¿Hacia dónde vamos?

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 22 de Noviembre de 2010

El bombardeo inmisericorde y despiadado que somos objeto de las cuñas oficiales, que nos repiten una y otra vez que ‘Vamos Bien’ no deja de entusiasmar a muchos, que han cifrado en la ejecución de un buen gobierno el avance del país. Tal como ha sido la política del poderoso poder ejecutivo (valga la redundancia), ‘una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad’, práctica que distinguió al jefe de propaganda del régimen nazi, Joseph Goebbels y que todos quieren copiar, aunque no sepan ni de dónde viene, ni hacia dónde van (aunque sospecho que algunos del gobierno sí saben a dónde quieren llegar con tantas mentiras repetidas).

Pero no creo que vamos bien cuando los precios al consumidor han aumentado, en lo que va del año, en 4.2% y todos, sin distingos, lo resentimos. El combustible acaba de recibir otro remezón, por dar un ejemplo. Tampoco creo que vamos muy bien cuando han disminuido los permisos de construcción en un 29% y el movimiento de la Zona Libre ha caído, en solamente cinco meses, en 41%.

No vamos bien si las exportaciones bajan en 6% y decrecen los permisos de trabajo en 2.5%. Pero vamos aún peor mientras tengamos a 910 mil panameños careciendo de facilidades sanitarias mejoradas, 525 mil carentes de agua potable, y 350 mil bebés tengan bajo peso por causa de la desnutrición.

Vamos bien mal si en toda la administración Torrijos se otorgaron 540 millones de dólares en contratos directos y en un año de este gobierno la cifra ya casi le pisa los talones: 500 millones.

Vamos todavía peor si recompramos los corredores, a un costo de $970 millones, sacando la plata de las arcas de la Caja de Seguro Social, poniendo en peligro las jubilaciones. Con ese dinero aumenta la deuda pública considerablemente, no se agrega ni un centímetro a la infraestructura, no se reduce ni un segundo al ya insoportable congestionamiento vehicular, y es absolutamente innecesario, toda vez que el actual contrato termina la concesión en el año 2030 sin la obligación de parte del Estado de extenderlo. Pensemos cuántos problemas urgentes para el bienestar de toda la población, se podrían resolver con este dinero.

Hay muchos otros proyectos magnificentes que no son necesarios en estos momentos, y que se quieren ejecutar solamente para satisfacer los egos mesiánicos de algunos de las figuras de gobierno. Vamos proponernos hacerles llegar una réplica en LEGO, para que las tengan en sus oficinas.

Vamos cayendo bien abajo

MARIELA SAGEL*

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá, 21 de Noviembre de 2010

Panamá es la envidia de muchos países del área, por su crecimiento aparente, su dinamismo en la economía y los servicios financieros que brinda y por una casi inexistente inflación. Sin embargo, no todo lo que brilla es oro y esta semana tuve la oportunidad de estar presente en un análisis económico de la actual situación financiera que enfrenta nuestro país y la verdad que desde ese día no duermo, siento una preocupación muy profunda, porque no estamos haciendo lo correcto ni con nosotros, ni con los que vendrán después.

El economista David Saied, quien hizo una magistral presentación en base a fuentes del Banco Mundial, el Ministerio de Economía y Finanzas, de la Presidencia, la Asamblea de Diputados, la Contraloría General, etc., nos reveló que el índice de precios al consumidor ha ido en incremento hasta un 4.2% (en un período de un año), incremento que todos estamos sintiendo; que los permisos de construcción han caído en un 29% (la producción de concreto tiene un crecimiento negativo de -23%) y el movimiento comercial de la Zona Libre, una referencia obligada para analizar la situación del país, tiene un saldo negativo de enero a mayo de -41%.

No se entiende cómo se sustenta la aseveración que el PIB (Producto Interno Bruto) crece en un aproximado de 6%, si en el rubro de transporte apenas se ha alcanzado un aumento de 1.3%, las exportaciones han decrecido en un 6% y los contratos de trabajo contraído en 2.5%.

Panamá se coloca como el país en el continente con el mayor gasto público (no se incluye, en el comparativo, el gasto militar) y está arrojando alarmantes índices de insalubridad, con un puesto de incidencia de malaria, sida y mortalidad infantil por arriba de 90 (de un total de 139) y lo que es peor y grave, preocupante, calidad de educación en el puesto 128 de 139 (al mismo nivel de los más atrasados países africanos) y de calidad de educación de ciencias y matemáticas en un puesto 129 en el mismo índice del Word Educational Fund.

