Pensar en bilingüe

El autor
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Portada del libro
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Reseña “La Breve y Maravillosa Vida de Oscar Wao”

A mediados del año 2008, al concederse el prestigioso Premio Pulitzer, la sorpresa para muchos fue que recayó en la obra de un dominicano, Junot Díaz, que se constituyó en un bestseller del New York Times. Su nombre era tan cautivador como intrincado: The Brief Wondrous Life of Oscar Wao, que se tradujo en español como “La Breve y Maravillosa Vida de Oscar Wao”.

Me enteré de este maravilloso libro a fines del año, durante un viaje a los Estados Unidos, gracias a un encargo que me hizo el poeta César Young Núñez. Cuando lo busqué en Internet, resultó que había sido publicado en inglés originalmente por lo que emprendí la tarea de sabueso hasta conseguirlo y, ahora, culminar su lectura. Fue una experiencia tan interesante que no quería que se acabara la saga de Oscar Wao, yendo y viniendo de un lado a otro, entendiendo el gran recurso que utiliza el autor mediante las notas a pie de página, el spanglish que no demerita ni a uno ni a otro idioma y la profunda introspección que hace de una época tan importante como el trujillato y sus más recordadas aberraciones: el asesinato de las hermanas Mirabal y la desmedida codicia y lascivia del personaje de la Fiesta del Chivo.

El escritor tiene 41 años y es dueño de un recursivo manejo del lenguaje literario que hizo pensar que estaba escrito en “Spanglish”.

Una vez acometido el acto heroico de leerla e investigar sobre sus “leitmotiv”, entiendo que no es así, que el uso magistral del español, el inglés y el slang dominicano se entreteje para ofrecernos no solamente el disfrute de leerlo, sino el aprendizaje de toda una cultura atávica que se cuece en las urbes estadounidenses donde residen los inmigrantes, y en las provincias olvidadas de la isla de Quisqueya.

El autor, que partió desde su nativa Santo Domingo a los seis años, con destino a Nueva Jersey, empieza induciéndonos a términos very dominicans, como fukú, que va a ser repetido durante el desarrollo de la novela. Este modismo responde a “la maldición que cualquiera puede lanzar contra aquellos que odia, de manera que los persiga y aniquile sin importar cuántos años le tome. Al igual que ocurre con el azar, el destino, las fuerzas de la historia o lo que llamamos intervención divina, el fukú puede saltar continentes y generaciones pero, a diferencia de semejantes potencias, sólo pretende hacer daño de manera implacable”.

La edición que yo leí, de 335 páginas de Penguin Books, combina las costumbres, la saga de los inmigrantes, la investigación histórica de una época que marcó para siempre la cultura de ese pueblo –como lo fue el gobierno de Rafael Leonidas Trujillo, el Chivo de Vargas Llosa y el “Jefe”, el Tigre del Caribe por más de 30 años en la isla que originalmente Cristóbal Colón llamó Hispanola –, sus más conocidas atrocidades y devaneos, narradas desde una óptica refrescante, relajada y hasta cómica, que te tiene atrapado al libro, subrayando cada frase célebre y cada ocurrencia de este dominicano inusual, que no es precisamente producto de la llamada diáspora, pero que no abandona sus raíces ancestrales.

Junot Díaz es un ex nerd al que el idioma inglés no le era fácil cuando aprendió a sobrevivir en su país de adopción, los Estados Unidos. Creó su personaje, Oscar Wao, luego de una rumba –según él mismo confiesa–, y agarró una copia de La importancia de llamarse Ernesto y se le grabó el nombre de su autor, Oscar Wilde. En su mente atiborrada en ese momento y traducido al dominicano lo que salió fue Óscar Wao. De allí en adelante Oscar se convierte en un buenazo gordinflón medio nerd, que sueña con todo: ser escritor, enamorarse, etc.

