Un ministerio para la seguridad

MARIELA SAGEL
El Siglo, 22 de Febrero de 2010

Sin apenas darnos cuenta nos desayunamos un día con la creación de un Ministerio de Seguridad. La figura, que no es aberrante ni mucho menos innecesaria, nace como resultado de las pugnas internas de poder que existen en el gabinete y no es incluyente de todos los estamentos que caen dentro del tema “seguridad”, del que existe total descontrol.

A fines de la gestión del ex presidente Pérez Balladares presenté al Consejo de Gabinete la propuesta de crear dos viceministerios dentro del ya enorme Ministerio de Gobierno y Justicia –que de justicia no tiene nada, más que el nombre y un par de juzgados nocturnos–. La explicación de motivos sustentaba que, habida cuenta que no existe un ejército en el país, los temas de seguridad debían tratarse con mayor celeridad y excluyéndolos del maremágnum de dependencias que ese ministerio tiene, entre los que está la política indigenista, los correos y la banda republicana.

El quinquenio siguiente se sumió en el sopor propio de los gobiernos arnulfistas (aún así dos ministros de Gobierno saltaron de allí para la Corte Suprema) y, a raíz de la elección de Martín Torrijos a la Presidencia, le hice llegar mi propuesta. Como era una iniciativa producida por “gente del Toro” ni me pararon bolas, pero fue cuando Rodrigo Cigarruista fue nombrado en el Servicio Marítimo que esa idea logró cristalizarse y de hecho, el señor Cigarruista fue el primer viceministro de Seguridad que tuvimos en Panamá.

En los estertores del gobierno de Torrijos, el ministro Delgado propuso cinco decretos ley que hasta le costaron el puesto, donde se reforzaba la seguridad del país. En campaña, los adláteres del cambio anunciaron a voz en cuello que derogarían esos decretos ley, pero ahora, en el poder, como que ya no le son tan incómodos, de hecho, mejor tener más control desde un poderoso Ministerio de Seguridad. Nunca más se habló de la amenaza que los decretos ley DDD o que la militarización de la policía representaría una vuelta a los abusos del odiado G2.

Ahora tendremos un ministro de Seguridad que deberá velar por lo indefendible que son nuestras costas y nuestras fronteras para el enemigo más grande que tiene el país, que es el narcotráfico y sus secuelas. No hay más detalles del asunto y mucho menos, en quién recaerá esa responsabilidad.

El tema da para muchas consultas, opiniones y especulaciones. Un estamento así debe tomar en cuenta que no hace falta un pie de fuerza en las fronteras, sino la presencia de todas las dependencias del Estado que tienen un control sobre lo que ingresa y lo que sale: migración, aduanas, salud, etc. Debemos estar vigilantes para que no vayamos a crear un ente incontrolable y preguntarnos si, en el fondo, no es una vuelta al militarismo.

NEXT: El Canal de Panamá

MARIELA SAGEL

Hoy viernes, 12 de febrero, el presidente Ricardo Martinelli deberá designar tres nuevas personas ante la Junta Directiva de la Autoridad del Canal dePanamá, ya que se vencen los periodos de Mario Galindo, Guillermo Quijano y Antonio Domínguez, quienes gozan de amplia reputación como

Detonación realizada el día que se iniciaron los trabajos de ampliación
Detonación realizada el día que se iniciaron los trabajos de ampliación

profesionales probos y que fueron bastiones importantes durante la consulta que se realizó sobre la ampliación en el año 2007. Al momento, no suena ni un nombre que no sea parte de su congregación de adeptos. Y tal como lo expuso sabiamente el mismo Dr. Galindo, la independencia o separación depoderes se debe dar entre los órganos de control: Contraloría, Corte Suprema y Ministerio Público, y estas tres instituciones han sido recientemente asaltadas a mano armada por el Ejecutivo, al imponerse allí personas que no son idóneas para ejercer cargos de magistrados, tienen vínculos muy personales para ser contralora y la suspensión arbitraria de la procuradora Gómez, poniendo en su reemplazo a una persona que ni siquiera era parte dela institución, como exige la ley.

La ACP le llega ahora en bandeja de plata, como un trofeo gratuito, y encima, al imponer a quien quiera, no tendrá que violentar ningún procedimiento. Es la única institución casi libre —hasta hoy— de corruptelas y manos peludas de los políticos. Se encuentra comprometida con todos los panameños y es ante los ojos del mundo un modelo irrepetible. Es nuestra fachada que respalda la globalización y el comercio mundial, especialmente ahora en su proceso de ampliación. Si los panameños le permitimos al Presidente repetir en la ACP el antojadizo desenfreno que ha seguido con los otros nombramientos de su cuestionado gobierno, empezará la contaminación de nuestro modelo institucional, el desandar del prestigio ganado ante los ojos del mundo y la desmoralización laboral del recurso humano de la ACP.

No es posible que no existan panameños profesionales probos que puedan ser designados ante esa Junta Directiva que no sean un factor de cuestionamiento por parte de la sociedad. Eminencias como Fernando Aramburú en economía, Moisés Castillo o René Orillac en ingeniería, Stanley Heckadon por la parte ambiental o mujeres como Ana Elena Porras, antropóloga reconocida, serían personas que aportarían con su experiencia ante el difícil reto que enfrentamos todos. No creo que esa Junta Directiva necesite a un publicista para funcionar mejor.

