Al oído del Ministro de Seguridad

MARIELA SAGEL
marielasagel@gmail.com

La gran preocupación que tiene la población tanto a nivel de la capital como en el interior es la seguridad. Y por más proclamas que se hacen, no se ha mejorado en nada en los últimos meses por una sencilla razón: no se ataca el problema desde la raíz.

Gracias a las estadísticas que estrictamente lleva el Ministerio de Gobierno, uno entiende que desde hace más de diez años la delincuencia común ha dado paso a la delincuencia organizada, que es la que trae consigo el tráfico de drogas, el lavado de dinero, la prostitución clandestina, el trasiego de armas, el terrorismo y las ejecuciones; escenarios donde los carteles de drogas rivales se lucen en nuestro país.

La delincuencia común es la que lidia con los robos, hurtos y asesinatos por celos, que no deja de preocupar, pero lo que realmente hiere los corazones de la población panameña es la proliferación de las bandas, la incursión en ellas de jóvenes que de otra forma serían prometedores profesionales o al menos técnicos de alguna destreza. Otra de las estadísticas que alarma es la gran cantidad de indocumentados ilegales que se ha incrementado en el país, y así todavía el Presidente está ofreciendo alegremente con el mandatario que se tropiece legalizarle sus nacionales y suprimir visados y pasaportes.

A fines del año 2008, un grupo de destacados profesionales con vasta experiencia en temas de seguridad hicimos un trabajo (aunque no soy experta, me tocó participar en el grupo) que analizaba cómo había sido el desarrollo del asunto desde que los gringos se fueron de las bases. Este documento cobra más vigencia ahora que estamos actualizando las estadísticas y notamos con gran alarma que en vez de disminuir, la delincuencia organizada ha ido en incremento. Este análisis incluyó también el aspecto sensitivo de la inmigración.

Ante la inminencia de que se decrete la “ley zanahoria” (a pesar de que le toque el bolsillo al vicepresidente por ser productor de alcohol) y el nacimiento de un Ministerio de Seguridad, hago un llamado para que se tomen en cuenta a todos los grupos de la sociedad, independiente del partido que seamos, para aportar a la solución de un flagelo que amenaza no solo a las familias panameñas, sino también la perspectiva que, como país, tiene la inversión extranjera y lo frágil que es la misma cuando no se le garantiza el mínimo de seguridad a sus visitantes.

El problema es de todos, no solo de una gestión de gobierno. Se han dado pasos decididos en la dirección correcta, un poco tarde, pero válidos. Hay que empujar, que es mejor que arrear, como dicen nuestros queridos vecinos colombianos.

Lo que Varguitas no dijo

La otra cara de la moneda

Tal como alguna vez sentenció Antonio Machado, el poeta español representante de lo que se llamó la generación del 98 y epítome del modernismo en su época: Tu verdad no; la verdad / y ven conmigo a buscarla. /La tuya, guárdatela, siempre tuve la curiosidad de leer el libro “Lo que Varguitas no dijo”, cuya autora es Julia Urquidi, la primera esposa de Mario Vargas Llosa, hermana de una tía política de éste y con quien se casó cuando el escribidor (como le gusta a él llamar a todos los que considera escritores de segunda categoría) tenía 19 años y ella 29. Y justo me llegó el libro, tras una pesquisa implacable por Bolivia, de donde era oriunda la señora Urquidi,-para más precisión, de Cochabamba- gracias a los buenos oficios de la familia política de mi hija, el día que se anunció el fallecimiento de la autora, a los 84 años de edad, en Santa Cruz.

El libro en mención -editado supongo que en muy pocos ejemplares porque es difícil ubicarlo, por la Editorial Khana Cruz en La Paz, Bolivia, en 1983, y de apenas 304 páginas- es una respuesta visceral al que el autor de La Ciudad y los Perrosle dedicara, La Tía Julia y el Escribidoren 1977 y cuya dedicatoria reza “A Julia Urquidi Illanes, a quien tanto debemos yo y esta novela” cuando ya Vargas Llosa se había casado con la prima hermana y sobrina carnal de Julia Urquidi, Patricia Llosa (hija de una hermana de Julia, para mayores referencias).

El libro en sí no tiene, en mi humilde opinión, mayor valor literario que el de arrojar luces sobre los inicios del escritor peruano y las inmensas barreras que tuvo que sortear para llegar a ser primero publicado y luego conocido en el mundo literario, con todas las limitaciones económicas y los sacrificios que ello implicó. Su valiosa amistad con Jorge Edwards, Octavio Paz, Carlos Fuentes y Julio Cortázar y otros que hoy día son autores conocidísimos y todas las consecuencias que el hecho de haber “seducido” a su sobrino y casarlo le trajo a la señora Urquidi, especialmente de parte de la familia Vargas.

La lectura del libro es entretenida pero desordenada, se nota que no hubo la intervención de un editor en el proceso, puesto que se lee como quien escucha una cháchara interminable. Hay mucha amargura y saña en todo lo que dice la señora Urquidi y es de entender: ella fue el apoyo del novel escritor y tuvo que hacer ingentes sacrificios para que saliera adelante, y tal como ella lo explica, él le comunicó -mediante una carta- que la dejaba por su sobrina.

