Último reporte de la fiesta cultural

Mariela Sagel y Juan Abelardo Carles
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Tres cocteles convocaron a muchas personas durante la feria, dentro y puertas afuera: el primero fue la magnífica degustación de comida peruana que ofreció la delegación de ese país, donde no faltaron los piscos y sobraron las personas que se arremolinaron por meterle el diente a alguna de las delicias que ofrecían. Por la feria se dispersaron muchos, pisco sours en mano, achispando el ambiente aún más de lo que ya estaba.

El otro fue el ofrecido por la Cámara del Libro a los visitantes distinguidos y que se llevó a cabo en el City Club de Panamá, también con excelentes platillos y rociado por los mejores vinos. Fue très chic para los más altos estándares y la tertulia, alegre y descomplicada, se extendió casi hasta la media noche. Alguna que otra ventosa se coló para caerle a uno de los emblemáticos personajes de la publicidad de la feria, pero se le ayudó a sacudírsela de una sola jalada.

El tercero fue la magnífica celebración que organizó Editora Panamá América para conmemorar el aniversario de díaD, el suplemento dominical cultural de más importancia en nuestro país, el cual estuvo prestigiado por embajadores de diferentes países y atendido con gran distinción.

La cobertura de los medios.
Fue muy reconfortante que los medios radiales e impresos tuvieran sus propios pabellones y, en el caso de las radios, transmitieran y divulgaran desde la feria. Así mismo lo hicieron las revistas sociales y se dieron a conocer nuevas publicaciones. Algunos medios televisivos no contaron con tanta suerte por impedimentos burocráticos que no lograron superar, y tuvieron que conformarse con transmisiones diferidas en sus noticieros. El libro se tomó los medios –con la excepción de unos cuantos elitistas— y los resultados han sido muy productivos. Hasta Casimiro asistió e hizo entrevistas a los presentes.

Nos vemos en el 2011.
La satisfacción del deber cumplido se dejaba ver en los rostros del comité organizador durante la ceremonia de clausura, el domingo en la tarde. El presidente de la Cámara Panameña del Libro entregó reconocimientos a colaboradores del gremio, anunciando también al país invitado para la próxima edición: la República Dominicana. Mientras los sones del merengue y la bachata y otros bailes dominicanos retumbaban en los pasillos, los compradores avispados se afanaban por conseguir libros a precios de remate en algunos puestos que no querían llevarse inventarios de vuelta.

Los más persistentes aún recorrían los pasillos del predio mientras que los expositores embalaban de nuevo sus ya pocos y preciosos libros. Después de todo, a los panameños no nos gusta parar una rumba cuando ésta está buena y la Feria del Libro es nuestro parrandón de los libros. La próxima cita para volvernos a emborrachar con palabras, ideas y fantasía es en 2011.

Para el registro.
La OEI/IDIE Panamá se vio complacida con su participación en la Feria Internacional del libro 2009. No sólo por constatar que cada vez los panameños leen más y son más exigentes con el tiempo y los recursos que invierten en la lectura, sino por poder dar fe de la gran afluencia de personas que asistieron a los talleres, ponencias y demás eventos culturales que se llevaron a cabo durante esta provechosa semana.

“Pudimos comprobar que el público está sumamente sensibilizado con el tema de la inclusión educativa, que hasta hace poco era un gran desconocido, vimos cómo nuestros materiales y recursos para necesidades educativas especiales despertaron un gran interés y un fuerte ánimo de apoyo y colaboración. En este entorno de encuentro entre diferentes áreas del conocimiento y la cultura fue muy grato saber que uno no está sólo y que las cosas no son en vano”, manifestó Melissa Wong, Directora Regional de la Organización de Estados Iberoamericanos.

Al panameño le gusta las celebraciones, pasear en familia, encontrarse amigos con los que bromear, detenerse a conversar. Las ferias son el sitio ideal para eso; y esa puede ser la razón de que nuestras ferias del libro se vean y se sientan como si fueran fiestas, las más alegres. En la mayoría de los lugares las compras de libros se hacen en silencio, casi con la circunspección de una biblioteca al aire libre. Aunque prefiero éstas, no dejo de sentirme orgullosa de que las nuestras revistan esa efervescencia de mercado de alegrías.