Preocupémonos ahora y asumamos nuestro compromiso social, porque también nosotros podemos ser arrastrados más allá del punto de no retorno al que nos arrastran los gobernantes fantasiosos. Es fácil asumir una postura de no preocupación, descalificando las advertencias al catalogarlas de exageradas. Esas defensas son parte de la locura común, la misma que lleva a la Presidencia a muchos engreídos y que después no indemniza ningún lamento tardío.

El ataque a los medios de comunicación

Publicado en El Siglo,  4 de febrero de 2010
MARIEL SAGEL

En fecha reciente, nuestro incontinente mandatario citó a los dueños de los dos canales de televisión más importantes al Palacio de Las Garzas para advertirles que tenían que bajar el tono de las noticias que pasan —siempre que no le favorezcan a su gobierno— y modificar el horario en el cual se transmiten las narconovelas, donde aparecen actos explícitos pecaminosos. A raíz de ese acontecimiento, que es un atentado a la libertad de expresión que tanto pregonan algunos diarios, siempre y cuando esa expresión les sea favorable a sus intereses, me preguntaron si yo había firmado el acuerdo del 15 de septiembre de 1999, mediante el cual los dos magnates de las televisoras se adscribían a un pacto de autorregulación.

Por respeto a mis lectores, deseo ilustrarles que la Dirección de Medios de Comunicación pasó a ser parte del Ente Regulador de los Servicios Públicos mediante la Ley 24 de 1999 en el mes de junio de ese mismo año. Con esa acción, el gobierno del Dr. Ernesto Pérez Balladares se anticipaba a otorgar, con transparencia, la apertura de las frecuencias que se iban a liberar cuando los gringos salieran de las bases y que no se prestara para un tráfico de influencias, como había sido hasta la fecha la concesión de éstas, tanto de radio como de televisión. Es así que, al entregar la gestión de gobierno el 1 de septiembre de 1999, no me correspondió a mí como Ministra de Gobierno, firmar dicho acuerdo de autorregulación.

Sin embargo, he seguido de cerca —aunque me confieso antitelevisiva— la forma cómo los noticieros nos abruman con malas noticias y muchas veces se alían en forma morbosa para desinformar. Recientemente estuve involucrada en un incidente desagradable, por estar en el lugar equivocado a la hora equivocada, tropezándome con un operativo de la DIJ, y me bajaron del auto —a mí y mi compañero— “con las manos arriba”. Una vez hechas las explicaciones del caso y habiéndome identificado debidamente, nos dejaron continuar nuestro trayecto. ¡Cuál no sería mi sorpresa que en el noticiero estelar de TVN la noticia más importante fue que una “alta funcionaria del gobierno de Pérez Balladares estaba inexplicablemente en el área”! Durante una hora, la escena de nuestro auto retrocediendo mantuvo a los televidentes en vilo. La ocasión era propicia: era el 5 de enero y precisamente el ex presidente estaba a unos días que le violentaran sus derechos fundamentales..

Así que los directores de noticias deben hacer un mea culpa, revisando si se están autocontrolando verdaderamente y también poner sus barbas en remojo, porque ya probaron del mazo que simbólicamente esgrimió nuestro Chávez criollo al inicio de su gestión.

Memorias de una dama

Publicado 21 de Febrero en Facetas

La Estrella de Panamá

El año pasado, durante la celebración de la V Feria del Libro que tuvo como país invitado al Perú, compré “Memorias de una dama”, de Santiago Roncagliolo, el escritor peruano que en el 2004 ganó el premio Alfaguara por su novela “Abril rojo”. La novela se veía atractiva y con una portada impecable. Cuál no ha sido mi sorpresa que, al leerla, me resultó fascinante, más que “Pudor”, otra obra del mismo “escribidor”, como le gusta llamar a los escritores el inmaculado Mario Vargas Llosa. Me llena de curiosidad que Vargas Llosa utilice una y otra vez este adjetivo ya que el DRAE tiene el significado de esa palabra como de “mal escritor”.

Roncagliolo no solamente se le va la mano en maestría con esta historia sino que hace gala de una fuerza que –supongo es el resultado de su oficio–, entrelaza el buen manejo del lenguaje, la amenidad, con datos históricos y mucho humor, al punto que él mismo es un personaje, a veces antipático. Es una novela profunda y tiene tramas muy poco comunes.

La historia se basa en un escribidor (o aspirante a escritor) que en Madrid se empata con una dama de abolengo y fortuna, que lo contrata para escribir sus memorias. Su fuente original eran los relatos de la doña pero, gracias a un viaje que hace a la República Dominicana, va descubriendo oscuros lazos que vincularon al padre de la señora con la Mafia, la Agencia Central de Inteligencia (CIA), las dictaduras de Fulgencio Batista y Rafael Leonidas Trujillo, además de con Mussolini y otras figuras del eje nazi. Sus pesquisas lo llevan a conocer o alternar con escritores famosos y editores ídem, –entre ellos el mismo Vargas Llosa— y llega hasta a la casa de una conocida cubana que era amiga de su patrona. La historia no pierde acción y, aunque va de un tema a otro, y a veces habla en primera persona y en otras recoge los relatos de los que entrevista, no despista y nos hace aferrarnos a su narración como la señora en cuestión se aferraba a su pasado y el odio y rencor que le tenía a su familia por haberla despojado de 400 millones de dólares.