El libro destila despecho y relata la época en la que ambos vivieron, primero en París y después en Madrid; ahonda en las permanentes crisis que tuvo esa relación de pareja y la acogida que le dieron a las sobrinas de Julia, Wandita y Patricia, y el profundo dolor que les causó primero la pérdida en un accidente de aviación de Wandita y luego la “traición” de Patricia. Sin embargo, sí rezuma en apoyo hacia los inicios de un escritor que hoy es admirado y venerado por muchos y los inmensos esfuerzos que tuvo que hacer “la tía Julia” para que un descorazonado Vargas Llosa no desistiera de perseguir la fama que finalmente le llegó, y con creces. Es probable que sin el apoyo de su primera esposa, sin su permanente compañía y entusiasmo y el amor que ella le profesó, Varguitas no hubiera dejado de ser un escribidor y no se hubiera convertido en escritor.

Julia Urquidi se tomó el trabajo de publicar las cartas que Vargas Llosa le escribió y en las que lo muestra egoísta, mezquino y hasta cruel, y lo desnuda ante sus lectores y seguidores. La señora Urquidi, después de esa durísima ruptura, volvió a casarse y vivió un tiempo en la capital estadounidense y según entiendo, se divorció por tercera vez, terminando sus días en su patria natal. Se le recuerda como una mujer muy culta y muy bien relacionada en la estrecha sociedad boliviana.

La vida de la tía Julia repite el patrón de muchas mujeres que fueron soporte y baluarte de sus compañeros en sus inicios y después, como si fueran desechables, las cambiaron por otra. Algunas veces le reconocen ese apoyo que les permitió llegar a ser lo que son, o a publicar lo que tenían en ciernes. En la mayoría de los casos, prevalece la mezquindad. Y es doloroso que no se le reconozcan los sacrificios que hizo. Espero que la tía Julia haya muerto con la tranquilidad de sentirse, en cierta forma, resarcida por todos sus esfuerzos.

Día del escritor panameño

MARIELA SAGEL*

Hoy 25 de abril se celebra el Día del Escritor Panameño, con el antecedente que apenas el viernes 23 se celebró el día mundial del libro, conmemorando en esa fecha el fallecimiento, en 1616, de dos grandes escritores de talla mundial: William Shakespeare, inglés, y Miguel de Cervantes Saavedra, español, autor de El Quijote.

Cuando la UNESCO estableció el Día de Sant Jordi para hacerle honor al libro lo hizo con la intención de mirar el LIBRO como un democratizador del pensamiento, válido para la reflexión crítica y hábil sostenedor de la democracia por excelencia.

La fecha del 25 de abril se escogió por ser en la que nació el gran maestro de nuestra literatura, Rogelio Sinán, en la Isla de Taboga. Por tal razón, y como un homenaje a su memoria y “con el fin de propiciar un mayor acercamiento a su compromiso con la literatura y con Panamá, así como para estimular la creación literaria al más alto nivel de excelencia en toda el área centroamericana, la Universidad Tecnológica de Panamá creó en 1996 un certamen anual y permanente cuyo nombre es: Premio Centroamericano de Literatura “ROGELIO SINÁN”. Su primera versión se verificó en 1997 y cada año se premia un género, iniciando en esa ocasión con cuento.

Este año, la ganadora es la escritora panameña Lucy Cristina Chau, que lo obtuvo por su cuento De la puerta hacia dentro y se otorgaron dos menciones de honor a Rafael Ruiloba y Carlos Wynter.

Por otro lado, el Gobierno Nacional concedió, en un merecido acto de reconocimiento por su defensa del idioma, la Condecoración Rogelio Sinán (se entrega cada dos años) al poeta y ensayista Demetrio Fábrega. Su selección “a la excelencia de una obra de toda una vida” la dio el presidente del Consejo Nacional de Escritores de Panamá, Carlos Fong. Meco, como es conocido, es un excelente traductor, poeta, ensayista, poseedor de una cultura integral, además que como todo Fábrega, lleno de particularidades y en su caso, excentricidades, todas tolerables. Mi querido amigo César Young Núñez comentó que “se ha premiado a una de las cabezas líricas más visibles que existe en Panamá”.

El inspirador de la condecoración y del premio, quien originalmente se llamó Bernardo Domínguez Alba, fue un escritor catalogado como vanguardista. Sus estudios en Europa lo llevan a involucrarse con todos los “ismos” de moda, como el dadaísmo, el surrealismo, y otros que influirían en su obra. Tiene una producción amplia y su novela más conocida es La Isla Mágica, que se escenifica, precisamente, en la isla de las flores que lo vio nacer.

Rogelio Sinán ejerció en Panamá como profesor de español en el Nido de Águilas y de arte dramático en la Universidad de Panamá. Fue también diplomático en varios países y miembro de la Academia Panameña de la Lengua. Murió en el año 1994, a los 92 años de edad.