La feria de este año quedó muy bien si la juzgamos por los inconvenientes que tuvieron quienes se encargaron de llevarla a cabo, y que merecen un alto crédito. En verdad, hubo buenas ofertas de libros, especialmente de literatura infantil. Resultó placentero ver a los niños en las escaleras, por las esquinas haciendo pequeños adelantos de lo que les esperaba en casa; en ello se encuentra casi todo el secreto de lo que llamamos gente culta, quien aprende a leer por diversión y no por obligación. A nuestra feria, si tan sólo por ello se le considerara, tendríamos que pensarla como un éxito sin precedente. Pero hubo más, el país anfitrión se lució con esa obsequiosa actitud y gentileza que los peruanos derrochan. Las presentaciones, conferencias en general, estuvieron a la altura, por lo menos, en aquellas a las que asistí, enfatizó Berna de Burrel, escritora y Presidenta de la Academia Panameña de la Lengua.

Amistad por encima de todo

Ñopo EletaMARIELA SAGEL*

La muerte es lo único seguro que tenemos en la vida, de eso no hay duda. Sin embargo, nuestra actitud hacia ella es generalmente de rechazo, de temor y la mayoría de las veces, de mucho resentimiento.

Cuando nos visita o nos toca, sin que nos lleve a su lado, nos sumerge en una tristeza profunda y en un desasosiego sin asidero. Si viene en forma imprevista —como lo hace la mayoría de las veces— puede hasta generarnos sentimientos de culpabilidad, dependiendo de si nos hemos reconciliado en vida con la persona que se lleva. Esta semana terminé de leer un libro maravilloso, “ Las cosas que no nos dijimos ”, de un autor francés, quien trama una deliciosa historia de una relación padre e hija que en vida se la pasaron evadiendo los sentimientos que los unían y alejaban y, cuando él muere, entonces ambos se reconcilian precisamente a través de esas cosas que no se pudieron decir cuando él aún vivía. Lamentablemente, no todos tenemos esa oportunidad más allá de lo increíble que narra esta novela de ficción.

El viernes enterramos a un gran amigo de todos, Fernando Eleta Casanovas, mejor conocido como “ Ñopo ”. Su precipitada partida nos ha dejado con un gran vacío por lo inesperado y porque él, a través de su vida, se ganó el cariño de no solamente sus amigos, sino de subalternos, colegas, personas relacionadas con las diferentes instancias con las que estuvo relacionado durante su productiva carrera profesional y personal. Siempre recordaré lo que me decía, cuando por compromisos de trabajo se ausentaba del país: “ no interpretes mi silencio como falta de cariño ”. Era carismático, cariñoso, brillante y sobre todo, amigo. Ante las muchas enfermedades que atravesó mi papá me reconfortaba señalándome que él tenía “ una pobre salud de hierro ”. Precisamente el día que murió, en recuento que hice posteriormente con su familia, estuve pensando mucho en él, como si se estuviera despidiendo.

Le recordé a Domplín, mediante un correo electrónico, que hace muchos años, en referencia a “ Ñopo ”, había dicho en la radio que si él hubiera querido nacer Eleta, se hubiera llamado “ Ñopitoplin ”. Como era mi amigo en Facebook, al que le recomendé muchos conocidos en común, el día de su muerte empezaron a mandarle mensajes muy cariñosos de todas partes. Su hermana Loly, nueva en esos avatares, me pidió que la añadiera a la lista de amigos míos para poder ver los mensajes que le enviaban a su hermano. No solo hice eso, sino que le sugerí a quien estuviera manejando su Facebook que aceptara a Loly como amiga. Lo que ella le escribió fue precioso, especialmente porque mencionaba que, por primera vez en su cumpleaños —la madre de ellos murió cuando nació Loly— estarían juntos cuidándola desde el cielo.

“ Ñopo “ vivirá en el recuerdo de muchos de los que fuimos tocados con su bondad, su aprecio, su don de gentes, sus muestras de cariño y su amistad. Apenas se nos ha adelantado en lo único que tenemos seguro en la vida, que es el paso a otra, que todo indica que es mejor. Que su ejemplo sea una guía para gozar a los que amamos mientras estén con nosotros aquí y que pensemos siempre en demostrar nuestro cariño y amor por los que inspiran estos sentimientos, para que no dejemos de decirnos cosas y después nos arrepintamos de que no las dijimos. Es una estrella más en el firmamento de mi constelación. Ahora sé que se despidió de mí al asaltarme todos esos pensamientos en los momentos en que precisamente él estaba dejando de vivir.

La muerte es lo único seguro que tenemos en la vida, de eso no hay duda. Sin embargo, nuestra actitud hacia ella es generalmente de rechazo, de temor y la mayoría de las veces, de mucho resentimiento.