Para rematar las malas noticias, 910 mil (casi un tercio de la población) viven sin facilidades sanitarias mejoradas, medio millón de personas no tiene acceso o no cuenta con agua potable, 350 mil bebés tienen muy bajo peso y hay 140 mil analfabetos. Mi país próspero tiene otra cara, que no es la que yo pensaba que era.

Visto todo esto, pasamos a analizar que este año se ha aprobado el mayor presupuesto estatal de la historia, $2,434 millones de dólares. Vamos bien, entonces se subsanarán todos estos problemas. Pero, oh sorpresa, analizando el presupuesto de inversiones, vemos que al MEDUCA se le ha recortado el presupuesto que tenía en 10.3%, al de Seguridad 11.8% y al MIDA 23.7%. Pero al de la Presidencia se le ha aumentado en 298% (supongo que aquí estarán metidos todos los caprichitos que quieren construir de todas maneras). Las asignaciones presupuestarias a las provincias son aún más descorazonadoras: A Coclé se le ha quitado un 11.7%, a Darién 19.2% menos y a las comarcas no se les ha dado casi nada: la Kuna de Wargandí le han quitado 86% y la de Madugandí, 37% de su escuálido presupuesto.

Sin embargo, la planilla estatal ha sumado un total de 13,390 personas a su ya abultado peso y se han aprobado la contratación de servicios y bienes considerados suntuosos, lo que no ayudará a crear conciencia que los bienes públicos hay que cuidarlos, tanto como los privados. En 1998 el ensanche y rehabilitación del Puente de las Américas costó 11 millones de dólares y se añadió un carril, y este año se adjudicaron 80 millones sin agregar nada. No puede haber una variación tan grande en apenas 12 años en los costos de construcción.

Este espacio no me alcanza para seguir informando lo bien que vamos cayendo, pero adelanto que no entiendo asignaciones como que a la isla Contadora se le aprobó un presupuesto de $856 mil dólares para rehabilitar sus calles y a Chame solo $250 mil.

Si seguimos así, en el 2014 solo quedarán el par de decenas de aspirantes a presidente que tendrán que jugar a las sillas musicales para ser electos. Vamos ‘bien mal’.

El genio de Rockwell

Portadas de las revistas que Rockwell ilustró‘Contando historias’

Facetas, La Estrella de Panamá, 21 de Noviembre de 2010

MARIELA SAGEL

Uno de los cuadros de la exposición

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Norman Rockwell fue un pintor, ilustrador y fotógrafo estadounidense que, aunque no llegó a conocerse como un gran maestro de la plástica a quien los coleccionistas correteaban, tuvo una prolífica vida y producción artística, con una constante: además del humor y la precisión en el dibujo, en sus ilustraciones siempre abogó por las causas justas. Actualmente, en el Museo de Arte Americano del conglomerado del Smithsonian, en Washington, D.C. (Smithsonian American Art Museum, hasta el 2 de Enero de 2011) se muestran unas cincuenta y siete obras, algunas son bocetos de pinturas más grandes –o más pequeñas— que son parte de las colecciones personales de los cineastas George Lucas y Steven Spielberg, titulada ‘Telling Stories’(Contando Historias).

DATOS BIOGRÁFICOS

Rockwell nació en Nueva York y tuvo una infancia relativamente feliz. Con un ojo acucioso recreó en sus dibujos todos los paseos que llevó a cabo en compañía de su familia. Desde pequeño se inclinó por la ilustración e ingresó a escuelas que lo orientaron acertadamente para mejorar su destreza. Con menos de 20 años ingresó al afamado Art Students League de la ciudad de Nueva York donde mejoró sus conocimientos de anatomía e ilustración. La primera revista que ilustró, en su portada, fue el Saturday Evening Post, dedicada a la actualidad y las actividades sociales. Allí trabajó hasta 1963, casi 40 años.

Norman Rockwell nos sorprende aún hoy, por la precisión de su dibujo, por la picardía que muestran sus personajes, especialmente cuando representa a niños, y por las escenas cotidianas que con su pluma se subliman. No escaparon a su escrutadora mirada los conflictos tanto políticos como raciales que se dieron durante el ejercicio de su profesión: la II Guerra Mundial, la segregación de los negros, la libertad de expresión y la de culto y los valores de la familia, como son los que la reúnen una vez al año para celebrar el día de Acción de Gracias. Es de resaltar el tratamiento que, en sus obras, tienen las escenas picarescas de los niños, la observación a los derechos humanos, su religiosidad y el respeto a las razas.