Otras obras de él muy conocidas son La Boina Roja (cuentos), Plenilunio (novela) y Chiquilinga y la Cucarachita Mandinga, en el género de teatro infantil.

En el año 2003, uno después de su centenario, un grupo de personas nos organizamos para hacer un “happening” en la isla de Taboga y colocar una placa en la casa donde el escritor y poeta nació. Igualmente, la Asociación Cívica de Taboga invirtió materiales y esfuerzos en la creación de la biblioteca Rogelio Sinán para dotar a la escuela primaria que allí funciona de toda una bibliografía y se obtuvo la colaboración de todos los escritores nacionales, quienes donaron desprendidamente sus obras para conformar ese centro, al igual que personas amantes de los libros y de las bibliotecas, que hicieron lo propio.

En el Día de Saint Jordi, en Aragón, España, es una tradición regalar un libro y una rosa, acá en Panamá debemos adoptar esa costumbre. No nos olvidemos de aquel memorable comercial que hace muchos años decía, cuando se le preguntaba a un niño que quería para Navidad, “un avión y una vaca”. Regalemos entonces, hoy que es el día en que se les hace honores a los escritores, libros y flores para que sean vasos conductores de buenas costumbres y de educación, que tanto nos hace falta.

La importancia de reciclar

MARIELA SAGEL
marielasagel@gmail.com

En todas las instancias se insiste lo importante de reciclar y, en nuestro país, sin mucha cultura al respecto, ciertos productos y también algunas empresas se han estado ocupando del tema.

Para que todos estemos al tanto de lo que significa el término, el mismo se define como “someter a un proceso fisicoquímico y/o mecánico a una materia o un producto ya utilizado a un ciclo de tratamiento total o parcial para obtener una materia prima o un nuevo producto”. Otra definición es “la obtención de materias primas a partir de desechos, introduciéndolos de nuevo en el ciclo de vida y se produce ante la perspectiva del agotamiento de recursos naturales, marco económico y para eliminar, de forma eficaz, los desechos”.

El símbolo de reciclaje es un triángulo verde compuesto de flechas que van dando vueltas. De la manera más doméstica, en nuestro país las personas conscientes de la importancia de reciclar llevamos los periódicos a centros de acopio, separamos y destripamos las latas de aluminio para ponerlas por separado en donde se coloca la basura y en algunas ocasiones, los más enterados, separan los vidrios de los plásticos.

En países avanzados, como puede ser Canadá y Estados Unidos, existen reglas muy estrictas para, al disponer de la basura, en un tambucho se coloque el papel, en otro los plásticos, en otros las latas y en otros los vidrios. Lo que no se recicla son los desperdicios de comida, sea cocinada o cruda y el “foam”. Aún cuando en lugares públicos como el aeropuerto de Tocumen existen esos tambuchos y cada uno tiene un color, no hay una homologación de colores que permita al conocedor de todo el sistema de reciclaje identificar dónde tiene que depositar determinado desperdicio. Y la razón es muy sencilla: 15% de los hombres son daltónicos (no identifican un color de otro).

Sin embargo, hay una nueva tendencia en el tema del reciclaje, que está impulsando el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y es simplificarlo a dos tambuchos: uno donde vayan los desechos orgánicos y en el otro los materiales que se pueden reciclar.

En nuestros países eso puede ser aplicable desde el hogar -especialmente enseñando a los niños y las empleadas domésticas- la importancia de segregar qué va en uno y en otro. Luego eso va a las bolsas que recoge el Municipio y de allí a Cerro Patacón. Creo que es una manera muy amigable para no solo crear conciencia de la importancia de reciclar, sino ofrecer trabajo a los llamados pepenadores para que separen lo que se debe reciclar y se lleve a los lugares correspondientes.

Es urgente empezar a adoptar desde el hogar estas prácticas edificantes porque los recursos se agotan y hay que crear conciencia que la naturaleza nos lo agradecerá.

El contagio del buen gusto

MARIELA SAGEL
marielasagel@gmail.com

C omo una referencia obligada para expresar el talento y el buen gusto con que se distinguen algunos diseñadores y casas proveedoras de materiales, que nos confirman que no tenemos necesidad de adquirir en otro país lo que se da en el patio, el pasado 12 de abril se inauguró en la antigua Mansión Danté, ubicada en la calle 50, la III versión de Casa Cor. Este año el encuentro de diseño, decoración, paisajismo y arquitectura escogió y recreó en la señorial residencia la “casa de un Ex Presidente” y en un área de 3,000 metros cuadrados y más de 53 ambientes, 46 profesionales del diseño y la decoración, además de gran cantidad de trabajadores, han hecho realidad una maravillosa exhibición.
UN POCO DE HISTORIA

Casa Cor nació en Brasil hace 25 años y desde entonces ha ido creciendo hasta convertirse en una franquicia que se lleva a cabo en 17 ciudades de ese gigante país del sur, en Perú y en Panamá. La primera versión, en Sao Paulo, recreó solamente 22 ambientes creados por 25 profesionales, pero fue visitada por 7 millones de personas. Desde sus inicios se estableció, tanto a nivel nacional como lo ha ido haciendo en los países donde tiene presencia, en una referencia para el buen gusto, para influir en la opinión con suficiente exposición de las marcas con las que se asocian los espacios y para ofrecer la oportunidad no solo de lanzamiento de nuevos productos sino incluso realizar otros eventos mientras se esté llevando a cabo.