Pero lo más fascinante ha venido después de leer el libro y consultar toda la polémica que se ha desatado en torno a la prohibición del mismo en algunos países de América Latina. Tal parece que la novela no es tanto de ficción como que la aristocrática dama de veras existió, en la República Dominicana, y que su verdadero nombre era Nelia Filomena Barletta, hija de un italiano que hizo fortuna en la isla de nombre Amadeo Barletta (el personaje en la obra se llama Diana Minetti y también tenía un padre italiano con nexos sospechosos con la mafia y los nazi y representante de marcas de automóviles americanos en Cuba y la isla de Quisqueya, a quien su propia hija define como “un pequeño Be rlusconi de los trópicos”). El escándalo ha sido tal que son muchos los artículos a los que uno puede referirse en Internet sobre la señora Barletta, toda su historia familiar, sus pleitos sucesorios y la sospecha que la editorial no ha hecho circular el libro en ciertos países, mucho menos en la República Dominicana, donde se alega que se hacen copias clandestinas que ascienden a varias decenas de miles de ejemplares piratas.

Uno de los artículos más interesantes que leí fue de Gerardo Reyes, el periodista colombiano responsable de América Latina de El Nuevo Herald, de quien he leído los libros “Don Julio Mario, una biografía no autorizada” y “Los Dueños de América Latina”, en el cual fungió como coordinador. En ese reportaje, publicado el 24 de enero pasado, da cuenta de las opiniones que toda esta polémica ha generado en la República Dominicana, incluyendo la mención de una noticia que señala al Secretario de Cultura dominicano, José Rafael Lantigua, que “emplazó recientemente a la editorial Alfaguara a explicarle por qué la novela circula de manera clandestina si no existe ninguna legislación que prohíba su libre comercialización”.

Y tal parece que Reyes ha rastreado antecedentes sobre escaramuzas de la familia Barletta, en los años 90, cuando hubo fuertes indicios de evasión de impuestos por temas de sucesión, al punto que un senador, Darío Gómez, denunció ese año que los medios dominicanos estaban “amordazados” cuando no logró que el Congreso debatiera el tema.

Verdad o mentira, estafa o arreglo entre la familia del personaje principal para que no se diera a conocer la historia posterior a su muerte (la señora Barletta falleció en 2002), toda ficción tiene una base real y lo que hace el escritor es darle un halo de fantasía y valerse de recursos que exciten la imaginación para que no sea una historia aburrida de contar. Roncagliolo logra, con este libro no solo reunir historias de épocas donde el poder y el dinero eran los que gobernaban –en algunos países aún lo hacen— sino que describe de manera magistral lo que pensaban los americanos de esas islas donde resplandecían los anuncios de neón, el azar y la prostitución (Cuba y la República Dominicana eran sus feudos privados).

Su lectura me fascinó, la forma como te captura desde el principio es arrebatadora y cómo te lleva el autor por toda la trama, además de divertir, muestra hitos históricos que son importantes conocer y recordar. El escritor mezcla muy bien los tiempos, sus personajes son honestos y totalmente humanos y tiene una estructura de la memoria y el relato –establece muy bien qué cuenta uno y qué cuenta el otro- y de cierta forma reconstruye la memoria en un relato de una forma muy atractiva, sin dejar de ser recuerdos y verdades. Es una crítica acérrima al sistema latinoamericano, aún vigente, de derecha y de izquierda, ya que nuestra historia se repite siempre, es como el humo, la misma en todos lados.

Me encantó descubrir toda la entelequia que existe detrás de la novela y que catapulta al autor irremediablemente a la fama, toda vez que cuando se prohíbe un libro es cuando más la gente lo busca, lo fotocopia y lo lee, en parte por el morbo, así que flaco favor se le hace a la editorial no circularlo en los países donde no ha llegado. Y el descubrimiento más grato fue reconocer en uno de sus personajes a una extraordinaria amiga cubana de hace más de 20 años, Natalia Bolívar, quien me confió su manuscrito de “Los Orishas de Cuba” para que lo sacara de la isla y se publicara en 1988. En una de las notas periodísticas que hablan sobre la realidad de la saga Minnetti-Barletta señala que la amiga de la dama aristócrata a la que el biógrafo fue a visitar en La Habana seguramente era mi amiga Natalia.

Gracias a toda esta polémica que ha desatado un libro que además de bien escrito es punzante en su crítica a la sociedad y los patrones que prevalecen en ella, Santiago Roncagliolo es el autor más demandado del mercado negro.

La prohibición del libro en algunos países de Latinoamérica ha desatado una gran polémica. Al parecer la dama no es una ficción.

El escritor peruano Santiago Roncagliolo
El escritor peruano Santiago Roncagliolo
Portada del libro Memorias de una Dama
Portada del libro Memorias de una Dama

Prohibido enamorarse

Portada del libro El Mecánica del Corazón
Portada del libro El Mecánica del Corazón
El autor de Mathias Matzieu
El autor de Mathias Matzieu

Mariela Sagel
14 de Febrero de 2010, Día D del Panamá América

En un formato pequeñito y con una exquisita portada, nos llega el libro “La Mecánica del Corazón”, del autor francés Mathias Malzieu, quien ha publicado otros títulos anteriormente y ha merecido buena crítica por éste, que tiene un acento gótico y clásico.