El profesor Díaz había publicado anteriormente un libro de cuentos con el nombre Drown y gozaba de una beca Guggenheim en México cuando le llegó la noticia del codiciado premio. Actualmente enseña la materia de escritura creativa en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) de Boston, De las entrevistas que concedió a raíz de su celebrado premio se destaca una concedida a EFE en Madrid, donde establece que la civilización actual necesita recuperar su humanidad para poder retomar el hábito de leer, por lo que reivindica un movimiento pro vida tranquila o ‘slow life’, similar al de la comida -‘slow food movement’-. Junot Díaz defiende que la lectura es algo “muy solitario” que pone al lector en contacto con “otro sistema nervioso y otra imaginación. La lectura es un ritmo muy humano, en la que te puedes pasar dos o tres horas manteniendo contacto con otro ser humano”.

A juicio de Díaz, esta novela fue traducida aparentemente de forma magistral al español, la razón por la que las editoriales publican cada vez menos libros es porque la gente “no está leyendo”, y en su momento invitó a los escritores a buscar formas alternativas como Internet para dar a conocer sus trabajos e intentar promocionarse para llegar a ser publicados.

“Es importante conectar con el público. Los escritores tienen que buscar lectores, aunque sea en una web, porque son ellos los que te dan la oportunidad de mejorar tu arte, y conseguir oportunidades de publicación”, dijo.

Sobre su estilo de escribir, ha dicho que lo que escribe “no es esa cosa desaliñada que llaman spanglish sino una especie de criollo, con palabras y expresiones intercaladas de español”. Hay quienes acometen su libro con diccionario en mano, pero la mayoría se deja arrastrar por el río caudaloso su prosa vivaz, moteada con expresiones al alcance del americano medio: “Then you will be mi negra bella”.

Junot Díaz cree que se le da demasiada importancia al “poder mítico” de la lengua, sea el inglés o en español. “La gente está obsesionada con el sueño del idioma puro como una cosa uniformadora”, admite. “Y ésa es una idea que fomentan mucho los políticos… Estados Unidos es el opuesto a España en el siglo XIV: los que tienen el poder hablan un idioma; los demás hablan, tú sabes, una lengua distinta” (entrevista concedida a Oscar Fresneda en Nueva York). “Los gringos quieren negar el español, lo perciben como una amenaza”, asegura Díaz, “pero lo cierto es que este país camina hacia el bilingüismo. Con el español pasa lo que nunca ha ocurrido aquí con otro idioma, que se va reforzando con la llegada de nuevos inmigrantes. Cada cinco o seis años viene aquí un nuevo ‘draw’, una extracción de dominicanos, y los mexicanos que no dejan de llegar, y los colombianos, los ecuatorianos, los argentinos…”

Para Junot Díaz, un nerd es una persona inteligente fascinada por el conocimiento científico y aislado de la sociedad. Dice que él fue uno hasta los 14 años, cuando se dio cuenta lo que se estaba perdiendo con las chicas. Es un gran aficionado al mundo del cómic y la literatura de género, y señala que el libro trata un aspecto autobiográfico que recrea las lecturas de su infancia, pero que a pesar de ello le requirió un esfuerzo importante de investigación y puesta al día.

En estos momentos, previos a la celebración de la gran fiesta cultural que es la Feria Internacional del Libro, es un momento ideal para volver a la lectura –aquellos que se han alejado, como Domplín*, que me lo confesó en su programa radial— y desvirtuar el paradigma que los únicos que leemos somos intelectuales (o nerds). Es una reivindicación de la literatura y por default, de algo tan cotidiano como la forma informal en la que hablamos.

*Domplín es un conocido radio comentarista y político panameño cuyo nombre verdadero es Andrés Vega.  Su programa se llama El Cañonero de Domplín y se transmite diariamente.

¿Es el medio el mensaje?

Mi último artículo tuvo muchas reacciones, favorables en su mayoría, porque es inaceptable para las personas de mentes (o sea, que tenemos criterio y discernimos qué es lo bueno y qué lo malo y sobre todo, qué es lo que enseñará al resto de las personas valores suficientes para elevar el nivel cultural de la población) que se utilice como mensaje un episodio enmarcado en un banal concurso de belleza donde nuestra representante quedó muy mal.

Uno de esos comentarios sobre mi artículo me señalaba que tal parecía que los promotores del Atlas Mundial Ilustrado —y ahora más recientemente Nissan— entendían en forma bastante retrógrada que pretendiendo querer lavarle la cara (o sacarle la pata) a la confusa joven, estaban enmendando el error y dándole valor agregado a sus desaciertos. Nada más alejado de la realidad y de su responsabilidad como enaltecedores de la cultura.