CASA COR PANAMA

La primera vez que se realizó en nuestro país fue en 2007 y la estructura neneficiada fue el llamado “elefante blanco” – el Hospital Santo Tomás – con grandes alturas y amplias áreas que daban vuelo a la creatividad. En 2008 se llevó a cabo en el antiguo Colegio La Salle, en el Casco Antiguo de la ciudad con muchas limitaciones para poder sacarle el mayor provecho posible. Esta tercera versión, que da lustre a una mansión que pronto dejará de estar en pie, ha exigido mucho más esfuerzo por sus columnas, bajas alturas, tuberías y recovecos que desafiaron la creatividad de los profesionales que se atrevieron a mostrar sus talentos y de las casas patrocinadoras –generalmente suplidores de elementos decorativos, materiales, tecnologías y nuevos productos— que no desaprovechan esta ventana de exhibición.

Una de las novedades de este año y que es verdaderamente loable ha sido la incorporación, en los diferentes espacios, de elementos que despierten la conciencia ambiental. De allí que se ha hecho mucho énfasis en la utilización de materiales naturales y renovables, se ha insistido en el uso de artículos y electrodomésticos de bajo consumo y se ha promovido la conciencia de reciclar y enseñar cómo hacerlo.

Otra de las innovaciones de Casa Cor 2010, que estará abierta al público hasta el 23 de mayo, es la de otorgar premios a los participantes. Inicialmente se establecieron siete categorías que finalmente quedaron en nueve, en la medida en que los jurados iban analizando la gran envergadura de este trabajo. La premiación se llevó a cabo el pasado viernes y en el recuadro se aprecia la lista de los mejores ambientes en cada categoría.

EL LEIT MOTIV DE CASA COR

Las gestoras de esta iniciativa fueron tres devastadas madres que perdieron a sus hijos en un trágico accidente a fines de 2003. Su duelo les permitió darse cuenta que en nombre de ellos podían seguir viviendo y orientando a adolescentes y para el efecto crearon la Fundación Amaneceres, que gracias a los beneficios que genera Casa Cor tiene un Centro Especializado de Prevención, donde los jóvenes pueden desarrollar sus talentos y creatividad, mediante orientación académica, artística y psicológica. Lograron obtener la franquicia y han marcado una pauta en nuestro país, ofreciendo cada año durante un mes y medio una vitrina que recrea el buen gusto y la elegancia, y que permite que el panameño haga algo diferente durante sus horas de esparcimiento. La exposición está muy bien diagramada y fluye de manera lógica por toda la mansión, sorprendiéndonos en cada esquina con un rincón, un ambiente o un jardín interior.

Como parte de la integración que ha hecho esta tercera versión, también se ha incluido un área comercial o mini mall, donde algunas tiendas, especialmente de objetos y curiosidades de decoración despliegan sus mejores galas, así como un par de restaurantes y cafés que estarán sirviendo y atendiendo a los asistentes. No puede obviarse el esfuerzo que también se hizo con el jardín exterior que fue digno merecedor del premio de paisajismo, ya que no solamente hace una fusión extraordinaria con la sobriedad de la casa, sino que, en un ambiente zen, despliega las plantas tropicales que nos hacen un país tan verde y que en ocasiones desestimamos.

Otro factor importante, adicional a la tecnología que muchos de los diseños estrenan –especialmente en baños y cocinas—es la excelente muestra de obras de arte que, sobre paredes inclinadas y dando la sensación de estar flotando, remata con gran estilo la exposición que podrán apreciar los visitantes.

Ninguno de los ambientes en los que los profesionales participantes invirtieron esfuerzos y recursos puede desestimarse y hay para todos los gustos, pero algunos integran mejor que otros la elegancia, la eficiencia y la tecnología. Estos premios son, sin duda alguna, un gran estímulo para que en las próximas versiones de Casa Cor se busque la excelencia porque de ejemplos vivimos y de ellos nos hacemos eco.

Hechos son amores

MARIELA SAGEL*

“Hechos son amores y no buenas razones” dice del más sabio de los refranes españoles, y por allí se van “por bulerías” como ellos mismos dicen, para criticar a Rodríguez Zapatero tildándolo que ejecuta una legislatura de ruptura.
Sin embargo yo quiero referirme al hecho bienvenido de la designación de Roxana Méndez como primera Ministra del Interior, que fue anunciado por el presidente Martinelli, lo que llena de alegría al género al que pertenecemos además que, a las que la conocemos, sabemos que es bien merecido el nombramiento no solamente por la lealtad que ella ha mantenido desde el inicio con el partido al que pertenece y su cabeza, así como supo separarse a tiempo de una gestión municipal que nos tiene hundidos en la basura y en la inmundicia, al punto que el ministro de Salud ha decretado una alerta sanitaria a nivel de la ciudad.

