en zancos un total de 90 kilómetros (56 millas) desde Baie-Saint-Paul hasta la ciudad de Quebec. Al final, el truco funcionó y la administración les dio a los tres visionarios el dinero suficiente para establecer la nueva compañía Les Échassiers de Baie-Saint-Paul.

QUIDAM

Este espectáculo fue estrenado el 23 de abril de 1996 en Montreal. Su temática sigue la tendencia establecida por el Cirque en ofrecer espectáculos más dramáticos a las audiencias. El término Quidam en latín significa ‘un transeúnte sin nombre’, y es la novena producción de la empresa. Su director, Franco Dragone, se inspiró en la imaginación de una joven disgustada llamada Zoe y, a partir de elementos artísticos surrealistas, se van develando las manifestaciones de los sueños fantásticos de este personaje. Son tan surrealistas las asociaciones que se utilizan que fácilmente evocan un argumento de André Breton o un cuadro de René Magritte.

A diferencia de los otros shows a los que he asistido, en éste hay elementos extremadamente cómicos que te doblan de la risa, muy al estilo Chaplin, y entiendo que cuando se estrenó no fue bien recibido, porque se aleja de lo estrictamente puro Cirque du Soleil. Se ha presentado en muchas ciudades de Estados Unidos, en México, Brasil, Argentina, Chile, Perú y Colombia y en varios países europeos.

El Cirque prepara un próximo show dedicado a Michael Jackson, tal como lo hizo con Los Beatles y Elvis Presley. Veremos con qué nos sorprenden. Lo que sí es que los que hasta ahora he visto me han maravillado, todos en su especialidad, Corteo, Ovo y Quidam, diferentes entre sí pero incluyentes de las características del nouveau cirque.

El riesgo de tomar riesgos

MARIELA SAGEL*

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá, 9 de enero de 2011

La vida entera se nos presenta como una secuencia de situaciones donde tenemos que, en fracción de segundos, asumir una posición que a la larga es un riesgo: desde que nacemos tenemos que respirar, luego tirarnos a gatear y eventualmente, a caminar. Si nos echan al agua tenemos que aprender a nadar si no, nos ahogamos. Si el asunto es montar en bicicleta, pues nos aventamos a aprender, con el riesgo de una eventual caída, igual que usar patines, esquíes, o conducir un auto. A diario enfrentamos el día como un riesgo y como personas responsables, los asumimos, a veces conscientemente, otras veces sin darnos cuenta –cruzar una calle, entrar a una autopista, manejar con exceso de velocidad, hablar por celular cuando estamos conduciendo— asumimos día a día, minuto a minuto, el riesgo que las cosas salgan bien, o que por lo menos, salgan como las hemos planeado.

Estuve pasando las fiestas de fin del año con mi hija y su esposo en la muy acogedora –pero muy helada— ciudad canadiense de Montreal, y todos los días tenía que enfrentarme a caminar por esas nevadas y a veces resbalosas aceras, a llegar a los destinos por los extraordinarios túneles que te llevan a todos lados sin necesidad de estar expuestos al inclemente invierno (confieso que por perezosa no me los aprendí, porque siempre mi hija me llevaba de un lado a otro como una hoja de papel al viento) y a experimentar unas temperaturas que a veces son indescriptibles.

Pero fueron unas vacaciones extraordinarias, en una ciudad que, a pesar de ser una de las más frías del mundo, ofrece una gran variedad de espectáculos que no se detienen por muy duro que sea el invierno: ballet, Cirque du Soleil –originario además de esa provincia canadiense– exposiciones de museos y ni se diga de la siempre delirante actividad de disfrutar la mejor gastronomía, el hermoso paisaje del Monte Real (Montreal es llamado así por Mont Royal, el cerro en cuyas faldas se edificó).

En mi vuelo de regreso me enfrenté a una avería del avión que me llevaría a Newark y de allí a hacer la conexión que me traería de vuelta. Tenía tres opciones: quedarme un día más viendo nevar en Montreal, tomar un vuelo tardío a Newark, de allí volar a Houston y por esa vía regresar a Panamá al día siguiente o tomar una conexión de otra línea aérea a Newark para llegar con el tiempo justo para subirme al avión que me traería de vuelta. Opté por la tercera, lo más que podía perder era el intento y que no alcanzara el avión.