Fue el educador y filósofo canadiense, Marshal McLuhan quien sentenció que el medio era el mensaje, así como acuñó el término “aldea global” para describir la interconexión humana a escala global generada por los medios de comunicación apenas en el siglo XX. Según su óptica, somos lo que vemos y formamos nuestras herramientas y luego éstas nos forman. Bajo estos parámetros, el arrobamiento que se tiene por la señorita Cozarelli como insignia de conocimiento o estupidez es consecuencia que queremos reflejarnos en la ignorancia, porque al voltear su desatinado desconcierto cultural en una especie de rescate del conocimiento, damos poco valor a la forma en cómo se está educando a nuestro pueblo. McLuhan se adelantó a su tiempo en el estudio de los medios. Advirtió, en la década de los 60, al redefinir los conceptos medio y mensaje, que la era de la televisión iba a reemplazar la cultura del libro, reconociéndole su enorme poder. En el caso que nos ocupa, la intervención de la chica, al ser interrogada durante el concurso, llegó a todo el mundo y por medio del youtube , éste le dio la vuelta al mundo en forma de burla hacia la mujer panameña.

Sin querer volverme muy exquisita, a donde quiero llegar es a establecer hasta qué punto la creatividad publicitaria ha llegado a un punto tan bajo (o tan alto, según se mire) en que pretender enmendar un entuerto con una campaña con poco sustento y menos credibilidad, perjudica no solo al mensajero, sino al mensaje y al medio: el anunciante queda en evidencia como uno a quien no le importa en lo absoluto con el público, mucho menos la ética con la que debe enfocar sus mensajes y hace público su desprecio por inclusive, la mensajera, porque su actuación no solo es patética, sino a todas luces desacreditadora de su intelecto y ponderación de sus atributos físicos.

Los padres, sin discriminar padre y madre, hasta cierto punto en la vida, son los llamados a orientar a los hijos y no mirar que la confusión de ellos sea motivo para la explotación de sus debilidades, más si son intelectuales. Deben estar atentos a cuando el contenido se convierte en ilusión o visión, porque a veces el mismo se esconde tras una máscara, que modifica el medio (lo mediatiza). Esto es lo que lamentablemente ha sucedido en este caso que tanto escozor nos ha causado, pero que defienden a capa y espada tanto publicistas como los mismos medios por la cacareada libertad de expresión, de la que ellos tienen una representación que usan a su antojo con quien quieren.

Loa a la ignorancia

Diseño de un perfume que se burla de la confusión de la pobre aspirante a Miss
Diseño de un perfume que se burla de la confusión de la pobre aspirante a Miss

El significado de “loar”, según el DRAE es “dar por bueno algo”. Y tal parece que esa ha sido la referencia que ha tomado un medio de comunicación impreso para enaltecer, precisamente, la ignorancia de una representante de belleza, a fin de promover el conocimiento y la cultura general.

Me refiero a la campaña de mercadeo del Atlas Mundial Ilustrado , que saca provecho de la burla que fuimos a nivel mundial y el repudio de la mayoría de los panameños, ante la pregunta que se le hizo a una aspirante a “Miss” sobre el filósofo chino Confucio. Nadie esperaba que supiera con pelos y señales sus teorías o su fecha de nacimiento, pero por lo menos que no lo asociara con la confusión que ella misma tiene en su tristemente célebre bagaje. Al tomarla como ejemplo o estrella de la promoción de uno de los productos que en teoría van a elevar el nivel cultural de la población, el mensaje que se envía es que la ignorancia paga, es un buen negocio.

Pobre y deplorable señalamiento y más aún, decisión, para hacer una campaña. Hay tantos estudiantes en nuestro país que se esfuerzan por competir en los certámenes de oratoria, por destacarse en las olimpiadas o juegos florales de su escuela o corregimiento, o simplemente, están pendientes de las fuentes de conocimiento que cada día llegan a más personas gracias a la dinámica de los medios de comunicación, que recaer todo el peso de la iconografía en un lastre que nos hizo pasar pena dentro y fuera lo considero una forma de burlarse de la inteligencia de los panameños.