Roxana tiene además la muy formada experiencia de haber dirigido una fundación que ha sido exitosa y ha sentado precedentes, los que nadie le va a escatimar, sabe de las necesidades del pueblo y no le adornan, precisamente, premios de baile por hacer su trabajo sino todo lo contrario, un compromiso muy grande en una posición de tanta relevancia y responsabilidad. Enhorabuena por ese nombramiento, lo que sumará una cara bonita y fresca y con clase al gabinete.

Otro hecho interesante que se da en esta semana pestilente es la anunciada implementación de la llamada Ley Zanahoria, que debe su nombre a que fue Antanas Mockus, hoy candidato a presidente de Colombia, que la puso en ejecución en Santa Fe de Bogotá cuando era alcalde. Y los resultados le dieron vuelta a la tuerca. De ser la ciudad más peligrosa del país ahora es una perla de cultura, decencia y buenas maneras. Y simplemente la Ley Zanahoria ordena que cierren los bares y el expendio de licores a las 2 de la mañana.

Enseguida pitaron los dueños de bares y restaurantes, que si el turismo se va a ahuyentar, que si la seguridad jurídica. Vale más la seguridad de nuestros hijos y de nosotros mismos y hasta de la fuerza pública que es la que tiene que velar porque estemos a salvo y, si queremos parrandear, salgamos temprano. Lo que pasa es que se ha hecho costumbre salir tarde a los bares. Una de las veces que fui a Bogotá en misión oficial, nos reuníamos a cenar temprano y cerca de las 11 ya estábamos todos bien portaditos en nuestras habitaciones. Y de eso dan fe mis compañeros de viaje, comisionados de la policía, funcionarios del ministerio tanto de Gobierno como de Relaciones Exteriores y periodistas, que nos acompañaron a negociar una repatriación de insurgentes del vecino país.

Esta ley no solamente debería aplicar a los bares y lugares públicos, también debe ser ley para las fiestas privadas. Hay áreas sociales de condominios donde a veces hay que llamar a la policía bien entrada la madrugada porque los decibeles no dejan dormir al vecindario entero y mientras más alta la música, más altos los gritos. A la gente le encanta oírse y si tienen que competir con la música, pues más alto hablan.

Apoyo con denuedo esta iniciativa del Ministro Mulino y ojalá que sea realidad pronto. Escuchaba en un programa de radio que en los barrios populares las cantinas abren a las 10 de la mañana, entonces, ¿qué hacen expendiendo licor a las 12 de la noche?

Los hechos demuestran que bien pensados, pequeñas acciones y decisiones como éstas, en medio de esta locura, dan una luz de esperanza para que algo cambie mientras todo sigue igual (bien dicho por Lampeduza en su laureado libro El Gatopardo: “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie” y que los que nos mandan a veces dejen de ser testaferros de los espurios egoísmos de los que los rodean.

Nos vamos pa’ Lima

MARIELA SAGEL
marielasagel@gmail.com

Esa fue la expresión que me escribió un amigo cuando le “chateé” que al ex presidente Pérez Balladares le habían otorgado el permiso para salir del país y así viajar a la capital peruana.
Y ya me imagino la andanada que vendrá de parte de sus detractores cuando tengan la oportunidad de reponerse del golpe que la decisión del fiscal Ayú Prado les ha representado. Y es que ahora su principal acusador (el que “abrió” el caso el 3 de agosto del año pasado, según se lee en un recuento recientemente) se va a sentir defraudado.

En lo que se insiste de manea viciosa es que el ex presidente está involucrado en un caso de blanqueo de capitales. Sus voceros hemos explicado en estos más de 80 días que han pasado desde su reclusión que blanqueo solamente se puede dar cuando la proveniencia del dinero es ilegal. Y tal como se le ha querido señalar, se le acusa de recibir dinero de sociedades que se dedican a los juegos de azar que, hasta donde tiene la población entendida, no es ilegal.

Las cosas han cambiado desde el aciago 14 de enero en que un sorprendido Pérez Balladares se vio ilegalmente restringido de su libertad, al acudir voluntariamente a la Fiscalía Especializada del Crimen Organizado. Un fiscal, arrogándose el derecho que no le correspondía, lo manda para su casa. Luego le niegan por varias semanas el derecho que tiene todo ciudadano a tener un “debido proceso” al no asignársele un juez, en dos ocasiones le niegan la fianza y posteriormente, le ponen una suma ridícula y astronómica que él, con buen juicio y el consejo de su familia y abogados, se negó a consignar.

Y es que la procuradora -hoy separada- abrió el caso “de oficio” por las simples y venenosas publicaciones de un medio, y “de oficio” el procurador encargado no ha querido abrirle causa al director de la Policía por las supuestas acusaciones que durante la invasión persiguió a ciudadanos estadounidenses.