El autor, nacido en 1974, es además cantante de uno de los grupos pop más populares de Francia, Dionysos. Su contraportada lo anuncia como un cuento para niños grandes, ya que todos hemos sufrido en algún momento (o en muchos) por cuenta de un amor. Además del libro, el autor grabó una banda sonora cuyos discos han vendido cientos de miles de copias y se apresta a filmar la película de dibujos animados que dará vida a Jack, el personaje principal y su amada Miss Acacia.

En conjunto, La Mecánica del Corazónes un relato fantástico, que demuestra las habilidades narrativas del autor, y que a la vez que usa el ingenio para crear situaciones inusuales, denuncia la marginación y burla que sufren aquellos chicos diferentes –sea por deformaciones corporales, discapacidad o por su procedencia— en su medio, en la escuela o lugar donde vive. El autor, al ser interrogado por qué había escrito la historia, contestó que porque se había enamorado. Sin embargo, la intención de la persona que crió a Jack fue ponerle un dispositivo rudimentario para, precisamente, alejarlo del amor y por ende, del sufrimiento.

La historia es narrada desde Edimburgo, la segunda ciudad de Escocia, la noche más fría del invierno de 1874, cuando una prostituta da a luz a un pequeñín que es recibido por la partera y abandonado con ella. Ese Jack tiene un corazón muy débil y la doctora le coloca uno en forma de reloj de madera, de esos que hay que darles cuerda, con la intención de que nunca sufran y para que nunca se enamoren. A medida que el pequeño Jack crece y experimenta el rechazo por su permanente tic tac, van sumándose otros personajes que tienen su carga de emotividad y de amor, precisamente del que él debería huir. Uno de esos amigos que va haciendo durante su vida es Georges Méliès, que con ese mismo nombre sirve de compañero y guía al protagonista principal, hasta el final, y quien lo rescata de su agonía al arrancarse su corazón de madera en un arrebato de amor y para demostrárselo a su amada. Méliès fue uno de los pioneros de la cinematografía, tras sus propios creadores, los hermanos Lumière. Méliès se llama a sí mismo un prestidigitador deprimido por, otra vez, fracasos de amor, pero no se da por vencido y Jack lo encuentra en París como un relojero que también es mago, muy al estilo de Robert Houdin (el ilusionista, relojero e inventor de aparatos oftalmológicos tras el cual el célebre mago Houdini eligió su apodo en homenaje a su precursor) y emprende con él una carrera desaforada hacia Granada, en Andalucía, España, detrás de su amada.

Malzieu ha escrito un cuento de 176 páginas que provoca comprar de diez en diez para regalar a nuestros seres queridos y recrea el amor, los celos, la pasión y la lealtad a y de los amigos. Se traslada tras el flechazo que recibe de Miss Acacia, una pequeñita bailarina de flamenco, muy miope, a Granada, donde transcurre la mayor parte de la historia que está llena de ternura y de recursos imaginativos que sorprenden, cuyos personajes todos tienen o viven excesos de amor. Precisamente, el amor del que a Jack le pretendían esterilizar.

El libro irrumpió en Francia a mediados del año pasado vendiendo más de 170,000 copias de una sola tirada y hoy lleva ya traducido a 14 idiomas. Además de lo seductora de la historia, la velocidad con que es llevada desde la fría y gris Edimburgo, pasando por París y luego en Andalucía, y contrario a lo que dicen los muy leídos libros de autoayuda, es un cuento que te hace evaluar el significado de la amistad, de la compasión y del amor, en todos sus sentidos.

En You Tube, ya está disponible un videoclip que escenifica la historia con marionetas y que es una verdadera preciosidad.

Empezó la luna de hiel

MARIELA SAGEL*
Opinión, La Estrella de Panamá
21 de febrero de 2010

Mucho antes de lo que se esperaba, la luna de miel con el gobierno del cambio ha dado paso a la de hiel. Una encuesta realizada por Dichter & Neira, que me envió y me ha permitido citar mi apreciado amigo Guillermo Adames, refleja el sentir de una muestra de panameños, la mayoría mujeres –como es de esperarse— de entre 18 y 30 años y con 51 años o más, en su mayoría, trabajo fijo, secundaria completa y un nivel socioeconómico bajo, señalando la caída vertiginosa que está teniendo no solamente la gestión presidencial sino la poca transparencia que practica.

En términos de país y comunidad, entre diez problemas que nos afectan, la inseguridad se lleva más del 40%, diluyéndose el resto en porcentajes que apenas ascienden a un 10 ó 12%, incluyendo el desempleo, el transporte público y el costo de la canasta básica.

En esta entrega se han incluido dos preguntas relacionadas al Fondo de Inversión Social (FIS) que tal pareciera que el agua y la campana ahogaron en los carnavales, porque de las investigaciones y denuncias al respecto ya nadie habla. Un 66.3% señaló que las irregularidades son reales. Los noticieros de “ pacotilla ” no escapan a la percepción popular, porque el 66.9% de los encuestados sí considera que lo son y más del 50% percibe que la libertad de expresión está en peligro. Sería bueno que incluyeran aquí a los autoproclamados ensotanados de ella, que la aplican a unos, pero la defienden a ultranza cuando le cae a ellos.