Más aún lo es que sea precisamente en la figura de la mujer panameña en quien recaiga todo el peso de la burla y recreo a tan deleznable papel. Eso deja muy mal parada a la educación en Panamá y, como escribió mi amiga Berna Calvit en un mensaje al defensor del lector, “es cosa sabida, pero nunca ha sido motivo de chiste, sino de pesar”.

Pero ya nada nos debe sorprender en este país surrealista, con medios surrealistas que, no solamente Gabo, sino André Breton, el llamado padre de esa corriente, hubieran quedado espantados de haber llegado a Panamá antes que el primero reseñara a Macondo y el segundo visitara México. Es precisamente ese medio impreso el que se ufana de decir la verdad y señalar inclusive, lo que ni le corresponde, porque no es una figura jurídica, pero se erige en fiscalizadora. Se saca de la manga cualquier fundación, aunque sea para enseñar a jugar jacks, pero no promueve elevar la capacidad intelectual y la dedicación al estudio, dándole valor a la ignorancia y la chabacanería. Lo que dicen hacer con las manos lo deshacen con los pies. Ya no solo en la televisión se tiene uno que aguantar el señalado canon de comportamiento que “sin tetas no hay periodismo” , sino que en la radio, que hoy celebra su día, prevalecen los gritos, las malas palabras y todo lo que degrada el nivel cultural de nuestra juventud.

Los que tenemos plena conciencia que elevando nuestro discurso damos ejemplo y hacemos una contribución al escribir bien, hablar bien y comportarnos aún mejor, debemos rechazar este mercadeo indiscriminado de la ignorancia y enseñar con el ejemplo, pero también, señalar lo repudiable y condenable que se mira a diario en los medios y que pretende hacernos comprar la idea de que se está promoviendo la incultura como responsabilidad ciudadana.

Los lectores somos más

V Feria Internacional del Libro de Panamá 2009
V Feria Internacional del Libro de Panamá 2009

“Todos a leer” es el tema adoptado para la promoción y celebración de la V Feria Internacional del Libro de Panamá, a celebrarse en esta ciudad del 19 al 23 de agosto próximos. Su empaque publicitario es impecable, habiendo seleccionado a cinco relevantes figuras de las manifestaciones destacadas que se dan en Panamá para ser sus voceros: el arquitecto Ignacio Mallol, la pintora Olga Sinclair, el compositor Omar Alfano, el atleta César Barría (el que cruzó el Estrecho de Gibraltar a nado) y el intérprete de reggae pop —como se define él mismo— Joey Montana. Todos testimonian su amor a la lectura en las cuñas elaboradas para este propósito, con énfasis en sus preferencias. Hizo falta el político que cultive este hábito.

El país invitado a esta quinta versión de lo que empezó siendo un sueño hace diez años es Perú. Aunque no se ha confirmado la asistencia de los grandes de las letras peruanas, se presentará una exposición itinerante “La Libertad y la Vida” , que recorre la vida de Mario Vargas Llosa, con testimonios de sus vivencias.

Siendo Perú un país que, como Nicaragua, es un semillero de poetas, se anticipa una representación amplia de autores de ese género. Igual participación se espera de la gastronomía, que está entre las mejores del mundo y produce sendos volúmenes donde se indican pormenorizadamente los pasos a seguir para lograr un plato sensacional. La feria tendrá una muestra de cine y entre los que participarán en ella está Cecilia Llosa.

Otros autores han adelantado que vendrán, como los colombianos Daniel Samper e Isabella Santodomingo, y el mexicano Álvaro Enrique. Como atractivo cultural, la Cámara Panameña del Libro, rectora de la feria, celebrará el concurso “La Pluma de Oro” , dirigido a niños y jóvenes, cuyo tema central será “Los comentarios reales” del Inca Garcilaso de la Vega.

El día de la presentación, muy concurrida tanto por medios de comunicación como por aficionados a la lectura y los libros —como yo— se mencionaron los esfuerzos iniciales para organizar este evento y le correspondió a los directivos y miembros de la mesa principal darle un justo reconocimiento al alcalde saliente, Juan Carlos Navarro, quien apoyó desde sus inicios la realización de la feria, especialmente enfocándolo a la niñez panameña y reconociendo que allí es donde se siembra. Es imperativo que las autoridades tanto locales como nacionales, en este momento electas, den su espaldarazo a este evento como un proyecto de Estado y no desaprovechen la tremenda oportunidad que representa convertirnos en las expectativas del continente, por lo menos, en cuanto a lo cultural se refiera, aunque sea cada dos años.