Ese medio siempre quiere ser juez y parte de los temas en los que se empecinan y cuando las cosas no le salen como esperaban, inventan y arman cualquier ataque. Acostumbrados a actuar sin rendir cuentas a nadie, seguramente ahora el fiscal les parecerá un vendido y quién sabe qué más cosas.

Al tiempo que han arrastrado por el lodo a un ex presidente, inmisericordemente, sin importarles la certeza de sus aseveraciones, defienden a quienes no tienen ni honra de la qué vanagloriarse. Tienen guardado en el clóset al artífice de toda esta telaraña y lo soltarán, literalmente, cuando no quieran dar la cara y una vez utilizado, lo sacarán del país, como en ocasiones anteriores.

Pero en todo, aunque pasen 30 años, rendirán cuentas oportunamente y en esto, como hemos insistido desde el principio, los cimientos los hicieron utilizando una débil arcilla que se ha ido desmoronando rapidito.

Cultura Alimentaria y Alimentación

Con 19 capítulos y 396 páginas, la obra permite comprender cómo los alimentos fueron los artífices de la globalización

MARIELA SAGEL
marielasagel@gmail.com

NUEVA OBRA DE ALFREDO CASTILLERO CALVO
NUEVA OBRA DE ALFREDO CASTILLERO CALVO

En un formato espléndido, más bien un “coffee table book” pero para una mesa inglesa de estilo, se presentó recientemente, en un evento donde se congregó gran número de personalidades, tanto profesional como científica, el último libro del doctor Alfredo Castillero Calvo, “Cultura alimentaria y globalización, Panamá, Siglos XVI a XXI”.
La iniciativa de auspiciar este libro provino de los vástagos de la familia Liakópulos Falcón que, con la idea de hacer un homenaje a sus padres, los dueños de la cadena de restaurantes Niko”s, se embarcaron en esta feliz aventura cuyo resultado ha sido una documentación profunda y valiosa de la historia sociocultural y económica de la alimentación y sus costumbres, desde la conquista o arribo de los españoles al Istmo, hasta nuestros días.

El libro cuenta con 19 capítulos y 396 páginas, además de una diagramación e ilustración espectacular, con una portada de un cuadro del pintor cubano Eduardo Abela, propiedad del autor. La actividad fueambientada tomando especial cuidado en representar los elementos que de una u otra manera eran mencionados en el libro, con palmas de guineo, vegetales y frutas del país.

El doctor Alfredo Castillero no necesita presentación. Su compromiso de hacer conocer la historia de nuestros orígenes lo ha llevado a publicar sendos volúmenes que recogen temas de arquitectura, urbanismo y sociedad La vivienda colonial en Panamá ; Conquista, evangelización y resistencia ; La Ciudad Imaginada: El Casco Viejo de Panamá , Las Rutas de la Plata, una Historia General de Panamá (en cinco tomos) ; Historia Urbana de Panamá La Vieja ; Los Metales Preciosos y la primera globalización , éste último un antecedente al tema que trata el libro recién publicado.

Con amplias sustentaciones históricas y hermosas ilustraciones de todo tipo, desde fotografías hasta dibujos y una diagramación exquisita, el doctor Castillero nos lleva de la mano para demostrarnos que el intercambio que se produjo a raíz de la llegada de los españoles a América y concretamente, a nuestro istmo, marcó el inicio de la primera de las tres grandes etapas de la historia alimentaria después del neolítico. Esto se mira como la revolución ecológica que provocó la primera globalización del planeta, de allí que el título también incluya ese término, la mayoría de las veces mal usado.

Esa fue la primera etapa, según Castillero, siendo la segunda la ocurrida a mediados del siglo XIX, como consecuencia de la revolución de los transportes, la incorporación de la refrigeración y los enlatados, lo que ayudó a multiplicar las opciones alimentarias.

La tercera etapa despega con la revolución biológica de los tiempos actuales, que permite más rendimiento en los cultivos agrícolas, lo que da paso a la internacionalización de la gastronomía y la adopción de los nuevos hábitos en la mesa de los panameños.

Así como los españoles trajeron nuevas plantas y animales a la América descubierta, también los pueblos conquistados aportaron al viejo continente –aunque de forma más lenta— plantas medicinales, tabaco, quina, colorantes vegetales que cambiarían la industria textil. Quizás el cultivo más importante que producía nuestro continente y que causó un verdadero revuelo en Europa fue la papa, y más lentamente el maíz, la calabaza, el camote, los frijoles, el maní y el tomate.

La globalización se produce, precisamente cuando alimentos como el café viaja de Etiopía a Venecia, luego a Francia, Holanda y de allí a América y Asia. De manera muy instructiva, detalla cómo la adopción entusiasta del consumo tanto del café como del té y el chocolate estimuló la producción de porcelana fina en Europa en la segunda mitad del siglo XVII. Y ayuda a entender cómo la globalización contribuyó a todas estas costumbres, y a estimular la utilización del azúcar, que endulzaba estas bebidas, costumbre que fue en aumento. La caña de azúcar no solamente fue un producto encontrado en América, sino que el incremento de su producción, para satisfacer nuevos mercados, promovió la masiva esclavización de mano de obra africana que fue traída a América.