Cuando nos visita o nos toca, sin que nos lleve a su lado, nos sumerge en una tristeza profunda y en un desasosiego sin asidero. Si viene en forma imprevista —como lo hace la mayoría de las veces— puede hasta generarnos sentimientos de culpabilidad, dependiendo de si nos hemos reconciliado en vida con la persona que se lleva. Esta semana terminé de leer un libro maravilloso, “ Las cosas que no nos dijimos ”, de un autor francés, quien trama una deliciosa historia de una relación padre e hija que en vida se la pasaron evadiendo los sentimientos que los unían y alejaban y, cuando él muere, entonces ambos se reconcilian precisamente a través de esas cosas que no se pudieron decir cuando él aún vivía. Lamentablemente, no todos tenemos esa oportunidad más allá de lo increíble que narra esta novela de ficción.

El viernes enterramos a un gran amigo de todos, Fernando Eleta Casanovas, mejor conocido como “ Ñopo ”. Su precipitada partida nos ha dejado con un gran vacío por lo inesperado y porque él, a través de su vida, se ganó el cariño de no solamente sus amigos, sino de subalternos, colegas, personas relacionadas con las diferentes instancias con las que estuvo relacionado durante su productiva carrera profesional y personal. Siempre recordaré lo que me decía, cuando por compromisos de trabajo se ausentaba del país: “ no interpretes mi silencio como falta de cariño ”. Era carismático, cariñoso, brillante y sobre todo, amigo. Ante las muchas enfermedades que atravesó mi papá me reconfortaba señalándome que él tenía “ una pobre salud de hierro ”. Precisamente el día que murió, en recuento que hice posteriormente con su familia, estuve pensando mucho en él, como si se estuviera despidiendo.

Le recordé a Domplín, mediante un correo electrónico, que hace muchos años, en referencia a “ Ñopo ”, había dicho en la radio que si él hubiera querido nacer Eleta, se hubiera llamado “ Ñopitoplin ”. Como era mi amigo en Facebook, al que le recomendé muchos conocidos en común, el día de su muerte empezaron a mandarle mensajes muy cariñosos de todas partes. Su hermana Loly, nueva en esos avatares, me pidió que la añadiera a la lista de amigos míos para poder ver los mensajes que le enviaban a su hermano. No solo hice eso, sino que le sugerí a quien estuviera manejando su Facebook que aceptara a Loly como amiga. Lo que ella le escribió fue precioso, especialmente porque mencionaba que, por primera vez en su cumpleaños —la madre de ellos murió cuando nació Loly— estarían juntos cuidándola desde el cielo.

“ Ñopo “ vivirá en el recuerdo de muchos de los que fuimos tocados con su bondad, su aprecio, su don de gentes, sus muestras de cariño y su amistad. Apenas se nos ha adelantado en lo único que tenemos seguro en la vida, que es el paso a otra, que todo indica que es mejor. Que su ejemplo sea una guía para gozar a los que amamos mientras estén con nosotros aquí y que pensemos siempre en demostrar nuestro cariño y amor por los que inspiran estos sentimientos, para que no dejemos de decirnos cosas y después nos arrepintamos de que no las dijimos. Es una estrella más en el firmamento de mi constelación. Ahora sé que se despidió de mí al asaltarme todos esos pensamientos en los momentos en que precisamente él estaba dejando de vivir.

Exploración por el bosque literario lluvioso

Mariela Sagel y Juan Abelardo Carles
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Inauguración de la Feria del Libro de Panamá
Inauguración de la Feria del Libro de Panamá

Atlapa duerme. Sus enormes y viejos salones permanecen oscuros y vacíos. De pronto, los grandes portones traseros se abren, espantando a las sombras. Un ejército de hombres y mujeres entran y comienzan inmediatamente a parcelar el suelo con tiras de cinta adhesiva. Es martes 18 de agosto, víspera de la Quinta Feria Internacional del Libro de Panamá: en poco menos de un día, las editoriales, distribuidoras y tiendas de libros más importantes de Panamá sembraron bandera aquí, en el encuentro literario más concurrido del país.

Hace 10 años, cuando se celebró la primera feria, pocos hubiesen anticipado la expectativa que llegarían a generar las versiones siguientes. Las ferias del libro han roto mitos y generado espacios de esparcimiento cultural para el pueblo panameño, que tanto los necesita y desea. A pesar de que el encuentro fue inaugurado a las 6 y media de la tarde, el recinto reventaba de estudiantes, profesores y público en general desde temprano el miércoles 19.

Los autores panameños picaron por delante y acapararon mucha atención el primer día. Carlos Wynter presentó “El Escapista y otras Reapariciones”, su antología de cuentos más reciente; mientras que Rose Marie Tapia ofrecía “Receta para el desastre”, novela para la que no paró de autografiar ejemplares. Mientras se sucedían las primeras actividades culturales, los pasillos se iban llenando del variopinto mosaico que compone el pueblo panameño y de los particulares especímenes que componen su intelectualidad. Entre los escritores se pasaba de quien iba con vestido sastre y peinado bomba, hasta el desgreñado de jeans y camisetas raídas.