LA MUESTRA

En esta exposición, que reúne lo que primero con esfuerzo y después, cuando ya entraron en bonanza, adquirieron los dos cineastas que se propusieron coleccionar las obras de Rockwell, hay una secuencia elegante y muy explicativa sobre cada una de las obras. Me llamó la atención una en la que en el boceto aparece una niña con una revista cuya portada es la imagen de Jackeline Kennedy y en el cuadro final, no está, puesto que era ya primera dama cuando se publicó o se mostró (First trip to the beauty shop). Además del adorable gesto que muestra la niña que es llevada por vez primera a la peluquería, la exquisitez que muestra el peinado y el resto del entorno conmueven. Sean o no portadas para una revista, sus ilustraciones, que se convirtieron en sendos cuadros, están llenos de todas las emociones que trata de transmitir: ternura, honor, sorpresa, soledad y muchas otras, como el amor de la maestra en Happy Birthday Miss Jones (pintado en 1956) o la sorpresa que manifiesta la elegante dama que visita un despacho y ve al fondo a un limpiador de ventanas (Window Washer).

Como parte de la exposición, exhibida de forma magistral y cuidadosa, presentan un video de 12 minutos donde ambos coleccionistas (Lucas y Spielberg) dan su testimonio de por qué fueron siempre, como cineastas, seguidores de un ilustrador tan virtuoso como Rockwell. Al principio compraban reproducciones pero después fueron adquiriendo una a una las obras que prestaron para la exposición que tuve la oportunidad de ver.

Viene a colación todo este tema toda vez que acabo de culminar un curso impartido por Daniel Domínguez sobre cine y reforcé mis conocimientos de cómo la ilustración precedió a la toma cinematográfica. Rockwell no solamente fue un gran ilustrador realista, de una excelencia preciosista, sino hasta cierto punto un expresionista burlón de la realidad y las costumbres. Un crítico mordaz y un inconformista. Pero dentro de la elegancia y el caché que le daba salir semanalmente en la portada de una revista de actualidad y sociedad.

“Boom” y las políticas de empresas

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 15 de Noviembre de 2010

El viernes 12 de Noviembre fue el estreno de la obra BOOM O LOS VICARIANTES DEL 18, en el Teatro La Quadra. Como todas las propuestas de mi sobrino y ahijado Arturo Manuel (otra oveja negra de la familia, junto conmigo) es agresiva, contestataria y atrevida. Y no es la primera, viene a ser como la novena que en dos años ha cosechado este joven dramaturgo.

La obra se burla del boom que experimenta esta ciudad, con sus edificios con nombres anglófonos, la calidad de los servicios que brindan las empresas de servicios públicos, la pésima atención en las instituciones del estado –mejor dicho, la incompetencia de los funcionarios— y de los cánones sociales que impone la sociedad, entre otras muchas críticas incómodas. Hay tres significados de Vicariantes, según el programa de mano, entre el que está ‘se dice de los pares de caracteres genéticos mutuamente excluyentes, que sirven para diferenciar razas’, y el vicario es ‘la persona que ejerce las funciones de otra en todo o en parte por delegación y nunca con carácter propio: la sustituye por tiempo indefinido o determinado’.

La obra, por muy crueles verdades tristes que devela, no deja de entretener y aunque reclama para sí el hecho de gritar una verdad incómoda, corrosiva, como lo es ‘el diario vivir en una ciudad donde uno se levanta escuchando taladros y se acuesta para soñar con martillos’, es una explosión de historias, y como toda explosión, además de divertir por la forma en que se dice –adelanto que abundan las palabras sucias— no trata de ofrecer una línea conducente, ni explicaciones racionales, ya que no la hay, como esta sobrevivencia en un país conducido por locos.

Es bueno que todos hagamos el esfuerzo por ver esta obra de teatro, ya que la actuación es apenas una fábula de la realidad. El Teatro La Quadra, desde sus inicios, ha dado la oportunidad a los directores que proponen obras diferentes, no los típicos bodrios que se ven en otras salas –aunque a veces hacen concesiones que resultan ser las más vendidas— y a precios muy accesibles, puede uno no solamente mirarse en un espejo con creatividad, sino lograr un rato de esparcimiento y colaborar con elevar el acervo cultural de todos los panameños.