En el tema de seguridad la cosa es peor: Ante la palpable amenaza en la frontera con Colombia, casi el 70% percibe que el Servicio Nacional de Fronteras no está preparado para defenderla y que la seguridad en esa área se debe reforzar (86.2%). Esta encuesta fue conducida justo después de los enfrentamientos de nuestra policía con las FARC en Darién.

La muestra, por la que el primer mandatario ha expresado desprecio, opina sobre la separación de la procuradora Ana Matilde Gómez. Los porcentajes de enero y febrero se han mantenido casi idénticos en contra de esa acción unilateral y abierta injerencia del Ejecutivo en el Ministerio Público y el 56% señala que la Corte Suprema actuó siguiendo órdenes del presidente.

La educación, algo de nunca acabar, insiste en andar de recreo: la mayoría considera que se retrasará el inicio de clases y aplaude —por supuesto— la entrega de un bono de 20 dólares a los estudiantes de escuelas oficiales (aquí me remito a lo que señaló el presidente electo del Uruguay, Pepe Mujica, en un encuentro con intelectuales: no le des un dato a un niño, enséñale a pensar). El bono no compra esa facultad de pensar.

La encuesta finaliza con la opinión generalizada que los semáforos inteligentes no han agilizado en nada el infernal tráfico que se libra en las calles de la ciudad capital y una amplia mayoría clama que se programen adecuadamente. En lo personal yo sí creo que en algunos puntos álgidos los semáforos disminuyen los riesgos de sufrir un accidente, pero tenemos que estar pendientes de ellos si no, no nos damos cuenta que existen hasta que ya es muy tarde.

Esta muestra viene con un sesudo análisis de quien me permitió comentarla en esta columna y que sugiere que, en democracia, no es aconsejable que un gobierno demuestre ser hipersensible a la crítica, que en este caso se aplica. Las encuestas eran buenas cuando favorecían, ahora no lo son. De la misma manera, cita algunos arrebatos verbales que se producen cada vez con más frecuencia y va señalando uno a uno lo prometido en campaña y lo que están haciendo en gobierno, o sea, todo lo contrario.

No es de extrañar que una de las preguntas haya sido elaborada en torno al vestuario informal del presidente Martinelli en su visita a Honduras: un 55.9% consideró que sus pantalones raídos y camisa por fuera “ desfavorece su imagen ”. Los panameños no lo queremos chabacano, como se expresa, lo queremos para presidente y como tal, debe lucir ante el mundo.

Así están las cosas
Así están las cosas

De valentines y tigres

14 de febrero de 2010, La Estrella de Panamá
Hoy, se celebra en muchos países, especialmente donde la novelería (y el cristianismo) están al máximo, el Día de San Valentín, que también se conoce como el Día de los Enamorados y Día del Amor y la Amistad. Coincide la fecha con que hoy se inicia el Año del Tigre en el calendario chino.

El mercadeo se ha apoderado tanto de nuestras vidas al punto que me llevé tremenda sorpresa cuando el 2 de enero, apenas pasado el año nuevo, en Los Ángeles, California, todos los artículos promocionales del 14 de febrero estaban ya expuestos y a la venta. Supongo que apenas pase el día de hoy empezarán con el Día de San Patricio, tomándose a los santos como pregón para vender y consumir y de allí a  la Pascua de Resurección y al Día de la Madre, no fuera que se les ocurra celebrar o vender algo para el Viernes Santo.

Los chinos en cambio, ponen mucho afán en sus celebraciones y en vez de hacer ” gimmicks ” para que la gente consuma, comparten dulces, comidas y adornan sus casas y recrean al animal que inicia el año. En Panamá cada vez más se hacen eventos donde todos podemos acercarnos a esas tradiciones y cultura milenarias que no están basadas en simbolismos sino en creencias.

Muy pocas personas, por ejemplo, saben la historia del santo que fue ejecutado el 14 de febrero y por qué lo condenaron a muerte y qué hizo que precisamente el amor que nació entre él, que era un cura y una invidente, a la que sanó, fuera el inicio de esa celebración, y esto fue en el siglo III, una época en que el cristianismo era perseguido. Sabemos más de la realeza española o europea en general que de la historia de las tradiciones en particular. O de la vida ajena, por no irnos muy Hola. Pero eso no es óbice para que igualmente nos engalanemos de Valentines y Cupidos.

Este año se va afectar la celebración del Día de los Enamorados por la coincidencia de caer en domingo de Carnaval. Ergo, no habrá muchas cenas románticas ni ramos de flores circulando, lo que afectará aún más la ya maltrecha economía panameña que no arranca, ante tantos desaciertos que a diario se ven en la gestión gubernamental y que son pésimas señales para los inversionistas que ya están en nuestro patio o los que están considerando venir.

Leía en un diario local que para la época carnavalesca son los hoteles del interior los que tienen máxima ocupación, los de la capital apenas se dan golpes de pecho, porque el paquete turístico de los carnavales citadinos no es atractivo, por más que insistan en hacerlos en el medio de la ciudad, cuando bien pudieron haber hecho un gran culecódromo en la 24 de Diciembre, para que toda esa población que culequea, que generalmente vive en las afueras, no tenga que trasladarse hasta el centro, con el peso que eso trae en gastos, aumento de criminalidad y otros derivados. La verdad es que ningún gobierno que se precie de ser eficiente y no es capaz de organizar un carnaval coherente, merece ser gobierno.