Alrededor de las seis de la tarde, unos y otros fueron gravitando hacia el Teatro La Huaca, donde se inauguraría oficialmente la feria. La Primera Dama, la Ministra de Trabajo y el Alcalde Capitalino lucían el acto, junto a los directivos de la Cámara, los escritores invitados de varios países, el Embajador del Perú, país invitado de este año y otros colegas suyos.

El comité organizador y el comité consultivo trabajó con mucha incertidumbre hasta el final, por el amago de sacarnos la tabla que hubo a principios del mes, por parte de la Alcaldía de Panamá, lo que hubiera afectado a más de 30,000 niños que gozarían de las actividades que se realizaron en el Pabellón Infantil. Pero como el asunto no pasó a mayores, lo que fue un inconveniente pasajero se convirtió en una estrategia de mercadeo muy poderosa. Al final, nuestro burgomaestre terminó sentado en el pabellón infantil, rodeado de niños, como cuentacuentos de excepción.

De hecho, el pabellón infantil demostró, una vez más, el papel clave que juega en la misión de iniciar a nuestros más pequeños en el hábito de la lectura. Las actividades diseñadas por la Casa Cultural Huellas, fueron en extremo estimulantes, como bien lo indicó Analisa Williams, su directora. “Para Casa Cultural Huellas es muy importante la visita de los niños a quienes les ofrecimos talleres de creatividad literaria en el Pabellón Infantil con el propósito de brindarles una nueva experiencia creativa con un contenido de calidad, y así crear una generación desde sus raíces que, a partir de sus bases, mantengan una actitud diferente en torno a la literatura y a las artes en general. Ojalá esta fiesta cultural pueda realizarse anualmente cada vez con mejor oferta y así ir educando de forma democrática a todo el país”.

Otros, como el escritor José Luis Rodríguez Pittí, presidente de la Asociación de Escritores de Panamá, sugirieron cambios para el pabellón infantil y otras áreas de la feria. “…como organizar la sección infantil (que pensamos que en la feria anterior era el punto más flojo, manejado por los regueseros, y en todas las ferias, la más importante por tratarse de los futuros lectores), nombrar los pasillos con calles de los autores panameños fallecidos, colocar pancartas o colgantes con nombres de obras, transmitir mensajes con textos poéticos pregrabados por los mismos autores, coordinar los eventos literarios para que los recitales, presentaciones de libros y otras actividades relacionadas fueran de interés de la mayor parte del público que conocemos muy bien de tantas actividades culturales en las que los hemos tenido”.

De escritores, políticos y otras hierbas.
Atrás quedaron las grandilocuentes ceremonias como la que se dio cuando el Presidente de Chile, Ricardo Lagos, prestigió con su asistencia este evento. Alonso Cueto, el escritor peruano de mayor relevancia que nos visitó esbozó unas cálidas y muy bien estructuradas palabras, enfatizando el ancestral vínculo que une a los dos países: Perú y Panamá, especialmente porque desde la isla de Taboga salió la expedición que conquistó al Perú y porque la madre del santo más venerado en el país andino, San Martín de Porres, era panameña.

El mariposeo político dejó mucho que desear. Ministros, diputados y dirigentes partidistas brillaron por su ausencia. Los pocos que se pasearon por los pabellones se sorprendieron al tener que ceder protagonismo, al menos por esta vez, a escritores, intelectuales y académicos. Un ejemplo muy comentado de esto fue el de la ex candidata presidencial Balbina Herrera que se acercó a saludar a Rosa María Britton mientras ésta firmaba autógrafos en el pabellón de Santillana. En la feria del 2003 el proselitismo político se tomó los salones de Atlapa, cuando el que nunca se ha leído ni un pasquín se apareció por allí.

En las conferencias sucedió de todo, desde lo polémico hasta lo jocoso. Un escritor decretó por enésima vez el fin de los libros de papel durante la charla dedicada a los blogs y otros medios de expresión literaria en internet. En la mesa dedicada a conmemorar los 150 años de publicación de “El Origen de las Especies”, de Charles Darwin, un científico terminó defendiendo a la Iglesia, mientras un sacerdote la cuestionaba.