Por allí hay un dicho que reclama apoyar el talento nacional. No deje de ver Boom y se verá reflejado en muchas escenas.Hasta el 26 de Noviembre en La Quadra

Ejemplos a emular

MARIELA SAGEL*

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá, 14 de Noviembre de 2010

El pasado domingo se celebró en Panamá el Concurso Nacional de Oratoria, patrocinado por Cable & Wireless y otras empresas, cuyos premios fueron realmente sustanciosos, si tomamos en cuenta que estaban destinados a una población joven, que seguramente se ha debido sentir muy incentivada a participar. Independientemente de los detalles de convocatoria, preparación y filtros que debieron pasar los finalistas, que fueron los que pudimos escuchar y ver en escenario, me llamaron poderosamente la atención tres detalles: el hecho que una empresa que promueve el uso del celular y por ende, el ‘chateo’, donde no se practica el mejor lenguaje ni la mejor gramática, sea la principal auspiciadora; la calidad del jurado, que además de los destacados panameños de grandes méritos en el ámbito nacional, se vio complementado por figuras mediáticas, políticas y culturales de gran estatura internacional. También el tema me causó gran emoción, porque desde el tiempo que debatimos la ampliación, para la aprobación de la misma en referéndum, he estado muy consciente que una parte de la población panameña no conoce a cabalidad cómo beneficia al país la empresa más importante que tenemos.

Es relevante que un concurso incentive la oratoria en los jóvenes estudiantes, toda vez que se ha demostrado la poca comprensión que hoy día tienen los educandos y los índices que se manejan internacionalmente señalan que Panamá debe hacer mucho en el campo educativo. Muchas son las obras que apuntan no solo esta carencia en Panamá, sino en toda América Latina —el último libro de Andrés Oppenheimer señala que Ganador al centro, el colonense Hugo Stocker

Los chicos finalistas demostraron una desenvoltura y un conocimiento muy gratificante, lo que me hace volver a tener esperanzas en esa generación del chat. Es usual que la gente entre en pánico escénico —creo que es bastante común tenerlo— y ellos demostraron que no solo lo controlaban sino que hicieron su labor, tanto en conocer del tema a debatir como en el manejo de su lenguaje corporal y la forma de dirigirse al público. Cuántos de nuestros funcionarios públicos fracasarían en un certamen similar si se les aplicara.

Cuando menciono que retomo las esperanzas, lo hago porque a veces me desánimo viendo cómo en Panamá se cultiva el consumismo, los símbolos de estatus, y este pequeño país tiene uno de los índices de penetración de teléfonos celulares y BlackBerries más alto del continente. Todavía no logro comprender por qué tenemos que hablar todo el tiempo por celular, cuando cada vez nos comunicamos menos, leemos menos, escribimos peor.

Por eso certámenes como el de oratoria son ejemplos dignos de emular, incentivar y replicar en otras disciplinas, para involucrar a la juventud en actividades que los hagan crecer y prepararlos para la vida, pero una vida donde siempre exista el ánimo de superación, donde la curiosidad por aprender nunca los abandone, por alcanzar cada vez más excelencias en lo moral y en lo personal, sin que eso esté ligado obligatoriamente a los logros materiales que se alcancen.

Ojalá todas las empresas vieran en el patrocinio de actividades que mejoren el intelecto no solo como parte de su responsabilidad social, sino como una obligación para un mercado que les reditúa grandes beneficios y que esas actividades son apenas una devolución a todo lo que los panameños les damos en facturación. Mientras se incluyan en sus presupuestos publicitarios patrocinios a estas y otras actividades de tipo cultural, no solo su imagen se refuerza, sino que otras empresas se darán cuenta que la mejor inversión y el mejor vínculo es apostar a la educación y a todo lo que con ella se relaciona.

El precio de crecer

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 8 de Noviembre de 2010

Acaba de celebrarse en Panamá un Foro de Turismo, con el objetivo de atraer para Panamá todo aquel turismo que esté ávido de conocer culturas que dejaron huellas, como fueron las que se asentaron en Portobelo, las ruinas de Panamá La Vieja y el Casco Antiguo, y como testigos dejaron los monumentos que rememoran su pasado. Para ese esfuerzo se invitó a Jordi Tresseras, un experto en turismo cultural y se contó también con las disertaciones de otros expertos que desde hace más de una década están estudiando todas las rutas que pueden convertirse en atractivos para el extranjero que visita nuestro país.