Fue una verdadera corredera. El avión de Air Canada nos dejó en la terminal más distante de la que tenía que abordar mi vuelo, tuve que esperar tres buses de la aerolínea que nos llevarían a la que nos correspondía junto a una señora en silla de ruedas, una familia enorme viajando con niños chicos y correr por ese congestionado aeropuerto, en fechas en las cuales generalmente las personas se desplazan porque deben reiniciar un nuevo año, una nueva jornada, tomar nuevos riesgos en sus vidas.

Y lo logré, a pesar que ya no me dieron el asiento por el que había pagado, pero lo que me urgía era entrar a ese avión y volver a mi casa a tiempo y dentro del plan que me había trazado. Me encuentro ahora mismo en el vuelo de regreso, a encontrarme con un país que tiene un problema serio de suministro de agua, un zaperoco armado en la alianza gubernamental –el inicio del fin de esa amalgama mal hecha–, un sistema de transporte que empezó a los trompicones, un nuevo grupo editorial que tomó posesión de sus nuevos dominios como lo hace un ejército vencedor en el campo de un vencido y quizás cuando llegue, ya hayan ratificado a la peor persona que pudieron haber designado para Procurador General. ¿Está el gobierno tomando riesgos o los está minimizando mediante esas acciones? Quisiera estar equivocada, porque si al país le va bien, a todos nos va bien, y a este país le estaba yendo muy bien. Antes de julio del 2009.

DIOS NOS AGARRE CONFESADOS

El Siglo , 3 de enero de 2011

Montreal, Canadá – Este primer día del nuevo año tenemos la sensación que nos han revolcado las dos últimas semanas o nos molieron en un trapiche.  Las noticias que salieron publicadas en medios de prestigio –esos que no pueden ir alegremente a demandar, como pretendieron con el diario tico – en las que se revelaban embarazosos comentarios de la ex embajadora de los Estados Unidos aceleraron el paso a toda una cadena de renuncias, denuncias y encima de todo, burlas por parte de los gobernantes, que después de año y medio es hora que empiecen a cumplir con sus promesas de campaña.

Estuve bajo la impresión que la señora Stephenson era una más del “crazy team”, ya que fue ella la “facilitadora” de la alianza entre los muñecos que ahora pasean más que los que criticaron acremente durante la campaña.  Su intempestiva salida me sonó a premio y a misión cumplida, pero como con los gringos siempre hay que pensar mal –y acertarás— ahora se confirma que sentía una real antipatía por el hoy presidente y como buena funcionaria, estuvo bien mandada, y cambio y fuera.

Ocurre también el destape del Ministerio Público, que ya he comentado en mis artículos anteriores, y el procurador designado –obviamente nunca pretendieron nombrarlo porque desde que la corte se apuró a condenar a la Procuradora Gómez, hubo suficiente tiempo para que fuera nombrado en propiedad – empieza a dar tropiezos con la podredumbre que aparentemente es rampante en esa institución y renuncia.  Corrieron toda clase de rumores de una persona ungida, que fue la que redactó los estatutos del CD, y como malabarista de circo el presidente saca de su sombrero el nombre de nada menos que el señor Ayú Prado.  Un gran regalo de fin de año para quien se prestó a la injusticia que se cometió con la procuradora y que no ha cesado inclementemente de perseguir y aunque se le acabe el tiempo, extender los períodos de investigación del caso del ex Presidente Pérez Balladares.

La verdad, aunque muchos repiten al unísono que Dios quiere a Panamá, o que Dios es panameño, mejor que Dios se acuerde de la justicia panameña en este año que inicia tan mal.  Las explicaciones que nos deben a todos los ciudadanos sobre lo que ha salido publicado en los diarios extranjeros no son suficientes.  Necesitamos saber toda la verdad y no taparla con torpes espectáculos.