Hace falta que el comité organizador resuelva importantes temas como actualizar su página web, definir la agenda de todas o por lo menos, las más relevantes actividades que allí se realizarán y, sobre todo, alejar la feria de lo mundano y trivial, aunque esto sea lo que venda. Todos esperamos que, tanto del país invitado como de otros, vengan escritores de renombre y que este evento, el más importante a nivel cultural y el que ofrece un espacio destacado a la industria editorial de la región, vaya en ascenso en cuanto a afluencia como a apoyo tanto de parte del gobierno como de la empresa privada. Después de la confusión que causó la chiricana en el concurso de belleza y la mediatización y banalización de los mensajes tanto políticos como electoreros, nos merecemos una vuelta al raciocinio.

Un panameño histórico

PERSONAJE. Dr. Pedro Rovetto

El autor el día del lanzamiento de su libro
El autor el día del lanzamiento de su libro

Recientemente presentó su primer libro en las salas de la librería Exedra el Dr. Pedro Rovetto, panameño, patólogo, docente y residente en Cali, Colombia. El volumen se titula “Ideas Médicas: una mirada histórica”. En realidad, no es el primero, ya que tiene uno de poesía, titulado Breve Varia, publicado en el 2001 con apenas 500 ejemplares. Pedro es egresado de la Universidad del Valle, y en ese mismo centro académico imparte clases desde 1980. Hace algunos años se involucró en un grupo de investigación que publicó la obra “Historia de la Medicina Colombiana” y es un usual invitado a disertar sobre el tema, tanto en su país de adopción, como en otros.

El interés del Dr. Rovetto en un tema tan intrínseco como fascinante, que es lo concerniente a los procesos patológicos y cómo respondemos individual y socialmente a ellos, lo que da origen a este valioso documento. En una conversación que sostuvimos, posterior a la presentación, realizada ante un abarrotado público, mayormente estudiantes de medicina, el autor me contó que al momento de decidirse por una especialidad, escogió la patología, — patos es enfermedad–, ya que era la única forma de ser intelectual en esa profesión. A los patólogos generalmente no le gustan los pacientes, pero en su caso no se aplica esta regla. Me aclara que la patología se divide en dos, la persona que ve la enfermedad en los cambios (anatomista) –autopsias, biopsias– y la patología clínica, que es la que estudia la evolución de las enfermedades. Ambas pueden diagnosticar enfermedades, pero una aventaja a la otra porque permite establecer cuándo es lo normal y cuándo lo anormal.

Más que el texto mismo, rico en referencias y en profundas investigaciones, las creencias del Dr. Rovetto nos llevan a filosofar sobre la vida. Según él no existe el hombre paradigmático. A él le preocupan las anormalidades normales. Nadie es normal, sostiene vehementemente. La persona normal moriría, la normalidad no existe. Lo usual en los seres humanos es caer y levantarse; esa aparente normalidad está en peligroso equilibrio y normalmente cae en el desequilibrio. Las anormalidades que no producen sufrimiento son con las que debemos vivir a diario, y es lo que podríamos llamar cómo experimentar una vida normal.

La Universidad del Valle, en Cali, es un centro de educación superior de corriente flexneriana (referente al modelo estadounidense establecido por Abraham Flexner, que enfatiza la investigación original en todos los campos de la medicina y la integración de materias distribuidas en ciencias básicas, estudios preclínicos y un mayor trabajo práctico e investigativo) y en consecuencia, la hormiguilla de la investigación se le metió desde los estudios que se miraban bajo la óptica de un educador.

Realizó un posgrado en patología anatómica (que analiza todo a través del microscopio) con una especialidad pediátrica en Miami. De allí pasó a hacer otra especialidad en patología clínica, que es la que se realiza a través del laboratorio, en Cincinnati y posteriormente fue a especializarse en banco de sangre, en Minnesota. Su disciplina actual es producto de sus intereses personales. Sus lecturas, música y hasta amistades son las que lo han llevado a ser un médico histórico, filósofo, culto y chistoso.