Panamá ha experimentado en los últimos años una afluencia de visitantes producto de las incontables alternativas que ofrece, como son el turismo cultural, el de compras, el de negocio (que ya estaba bien establecido), el de salud (potencial que está siendo desarrollado lentamente), el de retirados y otros menos edificantes como son los que se ofrecen en los alrededores de la vía Venetto. Sin embargo, la infraestructura de la ciudad y las carreteras del interior dejan mucho que desear.

Estuve en las fiestas patrias transitando la ‘autopista’ Panamá-Chorrera, camino a Coronado y la verdad que la misma está en un estado deplorable. Si ésa es la antesala al paraíso que se promete en los folletos y avisos del IPAT, que lleva a las playas, el sueño se convierte en pesadilla. Y no hay que ir muy lejos para darnos cuenta que los inmediato no se está atendiendo. En la misma ciudad, aparte de los descomunales tranques vehiculares que se producen, están los inmensos cráteres que se plantan amenazantes en las vías de mayor circulación, que si un auto pequeño cae en ellos, es muy probable que no vuelva a salir.

Para que una cosa siga a la otra es preciso que el gobierno acepte pagar los precios de crecer. Si queremos posicionar el país como atractivo turístico hay que capacitar a los meseros, conductores de taxi y todos aquellos que tengan contacto con el turista. Si queremos llevar turistas a las playas, debemos arreglar las carreteras. Si los queremos llevar por las rutas culturales que ya existen, remendemos las calles llenas de huecos.

Roberto Roy, Secretario del Metro, me escribió una vez durante el pasado gobierno que un gobierno responsable es el que permanente está reparando las calles. Ningún cura se acuerda cuando era sacristán.

Características y prioridades de género

MARIELA SAGEL*

marielasagel@gmail.com

La Estrella de Panamá, 7 de Octubre de 2010

Por años las mujeres hemos cargado con el estigma que nos alocamos en un centro comercial, en una tienda, y que tenemos más ropa y accesorios que los que podemos usar. Esto puede ser verdad en aquellas que dejan su cuero en los ‘malls’ o para quienes el comprar, sean carteras, ropa o zapatos son, como en alguna ocasión escribió Pilar Calderón en la revista SoHo, los orgasmo que les son esquivos. Otro paradigma que se asocia con el ser mujer es que hacemos las cosas mal.

En el caso del género masculino, lo que está asociado con su masculinidad en términos de consumismo es el poseer un auto que vaya de acuerdo a su status social. He llegado a escuchar que para algunos, tener un carro o comprar una marca determinada es casi como una extensión de su miembro viril, es decir, una representación fálica de lo que es o cómo quieren que los demás los perciban. El cambiar de auto una y otra vez, para los pudientes, es casi un vicio, siendo esto no una inversión sino un gasto, toda vez que los automóviles, al minuto que salen a la calle, pierden automáticamente un 20% de su valor.

Si bien para las mujeres es muy importante el bienestar de la familia y la mayoría antepone sus deseos a los de los miembros de ésta, algunas veces no pasa así. ¿Cuántas personas se tiran el closet encima para salir, andan con el último grito de la moda —no importa cuánto cueste ni lo bien que les quede—, pero sus casas deslucen, los grifos de sus baños gotean, y los muebles tienen polillas? Dicen los expertos que uno conoce a las personas y sus prioridades si cuando visitan sus casas se fijan cómo tienen los baños y la cocina. ¿Pero qué tal si algunas personas nunca invitan a sus casas y no sabemos claramente cuáles son sus prioridades en la vida?

En el campo laboral, todavía no hemos superado ni en Panamá, ni en países industrializados, los comentarios sexistas que son frecuentes en las juntas ejecutivas. Es usual escuchar cosas como ‘se fue temprano porque tenía que atender su casa’, refiriéndose a una secretaria, o los todavía más sangrones que le atribuyen a las esposas de los jefes las peores prácticas, algunas veces muy despectivas. Las que presenciamos este tipo de actitudes generalmente protestamos, pero igual, parece que es inherente en la cultura.