Una lapidaria conclusión del autor es que “El azúcar y la mano de obra esclava, junto con la porcelana, confluyeron para engrasar las ruedas del comercio mundial, crear grandes fortunas, transformar países y cambiar el planeta, definiendo el paradigma de un mundo interconectado y crecientemente globalizado”.

Toda esta revolución alimentaria cambió definitivamente la actitud del panameño hacia convertirse, definitivamente en un país de servicio. Primero la celebración de las ferias de Portobelo y luego su extinción condicionaron nuestro papel en el mundo. La introducción del ganado y la aspiración que todos los panameños empezaron a sentir de ser ganaderos dejó a un lado la vocación agrícola en algunas regiones (La Cultura del Potrero, estudiada ampliamente por Stanley Heckadon Moreno), independientemente que los españoles habían venido al Istmo no a sembrar y cultivar sino tras el oro que existía y posteriormente la plata, apartaron definitivamente la mano de obra de las actividades agrícolas. Entra aquí un elemento que ha sido tocado con extremo compromiso por parte del historiador, y que son los metales preciosos.

El libro amplía de forma muy explicativa cómo era la dieta en el istmo y cómo dejamos de ser “hombres de maíz”, como nos definió Miguel Angel Asturias (aunque para la población indígena no hubo tal transición) y pasamos a ser consumidores de pan blanco y adoptar el arroz de manera definitiva como la alimentación básica de ingestión diaria. Paralelo a esto, se da el triunfo de la especialización terciaria sobre la agricultura, especialmente por los fenómenos mundiales que catapultaron definitivamente a Panamá como país de servicio: la fiebre del oro de California en 1849 y la construcción del ferrocarril transístmico en 1850 y la persecución de la plata en el Perú.

Entre tantos temas de interés está el del origen del plátano, si es de América o si ya era conocido por los conquistadores lo que a juicio del autor, debería ser un motivo para reabrir el debate de su proveniencia.

El presentador de la noche fue el doctor Rodrigo Tarté, director Académico de la Ciudad del Saber, quien además de hacer un enjundioso resumen de la publicación, considera que la misma es una contribución científica muy importante al conocimiento de la ecología como disciplina integradora de las relaciones complejas entre los fenómenos económicos, sociales, culturales y ambientales.

Este valioso libro, producido con un esmero y distinción que epitomiza cualquier intento de documentar estudios tan profundos con ilustraciones tan maravillosas, es digno de alabanza tanto por los que tuvieron la feliz ocurrencia de llevarlo a la realidad, como por el historiador, que nos ofrece una comprensión integral de todos los elementos que condicionaron no solamente el destino de Panamá como un país a la postre dedicado a un sector terciario, sino cómo los alimentos fueron y han sido los verdaderos artífices de la globalización y los que han permitido que se cambien hasta las costumbres de los pueblos de nuestra América.

No creo que la familia Liakópulos Falcón haya podido encontrar una mejor manera de homenajear a sus progenitores, Jorge y Leticia, que invirtiendo tiempo y recursos y, sobre todo, con la escogencia del Dr. Castillero Calvo para llevar a cabo tan monumental empresa. Este libro es una referencia indispensable para todos los estudiosos de la cultura e historia de los países conquistados por España y sus prolijas notas y bibliografía abren todo un panorama de aristas impensables para cualquier historiador serio. Enhorabuena por esta feliz idea.

Se requiere un profundo análisis

MARIELA SAGEL*

El reciente anuncio que el gobierno nacional compraría de vuelta a las empresas concesionadas los corredores diseñados dentro del proyecto Estampa, en los años ”80 y construídos durante la administración de Ernesto Pérez Balladares –por lo menos, el inicio de ellos— ha generado una gran cantidad de comentarios, algunos encontrados, que demandan un profundo análisis y sobre todo, una evaluación técnica y desapasionada de lo que ello implica.
Por un lado se escuchan los argumentos que se invertirían los ahorros del país en algo que ya tiene funcionando más de diez años y que con ese mismo dinero se pueden construir obras viales que son de urgente necesidad para los habitantes de este país.

Por el otro lado se dice que las empresas mexicanas que se beneficiaron con esas concesiones han expresado que su recompra les representa el mejor negocio de su vida empresarial, toda vez que ese dinero fresco que les entraría lo pueden usar, a su vez, para otras obras que también les generarán millonarios dividendos. También he leído que la noticia causó, inmediatamente, una baja en el “ranking” que otorgan las calificadoras de riesgos, si eso es que eso es importante para el vulgo.