De nuestro patio se presentó la edición conmemorativa de los 25 años del libro “El señor de las lluvias y el viento” de la escritora Rosa María Britton, con una bella portada de una obra del pintor panameño Brooke Alfaro y bajo el sello Punto de Lectura del Grupo Santillana. Igual impacto e interés suscitó la mesa de literatura erótica, que tuvo a Gloria Young declamando efusivamente y a José Ardila tratando de enseriar el asunto. Neco Endara, como siempre, se salió por la tangente y al contestar un llamado a su teléfono en medio de la charla y por encontrarse en ese momento tocando el tema, afirmó categóricamente, “me estoy masturbando.”

La novela histórica de Juan David Morgan, El Silencio de Gaudí, fue presentada con 2 años de atraso y el escritor hizo una breve reseña de la motivación que tuvo para investigar un tema tan importante como complicado, que es la construcción de la iglesia de la Sagrada Familia por el arquitecto catalán Antoni Gaudí, en una Barcelona que cede al desarrollo con ciertas amenazas a su valor histórico. Lo acompañaron Daniel Pichel y Berna de Burrel, quienes le cayeron en pandilla preguntándole por qué no se atreve más en la parte romántica de sus historias –aunque con esta obra da un gran paso.

Otra de los del patio que tuvo su presencia importante fue Gloria Guardia de Alfaro, con otra reedición de El Último Juego, obra que recibiera el Premio Centroamericano de Novela en 1977, cuando Ángel Rama estaba vivo y fue jurado. Una reedición bajo el sello Alfaguara con la ilustración de portada de una obra del maestro panameño Julio Zachrisson. Un poco larga la presentación, con muchos presentadores que se creyeron tenían que echar todo el cuento en ese momento.

Sobre la puesta en escena de Ojitos de Ángel, del escritor panameño Ramón Fonseca, nos dice el Presidente de la Cámara:

La obra de teatro me pareció refrescante, divertida ya que tuvo su toque de humor, pero sobre todo aleccionadora, porque nos enseña que las personas pueden cambiar y solidarizarse con otros que padecen desgracias. Julio, un hombre de mediana edad, exitoso en sus negocios, alejado de su familia debido a sus múltiples obligaciones. Luego de un accidente, es llevado a un hospital público donde comparte su habitación con Mechi, una niña que padece un cáncer terminal. Su duro corazón se va suavizando al conocer más a fondo la desgracia de esta niña y darse cuenta que puede ayudarla.

Reconoce su alejamiento de su familia al sentirse sólo y no ser visitado por nadie. La obra aborda los sentimientos de caridad, de humildad, de amor por la vida, y también una gran entereza de Mechi, quien a pesar de conocer que su enfermedad no tiene remedio, mantiene la esperanza de la vida y su deseo de ayudar a Julio a cambiar y reconciliarse con su familia.

Renée Avila, Presidente, Cámara Panameña del Libro.

Lo vuestro.
En este aspecto hay que destacar la presentación de lujo que trajo Perú; el homenaje al Inca Garcilaso de la Vega, y sus comentarios reales, que fue prestigiada por Luis Enrique Tord y Carlos García Bedoya, catedráticos e historiadores de gran importancia. Fue una degustación de conocimientos que no tuvo parangón en la feria.

La estrella de la feria fue el ex senador y ex rehén de las FARC, Luis Eladio Pérez, que presentó el libro que, como él mismo dice, no escribió sino que compartió sus vivencias con el periodista Darío Arismendi. El día de su presentación habló con tanta paz y transparencia, de cosas horribles, como que estuvo sin zapatos por un año y atado a un árbol por dos que se le notaba la placidez de la que gozan aquellos que solamente pueden llegar a este Nirvana porque han visto lo peor y ya no les asusta.

Fernando Correa presentó la obra de su amigo Ignacio del Valle, otro de Alfaguara, no sin estar exenta de polémica la conferencia, pues al autor le cuestionaron por haber escrito una obra ambientada en Leningrado, sin haber visitado antes la ciudad. El gran escritor Alonso Cueto, autor del Susurro de la Mujer Ballena, tuvo a bien conversar sobre su ensayo “Sueños Reales”, el compromiso de un escritor, donde desgrana la vida y obras de algunos de los escritores que amamos.

Otro que se robó el show fue Sergio Ramírez Mercado, el nicaragüense ex sandinista, cuyos libros sufren ahora la censura del régimen de Daniel Ortega. A esta presentación se refiere la Dra. Rosa María Britton:

La conferencia “La palabra bajo riesgo” dictada por el gran escritor nicaragüense Sergio Ramírez Mercado, fue uno de los momentos más destacados de la FIL 09. El escritor señaló con claridad que Gobiernos electos democráticamente, pretenden convertirse en dictaduras arropadas con el manto del socialismo. Los que se atrevan a disentir, son silenciados con la censura y no pocas veces con la violencia, ante la indiferencia de las masas.