Todos los años escribo sobre los carnavales, critico la ruta, las improvisaciones y los desembolsos que se hacen, así que este año he encontrado la excusa perfecta para no parecer un disco rayado, comentando la coincidencia de tres fechas que muchos panameños se toman muy en serio.

En lo personal, yo celebro a diario el día del amor y la amistad, tratando de ser mejor con todos los que me toca tratar y me adscribo al lema ” no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti “. No sé qué traerá el año del Tigre para mí, tendré que consultar el horóscopo chino y en carnaval, aprovecharé a no despegarme de los libros que tengo en fila para leer en el interior, pero desde el interior de mi ser.

La biografía tolerada

GARCÍA MÁRQUEZ: UNA VIDA

Facetas, La Estrella de Panamá, 7 de Febrero de 2010

MARIELA SAGEL 

Un inglés especialista en Latinoamérica, un escritor irreverente y famoso, y una vida fascinante dan como resultado un libro fuera de serie, de esos que no se publican todos los días y que rompen records de venta. Así es Una Vida, la biografía “tolerada” (que no es lo mismo que autorizada) del autor colombiano Gabriel García Márquez, el ganador del premio Nobel de Literatura del año 1983 por su obra “Cien Años de Soledad”. El libro en español irrumpió en las librerías en octubre del año pasado y no hay periódico o revista, de autores valiosos o de los que se precian de serlo –sean connotados o no–, que no comenten esta obra.

El esfuerzo, que le tomó a Gerald Martin casi 20 años y que su autor celebra, por haberla terminado y publicado antes que uno de los dos se muriera, abarca tres partes que comprenden el país natal, Colombia (1899-1955), con su carga de guerras y ancestros; una segunda parte, cuando ya García Márquez emprende, al principio a trompicones, sus afanes por el mundo (1955-1967) y una tercera parte, titulada Hombre de Mundo: Fama y Política (1967-2005) que culmina con el homenaje tan sentido que le ofrecen al escritor en ocasión de llegar a los ochenta años, en Cartagena de Indias, donde estuvieron presentes desde sus amigos entrañables –Carlos Fuentes, Alvaro Mutis, Tomás Eloy Martínez (que acaba de morir luego de una lucha tenaz contra el cáncer) — varios ex presidentes colombianos (cinco para ser precisos), incluyendo con quienes no mantuvo relaciones cordiales, el Presidente de la Real Academia de la Lengua, los Reyes de España y Bill Clinton, entre otros. En su estructura, casi perfecta, que comprende 626 páginas, se encuentra uno verdaderas perlas literarias y una acuciosidad que pocas veces aflora en las biografías de personalidades tan arrolladoras como las de Gabito.

El resto del libro, de las mentadas 762 páginas corresponden a los árboles genealógicos de las familias García, Martínez, Máquez, Barcha e Iguarán además de un compendio de un promedio de 40 notas por capítulo de las tres partes, una extensa bibliografía y un índice alfabético prolífico. Empieza con casi siete páginas de agradecimientos a personas con las que habló el autor durante su larguísima jornada y estoy segura dejó a alguien por fuera.

Si no hubiera leído muchas referencias que ha hecho la editorial, el autor y los responsables de las presentaciones del libro en otros países, además de los muchos artículos que han sido publicados en diversas revistas, y las otras tantas biografías que hasta ahora se han publicado sobre el Gabo –las de Juan Gustavo Cobo Borda, Plinio Apuleyo Mendoza, Dasso Saldívar, Oscar Collazos, su propio hermano, Eligio García Márquez, Pedro Solera, entre muchas otras, además de la producida por él mismo, Vivir para Contarla— pensaría que ya todo se habría escrito sobre el Nobel. Pero la rigurosidad con que está hecha esta obra, el hilvanar no solamente acontecimientos imponderables de la vida diaria con acontecimientos nacionales e internacionales, hacen que uno no quiera desprenderse de su lectura. El famoso humor inglés, aquel cuya base es la ironía que abunda en el uso muy adecuado del lenguaje y de las normas sociales, pero que sin embargo puede ser muy punzante y un dechado de inteligencia, al que hay que darle más de una vuelta, aflora en cada página del libro, y tal pareciera que fuera el mismo García Márquez el que está escribiendo de la mano de Gerald Martin.

Queda muy claro que el hecho de su temprana infancia al lado de sus abuelos fue determinante para Gabriel José, toda vez que siempre sintió como ausente a su madre Luisa Santiaga y su figura filial más importante fue su abuelo, Nicolás Márquez, en quien se inspira para varias de sus obras (El Coronel no tiene quien le escriba y hasta Cien Años de Soledad). Su determinación para cultivar la escritura, su rechazo al estiramiento de los cachacos y su pésima relación con el “establishment” mediático de la capital colombiana determinan la forma como siempre ha desempeñado su atractiva celebridad, su magnetismo y fascinación por y hacia el poder.