El grupo “Historia de la Medicina Colombiana” lo formó con personas de las carreras de humanidades, sobre todo. Siente gran fascinación por la historia de la medicina militarista, especialmente la de Panamá, donde se impone la figura de William Gorgas. Actualmente enseña patología y hace patología clínica.

En su desarrollo del pensamiento crítico llegó a la filosofía de la medicina. Creía, hace unos años, que para que un médico sea bueno, debe pasar por estudiar tres aspectos: la historia, la filosofía y la ética. En consecuencia, tomó unos tres semestres de filosofía pero se empantanó con la lógica y no pudo con ella.

Los textos recogidos en el volumen son sumas de las lecciones que ha hecho de la historia de la medicina. Establece tres aspectos básicos que son sus mandamientos (dogmas) y que son: La cultura humana que no está en sus ácidos nucleicos ni en sus proteínas; el hombre expresa sus angustias mediante las manifestaciones artísticas y la Cultura que es todo lo que el hombre hace y que no está en sus genes. Y, además, esta última es respuesta al sufrimiento. Es muy seguidor de lo señalado por Freud, quien manifestó que en la cultura humana hay un malestar. La medicina es parte de la cultura.

Enfatiza en la tertulia y en el texto que dentro de los sufrimientos está la enfermedad y eso les cae muy mal a los gobiernos. De allí, la retórica de la salud. No escatima frases al afirmar que la ciencia, en manos del Gobierno, es un arma muy poderosa. Reitera que el único objeto de la medicina es el hombre enfermo. La felicidad es el único deber del ser humano. La salud es un concepto vacío. Los médicos son frecuentemente incultos.

El libro es absolutamente abarcador y fascinante. Establece que los periodos culturales ofrecen ideas que trascienden a la medicina. De hecho, se refiere a la medicina salvaje y por qué a los historiadores no les gusta tratar ese tema espinoso. Posterior a esta, vienen las medicinas primitivas o tradicionales como las conocemos ahora, pero todas aparentan depender de un iluminado. Las que prevalecen no están al lado de un cauce de río, refiriéndose a las civilizaciones que surgen en las orillas de los famosos Tigris y Éufrates. La medicina hipocrática, contemporánea de Sócrates y Platón, no es nada de lo que Hipócrates enseñó.

Espacio extenso le dedica a la epilepsia, catalogada como la enfermedad sagrada e ilustra de manera extraordinaria cómo los Médicis fueron pacientes abonados a la misma, así como a la artritis, aunque se les conozca más por ser sufridos de gota y tifoidea. Insiste que la salud es equilibrio y la enfermedad desequilibrio. Anteriormente, los médicos investigaban el medio donde se desarrollaba el paciente. Igualmente resalta que el contacto entre los griegos y los egipcios causó un hito histórico, en virtud de que los egipcios trataban a los muertos convirtiéndolos en momias y los griegos no entendían la muerte por su negativa a aceptar la imperfección.

Sobre su oficio, cuenta que hacer una autopsia es una experiencia absolutamente delirante. En ella se pueden ver las lesiones orgánicas y casi toda la historia de la vida del difunto. Hace referencia a los nombres que se arrastran en la historia, como el de Galeno, médico griego, quien era el doctor de cabecera de Marco Aurelio, el emperador romano del año 160 d.C., apodado también El Sabio –se les llama galenos a los médicos– y ambas figuras se adhirieron a la filosofía estoica. Galeno inclusive llegó a negar que la sangre circulara, no creía en las autopsias, más bien sostenía que los humores deberían estar equilibrados. La influencia de este pensador resiste embates y es así como las personas le pierden confianza a la medicina ya que la ven como patrocinadora de la transmisión de las enfermedades. El resultado de este y otros factores produce la crisis de la religión y su consecuencia: la inquisición. La interpretación del cuerpo humano empieza a tomar formas artísticas y es así que Miguel Ángel y Leonardo empiezan a pintar la perfección.

El tema del libro lleva un mensaje muy sencillo: El hombre piensa en la enfermedad cuando ve a otros enfermos. El hombre que sufre es la base de la medicina y el único objeto de la medicina es la enfermedad. Por tanto, es un oficio, no una ciencia.