Quien presentó el libro, el Lic. Roberto Brenes, lo hizo con gran acierto y maestría.

Lo de los demás. La mesa de blogs tuvo mucha participación y polémica, llenando su cometido. Fue aquí donde se decretó, por enésima vez, el fin de los libros. Con semejantes decretos, no es de extrañar que entre los asistentes se despertara una viva discusión sobre el valor de aquello que se narra en el efímero soporte del mundo virtual. Lo mismo pasó en la conferencia titulada 150 años de la publicación del Origen de las Especies, de Charles Darwin. Sobre esta mesa me permito hacer una infidencia: Inicialmente se había invitado al Prof. Juan Antonio Tack, ex canciller y negociador de los tratados Torrijos Carter. De hecho, él fue quien la propuso. Pero con el devenir de la organización, el Profesor Tack manifestó que no pensaba estar bajo el mismo techo que los cabalísticos, masajistas y mucho menos, libros de auto ayuda. Pero los conductores, el uno defensor de la teoría de Darwin y el otro sacerdote, terminaron, ante la gran concurrencia, el primero defendiendo a la iglesia y el segundo criticándola, como se dijo en la introducción.

La “polémica” mesa sobre El Universo de Corín Tellado fue muy fluida aunque por la hora no estuvo tan concurrida como se esperaba. Durante la misma participaron profesores de español que defendieron el valor que tuvo “la inocente pornógrafa”, como la catalogó en su momento Guillermo Cabrera Infante.

También fue bien criticada la mesa “Lecturas irrelevantes para escritores irreverentes”. Su moderador, Paco Gómez Nadal nos dice al respecto: “la mesa logró su cometido: un rato de diversión seria, un poco de irreverencia entre reverencias. El público, que llenó la sala, planteó el tema clave: ¿será que en estos tiempos no hay escritores irreverentes sino una sociedad asustadiza? ¿será que disentir se interpreta como un acto de irreverencia? Al final lo importante fue la conexión de los autores, Guido Bilbao y Rafael Candanedo, con los lectores. Conocerse, jugar entre palabras a construir discursos comunes. Para mí, el éxito es que todos nos influimos, como cuando se escribe o como cuando se lee. Nadie queda indemne. Ese debería ser el objetivo de la programación de una feria y en el caso de esta mesa creo que lo conseguimos.”

Gran expectativa tuvo la presentación del libro “Los hombres que no amaban a las mujeres”, el primero de la trilogía de Stieg Larsson, por parte del Grupo Planeta y su director editorial, Gabriel Sandoval, de México. Esa novela es actualmente la más vendida en todo el mundo y, como la señaló Alonso Cueto, es literatura popular muy buena. Se puso a la venta el segundo tomo “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina” y para octubre se espera el lanzamiento del tercero. Durante el desarrollo de la presentación se explicó tanto la narrativa del autor sueco, ya fallecido, como las interioridades de una sociedad que aparenta ser perfecta, pero que tiene mucha carcoma por debajo. Continuará…

De lo que siembras, cosechas

08-30-2009 | MARIELA SAGEL

Existe un viejo y conocido refrán que afirma “Siembra vientos y cosecharás tempestades” del que no hemos podido escapar a lo largo de nuestras vidas, porque funciona como un gran karma que rige los destinos de todos. Y además es ley natural de vida. Si vas por ella siendo patán y desconsiderado, igual trato vas a recibir.

Esto viene a colación por la preocupante animadversión que se ha ido levantando entre los funcionarios a los que les compete el manejo de la administración de justicia y el todopoderoso Zar Anticorrupción. Y digo preocupante, porque este señor se ha dado a la tarea de cuestionar la labor de la señora procuradora, por el simple hecho de que fue nombrada por el gobierno anterior. No se da cuenta el zarino que con la misma vara lo pueden medir a él cuando quien lo nombró decaiga en las preferencias de los panameños. Dijo Casimiro en su intervención reciente, que el asunto “ era máscara contra posaderas ”. Para mí hay algo de misoginia en el tema y también de arrogancia y engreimiento por parte del señor Núñez Fábrega.

Los funcionarios estrenados ya no tan recientemente —cada día menos— deberían entender varias cosas, si se quiere llevar la fiesta en paz y capitalizar el gran voto de confianza que se depositó en ellos el día de la elección. Ningún favor le hacen a la ciudadanía emitiendo conceptos y opiniones con lo primero que se les viene a la cabeza, sin sopesar las consecuencias que una determinada acción o decisión puede tener en el corto y mediano plazo.