Todas estas digresiones vienen a colación porque recientemente estuve en una charla de dos de los más cercanos colaboradores de Michelle Bachelet y a ellos les pregunté si el hecho de haber tenido una mujer presidente había mejorado la participación de la mujer en el campo político y el laboral en Chile, país donde el machismo está muy arraigado. La respuesta de ambos fue que ascendió la participación en el campo laboral de las chilenas un 40%, pero no se conoce que haya variado la política, lo que es una lástima, porque la señora hizo un buen gobierno y enfrentó muchos retos de los que salió airosa.

También las traigo al papel porque me estoy terminando de leer el último libro de Gioconda Belli, la autora nicaragüense irreverente por excelencia, titulado El País de las Mujeres y, detalles más o menos, se trata de un país donde triunfó un partido liderado por mujeres, las que conformaron un gobierno solo de mujeres: mandaron a los hombres a encargarse de las casas, de los hijos y voltearon a todo el mundo al revés. Además, el partido se llama de la Izquierda Erótica, y en chanza les dicen a sus militantes, las ‘eróticas’.

Y finalmente, por el reciente triunfo que obtuvo la señora Dilma Rousseff en Brasil, el país más grande de América Latina, quien se convirtió en la primera mujer que asciende a ese puesto. Tal como ocurre con Laura Chinchilla en Costa Rica, tiene la sombra protectora del presidente saliente tras de sí y ya he escuchado a algunos ticos sentirse decepcionados de que la presidenta sea un títere de Oscar Arias. Veremos cómo le va a Cristina sin la presencia de su amado Néstor, pero de que las mujeres tenemos la capacidad, la tenemos. El asunto es atrevernos.

Un metro tardío

MARIELA SAGEL

marielasagel@gmail.com

El Siglo, 1 de Noviembre de 2010

En el año 1999, al final de mi gestión como ministra, entregué al Dr. Winston Spadafora, quien sería mi sucesor en la cartera de Gobierno y Justicia, un proyecto de factibilidad, con financiamiento aprobado y demás, para hacer un metro en la ciudad de Panamá. El proyecto había sido elaborado por el gobierno francés y la empresa Alstom, la misma que hoy integra el grupo que obtuvo la licitación del metro, junto a la sopeteada Norberto Odebrecht y FCC.

Alstom es un consorcio francés que fabrica trenes, entre otras cosas. Con el fin de eventualmente obtener la concesión de hacer el metro en Panamá, abrió una oficina del rubro transporte (están en el tema de hidroeléctricas) en nuestro país y por varios años estuvo participando en cuanta feria y exhibición había, con videos e información que ilustraban las ventajas de hacer un metro en una ciudad que cada día está más congestionada y cuyo transporte colectivo es un desastre.

Ante la indiferencia que le propinó el gobierno arnulfista, y la poca atención que le brindó al tema la posterior gestión de Martín Torrijos, la unidad de transporte se marchó. El diseño estaba hecho y la ruta trazada, se perdió el financiamiento del estudio de factibilidad y la posibilidad de acceder a préstamos blandos para construir esa arteria vial.

Ahora, después de casi doce años de estar en remojo, se desempolva el tema, con muchos millones más de costo, muchos miles más de usuarios y muchos intereses más puestos en las empresas que conformaron el consorcio ganador. Cabría preguntarse cuál ha sido el costo de oportunidad que hemos pagado, cuál es la seguridad que no pasará, a estas alturas del partido, lo que sucedió en Chile, que los usuarios rechazaron la nueva modalidad de transportarse –especialmente cuando pareciera que se le monta una competencia paralela, con el Metro bus— y cuál es el incremento de costos en la construcción en una urbe que está más caótica y congestionada que entonces.

Yo quiero que el metro sea una obra que solucione el problema de desplazamientos de la mayoría de los residentes de la ciudad. También aspiro que para mí sea un gusto poder transportarme en él, como lo hago en las ciudades donde viajo y existe este modo de transporte. Y anhelo que el proyecto sea bueno para todos. Fue una pérdida de tiempo no haberlo hecho antes.

De lo malo, lo peor

MARIELA SAGEL*

31 de Octubre de 2010

La Estrella de Panamá

Tuve la oportunidad de participar de un Seminario de Comunicación Política y Marketing Público la semana pasada, dentro del programa de capacitaciones que lleva a cabo la George Washington University, con sede en Washington, D.C. Esta institución académica, de gran prestigio, especialmente por su escuela de postgrado en Political Management, organizó este curso, en su octava edición, bajo el lema ‘Ganando el apoyo ciudadano: generando aceptación pública’.