La edición del libro “Ideas Médicas: una mirada histórica”fue un éxito cuando se lanzó y todavía circulan algunos ejemplares en algunos puntos de venta de la ciudad. El Dr. Rovetto prepara actualmente un segundo tomo que se llama Aspectos Filosóficos de la Medicina, que empieza en el Renacimiento con el escepticismo. Como anécdota, se refiere a la grave enfermedad que él mismo sufrió cuando preparaba esta edición, de la cual fue operado. De igual manera, y para regocijo de los panameños, coordina la co edición, con la Universidad Latina de Panamá, de “Ideas Médicas” que tendrá unas apostillas a la historia de la medicina panameña e ilustraciones que hacen falta para comprender mejor el texto.

Tanto para los discípulos de Galeno, como para los interesados en la historia y los legos, este libro es un recorrido alucinante por la historia, la cultura, la filosofía y las coincidencias en todos estos aspectos, y otros más.

Que siga la rumba

Ahora que todos pensábamos que nuestras vidas volverían a la rutina —los últimos dos años no hemos tenido una tregua en política— nos despertamos a diario con camarones, langostas y hasta escoltas que pretenden hacernos los días finales del mandato de Martín Torrijos unos de sobresalto.

Tal parece que los medios de comunicación y los diputados no quisieran que este año del Hidalgo —como le dicen en México— no pase sin que siga la rumba, llámese ésta los salarios de los diputados, el pago de escoltas a los presidentes de la Asamblea y, por qué no, la impunidad de Ingeniería Municipal ante el caos urbanístico que ha hecho que hasta el frente de la Avenida Balboa se colapse sin que aún se inaugure la Cinta Costera.

La batalla desatada contra algunos nombramientos del gobierno electo ha puesto en la palestra lo que todos esperábamos que pasara: que se formara la rebatiña por los puestos públicos. Si seguimos así, creo que habrá cambios de Gabinete antes de que los designados asuman sus cargos.

Ya está pasando la euforia —léase pánico— sobre la gripe A H1N1, que por razones inentendibles, se ha armado en nuestro país. ¿Será porque no tenemos nada que hacer o queremos que siga la rumba, una danza oscura que lo que puede hacer es convertirnos a todos en pesimistas y en detractores?

Todo el rollo de las acreditaciones de la Carrera Administrativa, y la luna de miel de la transición que se va agriando poco a poco, por aquello de los puestos que hay que llenar, descartando a los funcionarios comprometidos como si fueran desechables, crea un ambiente de confrontación y tensión que no se verá contrarrestado hasta que felizmente el presidente electo tome posesión, en una ceremonia que se adelanta faraónica. Como si estuviéramos para eso, pero que siga la rumba.

El tema de las escoltas a los últimos presidentes de la Asamblea no tiene ni pies ni cabeza. Cuando yo terminé mi gestión ante un ministerio tan sensitivo como es Gobierno y Justicia, el 31 de agosto, a las 12 de la noche, se retiró la unidad que fungía como seguridad y solamente me quedé, por gentileza del ministro entrante, con un conductor en horas laborables, por espacio de un mes. Es más, el 1º. de septiembre salí a pasear sola a mi perrita por el barrio sin ningún tipo de aprehensión y al día siguiente, nos fuimos mi hija y yo a Chiriquí, solas en nuestro auto, sin ninguna prebenda. Y la cartera de Gobierno y Justicia es la que maneja las cárceles, migración, seguridad del país y muchos temas más, hasta la Banda Republicana, que seguramente lo único que me traerían hubiera sido una buena serenata.

Hay demasiados gastos innecesarios en la maquinaria del gobierno y demasiadas personas que se han acostumbrado a recibir un salario sin hacer nada. También hay un ego-apetito insaciable.

Destinar casi cinco millones de dólares para unos deslucidos carnavales, que aún no sabemos cómo se gastaron —ni tampoco las sumas otorgadas en años anteriores—, otro montón de dinero para escoltas sin sentido y una fiesta de toma de posesión que más va a parecer la asunción de un emperador parece traducir el sentir de que no va a haber cambio, sino que siga la rumba.