La administración Martinelli tiene en este momento no solo la simpatía, sino los escenarios ideales para hacer el mejor trabajo a todos los niveles y hacer realidad los cambios prometidos en sus eslóganes de campaña. Pero con respeto y sin aspavientos. Hace falta instalarles a algunos funcionarios un filtro entre el cerebro y la lengua. Y entender que ya pasó la campaña y que las posturas histriónicas deben dar paso a acciones coherentes y encaminadas a lograr un gobierno efectivo y que realmente haga honor a las vallas que siembra a diestra y siniestra: ahora le toca al pueblo.
Ese mismo pueblo está a la espera de que se le solucionen sus problemas de transporte y seguridad, que son dos de los temas más recurrentes en la preferencia de los electores, al mismo tiempo que se abran nuevas fuentes de trabajo y mejores oportunidades, que solo se lograrán al echar la economía boyante que teníamos otra vez a andar sin titubeos y con decisión, sin tanta persecución y peleas infructuosas.

Y cumplir con la palabra empeñada en la campaña, pero de verdad y no de la boca para afuera. Una de las grandes decepciones del gobierno anterior fue que su mercadeo se enfocó en tres promesas, dos de las cuales se quedaron en una cuneta del desvío. Y este gobierno elegido por una abrumadora mayoría de votos nunca antes vista, se basó en una estrategia de ventas donde lo que sobraron fueron los eslóganes y frases que algunas veces no tenían nada en sí, pero que brindaban esperanza a muchos o todos los que de una u otra manera las compraron. El país y los más de tres millones de panameños estaríamos complacidos con que esas promesas se cumplieran y se lograra, al menos, ejecutar los programas y proyectos que beneficien a las grandes masas olvidadas.

“Déjà vu” a lo Sabina

08-23-2009 | MARIELA SAGEL

Joaquín Sabina tiene una canción que me encanta, Eclipse de Mar. La letra es una certera reflexión sobre la discordancia entre la realidad tal como la definen los medios informativos y los asuntos prioritarios de cada ser humano. Y de pronto, es como recrear lo que vivimos a diario, en medio de la batalla de los medios impresos y las prioridades de nuestros más prestantes funcionarios. En francés “déjà vu” significa “ya visto” y es una frase que refleja la experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación nueva.

La discordancia como la definen los medios es tan relativa, que ya he desistido de entenderla o pelear contra ella, porque es el cuarto poder y que tristemente en Panamá juega un deplorable papel. La canción de Sabina señala que el periódico de hoy publica que “un golpe de estado ha triunfado en la luna y movidas así”. Pero que no dice nada de “esta sucia pasión, de este lunes marrón”. Igualmente canta Sabina que la radio decía “ha caído la bolsa en el cielo, que siguen las putas en huelga de celos en Moscú.. ”. Pero el programa de hoy no decía nada de este eclipse de mar. Es una alegoría muy poética.

Y tanta razón que tiene: el diario de ayer dijo que el alcalde quiere hacer los carnavales en la Cinta Costera. Y todo el mundo pegó el grito al cielo. Entonces dijo que en Albrook. Pero nada dijo el periódico cuando le retiró el apoyo a la Feria del Libro y gracias a la presión de algunos funcionarios del gobierno y la opinión, no de los medios, sino de los que opinamos, se lo tuvo que devolver. Lo poco que le da a la feria, porque si se piensa que son grandes cantidades, pongamos que con ese dinero solamente se podría empezar a decorar un carro alegórico.

Sí dijo el periódico que anduvo correteando puteros con el presidente, como si no tuvieran nada más entretenido y edificante que hacer, pero no dan explicaciones del porqué tienen que enlodar sus majestades con esos menesteres. También menciona el burgomaestre que no está de acuerdo con imponer un toque de queda, pero obvia por qué razón se niega y qué oscuras influencias han dado como resultado esa renuencia.

Es tan imperdonable la competencia por titulares a páginas enteras de los principales medios impresos que unos toman escándalos ya pasados y se enfrascan en supuestas irregularidades que solamente le conciernen a los que tienen intereses en determinadas empresas, por el simple prurito de socavar una presunta posición de liderazgo que quieren alcanzar. Como bien dijo la señora procuradora, le compete al Ministerio Público decidir si lo que se manejó en las concesiones de las máquinas tragamonedas es tema inherente a cada directiva y que no debería ser motivo de ataques mediáticos o, por lo menos, no ser motivo de una investigación oficiosa por las unidades investigativas, como la desmedida atención que le prestan a los temas que los ocupan. Un amigo acuña el lema que si tienes razón, vas a los tribunales, si no la tienes, ventilas los detalles en los medios.