Más de cien asistentes —entre comunicadores, políticos y otros relacionados— estuvimos recibiendo las extraordinarias (y a veces no tan buenas) directrices de los instructores que fueron una combinación de los mejores profesores de la universidad, con profesionales que actualmente son protagonistas de las campañas de comunicación más importantes del continente y del mundo.

Conferencistas de la talla de Joe Trippi (autor del libro The Revolution will not be televised), que ha dado cátedra en cómo las nuevas tecnologías generan apoyo ciudadano (redes sociales, herramientas de Internet, etc.); Tony Bawidamann, que desarrolló el tema Comunicación política e imagen positiva del gobierno —algo tan difícil de mantener en un medio donde el funcionario está siempre expuesto a la crítica—; Evan Tracey, con una extraordinaria charla de lo que debe ser la comunicación estratégica para el gobierno; y Frank Sesno, director de la escuela de Medios y Asuntos Públicos de la Universidad, y con vasta experiencia en la radio, nos brindaron sus teorías.

Por el lado de las vivencias, tuvimos el privilegio de escuchar el testimonio de dos protagonistas del caso chileno, cercanos a la presidenta Bachelet y cómo campeó el ser la primera mujer electa presidenta en un país primordialmente machista, así como los grandes retos que tuvo que enfrentar —se hizo especial énfasis en la crisis del transporte que produjo el Transantiago— la intervención del ex alcalde de Quito y ex presidente de Ecuador, Jamil Mauad, la desafortunada intervención del jefe de comunicaciones del alcalde del Distrito Federal de México, aspirante a candidato presidencial, que no separó su rol de facilitador del proselitista y casi arma un grito de Dolores en medio de la conferencia. Igualmente la participación de dos de los más destacados conductores de la cadena de noticias CNN en español, Andrea Bernal y Juan Carlos López y la magnífica clausura de Ramón Guillermo Aveledo, secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática, cartel de partidos que se unieron para adversar al presidente venezolano en las últimas consultas electorales que han llevado a cabo.

Puedo hacer un artículo de cada una de las participaciones, aún de la que casi produjo un cisma en la conferencia. En éste quiero destacar una de las que más llamó mi atención, porque da continuidad al tema que traté la semana pasada, que es la libertad de expresión que debe prevalecer en nuestras sociedades democráticas, de la mano de la libertad de información veraz que tenemos todos los que nadamos en este mundo de paradigmas, percepciones y manipulaciones mediáticas.

La charla fue la de Evan Tracey, que es fundador de una empresa líder en investigación relacionada a gastos en los medios para publicidades políticas y de relaciones públicas. Estableciendo sus reglas básicas, destaca el punto que lo que se induce como una percepción acaba siendo lo que realmente la gente piensa de un tema. Lo importante que es saber interpretar el sentir del público, determinante para que se salga vencedor en una campaña. Lo fundamental que es tocar la parte emocional. Lo más relevante para mí, el uso de las campañas sucias: las dos formas de hacerlo, mediante el uso de videos de lo que ha dicho un político y de publicidad negativa. Mostró algunos casos de campañas sucias y en el período de preguntas y respuestas le interpelé sobre los controles que existen sobre éstas. Me explicó cómo se regulaban y, al decirle que en Panamá habíamos pasado una elección recientemente con las peores campañas sucias que podamos recordar, me apuntó: ‘por supuesto, se llevaron a los peores y más sucios de aquí’.

No pude preguntarle al mexicano dónde se hacían las postulaciones a mejor y peor alcalde del mundo, (él alega que su patrón va a ser el mejor), porque yo tengo un candidato para el peor.

El ladrillo que perdura

Modelos hechos en LEGO

Facetas, 31 de Octubre de 2010

Por Mariela Sagel

Todos conocemos la marca Lego, algunos crecimos o vimos crecer a nuestros hijos construyendo castillos con sus productos y casi que podemos decir que es algo con lo que hemos vivido. Pocos sabemos que es de manufactura danesa y que es la abreviatura de ‘leg godt’ que significa ‘play well’ (jugar bien) y que tiene casi 80 años de estar en el mercado y ha pasado ya por tres generaciones desde que un humilde carpintero empezó a hacer juguetes hasta ser hoy la quinta empresa mundial en su rango.