El autor es muy estricto en relatar todas las instancias que hacen a una persona, basada en los sentimientos de amistad, amor, deseo, furia, frustración y recoge de manera muy clara los tiempos difíciles por los que pasó tanto la familia García Márquez –tanto por los devaneos amorosos como por los económicos del padre— como la pareja García Barcha, que tuvo que empeñar hasta el horno y la plancha para poder enviar el manuscrito de su obra más celebrada, Cien Años de Soledad, a Editorial Sudamericana, a ver si tenía suerte. Su posterior bonanza económica que lo lleva a donar la totalidad de un premio literario a una causa política, sus muchas propiedades y bienes materiales, como resultado de su fama y la forma en que, a pesar de todo lo acumulado, sigue preocupado y pendiente no solo de sus amigos sino de las causas que ha abrazado a través de los años, como son la formación de cineastas y más recientemente de periodistas, a través de sendas fundaciones. Los retos ante los que se enfrenta cuando se le mete una idea en la cabeza, los años que le tomó producir sus títulos más importantes y su siempre ponderada debilidad por el cine, al que se quiso dedicar antes de descubrir que la escritura le ofrecía más recursos.

Gabriel García Márquez es una forzosa referencia para la literatura hispanoamericana, nos guste o no. Su vida ha estado marcada por incidencias pocas veces reunidas en una sola persona y oportunidades nunca vistas. Ha coqueteado con todas las tendencias y comprometido con causas para algunos criticables. Ha potencializado su forma de pensar a través de sus obras y se le endilgan muchos plagiadores y otros tantos detractores. Ha sabido hacer uso de su fama y renombre –para mí fue sorprendente saber que había trabajado en agencias de publicidad— contrario a otros, como el recientemente fallecido J.D. Salinger, que vivió como un ermitaño toda su vida, o como Milán Kundera, que detesta conceder entrevistas, ser fotografiado o asistir a eventos literarios, y causa un verdadero revuelo donde decide hacer acto de presencia, siempre y cuando no sea un funeral, porque ni al de su madre asistió. De la misma forma Gabo ha sido amigo de sus amigos y defensor de sus causas a ultranza. Como en todo, el libro es mencionado hasta por los que ni siquiera lo han leído y se hacen que lo hicieron, pero lo que sí es que no pasará como una biografía más sino como el merecido compendio de Una vida, fascinante, la de Gabriel García Márquez.

Parece que fuera García Márquez el que escribiera de la mano de Martin.

Foto del Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez
Foto del Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez
El autor de la biografía, el escritor inglés Gerald Martin
El autor de la biografía, el escritor inglés Gerald Martin
Portada del libro Una Vida
Portada del libro Una Vida

Placer por el conocimiento

MARIELA SAGEL*

7 de Febrero de 2010

Después de cinco versiones de Ferias del libro, en las cuales fueron invitados de honor Centro América, Colombia, Chile, España y Perú, este año, iniciando la celebración en forma anual y no cada dos años, le toca a Uruguay. Recientemente circuló ampliamente un discurso del presidente electo de ese país, Pepe Mujica, cuando estaba en campaña, ante un auditorio de intelectuales. Muchos de los que recibimos el texto nos deleitamos por la sapiencia que demostró este ex guerrillero, que recibirá su banda presidencial en marzo, de la mano de su esposa, Lucía Topolansky, también combatiente contra la dictadura y senadora. Uno de los destinatarios hizo un comentario suspicaz: “ ojalá que este maravilloso texto se lea ante todos diputados de nuestra Asamblea ”.

Los panameños nos sentimos privilegiados que, en medio de tanta ordinariez que se ve a diario y tanto consumismo, un país como Uruguay acepte ser el invitado al evento cultural más importante que se celebra en la capital y que gracias al esfuerzo de la Cámara Panameña del Libro, ahora la gozaremos en forma anual, y la cita será en el mes de agosto próximo.

Uruguay es un país que ha dado grandes intelectuales, entre escritores y poetas (Juan Carlos Onetti, Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Angel Rama, además de Juana de Ibarbourou —llamada también Juana de América— y Horacio Quiroga, el Edgar Alan Poe sudamericano), y pintores (Joaquín Torres García, gran precursor del constructivismo) y ha sido un remanso de paz e intelecto entre la fogosidad de los brasileños y los apasionados argentinos. No tiene el crecimiento económico del que goza Chile, pero tiene un estilo que lo distingue del resto de sus vecinos. Durante la dictadura militar, al restringirse la libertad de expresión de pensamientos, sus nacionales se refugiaron en la lectura y el cine, y crearon toda una cultura de pensamiento que los ha llevado a ser, hoy día, el país con más alto nivel de alfabetización en América Latina y, junto a Chile, con menos percepción de corrupción. Uruguay goza también de un Índice de desarrollo Humano muy alto, el tercero después de Argentina y Chile y de ser el país con la repartición de la riqueza más equitativa, amplia libertad de prensa y de ser una democracia completa.

Entre las ideas que el futuro presidente intercambió en su reunión con intelectuales sobresale que “ solo los ignorantes creen que la verdad es definitiva y maciza, cuando apenas es provisoria y gelatinosa. Hay que buscarla, porque anda corriendo de escondite en escondite ”. También sedujo con “ una vez que la inteligencia adquiere cierto grado de concentración en una sociedad, se hace contagiosa ”. Como no sea la locura que está contagiando a nuestro país, ojalá se nos pegue algo de ellos. Señala que “ la inteligencia que rinde a un país es la inteligencia distribuida, y que sirve por igual para cocinar que para atender a un turista ”. Contrario al refrán que dice “ no le des pescado a un hombre sino enséñale a pescar ”, Mujica sugiere que “ no les un dato a un niño, enséñale a pensar ”. Y lo que más me gustó es que defiende que “ la visión ideal de un país no es aquella poblada de centros comerciales, sino donde la gente elige arreglar las cosas en lugar de tirarlas, elige un auto pequeño en lugar de uno grande, elige abrigarse en vez de subir la calefacción. Hay que contagiar el placer por el conocimiento ”.