Más deberían dedicarse a enaltecer los eventos que han servido para encontrar un solaz en medio de la aridez del desierto (o guerra) mediático/a, como lo fue la Feria del Libro, que culmina hoy. Perú resultó ser un país invitado de lujo, que desplegó toda su riqueza gastronómica y ancestral y los lazos que nos han unido a través de la historia y nos visitaron escritores destacadísimos, que nos hacen pensar que las noticias no deberían ser siempre malas, ensayar pasar una semana solamente con buenas noticias y ver cómo actuamos a partir de ese hecho. Los asuntos prioritarios de cada ser humano son los que debería servir de norte para las publicaciones y las investigaciones deberían enaltecer esas prioridades con un enfoque positivo y no de forma morbosa y sin sentido.

Una idea descabellada*

08-16-2009 | MARIELA SAGEL*

Leí hace unas semanas opiniones desfasadas sobre el uso que se le debe dar al edificio que albergaba las oficinas principales de la Embajada de los Estados Unidos, en la Avenida Balboa, que ahora tiene enfrente el recién estrenado proyecto vial de la Cinta Costera. Y digo desfasadas, porque a estas alturas, después de haber gozado de casi 20 años de democracia libre y soberanía plena, es ofensivo que aún persistan ideas de dedicar “monumentos” al gobierno militar que nos rigió por casi el mismo tiempo.

El inmueble en cuestión debería ser integrado al conjunto monumental que constituye el barrio de Bella Vista. Puede ser habilitado como destino de los Archivos Nacionales o, mejor aún, complemento del vecino Hospital Santo Tomás. Igualmente podría ser sede de un museo de historia, que tanta falta nos hace y cuya actual estructura está en deplorable estado. Eso sí, de dedicarse al ámbito museológico, deberá contar con un respaldo financiero, para que sea tan exitoso como lo son el Museo del Canal, Explora, Panamá Viejo o la Biblioteca Nacional, que son manejados por fundaciones.

Pero dedicarlo a un Museo de la Dictadura, no solo lo encuentro aberrante, sino masoquista. En todo caso, debería incluir los miles de víctimas de la invasión, un acto tan perverso como muchos de los que cometió el gobierno militar. No voy a entrar en las justificaciones de “Just Cause” , porque siempre he sostenido que no debió recibir tal nombre, sino “Just Because”. Cuando se destruyó el Cuartel Central de las Fuerzas de Defensa, precisamente por la invasión, y se pensó dedicar ese espacio a un parque, escribí en un artículo de opinión que esa estructura, de una magnífico estilo “art deco” , debió haberse destinado para instalar allí, con gran contenido simbólico, la Corte Suprema, como incentivo al desarrollo urbanístico que se debía promover en el área. Se siguió la tirria y los resultados son que hoy día el mentado parque está desolado y en medio de un barrio que sigue estando marginado, “just because”. En vez de eso, la Corte Suprema está frente a la morgue, en un incómodo y estrecho laberinto de calles y veredas en las faldas del Cerro Ancón. Muy diferente hubiera sido si se hubiera conservado el edificio sede de los militares.

Quienes claman por el destino de esa estructura para un museo de la dictadura lo hacen desde un cómodo ordenador en alguna capital exótica (desde donde se ubican como Catones); que se creen dueños de los sentimientos de los panameños, y se empeñan en impedir que las llagas formen costras, las que, en su tiempo libre, se encargan de arrancar. Algunos de estos Catones, con binoculares, lejos de las garras del dictador, no expusieron el pellejo, pero se vistieron, y siguen vestidos, de sufrientes de la Patria. Es obligación no olvidar los días aciagos que ha vivido el país. Pero, entonces, lo justo con la historia sería recordarlo todo. No recordarla a conveniencia. Habría, por tanto, que recordar el aniquilamiento que sufrió la población indígena durante la Conquista Española; las víctimas caídas cuando se daban los golpes de Estado y los excesos que no corresponden totalmente a los 21 años de gobierno militar.

Lo acontecido durante la dictadura ha sido recogido ampliamente en libros, por los medios de comunicación masiva, con actos conmemorativos y esculturas. Lo que nos hace falta recordar, además de lo aciago, es que también un pueblo debe nutrirse con cultura, (museos, galerías de arte, archivos, con políticas culturales de Estado), tan olvidados en Panamá.

La memoria histórica no debe ser selectiva. Eso señalaba precisamente el viceministro de Gobierno actual en un programa de televisión, defendiendo la propuesta de Ley No. 28 sobre las comunicaciones electrónicas. Además de no ser selectivos, debemos ser coherentes. Y preparémonos esta semana para disfrutar de la Feria del Libro, así que: todos a leer.