Lo único que sí es válido, en mi humilde entender, es que los corredores NO VAN a ser gratis ni creo que bajen de precio, y mucho menos, van a recibir el mantenimiento que actualmente tienen cuando pasen a manos del estado. Invito a los expertos en economía, en finanzas y en ingeniería –y a quienes negociaron dichas concesiones— a que participen de un foro abierto donde la población se ilustre sobre las ventajas o desventajas y, de alguna forma, haga sentir su voluntad en contra o a favor.

De la misma manera, se requiere analizar las consecuencias de legalizar 100 mil ciudadanos colombianos de los más de 350 mil que hoy viven en Panamá y las implicaciones que ello traería en varios aspectos de la vida nacional. Sean colombianos, dominicanos, venezolanos, Panamá siempre ha sido un crisol de razas, pero hace falta una política migratoria que no discrimine, ni en contra ni a favor, para que se llegue a la conclusión de, en un momento de obnubilación, acceder a la legalización de personas que no se sabe a qué negocios edificantes se dedican. Propongo que todos aquellos que de alguna manera hemos sido parte del tema analicemos, con el único interés de beneficiar a Panamá, lo que ello representaría.

Los mexicanos que han atravesado la frontera al sur del Río Grande persiguen implacablemente esa moratoria generosamente ofrecida en la ciudad de Medellín al gobierno colombiano, período tras otro de sus presidentes, sin acercarse a algo parecido. Y las circunstancias son totalmente distintas así como lo es el manejo de las mismas.

Y finalmente, analicemos con estadísticas en mano y sin la intención de practicar marketing político, si la criminalidad ha ido en aumento o si el gobierno ha logrado bajar la inseguridad que a todos nos tiene muy preocupados y en lo que parece haber opiniones encontradas. Es necesario aclarar que la tipificación de los delitos ha cambiado radicalmente en los últimos años, y que los robos de autos han dado paso a los ajusticiamientos, y los hurtos sencillos han dado paso de ser delitos menores a  delitos mayores llamados contra la salud, que son el tráfico y consumo de drogas.

Si criticamos ofrezcamos soluciones para que no se diga el día de mañana que nos oponemos a todo. A lo único que no podemos oponernos es al desarrollo y debemos ser responsables del país que estamos construyendo porque, seamos parte del engranaje gubernamental o no, nuestras acciones, decisiones y opiniones son las que pesan al final para hacer un mejor Panamá.

Vista del Corredor Sur con el paisaje urbano de la ciudad de Panamá al fondo
Vista del Corredor Sur con el paisaje urbano de la ciudad de Panamá al fondo

Los “call centers”

MARIELA SAGEL
marielasagel@gmail.com

De un tiempo para acá se ha ido martillando desde todos los puntos neurálgicos de la sociedad que los centros de llamadas o call centers son la panacea para la economía y una oferta interesante para la creciente demanda de puestos de trabajo que solicita un mercado de jóvenes que salen en busca de ganarse su sustento. También se ha dicho -y no les falta razón- que en Panamá los call centers enfrentan una falta de experiencia y una deficiencia del manejo del inglés y por eso algunos se trasladan a otros países.

Lo cierto del caso es que aún así, los call centers siguen siendo generadores de empleo pero tienen una rotación bastante alta, sea por falta de capacitación o por falta de oportunidades. Sospecho, sin temor a equivocarme, que el más exitoso ha sido el de Dell, que atiende las peticiones para América Latina.

Fui instructora de telemercadeo y la primera que introdujo este servicio cuando aún la telefonía no se había privatizado, y las experiencias que tuve fueron enriquecedoras. Pero las que a diario sufrimos, al ser víctimas de los hoy profesionales de los call centers, no me permiten decir lo mismo, sino todo lo contrario.

Los centros de llamadas de las empresas de telefonía, por ejemplo, están en otros países, en Guatemala la de Movistar. Desde allí están supuestos a brindar un servicio al cliente pero no son capaces ni de darte el teléfono de los centros de atención ni mucho menos ofrecerte una solución a la medida, ya que están en otro país y tienen otra cultura. Eso sí, son correctísimos al hablar -algo en que los panameños somos incapaces de competir.

Los centros de llamadas de cobros de tarjetas de crédito son otro cuento, y bien complicado. Implacables, se puede decir. Recientemente un banco internacional compró dos locales y la que se armó fue de madre, toda vez que a uno que te llamaba no le podías solicitar la información de otro, porque las bases de datos no coincidían o porque simplemente la del banco madre está en Colombia y la de los recién adquiridos en Costa Rica.

Pero si se voltea la tortilla, a la hora que uno requiere de los servicios expeditos de esa institución bancaria, allí sí la cosa se complica. No hay manera que, a través del teléfono -que se usa para acortar distancia no para alargar conversaciones-, se obtengan datos de cómo va un trámite o simplemente, dónde ir a recoger o firmar un documento. Parece que cada unidad de negocio está en un centro totalmente alejado de la sinergia que debe prevalecer en la empresa. Mientras los call centers funcionan bajo el esquema de no mercy (sin misericordia), los que solucionan están bajo el lema no rush (sin apuro).

¿Cómo hacemos para integrar uno al otro?