Y ese conocimiento lo tendremos servido, en bandeja de plata, en la próxima feria del libro. Con un país que declara, de la boca de su primer mandatario, que “ se necesita una epidemia de inconformismo, que también es cultural, y que éste irradia desde el centro intelectual de la sociedad a su periferia ”, tenemos esperanzas que, con la presencia de esa luz clarificadora y la visita de Eduardo Galeano, el autor de “ Las venas abiertas de América Latina ”, Panamá vuelva a vivir, ahora en forma anual, la fiesta cultural que representa este evento ferial. Con el apoyo de las instituciones de gobierno y el respaldo de empresarios responsables y con visión de crecimiento y compromiso, se podrá lograr. Esperemos con esperanza y fe esta VI feria.

Alerta constitucional e institucional

MARIELA SAGEL*

31 de Enero de 2010

Adictos al Black Berry
Adictos al Black Berry

Sostener que gozamos de un sistema de gobierno participativo y democrático es querer esconder el sol con una mano. Los acontecimientos —o sobresaltos, como prefieran llamarlos— con que terminó la semana muestran las verdaderas intenciones que han inspirado los seis meses de gobierno que lleva el actual mandatario. Tal parece que habrá que ir haciendo un “check list” que vaya comparando la agenda o programa de gobierno con lo cumplido y lo actuado desde el primer día.

Todavía queda una instancia que no ha sido tocada por el afán de controlar, inspirado en el más oscuro sentido de la manipulación. Los nombramientos de los dos nuevos magistrados y la parodia que se dio en torno al proceso de su selección debió haber dado paso al gremio de abogados para levantarse en serias protestas, al igual que la llamada sociedad civil, que casi vertió lágrimas de sangre ante tanta burla —especialmente porque sus adláteres se sintieron gravemente traicionadas—. Siguieron los procesos contra el ex presidente Ernesto Pérez Balladares, que todavía lo mantienen en total indefensión y remata con la separación del cargo de la procuradora general de la Nación, donde a todas vistas es un hecho que ha permitido que “ los pájaros le tiren a las escopetas ”, porque se le ha levantado una causa en virtud de haber señalado y condenado un acto de corrupción ampliamente comprobado. Todo esto sin tomar en cuenta que, a dos semanas de la celebración de los carnavales, no hay junta que los organice ni mucho menos ruta o lugares donde se va a escenificar el desenfreno y que actualmente tenemos dos procuradores y el Ejecutivo está en total acefalía.

Esa instancia es la Autoridad del Canal de Panamá, que para el próximo 13 de febrero (sábado de carnaval) tendrá que recibir la designación de tres nuevos directores a los que nombrará, precisamente, el Poder Ejecutivo. A la fecha, aún cuando se designó a un director y al actual ministro del Canal en su momento, no se barajan nombres que llenen las vacantes que dejarán Mario Galindo, Antonio Domínguez y Guillermo Quijano, que, a pesar de haber sido nombrados por la ex presidenta Mireya Moscoso, fueron personas probas en el enorme reto que ha llevado adelante la empresa más importante del país, especialmente en lo concerniente el referéndum celebrado para iniciar la ampliación de la vía acuática.

La ACP es —todavía— un modelo que debe preservarse y entre todos tenemos que defender ese bastión. También la ACP puede convertirse en un codiciado botín político y económico, toda vez que un estudio realizado hace unos años por la empresa INTRACORP se hacían adelantos econométricos de 25,000 millones de dólares a ingresar al Producto Interno Bruto entre los años 2014 y 2025, una vez culmine el proyecto de ampliación, sea por tránsitos —directos, indirectos, inducidos y paralelos— además contando con el desarrollo del conglomerado en su totalidad. Esos hombres —porque tal parece que no se sueña con designar mujeres— que formarán parte de la Junta Directiva de la ACP, más los que tendrá que designar el Ejecutivo en el año 2013, cuando se vencen los períodos de otros tres que también nombró el gobierno de Moscoso (quizás los más anodinos, salvo el Lic. Ramírez) y un nuevo administrador —porque el actual no puede reelegirse, a pesar de lo bien que lo ha hecho— tendrán en sus manos un poder absoluto y apabullante que, en manos de quienes no respetan la separación de los poderes y que mandan, no gobiernan, puede ser muy peligroso. Haciéndome eco de lo escrito por el ex secretario general de la Autoridad Marítima, ¿serán escogidos estos nuevos miembros entre los personajes sumisos que rodean al presidente o se escogerá a personas independientes que puedan mantener la tradición de empresa ejemplar que es el Canal? Esa interrogante es tan fácil de descifrar como tener una idea de cómo va a acabar el asunto del FIS o de qué forma maneja el Ejecutivo la Fiscalía ante la cual está Ayú Prado: por Black Berry chat.