En la ciudad de Washington, en el impresionante edificio que alberga el National Building Museum, que fue construido con 15 millones y medio de ladrillos, se muestra una exposición que se titula ‘Towering Ambition’ donde se erigen 15 edificios, algunos no construídos y todos íconos mundiales, precisamente hechos en Lego, los pequeños ladrillos que se gestaron en un taller de un carpintero danés.

El arquitecto Adam Reed Tucker ha sido el artífice de esta muestra. Tucker estuvo experimentando con los bloquecillos desde 2003, creando modelos de edificios y la exposición se inauguró el tres de julio pasado. Hasta allá me arrastré en la capital de los Estados Unidos y quedé impresionada tanto por la majestuosidad del edificio como por la perfección de los modelos que Tucker seleccionó para ser armados y exhibidos.

Cabe mencionar que el arquitecto Tucker es uno de los 11 profesionales certificados por Lego para armar este tipo de modelos a nivel mundial. Los edificios que allí se muestran van desde el emblemático Empire State Building, en un tiempo el más alto del mundo, que está en la calle 34 y 5ª. Avenida de la ciudad de Nueva York, así como las ya inexistentes Torres Gemelas, que fueron destruídas en los fatídicos ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001.

También se puede ver el Arco de St. Louis y la Casa de la Cascada, residencia que diseñó el afamado arquitecto Frank Lloyd Wright y que se considera una obra maestra. No falta la Casa Blanca, residencia del Presidente de los Estados Unidos. La simplicidad y la superficie plástica que evocan los productos de Lego ofrecen a los que hemos tenido la oportunidad de visitar esta exposición un punto de vista diferente sobre los monumentos escogidos. En todos se indica la cantidad de piezas de Lego que se usaron, y las horas que tomó hacer estas magníficas estructuras.

Los que identifican la silueta de la ciudad de Chicago, como son el Sears Tower, John Hancock, Marina Towers y el Trump Chicago Tower no escapan a este despliegue, tampoco el Chicago Spire, diseñado por el arquitecto valenciano Santiago Calatrava, que no se ha construido. De igual manera destacan el Burj Khalifa, que se erigió en Dubai, Emiratos Árabes, y es la estructura más alta levantada por el hombre a la fecha, que fue inaugurada a principios de este año.

Cuando uno termina de mirar estas esculturas en Lego, se pasa a un área donde niños y sus padres arman modelos con esos ladrillos, y también se ofrecen a la venta algunos de los modelos, más simplificados, de los edificios que allí se exponen.

JOYA ARQUITECTÓNICA

El National Building Museum es una de las grandes estructuras arquitectónicas del siglo 19 y una de las más espectaculares obras públicas de arquitectura que hay en la ciudad de Washington. Su construcción data entre 1882 y 1887 y era la intención del gobierno estadounidense contar con una sede para el U.S. Pension Bureau que fuera a prueba de fuego y para ello designó al General Montgomery Meigs como su diseñador, tanto arquitectónico como de ingeniería.

Se pretendía, además de acomodar la sede del Bureau, ofrecer a la ciudad con un espacio apropiado para realizar eventos sociales y políticos. Para lograrlo se inspiró en palacios romanos, y más específicamente, en la fachada se siguieron los diseños que Miguel Angel trazó para el Palazzo Farmese, en 1589. Tiene un majestuoso hall rodeado de arcadas enmarcadas en colosales columnas que son coronadas por capiteles corintios. Meigs se basó en el diseño de la iglesia de Santa Maria degli Angeli, ubicada en Roma, también diseñada por Miguel Angel a mediados del siglo 16 para ese hall.

La fachada de ladrillo, hasta cierto punto austera, no denota el impresionante interior. Como se buscaba contar con una estructura a prueba de fuego, el ladrillo era la mejor opción. El resultado es un edificio que cuenta con un excelente sistema de ventilación, enormes fuentes interiores, que también es una maravilla en términos de iluminación.

El Pension Building fue un espacio de oficinas hasta los años ’60 y la municipalidad estuvo tentada a demolerlo porque exigía grandes reparaciones, pero la presión por preservar un monumento de su envergadura fue mayor y fue así que se convirtió en un museo, habiéndose registrado como un sitio histórico, respaldado por el congreso. Su reapertura se produjo en 1997, después de años de ingentes renovaciones y restauraciones, que brindan a los visitantes un sitio único para varias exposiciones a la vez, cafetería, tienda (dicen que la mejor de los museos del área) y lugares para eventos.